-Tres, dos, uno, ¡Acción!

Isabella soltó un jadeo cuando las manos de Edward acapararon rápidamente su trasero y la levantaron del suelo, dejándola a su altura.

-Hola, cielo.-El cobrizo acarició suavemente la mejilla de Isabella con la nariz, y ella contuvo la respiración.

La escena del beso.

-Hola.-Respondió, y Edward sonrió mientras la apretaba más entre sus brazos.

Su rostro tan cerca, su pecho pegado al suyo y sus manos sosteniendo su trasero firmemente eran una combinación letal, pensó Bella, que en cualquier momento iba a caer redonda al suelo.

Antes de que pudiera siquiera pensarlo realmente, Edward se acercó solo un centímetro más y mordisqueó el labio inferior de la castaña levemente, dejándola sin aliento.

-No estés tan tensa.-En cuanto él pronunció aquellas palabras, ella notó lo rígida que estaba en sus brazos y cómo sus puños se apretaban sobre los hombros del cobrizo.

Inspiró hondo una vez sobre los labios de Edward y se relajó contra él, sintiéndose como mantequilla derretida bajo sus brazos.

-Rodéame el cuello con los brazos.-Cuando él hablaba, sus labios se movían sobre los de ella como pequeñas alas de mariposa, haciéndola estremecer.

Bella obedeció, y al abrazarlo por el cuello, se pegó todavía más a él.

Lo sintió sonreír contra sus labios antes de acercarse más y besarla dulcemente.

Bella siempre imaginó que besar a Edward Cullen sería un torbellino. Que él invadiría y conquistaría, que te abriría la boca sin pedir permiso y sería totalmente abrumador.

Quizás así fuera en realidad, y ahora él solo actuaba lento y dulce por las cámaras.

No le importó. Tenía la piel de gallina, y deseaba más. Más, más y más.

Edward sabía a café y menta, sus labios eran suaves y amables mientras se movían sobre los de ella.

Bella apretó más los brazos alrededor del cuello de Edward, obligándolo a profundizar más el beso. Sentir la sonrisa del cobrizo en medio del beso fue increíble, y abrió más los labios, deseando que él-

-¡Corte!

El grito de la directora fue como un balde de agua fría para Bella.

Ella pensó que Edward se separaría rápidamente, sin siquiera mirarla. En su lugar, él se separó lentamente, y le sonrió con los ojos opacados por el deseo antes de separar lentamente las manos de su trasero y dejarla en el suelo de nuevo.

Bella inspiró hondo para alejar el embotamiento mental que se había apoderado de ella, y le devolvió la sonrisa antes de girarse hacia la directora del video.

-Bien hecho, fue muy…Real.-Masculló hurañamente antes de irse a gritarle a alguien más.

-Tengo la sensación de que odia decirnos cuando hacemos las cosas bien.

-Pero adora regañarnos.-Terminó Bella, y se giró hacia el cobrizo, que se apoyaba en la encimera de la cocina y le sonreía con suficiencia.

-Hasta ahora no había notado el buen trasero que tienes, Bella.

La castaña se limitó a rodarle los ojos, para luego ir al vestidor y quitarse la camisa blanca de hombre, reemplazándola por su ropa informal.

Era el final del día, el ante último de la grabación allí.

La semana se le había pasado increíblemente rápido, y se dio cuenta de que no se había separado de Edward ni un segundo en aquel tiempo. Bueno, solo por las noches.

Al salir del camerino, Edward le sonrió con picardía y rodeó su cuello con un brazo posesivo mientras caminaban fuera del set.

Bella ya estaba acostumbrada a que la gente les tomase fotos por la calle.

A lo que no estaba acostumbrada era que se dirigiesen a ella como la 'novia de Edward'. En realidad, si tenía suerte se referían a ella como su novia. En otros casos era simplemente el 'nuevo juguete'.

-Hablé con Rose ayer, Alice está enferma así que no saldremos, pero nos juntaremos todos en mi casa a ver una película. Y tú vendrás.

A Bella le parecía increíble la relación de Edward con sus amigos.

Eran inseparables. Si uno no estaba del todo bien, se juntaban todos a levantarle el ánimo o a pasar el rato. Si alguno estaba enfermo, cancelaban sus planes de salir y se quedaban en una casa todos para hacerle compañía.

Lo que más lindo le parecía, era lo empeñado que estaba Edward en llevarla a todos lados con él, como si realmente le importase pasar tiempo con ella…

-Está bien, mi general.

Edward le rodó los ojos, pasando por alto la burla. Bella siempre lo molestaba con su tendencia a ser un mandón, pero él no podía evitarlo. Estaba acostumbrado a que todo fuese como a él le gustaba.

-¡Edward! ¡Edward!

Bella no entendía cómo hacía él para ignorar los chillidos de la gente. Si alguien gritase su nombre por la calle, ella se giraría inmediatamente. Él hacía como si nada estuviese sucediendo, y seguía en lo suyo, sin inmutarse.

-¿Cómo haces?

-¿Cómo hago qué?-Preguntó él, dirigiéndose al coche, rodeando a Bella con un brazo, y apoyando su mano sobre su costado, justo debajo de su seno.

-Ignorarlos.

Él se encogió de hombros.

-Me acostumbré.

.

-¿Algo más?

-No, gracias.-Bella sacó el dinero de su cartera negra y pagó por la botella de agua y la tira de goma de mascar antes de salir de nuevo a la calle.

Hacía frío y su campera de cuero no era demasiado abrigada, pero inspiró hondo y comenzó a avanzar hacia alguna avenida más transitada para buscar un taxi que la llevase hasta la casa de Edward.

Él había insistido durante todo el viernes y hasta la tarde del sábado con que iría a recogerla, pero Bella se empecinó en que no lo hiciera. A veces, Edward parecía su chofer personal llevándola de un lado al otro.

-¡Eres tú!-La castaña frenó en seco al llegar a la esquina de Pall Mall y Waterloo, en donde dos chicas de aproximadamente su edad le bloquearon el paso.

-¿Disculpa?

-¡Eres la novia de Edward Cullen!

-¡Oh, mierda, tú lo besaste! ¡Apuesto a que es un Dios en la cama, ¿A que sí?!

Inmediatamente, las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo, y sonrió nerviosamente.

-No soy su novia.

-Oh, sabemos que mientes. ¡Eres tan bonita! ¡Adoro su pareja!

-Eso es lindo de tu parte, pero no somos novios de verdad-

-¡Dame tu autógrafo, por favor!

-¡Están filmando el video juntos!

-¡La novia!

-¡Edward Cullen!

Bella no tenía idea de en qué maldito momento sucedió todo, pero de repente estaba rodeada de personas y había cámaras por todos lados.

Decir que todo aquello era abrumador no era nada. Inspirando hondo, la castaña decidió dejar de intentar convencerlos con que no era la novia de Edward Cullen e implementó la gran táctica Edward, ignorarlos.

Enfiló hacia la derecha, intentando esquivar a las personas que se ponían frente a ella y haciendo oídos sordos a los gritos que resonaban por todos lados.

Estaba a sólo dos cuadras de su departamento, quizás lo más sensato sería volver allí y pensar en algo.

¡Mierda! Esto era realmente molesto.

-¡Basta! No soy su maldita novia, déjenme en paz.-Masculló, pero por el ruido, era obvio que nadie la escuchó.

-Ven aquí.-La castaña casi chilla cuando un brazo se enroscó alrededor de ella, pero inmediatamente reconoció a su captor.

Edward la estrechaba contra él, caminando entre el desastre de gente, mucho más alto que todos los que los rodeaban, y sosteniéndola de forma que lo único que las cámaras reconocían de ella era su cabellera.

-Edward, ¿Qué mierd-

-¿Ahora ves porqué insisto en recogerte?-Masculló cerca de su cabeza, y Bella se sorprendió al notar que estaba enfadado.

Despegó la cabeza de su pecho para mirarlo, pero él le rodeó la nuca con la mano y presionó para que volviese a esconderse.

Un par de pasos más y ya habían llegado a un coche que Bella no reconoció, un Volvo oscuro, supuso que también era propiedad de Edward.

Edward tenía una obsesión con los Volvos.

Él abrió la puerta del copiloto y la apuró a entrar, antes de rodear el coche y subirse al asiento del conductor.

Bella escondió su rostro tras su cabello, ignorando los insoportables flashes que iluminaban el interior del coche desde afuera.

Edward puso en marcha el coche y aceleró a fondo, sacándolos pitando de allí.

Todo pasó del caos total al imperturbable silencio, y Bella se removió en su asiento.

-¿Qué sucede?-Se atrevió a preguntar finalmente.

-Sucede que eres una niña caprichosa. Te dejé bien en claro que iría a recogerte, ¿Por qué no me hiciste caso?

-¡No tenías porqué buscarme!

-¡Al menos podrías haber pedido un taxi que te recogiera en tu departamento! ¿¡Cómo mierda se te ocurre salir sola a caminar por una de las calles más transitadas de Londres un sábado por la noche, Isabella!?

La castaña no respondió, sino que se enfurruñó contra su esquina, y Edward bufó, exasperado.

El camino hasta su casa no era demasiado largo, y Edward no quería seguir enfadado al llegar allí, en donde los esperaba el resto, así que en un semáforo en rojo se giro hacia ella y habló con más tranquilidad.

-Lo siento. Sé que no estás acostumbrada a esto, sé que es nuevo, pero de ahora en adelante tendrás que acostumbrarte, ¿Entiendes?

-No soy famosa, no tengo porqué hacerlo.

-Sí, lo eres, Bella. Ahora eres famosa por ser mi 'novia'-Respondió sarcástico.-Luego lo serás por el video clip y luego por las fantásticas películas que sé que harás.-Ese comentario la obligó a sonreír a pesar de su enfado. Él pensaba que haría películas fantásticas.-Sólo te pido que si te digo que lo mejor es que te recoja, no busques contradecirme al vicio.

-No era al vicio.

-Sí, lo era.

-De todas formas, ¿Qué hacías tú allí?

-Estaba yendo a buscarte. Sí, a pesar de que me hubieras dicho que no.-Respondió en cuanto ella lo miró fulminantemente.-Cuando estaba llegando oí los gritos y te vi caminar en medio de ese desastre.

-Lo tenía controlado.

Edward soltó una carcajada.

-Claro que no lo tenías controlado, nena.-Bella se relajó al ver que el enfado ya había desaparecido.- Si yo no hubiera aparecido, eso hubiese terminado en desastre, admítelo.

-…Quizás.-Respondió por fin ella.

-La próxima vez me escucharás, ¿Bien?

-Bien.-Respondió con un bufido, y Edward sonrió mientras aparcaba el coche en el estacionamiento subterráneo de su departamento en Great Queen St.

Más tarde, Bella comprendería que Edward no era dueño de sólo un departamento en el increíblemente moderno edificio, sino que era el propietario del pent-house, un increíble departamento de dos pisos con galerías y altísimas paredes de vidrio.

Era el sueño de cualquiera vivir en un lugar allí, simplemente hermoso.

-¡Bella!

En cuanto llegó, Alice y Rose la recibieron como si fueran amigas de toda la vida, y Bella sonrió al notar que estaba empezando a sentir un cariño real por aquellas dos locas.

Media hora más tarde, ya estaban todos instalados en la monstruosa sala de Edward, sentados en los sillones frente al televisor.

-No sabía que venían televisores de ese tamaño.-Susurró la castaña cuando Edward se dejó caer junto a ella y la rodeó con un brazo como si fuera lo más normal del mundo.

-Es hermoso, ¿A que sí?

La castaña soltó una risita antes de rodarle los ojos.

-Los hombres y sus televisores.

Ahora fue el turno de Edward de reír, y se inclinó sobre ella para besar su frente antes de darle play a la película.

Mientras veían la película de acción de Matt Damon, Edward observaba a Bella de reojo, disfrutando con sus aniñadas reacciones.

Sintió un nudo en el estómago cuando entendió por fin qué demonios sucedía.

Isabella era suya. Toda ella.

Y siempre lo sería.

.

Edward está enamorado *.* Que precioso. ¡Muchas gracias por leerme y por los reviews! Son hermosas, y las adoro. Espero que les haya gustado este capítulo.

Un beso gigantesco. Emma