Pasaron los días y la amistad entre Chikane, Himeko y Makoto estaba floreciendo. Chikane estaba muy feliz por hacerse dos buenas amigas, Himeko poco a poco se olvidaba del asesinato en la escuela, y Makoto... bueno, está al margen, pero se alegró de hacerse amiga de una alumna aplicada como Chikane.

Pero lo más importante de todo es que Chikane y Himeko eran más cercanas entre ellas conforme iban pasando los días.

Un día, todas ellas recibieron una notificación de la escuela por la aplicación del móvil. Tenían que acudir a la escuela el día siguiente. No se especificó para qué era exactamente, simplemente se tenía que convocar a todos los alumnos y alumnas en la escuela, en la sala de reuniones -se seguía investigando el crimen, pero en esa sala ya no quedaba nada por examinar.

A la mañana siguiente, la vuelta a la escuela estaba por comenzar: las tres chicas se habían reunido para ir juntas.

"En serio, chicas." Makoto dijo "¿Cuánto tiempo ha pasado desde cierre de la escuela, dos semanas?"

"Más o menos." Chikane respondió "¿Nadie se hace una idea de lo que os espera en esa reunión? Porque yo no."

"Quizás habrán abierto la escuela, no sé..." Himeko comentó.

Poco después habían llegado ellas a la escuela y seguían una ruta con los demás alumnos siguiendo una ruta marcada en amarillo con bloqueos con cinta para que nadie pudiera separarse de la ruta porque el resto de la zona estaba en plena investigación.

La enorme sala de reuniones se llenó siete décimas partes -el resto de los estudiantes se quedó en casa vagueando o enfermo- y los profesores y el director estaban murmurando entre sí antes de hablar al escenario:

"Señoras y señores." El director empezó a hablar en voz alta "No se puede ir a la escuela, y tampoco podemos dejaros sin educación, y entre todos hemos tomado la resolución de formar una excursión con otra escuela. Será un viaje muy largo y durará en principio dos meses, se trata de ir a una ciudad próspera situada en Europa: Roma, en Italia."

Ante ello, se escucharon bastantes murmullos en toda la sala, después de pedir silencio, el director continuó:

"Las dos escuelas asistiremos a esa excursión con fondos monetarios especiales. No debéis pagar las habitaciones del hotel, pero deberíais traer vuestro dinero para vuestros gastos personales y asumir también que esto es para aprender cultura e historia, entre otras cosas. Si no queréis ir, no pasa nada, parte de los profesores seguirán enseñándoos en la otra escuela. Si alguien quiere ir -que seguro que habrá- tendrá que apuntarse en la dirección con los debidos datos personales."

[...]

Después del discurso, Chikane, Himeko y Makoto iban hacia Dirección para apuntarse a la excursión... en un suspiro había muchísimos estudiantes para ir a Italia.

"Pero bueno, cuánta gente hay, ¿no?" Himeko comentó.

"¿Qué esperabas de una excursión a gran escala?" Makoto respondió.

"Ya lo sé... pero me da la impresión que mucha gente no irá a la excursión por deberes."

"Bueno, también nosotras tenemos derecho a divertirnos, ¿sabes? Quizá después de un buen repaso, seguro que hará falta una distracción."

"Ya..."

Himeko se veía un poco cabizbaja, y Chikane decidió animarla un poco.

"Quizás se deba a que te exiges mucho en todo momento, Himeko." Chikane dijo "Deberías concentrarte en divertirte en horas de diversión y concentrarte en el trabajo en horas de deberes. Así tienes tu cabeza en tu sitio."

"Chikane-chan..." Himeko iba a responder, pero Makoto la interrumpió.

"Eh, gente, que nos toca el turno."

En ese momento, las chicas tomaron los papeles que les dieron los secretarios y los llenaron con los datos necesarios para acceder a la excursión en un tiempo justo y sin agobios.

[...]

Pasaron un par de días y una noche Chikane llamó por teléfono a Himeko: estuvieron hablando de cosas sin relevancia hasta que Chikane comentó el tema del viaje:

"Por cierto, Himeko, he terminado con mi maleta para la excursión." Chikane dijo.

"¿Sí? Yo estoy a punto de terminar. ¿Hay novedades?" Himeko respondió.

"He visto en el foro de la escuela -en Internet- que estaban hablando de las habitaciones del hotel. Son de unas 20 plantas con 15 habitaciones para tres personas en cada planta. Supongo que iremos juntas con Makoto."

"¿En serio? ¡Genial, va a ser una excursión inolvidable!" Exclamó Himeko, emocionada "¿Te imaginas las charlas que tendremos por las noches, de nuestros sueños...?"

"Desde luego..." Chikane tampoco era menos "Ahora mismo estoy imaginando cómo sería el resto de mi vida contigo..."

"¿Ah, sí?"

"Sí."

Hubo un silencio en la conversación y algún que otro suspiro por nerviosismo y timidez por llevar la relación a otro nivel, hasta que Himeko bromeó:

"Vaya, Chikane-chan, si fueras un chico, diría que estarías intentando ligar conmigo." Himeko dijo entre risas.

"Je, bueno..." Chikane respondió entre risas también "Eres la primera persona que me dice eso."

"¿Y cómo te imaginas esa vida?"

"Pues..." Chikane estuvo a punto de decirlo, pero lo que se imaginó fue una relación superior a una muy buena amistad, como un noviazgo y ella no quería echarlo todo a perder así que quería zafarse con una excusa "En verdad era una frase que vi en una película que me gustó mucho, no le des mucha importancia."

"Ah..." Por alguna razón Himeko se sintió un pelín decepcionada, aunque no tanto "¿Y sabes qué veremos en especial sobre Roma?"

"¿Aparte del coliseo romano? Pues quizá un museo de obras antiguas... No es que me haya informado tanto, pero creo que nos llevaremos una sorpresa."

"Suena prometedor..."

"¡Hala!" Chikane se mostró sorprendida "¿Sabes que en el hotel habrá sesiones especiales de Spa? Piscinas calientes con generadores de burbujas que proporcionan masajes, saunas..."

"¿En serio? ¿Cómo lo sabes?"

"Lo están hablando en el foro a última hora."

"Siempre quise ir a un Spa... ¡Va a ser maravilloso!"

"Sí, lo será..." Chikane decidió poner punto final a la conversación "Tengo que echarme una ducha y luego ir a dormir. Nos vemos mañana, Himeko."

"Claro, buenas noches, Chikane-chan."

[...]

Chikane estaba durmiendo como un tronco; al principio tenía problemas para conciliar el sueño debido al viaje a Italia, estaba ansiosa y nunca había hecho un viaje como ése, aunque poco después logró dormir muy bien.

Sin embargo, el móvil de Chikane había sonado, sorprendiendo a ella. Alargó su brazo hacia la mesilla de noche, donde estaba el móvil y lo cogió. Era una llamada por parte de un número privado (por lo tanto, desconocido) y el móvil indicaba también que eran las cuatro de la madrugada.

"¿Quién me llamará a estas horas...?" Chikane cogió el teléfono "Himemiya al habla."

No se escuchó nada por la otra parte, pero apenas se escuchaba unos suspiros y Chikane seguía "poco despierta" como para poder notarlos.

"¿Diga?" Chikane volvió a hablar.

"¿Ansiosa por querer llegar a Roma?" Una voz femenina respondió "Yo también."

"¿...quién es?" Chikane estaba intrigada por saber quién le llamaría a esas horas de la madrugada.

"Apreciar las artes romanas, los cuadros e instrumentos que se han fabricado en los museos..." La misteriosa voz no paraba de hablar.

"¿Con quién estoy hablando?"

"Eso sí, un consejo, es todo un infierno, así que deberías pillarte una gorra y un refresco fresquito, abundan muchos quioscos así."

"Deme el nombre o le cuelgo." Chikane no estaba para bromas.

"Hay una cosa que deberías saber de mí, Himemiya-san."

"¿Qué pasa?"

"Lo vi."

En ese punto, a Chikane se le latió el corazón un poco más rápido de lo normal. O sería una broma o sería un asunto serio, pero ella estaba decidida a seguir con la conversación.

"¿Qué viste?" Chikane preguntó.

"Cómo matabas a tus compañeras." La otra respondió sin siquiera pensarlo dos veces "Vi cómo esa amiga, Himeko, se desplomó en el suelo, y cómo ella te rogó que no la mataras, justo en el gimnasio."

"..." Chikane decidió quedarse en silencio, pero en el fondo estaba asustada porque estaba a punto de comenzar con lidiar con un imprevisto, algo que ella no tenía en cuenta.

"¿A que te pusiste los guantes para evitar huellas dactilares con el entorno?"

"Ya, y..." Chikane respondió "¿Por qué no me dices quién eres, y charlamos un poco luego... ya sabes, cara a cara?"

"Tú no controlas la situación, Himemiya-san. Ni siquiera sabes desde dónde te estoy llamando. ¿Un móvil con una aplicación de número encubierto? ¿Un teléfono de un sitio privado? ¿Una cabina telefónica?"

"...oye, te aseguro que lo tengo controlado, amiga, no puedes esconderte de mí eternamente, ¿lo entiendes?" Chikane adoptó una postura de intimidación.

"No te conviene que uses esas palabras, y si se supone que lo tienes controlado, ¿cómo reaccionarías si te digo que tengo una grabación que hice con el móvil?"

"..."

Chikane se quedó de piedra al saber esto, no sabía si era en vídeo o en una serie de fotos, pero eso puede demostrar de forma irrefutable cómo Chikane asesinó a las víctimas.

"Sí, tranquila, por ahora no se lo mandaré a las autoridades ni mandarlo por Internet." La voz misteriosa seguía hablando "No te preocupes."

"Entonces... ¿Por qué me estás llamando a tan altas horas de la madrugada? ¿Qué es lo que quieres de mí?" Chikane fue directa al grano.

"Oh, pues, digamos que es una llamada informativa y que quizá no te vendría bien ponerte a la defensiva."

"¿Es eso una amenaza, un chantaje?"

"Eso es sólo un aviso. No te conviene defenderte de nadie que te esté acosando. Porque si eso pasa, quizás lo suba a varias páginas de Internet por accidente... Ya sabes, esas páginas de vídeos de peleas y muertes que conoce poca gente."

"Pues esa poca gente dudo mucho que vayan a compartirlo por ahí, ¿eh, chica?"

"No debes amenazarme. Subestimas el poder de Internet. Quizá pienses porque una sola persona comparta una cosa online en cualquier red social no vaya a llegar a nada... Pero no olvides que esa sola persona tiene amigos; y si tiene muchos amigos en su red, más de uno podría echarle un vistazo a ese enlace y que comparta con sus propios amigos, y así sucesivamente con los amigos de los amigos... En fin, ya sabes, un bucle increíble."

"Ya..."

"No lo olvides. Como muestres una forma de defensa, ya sabes lo que te espera."

"Y... ¿no puedes decirme al menos quién eres?" Chikane preguntó por última vez, a sabiendas de que la otra podría negarse a contestar.

"¿Mi nombre? ¡Ja! Como si nada."

Al terminar esa frase, Chikane escuchó el sonido del cuelgue del teléfono. Los teléfonos móviles de hoy día no tienen soporte donde colgar el teléfono, así que era probable de que se trata del teléfono de una cabina o el teléfono de una empresa privada.

Y sí, la conversación le ha hecho a Chikane "más despierta" como para darse cuenta de esos pequeños detalles. Tan despierta que cuando decidió reanudar su descanso, no pudo volver a dormir.

Alguien más había sido testigo, y no venía con buenas intenciones.

[...]

Himeko y Makoto estaban esperando a Chikane en el usual punto de reunión para luego caminar juntas al autobús y finalmente al aeropuerto. Cada una llevaba un maletín con ruedas.

"Qué raro..." Makoto señaló.

"¿El qué?" Himeko preguntó.

"¿Es normal que Chikane llegue tarde? ¿O al menos, más tarde que nosotras?"

"Pues... No lo sé, pero ya que lo dices, siempre es la primera en llegar, así que no es normal. ¿Le habrá ocurrido algo?"

"Espera..." Makoto avistó a alguien en la lejanía "Hablando de la reina de Roma..."

"Creo que en Roma no había reinas, eh..."

"Era un decir, pero bueno..."

Ese alguien en la lejanía era Chikane, transportando un maletín con ruedas. Eso sí, en el rostro parecía que ella estaba cansada, rendida... Algo le había pasado.

"¡Buenos días, Chikane-chan!" Himeko le animó con una sonrisa.

"Buenos días, amiga." Makoto le saludó amablemente.

"Hola..." Chikane respondió con algo de debilidad en su voz.

"Ay, qué mal cara tienes, ¿qué te ha pasado?" Himeko preguntó, preocupada.

Chikane sabía que no podía decirle lo que sucedió por la madrugada, no podía soltarle una cosa así... de momento, al menos. Todavía tenía que organizar sus ideas y comprobar qué se podía hacer.

"Bueno, pues... Seguramente serán los nervios de última hora, me desperté cerca de las cuatro de la mañana." Chikane sonrió un poco "Podría haber sido peor, he dormido un poco por lo menos."

"¿No estás acostumbrada a las excursiones?" Himeko preguntó.

"No, de este calibre no."

"Bueno, tenemos casi el tiempo justo para ir al autobús." Makoto comentó "Así que es preferible ir antes de tiempo por si el autobús está lleno de gente."

"Sí, es cierto, vámonos."

Así, las tres chicas se dirigían a la parada de autobús más cercana y se subieron en un autobús en cuanto llegaron. El viaje iba a ser un poco más largo de lo usual por una vía interurbana, y estaban también otros alumnos y alumnas de la escuela por lo del viaje a Roma. Una vez que ellas tomaron asiento al final del autobús empezaron a charlar.

"¿Qué cosas lleváis en las maletas?" Chikane preguntó.

"Principalmente lo típico." Makoto contestó "Ropa, la batería de mi móvil, dinero, el bañador..."

"¿Un bañador?" Himeko preguntó "¿Para qué necesitas un bañador? Dudo que vayamos a una playa."

"Esto... Es para el Spa, Himeko, lo mencionaron en ese foro..."

En ese momento, el rostro de Himeko pasó a ser muy colorada.

"No me digas que..." Makoto adivinó lo que había pasado.

"Sí..." Himeko asintió, muy ruborizada "Pensé que para el Spa no era necesario llevar traje de baño..."

"¡Ja, ja, ja!" Makoto se echó a reír "¡Vaya tela! ¿Creías que íbamos a bañarnos como las antiguas romanas?"

"Bueno, bueno, no pasa nada." Chikane tranquilizó a las dos "Hay cientos de tiendas de ropa, podemos encontrar una adecuada para ti. No tenemos por qué ir al Spa el primer día."

"Gracias, Chikane-chan..." Himeko dijo, tranquilizándose entonces y cambiando de tema "¿Se sabe cuánto dura el viaje en bus?"

"Alrededor de media hora." Makoto respondió.

"Vale, entonces creo que lo mejor sería dormir un ratito, ¿tú qué crees, Chikane-chan?"

"Eh..." Chikane estuvo pensando durante unos segundos "Dormid vosotras, yo me quedaré despierta."

"¿No estabas despierta a las cuatro de la mañana?" Makoto replicó.

"Ahora es demasiado tarde para dormir con esa luz, duermo mejor en la oscuridad." Chikane explicó "Además, alguien debería estar despierta para vigilar las maletas, no digo que eso pase, pero por si acaso."

"Okay, vamos pues, Himeko."

Makoto y Himeko empezaron a dormir sin dificultad, dado a que el autobús estaba diseñado con asientos cómodos debido a que su recorrido era por autopistas y vías interurbanas. Chikane empezó a pensar en la misteriosa llamada, estaba siendo vigilada, no reconocía la voz por ninguna otra acosadora... podría ser cualquiera.

Y si varias acosadoras le atacan a Chikane, sería un problema para ella porque la que le llamó podría ser una de ellas o peor todavía, estaría encubierta, lo cual dificultaría mucho su papel en su situación.

Ella miró a su alrededor... Vio a muchas alumnas con el uniforme de la misma escuela, y otras de la otra escuela que mencionó el director. Chikane no les quitó ojo por un tiempo... podría ser cualquiera de ellas, aunque dejó de vigilarlas porque se acordó de que esa chica llamó desde un teléfono con soporte fijo, no desde un móvil.

Cuanto más lo pensaba ella, más preguntas y situaciones hipotéticas se planteaba en mente y eso le hacía torturarse de forma innecesaria, así que decidió matar el tiempo leyendo una novela online en su móvil y de esta forma pudiera despejarse un poco.

[...]

"Eh, Himeko, Makoto." Chikane avisó "Estamos llegando."

Himeko y Makoto abrieron lentamente los ojos y bostezaron un poco y recordaron de que tenían que ir al aeropuerto. Cogieron sus respectivas maletas y se bajaron del autobús con Chikane. Las tres siguieron a un enorme grupo de estudiantes de la misma escuela y pasaron por unos cuantos procesos para poder subirse al avión. Validaron las entradas reservadas, pasaron los pasaportes, el carnet de identidad... ya se sabe, la clásica burocracia. Después pasaron sus maletas por un panel de Rayos X en la zona de seguridad y pasaron sin novedades.

Finalmente, estuvieron esperando en el pasillo donde estaba al lado la entrada al avión que iban a coger. Tenían que esperar por deberes de mantenimiento del avión, tales como la gasolina, comida... Esperaron durante por lo menos veinte minutos hasta que se admitió la entrada al avión.

"¡Vaya, ya era hora!" Makoto empezó a impacientarse "No demasiado pronto que digamos..."

"Vamos, no seas así, Mako-chan." Himeko dijo "Los aeropuertos están muy ocupados, seguro que tienen muchas cosas que hacer al mismo tiempo."

"Ya, ¡pero si nos hacen llegar pronto, que al menos ellos lo preparen pronto!"

"Prepararse, chicas, va a haber mucha gente..." Chikane avisó.

"Pero si no veo a nadie que..." Makoto empezó a mirar a alrededor hasta que vio por la espalda... "...oh..."

Detrás de las chicas habían muchos estudiantes dispuestos a entrar en ese avión cueste lo que cueste. Chikane, Himeko, y Makoto se apresuraron con las maletas y siguieron a los asistentes que les ayudaban a guiarse por la cabina que les dirigía al avión. El tiempo era oro en esos instantes, de hecho, ellas estaban tan concentradas que no podían permitirse el lujo de hablar, aunque sólo fuera un comentario nada importante de una sola palabra.

Fue impresionante la rapidez y puntualidad de las chicas. En cuanto llegaron al avión sabían que tenían que ir en unos asientos en concreto y ellas se sacaban los papeles del bolsillo para comprobar dónde tenían que sentarse, como en los trenes interurbanos. Al final tomaron asiento y por primera vez en unos 2 minutos comenzaban a respirar. Himeko y Chikane iban juntas -Himeko tenía la ventana a su lado- y Makoto iba detrás de ellas con una estudiante.

"Jesús, María y José..." Makoto suspiró mucho "Creo que se me ha olvidado respirar en esos instantes..."

"Ya te digo..." A Himeko le costaba respirar "Pero al menos podemos estar tranquilas..."

Chikane pensó lo mismo, cierto. Esos momentos de gran intensidad fueron compensados por un agradable viaje hacia Roma, capital del universo...

*plaf*

Chikane notó un impacto pequeño en su nuca: era una colleja, una de esas típicas palmadas en la parte trasera de la cabeza que no eran muy agradables. Chikane estuvo alucinada por unos segundos porque le pasaba eso cuando comenzaba con la escuela; al "recuperar" la consciencia, rápidamente miró atrás pero era tarde: habían muchos estudiantes detrás de Chikane buscando asiento que no podía distinguir con claridad quién le había dado esa colleja.

"Quién demonios..." Chikane pensó. Podría ser la chica que le mandó aquella misteriosa llamada, o alguien cómplice en la guerra secreta del bullying.

Estaba por comenzar. Las intimidaciones hacia Chikane estaban comenzando y si ella mostraba algún tipo de defensa propia, acabaría fatal, el vídeo de esa testigo acabaría en las redes y tarde o temprano se difundiría y se sabría la verdad. En ese momento, Chikane empezó a sentir lo que es el verdadero miedo en su interior, no podía mostrarlo por ninguna expresión, comentario o acción. Tendría que mostrarse pasivamente toda muestra de desprecio contra ella, va a tener que asimilar el acoso para evitar lo peor.

"¿Chikane-chan?"

La voz de Himeko despertó a Chikane de su tren del pensamiento, la sorprendió.

"¿Sí?" Chikane respondió.

"Llevas cinco minutos sin habla, ¿estás bien?" Himeko preguntó.

"Eh... Bueno, ¿por qué no iba a estarlo?"

"Nada, es que..." Himeko observó la cara de Chikane "¿Va todo bien? Parecería que hubieras visto un fantasma."

"Sí, estoy bien. Sólo que me desperté a las cuatro de la mañana."

"No me digas..." Makoto se entrometió en la conversación "¡Que le tienes miedo a los aviones!"

"No fastidies, Mako-chan..." Himeko respondió.

"Pues en verdad, no lo sé..." Chikane trató de hacerse la desentendida "Quizás sea eso, los nervios, la noche de insomnio... Podría ser cualquier cosa, ¿no creéis?"

"¡Ja, acerté! ¿Y ésta es la primera vez que viajas en avión?" Makoto insistió.

"Déjalo ya, amiga." Himeko contestó.

"¡Venga, era sólo una pregunta!"

"Lo lamento mucho, chicas..." Chikane se puso un poco más cómoda en su asiento "Quizá sea el cansancio, el estrés... O tal vez sea que esté ansiosa por llegar a Roma. Voy a tratar de dormir un poco, estoy un poco agotada."

"Sí, va a ser mejor así." Himeko dijo "Que duermas bien, Chikane-chan."

"Descansa, campeona, que te lo has ganado." Makoto djio.

"Muchas gracias..." Chikane respondió y trató de dormir un poco. A duras penas, pero lo intentó al menos.

Porque sólo así lograba que el tiempo pasara volando y olvidarse de aquel ataque.