CAPÍTULO 4 - "RECORDANDO A... GRANGER"

Draco se sintió confundido, al no entender nada, y aun más, ya que ella le había llamado por su nombre de pila y no por su apellido. Se sentó en el suelo, y luego se acostó para así poder mirar el cielo. Se rió para sí mismo mientras recordaba las cosas que se había dicho con Granger...

- Hermione -. Susurro despacio.

Gracias a que la había visto empezó a recordar muchas cosas y no precisamente porque se había olvidado de las cosas, no. Todo lo contrario, sino, que ella "avivó" las cosas que había intentado olvidar o simplemente, sin darse cuenta, las había dejado atrás.

Luego centró sus pensamientos en ella, solo en ella. La recordó en el primer día de clases en Hogwarts, luego el transcurso de sus estadía durante todos los años asistidos a Hogwarts. Se empezó a reír aun más, al recordar la piña que le había dado por a ver insultado al Hipogrifo. La comparó con su antiguo aspecto y con el de ahora. Se dio cuenta de que aquella chica que había conocido años atrás se había convertido en una mujer... una hermosa mujer.

Como se había perdido entre sus recuerdos y pensamientos, no se había dado cuenta de que la tarde había pasado. Se levantó del suelo y antes de desaparecer, se dio cuenta de que habrá visto algo en ella que había ignorado durante todos estos años pasados...

Cuando se apareció en su casa, había llegado justo a tiempo para la cena con sus padres. Ese era el único momento en el cual podía ver a su madre y a su padre juntos sin discutir o simplemente ignorarse mutuamente como si no vivieran ni en la misma casa o ni se conocieran.

– Hijo llegas justo a tiempo –. Le dice su madre mientras se levantaba de su asiento y le abrazaba como siempre que llegaba a su casa.

Lucius ni se inmutó, siguió comiendo como sí nada. Hacia mucho que se había olvidado de hablarle, y todo porque el no aprobó que su hijo se convirtiera en auror y mucho menos pidiera un puesto en la escuela de Hogwarts como profesor de Defensas Contra las Artes Oscuras, ya hacía varios años atrás, luego de haber concluido con sus estudios, y no había querido tomar su lugar en las empresas Malfoy.

Narcissa, se dio cuenta de que su hijo miraba a su padre, y que este no era capas de devolverle la mirada, así que le hizo mirarla a los ojos, y ella le sonrió dulcemente, mientras que le hacía saber que lo dejara así, ya que sería lo mejor.

Se sentó en la cabecera, al frente de su padre y comenzó a comer. La cena siempre era en silencio, pero alguna que otra vez su madre le hacía preguntas, como por ejemplo, le preguntaba como había sido su día, como se encontraba con su trabajo y cosas así, pero eso era todo. Su padre no miraba nada, que no sea su plato o un punto lejano a ellos.

Pero hoy no. En la cabeza de Lucius rodeaba sólo un pensamiento: Draco tenía que casarse con Astoria, le guste o no, lo iba a hacer, así que levanto la vista de su plato y con vos fría y amenazante le dijo:

– Te guste o no, te casaras con Astoria –.

– ¿Qué? No, yo con esa no me caso –. Le contestó Draco a su padre usando el mismo tono de vos.

– Lo arás, si no quieres que está familia termine de romperse –.

– Está familia ya está rota, padre, y eso te lo debemos a ti –.

– ¿Cómo te atreves? Deberías darme... –.

– No tengo nada que darte –.

– Bien, no te casarás, ¿no? Está bien, agarra tus cosas y vete de aquí. Vete donde quieras, pero no vulvas, y a tu madre tampoco la verás nunca más –.

– Tú no me puedes negar ver a mi único hijo, Lucius –. Le dijo Narcissa.

– Sí lo puedo hacer, y sabes que lo aré –.

– No puedes manipularme. No me casaré y mucho menos me iré sin mi madre –.

– Vete hijo, será lo mejor –. Le dijo su madre suavemente entendiendo lo que podía suceder si no hacía lo que su padre le ordenaba. – Vete hijo, y sé feliz, como te mereces hijo –.

– Pero madre... –.

– No te preocupes por mí querido mío, yo estaré bien. Ahora vete por favor, no compliques las cosas más de lo ya están. Yo ya viví mi vida, ahora te toca a ti –.

Draco se levanto de su asiento y al darle un beso en la mejilla a su madre, subió las escaleras hasta su cuarto y empezó hacer sus valijas. Una vez que las tuvo hechas, le dejó una carta a su madre y desapareció...