CAPÍTULO 2 – "UN ENCUENTRO INESPERADO"

Todos se dieron vuelta rápidamente para saber quién fue la chica que había irrumpido en la boda.

– Ron, por favor no te cases, quédate conmigo... Por favor... Quiero que cuides de mí y de tú futuro hijo... –. Decía una y otra vez esa chica. Todos la miraban a ella y luego a la pareja, hasta que Hermione entendió lo que ella estaba diciendo, Ron estaba esperando un hijo con ella...

Hermione miró a Ron, quién la miró al mismo tiempo a ella, a provechando el momento, con un rápido movimiento, le pegó una piña, que le provocó la ruptura de su nariz.

Sin mirar a nada más, lio corriendo. No quería enfrentarse a nadie. No quería que la consolaran, ni la abrazaran ni le digas LO SIENTO. Sólo quería estar sola... sola con sus pensamientos y nada más...

Ninguno pudo alcanzar a Hermione, así que no sabían que camino había tomado.

Harry enojado con Ron lo lleva a un lugar en donde nadie podría molestarles, para así poder hablar mejor. Ambos entraron en una habitación que estaba cerca del altar.

Harry trataba de mantenerse calmado, pero no podía, la traición que había cometido Ron hacía su mejor amiga Hermione, no se lo perdonaría jamás.

Ron se sentó en una silla cubriéndose la nariz con algo que había encontrado en ese lugar, mientras que su amigo permanecía parado, caminando de un lado para otro, buscando las preguntas adecuadas para hacerle a Ron.

– ¿Quién es esa chica? –. Preguntó tratando de mantenerse calmado. Al ver que su amigo, no contestó le dijo más calmo que antes – Ron, quiero la verdad, necesito saber la verdad –.

– Ella se llama Darla Worrey –. Le contestó mientras miraba el suelo.

– ¿Desde hace cuanto tiempo estas con ella? –. Siguió con las preguntas Harry.

– Desde hace más de tres años –. Volvió a contestar mientras mantenía la misma postura.

– Pero... ¿Cómo...? ¿Cómo pudiste hacerle esto a Hermione? –. Le preguntó mientras le miraba directamente a los ojos a Ron.

– Yo no quería que sucediera esto... Solo que... –. Estaba tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicarle lo que sentía, pero no pudo, ya que su hermana entro como un tornado a la habitación.

– ¿Qué, eh? ¿Acaso que pensabas hacer? Dime Ronald Weasley –. Le grito su hermana Ginny. – ¿Sabes el daño que le has causado a Hermione hoy? Encima, esa chica, mejor dicho, esa niña, ya que estoy más que segura que no tiene más de dieciocho o diecinueve años de edad, está embarazada y supuestamente de vos –.

Ron miró a su hermana con odio por la forma en que estaba hablando de la mujer a la que ama más que a Hermione... más que a nada en este mundo.

–Ella está embarazada de mí, y esa chica, como vos la llamas, hermanita, se llama Darla, y quiero... –.

– En este momento eres él menos adecuado para hacerse el ofendido ni mucho menos, Ronald, me da igual cual sea el nombre de esa chica. ¡MEDA IGUAL!. Heriste los sentimientos de mi mejor amiga, tú sabías que esto sucedería, y aun así seguiste adelante con todo, CON TODO. Si ya no la querías debiste haber sido sincero con ella y no haber dejado que esa niña irrumpiera de esa forma en la boda –.

Ron no sabía que hacer ni que decir, así que tomó la misma decisión que había tomado Hermione, agarró sus cosas y se fue. Algo que sentía que tenía que haber hecho hace mucho, pero que se negaba hacer.

Cuando salió afuera de la iglesia vio a sus padres y al señor Granger hablando, parecían muy preocupados. Al verlo a él, lo miraron con un cierto brillo en los ojos que demostraban lo enojados que estaban con él, pero fue el señor Granger, quien destilaba más enojo, mezclado con la ira y el dolor. Pero aun así siguió su camino, buscando con la mirada a Darla, cuando la encontró la abrazó en frente de todos y hasta la besó para luego "desaparecer".

Hermione corrió y corrió, mientras se desahogaba en lágrimas. Se dirigió a un callejón, ya que quería "aparecerse" en un bosque al cual solía ir con sus padres cuando era chica. Sentía que en ese momento lo único que necesitaba y quería era paz y tranquilidad. No quería enfrentare a nadie, y mucho menos, sentir la humillación y la vergüenza que sentiría al mirar a sus amigos y familiares.

Cuando se "apareció", se dejó caer al suelo en cuclillas y se abrazó a sí misma. Estuvo así por un largo rato, hasta que sintió ruidos extraños provenientes de atrás suyo.

Al darse vuelta, no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo. Ahí parado, detrás suyo, se encontraba la última persona con la esperaba encontrarse en un lugar así, y mucho menos, en el mundo Muggles.

Quién estaba ahí era Draco. Draco Malfoy...