Para compensar la tardanza les traigo un capitulo largo, espero que les guste y gracias una vez más por el aguante.

Capitulo 4

J- Le daré cinco minutos para decidir lo que va a hacer señora Backey, si copera con nosotros estamos dispuestos a hacer un trato y otorgarle una fianza además de la reducción de la pena, si no lo hace la acusaremos de complicidad en un caso de homicidio y se enfrentara a un mínimo de quince años en prisión- exclamo Jane con superioridad sabiendo que poseía las cartas necesaria para hacerla hablar, tomo una fotografía y la coloco frente a la cara de la mujer- ¿Quién le hizo esto a Eric Bankster?

La mujer tiritaba con la fotografía en sus manos insegura de si hablar o no hacerlo.

MJB- No lo se

J- ¿No lo sabe?- Jane tomo otra fotografía y la coloco con rudeza sobre la mesa- ¿No es usted la mujer que esta aquí parada junto al cadáver de Bankster?

Melissa Joe Backey comenzó a llorar de una forma desconsolada, parecía a punto de sufrir un colapso nervioso, sin embargo los detectives no dejaron de presionarla, sabían que era lo único que tenía para poder continuar con el caso.

MJB- Si soy yo, pero no lo mate

F- Pero estaba ahí y tampoco lo impidió, eso la hace cómplice, díganos lo que sabe o no podremos ayudarla.

MJB- Ellos me mataran si lo hago

J- ¿Alguien la há amenazado? Porque si es asi nosotros podemos protegerla.

MJB- No conozco a todos los miembros de la orden- dijo finalmente secándose las lágrimas con el puño de su camisa- acaban de ascenderme de grado.

J- ¿Dijo orden, qué orden?

MJB- Se llaman los caballeros de la orden de fuego, me reclutaron hace más de diez años, conforme mi empresa comenzó a ser más importante fui aumentando de circulo, no nos conocemos entre todos y hace un par de semanas he llegado a la esfera más alta de la orden con el título de Maestro.- la mujer bebió agua aún templando y reanudo el diálogo- El domingo por la noche fui convocada a una reunión urgente en el parque de la ciudad, esa noche mataron a Eric Bankster.

J- ¿Quién lo hizo?

MJB- Ya le dije que no conozco a todos los miembros, pero ve eso- dijo señalando una pequeña flor metálica en color rojo que el sujeto con el arma llevaba en la fotografía- ese símbolo es la insignia del jefe de la orden.

F- ¿Bankster era miembro de la orden?

MJB- Si lo era, hace muchos años que es uno de los más altos mandos de los caballeros de fuego.

J- ¿Si era miembro, y era un alto mando porqué marlo?

MJB- Eric llevaba meses queriendo salirse de la orden, la regla principal es que una vez dentro no hay vuelta atrás.

J- Así que lo mataron para que no pudiese salir de la orden y no divulgara los secretos de su secta, ¿hay algo más que sepa?

MJB- No se mucho más que eso, solo que una vez dentro no importa lo que estés haciendo debes dejarlo todo y responder a la orden, Eric ya no quería hacerlo.

F- ¿Alguna de estas dos personas es miembro de la orden?- Frost le enseño dos fotografías más.

MJB- La mujer me resulta conocida pero no creo que sea miembro, sin embargo se que he visto a este chico en alguna reunión.- dijo Melissa tomando la fotografía de John Theron.

J- Solo dos cosas más, necesitamos uno de sus cabellos para una comparación.

La mujer se quito un cabello y se lo entrego a la detective que lo puso en una bolsa de muestras.

J- Por último necesito los nombres de las personas que conozca que estaban la noche que Eric murió.

MJB- Solo conozco a tres de ellos, este de aquí es Cristian Cook- contesto la mujer señalando al hombre que aparecía a su lado en la fotografía- esa noche estaban también Eleonore Davis y Benjamin Price.

J- Recuerda cuantos miembros había esa noche

MJB- Éramos doce, había dos mujeres más además de Eleonore y yo, el resto eran todos hombre.

J- De acuerdo señora Backey, llame a su abogado y dígale nuestro acuerdo, yo hablare con la fiscal del distrito y ella se reunirá con ustedes para informarle como seguirá esto.- Jane tomo la carpeta y salió de la habitación seguida por su compañero.

J- Ve con Korsak y dile lo que sabemos, averigua lo que puedas de nuestros nuevos sospechosos, yo bajaré a la morgue a llevarle la muestra de cabello a Maura.

Los detectives se separaron en los ascensores cada uno listo para realizar un arduo trabajo para continuar con el caso y atrapar a todos los miembros de esa orden.

M- ¿Los caballeros de la orden de fuego?, ¿estas segura?

J- Eso fue lo que dijo Maura ¿los conoces?

M- El CHEF o mejor conocidos como los caballeros de la orden del fuego son una secta esotérica de origen europeo, han controlado los círculos financieros más importantes en Europa y América desde hace algunos cientos de años, el objetivo es captar miembros que contribuyan a aumentar el capital financiero de la orden, además de eso he leído que están relacionados con ritos donde utilizan control mental y que una vez dentro no puedes salir, ha habido casos de personas desaparecidas que se sabía eran miembros de la orden.

J- Es escalofriante, pero al fin tenemos en donde buscar- dijo Jane mientras observaba a la pelirroja colocando el cabello de Melissa en el microscopio comparativo.

M- No es de ella, y por el grosor estoy casi segura que la muestra de cabello encontrada en el cadáver pertenece a un hombre.

J- ¿Por qué no me has dicho eso antes?- exclamo la morena algo indignada.

M- Creo que lo olvide- Maura enrojeció levemente enterrando su cara nuevamente en el microscopio recordando el porque no había mencionado ese detalle, en aquella ocasión estaba tan concentrada en tratar de hacer sentir a Jane lo más segura posible con respecto al caso y su acercamiento le había hecho olvidar ese detalle.

Jane volvió a su oficina sabiendo que tendría un largo día por delante y no se equivocaba. El sábado pareció un lunes casi interminable seguido por un domingo que se sentía como otro lunes ya que el caso era tan rebuscado que se había sentido con la necesidad de ir a trabajar. Al fin llego otro viernes y entre testigo y testigo ya tenía casi nueve miembros de la orden tras las rejas.

J- ¿Maura donde estas?- exclamo ingresando en la morgue.

M- Aquí Jane- grito la pelirroja que se encontraba sentada en el suelo sin zapatos.

J- ¿No es algo tarde para meditar?

M- Nunca es tarde para la relajación espiritual- dijo enviándole una sonrisa- además los estudios indican que cinco minutos de meditación ayuda a la concentración.

J- Claro como si tú necesitaras concentrarte aún más- exclamo con sarcasmo- anda levántate que muero de hambre y me urge una cerveza.

Maura estiro sus manos para que la morena la ayudara a incorporarse, tomo sus tacones y se los puso mientras caminaba hacia su escritorio.

M- ¿Como sigue el caso?

J- Nueve de los doce ya han sido identificados, pero aún nos faltan tres.

M- ¿Ninguno se ha identificado como el Gran Maestre?

J- No Maura, todos son Maestros de la orden, la mayoría desde hace varios años, pero ninguno conoce la identidad del Gran Maestre.

M- ¿Qué hay con John Teron? Crei que Melissa Backey lo había identificado.

J- Así fue, pero ninguno de los otros miembros es capaz de situarlo la noche del crimen, me temo que estamos en otro callejón sin salida.

M- Tal vez pueda ayudarte, déjame que revise las declaraciones de los sospechosos, a lo mejor encuentro algo que sirva.

J- De acuerdo, pero lo haremos mañana, ahora necesito comer, beber y ¡dormir!

M- De acuerdo, vamos al Dirty Robber.

J- No quiero ir ahí, necesito que tapen mis arterias con grasas y cerveza y desde que cambiaron los dueños ese lugar solo tiene menta fresca- dijo indignada.

Maura rió levemente, tomo su bolso y salio de la oficina seguida por Jane.

M- Y bien, ¿a donde iremos?- pregunto la pelirroja poniéndose el cinturón

J- Hay un lugar nuevo en el centro- exclamo Jane con malicia mientras se le dibujaba una media sonrisa en el rostro.

La detective condujo alrededor de quince minutos y se detuvo frente a un edificio cuyo cartel sobre la entrada titilaba "Shadown" en verde.

M- Lindo lugar, pintoresco- dijo Maura sintiéndose intimidada y con una ligera mueca de desdén en su rostro.

J- ¡Ashh! No seas prejuiciosa, te gustara.

Jane sonreía mientras disfrutaba de la incomodidad de su amiga. Caminaron lentamente por entre las mesas de roble negras que se distribuían por todo el salón, la luz era tenue con varias barras de neón dispersas por el lugar lo que hacía brillar aún más la fina camisa blanca que la pelirroja llevaba puesta. En el fondo una cabina de música que tocaba el inconfundible toque oscuro que solo el rock que a Jane tanto le gustaba podía dar.

M- Me has traído engañada- exclamo reprochante mientras se bebía una cerveza- y odio que me engañen.

Jane rió maliciosamente mientras apartaba el plato vacío y se metía la última papa frita en la boca. Maura la fulminaba con la mirada aunque en el fondo le encantaba como se las ingeniaba la morena para hacerla disfrutar de aquel lugar tan apartado a sus gustos convencionales.

J- Casey me ha llamado en la mañana – exclamo Jane pensativa cortando con la tención entre ambas- me ha dicho que se quedara otros seis meses.

M- Lo siento Jane- dijo la pelirroja con sentimiento, sin embargo se alegraba de que el soldado no volviera, no era que no quisiera ver feliz a su amiga, pero en las ultimas semanas había comenzado a sentir que solo ella podría darle lo que Jane tanto necesitaba y que a pesar de todo quería tenerla en exclusiva para ella.

J- Lo se, aunque me duele, se que no puedo tener nada con el aún, hay que ser realistas, el hombre quiere casarse y yo apenas si me siento capaz de verlo más de dos días seguidos sin sentirme invadida, mucho menos despertar todos los días y ver que me observa desde el otro lado de la cama mientras trato de leer el periódico.

M- Eso si que es un problema- dijo sonriendo para tratar de que su amiga se sintiese mejor al tiempo que recordaba la infinidad de veces que había visto a la detective despertar en su casa y leer el periódico con su ración diaria de cafeína mientras ella meditaba al otro lado de la cama.

J- Aceptémoslo Maura, tú y yo estaremos juntas por siempre bebiendo vino y cerveza y viendo como el resto de la gente se casa y tiene hijos- bebió otro largo trago y se acabo su quinta cerveza notando que lo que acababa de decir no le disgustaba siempre y cuando la pelirroja estuviese a su lado.

M- Creo que ya ha bebido suficiente detective- río pícaramente mientras alzaba una mano pidiendo la cuenta.

J- No seas aguafiestas- le espeto la morena frunciendo el seño.

M- Nos vamos- dejo el dinero sobre la mesa y la tomo del brazo arrastrándola por el salón.

J- Esta bien, esta bien, yo puedo sola- protesto mientras sacaba las llaves del auto de su bolsillo. Maura se las arrebato de inmediato y abrió la puerta del lado del conductor.

M- No te dejaré manejar

J- ¡No estor ebria Maura!- protesto repitiendo la escena del sábado anterior, parecía que la pelirroja estaba dispuesta a ponerla de mal humor.

M- ¿Quieres apostar?- exclamo sacando un alcoholímetro de su bolso y lanzándole una sonrisa triunfante

J- Eres una persona horrible- gruño dando vuelta por detrás del coche y subiéndose al asiento del pasajero al tiempo que cruzaba sus brazos por sobre su pecho.- odio que tu conduzcas, eres peor que mi madre.

M- Las luces amarillas significan disminuya su velocidad, no acelere- la acuso mientras arrancaba el auto y se dirigían a su casa.

Una vez dentro de la casa de la forense Jane camino directo hacia la habitación y se arrojo como plomo sobre la cama quedándose dormida. Maura alimento a Bass y se dirigió al cuarto.

M- Al menos quítate la ropa, no sabes la cantidad de bacterias que traes a mi cama desde la calle.- la miro expectante desde la puerta, y al no recibir respuestas se acerco a su lado retirando un mechón de cabello del rostro de Jane.- ¿estas dormida?- suspiro profundamente mientras la observaba con ternura, hubiese dado en ese momento todo lo que tenía por un beso de esos labios, tratando de controlarse se dispuso a quitarle la chaqueta, las botas y los pantalones, la cubrió con una manta y se dirigió al baño.

La noche era oscura y fría anunciando el pronto invierno que cubriría Boston antes de fin de año. El viento azotaba las ventanas haciéndolas vibrar y el sonido de los árboles meciéndose completaban la postal. Maura salio del baño ya con su pijama y se metió en la cama en donde, para su sorpresa, Jane se las había ingeniado para entrar bajo las sábanas, respiraba fuerte y temblaba, el sudor recorría su frente apoderándose de a poco de todo su rostro, de seguro una pesadilla atormentaba sus sueños una vez más. La pelirroja trato de despertarla, pero fue en vano, recordó la vez que la había abrazo mientras dormía y como Jane se había relajado al instante. Decidió probar suerte, se acerco dudosa y la tomo en sus brazos, pocos minutos después todo se calmo, el viento pareció dejar de soplar y Jane dormía tranquila mientras Maura acariciaba sus cabellos despacio, sin embargo algo la molestaba, la situación había cambiado desde esa vez que recordaba abrazarla para que durmiera. Sentía un miedo espantoso que le impedía conciliar el sueño, ¿y si nada volvía a ser como antes?, ¿y si ella no volvía a sentirse nunca como antes al estar con Jane?, como un beso en un momento de debilidad había cambiado tanto su vida. Aparto esos pensamientos de su mente y se acurruco un poco más, apoyo su cabeza en el hombro firme de Jane y sintió como poco a poco la noche se llevaba sus miedos y le traía el preciado sueño.

El sol no asomo aquella helada mañana de Boston, las nubes cubrían el cielo amenazando con un pronto aguacero. Jane entreabrió sus ojos con dificultad y al tratar de moverse sintió que algo la detenía por la cintura. Sonrió percatándose que era Maura y al momento una perturbadora dicha se apoderó de su cuerpo, sentía un potente calor subir por su cuello y su rostro enrojeció al momento.

M- Hola- dijo la pelirroja regalándole una adormilada sonrisa.

J- Buenos días- respondió carrasposa.- ¿Me has metido a la cama?

M- En realidad solo te he quitado la ropa, tú te metiste sola- contesto mientras reía levemente.

Jane se detuvo a mirarla y sintió como las palabras golpeaban su boca buscando salir.

J- No puedo creer que vaya a decir eso- bacilo mientras acariciaba la mejilla de Maura vacilante - jamás me sentí tan segura en los brazo de alguien como me siento ahora en los tuyos. – Los ojos de la detective denotaban preocupación y miedo, sobretodo miedo.- ¿Cómo es posible que nos este pasando esto Maura?

M- ¿A que te refieres? No estoy segura de estar entendiendo- la expresión incrédula de Maura hizo suspirar a Jane.

J- A esto- exclamo al tiempo que señalaba con su dedo índice la situación en la que se encontraban- a estas ganas de quedarme así todo el día, a la necesidad de que me abraces todo el tiempo- se quedo en silencio mientras medía sus palabras- a las ganas que me invaden de volver a besarte.- el estomago de Jane se le hizo un nudo, ya no tenía vuelta atrás, lo que había dicho era verdad aunque el miedo siguiera intacto en sus venas.

Maura se acerco un poco más a ella estrechándola con más fuerza contra su pecho, sus miradas se devoraban tratando de encontrar consuelo a tanto temor.

M- Aún podemos quedarnos en la cama el resto de la mañana y hablar de esto.

J- No quiero seguir hablando Maura- exclamo al tiempo que sus rostros se acercaban dolorosamente, cerro los ojos para sentir como su mejilla rozaba con la suave piel de la forense, la ruta hasta sus labios era tan calida y precisa que Jane sintió que podía dibujarla sin mirar siquiera. La punta de su nariz toco la comisura de los labios de la forense mientras un sin fin de sentimientos se disputaban en su interior hasta que ya no pudo contenerlos más, su boca se poso sobre la de Maura hasta perderse en un beso dulce y sereno, interminable y cada vez más placentero.

Toda Jane temblaba con cada beso que Maura le devolvía, pero no quería detenerse, sentía como las manos de la pelirroja se aferraban cada vez con más fuerza a su piel, como empujaba contra su pecho casi intentando meterse dentro de el. Sus manos se deslizaban con precisión por debajo de su camisa de seda recorriendo aquellas curvas que solo había disfrutado en sueños. Jane deslizo una pierna por entre las de Maura hasta conseguir un gemido tenue ahogado por el beso. La pelirroja se aparto un poco percatándose de la situación,- espera un momento- poso sus perlados ojos verdes sobre los de la morena y exclamo con temor- ¿no vas a arrepentirte de esto mañana?

J- No me importa el mañana- contesto tratando de retomar el beso.

M- A mi si Jane- se aparto un poco más para que su mirada pudiese estudiar todas las expresiones de la morena- he estado tan cerca de perderte tantas veces ya, que el solo pensar con no tenerte en mi vida me atormenta cada noche mientras trato de dormir.

J- No vas a perderme Maura- acaricio una vez más su rostro con dulzura buscando aliviar su pesar- no se como no lo vi antes, pero anoche mientras hablábamos en el bar, me di cuenta que con nadie comparto las cosas que comparto contigo, que con nadie puedo ser yo, ser solo Jane, me refiero a quedarme en las mañanas leyendo el periódico mientras tu haces el saludo al sol- rió de costado y acomodo uno de los mechones de cabello que caían sobre el rostro de la pelirroja- sabes, cuando estaba con Casey no podía evitar pensar que perdería con Él toda mi independencia, que me ataría a la casa, que me agobiaría la rutina, y después note que no podría hacer con Él ni con nadie lo que hago a diario contigo, las simples cosas de todos los días- revoleo los ojos al tiempo que soltaba otra mueca irónica- ¡Dios Maura! Hemos sido una pareja por años sin darnos cuenta siquiera.

M- Yo si lo había notado, a veces cuando te miro no veo solo a mi mejor amiga, veo a mi compañera de la vida, -bajo la mirada tratando de evitar los ojos de la morena- después de haberte conocido no podría volver a ser la mujer que era antes, simplemente no sobreviviría sin ti. – sus ojos dudosos aún volvieron a buscar los de Jane- si hablamos de corazón, nadie me entiende como tú, siempre he sido rara y nunca me sentí cómoda siendo yo hasta que apareciste en mi vida- sonrió dulcemente mientras tomaba la mano de Jane y trazaba círculos en sus cicatrices- y en realidad- se detuvo una vez más- en realidad no quiero hablar más.

Jane sonrió alegre de que la pelirroja por una vez ya no quisiera hablar mientras Maura se abalanzaba sobre sus labios, un trueno ensordecedor estremeció el firmamento y la lluvia comenzó a tintinear en los tejados. Los vidrios se habían empañado al calor de dos cuerpos que despojados de casi todas sus ropas se besaban con pasión entre las sábanas de satén. Las manos curiosas de Jane recorrían la finura de la piel de la forense mientras su lengua danzaba juguetona por su cuello. Maura reía al tiempo que luchaba para quitarle el sujetador deportivo a la morena mientras sus piernas entrelazadas producían pequeños gemidos que emanaban de sus bocas mientras los cuerpos luchaban por acercarse cada vez más.

M- ¡Ooh! Jane ayúdame con esto- suplico entre risas la forense sintiéndose vencida por la prenda íntima de su compañera.

La detective se incorporo sobre las caderas de Maura y en un movimiento ágil libero sus pechos turgentes. Rápidamente la pelirroja se sentó en la cama bajo el peso de Jane y apreso uno de sus pechos con sus labios mientras la tomaba con ambas manos por la cintura. La morena grito de placer y escondió su rostro en el cuello de la forense. Entre risas trataba de deshacer el broche del sostén de Maura.

J- ¿Cómo diablos se abre esta cosa?

De golpe el ruido de la puerta de la sala la dejó helada, su rostro antes feliz se apago de golpe.

A- Maura querida ¿estás despierta?- pregunto Ángela al tiempo que cerraba la puerta tras ella.

J- Tiene que ser una maldita broma- gruño cerrando los ojos frustrada mientras se apartaba con rapidez. Recogió su ropa del suelo y se puso los pantalones saltando, tropezó con la pata de la cama y maldijo al tiempo que restregaba su tobillo adolorido.

J- ¡Ahora voy mamá!- camino con dificultad hasta la puerta y salio de la habitación tratando de ordenar los rulos de su cabello.

J- Hola ma- Jane fulmino a su madre con la mirada, quería gritarle por haber interrumpido pero sabía que tenía que disimular si quería salir de esta con vida. Camino hasta la cocina y encendió la cafetera.

A- Hola Janie, ¿Qué haces aquí?, ¿dónde esta Maura?

J- No es hora para interrogatorios ma, ¿cuando aprenderás a tocar?

A- ¿Interrumpo algo?- pregunto Ángela con una mirada acusadora hacia su hija, al tiempo que evaluaba su ropa desalineada.

J- No ma, estaba durmiendo, no se si alguien te lo informo pero ¡es sábado!- exclamo la morena perdiendo la compostura.

A- Lo lamento hija, pero no suelen despertar tan tarde

J- ¡Cual tarde! Son apenas las nueve y nos acostamos de madrugada, y ¿Por qué te estoy dando explicación?, te he dicho mil veces que llames antes de entrar, esta no es tu casa, ¡santo Dios! Ni siquiera es mi casa.

A- Por el tiempo que pasas aquí es como si lo fuera- acuso a su hija con la mirada- ¿y Maura?

J- Esta en la ducha, ¿Por qué?, ¿iras a interrogarla también a ella?

Maura sonrió desde la habitación mientras escuchaba los gritos de la morena y decidió que la mentira de Jane necesitaba sustento empírico así que se metió al baño dispuesta a ducharse.

A- Esta bien, no se a quien saliste tan grosera, solo quería invitarlas a cenar esta noche, vendrá toda la familia.

J-¡Ooh! El circo esta en la ciudad- exclamo con ironía mientras sacaba tres tazas de la alacena de Maura pero tras sentir la mirada asesina de su madre tras de ella se encogió de hombros, le extendió el recipiente con café y se sentó en la gran mesada.- Si ma, iremos no te preocupes, ¿llevamos algo?

A- En realidad necesito que me ayuden con todo, tenemos que ir de compras y preparar la cena y aún no le he comprado el regalo a tu hermano.

Maldición,- pensó Jane para sus adentros,- adiós a mis planes -y por si fuera poco había olvidado por completo que era el cumpleaños de Tommy.

M- Buenos días Ángela- exclamo una Maura que entraba a la sala radiante como siempre, vestía unos jeans azul claro, un suéter que Jane le había regalado la ultima navidad y unas zapatillas casuales, el cabello aún húmedo caía delicado a ambos lados de su cara sujetos por dos bandas elásticas. Estaba muy lejos de parecerse a la mujer que ostentaba el titulo de Medico Forense en jefe del Estado de Massachusetts, pero lucía más hermosa que nunca.

A- Buenos días querida- Maura saludo con un beso a Ángela y se sentó junto a Jane en la barra. Esta le extendió una taza de café y la pelirroja la acepto dudosa.

M- Dime que no es instantáneo.

J- Bueno, no te lo digo- dijo Jane disfrutando de la cara de resignación de su compañera mientras devoraba el cereal que había metido de contrabando.

M- ¿Cuando vas a dejar de meter estas cosas a mi casa?- dijo bebiendo un sorbo de café y señalando la caja que Jane tenía frente a ella.

J- Cuando tú aprendas a comprar comida de verdad- se río y la miro burlonamente.- Mi madre vino a buscarnos para que organicemos con ella el cumpleaños para Tommy.

M- ¡Ooh! Que gran idea Ángela, tengo el lugar justo para que compremos la decoración.- sonrió entusiasmada.

J- Yo no voy- escupió Jane sabiendo a lo que tendría que atenerse si pasaba todo el día con esas dos mujeres que la arrastrarían de tienda en tienda.

A- ¿Por qué no?- la indignación comenzaba a brotar en las palabras de la mayor de las Rizzoli.

J- Porque ustedes dos se la pasaran muy bien sin mi, y seguro encontraran algo con lo que atormentarme luego- mascullo irónicamente- además tengo un homicidio sin resolver y necesito ir a la comisaría.

M- Es verdad, prometí ayudarte con eso.

J- No Maura, tu ve con mi madre, si te necesito te llamaré.

Las dos mujeres pelirrojas la miraron sin poder acotar nada más y al cabo de unos minutos salieron de la casa de Maura en busca de todo lo que necesitaban para la fiesta. Jane tomo las llaves de su auto y fue directo a la comisaría aún con la lluvia golpeando en su parabrisas, era increíble como había logrado zafarse de su madre una vez más. Bajo del vehículo y entro a la comisaría tratando de mojarse lo menos posible, una sonrisa imposible de que pasara desapercibida se exhibía en su cara.

K- Alguien no durmió en casa- exclamo Korsak sonriendo al notar que la morena llevaba la misma ropa del día anterior.

F- Y al parecer fue una noche muy buena- dijo Frost con malicia mientras giraba en su silla.

J- De acuerdo señoras, dejen los chismes para la hora del té con pasteles- dijo Jane sin dejar de sonreír- tenemos aún un homicidio sin resolver, a trabajar chicas- la morena reía a carcajadas por la broma mientras notaba que sus compañeros no podía sacarle los ojos de encima y no demorarían mucho en comenzar a interrogarla, sin embargo todo aquello era fácilmente desplazado de su mente al recordar el evento de esa mañana, definitivamente no veía la hora de volver a estar sola con Maura y acabar lo que habían iniciado.