Mina empujó una puerta de madera y se adentró en la casa seguida por el Doctor. La entrada estaba decorada con telas en tonos granates y plateados y candelabros de plata sobre repisas de mármol y madera y cayendo del techo una enorme araña de cristal. Al fondo se podía ver una escalera de mármol. El Doctor observaba la estancia y se detuvo delante de un cuadro que representaba a una niña. Era Mina, de pequeña.

- ¿Doctor, es así como me ve en sus recuerdos?

- Si, Mina. Así es como la veo.

Subió lentamente los escalones hasta llegar a otra estancia parecida a la de la entrada pero que esta vez daba a un salón donde se podía observar unas llamas dentro de una chimenea. Entraron, Mina se sentó en uno de los sofás y invito el Doctor a sentarse a su lado.

- Doctor, por favor, venga aquí a mi lado.

Se acercó y cuando estaba ya cerca ella le cogió la mano y la llevó a su boca pero sin tocarla. Solo necesitaba en ese momento sentir entre sus manos la presencia de sangre y olerla. El Doctor la miraba intrigado pero al mismo tiempo fascinado por la dulzura con la que Mina jugueteaba con su mano. Y ella siguió un rato con el mismo juego. Dejó la mano del Doctor y se quitó la máscara. La estuvo mirando. Para una no muerta, una vampiresa, era una mujer muy guapa. Se levantó y entonces empezó poco a poco a quitarse la ropa. El Doctor la miraba mientras iban cayendo primero el corsé, seguido de la sobre falda, de la falda y para acabar con una blusa negra que se transparentaba a la luz de las llamas de la chimenea. Y quitándose la blusa

- Doctor, mireme, por favor mireme

La miró y vio un cuerpo lleno de cicatrices y llagas.

- ¿Mina?

- ¿Siente asco, repugnancia, miedo?

- Nada de eso, siento tristeza, una gran tristeza por usted. ¿Que le ha pasado?

- Doctor, no solo me he alimentado de la sangre de las ratas pero también de la de un hombre. No pude hacer de otra manera. Y resultó que su sangre estaba contaminada y hizo que la mía empezará a sufrir cambios y luego los sufriera mi cuerpo. Y ahora tiene el aspecto que usted puede observar. Pero con su sangre, todo cambiará, me purificaré y seré inmortal para siempre. Mina la niña del gran canal, por siempre viva.