-Em...¿Jacob?-El muchacho moreno se giró en su silla, sonriéndole a su nueva empleada.
-¡Bella! Pensé que tu turno comenzaba dentro de dos horas.-Respondió, a la vez que recorría el pequeño cuerpo de la castaña con su mirada.
Definitivamente, lo había hecho bien está vez.
Isabella era bonita, joven y dulce. Y no había otra razón por la cual la hubiera contratado.
-Sólo pasaba para informarte que las próximas cuatro semanas estaré filmando, así que no estaré aquí entre semana.
-¿No vendrás a trabajas?
-¡Por supuesto que vendré! Trabajaré los fines de semana, como habíamos arreglado, pero no estaré en Londres durante la semana.
-¿Y en dónde estarás?
-Las primeras dos semanas en una casa en Stratford Upon Avon, luego creo que será cerca de allí.
-¿Y qué filmarás?
-Es un video musical.
-¿De quién?
Bella se impacientó. Odiaba que la cuestionasen de esa manera, pero ese era su jefe, así que inspiró hondo y respondió.
-New Town.
-¿¡New Town!?-Jacob soltó un carcajada, y al reparar en el leve ceño fruncido de Isabella, se compuso.-Lo siento, me sorprendiste, pensé que sería algo más...pequeño. ¿Ya has firmado?
-No. Debo entregar el contrato firmado hoy, me lo dieron para que lo leyera con mi abogado, pero no tengo abogado, así que...-La castaña se encogió de hombros y Jacob frunció los labios.
-No puedes firmar un contrato sin leerlo junto a un abogado, Bella.
-Lo sé, Jacob, pero no tengo un abogado, ni dinero para pagarle a uno.
-Llamaré a Kerdall.
-¿A quién?
Bella lo observó con el ceño fruncido mientras su jefe levantaba el tubo y comenzaba a marcar un número.
-Es mi abogado, no le costará ni un minuto leer ese contrato.
-Jacob, ya te dije que no tengo dinero-
-No deberás pagarle, Bella. Considéralo un regalo de bienvenida.
La castaña abrió la boca para protestar, pero luego volvió a cerrarla. Si alguien le quería ofrecer ayuda, ella no iba a ser tan tonta como para no aceptarla.
Se mordió la uña del dedo índice hasta que Jacob hubo finalizado la llamada.
-¿Tienes ese contrato aquí?
-Sí, estaba por firmarlo y llevárselos.
-Bien, puedes esperar a Kerdall aquí. Siéntate.
-Bien, gracias Jacob.-Su jefe le sonrió ampliamente, y Bella le devolvió la sonrisa.
Le caía bien Jacob. Era agradable, y había sido bueno con ella durante la entrevista.
-Así que New Town, ¿Eh?-Bella asintió mientras se sentaba frente a él en el escritorio.-¿Cómo hiciste para conseguirlo?
-Hicieron audiciones abiertas ayer, y... Gané.-Respondió Bella encogiendo se de hombros, ya que ella todavía estaba sorprendida de haber sido elegida.
-Pues, felicidades...¿Te gusta actuar?
-Lo amo. Es lo que siempre he querido hacer.-Jacob asintió, sonriéndole, y Bella se sintió levemente incómoda bajo su mirada.
Los siguientes 15 minutos sucedieron en silencio, mientras Jacob hojeaba unos papeles y Bella retorcía las manos sobre su regazo. Gracias al cielo, el famoso Kerdall llegó por fin.
Kerdall era alto, musculoso y afroamericano, y le sonrió a Bella de una forma que la tranquilizó.
-Kerdall- Saludó, extendiendo la mano hacia Bella, que se puso de pié y la estrechó, notando que no le llegaba siquiera a los hombros al abogado.
-Bella.-Respondió.
-Un placer conocerte, Bella. Vamos a ver, muéstrame ese documento.-Bella lo sacó de su bolso y se lo tendió.
Kerdall se dedicó a leerlo durante unos cuantos minutos y finalmente bajó su oscura mirada a Bella.
-Todo está en su lugar.-Comentó.-Las únicas condiciones son que deber cumplir estrictamente con todos los horarios especificados, no puedes trabajar en ningún otro proyecto similar a este durante su desarrollo, y tu paga será de 40.000 libras una vez terminada la filmación, ni más ni menos.
Bella volvió a casi atragantares al oír la cifra. No podía evitar hacerlo cada vez que se lo repetían.
20 minutos más tarde, Isabella ya había firmado, agradecido a su jefe y al abogado, y salido fuera del bar.
Observó otra vez la dirección a la cual debería ir a entregar el contrato firmado, y tomó aire antes de encaminarse a la estación del subterráneo más cercana.
El viaje en subte se le hizo eterno, y cuando por fin descendió en Shelton St., la lluvia la sorprendió.
-Mierda.-Bella abrió el siempre presente paraguas rosa chicle por sobré su cabeza.
Caminó sólo una cuadra cuando divisó el edificio al cual la había citado, y tocó el timbre del portero eléctrico.
-¿Quién es?
-Isabella Swan, vengo a entregar el contrato.
-Pasa, Isabella. Piso 17.-La puerta vibró cuando abrieron, y la castaña la empujó, entrando al lujoso edificio y cerrando el paraguas.
Luego de subir en el ascensor junto a dos hombres de traje y una mujer mayor, Isabella ingresó a la oficina, en donde Jules la recibió con una tenue sonrisa en su rostro.
Jules era alto, castaño y con un aspecto relajado, aunque firme.
Luego de entregarle el contrato, Jules le explicó que el lunes a las 8 la recogerían por su departamento, y viajarían en coche hasta Stratford Upon Avon, lo que supondrían dos horas de viaje. Se hospedarían en un hotel cerca del set de filmación y regresarían a Londres el viernes por la tarde.
-¿Tienes alguna duda, Isabella?
-No, gracias, Jules.-Bella le sonrió, y se giró para mirar hacia atrás cuando Jules saludó a alguien a su espalda.
-Edward.-Susurró, viendo aparecer al cobrizo por el ascensor, seguido de Evan.
-Buenos días, castaña.-Edward se inclinó sobre ella, besando su sien antes de saludar a Jules.
Evan simplemente estrechó su mano, con su típico aire de distanciamiento.
-Bien, creo que eso es todo, Bella.
-Oh, bien, adiós.-Bella le sonrió a los tres hombres parados frente a ella, pero una mano la detuvo cuando se estaba dirigiendo al ascensor.
-Desayuna conmigo.-Bella observó a Edward durante unos segundos, sin creer que todo aquello estuviera sucediendo, y finalmente sacudió la cabeza.
-No puedo, debo trabajar ahora.
Edward se mordió el labio mientras contemplaba aquellos enormes ojos castaños que lo miraban, y con un suspiro asintió.
-Otro día.
Bella asintió, y temerosa de abrir la boca y no poder hablar, dio media vuelta y subió a al ascensor.
.
Un día después, en domingo, Edward se subió a su Volvo a las seis y media de la mañana, luego de haber estado en el departamento de alguna modelo de la cual no recordaba el nombre.
Mientras volvía a su penthouse, Isabella Swan volvió a cruzar por su cabeza.
Realmente, esa chica era preciosa, y creía estar algo obsesionado con ella.
Poro igualmente, sabía que con Isabella no sería tan fácil. Con ella no sería como con las otras, la castaña no se iría con él luego de escuchar un par de palabras lindas.
A pesar de saber que no sería fácil, Edward tenía bien presente que tenían cuatro largas semanas juntos por delante. Y lo conseguiría.
De una forma u otra, Isabella Swan terminaría en su cama.
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Bella terminó de armar su equipaje el domingo por la noche, sonriendo.
El fin de semana se le había pasado especialmente lento, pero su nuevo trabajo la había mantenido ocupada, sin permitir que se pasará los días encerrada en casa hecha un ovillo preguntándose si sería lo suficiente buena para el video.
Jacob estaba especialmente atento con ella, y a veces la ponía nerviosa, pero en medio de toda la emoción, Bella ni siquiera pensó mucho en eso.
Lo que sí quedó ando vueltas por su cabeza fue lo que le dijo su jefe cuando ella se preparaba para salir esa tarde.
-Suerte en la filmación, y Bella... Ten cuidado.
-¿Cuidado?
-Sí, ya sabes como es la reputación de esos chicos.-Bella lo había mirado con una ceja arqueada, confusa.-Especialmente Edward Cullen, Bella, dicen que el suele acostarse con todas las muchachas que trabajan para ellos, y luego las descarta.
-No todo lo que dice la gente es verdad, Jacob.
-Sólo, cuídate, ¿Bien?
-Claro...-Murmuró no muy convencida antes de abrir la puerta y salir del bar.
Pasó la noche dando vueltas en la cama, nerviosa, y cuando por fin sonó el despertador a las siete, Bella se levantó de un salto y prácticamente se arrojó dentro e la ducha.
Cincuenta y tres minutos más tarde, Bella ya estaba alistada junto a su equipaje frente al edificio, esperando a que lo recogiesen.
No tuvo que esperar ni dos minutos porque un Volvo plateado estacionó frente a ella, y la ventanilla polarizada bajó, revelando el rostro de el cobrizo de sus sueños, que le sonreía ampliamente.
-Buenos días, pequeña.
-¿Edward?
-El mismo.
Bella lo miró fijamente, sin saber qué hacer.
-Pensé que me recogería alguien más.
-Iban a enviar a alguien que te llevase, pero me pareció un gasto innecesario cuando tengo tantos asientos libres aquí.
Edward finalmente abrió la puerta y bajó del coche, desplegando sus casi dos metros de altura frente a ella.
-Dame eso.-Edward sonrió cuando vio el bolso color naranja de Isabella. Cada vez se acostumbraba más a sus extravagancias y colores chillones.-Sube al coche.
Ordenó, y Bella estuvo a punto de salir corriendo de allí.
Un viaje de dos horas junto a Edward Cullen. No creía poder salir viva de eso.
-¿Nadie más vendrá con nosotros?
-No.-Luego de guardar el bolso en el maletero, Edward se acercó a ella lentamente.-¿Acaso eso te pone nerviosa?
-Claro que no.-Respondió la castaña demasiado rápido, haciendo ver que en realidad era todo lo contrario.
-Claro.-Edward asintió con la cabeza, sonriendo, y abrió la puerta del copiloto para ella.-Vamos, castaña.
Bella inspiró hondo y subió al coche, intranquila.
Definitivamente, este sería un largo viaje.
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¡Muchas gracias por leerme y por sus reviews! Me hacen muy feliz. Un beso gigante a todas, Emma :)
