-¡¿De veras que esa canción es sobre ti?!

-¿No le has prestado atención, Bells? Es obvio que es para mí.

-No puedo creer que ella haya escrito una canción sobre ti.

-Los compositores tendemos a escribir sobre nuestras experiencias, pero lo de ella fue patético.

-Edward, prácticamente te trata de violador en esa canción.

El cobrizo asintió mientras bebía otro sorbo de su copa de vino.

-Fue lo más gracioso que oí en mi vida. Habla sobre haber estado 'perdidamente enamorada' de mí, ¡Sí solo salimos durante tres semanas!

Bella soltó una risita.

-¿Te ha sucedido alguna otra vez?

-Bastantes, sí.

-¿Y tú? ¿Has escrito alguna canción sobre tus exs alguna vez?

-No realmente. Quizás mencionado algo, pero nunca he escrito una canción totalmente dedicada a una chica con la que haya estado. Supongo que nunca encontré inspiración en ellas...

-Eres malo.

Edward se río, deslizando una mano por sobre la mesa para apretar la de Bella cariñosamente.

-¿Todavía lo dudas?-Musitó imperceptiblemente, y Bella ladeó la cabeza, con una nueva pregunta chispeando en sus bellos ojos marrones.

-¿Y las canciones de amor que has escrito? Sé que son pocas, pero las has escrito pensando en algo...¿No?

-Chica lista.-Edward le sonrió con adoración en la mirada.-De echo, nunca he estado enamorado en mi vida, Bells. Nunca he querido estarlo, realmente. Por lo que sé y por lo que vi en casa, el amor solo logra arruinarlo todo.

-Eso es triste.

Edward se encogió de hombros.

-Respondiendo a tu pregunta, para escribir esas canciones solamente me imaginé cómo sería. Oí lo que Emmett y Jasper decían sobre sus relaciones y sentimientos... Y escribí un par de canciones.

-Pero sabes lo que es el amor.

La afirmación de la castaña lo hizo sonreír. En el mundo de Bella no podía ser que alguien no conociese lo que era el amor.

-Si, Bella. Amo a mi familia y a mis amigos, no voy a negarte eso.

La castaña sonrió ampliamente.

-Eres una dulzura.

Edward rió. La última vez que lo habían llamado 'dulzura', tenía cinco años.

-No, tu eres una dulzura, nena.-Susurró, sin estar seguro de si ella lo había oído, estirando una mano por sobre la mesa para acariciar su mejilla.

.

-¡Acción!

Bella soltó una risita y se alejó corriendo de Edward.

La hermosa playa de West Wittering, en la península de Manhood, era el lugar perfecto para las últimas escenas del video.

Bella corría por una pasarela de madera que llevaba hacia la playa, enfundada en un vestido de playa color rosa pálido.

La escena era etérea.

Edward corrió detrás de ella, pero la dejó adelantársele.

En cuanto los pies descalzos de la castaña tocaron la arena, ella aceleró todavía más.

No fue durante mucho tiempo, ya que un segundo después, los brazos del cobrizo habían rodeado su cintura por detrás, alzándola del suelo y haciéndola girar en el aire.

Ella chilló hasta que él la dejó de nuevo en el suelo y la giró para que lo enfrentase.

Isabella echó la cabeza hacia atrás para poder mirarlo a los ojos, sonriendo y respirando agitadamente. Edward le sonrió, rodeando su cara con ambas manos y mirándola con aquellos ojos verdes brillantes de emoción.

En ese momento, Bella lo entendió todo, y sintió como sí su mundo se desplomara.

Estaba enamorada de Edward Cullen.

Perdidamente enamorada de él.

.

Edward se dejó caer junto a Bella en la arena.

-¿Todo bien?

Sabía que algo andaba mal. Bella había estado perfectamente bien hasta antes de comenzar a grabar, luego de la primera escena, Edward podía ver el esfuerzo que hacía para sonreír con naturalidad.

A penas se tomaron un descanso, ella se había ido a sentar a pocos pasos del agua, mirando el horizonte con la preocupación pintada en la cara.

-Sí, claro.

-Voy a preguntar de nuevo, y esta vez dime la verdad. ¿Todo bien?

Bella rodó los ojos.

-Estoy bien, en serio.

-No lo estás.

-Edward, lo estoy.

El cobrizo frunció el ceño, sin darse por vencido.

-¿Extrañas América?

Bella le echó un vistazo por encima del ojo, pensando en qué diablos le podría responder.

Al final, decidió asentir distraídamente, dándole la razón.

¡Claro que no extrañaba América! No recordaba haber sido nunca más feliz de lo que era ahora, pero no se atrevía a abrir la boca para e inventar una excusa sobre su estado de ánimo.

Necesitaba con urgencia encerrarce en una habitación vacía a pensar en qué maldito momento había sucedido todo esto.

Su vida de repente era una locura, y de un día para el otro, su mejor amigo era su estrella de Rock favorita, y no sólo eso, sino que también estaba enamorada de él.

De locos.

Edward asintió a su vez, sintiendo como su felicidad anterior se esfumaba.

Si ella extrañaba América, eso quería decir que no era del todo feliz allí.

Que le faltaba algo...

Edward suspiró, y rodeó los hombros de la castaña para estrecharla a su lado.

-¿Quieres regresar?

En el momento en que Edward formuló esa pregunta, la cabeza de Bella estaba volando muy, muy lejos de allí, así que el cobrizo no recibió respuestas.

Lo que lo llevó a pensar que esa era la verdad.

Ella quería irse.

¿Podría dejarla él irse, ahora que comprendía lo mucho que la quería?

No i portaba realmente, si ella decidía marcharse, él no podría hacer nada al respecto.

Finalmente, Edward tomó una decisión. Si ella iba a irse, lo tendría pegado al trasero hasta el último de sus días en Inglaterra.

-Esta noche es el cumpleaños de un amigo, y vamos a ir todos. ¿Vendrás, verdad?

Isabella pareció volver a la realidad con un pestañeo.

-Em... Si quieres, sí.

-Claro que quiero.-Susurró Edward, girando la cabeza para besar su coronilla con dulzura.

Ambos se sentaron allí, alejados de las cámaras, observando con fijeza aquella línea casi imperceptible que dividía el cielo del extenso océano, sintiendo como lentamente algo iba cambiando entre ellos.

Una especie de nostalgia, una sensación de dependencia se instaló en sus almas. Dependientes del otro, de aquella relación.

Daba miedo, pero Edward siempre había estado abierto a los cambios, así que inspiró hondo y siguió estrechando a Bella a su costado.

Ese viernes por la noche, Bella no pudo evitar que su ánimo mejorara al llegar a la fiesta.

El vestido que Alice y Rosalie habían escogido para ella era hermoso y se sorprendió al no sentirse fuera de lugar allí.

Había celebridades por todos lados, y los ojos de Bella parecían más grandes que nunca, intentando captar todo lo que sucedía a su alrededor.

-¿Bells, quieres venir al tocador con nosotras?

La castaña asintió, dirigiéndole una sonrisa a Edward antes de seguir a las chicas hacia la derecha.

-Bien, suéltalo.-Alice se giró hacia ella en cuanto estuvieron dentro del baño.

Bella miró a su alrededor. Nunca había estado en un baño tan elegante y... Brillante.

-¿Que suelte qué?-Preguntó de forma distraída.

-Enfócate.-Alice chasqueó sus dedos un par de veces frente a su cara, haciéndola parpadear y Rosalie le dirigió una sonrisita.

-¿Qué sucede, Bella?-La castaña dirigió su mirada a Rosalie.

-Estás distraída, y algo triste, ¿Que pasa contigo?

Bella suspiró. Nadie se imaginaría que se conocieran desde hace unas cuantas semanas.

Ni su prima, ni su ex-novio habrían podido notar ningún cambio en ella. Y eso que la conocían desde que era una cría.

Y en esto se resumía todo. ¿Contarles la verdad, o no?

Finalmente, Bella hizo lo que tenía el impulso de hacer.

-Estoy preocupada porque me di cuenta que que...-Un suspiró y allí fue. La verdad.-Estoy enamorada de Edward.

Alice y Rosalie se dedicaron una mirada y volvieron a centrarse en ella.

-¿Y la noticia?

Bella las miró de hito en hito.

-Que estoy enamorada de Edward.

Alice suspiró.

-Bella, llevas bastante tiempo enamorada de Edward.

-Y él lleva bastante tiempo enamorado de ti.

Bella inspiró de golpe, sin creer lo que acababa de oír.

-Es una broma, ¿Cierto?

Ambas sacudieron la cabeza negativamente al mismo tiempo.

-Bells, Edward te ama.

-Te adora.

-Podemos jurarte que nunca, nunca antes lo habíamos visto ser tan considerado y tierno con nadie. ¡Lo vuelves tierno! ¡A Edward Cullen! Bella, pensamos que eso era prácticamente imposible.

-No puede ser cierto...

-Lo es. Lo tienes loquito, querida.-Comentó Alice con un tono meloso, soltando una risita luego.-¡Quiero ser la madrina de sus hijos!

YBella rodó los ojos, riendo, pero también dándole vueltas a la idea en la cabeza.

¿Y si Edward la amaba? ¿Si la quería de verdad?

De locos.

De lo-cos.

.

-¿Qué sucede, hermano?

-Bella. Bella sucede.

Jasper sonrió, y Emmett soltó una carcajada burlona.

-¡El amor, el amor! Te dije que te alcanzaría algún día. Y tú no hagas esa cara de asco-Comentó Emmett señalando a Evan-Que te alcanzará a ti también algún día.

-Antes muerto.-Evan terminó su copa y hizo una mueca.

-¿Qué sucede con Bella?-Preguntó Jasper, y Edward sacudió la cabeza.

-Extraña América, quiere volver.

Los tres mejores amigos de Edward lo observaron como sí se hubiera salido un tercer ojo.

-Pero si parece perfectamente feliz, te adora...

-Me lo dijo hoy, Jazz.

-No puede ser.

-Oye, yo no sé mucho sobre los sentimientos de las mujeres y toda esa mierda, pero...-Evan arqueó una ceja.-Esa chica esta liada por ti, hombre. ¿Has visto cómo te mira? Cómo si acabase de ver el sol por primera vez.

-Qué poético, Evan.-Se burló el cobrizo, y Evan lo golpeó en el hombro.

-Imbécil.

Edward soltó una carcajada, y Jasper torció el gesto.

-Deberías hablar con ella.

-Convéncela de quedarse.

-No creo que pueda hacerlo.

-Inténtalo. ¿Qué puedes perder?

Edward asintió, sonriendo cuando vio aparecer a la castaña entre la multitud.

¿Qué podía perder?

Todo. Podría perder absolutamente todo.

.

¡Buenos días a todas! ¿Les gustó el capítulo? Parece que la parte interesante está llegando... :D muchas gracias por sus comentarios, los adoré. Un enormé beso a todas y Muchas gracias.

Emma.