-Iré contigo.-Le informó Edward a la castaña en cuanto esta salió de la habitación.

-¿Y los paparazzis?-Edward se encogió de hombros como respuesta, y Bella lo imitó.-Como quieras. Primero voy a ir al teatro The Swan*, luego a la casa de Shakespeare, a Holy Trinity Chruch*, donde fue enterrado Shakespeare, tomaré un autobús turístico que recorre las granjas de toda la familia de Shakespeare, luego iré a la granja de mariposas y al jardín Bancroft*y finalmente, esta noche, iré al Black Swan*, el pub más famoso de aquí.

-¿Y piensas hacer todo eso en un día?-Preguntó Edward, siguiendo a Bella hacia el ascensor.

-Exacto, si nos apuramos, y tus fans y paparazzis no nos retrasan, lo lograremos.

-¿A dónde van?-Ambos se giraron para mirar a Emmett y Evan, que venían caminando hacia ellos.

-Bella quiere hacer turismo. Pretende recorrer todo el lugar en ocho horas, es algo así como una misión.

Bella rodó los ojos a espaldas de Edward, y Emmett soltó una carcajada.

-¿Les molesta si vamos con ustedes?-Preguntó con una sonrisita.

-Por supuesto que no.-Accedió Bella, pero Edward frunció el ceño.

Obviamente, él no estaba interesado en una salida grupal. Él quería a Isabella para sí solo.

-Perfecto.- Evan le arqueó una ceja al cobrizo mientras los cuatro subían al ascensor, notando su enfado, y el cobrizo le rodó los ojos.

Bella, por otra parte, no podía parar de morderse los labios.

Estaba apretujada dentro de un ascensor entre tres de sus ídolos. Es más, si levantaba la mano, posiblemente tocaría el trasero de Evan.

Tenía al cobrizo detrás de ella, a Emmett en uno de sus costados y a Evan por delante.

Si este no es el paraíso, no sé qué lo sea…

Una vez en la planta baja del Hotel, los cuatro se encaminaron hacia la puerta ignorando los flashes que se acercaban cada vez más.

-¡Jasper! ¡Ven con nosotros!-Emmett había visto a su rubio amigo deambulando por ahí, y decidió incluirlo en el grupo.

Esta vez, Edward no se contuvo y soltó un bufido, recibiendo una mirada curiosa de Isabella.

El cobrizo le dedicó una sonrisa antes de abrir la puerta para ella, y el grupo, de ahora cinco integrantes, salió a las frías calles de Stratford Upon Avon, siendo asediados por un grupo de casi quince paps.

-¿A dónde se supone que iremos?-Preguntó Jasper, y los cinco se pararon en la acera frente al hotel.

Los cuatro muchachos observaron a Bella, expectantes, y la castaña se apresuró a rebuscar algo en su mochila color turquesa.

-Encontré estos en la secretaría de Turismo de Londres…-Comentó mientras sacaba una pila de folletos arrugados.-Y son sobre todos los lugares que quiero visitar hoy. Primero, comenzaremos con el teatro The Swan.-Les informó a los cuatro muchachos que se habían acomodado alrededor de ella, cubriendo su pequeño cuerpo de los paparazzis. Cuando Bella levantó la vista, se vio rodeada de cuatro pilares, que la miraban con fijeza.- ¿Qué?

-¿Y tú esperas ir a todos esos lugares en un solo día?-Preguntó Jasper, señalando con la cabeza los folletos que sostenía Isabella.

La castaña rodó los ojos.

-Puedo hacerlo, si ustedes no pueden seguirme, no lo hagan.-Masculló encogiéndose de hombros, y pegó un pequeño saltito cuando las grandes manos de Edward sujetaron sus hombros por detrás.

-Te seguiremos. Ahora, vámonos de aquí antes de que les patee el trasero a estos imbéciles.-Bella soltó una risita nerviosa mientras Edward la rodeaba con un brazo, y los cuatro caminaban siguiendo las indicaciones de Bella hacia la derecha.

Las cámaras no los abandonaron en ningún momento, pero luego de un rato Bella aprendió que uno se acostumbrara. No era cómodo, pero tampoco insoportable.

Fueron a casi todos los lugares que Bella había mencionado, excepto al bus turístico, porque cuando llegaron a la parada, a eso de las cuatro de la tarde, la excursión ya había comenzado.

Bella puso mala cara, pero Emmett soltó alguno de sus chistes estúpidos en ese momento, haciéndola sonreír.

Alrededor de las siete de la tarde, los cinco estaban de regreso en el hotel, Bella llena de panfletos informativos y pequeños recuerditos, mientras los muchachos arrastraban los pies detrás de ella.

-A las ocho iré al pub, ¿Vendrán?

-Claro que sí. No loca irás a ese lugar sola.

La castaña rodó los ojos, ignorando al muchacho cobrizo.

En solo un día había aprendido lo insoportablemente protector que podía llegar a ser Edward Cullen, y a pesar de que tendía a ser una característica tierna, a veces la sacaba de sus casillas.

-Yo voy.

-Yo también…

-Me apunto.-Bella sonrió cuando llegaba a la puerta de su habitación.

Se sentía como la ganadora de uno de esos concursos de 'pasa un día con tu ídolo'. Y todo era simplemente perfecto.

.

Cuarenta minutos más tarde, Edward salía de su habitación luego de haber tomado una ducha y tocaba la puerta de Isabella. Un minuto después, la puerta se abrió, y Edward sonrió de lado.

Isabella era realmente preciosa. Su forma de vestir, demasiado colorida y hasta infantil, le quedaría mal a cualquier otra persona, pero a ella le sentaba de maravilla, la hacía ver como una chica siempre alegre y llena de vida.

Sus ojos eran casi demasiado grandes para su cara, pero tan profundos y reveladores que cualquiera podría pasarse horas perdido en aquellos pozos chocolate.

Y su cuerpo… Definitivamente aquel cuerpecito minúsculo no era como el de las chicas con las que él solía acostarse.

Pero había algo en ella, algo en su cara de niña y su enorme sonrisa. Algo que lo hacía querer tenerla para él, sólo para él.

Edward se sentía extraño. Él nunca había sido posesivo, nunca había sido la necesidad de pertenecer a alguien y de que alguien le perteneciera. Y se negaba a creer que eso estaba sucediendo ahora.

Isabella Swan no sería más que otra, se dijo.

Y eso que sentía no era más que excitación. Claro que sí. Luego de acostarse con ella, se le pasaría, igual que sucedía siempre.

Sólo necesitaba tenerla en su cama, una vez, sólo una.

Edward le sonrió torcidamente a la castaña, observando cómo las mejillas de la muchacha se tornaban sonrosadas.

Sería fácil y rápido, igual que siempre…

.

-¡Este lugar es genial!-Isabella soltó una carcajada antes de darle otro sorbo a su cerveza, tragándola con algo de dificultad.

No estaba demasiado acostumbrada al alcohol, pero aquella bebida estaba deliciosa.

-Es lindo, sí…-Murmuró Evan, sentado a su derecha, mientras entrecerraba los ojos, estudiando a un grupo de muchachas que bebían en la barra, unos metros más allá.

Bella soltó una risita. Un día con estos chicos y ya entendías todo acerca de su vida.

Jasper y Emmett eran los 'aburridos'. Cabe destacar que de aburridos no tenían nada, especialmente el segundo, pero los otros dos miembros de la banda los llamaban así porque ellos tenían novia, les eran fieles, y su máximo entretenimiento no se basaba en salir a conseguir chicas.

Y luego estaban Edward y Evan. Puro sexo, alcohol y Rock n' Roll. Adoraban salir, emborracharse, y volver a casa con chicas a las cuales no recordarían luego.

Bella no se sentía nadie para juzgar, pero su vida definitivamente le parecía demasiado vacía. Demasiado carente de algo más. Amor, quizás…

Edward sonrió cuando Evan se puso de pie y se acercó al grupo de muchachas. Si hubiera sido en otra ocasión, seguramente habría ido con él, pero no podía hacerlo ahora.

Tenía sentada a su próxima víctima junto a él, y sabía que Isabella no era para nada liberal como lo eran las chicas con las que salía.

Si ella lo viera irse con otra, allí se acabaría su oportunidad.

Sonriendo, se inclinó sobre ella para hablarle al oído, por sobre el sonido de la música.

-¿Quieres otra?-La sintió estremecerse cuando su voz sonó demasiado cerca.

-¿Otra qué?

-Cerveza, nena.

-Oh…-Bella observó su vaso vacío durante un par de segundos, intentando pensar con claridad sin darle importancia a la boca de Edward Cullen, que prácticamente se encontraba rozando el lóbulo de su oreja.-Esto…Sí, bien.

-Ahora vuelvo.-Edward se alejó y Bella lo miró caminar.

Nunca había conocido a nadie tan hermoso, sarcástico, divertido y sexi como Edward Cullen.

Pero Bella, por más inocente que fuera, no era tonta. Sabía que Edward quería algo con ella. Si no fuera así, definitivamente no sería tan atento y protector con ella, no la llamaría 'nena' y no la tocaría cada vez que tuviera oportunidad… ¿O sí?

Bella se dejó caer sobre el respaldo de la silla suspirando.

De verdad le gustaba Edward, pero quizás para él todo fuera un juego, como uno de esos que solía tener con todas esas chicas que mostraban en las revistas.

Si Edward hacía todo esto para pasar una noche con ella, no lo lograría.

Por más difícil que le resultara resistirse, Bella decidió que no se iría a la cama con él si no estaba segura de sus intenciones.

Es decir, se suponía que la primera vez debía ser especial, con alguien que de verdad te amara.

Si ni siquiera le había entregado su virginidad a Mike, mucho menos se la entregaría a alguien que no se lo tomara en serio, por más precioso que fuera ese alguien.

Pero… ¿Y si él se lo tomaba en serio?

No lo creo.

Pero quizás sí, quizás… Quizás ella le gustase de verdad.

Bella odiaba hacerse falsas ilusiones, pero ya estaba acostumbrada a ello, porque siempre era igual.

Observó a Edward volver hacia ella con dos cervezas más en la mano.

Solamente deseaba que él no fuese un idiota…

.

Askjdhakjs hola. Ya sé, es triste porque Edward planea hacer justamente lo que Bella teme, ¿Verdad? Pero es que no va a ser tan fácil hacer que este chico cambie, muchachas. Nada fácil. Así que espero que les haya gustado, y les comento que mientras más pienso en la historia, más larga parece que va a quedar jaja. Un millón de gracias por sus reviews, me alegran el día, ya saben…

Un beso gigante para todas. Emma