La segunda semana de grabación se pasó increíblemente rápido para Bella, que no deseaba que aquello terminara nunca.

Su vida se había convertido en un caos. Un perfecto e increíble caos.

La gente la paraba en la calle para preguntarle cosas sobre Edward o sacarse fotos con ella, las escenas iban perfectas, ya había ganado más dinero del que jamás se hubiese imaginado, y Edward se abría cada vez más con ella.

Era increíble como una persona podía ser tan diferente frente a una cámara a la realidad.

Ciertamente, el egocéntrico, irónico y algo perverso Edward de los medios si existía en la vida real. Pero había mucho, mucho más detrás de eso, y Bella estaba extasiada al poder descubrirlo.

Ella también se había encontrado a sí misma contándole cosas sobre ella que no se hubiera imaginado contándole a nadie.

-Así que ese idiota te engañó con tu prima, una barbie sin cerebro.-Edward despegó la vista de la carretera para observarla, incrédulo. Estaban de camino a Haworth, en donde filmarían las últimas dos semanas.

Como el resto de los chicos no serían necesarios para esas escenas, solo ella y Edward se hospedarían en el hotel.

-En realidad, Jessica sí tiene cerebro, uno muy grande.-Masculló la castaña.

Edward resopló.

-Dudo mucho que sea más bonita que tú.

Bella se mordió el labio, mientras miraba su perfil recortado contra el hermoso paisaje de la carretera.

-No la conoces. Ella es realmente perfecta. Caerías a sus pies si la vieras.

Edward soltó una carcajada, y no pudo evitar estirar una mano para apretar el muslo derecho de la castaña con cariño.

-Nena, ya deberías saber que no soy del tipo que cae a los pies de nadie.

Bella rodó los ojos, todavía mordiéndose el labio por su contacto.

Bien, ya debería estar acostumbrada a Edward, pero era simplemente imposible acostumbrarte a que tu estrella de Rock favorita se convirtiera en tu amigo, y te llamara 'nena'.

El camino fue rápido, y el nerviosismo de Bella aumentaba cada vez que pensaba en lo que deberían hacer mañana.

Las escenas románticas con Edward.

Eso sí que sería una pasada.

Se sentía nerviosa e increíblemente feliz al mismo tiempo. Como para no estar feliz cuando te esperaban dos semanas de besar a Edward Cullen.

Bueno, no serían besos reales, pero sus labios estarían sobre los de ella, y eso hacía que todo le diera vueltas.

Al llegar al Hotel, Bella comprobó que la habitación de Edward volvía a estar justo junto a la suya, lo que no hacía más que fomentar rumores sobre él cruzándose a su habitación en medio de la noche.

-Este fin de semana saldremos, vendrás, ¿Verdad?

-Edward, no quiero parecer pesada…

-Swan, no eres pesada. Quiero que vengas.

Bella no levantó la mirada del café para que el cobrizo no notara cuán feliz la hacían esas palabras.

-Bueno, gracias…-Susurró.

Edward le dedicó una sonrisa moja-bragas antes de lanzar la siguiente pregunta.

Normalmente era así, se sentaban en algún bar y él no la paraba de bombardear con preguntas durante una hora y media. Otras veces, ella tomaba el mando y él se veía obligado a responder todas las preguntas de Bella.

-¿Cómo estás?

Bella soltó una carcajada.

-Bien.-Respondió escuetamente.- ¿Qué clase de pregunta es esa?

-Niña tonta, hablaba de cómo estás aquí, en Inglaterra. ¿Te gusta? ¿Extrañas América? ¿Cómo te sientes aquí?

Bella suspiró.

-¿Honestamente?

-Claro que sí.

-Bien… Me gusta Inglaterra, no extraño América, y me encanta el rumbo que está tomando mi vida. Pero a veces… A veces me siento demasiado sola, ¿Sabes?-Terminó susurrando, y le dio un trago a su café, ignorando el nudo en la garganta que se le formó.

Nadie podría entender lo que era no tener más de 18 años, ser prácticamente una niña y alejarte de todo lo que conoces para aventurarte a la incertidumbre de una nueva vida tan lejos.

Comenzar todo de nuevo, gente nueva, casa nueva, trabajo nuevo.

Edward estiró una mano por sobre la mesa y tomó la suya.

-No estás sola, Bella.

La castaña sonrió de costado.

-De hecho, sí estoy algo sola. Pero estoy acostumbrada a eso. Aparte, recién llego aquí, supongo que con el tiempo, eso cambiará.

Edward sonrió alentadoramente.

-Claro que lo hará.

Luego de eso, la conversación tomó un rumbo un poco menos emocional, y pasada una hora, ambos decidieron que ya debían ponerse en marcha.

Eran las diez de la mañana y ya era hora de ir hacia el set, una casa en el centro del pueblo en donde filmarían unas cuantas escenas. La última semana de grabación se las pasarían al aire libre, en un hermoso prado que rodeaba Haworth.

-Bien, Bella, creo que ya estás perfecta.

La castaña se observó en el espejo, algo tímida.

No llevaba más que una camisa blanca que le llegaba a mitad de los muslos, casi nada de maquillaje, y el pelo completamente revuelto.

'Look post-sexo' lo había llamado el estilista.

Para variar, ella no tenía idea de cómo se vería después del sexo. Supuso que sería algo así.

-¡Bella, al set!

Se apresuró a salir del camerino, e ir hacia la cocina, en donde se filmarían las primeras escenas.

Se quedó de piedra cuando se encontró cara a cara con Edward, desnudo de la cintura para arriba.

No llevaba más que unos jeans gastados, estaba descalzo y más despeinado de lo normal.

Perfecto.

Él le lanzó una sonrisita.

-Estás caliente, cielo.

Bella le rodó los ojos, fingiendo que el cumplido susurrado en su oído no causaba mella en ella, y se giró hacia la directora.

-Ahora, tú te sentarás aquí.-Espetó, señalando un banco junto a la barra de la cocina.-Y tú delante de ella. Acaríciense, rían, jueguen, ¿Entendido?

Ambos asintieron y se pusieron manos a la obra.

Cabe destacar que las primeras tomas fueron directamente eliminadas, pero luego de un rato, y cuando Bella se acostumbró a las manos de Edward acariciando su cintura con suavidad, las cosas se pusieron más tranquilas.

Él, notando su nerviosismo en un principio, comenzó a comentar estupideces sobre la estresada directora del video, haciéndola soltar carcajadas que quedaron perfectas para el video.

El día entero fue divertidísimo para Bella.

Todavía no les pidieron que se besen, pero sí tuvieron que corretearse alrededor de la cocina, reír como locos y abrazarse. Se abrazaron mucho.

Edward estaba cansadísimo a la noche, pero aún así se dirigió a la habitación de Bella para invitarla a cenar.

Algo había en ella, algo que lo descolocaba.

Adoraba charlar con ella. Si fuera por él, se pasaría todo el día junto a la castaña escuchando su voz calma y sus carcajadas descontroladas.

Él adoraba escucharla reír.

La mayoría de las chicas intentaban controlarse frente a él, sin reír demasiado fuerte o mucho.

A Bella le importaba una mierda.

Cuando algo le parecía muy divertido, comenzaba a reír y no paraba de hacerlo por cinco minutos. Sus ojos comenzaban a brillar y sus mejillas se encendían. Era preciosa.

Por otro lado, si algo no le causaba gracia, te miraba con el ceño fruncido, pidiendo que le explicases el chiste de nuevo.

Había algo en sus gestos, en las cosas que decía, que lo hacían querer estar junto a ella todo el tiempo.

Y él todavía no decidía si eso era algo bueno, o no.

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Es corto, lo sé. Tardé mucho, lo sé. Es que simplemente… No tienen idea de lo tapada de cosas que estoy estas semanas. Creo que en cualquier momento voy a explotar. Pero bueno, en fin, me pude hacer un huequito para escribir este chapter-express. Espero que les guste, y sepan tenerme paciencia, por favor! Un millón de gracias por sus reviews.

Emma