"Chikane-chan, despierta."
"¿Eh...?"
Chikane abrió lentamente los ojos y vio a Himeko, le estaba despertando y parecía que estaba contenta por alguna razón.
"¡Mira por la ventana!" Himeko exclamó "¡Estamos llegando!"
"¿A ver...?" Chikane se incorporaba un poco, acercándose hacia la ventana al lado del asiento donde se sentaba Himeko.
Chikane miró hacia la ventana, a ver qué había fuera. Debido a que estaba con los ojos cerrados por mucho tiempo, le costaba adaptarse a la luz de fuera. Al final logró ver una ciudad a baja altura, estaba descendiendo el avión... tampoco podía apreciar más detalles, seguía "un poco" dormida, pero al menos tuvo una conclusión.
"Estamos en Roma, ¿verdad?" Chikane preguntó.
"¡Sí! ¿A que es genial?" Himeko exclamó.
"Hey, cálmate, chica." Makoto respondió "Que todavía tenemos que llevar el equipaje, por no hablar de la inminente aglomeración."
"Ah, claro, eso..." Himeko suspiró.
"No respiraremos hasta haber llegado al hotel, ¿eh?" Chikane opinó.
"Desde luego, es lo malo de estas excursiones." Makoto respondió.
"Sí, preparémonos..." Himeko dijo.
En cuanto el avión se paró y sonó el típico mensaje de agradecimiento en los altavoces del avión. Rápidamente ellas se levantaron y recogieron sus respectivos equipajes (junto a todos los demás); justo entonces ellas se aventuraron en la "fantástica" aglomeración que mencionó Makoto. Ellas salieron del avión por una cabina conectada hacia el aeropuerto, donde ellas seguían al grupo de la escuela.
Salieron del aeropuerto y cruzaron un par de calles hasta divisar un autobús que les estaba esperando, se metieron todos dentro, el autobús aceleró y les llevó hacia el fantástico hotel de cinco estrellas. En cuanto llegaron, todos salieron sin problemas llevando el equipaje; después de que el profesor estuviera hablando de las habitaciones con el recepcionista, sobre el precio, y duración de la estancia... esa clase de cosas. Cuando terminó, el profesor que dirigía la clase habló con sus alumnos:
"Muy bien, ya lo saben, como hablamos iban a ser en grupos de tres, así que háganlo rápido, porque van a llegar más grupos de la escuela."
Rápidamente, se formaron grupos de tres personas y Chikane, Himeko, y Makoto no podían ser más afortunadas de formar ellas mismas un grupo. Enseguida el profesor les dio una tarjeta de una habitación a cada grupo.
"Los números están marcados en la tarjeta misma." El profesor explicó "Pueden descansar durante 20 minutos, después de eso nos reuniremos abajo para ir al Coliseo romano. Ahora pueden irse a sus habitaciones."
En cuanto el profesor terminó con su charla, Chikane, Himeko y Makoto aprovecharon para coger uno de los dos ascensores disponibles, no había sitio suficiente para uno más (por no mencionar el tamaño de sus equipajes), así que se quedaron conformes con quedarse tres en un ascensor.
"¿A qué piso vamos?" Himeko preguntó.
"Vamos..." Chikane leyó su tarjeta "Al séptimo piso."
"De acuerdo." Himeko pulsó el botón 7 y las puertas del ascensor se cerraron.
"¿Visteis los caretos de los demás cuando nos veían en el ascensor?" Makoto comentó "Si no les conociera, pensaría que nos querían comer. ¡Ja, ja!"
"Claro, porque... Mira que hay mucha gente en recepción..." Himeko se sintió algo incómoda por aprovecharse y cambió de tema "¿Cuál es el número de nuestra habitación?"
"Es la 724." Chikane leyó la tarjeta "Es fácil de recordar, pienso yo."
Las chicas esperaron a que el ascensor llegara con ellas al piso 7. En cuanto llegaron, ellas salieron de él y fueron por un pasillo, siguiendo los números de las habitaciones.
"722... 723... 724." Chikane siguió los distintos números de las habitaciones hasta encontrar la que les pertenecía "Ésa es."
"Y... ¿cómo vamos a entrar?" Himeko preguntó, al no ver cerradura alguna en la puerta.
"Ah, es fácil, al lado de la puerta hay un soporte para tarjetas." Chikane explicó mientras hacía la demostración práctica "Pones la tarjeta dentro del todo, lo sacas y abres la puerta."
"¡Hala!" Himeko se sorprendió en cuanto Chikane abrió la puerta "No había visto nada parecido..."
"Sí, y para mantener activa la habitación hay otro soporte dentro de la habitación, así se encienden las luces y eso..." Chikane colocó la tarjeta en el soporte dentro de la habitación en cuanto entró.
Las chicas entraron en la habitación con los equipajes y Makoto, que fue la última en entrar, cerró la puerta principal. Había un escritorio, una televisión e incluso un pequeño minibar. Habían visto que había tres camas, y dos de ellas juntas, como si fuera una cama de matrimonio. Makoto rápidamente se tumbó encima de la cama separada de las otras.
"¡Mía!" Makoto exclamó "Vosotras podéis dormir juntas, ¿eh?"
"Vale, me parece bien." Himeko respondió.
"Hey, usad protección siempre." Makoto bromeó "¡No me importa!"
"¡Jo, Mako-chan, que sólo somos amigas!" Himeko exclamó, ruborizada "Además, ambas somos chicas, ¿cómo podríamos tener un hijo?"
"Olvidas las ETS, amiga mía, las Enfermedades de Transmisión Sexual, o más bien conocidas como enfermedades venéreas. También existen los condones para dedos que..."
"Ya. Para." Himeko se estaba cubriendo la cabeza "No quisiera recibir repasos de educación sexual justo después de llegar a Italia."
Makoto y Himeko estaban viendo que Chikane estuvo tendida boca arriba en un lado de la cama doble. Parecía estar cansada, y seguro que no estaba dispuesta a dialogar sin que esté totalmente consciente.
"No me importaría dormir con Himeko..." Chikane, al menos, se enteró del tema principal.
"¡Ajá, lo sabía! ¡Queréis tema las dos!" Makoto exclamó.
"¡Mako-chan...!" Himeko exclamó.
"Lo siento, ahora debo de estar cansada para asimilar esas bromas." Chikane dijo "De hecho, creo que no estoy dispuesta a ir al Coliseo..."
"¿Ah, no?" Himeko se extrañó "¿No estuviste durmiendo en el avión para compensar tu insomnio de esa misma madrugada?"
"Al parecer, eso no fue suficiente... Lo siento."
"Bueno, no pasa nada." Makoto dijo "Podemos hacer fotos y enseñártelos."
"Aprecio mucho el gesto..."
"Bien, ahora descansemos un poco." Himeko se tumbó junto a Chikane.
Chikane empezó a cerrar los ojos, y debido al cansancio, su visión se fue desvaneciendo para que ella se quede dormida en los brazos de Morfeo...
[...]
...en cuanto Chikane empezó a abrir los ojos, sintió que finalmente reunió la energía necesaria para sus necesidades cotidianas.
Ella vio que sus amigas Makoto y Himeko no estaban en la habitación, evidentemente tenían que asistir a la excursión del Coliseo romano. Encontró una nota al otro lado de la cama:
"Chikane-chan: Mako-chan y yo hemos ido al Coliseo. Quédate en casa y relájate. :) ¡Pásalo bien!"
Y había una firma de Himeko y un corazoncito.
"De acuerdo, supongo que tendré que esperar..." Chikane habló para sí misma "Aunque me basta con eso..."
Chikane, rápidamente, cogió su móvil y se puso a escribir en su navegador de búsqueda "cómo conocer número privado". Ella se quedó con las ganas de saber quién le mandó esa misteriosa llamada, y no perdía nada por intentar averiguar la respuesta, aunque sólo sea una conjetura.
Sin embargo, entre páginas de estafa, aplicaciones falsas, falsa información, y enlaces de descarga que no existían, no logró encontrar nada que le pudiera ser de utilidad...
...y se le sonó el teléfono móvil de nuevo. Chikane comprobó el nombre del llamador y estaba marcado como "número privado". Ella tomó un par de suspiros y decidió coger la llamada.
"¿Diga?" Chikane respondió.
"Himemiya-san..." La misteriosa chica repetía su nombre varias veces "Hime, Hime, Hime... ¿Pero qué haces? Intento verte por un lado a otro y me dicen que no has venido a la excursión... ¿Qué te pasa, tienes miedo?"
"Verás..." Chikane se zafó con una excusa "Nadie se enfada mucho cuando un profesor le echa una bronca a alguien por cometer acoso escolar."
"¿Por qué no puedes decir que mataste a esas chicas de la escuela, en Japón? ...no sé, al fin al cabo, fue por defensa propia, ¿no?" La chica misteriosa estaba jugando con esos argumentos.
"Pues eso espero, ¿sabes?" Chikane se mostró firme "Además, es curioso que emplees un número privado en distintos lugares, ya sabes, la primera llamada en Japón y esta segunda en Italia. ¿Tan difícil es hacerse un número desconocido para gastar bromas a la gente de ese calibre?"
"Anda ya, si hubiera una forma de averiguar esos números privados no estaría llamándote... y haría menos divertido ese chantaje, que por cierto, me estoy tomando tu ausencia como muestra de cobardía. Ya recuerdas el trato, estoy cumpliendo con mi parte, cumple tú el tuyo."
"¿Qué te hace pensar que me estoy ausentando de la excursión por cobardía?" Chikane respondió "¿No crees que no soy la única alumna que falta en esa excursión? Los que habrán faltado -contando conmigo- estarán cansados del viaje, ¿sabes?"
"Excusas, excusas... Esto es el fútbol, llevas una tarjeta amarilla, ¿sabes lo que les pasan a los jugadores que pillan la segunda tarjeta amarilla?"
"Ilumíname."
"Que es un equivalente de una tarjeta roja, expulsión por el resto del partido. Esto es un primer aviso, por si no entiendes de fútbol."
"Ya..."
En ese momento, se escuchó el cuelgue del teléfono, y se dio la llamada por finalizada. Chikane guardó su móvil y dio un par de suspiros. Cayó durmiendo en la cama por cansancio, no había ninguna razón oculta ni nada por el estilo, pero la chica misteriosa lo tomó como eso último.
Tenía que contárselo a alguien, pero si se lo contara a Himeko, puede que ésta le defendiera en los momentos más críticos, y la chica misteriosa subiría el vídeo del asesinato a la red... lo cual no era bueno.
Chikane se pasaba mucho tiempo, infinidad de minutos pensando en qué hacer para que ella saliera de este lío recibiendo el mínimo daño físico y psicológico posible... pero no se le ocurrió nada. Nada que fuera viable, nada que fuera racional, e incluso más que nada estaba queriendo saber quién le estaba mandando esas llamadas: sabía que era una chica, sabía que era joven, y sabía que está en la misma excursión. Ésas eran bases para intentar identificar a alguien, pero lamentablemente no eran muy concretas, no la llevaba a ninguna parte.
*toc toc toc*
A Chikane se le aceleraba el corazón, pensar en una llamada de acecho y que poco después le llamen a la puerta no es para nada agradable. Estaba asustada, y se iba acercando poco a poco hacia la puerta, se encontró con la mano temblando y extendiendo hacia el pomo de la puerta, y en cuanto lo alcanzó, lo abrió...
"¡Eh, amiga! ¿Te hemos despertado?"
Eran Makoto y Himeko, llevando sus pequeñas mochilas y algunas bolsas de la compra. El alivio de Chikane no podía ser mejor, aunque Himeko podía ver su rostro asustado.
"Chikane-chan, ¿te pasa algo?" Himeko preguntó.
"Eh... No, no me pasa nada." Chikane respondió "Es sólo que acabo de despertarme... Parece ser que me costará recuperarme de ese insomnio..." Enseguida ella cambió de tema al ver las bolsas de compra "¿Qué habéis comprado?"
"Unos tentempiés, unos recuerdos de los quioscos cerca del coliseo y unas ruinas al otro lado de la calle..." Makoto respondió "¡Ah! Y el nuevo bikini de Himeko, que todavía no me puedo creer que ella pensaba que no hacía falt..."
"¡Jo, Mako-chan, para!" Himeko, ruborizada, le tapó la boca a Makoto.
"Vaya, genial." Chikane respondió "Espero que algún día podamos ir al Spa juntas."
"¿Sabes la hora que es?" Makoto añadió "Es casi la hora de cenar."
"¡Uf, sí, apenas he comido, estoy hambrienta!" Chikane exclamó "¿Cuándo salimos, hay algún restaurante por ahí cerca?"
"Hay uno a una manzana de aquí." Himeko dijo "¡Hay pizza, espaguetis... de todo, y por los escaparates tienen buena pinta!"
"Estupendo, ¿y cuándo salimos?"
"Si te parece bien podemos salir en cinco minutos."
"De acuerdo, déjame arreglarme un poco y ya iremos para allá."
Por unos minutos, Chikane estaba muy asustada por la amenaza de la acosadora, y sin embargo, le gustó tanto la idea de ese restaurante que le hizo olvidar momentáneamente sus problemas.
