- ¿Sigue sin recordar? – le dijo Mina al Doctor cuando llegaron delante del Palacio donde en unos instantes iba a tener lugar el gran baile del Carnaval.
- ¿Debería?
- Fue donde nos vimos por primera vez ¿De verdad Doctor, que no lo recuerda?
- No, lo siento.
- No se acuerda porque no fue con estos ojos que me vio.
El Doctor cada vez estaba más sorprendido con lo que le decía Mina.
- Doctor, busque en lo más profundo de su memoria, donde nunca se ha atrevido a viajar y ahí encontrará a una niña pequeña en una góndola a punto de ahogarse. Esa niña soy yo y usted me salvó. ¿Lo recuerda?
Cerró los ojos y hizo memoria, busco y busco en lo más profundo de sus recuerdos y entonces la vio. Ahí estaba en esa típica embarcación que navegaba por los canales de la ciudad.
- Ahora si lo recuerdo pero lo tenía tan profundamente anclado en mi memoria que lo tenía olvidado.
- Pues esta niña que salvó cuando era pequeña necesita más que nunca de su ayuda porque esta noche va a morir.
- ¿Cómo sabe que va a fallecer?
- Doctor, He visto mi futuro y mi vida, si sigo teniendo una, acaba esta noche durante el gran baile.
Entraron dentro del Palacio y se dirigieron hacia la gran sala donde se oían los primeros compases de las notas tocadas por los violinistas y donde ya se encontraban unas cuantas parejas todas con trajes y vestidos increíbles y cuyo rostro estaba escondido bajo una máscara. Hoy era el día de todos los excesos, cada uno olvidaba su verdadero yo y se convertía unos instantes en otra persona. Incluso podían convertirse en su enemigo más odiado y llegar a bailar con el sin que este se diese cuenta de ello.
- ¿Mina, ahora que recuerdo quien es usted porque no me dice porqué me ha hecho venir hasta aquí hoy?
- ¡Doctor, ya se lo he dicho! Voy a morir esta noche.
Mina había quitado sus guantes y el Doctor vio unas manos blancas, casi transparentes. Cogió una de ellas en la suya y descubrió que era, no fría pero glacial. Jamás había tocado una mano tan helada. Parecía como la mano de un cuerpo muerto. Aún así siguió agarrándola y con las notas de música empezó a bailar con ella, con aquella niña que había salvado hacía mucho.
