Capítulo 3

Esa noche apenas si pudo dormir, la imagen de Maura sujetándola con ternura mientras le robaba un beso circulaba por su mente una y otra vez, sabía que algo se había movido en el interior de su amiga como se estremecía en el suyo en ese momento. Deseaba volver a hablar con ella sobre el tema pero moría de miedo, no entendía porque Maura la había besado pero estaba deseando que volviera a hacerlo, nunca debería haber dicho que todo aquello fue un error, su amiga tenía razón, si había sucedido de seguro existía un motivo mucho mas fuerte que el que Maura le había dado, no podía ser solo por cariño, tal vez la pelirroja estaba enamorada de ella o quizás solo era lo que Jane quería pensar para poder explicar esa extraña sensación de dicha y necesidad que se apoderaba de todos sus sentidos. Era cerca de las cuatro de la mañana cuando al fin logro dormirse sintiéndose terriblemente confundida, pero decidió no darle más vueltas al asunto por el momento y enfocarse enteramente en el caso del homicidio del parque.

M- Tengo los resultados de los exámenes toxicológicos- dijo Maura muy seria mientras entraba a la oficina de los detectives- encontramos altos niveles de rohypnol en su cuerpo lo que confirma mi teoría.

J- Si asi es, estaba muy sedado al momento del homicidio, lo que nos queda es determinar como entro el rohypnol en su cuerpo.

M- Se lo inyectaron en vena.

J- ¿Se lo inyectaron?, ¿Cómo sabes que no lo hizo el mismo?

M- Porque tiene una penetración de aguja en su brazo derecho, era diestro Jane, si se hubiese inyectado solo lo habría hecho en su brazo izquierdo.

J- Esto puede que confirme aún más mi teoría de una secta haciendo algún tipo de ritual- exclamo la morena con un gesto intrigante en su rostro- necesitamos registrar la casa de los Bankster, no se porque pero el cuñado me da mala espina.

M- Podríamos interrogarlo por separado de su hermana y quizás nos diga algo.

J- ¿Podríamos?, me suena a manada, no te necesito para hacer un interrogatorio- le dijo Jane con tono de superación.

M- Pero quizás mis conocimientos psicológicos te ayuden a ver cosas que no podrías de otra manera.

Jane sonrió, estaba segura que no necesitaba de la obviedad de la forense en el momento de escuchar a un posible sospechoso, pero no podía decirle que no. Tomo el teléfono y llamo a la empresa de los Bankster preguntando por John Theron, hablo un momento y colgó.

J- De acuerdo vendrás conmigo, pero no quiero que hables, solo limítate a observar- dijo mientras abría la puerta para que Maura pasara- la secretaria de John me dijo que esta en su casa, así que vayamos a echar un vistazo.

Jane bajo del auto seguida muy de cerca por la forense, una gran casa de dos pisos y un gran ático se alzaba imponente frente a ellas, las paredes eran empedradas con dos alas cubiertas de ventanales y un chale con dos columnas completaban la exquisita fachada.

M- Siempre quise entrar a esta casa, ¿notas la sutileza de la arquitectura inglesa?, esta edificación tiene más de ciento cincuenta años, es una obra de arte.

J- ¿Cuál sutileza? Tiene tres pisos, mi departamento debe de entrar en su cochera.- exclamo la morena con desdén al tiempo que tocaba a la puerta.

Minutos después una señora de la limpieza abrió y los hizo pasar, Jane le solicito a la diminuta mujer que llamara a John y esta se dirigió al segundo piso meneando su gran cadera por las escaleras.

JT- Detective Rizzoli, ¿Qué la trae por aquí?- dijo el muchacho con seriedad mientras bajaba con gracias por las escaleras de mármol blanco.

J- Señor Theron ella es la Doctora Maura Isles, medico forense en jefe del estado de Masachussetts, necesitamos hacerle algunas preguntas sobre el asesinato de su cuñado Eric.

El joven inmediatamente las hizo pasar a una gran sala que tenía una chimenea labrada en uno de los extremos, Jane recorrió con su mirada detenidamente cada rincón tratando de buscar alguna pista que le sirviera para poder conseguir una orden de registro, sin embargo al sentarse ya había notado que todo estaba en un perfecto orden lo que la lleno de frustración.

J- ¿Señor Theron cuando fue la última vez que vio a Eric Bankster?

JT- El sábado por la mañana almorzamos juntos en familia como siempre, esa noche el y Aida se fueron a cenar fuera y yo me quede con mi novia cuidando a mis sobrinos, el domingo al medio día no lo vi para almorzar, me dijo que tenía una reunión importante con un par de inversionistas y se fue, no lo volví a ver desde entonces, sin embargo mi hermana me comento que debía volar fuera de la ciudad, por eso no nos sorprendió cuando no apareció a dormir.

J- ¿Su hermana no trato de comunicarse con el?

JT- Desconozco esa información detective, deberían preguntárselo a Aida.

J- ¿Sospecha de alguien que quisiera hacerle daño a Eric?

JT- No, como ya le dijimos, era un buen hombre, no imagino quien podría haberle hecho algo asi.

J- De acuerdo señor Theron, gracias por recibirnos, lo llamaré si tenemos más preguntas.

Jane y Maura se despidieron rápidamente y salieron de la mansión, al subir al auto al fin la pelirroja comenzó a hablar.

M- Creo que oculta algo

J- ¿Por qué lo dices?

M- Nota los cambios en su voz cuando habla improvisadamente y como la métrica de sus palabras se vuelve más cerrada cuando comenzaste a hacerle preguntas, creo que sus respuestas estaban minuciosamente ensayadas.

J- Creo que llamaré a la mujer para interrogarle nuevamente, tienes razón y hay algo aquí que no me cierra.

Al llegar a la comisaría Aida Theron ya se encontraba en la sala de interrogatorios, las dos mujeres entraron con calma y se sentaron frente a su refinada testigo. Maura se presento y Jane abrió una carpeta extendiendo una fotografía de Eric tirado en el suelo del parque.

J- ¿Tiene idea de quien pudo haber hecho esto?

La pálida mujer comenzó a sollozar con la fotografía en sus manos y se seco las lágrimas con un pequeño pañuelo bordado a mano.

AT- Ya le dije que no se, Eric era una buena persona no comprendo porque esta muerto.

J- ¿Señora Bankster porque no llamo a la policía cuando su esposo no apareció esa noche?

AT- Porque me dijo que estaría de viaje, hable con el cerca de las nueve de la noche después de acostar a mis hijos y todo estaba bien.

J- ¿Le dijo su esposo a donde iba de viaje?

AT- A New York, dijo que estaba muy cansado por eso no regresaría hasta el otro día.

Maura extendió una de sus manos y sujeto el brazo de Aida con afecto tratando de confortarla.

M- Encontraremos a quien a hecho esto señora Bankster.

La mujer sollozo un poco más y se retiró de la sala, Jane y Maura bajaron a la morgue y se quedaron pensativas un momento más.

M- Las historias concuerdan, no creo que Aida lo haya hecho, sin embargo creo que John oculta algo y tiene que ver con ese viaje.

J- Se toma menos de dos horas entre New York y Boston en un avión privado, le diré a Frost que verifique los vuelos.

La morena se retiro mientras Maura se disponía a revisar una vez más el cadáver, habían pasado varias horas y la noche ya cubría la ciudad, los tres detectives se encontraban sentados en silencio cada uno en su escritorio con cara de frustración.

F- El avión privado de la empresa Bankster despego el domingo a las nueve de la mañana y regreso esa misma tarde a las ocho.

J- La pregunta es en donde estuvo entre las ocho y las doce de la noche antes de ser asesinado y porque le dijo a su mujer que se quedaría en New York.

F- Seguiré buscando Jane, tendremos que interrogar a cuanta persona podamos.

La morena tomo su chaqueta y se fue de la estación dispuesta a regresar a casa, no había dormido casi nada durante la noche anterior y el estrés del caso hacía que su cansancio aumentara cada vez más.

Los días que le siguieron fueron iguales, habían interrogado a más de media docena de personas pero todos concluían en una sola cosa, Eric Bankster era un santo y nadie quería hacerle daño.

El viernes llego con lentitud, todos estaban agotados por la investigación y la frustración se sentía en el aire, Jane caminaba por la oficina de un lado al otro enrollando su cabello en sus dedos.

J- Santo cielos Frost no puede ser que aún no tengamos nada- dijo la detective mientras escuchaba una vez más las grabaciones de los testigos que habían sido llamados a declarar por el crimen del parque.

F- Lo siento Jane, pero es todo lo que hemos encontrado, Frankie esta con Korsak tratando de convencer a algún juez que nos firme la orden para registrar la casa Bankster, pero sin evidencia concreta no lo veo muy probable.

El rostro de Jane denotaba preocupación y rabia, si había algo que detestaba eran los procedimientos burocráticos cuando trataba de resolver un crimen.

J- Iré a ver a Maura, quizás halla encontrado algo más en el cuerpo.

F- ¿Como siguen las cosas entre ustedes? ¿Ya se han reconciliado?

J- Jamás nos peleamos Frost y ya deja de ser tan chismoso, te pareces a mi madre. –tomo una carpeta y se dirigió al ascensor mientras repasaba la evidencia disponible en el caso.

M- Justo estaba por buscarte Jane, encontramos un cabello en la ropa que no coincide con el cadáver, lo introduje en el códice pero no ha salido nada ya que no tiene la raiz, sin embargo aún nos queda la posibilidad de rastrear mediante comparación al dueño de ese cabello.

J- El hecho de encontrar al dueño del cabello no nos dice que halla sido el asesino, ni lo podemos situar en la escena del crimen.

M- Es verdad, pero nos dará al menos la posibilidad de registrar las casas de algunas personas, se que no es mucho Jane, pero es algo para empezar al menos. – los ojos de Maura trataban de darle un ápice de esperanza al ver como la detective se tocaba las cicatrices en sus manos compulsivamente. – Lo atraparas, siempre lo haces.- le dijo tomando sus manos entre las suyas.

J- Y si no podemos hacerlo

M- Sería la primera vez – le sonrió levemente tratando de darle ánimos mientras colocaba su mano en el hombro de la morena.- Vamos al Dirty Robert, te invito una cerveza, no tiene sentido que nos quedemos dándole más vueltas al asunto.

J- ¿La invitación incluye papás?

M- Si, también te pediré papás, eres igual a un niño.

J- Si y por eso me quieres – le lanzo una mirada juguetona, Maura se quedo pensando en sus palabras, no era la primera vez que Jane hacia esa broma, pero esta vez la había dejado con una extraña sensación, no habían vuelto a hablar del beso en toda la semana, el caso las tenía tan ocupadas que el tema quedo relegado a segundo plano, pero esas palabras habían traído a la mente de la pelirroja todo lo sucedido el fin de semana anterior.

J- ¡ey! ¿Vienes?

M- Si lo siento.- recogió su bolso y salió tras Jane.

Las horas pasaron volando entre risas y cervezas, y aunque la encrucijada del parque seguía sin resolverse, la detective y la forense encontraron varios motivos para olvidar los problemas aunque solo fuese por un par de horas.

J- Sabias que a tu cara se le forman hoyuelos cuando sonríes- dijo la morena en tono juguetón arrastrando un poco las palabras.

M- Bien, creo que alguien ha bebido demasiado, vamos Jane te llevare a tu casa- le sonrió ligeramente mientras se levantaba del sillón.

J- Yo puedo irme sola- exclamo ofendida

M- Claro que no, no te dejaré conducir en ese estado

J-Por dios Maura, no estoy ebria

M- Tengo un medidor de alcohol en mi coche, ¿quieres poner a prueba tu teoría?- retruco desafiante.

La mirada de la morena podía mostrar un poco de furia, sin embargo sabía que había bebido bastante y que no podría zafarse de su amiga ya que ganarle en su campo era imposible.

J- De acuerdo, iré contigo, pero solo porque yo quiero.

Maura sonrió victoriosa y salió del bar seguida por Jane. Subieron al auto de la morena y se dirigieron a su casa.

J- ¿Como volverás a tu casa?- dijo intrigada

M- Tomare un taxi.

J- Quédate conmigo- Jane no supo porque dijo eso, las palabras salieron de su boca sin tener ella conciencia del porque.- a dormir – balbuceo tratando de escudarse.

Maura que la miraba incrédula desde la puerta sonrió, cerró el portal tras ella y se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y lo volvió a cerrar resignada.

M-No tienes nada para cocinar Jane, no entiendo como es que puedes vivir así.

J- Ya Maura, te pareces a mi madre, pedimos comida y asunto resuelto.

M- Vas a enfermarte si sigues comiendo hamburguesas y papas.

J- De acuerdo, pedimos comida china- dijo restándole importancia.

Al cabo de veinte minutos ambas estaban sentadas en el sofá de Jane mirando una película de misterio a la que la detective no podía quitarle los ojos, sin embargo Maura estaba más concentrada en observar de reojo a la morena cada vez que tenía la oportunidad. No entendía aún el motivo, pero desde el beso que le había dado todos los sentimientos en su interior habían cambiado. Miraba su boca, el brillo de esos carnosos labios algo partidos por el frío, sus profundos ojos marrones que se iluminaban por la luz del televisor, el cabello alborotado cayéndole sobre los hombros, siempre había pensado que Jane era una bella mujer pero recién ahora notaba realmente lo hermosa que era, y a pesar de ser descuidada con su imagen al punto de lucir masculina, era una mujer fuerte y valiente, Maura siempre la había admirado, pero ahora estaba deslumbrada.

La película acabó cerca de la medianoche, Jane estaba estirada con los pies sobre la pequeña mesa ratona, Maura que ya no podía más entre el cansancio, sus propios pensamientos y el ritmo lento de la película, se había quedado dormida sobre el apoya brazos del sofá.

J- ¿Esta buena verdad Maura?, si me raptan de vuelta voy a poner en practica lo que hace este tipo.- dijo Jane entusiasmada- ¿Maura? ¿estás dormida?- se acerco lentamente observándola, lucía tan apacible en sus sueños que Jane simplemente no se atrevió a despertarla. Se puso de pie y camino a la habitación, retiró las sábanas de la cama y regreso al sofá, tomo a la pelirroja entre sus brazos y la llevó de regreso al dormitorio mientras sentía un cosquilleo en su estomago, no era como si nunca hubiese cargado en brazos a Maura, sin embargo esta vez era diferente, miraba su rostro y se preguntaba una y mil veces que se sentiría volver a acariciar esa piel, sentir una vez más esos labios, pero era su amiga, su mejor amiga, casi una hermana, y sin embargo esa sensación de deseo que la envolvía en ese momento y que resurgía una y mil veces desde el beso que la pelirroja le había dado. La observó dormir por horas hasta que finalmente se dejó vencer por el cansancio. Cuando despertó se encontró sola en la cama, decepcionada por la ausencia de la forense a su lado se puso la bata y salió a la cocina. El corazón comenzó a latirle nuevamente con fuerza al ver unos dorados cabellos moverse con soltura apenas encima de su desayunador. Jane se acerco y se apoyo sobre la madera para poder divisar a la pelirroja que agachada escarbaba en su alacena.

J- ¿Estas buscando oro?, siento desilusionarte pero no tengo- exclamo sonriente mientras Maura se ponía de pie y serraba las puertas.

M- Estoy buscando algo con que acompañar el café pero solo encontré pan vencido.- dijo regañándola por su falta de cuidado con la cocina.

J- Hay cereal escondido detrás de las hoyas, lo puse allí la última vez que vino Tommy porque se lo acaba y no me avisa.

La forense busco la caja y se sentaron las dos a desayunar, amaba el café que la pelirroja preparaba, lo único que la atormentaba era el tiempo que esta tardaba en hacerlo. Al terminar Jane se dio una ducha y salieron de camino a la casa de Maura para que esta pudiese cambiarse. Casi una hora después ya se encontraban en la comisaría, se despidieron alegremente y sus miradas cruzaron por última vez en el ascensor, Jane deseaba que aquella simple sonrisa significara más que una mera cordialidad, esperaba que Maura tocara el tema del beso una vez más para poder preguntarle si sentía algo por ella, pero sabía lo poco probable que eso era, se incorporó al ver las puertas metálicas abriéndose y salió de inmediato para dirigirse a la oficina.

J- Hola chicos- saludo Jane mientras colgaba su chaqueta en la silla- ¿Tenemos algún avance?

F- Claro que si- exclamo orgulloso de si mismo.

J- ¿En serio?- pregunto sorprendida.

F- No creerás lo que me he encontrado, estuve observando grabaciones de videos de todas las cámaras de la ciudad que rodean al parque y tras mas de mil horas de reventarme los ojos aquí encontré esto- Frost pulso play en un video y de inmediato un grupo de personas con túnicas negras se encontraban reunidas en el parque, y ahí estaba la victima siendo asesinada despacio por un hombre cuyo rostro no llegaban a distinguir.

J- Eres un genio Frost, ¿has podido identificar al del arma?

F- Por desgracia ninguna cámara le da de frente y no he podido utilizar el reconocimiento, pero si he identificado a una mujer del grupo- dijo al tiempo que le extendía una carpeta con la fotografía y el expediente de Melissa Joe Backer.

J- Vamos por ella- Jane dio un salto de su silla y poniéndose la chaqueta salió volando de la oficina seguida por su compañero.

Condujeron por casi media hora hasta detenerse en una casa victoriana, al parecer los dueños eran personas adineradas ya que la vivienda era imponente. Jane salió del auto y camino por el largo pasillo hasta la entrada, toco el timbre y espero paciente a ser atendida. Un hombre pequeño de aspecto sencillo apareció tras la puerta,- ¿puedo ayudarlos?

J- Homicidios de Boston, estamos buscando a la señora Melissa Joe Backey, podría llamarla por favor.

Enseguida exclamo el hombre mientras se dirigía al interior de la casa. Al cabo de unos minutos una mujer rubia, alta que vestía un traje elegante los saludo amablemente con una vocecita algo chillona que hizo que Jane frunciera el seño.

J- Melissa Joe Backey queda usted arrestada por complicidad en el homicidio de Erik Bankster- exclamo mientras volteaba a la mujer para que Frost le pusiera las esposas- tiene derecho a permanecer callada, cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra en una corte judicial, tiene derecho a un abogado, si no puedo pagarlo el estado le proporcionara uno.

La mujer atónita trato de correr pero Jane le sujetaba el brazo con fuerza mientras la metía en el auto sintiéndose triunfante. Al fin tendrían un hilo de donde tirar para encontrar al culpable de aquel asesinato.