Últimos días de vacaciones

En la mansión Haruno, para ser más exactos en la habitación de Gaara se encuentra Sakura usando el disfraz de su hermano, incluso volvió a colocarse las gafas que parecen fondo de botella, esas que solía usar su hermano y que le tapaba casi todo el rostro. Lo vio conveniente mientras está en casa, no se quiere arriesgar a que de la nada llegue su padre, está segura que si él ve sus ojos se dará cuenta que es ella. Y ella más que nadie sabe que su padre de pronto llega cuando anda de viaje de negocios, nunca avisa.

Pero retomando el tema, Sakura se encuentra sentada en la silla que esta frente al escritorio, tecleando con rapidez mientras mira la pantalla donde está abierta la ventanilla del msn.

Acostado en el suelo boca arriba esta Naruto quien juega con su celular. A su costado esta Yuki, usando la pansa del rubio como almohada, tiene sus ojos cerrados y oye música a través de los audífonos que conectan su celular. Al costado de ella esta Kiba acostado boca arriba, jugando en su tabla electrónica.

- Estoy aburrida. –Yuki abre sus ojos y quita el audífono de su oído derecho.

- Yo también. –el rubio suspira con pesadez. –Estamos aun de vacaciones, no puede ser que estamos encerrados en una habitación aburriéndonos. Deberíamos salir.

- Completamente de acuerdo. –Kiba suspira con pesadez.

- Los apoyo. –Sakura deja de ver la computadora para voltear hacia ellos. –Salgan. Diviértanse.

- ¿Por qué no te incluyes? –Yuki la mira curiosa.

- La verdad quiero que se larguen. Sasuke va a venir. Me lo acaba de decir por el msn. –Sakura les guiña un ojo coqueta.

- ¿Está bien que traigas a tu novio a casa de tu padre? –Kiba la mira incrédulo. –Conociéndolos no jugaran nada inocente.

- Le pondré seguro a la puerta, así que lárguense. No los quiero aquí lepras. –dice mirándolos con desprecio y los tres entrecierran la mirada.

- Entonces ¿qué hacemos? ¿A dónde vamos? –el rubio alza un poco la cabeza para ver a sus dos amigos, en eso vibra el celular de Yuki haciendo que esta lo ponga frente a su rostro viendo que tiene una mensaje.

- ¿Dónde van ustedes? No lo sé. –Yuki se pone de pie. –Ya tengo planes. –una sonrisa socarrona adorna su rostro.

- ¿Cuáles? –ambos chicos entrecierran la mirada.

- Suigetsu me invito a su casa. –la sonrisa torcida de Yuki amplía su rostro.

- ¿Nos cambias por tu novio? –Naruto la mira indignado. –Estabas haciendo planes antes con nosotros. –Kiba asintió dándole la razón.

- Si, bueno, él me da sexo y me es más atractivo que ustedes. –Yuki agita una mano restándole importancia haciendo que Sakura sonría burlona.

- Solo seremos tú y yo cariño. –Kiba mira meloso al rubio.

- Así es tesoro… y eso lo hace aburrido. Una salida sin una chica no es divertido. –Naruto suspira con pesadez y el castaño asintió dándole la razón. —Tengo curiosidad de saber cómo vive Hinata-chan.

- ¿Estás de broma? Si vas a su casa seguro te saca a patadas. –Kiba lo mira como el loco que es.

- O le manda a los perros para que lo correteen. –Yuki sonríe burlona.

- Mejor aun; le llama a la policía para que lo arresten por acosador. –Sakura también sonríe burlona.

- Ja ja ja… que graciosos. –Naruto entrecierra la mirada. –Hinata-chan no sería capaz de eso… ¿verdad? –Naruto los mira dudoso haciendo que sus amigos lo miren burlones.

- Claro que no. Hinata no sería capaz de eso. –Naruto suspira aliviado por la palabras de su amiga peli-rosa. –No al menos que salgas con unos de tus piropos de albañil. –los tres sueltan la carcajada y el rubio los mira indignado.

- Oigan que esas frases son muy buenas, solo que Hinata-chan aun no ve la belleza en ellas. –dice con seguridad más sus amigos lo ignoran por seguir riéndose al recordar sus piropos. –incultos que no saben de la buena poesía… de igual forma intentare no decirle uno de mis versos a Hinata-chan, no vaya a lanzarme a los perros.—una gran gota de sudor resbala por la nuca del rubio.


Sai se encuentra sentado en una banca que está en el gran jardín trasero de su mansión. El pelinegro lee con absoluta tranquilidad un libro.

Unas pequeñas y delicadas manos obstruyeron su mirada, y su olfato percibió un perfume muy conocido para él, perfume que le encanta.

- ¿Ino?

- ¡Mou! –la rubia infla los mofles en un infantil puchero a la vez que quita las manos de los ojos del pelinegro y se inclina para poder mirarlo al rostro mientras él la mira de reojo. – Le quita lo divertido cuando adivinas con facilidad quien soy.

Sai sonríe de oreja a oreja haciendo que sus ojos se cierren, ocultando la sorpresa que siente al verla ahí. Desde ese incidente en la playa, la rubia hizo como si nada hubiera pasado después de eso y él también hace como si nada hubiera pasado.

- ¿A qué te sorprende mi visita? –dice juguetona la rubia.

- Es lo más normal. Desde que somos niños no venias a mi casa. –Sai no borra su sonrisa y la rubia intenta mantener su sonrisa, ocultando la culpabilidad que siente por ella misma haber puesto distancia entre ellos.

- Tengamos una cita Sai.

Sai abre los ojos mostrando algo de sorpresa en ellos, pero se enterneció al verla con las mejillas sonrojadas y mirada ansiosa por su respuesta.

- ¿Cita?

- Si, cita. Somos prometidos y los prometidos tienen citas.

- Tienes razón. –Sai vuelve a sonreír de esa forma que le hace cerrar los ojos.

- Soy una estúpida. Lo ignore y le mostré desprecio por nuestro compromiso, sin contar que le coquetee a varios hombres enfrente de él, incluso no oculte de él que tenia sexo con varios chicos, y él me sigue tratando como antes, me sigue complaciendo en todo… no lo merezco. –la sonrisa de la rubia se volvió forzada, la culpabilidad que siente es tan grande que desea volver el tiempo atrás y borrar sus errores.


Al pie de las escaleras de su mansión se encuentra Suigetsu frente a una empleada domestica a la cual le da instrucciones.

El peliblanco lleva puesto un bermuda color beige, una playera que le queda levemente holgada y es de color roja con algunos gravados de diversos colores al frente. Su cabeza es cubierta por una gorra, la lleva con la lengua para atrás.

- Llevas todo lo que te dije al salón de juegos y cuando mi novia venga no quiero que nos interrumpan al menos que sea muy, pero muy necesario. –dice con firmeza y la empleada asintió con entendimiento.

- ¡Oni-chan! –se escucha el llamado femenino e infantil a la vez que se oyen unos pasos en las escaleras haciendo que el peliblanco voltee.

Bajándolas se ve a una niña de no más de diez años, tiene un largo y lacio cabello color blanco que lo lleva amarrado en dos coletas altas, dejando caer unos cortos mechones en sus mejillas. Sus facciones son agraciadas y lindas que resaltan con esos enormes ojos color amatistas. Su cuerpo es pequeño y delgado como cualquier niña de su edad. Lleva puesto una falda tableada que le llega a mediación del muslo que es de color rosa y una blusa de tirantes color blanca.

- Con permiso. –la empleada hace una leve inclinación y se retira justo en el momento que la peliblanca salta quedando de pie frente a su hermano.

- ¡Onii-chan ya termine mis deberes! –exclama complacida, ansiosa por ser felicitada.

- Qué bien… yo ni empiezo los míos. –una sonrisa socarrona adorna su rostro mientras lleva su mano a la cabeza de su hermana y la acaricia.

- ¿Son muchos? ¿Quieres que te ayude?

- La verdad no creo que sepas como hacer mis deberes Tomoyo. –dice divertido y ella lo mira indignada.

- ¡Soy la más inteligente de mi salón de clases!

- Am… claro. Me lo pensare. –dice con burla y su hermana hace un infantil puchero. –Igual no planeo hacer los deberes hoy porque invite a alguien a casa.

- ¿A Sasuke-kun? –pregunta emocionada y es que él será su futuro marido… ¡claro!, según ella.

- No. –la niña se desilusiona. –Invite a mi novia, así que se buena con ella cuando venga.

- ¡¿Novia?! ¿Desde cuándo onii-chan tiene novia? –exclama exaltada.

- Desde hace un mes… es una chica muy guapa y muy divertida, te va a caer bien. –Suigetsu amplía su sonrisa.

- Ninguna chica me va a quitar la atención de onii-chan.


La motocicleta que conduce Sasuke se estaciona atrás del automóvil negro que se acaba de estacionar también frente la mansión donde vive su novia.

Sasuke bajo de la motocicleta dejando ver que lleva puesto unos jeans negros y una playera blanca que tienen los símbolos de su clan en las mangas cortas de la playera.

El pelinegro se quito el casco justo en el momento que el chofer del automóvil de adelante, abre la puerta de atrás y sale Haruno Kaname vistiendo un elegante traje negro.

Sasuke mira indiferente al hombre ocultando su sorpresa, ya que Sakura le había dicho que no estaba en casa mientras que Kaname posa su penetrante mirada en el pelinegro.

- ¿Tú eres…? –Kaname lo mira con algo de desprecio, pensando que es un simple mocoso que se coló en su casa.

- Uchiha Sasuke.

Kaname oculto la sorpresa que le provoco el oír el apellido del chico, los Uchiha son unas de las familias más antiguas, billonarias y más destacadas en el mundo empresarial.

- Haruno Kaname. –Kaname camina hacia él y extiende su mano.

- Lo sé. Lo vi una vez que fue a la escuela. –Sasuke extiende su mano para tomar la de él, por mucho que odie a ese hombre sigue siendo el padre de su novia, además que no le conviene enemistarse con él porque podría prohibirle seguir viendo a Sakura. –Además es padre de uno de mis mejores amigos. –Kaname mostro sorpresa al saber que es amigo de su hijo, su sorpresa se debe a que Gaara nunca ha tenido amigos, no que él supiera.

- Más orgulloso de Gaara no puedo estar… es amigo de un Uchiha.— Kaname sonríe de forma torcida. – ¿Supongo vienes a ver a mi hijo?

- Así es.

- Vamos joven Uchiha, será un gusto compartir una taza de té contigo y mi hijo. –Kaname comienza a caminar hacia la entrada de la mansión siendo seguido por Sasuke.

- Me he ganando al suegro. Las cosas que hace mi apellido… ¡Gracias ancestros! –Sasuke sonríe de forma torcida.


Naruto está frente a intercomunicador que está en la entrada de la mansión Hyuga. El rubio lleva puesto un bermuda blanco con cuadros negros, una playera naranja con unos kajis en negro al frente.

- ¿Si? –se escucha la voz de la sirvienta a través del intercomunicador a la vez que la imagen del rostro de la empleada sale en la pantalla del aparato.

- ¿Se encuentra Hinata-chan?

- ¿Quién la busca?

- Agatsuma Naruto. –el rubio sonríe amigable haciendo sonrojar a la empleada.

- Permítame.


La empleada de la mansión que atendió al rubio voltea dispuesta a ir s buscar a Hinata, pero en eso la Hyuga va pasando por ahí, dirigiéndose al comedor.

- Hinata-sama la busca Agatsuma Naruto.

Hinata detiene su paso y mira a la sirvienta para después dirigir su mirada hacia la pantalla del intercomunicador, sonrojándose y desviando la mirada.

- ¿Qué hace aquí?... Más importante aun: ¿cómo sabe donde vivo?—Hinata chasqueo la lengua. –Dile que no estoy. –sin más da media vuelta para regresar de donde vino, ignorando su alocado corazón que palpita como loco, como suele hacerlo cada que lo ve.

La empleada mira extrañada a una de sus patronas, la verdad es la primera vez que la oye negársele así a alguien.


- Lo siento. Hinata-sama no se encuentra.

- ¡Gracias! –el rubio da media vuelta y camina alejándose del intercomunicador, para después voltear nuevamente hacia la gran mansión, rodeada por esos grandes y gruesos muros. –A mi no me engañan, sino estaba me hubieran dicho rápidamente, no me hubieran hecho esperar. –susurra entrecerrando la mirada. –Uzumaki Naruto no se va a rendir por esto. –el rubio pone una pose heroica, en eso su mirada se posa en las diferentes cámaras que están encima de la barda. –Debe haber un lugar donde no me enfoquen las cámaras y pueda brincar la barda sin ser detectado, y lo encontrare.


Kiba se encuentra dentro de un salón de videojuegos, en este momento está frente a una maquina, apuntándole con la pistola del juego a la pantalla. Matando a todo zombi que se aparece en esta.

El castaño lleva puesto un bermuda color verde seco, una playera gris con la figura de una calavera al frente, tapando sus orejas lleva unos grandes audífonos de color negro de los cuales oye música desde su ipod que está dentro del bolsillo delantero de su bermuda.

- He superado mi propio record. –dice triunfante, posando la pistola frente a su rostro, soplándole a la punta del cañón.

Kiba sonríe divertido, en eso su mirada es desviada hacia la pared de vidrio que esta atrás de la maquina en la que está jugando, viendo a alguien muy conocido para él pasar haciendo que sus ojos muestren sorpresa pero a los pocos segundos su expresión se relajo y una sonrisa socarrona adorna su rostro.

- Esta mujer no descansa de los estudios. –Kiba deja la pistola en la maquina y quita sus audífonos de los oídos, dejándolos colgados en su cuello.


Megumi camina por la acera cargando una montaña de libros que acaba de pedir prestados de la biblioteca.

La peli-azul lleva puestos unos jeans desgastados de color celeste y una blusa de tirantes que le queda ceñida, es de color amarilla y resalta muy bien sus atributos, para finalizar unos tenis blancos. Su cabello lo lleva trenzado hacia un lado, dejando caer un flequillo de lado sobre su frente. Como Yuki le rompió sus lentes ahora debe usar esos de contacto que la pelinegra le dio, incluso lo tiene que hacer estando en casa.

Al tener la montaña de libros tapándole su campo de visión no vio el bordo que hay en la acera haciéndola tropezar, pero supo mantener el equilibrio para no caer, lástima que sus libros no corrieron con la misma suerte y cayeron haciéndola suspirar con pesadez a la vez que frunce el seño.

Megumi se inclino para comenzar a recoger los libros. Cuando su mano se estiro para tomar uno a la vez fue tomado por otra manos más grande y gruesa haciendo que alce la mirada viendo a Kiba que le sonríe amigable.

- ¿Qué haces aquí? –pregunta sorprendida.

- Bueno, vivo en el mismo país. –Kiba amplía su sonrisa, mostrándose divertido y ella frunce el seño.

- Ni en vacaciones descanso de verlos. –dice con fastidio tomando el libro que Kiba le entrega y disponiéndose a recoger los demás con la ayuda de él.

- Estoy seguro que si en vez de castaño hubiera sido pelirrojo con ojos verdes estarías encantada de toparte conmigo. –dice con diversión y Megumi se sonroja toda.

- No sé de que hablas.

- ¡Oh vamos! ¡Eres muy obvia!

- ¿Enserio lo soy? –Megumi alza la mirada mostrándose avergonzada.

- ¿Vez lo que digo? –Kiba apunta su rostro con diversión y Megumi baja la mirada sintiéndose más avergonzada. –Oye son muchos libros, ¿para que los quieres?

- Para hacer mis deberes.

- ¿Deberes? –Kiba alza ambas cejas. –Aun tenemos dos semanas de vacaciones, no veo las prisas.

- ¿Qué no has visto todos los deberes que nos encargaron? –pregunta mirándolo incrédula.

- Suelo abrir mis libros y checar eso el último día de vacaciones como todo adolecente de mi edad. –una sonrisa socarrona adorna su rostro y la peli-azul entrecierra la mirada.

- Que poco responsable eres. En un día no acabaras ni la mitad.

- Si no acabo ni modo… no desperdiciare mis vacaciones haciendo tarea. –Kiba se encoge de hombros restándole importancia y Megumi entrecerró más la mirada. –Deberías hacer lo mismo, aprende a divertirte.

- Me divierto, pero también soy responsable. Además a diferencia de ti yo tengo una beca que cuidar.

- ¿Por qué tan arisca? Solo intento ser amigable. –Kiba roda los ojos con fastidio.

- Sencillamente no soy hipócrita y no me caen los chicos como tú.

- ¿Cómo yo? –Kiba se apunta a si mismo mostrándose indignado. – ¿Cómo son los chicos como yo?

- Inmaduros, irresponsables, hombres que no saben respetar a una mujer y solo las usas para satisfacerse, arrogantes y estúpidos, entre otras cosas. –Megumi se endereza mirándolo con fastidio y Kiba la mira mostrándose algo divertido.

- Soy un chico de dieciséis años, solo me divierto… ya llegara el día en que tenga que madurar, deberías aprender también a divertirte.

- Te repito: me divierto, pero tú y yo no tenemos los mismos intereses en cuanto a diversión.

- Te sorprendería saber los intereses que tenemos en común. –murmura divertido.

- ¿Qué decías? –Megumi ala ambas cejas al no haber oído bien lo que dijo porque lo dijo muy despacio.

- Que te invito a comer. –Kiba le guiña un ojo de forma juguetona.

- No gracias. Tengo deberes que hacer. –Megumi empieza a caminar pero al pasar alado de Kiba este la toma del brazo haciendo que ella detenga su paso y lo mire molesta.

- Vamos, solo será unas horas, además es bueno relajarse un poco antes de hacer los deberes.

- Estoy relajada. –Megumi intenta zafarse, pero Kiba sin ser brusco no se lo permite.

- Si vienes conmigo te contare cosas de Gaara, como sus gustos, esos ayudaría a que lo conquistes rápidamente. –Kiba le guiña un ojo cómplice y Megumi lo mira como interés. –Mira que soy amigo de él, sé cosas que tu no… te daré un adelanto; Gaara tampoco ha hecho los deberes y ni se interesa por hacerlos, tal vez con mi ayuda yo podría decirle que hay cierta jovencita, compañera nuestra que podría hacer los deberes con él para ayudarle si tiene algunas dudas o complicaciones. –dice como quien no quiere la cosa.

- Eres amigo de Gaara-kun, sabes que es más inteligente que yo. De hecho él, Uchiha y Sai son los primeros de la clase. –Megumi entrecierra la mirada, teniendo sus mejillas coloreadas de rosa. –Él no necesita ayuda para hacer sus deberes

- Es verdad. –Kiba se soba la barbilla con su mano libre. – ¿Qué tal esto?: Puedo pedirle a Gaara un favor de amigo, que te ayude a hacer los deberes, que te explique lo que no entiendes. –Kiba mueve sus cejas de arriba debajo de forma insinuante.

Megumi se metió en su cine mental donde ella y "Gaara" hacen los deberes, entonces ambos se quedan viendo y se besan para después darse cuenta que se aman con locura y con pasión.

- ¿Entonces me acompañas a comer? Yo invito. –Kiba amplía su sonrisa, sacándola de sus fantasías.

- Pero que sea un restaurante normal. No uno caro como a los que suelen ir tú y tus amigos. –dice con advertencia.

- Vale.


- Ese juego sí que te deja mareada. –dice divertida Ino, dejándose caer sentada en una banca del parque de diversiones en el que esta.

- Pero fue divertido. –Sai frente a ella le sonríe de oreja a oreja.

- Tienes mucha razón. –la rubia le sonríe amigable.

- ¿A cual nos subimos ahora? ¿O prefieres que vayamos a comer algo?

- ¿Por qué buscaba en otro lado lo que siempre tuve? Sai es sencillamente encantador. –Ino se contuvo por chillar como fan girl. –Quiero que nos subamos a unos juegos más antes de comer, ya que si comemos algo y luego nos subimos a más juegos seguro termino vomitando. –la rubia se rasca la nuca apenada.

- Entiendo… iré por un refresco, ¿quieres uno?

- ¡Si! ¡De naranja! –exclama emocionada, alzando los brazos.

- Sigue siendo tan infantil. –Sai asintió sin borrar su sonrisa. –Espérame aquí, ya vengo. –la rubia asintió.

Un profundo suspiro soñador sale de los labios de la rubia al ver a Sai caminar hacia la máquina de refresco que está a unos metros donde esta ella.

- ¿Yamanaka Ino?

La rubia deja de ver por donde se fue Sai para mirar hacia el chico que se puso a su lado. Los ojos de la rubia se ensancharon mostraron entre sorpresa y horror al ver a ese chico de unos dieciocho años, muy apuesto, de gran tamaño y cuerpo fornido, tiene unos rasgados ojos de color azules y cabellera corta de color morada.

- Sabía que eres tú. Ese cuerpo jamás lo olvido. –el chico le sonríe coqueto.

- Lo siento. Se equivoco de persona, yo no lo conozco. –Ino mira nerviosa hacia donde esta Sai.

- Sé que me recuerdas nena… aunque te has cogido a tantos que seguro no recuerdas a todos. –el chico la mira divertido. —Tal vez si te digo que entre mi amigo y yo te follamos nos recuerdes.

- Te equivocas de persona. –Ino lo mira furiosa.

- ¿Sucede algo?

La rubia baja la mirada al oír a Sai que se coloco alado del peli-morado, mirándolo serio mientras este lo mira curioso.

- A ya veo. –el peli-morado sonríe divertido. –Andas con nueva conquista por eso finges no recordarme Ino.

- Te repito que te equivocas de persona. –Ino aprieta con fuerza los puños, sintiendo vergüenza y no sabiendo cómo salir de ahí junto con Sai antes de que ese tipo diga algo que realmente la avergüenza.

- Oh vamos muñeca, sabes que no soy envidioso. –dice divertido para después mirar a Sai. –Oye amigo créeme que te estás llevando a una tigresa en la cama, es toda una zorra en ella… podemos hacer un trió. –dice de forma pervertida. –A Ino le encanta que le den por todos lados… ¿verdad muñeca? –el chico regresa su mirada hacia la rubia.

- Ya veo. –Sai se mantiene tranquilo mirando al tipo. –Lamento rechazar la oferta. –Sai sonríe de oreja a oreja haciendo cerrar sus ojos.

Ino apretó con más fuerza los puños, no solo se siente avergonzada sino que su corazón se oprime al no ver enojo o celos en Sai, lo que le hace pensar que solo se debe a que ya no la quiere.

- No seas envidioso amigo, podemos compartir a Ino no le importa que los dos nos divirtamos con…

- ¡DEJA DE HABLAR POR MI! –grita Ino furiosa, sin alzar el rostro y apretando más fuerte sus puños haciendo que el peli-morado la mire extrañado.

- ¿No me dirás que ahora te haces la santa después que tú y yo bien sab…?

- Ino aquí tienes tu refresco. –Sai se lo extiende haciendo que ella lo mire dolida al no ver ninguna reacción por parte de él mientras estira su mano tomando el refresco. –Los dejo… con permiso. –de forma educada Sai hace una leve inclinación de cabeza y da media vuelta comenzando a caminar.

- Sai. –susurra la rubia conteniéndose las ganas de llorar mientras se aleja.

- Él se lo pierde. –el peli-morado se encoge de hombros restándole importancia. –Ya que él se fue nosotros podemos…

El peli-morado no termina su frase ya que Ino se puso de pie y lo abofeteo en la mejilla derecha, volteándole el rostro.

- No vuelvas a molestarme estúpido. –dice furiosa para después correr por donde se fue Sai.

- Maldita zorra. –el peli-morado se soba la mejilla, mirando furioso por donde la rubia se fue.


- Siempre he tenido presente que jamás podre borrar lo que ella hizo, pero eso no evita que me enfurezca cuando me recuerdan que mi prometida ha sido de otros cuando ni siquiera ha sido una sola vez mía. –Sai aprieta con más fuerza sus puños mientras camina a paso acelerado, la lata que sostenía en una de sus manos se abollo ante la fuerza empleada.

- ¡SAI!

Ante el grito de la rubia que corre hacia él intentándole dar alcance, el pelinegro detuvo su paso, tensando sus músculos y apretando con más fuerza sus puños haciendo que el refresco en sus manos reviente, manchando sus manos con el liquido que incluso le salpico algo en la ropa más no le importo.

La rubia ajena a eso se acerco a él y lo tomo del brazo, más se sorprendió cuando él sacudió dicho brazo con brusquedad para que lo soltara.

- Sabía que lo que hice traería factura. –Ino mostró dolor en sus ojos. –Entiendo que te de asco, por eso no quisiste que lo hiciéramos aquel día. –la rubia sonríe de forma seca. –es compresible, después de todo ¿quien va a querer estar con alguien que ya ha estado con muchos?... mas que asco seguramente también te doy miedo, pensando que tengo alguna enfermedad. –lagrimas comenzaron a resbalar por las mejillas de la rubia. –Sai se que es denigrante tener una prometida como yo. Nadie quiere casarse con una zorra como lo fui, entenderé si quieres romper el compromiso. Si es lo que quieres yo admitiré lo que hice, la zorra que fui para que nuestros padres dejen que seas libre, pero antes… antes quiero que sepas que intento cambiar, que me avergüenzo mucho de lo que hice, de cómo me comporte y me da asco saber lo superficial que fui, me repugna la clase de persona que soy.

La razón por la que intento cambiar y ser mejor persona es porque me di cuenta de lo importante que eres para mí, me di cuenta de lo que siento por ti y lo que buscaba en los demás siempre lo has tenido tu. –Ino baja la mirada en un intento de ocultar sus lagrimas cuando Sai volteo a verla mostrando sorpresa en su mirada.

- ¿Qué es eso que sientes por mi Ino? –Sai relaja su expresión, mostrándose tranquilo, intentando como siempre ocultar sus emociones. – ¿Deseo? ¿Atracción? ¿Amistad?

- Amor. –la rubia baja más su mirada, intentando ocultar su sonrojo y no viendo como Sai no pudo controlar nuevamente su sorpresa.

Ino ensancha los ojos y alza la mirada a su derecha al sentir una gruesa y cálida mano envolver la suya, voltea viendo a un tranquilo Sai.

- Yo nunca sentiré asco por ti… no sé puede borrar el pasado, pero podemos intentar empezar de cero. –Sai le sonríe de esa forma tan característica en él que le cierra los ojos. –Vayamos lento y conozcamos lo que somos ahora, para hacer funcionar nuestro compromiso.

- ¿Hablas enserio? –una gran sonrisa adorna el rostro de la rubia y Sai asintió.

- Vamos a comer algo… tengo hambre. –Sai comienza a caminar sin soltar su mano y la rubia camina a la par de él no pudiendo ocultar su felicidad.

- Am… ¿Qué tan lento iremos Sai? –después de un largo silencio en lo que ambos caminan la rubia lo mira curiosa.

- Empecemos por novios de manitas sudadas e inocentes besos. –Sai la mira de reojo, mostrándose divertido al ver sorpresa en ella.

- Pero…

- Recuerda que empezamos una relación ahorita, eso es lo más normal ya que empezamos a conocernos. –Sai agradece ser bueno ocultando sus emociones para no mostrar lo mucho que le están divirtiendo las caras de la rubia.

- ¡Pero si nos conocemos desde pañales! –exclama alterada.

- Si, pero tenemos mucho tiempo sin tratarnos como se debe. –Sai continua su camino con la vista al frente y la rubia baja la cabeza derrotada.


Yuki va siguiendo a la empleada domestica que trabaja en la mansión de su novio, la cual la esta guiando por dentro de la casa hacia donde la espera Suigetsu, mientras camina; mira curiosa a su alrededor.

La pelinegra lleva puesto un short de mezclilla color azul que le llega a mediación del muslo, una blusa de tirantes de color blanca, encima una camisa de botones y cuello polo de mangas cortas, es de color azul y la trae abierta dejando ver la blusa de abajo. Se ha hecho dos trenas bajas y lleva una gorra azul sobre su cabeza.

Cuando la empleada abrió las puertas del salón de juegos y se hizo a un lado para que Yuki pasara dejándole ver a Suigetsu en un costado de la mesa de billar, listo para pegarle a la bola, pero antes de hacerlo alzo la mirada y sonrío al ver a su novia.

La empleada hizo una leve inclinación y se retiro, cerrando la puerta mientras que Yuki camina hacia Suigetsu que se ha enderezado.

- Lindo salón de juegos. –Yuki se pone frente a él y pone sus brazos sobre los hombros de él.

- ¿Más lindo que yo? –Suigetsu inclino su rostro hacia el de ella.

- Tal vez. –Yuki alzo su rostro hacia el de él, rosándole los labios, haciéndolo sonreír. – ¿Tus padres no están?

- No. Están tomando unas vacaciones en un crucero. –Suigetsu mueve sus cejas de arriba debajo de forma insinuante y ahora es la pelinegra que sonríe divertida. – ¿Y con qué quieres distraerte?

- ¿Qué sugieres?

Suigetsu sonríe travieso y entrecierra los ojos para besarla y ella lo imita, pero antes de que empiecen a mover sus labios la puerta es abierta de forma brusca haciendo un fuerte sonido al chocar con la pared haciendo que ambos se sobresalten y separen viendo hacia la entrada viendo a la pequeña peliblanca.

- ¡Tomoyo! –exclama algo sorprendido Suigetsu.

Yuki alza ambas cejas al ver la mirada asesina que la peliblanca le dirige a ella, mirada que cambia a una de ternura al voltear hacia Suigetsu, provocando que Yuki alce más sus cejas.

- ¡Oni-chan estoy aburrida y vine a jugar con tu novia y contigo!

- Pero…

- Quiero jugar con ustedes. –dice de forma berrinchuda y Suigetsu suspira resignado.

- Esa mocosa me da mala espina. –Yuki entrecierra la mirada hacia la niña que sonríe de oreja a oreja al ver la resignación en su hermano mayor.


- Maldito Kaname. Tenía que venir justo el día en el que invite a Sasuke. –Sakura gruñe furiosa mientras baja las escaleras ya que una de las empleadas la llamo diciéndole que su padre la espera en el salón principal.

Sakura lleva puesto un bermuda de mezclilla y una playera holgada de color roja con el estampado de un dragon negro en la espalda.

Cuando entra al salón se sorprende al ver a Sasuke sentado en el sillón que esta frente a donde está sentado su padre, ambos sostienen una taza de té.

- Toma asiento Gaara… estoy teniendo una agradable platica con tu amigo; el joven Uchiha. –Kaname le sonríe levemente a su "hijo" y Sakura que bien lo conoce puede notar la hipocresía en su sonrisa.

Sakura camina hacia su padre y hace una leve inclinación en forma de saludo antes de sentarse alado de Sasuke quien la mira de reojo, se le hace extraño verla nuevamente con esos anteojos de fondo de botella, siente que con esos anteojos se le hace más parecida al Gaara que él conocía, de hecho siente como si lo estuviera viendo a él.

- ¿Cómo te fue en tu vieja de negocios padre? –pregunta de forma respetuosa, como lo haría su hermano.

- Bien… regrese lo más rápido que pude porque sabía que estabas de vacaciones y tenia deseos de pasar un buen rato con mi hijo.

- Agradezco el detalle padre. –Sakura sonríe de forma tímida como lo haría su hermano y Kaname asintió complacido por su respuesta.

- Sakura es muy buena actuando. Si no tuviera la seguridad que es ella, realmente pensaría que es el verdadero Gaara –Sasuke le dio un pequeño trago a su taza de té, agradeciendo ser bueno controlando sus emociones.

- ¿Y cómo es que no me dijiste que eres amigo del joven Uchiha?

- Porque sencillamente no me interesa contarte mi vida. –Sakura no borro su sonrisa tímida ocultando la repulsión que siente hacia ese hombre. –Porque no había teniendo el tiempo de comentártelo padre.

- ¿Y díganme? ¿Se conocieron en el instituto?

- Así es Haruno-san… Gaara es mi compañero de habitación y aunque estuvo en la misma escuela media que yo, apenas en el instituto nos hicimos amigos, ya que en aquel entonces no coincidíamos. –aclara con tranquilidad Sasuke.

- Comprendo. –Kaname guía la taza a sus labios, para beber un poco de ella. – ¿Y el joven Uchiha es tu único amigo, hijo?

- No. Hyuga Neji, Akasuna Sasori, Inuzuka Kiba, Nara Shikamaru y Hozuki Suigetsu son unos de los amigos que hice en el instituto. –dice con tranquilidad, sabiendo que su padre ansia oír os apellidos de con quienes se juntan.

- Jóvenes de muy buenos apellidos. Me alegro que escojas bien tus amistades. –Kaname no puede ocultar el orgullo que siente porque su hijo este socializando con personas que ayuden en un futuro a los negocios cuando su hijo se haga cargo de sus empresas.

- Padre invite a Sasuke a venir aquí para que hagamos juntos los deberes… son muchos y nos gustaría empezar.

- Comprendo. –Kaname sonríe levemente, más orgulloso de su hijo no puede estar. –No los entretengo más.

- Fue un gusto conocerlo Haruno-san. –Sasuke se pone de pie y hace una leve inclinación.

- Igualmente joven Uchiha, espero que se quede a comer con nosotros.

- Será un placer.

- Con permiso padre. –Sakura también hace una leve inclinación al ponerse de pie y Kaname asintió levemente.


- Oye el trato solo era por una comida, además no me has contado nada de Gaara-kun. –dice con molestia Megumi que es arrastrada a una sala de videojuegos.

- ¡Oh vamos! Es bueno que te distraigas, tu solo sígueme veras que no te arrepentirás. –Kiba que camina frente a ella cargando sus libros, libros que no suelta y que son algo así como sus rehenes para que ella lo siga.

- Solo un juego y ya. –dice firme.

- Dos juegos y te regreso los libros. –Kiba sonríe travieso y Megumi suspira resignada haciendo que el castaño sonría divertido.


Nada más entraron a la habitación de su hermano y Sakura le puso seguro para rápidamente estampar sus labios con los de Sasuke en un apasionado beso que él no respondió haciendo que se separe y lo mire extrañada.

- ¿Qué pasa?

- Sakura quítate esos lentes, siento que beso a tu hermano. –Sasuke se le sombreo la frente de negro y a Sakura le resbalo una gota de sudor en la nuca, pero igual le hizo caso y los coloco en el escritorio que esta alado de ellos.

Sasuke al verle esos ojos jade que tanto le gustan fue ahora él quien estampo sus labios con los de ella, en un apasionado beso que ella respondió gustosa.

Sin romper el beso Sakura lo fue empujando hacia atrás hasta hacer que sus piernas topen con la cama provocando que caiga en esta sentado y el beso se rompa.

Sakura se quita la peluca y la avienta a un lado de la cama para después sentarse a horcadas en las piernas de él y comenzar a besarlo.

- Mmm… espera Sakura… pueden descubrirnos. –dice con algo de dificultad debido a que su novia le besa los labios.

- No lo harán… Kaname piensa que estamos haciendo los deberes de la escuela no vendrá a molestarnos e incluso le dirá a los empleados que no nos molesten… lo harán solo cuando este la comida y para eso falta mucho. –Sakura deja de besarle los labios para bajar a su cuello donde se entretiene besándolo.

Sasuke entrecierra los ojos e inclina su cabeza hacia atrás dándole más acceso a su novia mientras lleva sus manos debajo de la playera que ella está usando para acariciarle la piel.

El pelinegro no puedo evitar mirar curioso su alrededor mientras siente el placer que le provocan esos besos en el cuello.

- Por lo que veo es la habitación de tu hermano.

- Sería ilógico que este en mi habitación siendo que se supone soy Gaa-chan. –dice divertida mientras le acaricia el torso sin dejar de besarle lo largo del cuello. –Me excite ante la sola idea de hacerlo en la habitación de Gaa-chan. –Sasuke sonríe divertido.

- Hasta la habitación de tu hermano es ñoña. –dice divertido, viendo todos esos libros, figuras de acción coleccionables, comics, posters entre otras cosas.

Al ya no sentir las caricias ni besos deja de mirar la habitación para mirar a su novia notando que lo mira de una forma que lo puso nervioso.

- ¿Otra vez metiéndote con Gaa-chan? Pensé que eso quedaba solucionado. –dice tétrica.

- Lo siento. Lo dije sin mal intensión. –Sasuke se rasca la nuca mientras sonríe de forma forzada y Sakura entrecierra la mirada. – ¿Dónde está tu habitación?

- Enfrente de esta… ¿Por qué?

- Me gustaría conocerla.

- Sé que solo desviaste el tema. –Sakura se quita la playera dejando ver esa molesta faja que le aplana los senos. –Pero ahora ando caliente Sasuke, así que ignorare eso y cúmpleme.

Sasuke sonríe entre dientes y lleva sus manos a las hembras y macho que tiene la faja para irlos desabrochando poco a poco mientras mira con intensidad los ojos de su novia que miran los suyos de la misma forma.

Cuando desabrocho la parte que aprieta los senos estos aun envueltos por el sostén se alzaron más debido a que la parte baja aun es fajada, como si fuera un corcel y Sasuke llevo su cara a estos comenzado a repartir besos en ellos.

Sakura le acaricia el cabello estimulándolo e inclina su cabeza hacia atrás, mordiéndose el labio inferior para no gemir.


Naruto logro brincarse la barda por un lugar donde noto que las cámaras no captan. Cayó de pie sobre unos arbustos y siguió caminando para acercarse a la mansión. Y así fue como llego a la alberca que tiene la casa en uno de sus patios.

Naruto se sorprendió al ver a Hinata acostada en una toalla a la orilla de la alberca, tomando el sol. Lleva puesto un diminuto traje de baño de dos piezas de color amarillo, o más bien solo lleva la parte de abajo del traje de baño, la chica esta acostada boca abajo dejando broncear su espalda, su largo cabello suelto y unos lentes oscuros tapándole los ojos.

Naruto pasa salva con dificultad y camina hacia ella, siendo lo más silencioso posible, se arrodillo a su lado y paso sus dedos por la espina dorsal de ella haciéndola estremecer.

- ¡Joder Hinata-chan esto es carne y no lo que le echa mi madre al tocino! –exclama de forma pervertida.

- Hanabi la comida ya va a estar…

Hinata que llega hacia donde está su hermana ensancha los ojos al ver a Naruto hincado alado de su hermanita de catorce años, la cual no lleva la parte de arriba del traje de baño y esta acostada boca abajo, mirando a Hinata tranquila.

Naruto ensancha los ojos mostrando sorpresa, mira a Hinata que lleva puesto un sencillo vestido de tirantes color uva que le llega a mediación del muslo y es caído desde la parte baja de los senos y unas sandalias, para después mirar a la chica que está ahí acostada.

- Tiene el mismo color y largo del cabello, la misma complexión incluso el mismo tono de pie. – ¡Hay dos Hinata! –exclama sorprendido pero su pervertida cabeza comenzó a maquilar un trió con dos Hinatas haciéndolo sonreír de forma bobalicona.

- Tres segundos, tienes solo tres segundos para decirme lo que le estás haciendo a mi hermana menor. –dice tétrica Hinata.

- ¿Hermana menor?— Naruto ensancha los ojos cuando baja la mirada hacia la chica que se voltea hacia él y se baja los lentes de sol mientras le sonríe de forma coqueta, escaneándolo con la mirada.

Entonces Naruto noto lo mucho que se parecen solo que ella tiene facciones más infantiles.

- Creo que me confundió contigo one-san. –Hanabi pone sus manos sobre sus senos para hincarse y mirar coqueta al rubio. –Pero no me molesta… ¿quieres ponerme bronceador en la parte de adelante? –Hanabi le guiña un ojo coqueta y el rubio desencaja la mandíbula.

- ¡Hanabi! –regaña molesta Hinata.

- ¿Cómo las pude confundir? Mi Hinata-chan tiene más grandes sus bubis… digo viéndolas bien se parecen pero no son iguales, además la actitud de ambas es muy diferente. –Naruto sonríe nervioso.

- ¿One-san es tu novio? –Hanabi mira curiosa a Hinata.

- ¡No! –exclama alterada y avergonzada.

- Me alegra oír eso, porque eso significa que tengo luz verde con él. –Hanabi se relame los labios. – ¿Te gustan menores?

- ¡Hanabi! –Hinata esta roja mas no se sabe si de la vergüenza o coraje.

- Etto… yo… —Naruto se rasca la nuca nervioso la verdad la chica es muy guapa y le gusta ya que se parece mucho a Hinata, sino estuviera enamorada de ella no dudaría en seducir a la hermana menor, por eso no sabe como rechazarla sin que su futura cuñada se enoje y sin que Hinata lo odie. –Yo lo siento, la verdad pensé que eras Hinata-chan.

Hinata entrecerró la mirada no sabiendo si creer la escusa de ese pervertido.

- Lo sé. Oí como me decías. "¡Joder Hinata-chan esto sí es carne no lo que le echa mi madre al tocino!". –Hanabi sonríe con burla y a Hinata se le hincha una vena en la frente. – ¿One-san ya está la comida? –Hanabi mira a su hermana.

- Si, venía a decírtelo. –Hinata muestra lo furiosa que está en su tono de voz poniendo nervioso al rubio y extrañando a Hanabi ya que es raro que su hermana se enoje.

- ¿Te quedas a comer…?

- Naruto. –el rubio se rasca la nuca nervioso.

- Un gusto Naruto-kun, yo soy Hanabi. –la peli-azul le guiña un ojo coqueta haciendo que la furia de Hinata aumente. – ¿Y te quedas a comer Naruto-kun?

- Bueno yo… —Naruto mira nervioso a Hinata que bufa molesta.

- Hanabi vístete para comer. –ordena la peli-azul para después dar media vuelta, comenzando a caminar hacia la mansión.

- Vamos Naruto-kun… no me desprecies la invitación. –Hanabi pone su mejor cara de niña buena, esa que hace que a muchos le entren ganas de violarla.

- ¡Joder! Mi cuñada es una mala tentación. –el rubio siente su nerviosismo aumentar.


- ¡Gane! –exclama Megumi emocionada, alzando sus manos en son de triunfo.

- ¡Joder eres buena! –exclama sorprendido Kiba, mirándola de reojo. Ambos están de pie frente a la máquina de videojuegos que él jugaba antes, cuando la vio afuera. –Me has ganado tres veces seguidas… ¿segura que es la primera vez que juegas esto? –Kiba entrecierra la mirada.

- Si. –Megumi parece un pavo real ante lo mucho que infla su pecho mostrando orgullo.

- No perderé en mi juego favorito ante una novata. –Kiba echa un par de monedas más. –Quiero la revancha.

- Como quieras, nada más no llores si te vuelvo a ganar. –Megumi sonríe con mofa y Kiba entrecierra la mirada, mostrando reto.

- Suerte de novata, ya te lo he dicho.

- Claro, el consuelo del perdedor. –Megumi lo mira con burla y el castaño entrecierra más la mirada.


- ¡Oni-chan será de mi equipo!

- ¡Por centésima vez te digo que será de mi equipo mocosa!

Suigetsu sonríe nervioso mientras su frente es sombreada de negro, esas dos llevan discutiendo lo mismo por un buen rato mientras jalan sus brazos.

- A este paso me zafaran mis bracitos… incluso ya no los siento. –Suigetsu llora internamente, deseando no haber sugerido jugar boliche.

- Yo soy su hermana menor además soy pequeña. ¡Oni-chan debe jugar en mi equipo!

- ¡Yo soy su novia, así que Suigetsu debe jugar en mi equipo!

Ambas chicas se mandan rayitos por los ojos poniendo más nervioso al peliblanco.

- Chicas como somos números impar mejor juguemos todos contra todos.

- ¡No! –exclaman ambas furiosas, ninguna quiere dejarse perder por la otra mucho menos que la disputa se resuelva así.

- Yo solo quería pasar una tarde con mi novia, jugando un rato y comiendo para después darnos besitos para pasar a un juego mucho más divertido, como por ejemplo al ginecólogo. —Suigetsu hace un infantil pero tierno puchero, su labio inferior tiembla en donde está a punto de romper en llanto, lástima que las dos femeninas ni lo vean, ambas siguen jalándolo como si fuera un muñeco de trapo.


Sasuke mira curioso la habitación que es de Sakura en esa mansión. La verdad está sorprendido al ver que no es como se la imagino.

- Sakura esta habitación está completamente vacía a no ser por el ropero la cama y escritorio.

- Te dije que no había mucho que ver. –Sakura se encoge de hombros restándole importancia. – ¿Acaso te imaginaste una habitación rosa llena de peluches y posters de artistas famosos? –Sakura le sonríe de forma burlona.

- Creo que imaginarme algo así no iría completamente contigo. –Sasuke le sonríe de forma torcida. –Pero como me dijiste que esta habitación la solías usar cuando niña e incluso las pocas veces que se te permite venir en vacaciones me la imagine adornada con tu toque, no así de vacía.

Sakura se volvió a encoger de hombros restándole importancia y camino hacia la cama, quito la cobija dejando ver una muñeca de porcelana vestida de forma antigua que está en medio de las almohadas, acostada, se ve vieja pero bien conservada.

La peli-rosa la tomo en sus manos y volteo hacia Sasuke dejando que la vea.

- Te presento a Tomo-chan, mi único juguete. –Sakura le extiende la muñeca y Sasuke la toma algo sorprendido. –Mi habitación esta casi vacía porque Kaname nunca me regalo juguetes o algo por el estilo. Si me compraba ropa o más bien mandaba a las nanas a que me compraran ropa es porque era necesario.

Así que de niña solía jugar con los juguetes que le compraban a Gaa-chan o con esa muñeca. –dice apuntándola y Sasuke intenta ocultar la sorpresa que siente. –Como no tuve juguetes no tuve con que adornar la habitación, y digamos que como solo usaba esta habitación los pocos días que se me permitía estar aquí en vacaciones no tome interés en adornarla con cosas mías, sabiendo que es más que seguro que Kaname las tire cuando me vaya. –Sakura se encoge de hombros restándole importancia. –Solo dejo esa muñeca ahí escondida, sabiendo que ahí nadie buscara ya que dejo la cama tendida. Es el único recuerdo de mi niñez.

- ¿Por qué? –Sasuke alza la mirada hacia ella, dejando de ver a la muñeca. –Tu padre tiene el suficiente dinero para llenarte de juguetes en ese entonces, ¿por qué no te dio nada? ¿Por qué a Gaara si?

- Kaname me odia porque me culpa de la muerte de mi madre, ya que fui la ultima en nacer y mi madre murió justo cuando nací. –Sakura se sienta con tranquilidad en la cama. –Aunque sea estricto con Gaa-chan le ama, por eso siempre le da toda clase de cosas materiales, según él así le muestra su amor hacia mi hermano.

- ¿Y aun así no le tienes ni un poco de coraje a Gaara? Sé que él no tiene la culpa, pero yo en tu lugar sentiría rencor hacia mi hermano cuando veo que a él le quieren y a mí no, incluso me veo haciendo lo posible por superarlo y hacer que mi padre me note, me quiera. –los ojos de Sasuke muestran frustración al saber que ella sufrió mucho en su infancia y él no pudo hacer nada para evitarlo.

- Tú mismo lo dijiste: Gaa-chan no tiene la culpa de lo que Kaname haga o sienta por mí. –Sakura agita una mano restándole importancia. –Tal vez te sea difícil de entender Sasuke, pero he estado cerca de Gaa-chan desde el vientre de nuestra madre, nuestro lazo es muy fuerte. Además Gaa-chan ha sido la única persona que me ha dado amor desde que tengo memoria, aunque sea tímido y sumiso, él con un solo abrazo me hace sentirme amada… cosa que solo había logrado él hasta que te conocí. –Sakura le sonríe amigable y Sasuke desvía su mirada sonrojado. –Tú y Gaa-chan son las personas que más amo, aunque claro que el amor que siento hacia cada uno es diferente.

Sasuke se sienta alado de ella y pega su frente a la de ella, rosando sus labios.

- También te amo Sakura… prometo llenarte la habitación del instituto de juguetes. –una sonrisa juguetona adorna su rostro haciéndola reír entre dientes.

- ¿Quieres saber cómo Tomo-chan llego a mis manos?

- ¿Te la robaste cuando niña? –Sasuke muestra curiosidad en sus ojos y Sakura vuelve a reír entre dientes.

- No. Esa muñeca la encontré en el sótano de la casa. Cuando teníamos seis años Gaa-chan y yo descubrimos que ahí Kaname guardo todas las cosas que pertenecían a mamá. Así que fuimos a investigar, ahí encontré esa muñeca en su caja, tenía una nota. –Sakura cierra los ojos. –Esa nota la llevo siempre conmigo, ¿quieres saber lo que decía? –Sakura abre sus ojos dejándole ver al pelinegro tristeza en ellos.

- ¿Qué decía? –Sasuke la mira tranquilo, sin despegar su frente de la de ella, pero tomo una de las manos de ella entre las suyas.

- "Sakura esta es la primer muñeca que mami te compro. Ansió verte jugar con ella"… esa muñeca mi madre la compro para mi antes de que naciera, es por eso que la cuido mucho. Supongo esperaba dármela cuando tuviera la edad suficiente para jugar con una muñeca así. –Sakura baja la mirada, posándola en la muñeca que el pelinegro sostiene. –Aparte de Gaa-chan eres el primero al que le cuento esto. Agradece ante el privilegio que te doy al mostrarte mis debilidades. –Sakura alza la mirada a él mostrándose divertida en un intento de ocultar su tristeza.

Sasuke no es bueno consolando o haciendo sentir mejor a la gente y lo sabe. Lo único que pudo hacer es cerrar sus ojos y unir sus labios a los de ella, en un beso tierno pero a la vez apasionado. Intentando trasmitirle a través del beso lo que siente por ella. Sakura cerró sus ojos, respondiéndole el beso, sintiéndose más amada con ese beso que con cualquier abrazo que haya tenido antes.


- Diosito ¿por qué me hiciste tan hermoso? –Naruto llora internamente mientras camina hacia la puerta siendo seguido por las hermanas Hyuga.

La verdad la tarde que para el rubio iba a ser perfecta porque según él finalmente conquistaría a su Hinata se vio arruinada, incluso ahora lo que más quiere es salir corriendo de ahí como si tuviera diarrea, aunque la verdad esa es una de las razones, como que la comida no le cayó bien y le esta revolviendo el estomago como si le quisiera dar diarrea y quiere huir de ahí antes de que haga un pancho frente a su amada. Aunque tal vez es una indigestión que le causo la incomodidad de comer en presencia de una furiosa Hinata y una Hanabi que no dejaba de coquetearle cada dos por tres.

El pobre rubio no sabía ni qué hacer con Hanabi, y es que la chica es muy obvia, y pues él es hombre no puede evitar echarse su taco de ojo con ella, pero hasta ahí. Quien ama es a su Hinata, además que temía hacer algo que termine haciendo que su Hinata lo odie.

- Muchas gracias por la comida. Estuvo muy rica. –dice el rubio en la entrada, sonriéndole nervioso al par de Hyuga.

Hanabi sonrío coqueta mientras que Hinata bufo molesta y volteo su rostro a un costado poniendo más nervioso al rubio.

- ¡Espero nos visites pronto Naruto-kun! –Hanabi le guiña un ojo coqueta.

- Claro. –el rubio se rasca la nuca. –la verdad no creo regresar. –Cuídense chicas. –Naruto da media vuelta para salir de ahí lo más rápido posible.

Hanabi agita su mano hacia donde se va el rubio, sin borrar esa gran sonrisa que adorna su rostro.

- No entiendo como ella no le da pena mostrar abiertamente que alguien le gusta. Sin duda somos muy diferentes. –Hinata mira de reojo a su hermana y suspira con pesadez.

- ¿One-san te gusta Naruto-kun?—Hanabi mira de reojo a Hinata viendo como esta se sonroja toda y se tensa.

- ¡Claro que no!—exclama alterada y Hanabi sonríe de oreja a oreja.

- Bien, porque a mí me gusta, espero me ayudes a conquistarlo. —sin más Hanabi da media vuelta y se adentra a la casa dejando a una Hinata con los ojos muy abiertos, sintiendo sus celos crecer.

Continuará

jajajaja y a Hinata le salio competencia y nada mas y nada menos ke su hermana menor jajajaja a ver si la hyuga se pone las pilas porke sino le bajan al rubio

en cuanto sakura, la vdd su padre fue muy perro con ella, ni un juguete le compro el perro

y bueno a yuki le toko una cuñada muy celosa jajaja XD

kiba sta mostrando mucho interes acia megumi jujujujuj

ino y sai stan empezando algo veremos como les va

spero ke el kap les haya gustado!

MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS

BESOS

KRISS