Bueno perdoneme por no haber subido capítulos en mucho tiempo, es que la verdad estaba disfrutando en comienzo de mis vacaciones y bueno, deje la nove re tirada. pero igual, tranquilos que ahora tardare menos . Bueno, espero que les guste el cap , este cap lo acabo de escribir y tarde muy poco a decir verdad, creo que fueron unos 20 minutos o algo asi. bueno que lo disfruten


Capitulo 4: maldita aspiradora

Comenzamos a caminar por el templo, el monje Miroku "admiraba" las grandes estatuas, las cuales eran de unas diosas que cuidaban el templo, mas para los ojos de Miroku eran unas procreadoras de hijos de piedra en un jardín.

Sango se mostro impresionada al ver el arsenal de armas antiguas que mi abuelo coleccionaba, todas ella eran de tiempos distintos, algunas de guerras y otras simplemente de tiempos contemporáneos. En el mismo arsenal se encontraba una vieja pintura, atrás de unas viejas repisas, él la saco lentamente y con un solo mirar de esta la pupila de su ojo se agrando y su boca se abrió enormemente, jamás lo había visto tan asombrado

-Inuyasha, ¿Qué ocurre?- dije yo, ansiosa al escuchar su respuesta

-Nada, nada. Es solo que es una pintura muy fea-dijo el chico de cabellos plateados, con un leve temblor en cada palabra que pronunciaba- como sea, vamos a seguir viendo tu casa.

Tomo a sango y a Miroku de sus respectivos lugares de admiración y corrió hacia el interior de la casa. No comprendía muy bien lo que ocurría, mas algo me decía que tenía que ser por ese cuadro. Lo observe con asecho, cuando estaba a punto de mirarlo un grito estruendoso me llamo: ¡Kagome, ven, no entiendo que ocurre con ESTO!

Aleje mi vista sobre el cuadro y me dirigí rápidamente a donde mis amigos se encontraban. Al ver esa escena problemática y confusa una mezcla entre risa y desesperación me afligió. De un lado, Inuyasha y su espada, mientras que del otro la… ¿aspiradora? Si, esto era una pelea entre la aspiradora e Inuyasha.

-¡¿qué está ocurriendo aquí?!- grité, luego Miroku se me acerco.

-señorita Kagome, este extraño aparato nos llamo la atención a mí y a la señorita Sango, así que lo observamos , hasta que vimos que en su parte trasera se encontraba un botón de color rojo. Yo lo presioné y bueno…eh aquí la pelea.-dijo el monje pervertido

-de todas maneras… ¿no entiendo porque Inuyasha se puso en guardia?-pregunte

-bueno, lo que pasa es que el joven Inuyasha tomo una bolsa con comida (eran papitas), él la abrió pero en ese mismo momento la maquina succionadora se las quito-respondió el monje afligido.

Devuélveme mis papas maldito agujero negro portátil. Son mis papas ¡mías!-grito fuertemente el chico mitad bestia.

No comprendía cómo podía armar tanto escándalo por unas simple frituras, él sabía que yo podría darle otras. Pero gracias a su tonto orgullo no me dejaría.

-Kagome, lánzale una de tus flechas a esa máquina infernal, ¡te lo ordeno!-grito, el salvaje muchacho enfurecido por su hambre

-¿¡que me ordenas qué?!-respondí enojada

Luego se escucho un fuerte "ABAJO" y un golpe en el suelo de parte de Inuyasha.

-no puedes armar tanto escándalo por una simple maquina-dije yo

Me acerque rápidamente a ella, me agache un poco, y cuando estaba a punto de presionar el botón de apagado, PUM, la maldita aspiradora succiona mi camiseta, lo cual me hizo quedar en ropa interior, frente a todo el mundo. En ese momento entendí el sentimiento de Inuyasha.

-¡Inuyasha!-grite yo, con la cara sonrojada

-¡¿qué?!- dijo el chico sonrojado al ver mi apariencia.

-¡utiliza a colmillo de acero ahora!-respondí enojada.

El chico no entendía muy bien cómo era posible que yo permitiera esos actos de destrucción en mi casa, mas una sonrisa broto en su rostro al ver que podría romper al menos algo.

Corrió hacia la maquina y la partió felizmente a la mitad, nunca pensé que me alegraría tanto al romper una simple maquina. Luego una sonrisa broto en mi rostro y felizmente dije –gracias Inuyasha- Tomé a Sango del brazo y le dije que me acompañara arriba, el monje Miroku aun seguía con un leve sangrado en su nariz, lo cual provocó que Sango le dejara otra pequeña marca roca en su mejilla.

Sango subió conmigo arriba, hasta llegar a mi cuarto, tome una camisa cualquiera, rosa, creo que era. Luego, cuando me dirigía a Sango me detuvo. Comenzamos a charlar, luego un enrojecimiento en mis mejillas emergió. Al escuchar esa pregunta de su boca mi mente se puso en blanco, nunca había pensado en ello. No pude responder en ese momento, ya que el timbre sonó.

-Sango…te respondo luego, ahora tengo que bajar, anda a saber si es el cartero e Inuyasha lo parte a la mitad también. –Dije yo sin poder respirar -"que suerte tengo, no me importa quien sea, pero que suerte que llamo ahora"- pensé

Al bajar, la puerta se ya se encontraba abierta, nunca pensé que me alegraría tanto de ver a esas visitas, en especial viéndolas hablando con Inuyasha.


Próximamente... ¿que le habrá preguntado Sango a Kagome? y ¿quienes serán sus visitas inesperadas? todo en los próximos capítulos de. Un Solo Mundo, todo puede pasar ahora con los cuatro juntos en una casa. *risa malévola*

Dejenme sus teorías en los comentarios, me encantaría saber que piensan que ocurrira