"Himeko... muere."
"¡AAHHH!"
Chikane se despertó de repente en su cama, estaba jadeando y creyó que lo que estaba presenciando era realidad. Afortunadamente, segundos después, se dio cuenta de que aquello no era más que una pesadilla. Chikane trató de relajarse, haciendo que los jadeos vayan disminuyendo hasta tener una respiración normal, no podía creer lo que había soñado.
"Matar a Himeko con un cuchillo mientras duerme..." Chikane pensó "¿Matar a mi mejor amiga...? ¿Yo misma...? No, eso no quiero hacerlo, no me ha hecho nada malo..."
De repente, se escucharon unos pasos apresurados y se abrió la puerta de la habitación de Chikane. Apareció Otoha Kisaragi, una mujer con cabello entre castaño y rubio con dos trenzas estilo "perforación" con ojos castaños.
(Nota del autor: en este Fan Fiction, Otoha no es maid precisamente, así que olvidaros de que ella lleve vestido maid o similares, ya lo veréis enseguida...)
"¿Qué sucede, Chikane?" Otoha preguntó, un poco alarmada.
"Nada, Otoha-san..." Chikane respondió "Es otra de esas pesadillas."
"Uff..." Otoha suspiró "Desde luego, me diste un buen susto con tu grito. ¿Tan violento era?"
"No me lo recuerdes, por favor..."
"De acuerdo, enseguida preparo el desayuno, vístete... Y avísame la próxima vez que llegues tarde a casa."
"Ah, sí, siento mucho eso."
"Mi misión es cuidar de ti. Después de todo, soy tu tutora."
"Sí..."
En cuanto Otoha salió, cerrando la puerta, Chikane suspiró hondo.
"Bueno, chica, hoy es otro día más en la escuela." Chikane sonrió un poco "Y con una buena amiga, por vez primera."
Makoto y Himeko desayunaron y se arreglaron para ir a la escuela. Estaban esperando a Chikane, quien mandó a Himeko un mensaje por el móvil.
"Aquí nos separamos, Himeko." Makoto dijo, a punto de irse a la escuela "¡Preséntamela en el recreo si accede a conocerme!"
"¡Claro, bye!" Himeko respondió.
Makoto se alejó de Himeko y se puso en ruta hacia la escuela. Himeko seguía esperando por Chikane... Y al poco, se sintió un poco extraña, pensando lo siguiente:
"Qué raro..." Himeko pensó "No estoy asustada... Se supone que esa matanza debió de traumarme o algo parecido, pero no siento nada tan negativo como eso..."
"Buenos días, Himeko." Chikane apareció por sorpresa.
"¡Ah!" Himeko se llevó una sorpresa "Buenos días, Chikane-chan."
"¿Nos vamos? Tenemos el tiempo justo."
"Desde luego, vamos."
Ambas fueron hacia el camino a la escuela. Hubo un silencio hasta que Himeko se le ocurrió preguntarle a Chikane, susurrando:
"Te libraste de los objetos, ¿verdad?" Himeko susurró.
"Sí, guantes, martillo desarmado... todo." Chikane respondió, susurrando también.
"De acuerdo."
"Sólo no hablemos de esto por ninguna parte, ni siquiera por teléfono u online. No se lo dijiste a nadie, ¿verdad?"
"No, claro que no. Ya te dije que no quería traicionarte, Chikane-chan..."
"Ah... Bueno, gracias..."
"¿Sabes...? Debería sentirme nerviosa por lo que ha sucedido, pero por alguna razón no estoy nerviosa para nada."
"¿Y por qué deberías estarlo?"
"Quiero decir..." Himeko explicó "La operación -por decirlo de alguna manera- había sido perfecta, y podría fallar algo. Debería estar nerviosa por esto, pero cuando estoy contigo o cuando voy a verte, los nervios desaparecen."
"...ya." Chikane se ruborizó un poco, parecería que le estuviera halagando... hasta que vio a una chica correr hacia ellas de frente "¿Qué hará esta chica...?"
"Pero si yo conozco esta chica... ¡Es Mako-chan!" Himeko saludó con la mano a Makoto.
"¡Himeko, no te vas a creer lo que acabo de ver!" Makoto exclamó.
"¿Eh? ¿Qué pasó?" Himeko preguntó rápidamente.
"¡Ha habido un asesinato en la escuela!" Makoto respondió.
A Himeko y a Chikane recibieron un vuelco en sus corazones, y se quedaron sorprendidas... Quizá porque se les olvidaron temporalmente lo sucedido en la escuela o quizá sea porque eran buenas actrices. Se quedaron con los ojos como platos.
Hubo muchísima gente en la entrada de la escuela, los agentes de policía estaban bloqueando la entrada con cintas de "prohibido el paso". Los alumnos no paraban de preguntar cuándo estará abierta la escuela... Un escándalo increíble.
Himeko, Chikane y Makoto se acercaron y vieron cómo varios profesores (y el director de la escuela) estaban hablando con los agentes, debido al jaleo que se estaba montando, no pudieron escuchar la conversación entre ellos. Eventualmente acabaron la conversación y el director pidió un poco de silencio antes de anunciar algo:
"Alumnos y alumnas, hasta nueva orden no se puede entrar en la escuela, estad al tanto de los horarios en la aplicación de vuestros móviles. No sabemos cuánto tardarán en terminar, pero esperemos que termine pronto. Buenos días."
...como era de esperar, la mayoría de los alumnos gritaron hurra por el anuncio de "no tener escuela indefinidamente".
"Himeko, aguarda un momento..." Chikane dijo.
"¿A dónde vas?" Himeko preguntó, pero por el escándalo, Chikane no la escuchó.
Chikane, junto a unos alumnos al azar, fueron hacia la puerta trasera y se pararon al escuchar algunos quejidos por parte de algunos policías:
"¿Cómo se les ocurre asesinar a gente en días de lluvia? ¡Las huellas se borraron con ella!"
"Ya te lo dije antes, las huellas se borran, ¡eso lo sabe todo el mundo!"
"Mira que inspeccioné las huellas dentro de la escuela, empezaban desde la entrada principal, pero la lluvia borró las huellas del exterior."
"¿Qué clase de huellas son?"
"Zapatos genéricos de estudiante..."
"...esto no va a acabar bien, ¿cuántos zapatos de estudiante crees que hay en esta escuela, sin contar con que varias de ellas son de la misma talla...?"
"Ni siquiera encontramos huellas dactilares en ninguna parte. ¡En ninguna!"
"Dime algo que no sepa."
Aparte de conversaciones fuera del tema, Chikane dedujo que la operación fue un éxito y se alejó del sitio, buscando a Himeko.
"¡Himeko!" Chikane exclamó en cuanto vio a su amiga.
"Ah, Chikane-chan..." Himeko se alegró de verla.
"¿Y tu amiga? Estaba aquí hace un momento."
"Se fue a su casa... Está asustada por lo de la escuela."
"Ya... ¿Nos vamos?"
"Eh... ¿A dónde?"
"Hacia el monte, a dar un paseo, ¿tienes bicicleta?"
Quizá ése fue la propuesta más random que Chikane hizo en su vida, después de ver tal cosa en la escuela.
"Pues... no, además, el monte queda lejos." Himeko se negó.
"¿Por la tarde, pues?" Chikane sugirió.
"...de acuerdo, venga. No es que sea apasionada del deporte, ¿tienes un sillín doble o algo?"
"Claro, tengo uno. ¿Qué te parece las 8:00 de la tarde en mi casa? ¿Sabes dónde queda?"
"Ah, bien, vale. En la aplicación del móvil de la escuela vi tu calle, sabré llegar."
"Estupendo, nos vemos, Himeko."
"Nos vemos esta tarde, Chikane-chan."
Unas cuantas horas más tarde, llegaban ambas a la entrada de casa, torcieron en una dirección y se dirigieron hacia al garaje. Chikane abrió la puerta y se vio un coche como otro cualquiera, herramientas, bancos de trabajo... hasta hallar una bicicleta que estaba al fondo.
"Vaya, sí que tienes muchas cosas, Chikane-chan." Himeko dijo.
"Sí." Chikane respondió, cogiendo la bicicleta "Muchas herramientas son distintas aunque se parezcan mucho, y cada una de ellas tiene una finalidad diferente."
"Impresionante..."
"Ya, bueno." Chikane cambió el sillín individual de la bicicleta por el sillín doble "No necesitas herramientas para cambiar el sillín de una bicicleta, tan sólo presionas una palanquita de la bici y listo."
"¿Y... cómo de lejos está el monte?"
"Como media hora." Chikane salió con Himeko del garaje con la bici y cerró el garaje.
"¿No seré una carga para ti?"
"Tranquila, yo soy muy buena atlética; además, hice muchos paseos en bici hasta el monte."
Chikane puso la bici en la carretera, se subió, haciendo sitio a Himeko.
"¿Subes?" Chikane preguntó.
"¡C-claro!" Himeko dijo, ruborizada. Intentó subirse.
"Agárrate a mi espalda, no voy a ir deprisa, pero hay cuestas que imagínate..."
"Vale..." Himeko agarró a Chikane por la cintura "Yo creía que los sillines dobles eran más separados y no muy juntos..."
"Ah, no te expliqué. Mi tutora me llevó en bici de esa forma cuando yo era niña, y también creí que esto no era tan normal que los sillines dobles separados hasta que ella me dijo que lo compró por Internet, mediante una campaña de crowdfunding o algo parecido. Ese sillín en particular era diferente a los demás, supongo que por eso me gusta. Me gustan las cosas diferentes con respecto a los demás."
"Oh... Vaya..."
"Bueno, ¡empezamos!"
Chikane empezó a pedalear mientras Himeko se agarraba con Chikane.
Habían llegado al monte sin novedades, tardaron media hora, como lo previsto. Chikane paró la bici en cuanto llegó a una zona llana.
"Bueno, Himeko, hemos llegado." Chikane intentó bajarse de la bici, pero sintió que algo la retuvo, se dio la vuelta y vio que Himeko seguía agarrándose a la cintura de Chikane y estaba medio dormida "¿Hola?"
"¡Ah!" Himeko reaccionó y se dio cuenta de lo que estaba haciendo, soltó a Chikane de inmediato "¡Lo siento mucho, ya ves que no estoy acostumbrada a los viajes...!"
"Está bien, no has hecho nada malo... Mira."
Himeko fue con Chikane y vio una vista hermosa. Vieron la ciudad entera, con un atardecer inigualable... No había palabras para describir el paisaje.
"Wow... Hermoso..." Himeko se quedó impresionada.
"Desde luego." Chikane respondió.
"Esto, ¿hemos venido aquí sólo por la vista, o hay algo más?"
"Eh..." Chikane estuvo desprevenida "Pues..."
"¿Estás bien?"
"Qué... Sí, estoy bien..." Chikane estuvo algo nerviosa por un momento "Estoy bien."
"Ah, está bien."
"Sí, eso creo." Chikane respondió "El estar bien está bien... pese a las circunstancias."
"...bien..."
Ante esa avalancha de palabras repetitivas, Himeko y Chikane se miraron, sonrieron y vieron que estaban a punto de reírse, cosa que hizo que las dos se partieran de risa.
"¡Ay, Dios!" Chikane seguía riéndose "¡El estar bien está bien! ¡Ésa sí que está bien!"
"¡Ya te digo!" Himeko también seguía riéndose "¡Desde luego hoy es el día más alegre del año!"
Ambas se echaron una buena carcajada por un buen rato. Poco después, ellas dejaron de reírse, y a Himeko se le ocurrió hacer la siguiente pregunta:
"Eh, Chikane-chan... Ahora que por el momento no hay escuela, ¿qué crees que haremos?"
"Mmm..." Chikane lo pensó por un momento "Bueno, quizá podrías presentarme a esa amiga tuya, y luego podríamos salir juntas a..." Chikane, en ese momento se quedó en blanco "¿Qué suelen hacer las chicas cuando están en grupo?"
"¿Eh?"
"¿No hay que hacer una especie de, ritual o algo parecido?"
"Eh... Dudo mucho de que haya rituales para hacerse amistades..." Himeko empezó a comprender que Chikane verdaderamente no tenía amistades "¿No sabes qué se hacen en los grupos para pasarlo bien?"
"Ah ah." Chikane negó con la cabeza.
"Tranquila. Te ayudaré. Principalmente hay varias formas de divertirse, como ir al cine, ir a jugar a las cartas, ir a patinar sobre hielo..."
"...vale, vale, ya lo pillo." Chikane dijo "No es que no quiera escuchar la lista entera, pero demonios..."
"Hay muchas formas, ahora lo sabes."
Hubo un silencio entre ellas, tan sólo contemplaron la puesta de sol...
Chikane pensó en su sueño...
"Eh, sabes..." Chikane empezó a hablar "Tuve una pesadilla anoche."
"¿Una pesadilla?" Himeko respondió.
"Sí. En el mismo día cuando te conocí, ayer." Chikane explicó su sueño omitiendo ciertos detalles que cambian completamente la interpretación del sueño "Estabas dormida, y había una especie de asesino con un cuchillo y él te quería apuñalar... Intenté salvarte, quería salvarte, pero ya era tarde..."
"Oh..." Himeko, por un segundo, estaba asustada aunque después le restó mucha importancia "Venga, sólo es un sueño, Chikane-chan..."
Chikane interrumpió a Himeko poniendo las manos en los hombros de ésta, mientras miraba directamente a los ojos.
"No dejaré que te suceda nada malo, ¿vale, Himeko?" Chikane declaró "Te protegeré, aunque ponga mi vida en ello. Estoy dispuesta a dar la vida por ti."
"Uh..." Himeko estaba impresionada y ruborizada, jamás conoció a nadie que estaría dispuesto a llegar tan lejos por ella; a pesar de esto, dijo "Gracias, aunque tendré algún enemigo, pero no hasta tales extremos..."
Chikane no cambió su expresión, siguió mirando a Himeko hasta que ésta se dio cuenta de que Chikane hablaba en serio.
"¿Hablas... en serio?" Himeko se quedó con los ojos como platos "¿Harías eso por mí?"
"Sí, hablo en serio."
"..." A Himeko no se le ocurrió nada que decir hasta que le dio un abrazo a Chikane "...gracias, Chikane-chan... Yo también te protegeré, como cuando te rescaté de tu... *ejem* último acoso."
Ambas estuvieron abrazándose en silencio hasta que se dieron cuenta de que estaba anocheciendo.
"...se está haciendo tarde, ¿nos vamos?" Himeko sugirió.
"Sí, me parece bien." Chikane respondió.
