Justo al salir de la escuela, empezaba a llover poco, aunque luego la lluvia se intensificó. No había nadie por las calles excepto ellas.
"Genial, ahora se pone a llover..." Himeko comentó, no quería estar en silencio total con Chikane.
"Eso viene bien..." Chikane respondió.
"¿Por qué? Ni siquiera traje paraguas. Ni tú tampoco además."
"La lluvia intensa es capaz de borrar las huellas. La policía no podrá buscarnos por ello."
"Así que lo tenías todo planeado... Tenías guantes y todo..."
"No creas. Lo tenía todo estudiado; honestamente no hubiera hecho esto si no fuera por esta lluvia y la quedada del club de baloncesto."
"Chikane-chan..."
"Esta mañana comprobé en mi móvil el tiempo atmosférico y vi que se avecinaban lluvias por la noche. Me dije bien, pero sigue sin ser suficiente... hasta que comprobé la red social de la escuela, el club de baloncesto había hecho una quedada hoy... No podía fallar, todo era perfecto, lo tenía todo planeado: el martillo, la cuerda que utilicé para dejar KO a quien estaba a punto de escaparse... Prácticamente todo, lo dejé todo sin testigos..."
Chikane empezó a mirar a Himeko, ésta se estaba asustando por todo lo que ha dicho.
"...excepto tú, Himeko." Chikane continuó "Eres mi amiga, y quiero dejarte con vida."
"¿Por qué hiciste eso...?" Himeko empezó a preguntar "Quiero decir: me puedo imaginar la respuesta, pero nunca me imaginaría hacer esto si estuviese en tu situación..."
"Por que estoy harta de que la gente se mofe de mí sólo porque hago las cosas por la manera correcta." Chikane respondió rápidamente "Ése es el precio injusto que he pagado por ser la primera de la clase, y ellas han pagado ese mismo precio. ¿Lo consideras injusto, Himeko? Intenta vivir mi situación primero."
"...Chikane-chan..." Himeko seguía estando asustada.
"...lo siento. Es que... me moría de ganas por decir algo así delante de una persona. Espero que me comprendas, y también espero que no se lo digas a nadie, por favor. Sé que va a ser difícil para ti, Himeko, pero por favor, intenta olvidar lo que has visto allí."
"No sé cómo voy a hacerlo..." Himeko respondió "No suelo decir mentiras..."
"Vale, a ver... Déjame pensar." Chikane se puso pensativa un rato y dijo "Di que has tenido una pesadilla sobre una guerra o algo así."
"¡Ahh, la guerra no me gusta nada!"
"Bingo, sabía que no te iba a gustar nada. De eso se trata, de las pesadillas. Mírate, estás asustada, queriendo ocultar lo que has visto y con ganas de contárselo a alguien. Si alguien te pregunta eso, dile que tuviste una pesadilla."
"Ya... Supongo que no tengo otra elección... No quiero traicionarte, Chikane-chan..."
"Himeko..."
Ambas se detuvieron y se miraron la una a la otra en silencio, sin importar la lluvia. Así fue durante unos largos segundos hasta que sonó un trueno en la lejanía.
"¡Ay!" Himeko, como acto reflejo, abrazó a Chikane.
"..." Chikane se ruborizó un poco, pero no dudó en preguntar "¿Te asustan los truenos?"
"Sí..."
"Te comprendo, cuando era pequeña me asustaban mucho, pero ya no, oye... ¿Nos vamos? No planeo pillar un resfriado."
"¡Oh!" Himeko rompió el abrazo "Sí, vamos... Aunque quizá vayamos por caminos separados, tengo que ir a casa de una amiga a darle esos apuntes que llevo... dentro de la camiseta."
"Entiendo, y veo que te abrigaste con la chaqueta para protegerlos, bien hecho."
"Nos vemos mañana, ¿sí?"
"Claro, buenas noches, Himeko."
"Buenas noches, Chikane-chan."
Las dos amigas se alejaron para ir a distintos caminos.
Chikane todavía tuvo los guantes, cogió de su bolsillo un paño húmedo y lo pasó por cada rincón del martillo que llevaba, limpiando toda posible huella -sabía que con guantes no dejaba huellas, pero no estaba de más asegurarse- y cuando lo completó, desarmó el martillo. El palo de madera lo tiraba en un contenedor de basura, mientras que el bloque de acero lo tiró en otro contenedor varias manzanas más de distancia.
Hecho esto, fue directo en ruta hacia su casa. Agradeció al tiempo por llover, porque la lluvia borró las huellas de los zapatos de Chikane y Himeko, y también quitó las manchas de sangre del rostro y ropa de Chikane.
"Dónde está esa chica..." Makoto estuvo esperando mientras estuvo chateando con alguien en el móvil "Seguro que por la lluvia no ha salido, la comprendo..."
*TOC TOC TOC*
"¿Será posible...?" Makoto se incorporó y corrió hacia la puerta principal, la abrió y se encontró con Himeko toda mojada "¡Pero mujer, pasa, pasa, que mi casa es tu casa!"
"Perdona las molestias, Mako-chan..." Himeko dijo, quitándose la chaqueta.
"Nada, nada, tú si quieres pasas la noche conmigo de cabeza. Tengo pijamas para ti y..."
Himeko sacó algo de dentro de su camiseta: los apuntes de Makoto. No estaban tan mojados de lo esperado, eso era bueno.
"Tus apuntes..." Himeko dijo, mostrándole los apuntes.
"Dios mío..." Makoto se quedó impresionada y cogió los apuntes "Están un poco mojados, pero ante una lluvia así... ¡Es casi un milagro, te mereces más que unas simples galletitas!"
"No es para tanto, amiga..."
"Tranquila, mira, tú si quieres vas al baño y allí te bañas y después te pones el pijama que te pondré allí, ¿qué te parece?"
"Yo... Me parece bien, Mako-chan... Muchas gracias..."
"¿Qué te pasa, Himeko?" Makoto notó que su mirada estaba perdida "¿Te has caído por las escaleras otra vez?"
"Es que..." Himeko no se atrevió a decírselo.
"Dime, qué sucede..."
"¡MAKO-CHAAAN!"
Himeko estalló en lágrimas y abrazó fuertemente a Makoto. Se desahogó.
"¡Fue una pesadilla!" Himeko exclamó, llorando "¡Estaba en la ciudad, sumida en el caos, sangre por doquier, y alguien quería asesinarme! ¡Y Chikane-chan y tú...! ¡OH DIOS! ¡Estabais muertas, yo no quería ver qué se iba a venir después y...!"
Himeko iba a seguir, pero Makoto le acarició el cabello de Himeko, invitándola a tranquilizarse.
"Ya, ya..." Makoto dijo "Sólo fue una pesadilla, éste es el mundo real que vivimos."
"Mako-chan..." Himeko todavía tenía esas lágrimas.
"Tranquila, querida, te pondré el pijama en el baño lo antes posible para que puedas ir allí a calmarte. Seguro que por culpa de esta lluvia te estaba incordiando tanto que empezabas a tener estrés."
"Sí... Ya..." Himeko trató de tranquilizarse.
"Iré a por ello, y puedes dejar tus ropas en un rincón del baño, ya los lavaré yo por mi cuenta y te lo entregaré a su debido tiempo."
"Gracias, Mako-chan..." Himeko se estaba quitando las lágrimas.
"Es lo menos que puedo hacer por ti después de todo lo que has pasado, Himeko."
"Ya llegué." Chikane dijo en voz alta al entrar "Lamento la tardanza."
Chikane regresó a su casa un poco cansada, había pasado por mucho ese día, a pesar de que los resultados fueran satisfactorios para ella.
La casa de Chikane era más o menos parecida al de Himeko, de clase media, con dos pisos... una casa como casi cualquier otra. Se quitó los zapatos en la entrada y se pasó por la cocina a ver si le ha dejado algo su tutora Otoha Kisaragi.
Se encontró con una nota:
"Te he dejado la cena en la nevera, ponlo en el microondas. La próxima vez avisa si no vas a comer en casa."
"Ay..." Chikane suspiró "Se me olvidó comunicarle que no iba a comer en casa..."
Chikane, únicamente subió a su habitación, cogió ropa limpia y con ella se fue al baño a ducharse.
Mientras se estaba duchando, reflexionaba sobre sus actos...
"Finalmente conseguí mi venganza..." Chikane pensó "Pero sé que ya nada volverá a ser igual... A pesar de todo, siempre puedo tener a Himeko como mi amiga. Además, con esas tres chicas fuera de juego ya nadie podrá acosarme porque cuando esas tres empezaron, las demás se unieron, como si ellas fueran especies de líderes o algo por el estilo."
Chikane sintió un alivio al pensar en todo ello... Aunque sí que concentró sus pensamientos en las siguientes palabras por más tiempo de la cuenta:
"Nada volverá a ser igual..."
Himeko y Makoto estaban en el dormitorio de esta última, en pijama.
"Hace poco mencionaste a Chikane, la chica del cabello azul, destacada por sus altas notas..." Makoto comentó "¿La conociste o algo así?"
"Ah, de eso quería hablar contigo por teléfono." Himeko respondió "Estaba siendo acosada, pero la eché una mano. Ahora somos amigas."
"¿Tan rápido?"
"Bueno, ésa es la versión resumida. Todo lo que necesitas saber."
"Ya veo..." Makoto pensó en una cosa "¿Y si me hiciera amiga de ella también?"
"Ah..." Himeko no pudo evitar pensar en lo peor que podría suceder o no "Chikane es muy tímida, déjame hablar con ella primero."
"No hay problema, que se tome el tiempo que necesite. Sé que es víctima también, así que necesitará prepararse para adaptarse a la sociedad."
De repente, se le sonó el móvil de Himeko brevemente, mediante un tono corto.
"Anda, me mandaron un mensaje." Himeko cogió su móvil.
"Será publicidad..." Makoto dijo.
"¡El mensaje es de Chikane-chan!" Himeko se vio sorprendida al verlo.
"¿En serio?" Makoto también se veía sorprendida "¿Y qué dice?"
"Dice: Me paso por tu casa media hora antes de que empiece la escuela para que vayamos juntas."
"...¿Y ya está?"
"Sí, ése es el mensaje que me ha escrito."
"Bueno, está bien, supongo." Makoto dijo "Podrías presentármela en ese momento o yo podría adelantarme y le hablas de mí, puede que ella quiera hacerse amiga de mí también. ¿Qué decides?"
"Quizá..." Himeko no quería escribir más tragedias en su novela, por si Chikane da un malentendido en el comportamiento de Makoto "Creo que es conveniente ir con ella a solas. Podré hablarle de ti, ella estará encantada de tener buenas amigas."
"Desde luego, no hay problema."
