Capítulo cuatro: De trolls y la snitch
Disclaimer: Hace frio, seguro Rowling tiene calefacción... Ni Ron, ni Hermione, ni Harry son míos, ellos son de la incomparable J.K y yo no le llego ni a los talones. Hago esto sin fines de lucro, sólo por mera diversión. Algunas de las conversaciones y descripciones son sacadas del libro Harry Potter y la Piedra Filosofal que obviamente no es mío y no creo que lo sea en un futuro….
¿Qué hay? Vengo con este nuevo capítulo, para que vean que no me he olvidado de mi historia...
Nos leemos abajo.
Hermione cerró con un fuerte golpe la puerta del cubículo del baño de Hogwarts, las lágrimas empañaban su vista y no pudo reprimir más los sollozos que amenazaban con salir.
— ¿Hermione?, ¿te encuentras bien? —Escuchó la voz de Parvati, pero no le hizo caso, era su compañera, sí, pero no le tenía tanta confianza como para contarle sus problemas, que seguramente terminaría sabiendo todo Hogwarts.
— ¿Hermione? –Volvió a insistir, esta vez Lavender.
—Déjenme sola. —Dijo, tratando de sonar normal, pero fracasando.
Debía haber ido a su Sala Común, pero las ganas de llorar eran tantas y no quería derrumbarse enfrente de todos. Todo por ese Malfoy y sus gorilas... Digo, Crabbe y Goyle.
Después de unos segundos, en los que Hermione casi estaba segura de que Lavender y Parvati habían intercambiado una mirada y se habían encogido de hombros con indiferencia, escuchó como la puerta de los baños de las chicas se cerraba.
Sollozó con más fuerza. El día que había empezado como uno normal terminó siendo terrible.
Ron se pasó una mano por el pelirrojo cabello, en un gesto nervioso. Estaba caminando de un lado al otro en el vestíbulo de Hogwarts, Hermione se encontraba llorando en el baño de chicas y él no podía ir porque en primer lugar era un baño de chicas y no podía dejar a Harry solo (aunque en ese momento lo estaba) porque levantaría sospechas.
Chasceo la lengua. Su... Ariana hacía rato que se había ido a donde Hermione, pero eso no lo mantenía más tranquilo, no es que no confiara en Susan, sólo que ¿y si cambiaban algo importante?, ¿algo crucial para la derrota de Voldemort? La sola presencia de Susan en el Trío de Oro (ahora cuarteto) cambiaba muchas cosas y Ron no quería arriesgarse tanto...
Bufó, exasperado. Lo mejor era regresar al Gran Comedor, aunque tuviera ganas de salir corriendo a abrazar a Hermione y secar las lágrimas de su rostro. Sí, él quería abrazar a Hermione. Habían pasado sólo tres años después de la guerra, era cruel que lo separaran de ella cuando justo eran más felices: las cicatrices que había dejado la guerra eran cada vez más soportables y si bien aún se le hacía un nudo en la garganta cada vez que recordaban a Fred, había aprendido a convivir con el dolor de su alma y podía disfrutar más de Hermione.
Entró al Gran Comedor y se sentó al lado de Harry. La decoración era increíble, con miles de murciélagos y mucha comida, pero Ron no tenía hambre, debía de estar atento para cuando Quirrel apareciera.
Y, cuando estaban empezando a cenar y Ron miraba impaciente a todos lados, con Harry comiendo a su lado, Nuca-que-no-debe-ser-nombrada apareció.
—Un trol... en las mazmorras... Pensé que debía saberlo. —Y, como todos sabemos, cayó al suelo, desmayado.
Ron estaba impaciente. A su alrededor los murmullos no se hicieron esperar y Dumbledore hizo fuegos artificiales con su varita para que todos guardaran silencio.
—Prefectos —exclamó—, conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.
Si estuviera en otra situación Ron se hubiera reído de buena gana de Percy.
— ¡Síganme! ¡Los de primer año, manténganse juntos! ¡No necesitan temer al trol si siguen mis órdenes! Ahora, vengan conmigo. Hagan sitio, tienen que pasar los de primer año. ¡Perdón, soy un prefecto!
Ron jaló a Harry de la manga de la túnica. — ¡Hermione!, ¡Sigue en los baños, no sabe nada del troll!
Harry pareció reaccionar. — ¡Oh, es verdad!, ¡vamos!
Corrieron, cuidando que Percy no los observara, o al menos, eso hacía Harry, Ron estaba muy ocupado, tratando de recordar, con exactitud lo que había sucedido en ese mismo día nueve años antes, en su dimensión, claro está.
Hermione se había levantado esa mañana con el olor a calabaza impregnado en todo el castillo, se había levantado con una sonrisa que unas horas más tarde se convertiría en lágrimas. En la clase de Encantamientos el profesor Flitwick había decidido que estaban lo suficiente preparados para empezar a hacer volar objetos, Hermione se había emocionado bastante: estaba segura de que ella podría realizar el hechizo perfectamente y ganar algunos puntos para Gryffindor, pero no estaba segura de que Weasley pudiera…
Unos asientos más allá vio como Potter trataba de hacer el hechizo y Bones, a su lado, lo miraba atentamente, sin atreverse a intentarlo, parecía que quería aprender de él. Hermione rodó los ojos, ella estaba segura de que Susan también podría hacer el hechizo, pero ahora tenía otro problema pelirrojo por el cual preocuparse.
— ¡Wingardium leviosa! —gritó Ron y por un momento ella pensó que se esforzaba en hacerlo mal.
—Lo estás diciendo mal. —Dijo Hermione con intenciones de ayudar al chico. —. Es Win-gar-dium le-viO-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
Ron obedeció. — ¡Wingardium leviOsa!
La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas. Hermione le sonrió a Ron y este le devolvió la sonrisa.
— ¡Oh, bien hecho! —gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo—. ¡Mirad, Hermione Granger lo ha conseguido!
—No, profesor. —se apresuró a aclarar Hermione, al ver que la sonrisa de Ron era sustituida por una cara de confusión, que ella confundió con enojo. —Lo ha hecho Ron.
El profesor Flitwick pareció avergonzado. —Oh, lo siento. Muy bien hecho, Weasley.
Pero eso no hizo que Hermione corriera al baño de chicas a llorar cual Myrtle la Llorona, pero sucedió justo después:
Al final de Encantamientos, mientras Hermione pasaba convenientemente por un pasillo desierto el problema empezó.
— ¡Sangre Sucia! —Gritó una voz arrastrando las palabras. Hermione lo ignoró, Susan le había dicho el significado de ese insulto unos días antes, cuando Parkinson se lo había gritado en medio de un pasillo. —Te hablo a ti, Granger.
Siguió caminando con tranquilidad, pero no había dado ni quince pasos cuando una mano en su brazo izquierdo la forzó a voltear y ver a la cara a Draco Malfoy y a sus guardaespaldas unos pasos más atrás.
—Malfoy. —Dijo Hermione, aparentando indiferencia y soltándose de un tirón de su agarre.
— ¿Qué pasa, Granger? ¿Por qué tan sola? ¿Acaso ya terminaste de hacer la tarea de tu amiguita Bones y ya no te necesita?
—Cállate, Malfoy. —Rugió Hermione, las palabras de Draco no hubieran causado tanto efecto en ella si las caras de Joy, Mary Jane y Michelle, el grupo de muggles crueles que unos años atrás se habían acercado a ella sólo para que les hiciera sus deberes, no hubieran aparecido en su memoria. Pero Susan no era así, ¿cierto? Además era lo suficiente inteligente para hacer sus deberes por si sola.
—Sabes que es la verdad, Granger... —Continúo Malfoy, pero Hermione le impidió seguir.
— ¿Por qué molestas tanto, Malfoy?, ¿acaso te ha negado alto tu padre? ¿El gran niño mimado Malfoy no ha conseguido lo que quiere?
Draco lucía furioso, Hermione lo hubiera interpretado como el tiempo de poner a sus pies a trabajar y salir de ahí, pero ella también estaba enojada y todos (en especial Ron) sabemos cómo es Hermione cuando se enoja.
—La gente no huye de mí por ser una insufrible sabelotodo mandona. —Siguió Draco, ignorando su último comentario. — Y no soy una asquerosa sangre sucia, como tú, Granger.
—Cállate, Malfoy. —Repitió Hermione.
Después de eso Hermione no recordaba demasiado, sólo la mejilla de Malfoy roja y su propia mano caliente. Había huido de allí, esperaba que con dignidad, y había llegado allí, al baño de chicas, con la intención de desahogarse en paz.
Su propio llanto impidió que escuchara como la puerta del baño se abría con cuidado y a los pasos de Susan entrando, lo único que le avisó de su llegada fueron sus zapatillas sucias en el cubículo de al lado.
— ¿Qué hay? —Preguntó Susan, como si estar hablándole a la persona del cubículo de a lado fuera lo más normal. — Sabes aquí dice "Wood y Bell, por siempre "¿verdad que hacen una linda pareja?
—Susan...
—Shh, no vengo a interrumpirte, sigue con lo tuyo. Si quieres hablar, estoy aquí. —Dijo Susan. Se formó un silencio incómodo. Hermione suspiró.
—Fue Malfoy. Justo después de Encantamientos me atacó... Me llamó sabelotodo insufrible, me dijo que sólo eras mi amiga porque te hacía los deberes...
— ¡Eso no es cierto! Iría bien en Pociones si fuera así...
Hermione siguió como si no hubiera dicho nada.
—Que la gente huía de mí y que era una sangre sucia.
—Dime que ese rubio teñido no se atrevió...
—Sí.
—Oh, esa serpiente. Espera a que le ponga las manos encima...
—No vale la pena.
— ¿Y tú que le hiciste? —Hermione se sintió sonrojar.
—Le... Bueno, le ataque verbalmente y... Lo golpee.
Susan soltó una carcajada, Hermione sonrió un poco. —Como me hubiera gustado estar ahí...
Escucharon como la puerta se cerraba violentamente y un hedor a calcetines sucios y baño público inundaba el lugar. Hermione escuchó como Susan abría la puerta de su cubículo y maldecía.
Hermione también abrió la puerta y vio lo más horroroso que había visto en su corta vida (Fluffy incluido): un trol de por lo menos tres metros y medio de alto, con piel color piedra y un cuerpo deforme, sostenía un enorme bastón de madera.
Gruñó a las dos niñas y dirigió su bastón para aplastarlas cual insectos, con un movimiento rápido Susan empujó a Hermione hacia otro lado, evitando que la golpearan y haciendo reaccionar a Hermione, quien vio como Susan se quedaba atrás y pudo devolverle el favor empujándola justo cuando el bastón se dirigía hacía ella.
Se pegaron lo más que podían a la pared, aterradas.
Y luego, un momento después, la puerta se abrió y por ella entraron... Harry y Ron, ¿quién más si no?
— ¡Distráelo! —gritó Harry y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione y Susan. Viéndose todavía más estúpido, volteó para ver quién le había hecho tanto ruido. Detectó a Harry, y después de un momento trató de atacarlo a él también.
— ¡Eh, cerebro de guisante! —gritó Ron, desde el otro extremo. Y queriendo acabar con todo de una buena vez, empuñó su varita y exclamó: — ¡Wingardium Leviosa!
El bastón se elevó bien alto, y cayó con fuerza en la cabeza de su dueño. El trol cayó con un gran estruendo.
— ¿Está... muerto? —Preguntó Hermione, todavía asombrada.
—No lo creo —dijo Harry—. Supongo que está desmayado.
Un momento después, la profesora McGonagall, Snape y Quirrell entraron a la estancia. Al ver al monstruo Quirrel dio un fingido chillido de terror, que hizo que Susan rodara los ojos, exasperada, y se dejó caer en el inodoro. Era un buen actor, debían reconocerle eso.
¿En qué estaban pensando, por todos los cielos? —Dijo la profesora McGonagall, con una furia helada mirando a Harry, Susan y Ron—. Tenéis suerte de que no los haya matado. ¿Por qué no estaban en los dormitorios?
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
— ¡Hermione Granger!
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema. Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta.
Harry era el único que tenía una cara de asombro verdadera, los otros dos la fingían.
—Bueno... en ese caso —dijo la profesora McGonagall. —... Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola?
Hermione no dijo nada. —Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos —dijo la profesora McGonagall—. Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.
Hermione salió de la estancia pero no se marchó, esperó a que Susan, Harry y Ron salieran. Les dio un callado "Gracias". Los tres le sonrieron. Y ese fue el inicio de una amistad, una verdadera amistad, porque Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas. .
Después de ese día Ariana se sintió un poco más relajada, se ocupaba de sus deberes, jugar ajedrez, probar de todo lo que no se podía simplemente leyendo viendo las películas de Harry Potter y leer el diario de Susan.
Oh, sí. Susan Bones tenía un diario, la señora Bones se lo había mandado un frio día de Noviembre y Ariana lo había recibido durante el desayuno.
Mientras escuchaba a Ron y Hermione pelear sobre algo, desató el paquete de la pata de Bree y lo abrió. Venía con una nota de la señora Bones en donde la reñía por olvidarlo y decía que por poco su padre lo abría. Desde entonces Ariana había aprendido varias cosas de Susan Bones: había nacido el 28 de Enero; asistió a la misma escuela muggle que su madre, en donde había tenido a unos tales Roy y Avril como amigos, los cuales Ariana esperaba no conocer; su padre trabajaba en el Ministerio, y tenía una mala ortografía, muy muy mala ortografía. Si bien algunos datos eran innecesarios, Ariana tenía la sensación de que cada vez conocía mejor a Susan y eso la hacía preguntarse qué había sucedido con ella.
Se le hacía un nudo en la garganta de solo pensar que la habían eliminado, sin más, sólo porque ella llegara. Era cruel.
La mañana del primer partido de Quidditch era fría, pero no el típico frio que hacía en el país de Ariana donde no bajaba a menos de cero grados, eso parecía verano en comparación con el de Gran Bretaña.
Durante el desayuno Harry tenía el aspecto de no haber dormido en toda la noche y estar muy nervioso.
—Tienes que comer algo para el desayuno.
—No quiero nada.
—Aunque sea un pedazo de tostada —suplicó Hermione.
—No tengo hambre
—Harry, si no comes algo te desmayaras en esa escoba y si por alguna razón estúpida hoy no jugaras bien, si no desayunas será mucho peor el ridículo que harás.
—Muy inspirador. —Respondió Harry, pero comenzó a mordisquear una tostada.
A las once de la mañana, Ron Hermione y Susan se dirigieron a la grada más alta reuniéndose con Seamus y Dean. Llevaban consigo la parcanta de "Potter; presidente" aunque Susan había alegado que la frase no tenía sentido, la habían dejado igual.
Esperaron a que los equipos salieran al campo y cuando Harry salió aplaudieron y gritaron con todas sus fuerzas.
Ariana jamás había sido una gran fanática del deporte, no era ni de lejos deportista, no atrapaba ni un resfriado, era rápida pero se cansaba fácilmente y odiaba el futbol y casi todos los deportes; en el único deporte que había sido rápida era en natación, pero después de un verano en clases había terminado con una ligera fobia, en resumen la actividad física no era lo suyo. Pero el Quidditch... Ariana estaba dispuesta a practicar día y noche para saber jugar Quidditch, le pediría a Ron que la entrenara, definitivamente. ¡Hasta Hermione se emocionaba viendo un partido de Quidditch!
— ¡GOL DE GRYFFINDOR!
Los tres vitorearon. —Venga, dejadme sitio.
— ¡Hagrid!
Susan, Ron y Hermione se juntaron (dejando a Hermione en medio con Ron pegado a ella), para dejarle espacio a Hagrid.
—Estaba mirando desde mi cabaña —dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello—. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?
—No —dijo Susan—. Harry hasta ahora sólo está volando por el campo.
—Mantenerse fuera de los problemas ya es algo —dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry.
Como todos sabemos ya, pero igual recordaré por si a alguno de ustedes les falla la memoria: Harry vio la snitch y vieron cómo se dirigía a ella junto al buscador de Slytherin y Marcus Flint, el tramposo trol de Slytherin, le había cerrado el paso a Harry, para desviarle la dirección de la escoba y este casi se mata.
—Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.
El juego siguió, Harry esquivó una bludger. Ariana no recordaba muy bien cuando Harry comenzaba a perder el control de la escoba y eso ponía sus nervios de punta, aparte de que desde donde ellos estaban no se veía muy bien nada. Ron parecía estar igual que ella y eso sólo la desesperaba más.
—No sé qué está haciendo Harry —murmuró Hagrid, justo después de que Slytherin marcara un tanto. Miró con los binoculares—. Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser.
— ¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso? —susurró Seamus.
—No puede ser —dijo Hagrid, con voz temblorosa—. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.
Hermione cogió los binoculares de Harry y busco frenéticamente entre la multitud. —Lo sabía —resopló Hermione—. Snape... Mira.
Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.
—Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Hermione.
Antes de Ron o Susan pudieran decir algo Hermione ya se había ido y cruzaba las gradas para ir hacia Snape. Ariana deseó que atropellara bien fuerte a Quirrel.
Después de unos momentos, súbitamente Harry pudo subir de nuevo a su escoba. Harry iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse. Tosió y algo dorado cayó en su mano.
— ¡Tengo la snitch! —gritó, agitándola sobre su cabeza.
El partido acabó y los cuatro se dirigieron a la cabaña de Hagrid a tomar té.
—Era Snape, —Explicaba Hermione. — nosotros tres lo vimos, le hacía mal de ojo a la escoba.
—Tonterías, —dijo Hagrid. — ¿por qué iba a hacer algo así Snape?
—Descubrimos algo sobre él —dijo Harry a Hagrid—. Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.
— ¿Qué saben de Fluffy? —dijo.
— ¿Fluffy?
—Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para guardar...
— ¿Sí? —dijo Harry.
La discusión siguió pero Ariana dejó de restarle atención y miró por la ventana, Ron y ella habían decidido mantenerse al margen y dejar que las cosas fueran por si solas, aunque ayudarían a encontrar pistas de Nicolás Flamel mucho más pronto.
—...y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...
— ¡Ah! —Dijo Harry—. Entonces hay alguien llamado Nicolás Flamel que está involucrado en esto, ¿no?
Ariana levantó la vista (había encontrado mucho más interesante ver a una hormiga que se paseaba por el suelo a ver la ventana) allí empezaría la verdadera aventura de la dimensión Potter, aunque en realidad había empezado el primero de Septiembre, al entrar a la plataforma nueve y tres cuartos, en ese momento sólo empezaba la parte peligrosa, lo importante.
¡Wow! Cuarto capítulo, agradezco a la gente que lee lo que escribo.
Creo que este es un capítulo mucho más corto que los anteriores pero no sé, creo que estuvo bien. Sé que prometí un capítulo narrado por Hermione, pero la verdad una cosa llegó a otra y el capítulo se guió solo y al final fue narrado por tres personas e.e
Oh, y yo leo sus reviews aunque no lo parezca así que responderé a ellos:
liziprincsama: Gracias por leer esto, fuiste mi primer comentario sobre esta historia y leerlo fue como ¡Oh, Merlín. Alguien lee lo que escribo! Gracias por dejar tus comentarios.
Yuliheth Luan: Creo que dejaré las mismas y formaré otras xD
Owl Brain: Tú pareces más emocionada con la historia que yo y sí, sería malditamente genial que eso pasara. Y sabes cuando comencé a escribir esto también pensé eso de Harry y las pelirrojas, pero Ginny siempre será para Harry.
Escogí a Susan porque las otras opciones eran Hannah, Lisa Turpin o Padma Patil, pero de Lisa no sabía absolutamente nada, Padma tenía a su gemela y sería mucho más difícil que el cambio no fuera notable; Hannah es la esposa de Neville y sinceramente pienso que hacen una hermosa pareja y no pienso que Ariana sea pareja de Neville; entonces sólo quedaba la vieja y confiable Susan Bones, de la que sabía algo, no tenía gemela y, según yo, tampoco la habían puesto con alguien, ni los fans ni Rowling, aunque, por supuesto, no había leído los fics Susan/Justin...
Nos leemos luego e.e
Atte.
Ailsa.
