¡Hello!
Nos vemos en las notas finales *u*
Escrito para el Mini reto: "Graser!lock mormor" del foro I am SHER locked
Disclaimer: estos personajes no son míos, si lo fueran John sería exclusivamente de Sherlock, y quizá de Hamish en algún futuro. El universo de Sherlock Holmes le pertenece Sir Arthur Conan Doyle, y la serie "Sherlock" a la BBC. Yo solo me divierto creando fics.
Advertencias: Posible OoC (muy problable). No beteado.
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Autocinema
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Desde aquel día del baile Jim ha dejado de verlo, ni una sola vez lo ha buscado y él tampoco ha hecho nada por arreglarlo, para qué, si se ha alejado es por algo, ¿no? Decir que no está un poco inquieto por el silencio sería mentir, y es que si lo estaba, está claro que es propiedad de Jim, eso está fuera de duda, por lo menos después de lo que le pasó a su cita del día, pobre de Mary, esa chiquilla se llevó la peor parte, no supo cómo, solamente que, cuando la dejó sola para ir por las bebidas, después de un buen cachondeo, la encontró toda llena de malteada, de dudosa procedencia, despeina con una mano marcada en su roja mejilla, el labio casi partido, levemente hinchado y toda llorosa, al verlo le entregó una nota con un mensaje: "Eres mío, Moran, recuérdalo, la próxima vez no seré tan benevolente y la siguiente vez busca a alguien menos insulso, vale, que presente un mejor reto. Te quiere, Jim Moriarty". Y el no pudo, ni quiso tampoco, evitar reír de la nota y de Mary, ésta le miró indignada y con el orgullo que pudo reunir lo dejó allí, no sin antes darle una cacheta, que más bien fue un intento porque paró su mano antes de que lo tocará, y quizá fueran sus alucinaciones pero escuchó la cantarina y nada estable risa de Jim. Sonrió por eso también. Vio salir a Mary sin ningún arrepentimiento, al final fue una más.
Se quedó allí tomando las sodas que ya había comprado, tratando de pensar y poner en orden lo relacionado con Jim. No sabía si era otro juego más de él, si así era debía saber que estaba funcionando. Él había rotó su antigua rutina, modificándola de tal manera que siempre se hallara en ella, en todo momento importunándolo con su presencia, y ahora que no estaba se encontraba un poco fuera de base y desorientado, porque debía regresar a la antigua o modificarla de nuevo y para ser sinceros no se le antojaba y hasta pensarlo se le hacía aburrido. Ya no sabía si Jim era el dependiente de él, o él de Jim, solamente que en esa, nada, común relación que llevaban se necesitaban ambos, maldita sea que sí, hasta podía decir que lo extrañaba, y eso era decir mucho, se sorprendía yendo a su colegio a esperarlo, para después darse cuenta e irse por donde vino, tanto estaba en su vida que en los bares que frecuentaba preguntaban por su ausencia. Y él no sabía ni respondía nada, pues qué debía decir: «me enamore de ese genio bastardo, se lo dije y se espantó tanto que salió huyendo de mí». Eso era absurdo no podía decir eso o ¿sí?.
Fue cuando tomaba un trago a su bebida, que terminó por darse cuenta de tal razonamiento, tanto así que escupió el trago y comenzó a toser. Todos se voltearon a verlo extrañado, él no le dio importancia, por qué hacerlo cuando se encontraba ante tal dilema y descubrimiento.
Se enamoró de Jim.
Estaba perdido, con una mierda que sí. Bendita la sensualidad de Jim, su genio y carácter que lo hicieron caer en su red, y maldito él por dejarse vencer por sus encantos, y es que era imposible, conocerlo y no caer ante él. Oh, por favor, y eso que gozaba de una buena resistencia, y mira nada más dónde y con quién había venido a caer, con el peor o el mejor, dependiendo de las perspectivas, si le preguntaran a él diría que lo primero, pero si le preguntaban a Jim seguro afirmaría lo segundo. En que rayos se estaba metiendo, podría renegar cuanto quisiera, sin embargo, ya no tenía escapatoria, la sentencia ya estaba en progreso. Bien, estaba enamorado, ya podía dejar de hacer drama, ya lo había aceptado, ¿y ahora que seguía? Fácil. Conquistarlo, sí se hundía él se hundían juntos, o dejaba de ser Moran, algo le decía que ya iba por buen camino, sino por qué Jim se molestaría por espantar a sus conquistas, su geniecillo se encontraba celosito, debía parar el rumbo de esto, sus pensamientos ya estaban desvariando, poco le falta para hacerlo caer, oh Jimmy no sabría lo que lo golpearía, e inevitablemente sonrió de lado y con un toque de arrogancia incluido.
—Prepárate Jimmy, porque muy pronto caerás, y no lo verás venir —soltó al viento con un toque de picardía y determinación, tanta que si Jim lo hubiese escuchado seguro un escalofrío mitad miedo y ansiedad le hubiese recorrido por completo.
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Estúpido e impulsivo Moran, no podía dejarlo todo como estaba, no, claro que no, tenía que arruinarlo con sentimentalismo barato. Como podía reducirse a un simple humano común, con sentimientos aburridos, ellos eran pasión, sí pero solamente eso, eran pura dinamita, dos cuerpos deseosos de satisfacer el deseo carnal en el otro, de explotar y explorar el máximo placer. Pero no, tenía que involucrar ese sentimiento, el más inútil de todos, una mera reacción química que volvía vulnerables a las personas, una debilidad que podía ser llevada en tu contra, en el momento menos oportuno, el amor en su totalidad era completamente algo irracional y totalmente idiota caer en él. Y era tan malditamente aburrido estar sin él, tan acostumbrado estaba a tener su mente en relativa calma cuando se hallaba junto a él, que ahora sus pensamientos parecían gritarse y tener una batalla con los otros dentro de su cabeza y eso era tan cansado y estresante. Toda la culpa la tenía Sebastian por hacerlo tan dependiente a él, que ni él mismo se había dado cuenta de esa dependencia hasta que le hizo falta, y no tenía que hacerle falta, por todos los infiernos Sebastian era suyo.
Esa perra no tenía que estarlo tocando en ese momento, como si quisiera quitarle el aliento con un beso, pero ya se las vería con él. Nadie. Absolutamente, nadie tocaba lo que era de su propiedad, no sin arrepentirse y haber tenido su justo castigo. Vio su oportunidad al ver a Sebas levantarse para ir a la barra a pedir algo de tomar, estaba seguro. Con rapidez y letra pulcra escribió un mensaje que le haría llegar por medio de esa tonta niña, para recordarle quién era su dueño.
Con paso seguro y confiado entró al establecimiento, sabiendo que Sebastian no voltearía ni volvería hasta tener las bebidas, tiempo suficiente para él. Mientras caminaba a la mesa observó a la compañía en turno de Sebas, pero que gustos tan más pueriles y asquerosos, enserio lo trataba de sustituir por esa, que a leguas se veía la poca experiencia que tenía en el plano sexual, además de lo pasiva que debía ser en la cama, contrario a lo que Sebas necesitaba, alguien que luchara por el dominio de la situación, que le diera pelea en la cama, que le exigiera dar todo, sacar su lado salvaje para subyugar a su compañero, una persona que lo cabalgara con frenesí en cada oportunidad, que le gustara dejar marcas de pertenencia en su piel avisándoles a los demás que ya tenía un dueño, alguien como él, solamente él, podía llenarlo completamente, y todavía se atrevía ésta niña a tratar de seducirlo, con sus caireles de princesa y su sonrisa boba, já, se reiría en su cara.
Le vació el contenido de un vaso tomado del bote de basura. Sonrió al verlo todo regado en sus ricitos, soltó una risa despectiva; cuando ella volteó a verle a la cara con clara señal de reclamo, le volteó la cara de una cachetada, le hubiese gustado darle un lindo puñetazo pero no podía, era una 'dama' y le gustaba el dramatismo, por lo tanto la cachetada era más idónea. La mujercita lo vio con sorpresa y enfado a la vez, claramente humillada, pero de la impresión no podía decir nada.
—Escúchame bien, mi intento de remplazo, cuando llegue Sebby le darás ésta nota y si me llegó a enterar que no lo hiciste, porque me enteraré, un golpecito en la mejilla será el menor de tus preocupaciones, y ya vete despidiendo de él, mocosita ésta, porque vete enterando que él es mío y a ti solo te está utilizando para provocarme unos insulsos celos, cuando le termines de entregar la nota, te despedirás de él y no interés volver a verlo, entendido, pequeña Barbie.
Sebastian seguro debía estar por venir, con sutileza y casi cariño, uno que disfrazó su desdén hacia ella, le besó suave la mejilla.
—Espero nunca más volverte a ver, sola ni con mi Sebby, Mary Morstan. Hasta nunca querida.
Sin más la dejó toda anonadada, desde su lugar anterior vio a ella entregarle la nota y a Sebastian reír al leerla, sabiendo que le gustaría. También observó el intento frustrado de golpear el sexy rostro de Sebas, y rió al no poder lograrlo, pobre estúpida, ya se las vería con él de haberlo hecho.
Terminando por el momento, regresó a su auto, tenía una función en el autocinema que apartar, una función especial para él y Sebastian. Casi saltaba de alegría anticipada por la emoción de volver a estar con su Sebastian.
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Se hallaba de nuevo en las refacciones de su motocicleta, seguía irritantemente divertido por lo hecho por Jim esa mañana a Mary, mientras aplicaba aceite se encontró volteando a su mesa de trabajo esperando ver a Jim balanceando los pies como si de un niño chiquito se tratara, mientras se sumergía en sus pensamientos o leía algún libro y tomaba apuntes. No había nadie, porque Jim había decidido, haces dos semana exactamente, irse y al parecer ya no regresar, sin un aviso, pero ya había sido suficiente tiempo, mañana después del colegio lo secuestraria de ser necesario. Apretando algunas tuercas, le llegó a la mente una canción, una que le iba como anillo al dedo en estas circunstancias. Comenzó a cantarla a media voz.
—Agitas mis nervios y haces vibrar mi cerebro, demasiado amor vuelve a un hombre loco, quiebras mi voluntad, pero qué emoción. Benditas grandes bolas de fuego —que vueltas da la vida, jamás pensó enamorarse, y menos de una persona como Jim, pero se encontraba allí, extrañándolo y cantando una canción que aplicaba a los dos, a unos locos jóvenes inexpertos en el amor pero maestros en la pasión. Con una sonrisa ladeada terminó y comenzó a guardar todo en su lugar. —Me reí del amor porque creí que era divertido… —pausó al sentirse volteado con fuerza por otra persona, que no era otra que Jim, y ser besado bruscamente por esos labios, mordiendo y luchando por un dominio compartido, más dientes que labios, lenguas enterrándose sin piedad en la boca ajena, disfrutando de la fricción casi dolorosa del movimiento, porque era un dolor rico uno que los hacía sentir vivos, que los hacía sentir bien juntos, porque por loco que sonara, se sentía correcto, como si ese fuera el destino para que estuvieron creadas para dar dolor y placer mutuamente. Separándose a regañadientes, con las respiraciones agitadas y las miradas encendidas del deseo, aun así Sebastian no dejó de cantar: — pero tú te presentaste y me moviste, cielo. He cambiado de idea, este amor es bueno. Benditas grandes bolas de fuego.
Jim sin darle ninguna explicación, solamente una mirada, lo arrastró hacia la salida, tomando su chaqueta de cuero en el proceso y lo hizo subir a un Impala SS convertible Lowrider, azul metalico, obviamente del año, silbó en apreciación por tal belleza, y se preguntó por qué Jim teniendo un coche como este accedía a viajar con él en su moto y una vocecita en su mente le recordó su afición hacia su cintura.
—Bonito auto, ¿o no, Sebby? —Arqueó la ceja por el diminutivo, sonriéndole con sorna.
—Sí, pero no se comparan al Mustang, depende el gusto, Jimmy —como única respuesta obtuvo un bufido y un infantil saque de lengua, él se pasó la lengua por los labios al ver a su compañera exhibida con gusto el jugaría con ella. Jim rió de él.
—No seas impaciente Sebas, primero tenemos una función que ver —. Dicho eso arrancó el carro con rumbo al autocinema.
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Eran el único auto en el cinema, segura acción de Jim, y se estaba reproduciendo una película que se había estrenado hacia 5 años: "anatomía de un asesino", demasiado larga para sus manos ansiosas por marcar el cuerpo ajeno, el totalmente comestible cuerpo de Jim, y la película podía irse al infierno porque después de la primera hora ya no pudo aguantar las tentativas manos de su genio personal tocar los alrededores de su entrepierna, que ya estaba más que lista para la acción. En cualquier momento le hubiese preocupado el hacerlo en el autocinema, y no le importaría, pero dejar que otros vieran el cuerpo de Jim, en su total esplendor, todo perlado por gotas de sudor, haciendo su piel más lechosa, resaltando su color blanco y su palidez dándole un brillo misterioso, letal. O su rostro llenó de éxtasis, estaban mal. Él sería el único, a partir de hoy, poseedor de tal privilegio.
Mientras pasaba su propia mano por las sensibles muslos de Jim, pellizcando en sus puntos sensibles, dejando con seguridad esas zonas rojas, obteniendo pequeños quejidos con las contantes modulaciones de su voz; si se ponía a pensar James era la combinación perfecta entre el teniente Manion y su esposa, poseía la coquetería de ella, aunque en este momento fuera el única persona de tal afecto, y también la violencia y celos del teniente, por lo menos en respecto a él, su propiedad, además de reconocerle las agallas y los instintos para cometer un asesinato. Eso no le causaba ningún miedo o repulsión, era algo distintivo de su persona. Fue traído de vuelta a la realidad por un tirón doloroso en su entrepierna que, sin darse cuenta, Jim ya había sacado de sus pantalones, le miraba con un puchero y una mirada fiera por la falta de atención, esto seguro se lo cobraría cara más adelante. Mientras tanto le tenía preparada una jugada. Le acarició su rostro con la yema de sus dedos, con algo similar a la ternura, obteniendo una mirada contrariada de ese bello rostro. Pasó con su pulgar la textura de los labios en un puchero de Jim, lo miró con la mejor expresión de amor que pudo reunir entre tanto deseo que estaba sintiendo, uno que se encendió más al ver la aprensiva expresión contraria.
—Te quiero, James —. Lo más cercano a la ternura sintió al ver la furia y la satisfacción luchar en los ojos pardos de Jim. —No luches contra lo que estás sintiendo, será una batalla dura contra tus sentimientos —. Lo vio apretar sus labios en una fina línea, como conteniéndose de decir lo que estaba sintiendo, algo que no querría rebelar en este momento. Por un instante un sentimiento, ligeramente, de culpa lo invadió por orillarlo a reconocer, y enfrentar, sentimientos nuevos para él, pero si caía él también lo haría Jim, no tenía deseos de que fuera algo unilateral. —Ríndete, Jim, mientras más rápido lo aceptes, mejor será para ti. —Entonces lo tomó de la nuca y lo atrajo a un beso, como ninguno antes, uno que contenía no solo la pasión que sentía por él sino también al cariño y amor que le profesaba. Luchando contra la resistencia de Jim, quien después de un grito de furia se entregó al beso.
Oficialmente ambos habían caído. Se encontraban enamorados el uno del otro.
Kiss me baby (Bésame, baby)
Mmmm feels good (Mmm, sienta bien)
Hold me baby (Abrázame, baby)
Well I want to love you like a lover should (Quiero amarte como un amante debería)
You're fine, so kind (Estás bien, tan amable)
Got to tell this world that you're mine mine mine mine (Tengo que decirle a este mundo que eres mío, mío, mío, mío.)
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Gracias por leer.
Me encantaría que si lo leyeron me dejaran un comentario, de que estuvo mal o que necesito mejorar o quizá de lo que les gusto, sean respetuosos eso sí.
El prompt del día de hoy fue: Autocinema.
Yo y mis rarezas en las que convierto el prompt, casual. La película en verdad existe y es de 1959, dirigida por Otto Preminger. Y la canción utilizada es de Jerry Lee Lewis y es Great balls of fire, una rola de 1957 (aunque no estoy muy segura). Creo yo que, de acuerdo al siguiente prompt, agregare más personajes de la serie, pero ya veremos cómo sale, no es seguro pero sí una gran posibilidad.
No beteado, una disculpa por los errores.
El prompt siguiente es: Porristas y capitanes de equipo.
Nos vemos :D.
Lizie
