LOS PERSONAJES PERTENECEN A DREAMWORKS, LA PROTAGONISTA Y OTROS ME PERTENECEN.
¿Jack?¿Jack que?
En una casa de gran tamaño los rayos del sol deslumbraban una habitación, donde varias pertenencias de una adolescente se encontraban en su alrededor, no falto que en la cama se encontrase la joven dueña de esas cosas tapada hasta la coronilla de la cabeza con su manta. Pero el despertador arruino sus sueños, provocando cuchicheos inentendibles procedentes de la boca de la adolescente.
Con un golpe débil apago el despertador y refunfuñando se sentó en su cama, al destaparse su cabello –alborotado como el de un león- se hizo presente. No le importo, se levanto con lentitud y arrastrando los pies fue al baño para lavarse el rostro y darse una ducha rápida.
Al verse al espejo solo bufo, abrió la llave y se lavo el rostro, cuando sintió el agua fría tocar su rostro chillo por lo congelado que se había puesto su rostro, se miro a los ojos y mostro una media sonrisa.
-Sonríe Smile… - se dijo a si misma.
Así es, ella es la pequeña de seis años, su nombre es muy curioso, Smile teniendo el significado de sonrisa fue elegido por su madre por una sola razón… cuando nació su madre vio en su rostro la sonrisa de su único y primer amor, el padre de la ahora adolescente Smile.
Su ducha fue rápida, el agua caliente le cayó muy bien dejándola como lo es siempre, feliz. Se viste dentro del baño para no sentir el frio rozar su cuerpo desnudo, con su secadora se seco el pelo y para finalizar se lo peino con su cepillo, aun que lo dejo un poco alborotado, como a ella le ha gustado siempre.
Bajo con rapidez a la cocina para desayunar algo simple, mientras comía un poco de su cereal, observo a su alrededor y su vista se poso en una silla color crema que se encontraba en frente de ella, suspiro y no dijo ni una sola palabra más. Al acabar su desayuno, se puso una chaqueta de lana para el frio arrasador y tomo en sus manos su bolsa, la cual no era muy ostentosa y solo llevaba lo necesario, era pequeña.
Cuando abrió la puerta sintió como el frio entraba a su casa y su nariz se puso roja solo por ello, se tapo bien y cerro la casa con sus llaves con lentitud, siguió su jornada hacia el centro comercial, donde trabajaba por las mañanas en una juguetería. Su jornada termino, teniendo en frente suyo la dichosa juguetería, que ya a altas horas de la mañana se encontraba repleta de niños correteando por ahí emocionados por los juguetes.
Camino entre la multitud de niños, ella sonreía y reía al verlos tan emocionados, y eso que solo era noviembre, las compras de navidad ya estaban adelantadas y los adornos en todos los puestos ya estaban presentes.
-¡Oh! –exclamo con dolor y sorpresa al ver que ahora estaba en el suelo de madera.
Frente suyo vio a un niño sobándose la cabeza, sonrío con dulzura, el niño se tropezó con los pies de ella para llevar el montón de juguetes –que estaban desparramados a su alrededor- a su madre. Mientras el pequeño decía cosas sin sentidos por el golpe, Smile comenzó a ayudar a recoger los juguetes del niño.
De pronto una mano realmente pálida apareció para ayudarla a recoger los juguetes esparcidos, levanto su vista un poco para ver al dueño o dueña de la mano y sus ojos color miel se encontraron con unos ojos color azul como el hielo.
-¡Jack! – dijo el niño feliz al ver al dueño de los ojos azules, el tal Jack sonrío y fue abrazado por el niño.
Smile lo despegaba la vista del chico –que al parecer poseía su edad-, pudo ver que era demasiado pálido, tenía el cabello blanco pero muy lindo y vestía con una sudadera azul y unos vaqueros cafés, lo curioso del chico, es que iba descalzo.
-¿Vienes a jugar con nosotros? – señalo a todos los niños, Jack sonrío.
-Como siempre.
El pequeño chillo de alegría, tomo los juguetes –que recogió Smile y también los de Jack- y salió corriendo donde su grupito de amigos, notificando sobre las nuevas noticias.
Smile simplemente sonrío con dulzura por la emoción del niño y se levanto del suelo para ir donde le correspondía y así iniciar con su trabajo. Pero se dio cuenta de que el chico peli-blanco se levanto con la misma velocidad que ella y no despegaba los ojos de ella.
Se puso nerviosa.
Sin decir nada siguió su camino, pero sintió la esencia de aquel chico siguiéndola, apresurando el paso para perderlo de la multitud de niños siguió sintiendo que la seguía. Se detuvo en seco y volteo a ver al susodicho Jack.
-¿Se te ofrece algo? – le pregunto con gentileza pero en su voz había cierto toque de nerviosismo.
-No – contesto él.
-Está bien, entonces quisiera que dejara de seguirme… Jack… - le aclaro, el se quedo callado y no dejaba de mirarla, poniéndola más nerviosa – y… ¿podría dejar de mirarme?
-¿Cómo es que puedes verme?
Smile abrió los ojos con confusión, ¿Qué trataba de decir este misterioso chico?
-Pues… em… estas frente mío y de los demás, no creo que sea muy difícil de verte – trato de decir ella aun que aun seguía confundida por lo dicho por él.
-¿Sabes quién soy? – le pregunto con curiosidad, acercándose demasiado a ella para mirarla emocionado.
-Em… eres… ¿Jack?
-¿Jack qué?
-¡No se! – sacudió su cabeza, ahora tenía miedo de la reacción del chico pálido.
Sin importarle que dijera el chico, corrió detrás de la tienda a los vestidores, para asi ponerse su uniforme de la juguetería, al llegar suspiro y pudo ver como su mejor amiga la vio llegar.
-¡Buenos días Smile!
Una joven rubia apareció mostrando una enorme sonrisa, Smile solo le mostro su típica sonrisa pero aun así no pudo tapar el nerviosismo provocado por el chico.
-Buenos días Sophie – la nombrada se sorprendió al no ver la típica alegría en su amiga.
-¿Qué te sucede?
-Nada… - para su mala suerte, su voz la traiciono al tartamudear – bueno, allá fuera… un chico demasiado pálido me siguió.
-Pero que dices – Sophie sabía que solo había niños con sus mamas allá en la tienda de juguetes.
-¡Te lo juro!
-Bueno, ¿entonces como se llamaba?
-Jack… - dijo sin más y prosiguió con su vestimenta habitual de las mañanas.
En la cabeza de Sophie una pequeña memoria se hizo presente en su conciencia, la curiosidad la invadió aun más y con sus ojos verdes miro con intriga a su amiga.
-¿Jack… que?
Smile bufo un poco fastidiada, casi nunca ha estado de un humor pesado, ella era alegre y feliz, contagiando su alegría a los niños de la tienda, por ella trabaja aquí. Al terminar de vestirse cerró su casillero con fuerza.
-¡NO SE!
Un reinado de silencio se hizo presente, pero todo cambio al oír como la puerta del casillero de nuestra protagonista se cayó al suelo, asustada bajo la mirada para ver su antigua puertecita de casillero en el suelo, suspiro y se dio un pequeño golpe en su frente.
-Siempre me pasa lo mismo cuando me enojo…
-Aun no comprendo cómo tienes una fuerza tan increíble… - dijo un tanto anonada Sophie mientras tocaba con su pie la puertecita.
-Ni yo lo sé Sophie – tomo la puertecita y trato de acomodarla en su lugar correspondiente.
-¿Tu madre nunca te dijo de donde lo heredaste o el por qué de tu fuerza?
-No… - suspiro – no tuve la oportunidad… ¿recuerdas? – mostro una pequeña sonrisa que reflejaba tristeza.
-Perdón Smile… no quería…
-No te preocupes – le mostro una dulce sonrisa – no fue tu intención.
Un silencio incomodo se apodero de los vestidores, las dos amigas solo oían como los niños gritaban emocionados, no pudieron evitar sonreír y ya a los pocos segundos Smile poseía esa hermosa sonrisa que la caracterizaba.
-Sera mejor que salgamos – agrego Sophie.
Smile solo comenzó a reír contagiando su risa.
-Esos niños son unos pequeños y adorables depredadores – siguieron riendo.
Las dos amigas salieron de los vestidores para ayudar a los demás empleados, los niños corrían sin parar y las cajas registradoras tenían filas de casi dos horas con madres que poseían juguetes en sus manos.
Smile no tardo en ser guiada por unos niños a cierta zona de juguetes, a ella le encantaban los niños y aun que a los ojos de las madres pareciera que no los soporta, más bien los adora y no soportaría verlos tristes, eso siempre la a puesto de la misma manera. Una niña pequeña le señalo un peluche –con forma de oso panda- que se encontraba en la estantería más alta.
Sin dudarlo acepto el reto pero hasta que se dio cuenta de que no lo alcanzaba no supo qué hacer, podía ir por un banquito sí, pero la multitud de niños no la dejarían en paz y podría caerse –claro, los niños no lo harían a propósito-. Resistió y aun así de puntitas no pudo alcanzar el peluche.
-¿Y el peluche? – pregunto la niña un tanto preocupada al no ver que el peluche no bajaba.
-No te preocupes cariño – le dijo para consolarla al ver que estaba a punto de llorar – ya casi lo alcanzo.
Le mostro una dulce sonrisa la cual, calmo a la pequeñita.
"Tu puedes Smile, yo se que puedes…" se dijo a si misma.
Cuando estaba a punto de alcanzarlo, la misma mano pálida de antes apareció y tomo el muñeco como si nada, ella abrió los ojos y miro al dueño de esa mano. Jack la miraba con una media sonrisa, una sonrisa que por extraña razón… se le hizo atractiva a Smile.
-¡Miren es Jack!
Los niños chillaron emocionados, el héroe había llegado y salvo al osito panda del acantilado de juguetes… o eso fue lo que básicamente pensó Smile, yo no dije nada. Jack le entrego el peluche a la niña y ella le mostro una enorme sonrisa, se fue dejando solos a los dos adolescentes en aquella alejada y escondida zona de peluches de la juguetería.
-Si me disculpa señor…
-Llámame Jack… -le dijo el con una sonrisa, ella solo le mostro su sonrisa apacible.
-Si me disculpas Jack, pero tengo que trabajar y los dulces niños me necesitan – los señalo – tengo que irme…
Estaba a punto de irse pero sintió como la fría piel de Jack la tomo de la muñeca, deteniéndola por completo, volteo a verlo confundida y el la miraba a sus ojos miel.
-¿Cómo puedes verme?
Ella bufo un poco fastidiada, no quería seguir con lo mismo de hace un rato, no quería que pasase lo mismo que con la puertecita de su casillero. Tomo aire y contesto con sinceridad absoluta;
-No lo sé.
-¿Eh?
Ni siquiera ella sabía que contestar, el preguntaba cosas sin sentido, era un chico llenos de misterios.
-Dije que no lo sé – aclaro ella un tanto tranquila – la verdad, ni siquiera sé que contestar a esa pregunta – el sacudió su cabeza y se acerco mas a ella.
-Si me ves es que tienes que saber quien soy… - se acerco aun mas a ella hasta quedar a casi pocos centímetros de su rostro – dime quien soy.
-¿Jack?
-¿Jack qué? ¿Mi nombre no te suena conocido?
Smile lo pensó un poco.
-No – contesto con firmeza.
-¡Oh, vamos mujer! – exclamo un tanto desesperado – los niños pueden verme y tu también, pero ellos si saben quien soy pero tu no… esto me calienta las neuronas.
-Lo lamento mucho… Jack, pero claramente puedo verte, al igual que los demás…
-En eso te equivocas.
Smile miro un tanto confundida a Jack, ¿Qué trataba de decir este paliducho? Ahora resulta que solo los niños y ella pueden verlo. Sin dudarlo lo tomo de su muñeca fría y fueron corriendo donde unas madres hablaban con los juguetes en manos.
Al estar frente ellas, los ojos de las madres la miraron, Smile les mostro su sonrisa típica, la sonrisa con más alegría que tenia y mostraba comúnmente a los clientes y más en estas fechas.
-Disculpe si las molesto señoras… - dijo cordialmente mientras sonreía - ¿Verdad que ven a este muchacho que se encuentra a mi lado?
Las señoras alzaron la ceja confundidas, incluso vieron de mala manera a nuestra chica la cual no perdía la sonrisa y tampoco soltaba a Jack. Las madres cuchichiaron cosas entre ellas y se fueron riendo de Smile, dejándola un tanto avergonzada. Claro, pudo oír algunas cosas…
-¿De qué muchacho estará hablando?
-Aquí hay puros niños y madres, debe estar mal de la cabeza.
-Sera mejor que la despidan, podría hacerle daño a los niños.
Smile se quedo un tanto atónita, soltó con lentitud la pálida muñeca de Jack y trato de aclarar sus ideas en relación al chico descalzo. Que al parecer solo podían verlo los niños y ella, volteo a verlo y el le mostro una sonrisa de triunfo.
-Te lo dije.
-¿P-Pe-Pero cómo? – ella se la pasaba moviendo sus manos un tanto confundida, incluso no podía articular palabra alguna.
Jack suspiro y la tomo de la mano para llevarla nuevamente a la zona alejada de peluches. La miro de pies a cabeza y sintió que ya la había visto antes, ¡Nah! Eso es imposible, borro esas vagas ideas de su cabeza y la miro a sus ojos.
-Solo los niños… y al parecer tu – ella no decía nada, seguía sin poder decir palabra alguna – me pueden ver y eso es fácil de saber.
-P-Pero… - tomo aire y lo vio dudosa – yo no se quién eres.
-Soy…
-Y no me digas que eres Jack, eso ya lo entendí – lo interrumpió – perdóname Jack, pero ahora estamos muy ocupados y necesitan mi ayuda con los niños… - sonrío al ver a uno que otro correr con sus juguetes favoritos – y eso que apenas es noviembre, no quisieras verlos en diciembre a pocos días de navidad.
-Los he visto – susurro y ella no lo escucho.
-Tengo que irme.
Y se fue, dejando solo a Jack, el paliducho, paro unos minutos y pensó en lo que sucedió hace unos momentos, nunca se había comportado así y mucho menos con la gente que la molestaba en sus días de primaria.
Ella comúnmente era linda y agradable con la gente, este era la primera vez que mostraba su lado serio y malhumorado frente a una persona. Cuando se enoja o se enfurece con alguien se comporta así pero no tan seguido… en definitiva, ese tal Jack era extraño.
