- ¿Mina?
- Si, Doctor. No pensaba que vendría usted
- No pude hacer de otra manera, aún si quererlo una fuerza extraña me ha ido empujando hasta aquí. ¿Me tiene mas que intrigado.
- En su debido tiempo Doctor, pronto lo sabrá. Mientras tanto, haga el favor, considérelo como un honor, de acompañarme al gran baile del Carnaval. Ya tendremos tiempo de hablar de negocios en otro momento.
El doctor estaba fascinado por esta mujer, por su increíble belleza, su cuerpo enfundado dentro de un magnifico corsé de encaje y brocado en tonos granates y plateados conjuntado a una falda plateada de terciopelo y tul parecía esculpido por el gran Canova. ¿Porqué se sentía tan atraído por esa mujer y al mismo tiempo tan extrañado? ¿Qué había querido decirle el Ood Sigma? Aunque hubiese querido huir no podía, esa extraña fuerza que le atormentaba se lo impedía. En parte lo deseaba, amaba mas que nadie el riesgo, vivir sensaciones nuevas. Y estaba mas que convencido que Mina le iba a hacer vivir algo que jamas había vivido en años.
- Mina, gustosamente, le acompañaré al gran baile. Si me permite dándole su brazo.
- ¡Que caballeroso es usted Doctor!
- Cosas que nos enseñan en la academia.
- ¿Que se siente siendo el último de su especie?
El doctor la miró pero no contestó. Un instante mas tarde,
- Yo también soy la última. Así que me puede decir lo que se siente al ser el último señor del tiempo de Gallifrey.
- ¿Como conoce a mi planeta?
- Conozco mas de lo que usted puede imaginar. Usted no se acuerda pero nos conocemos.
- Efectivamente no me acuerdo pero espero que usted me refresque la memoria. Siento ser descortés con usted Mina, pero no tengo ni la mínima idea de quien puede ser usted pero al mismo tiempo siento una atracción hacía usted que no había sentido desde hacía años. Me tiene completamente fascinado –
Y mientras hablaban llegaron al gran palacio.
