Un mal lugar al cual dar a parar


Blu se despertó quejándose un poco de un dolor que sentía en un ala, pues el día anterior había volado mucho y se había quedado sin energías, ignoró el dolor y vio a su alrededor queriendo encontrar a alguien, pero era obvio que no lo haría, solo se limito a suspirar y a mirar el cielo del amanecer.

-Buenos días Perla…-Dijo Blu entre susurros para luego juntar fuerza y salir del agujero en el que estaba. lo primero que hizo al salir fue buscar algo para comer, lo cual encontró casi al instante, aunque no fue mucho, solo un par de bayas y nada más, Blu aterrizó a lado de ellas para comerlas, comió una, pero antes de poder mandarse la otra a la boca, 3 guacamayos rojos llegaron al lugar.

-Miren a quien tenemos aquí-

Blu volteo a ver a las 3 aves que se habían posado a lado de él.

-¿Qué quieren? ¿Creí que teníamos una tregua?-

-¿Tregua? Solo les ayudamos a expulsar a los humanos para beneficio propio, no confundas nuestras intenciones-

Blu se puso un poco más serio.

-Como sea, de una u otra manera están en nuestro lado de la selva-

El guacamayo rojo sonrió y soltó una risa altanera.

-Oh perdone usted, nos iremos de inmediato… Aunque… Ahora que lo recuerdo… ¿No fuiste tú el que en una ocasión entró a nuestro territorio, nos robo comida y me golpeo en la cara?-

Habiendo dicho esto, los 3 guacamayos empezaron a acercarse a Blu quien empezaba a retroceder.

-Así que vengo a devolverte el favor-

El guacamayo se elevo levemente del suelo y rasguño a Blu en el rostro con sus garras haciéndolo caer del árbol golpeándose con algunas ramas y soltando algunas plumas. El guacamayo tomó la baya que Blu había encontrado para luego lanzársela al pico y tragársela, acto seguido, el guacamayo se asomó hacia abajo a donde Blu había caído.

-Habiendo ajustado cuentas, será un placer dejar su asqueroso lado de la selva-

Los 3 guacamayos rojos se fueron volando del lugar riendo a carcajadas y hablando sobre lo tonto que era Blu, quien por cierto se levantó a duras penas.

-Vaya, con estos vecinos la vida nunca deja de ser interesante-

Blu se quejó de dolor, pues la caída había sido muy fea y lo había dejado peor de lo que estaba.

-Será mejor buscar un estanque para lavarme esta sangre y lodo antes de que las heridas se infecten-

Blu decidió irse caminando en vez de volar, pues con su condición no dudaba que podría desmayarse en cualquier momento si se sobre esforzaba en volar, por lo tanto empezó a caminar. En su caminata por la selva empezó a pensar en las heridas que tenía y en sí debería volver antes de que algo peor le pasara, pero luego pensó en el corto tiempo que había pasado solo en la selva, solo llevaba un día, entonces se invadió de uno y mil pensamientos sobre que seguramente Roberto sobreviviría por meses en la selva él solo, está de más decir que eso hizo enojar a Blu por lo que simplemente apretó más su paso.

En otra parte de la selva Perla empezaba a despertar, al hacerlo rápidamente buscó a Blu con la esperanza de que hubiera vuelto en la noche, pero para su desgracia no estaba en ninguna parte, esto deprimió a Perla, solo suspiró y salió a buscar el desayuno, en el camino encontró a Roberto quien le sugirió acompañarla, a lo cual Perla acepto, en el viaje Roberto aprovechó para cercarse más a Perla tratándola de hacer que se olvidara de Blu por un momento, aunque no sirvió de nada, Perla no podía dejar de pensar en Blu. Los dos guacamayos tuvieron que adentrarse un poco más de lo habitual en la selva, pues Perla estaba algo distraída y no se percataba de lo que había bajo ella, después de eso pasaron solo algunos minutos hasta que Perla vio un mango colgando de una rama, logró percatarse de él, pues estaba sobre la copa de un árbol y el brillo del sol acto seguido, Perla bajó rápidamente a tomarlo, pero antes de hacerlo algo llamo su atención.

-¿Qué pasó aquí?- Dijo Perla apuntando a unas ramas rotas que no eran fáciles de notar a simple vista. Roberto miró hacia el lugar donde había apuntado Perla para después acercarse.

-No digo que sea normal que las ramas estén rotas, pero no parece de mucha importancia- Dijo Roberto regresando a lado de Perla.

-Será mejor irnos- Sugirió Roberto intentando tomar a Perla con un ala, lo cual no consiguió pues Perla se acercó al lugar y miro hacia abajo y algo llamó su atención. Atoradas en unas ramas se podían distinguir un par de plumas azules. Resulto que Perla y Roberto dieron con el lugar en donde Blu había tenido su encuentro con los 3 guacamayos rojos. Al acercarse Perla a las plumas se inquieto un poco al ver que estaban cubiertas de sangre, inmediatamente las tomó y se giró hacia Roberto quien había ido tras ella.

-Debemos regresar a la tribu- Dijo Perla un poco exaltada y con un rostro de preocupación.

Perla y Roberto se fueron del lugar de regreso a la Tribu mientras que, irónicamente, a solo algunos metros de ese lugar se encontraba Blu en un pequeño estanque lavándose las heridas, aunque claro no iba a meterse al estanque, había puesto agua en algunas hojas, no podía evitar quejarse del ardor de vez en cuando, hasta que terminó.

-Bueno, no estuvo tan mal, aunque me hubiera evitado el mal rato si esos 3 no me hubieran atacado sin razón- Refunfuño Blu mientras se iba volando del lugar, se detuvo sobre una piedra a pensar.

-Quizá no debí dejar a mi familia así como así… Qué tal si piensan otra cosa sobre mí…-Dijo Blu para sí mismo, invadiéndose de una y mil dudas y de culpa por haberse ido sin avisar.

-Tengo que ver que estén bien…- Decidió Blu al final y se fue volando de regreso a la tribu.

Al regresar, Perla y Roberto fueron inmediatamente con Rafael.

-¡Rafael!- Llamo Perla al verlo, a lo cual Rafael primero la saludo con una sonrisa, la cual desapareció en cuanto se percato del estado en el que se encontraba Perla.

-¿Qué ocurre?- Preguntó Rafael con preocupación, al ver el rostro de Perla.

-Encontré esto- Dijo Perla mostrándole a Rafael las plumas manchadas de sangre, a lo que Rafael reaccionó de una manera no muy buena.

-¡Nico, Pedro! Vengan aquí- Gritó Rafael solicitando la ayuda de sus dos amigos, los cuales acudieron rápidamente al escucharlo.

-¿Qué pasa Rafi?- Preguntó Nico algo confundido.

-Tenemos que ayudar a Perla a encontrar a Blu- Dijo Rafael con un tono más serio, a lo cual Nico y Pedro solo se limitaron a asentir, acto seguido todos menos Roberto fueron a buscar a Blu, pues Roberto fue a informarle a Eduardo sobre el asunto.

Aunque Blu tenía la intención de regresar, aun no sabía orientarse muy bien en la selva, y considerando que había ido cada vez más adentro de la misma, le fue muy fácil perderse hasta el punto que no supo diferenciar de donde había venido, pensó que lo mejor sería volar a lo más alto para ver hacia dónde ir, pero al hacerlo no logró ubicarse, a su alrededor solo veía cientos de arboles, decidió bajar e intentar buscar algo que le pareciera familiar.

El día pasó, Perla, Rafael, Nico y Pedro buscaron en una gran zona de la selva, pero sin encontrarlo, Perla se angustiaba cada vez más de no encontrar a su compañero quien por cierto estaba muy lejos de volver a casa, al final la noche llegó, pero Perla seguía buscándolo, aunque a Rafael y a los demás les parecía que debía descansar.

-Rafael, no podemos buscar de noche- Dijo Nico con un tono de angustia

Rafael se limito a suspirar.

-Se lo diré- Dijo Rafael yendo hacia Perla quien estaba parada sobre la rama de un árbol con una o dos lágrimas en el rostro, Rafael puso un ala sobre Perla.

-Perla, tienes que descansar-

Perla volteo a ver a Rafael y lo abrazó sollozando, Rafael no dijo nada, los 4 se fueron de regreso a la tribu, en el camino Perla iba al frente sin hablar con nadie, mientras que Rafael iba con Nico y Pedro.

-Chicos… Creo que sé porque Blu se fue- Dijo Rafael con un ánimo muy bajo.

-¿Por qué?- Pregunto Pedro, intrigado por lo que le dijo Rafael.

-Me contó que hace unos días escuchó a Eduardo y a Roberto hablar sobre él…-

Rafael les contó lo que Blu le había dicho, pero no quisieron decirle nada a Perla, pues en ese momento solo la haría sentir peor esa información, así que solo siguieron el viaje en silencio.

En otra parte de la selva Blu no encontraba ningún camino de regreso a la tribu, estaba ya muy cansado de volar por lo que continuo su viaje a pie.

-No reconozco nada de este lugar- Dijo Blu algo preocupado. Siguió buscando hasta que decidió ir a dormir, pero antes de que pudiera buscar un lugar, escuchó un sonido entre las ramas de los arboles, parecían risas, a Blu le inquietó escuchar eso pero lo inquieto más escuchar palabras.

-Miren a quien tenemos aquí- Dijo una voz entre los arboles acompañada e risas, Blu miró en todas direcciones buscando a algún ser vivo, hasta que Felipe salió de entre las hojas golpeándolo y dejándolo en el suelo, Felipe solo se paró en una roca, y alrededor de Blu aparecieron más guacamayos rojos.

Felipe miró a Blu a los ojos.

-Ya no estás en tu lado de la selva... azulito-