Capitulo 3: Bienvenida

-¡Inuyasha!, por favor no me dejes.

Repetía constantemente mientras mis sollozos resonaban en el vacío.

-lo lamento Kagome…pero en verdad la extraño, la extraño tanto. Y no quiero que cambies por mí, tú tienes una vida, una vida en este tiempo y espacio completamente distintos al mío.

Así decía él, fríamente me contaba la triste realidad que nos rodeaba.

-no me importa, una vida sin ti, no es una vida. Sin tus ojos que me miren, sin tu boca que me diga lo que no quiero aceptar, sin tus brazos que estén ahí, ahí para abrazarme fuertemente cuando no tenga donde caer.

-Kagome, no quiero herirte…ya lo he hecho antes y no quiero volver a ver lagrimas en tu lindo rostro.

-pues si me dejas llorare, llorare y llorare. Lo hare tan fuerte que en todas las épocas se oirán. Además, debió haber alguna razón para que esto ocurriera, alguna razón para conocerte, y yo sé cuál es.

-¿Cuál? – respondió el chico enojado

Y justo cuando iba a responderle se comenzó a desvanecer en el aire

¡No, Inuyasha!-desperté de esa horrenda pesadilla, mas al despertar aun pensé que seguía en ella, ya que lo primero que mis ojos vieron fue a ese chico de terca actitud, mirándome inocentemente

-kagome, ¿Qué te ocurre?

Y luego eso ocurrió, no pude detenerme, pensaba que lo había perdido.

Comencé a llorar, no podía detenerme.

-¿Qué, que, que te ocurre kagome?

Y luego lo abrace fuertemente. É l no comprendía nada de nada, estaba totalmente confundido.

De repente sus mejillas se enrojecieron e intentó de- sonrojarse diciendo algunas cosas, mas esto hizo que el asunto empeorara. ¿Cómo fue eso posible? Muy fácilmente, el dijo –tenemos que ir a buscar a los chicos- y yo respondí-si, tenemos que ir a búscalos ABAJO- . Y asi fue como termine en el suelo de mi habitación con Inuyasha sobre mi cuerpo. Nos miramos fijamente por unos segundos, aunque para mi fueron como horas, horas en una eternidad utópica .se levanto rápidamente, muy avergonzado por lo ocurrido y dijo, bueno vamos.

Luego le dije que me esperara a bajo, me cambie (algo sencillo, un short blanco con un buzo sin mangas cian) rápidamente por las escaleras.

Fuimos hasta la habitación donde el pozo se encontraba. Saltamos hacia él y algo cambió. Generalmente, al saltar a este mágico pozo se pueden ver unas luces de color violeta o purpuras iluminándolo, mas esta vez, no fue así. Las suaves luces violetas se tornaban lentamente en un azul, pero no era cualquier azul, era un azul brillante, vivaz, como un cielo en el cual puedes perderte.

Al parecer Inuyasha no lo notaba, no dijo ni un solo comentario acerca de este nuevo color de tono luminoso. Igual, ya no importaba.

Terminamos de pasar la barrera de tiempo y subimos, caminamos hacia la casa de la anciana Kaede, pero sin mencionar una sola palabra. Esta era la caminata mas incomoda de mi vida.

Por suerte, el camino era corto. Ya a unos pocos pasos de entrar un pequeño e inocente zorrito saltó sobre mí, este se encontraba gritando una y otra vez –kagome, kagome, te extrañe muchísimo-dijo este zorrito.

-Shippo, yo también. Pero nos veremos muy seguido ahora.

Su cara cambio repentinamente, bajo la cabeza y dijo-Kagome, solo podre acompañarlos 5 días.

-¡¿Qué!? ¿Por qué?

-es que nuestro pequeño amigo, aquí comenzara a entrenar para un torneo.-dijo el joven monje Miroku.

-jeje, ¿así que quieres volverte más fuerte zorrito? Pues no se te hará tan fácil como crees.-dijo el insolente medio-bestia.

-ah, sí. Pues será mucho más fácil que cuando tú tratas de ignorar el hecho de que te gusta Kagome-dijo Shippo, haciéndose respetar y callándonos a todos

Un intenso e incomodo silencio se apodero del ambiente, mas todo esto dio un giro cuando apareció Sango, junto con la tierna y pequeña Kirara.

-Kagome, ya estoy lista- dijo la exterminadora muy contenta con un pequeño bolso en su mano izquierda, luego siguió hablando- pero, Kirara no irá tampoco, se quedara a hacerle compañía a Shippo y a entrenar con él.

-De acuerdo, vamos, síganme. No puedo esperar a que vengan-dije yo en voz alta, muy contenta.

Caminamos hasta llegar al frondoso bosque, dimos unos pasos más y llegamos al místico pozo, el cual se encontraba emanando las extravagantes luces de color cielo encantado.

Primero salto Inuyasha, luego fue Sango junto al pervertido monje, el cual no se atuvo de tocarle el trasero a la señorita ni aunque sea en este día. Y obviamente, sango le devolvió el favor con una hermosa y marca en su mejilla izquierda con forma de mano.

Luego fue mi turno, pero antes de que yo pudiese dar mi glorioso salto hacia mi época, escuche un bajo alarido. Era la anciana Kaede, la cual en su mano llevaba una extraña bolsa marrón.

-¡Kagome!, ¡Kagome!- gritaba ella, cojeando mientras intentaba correr

-que ocurre anciana Kaede?- pregunte yo

Me detuvo y me coloco su avejentada mano en el interior de esa extraña bolsa. De ella saco unos extraños polvos de color lila y sin decir ni una sola palabra me los tiro en sima.

-¡señora Kaede! ¿Qué sucede? ¿Porque me tiara esos polvos?- grite yo, enfurecida por los actos irracionales de la señora

-ahora puedes irte- rio la anciana felizmente-ahora todo estará bien.

Luego de decir eso, la señora volvió a la aldea y salte por el pozo.

Otra vez, las hechizadas luces azules me envolvieron en un remolino de calidez, mas esta vez algo había cambiado…por alguna razón el azul, se volvió más intenso…

Llegue al otro lado. Ya nadie se encontraba en el pozo. Subí por este y ahí estaban todos.

Luego solamente se me ocurrieron unas simple y vagas palabras –"Bienvenidos a la casa Higurashi. Espero que disfruten su estadía"