Una decisión que tomar
Se puede observar a Blu volando por la noche entre las ramas de los arboles lo más rápido que le permitía su cuerpo lastimado, siguiéndolo un grupo de guacamayos rojos los cuales claramente no tenían buenas intenciones, Blu volaba desesperadamente para intentar perderlos, pero entre más tiempo duraba en el aire más lento se volvía, el cansancio y las heridas del día anterior no le ayudaban.
-¡Por qué no te detienes y acabamos con esto de una vez por todas!- Exclamó Felipe mientras le lanzaba una piedra que llevaba en las patas la cual Blu alcanzó a esquivar por muy poco, pero al hacerlo se distrajo, lo cual ocasionó que se estrellara contra una rama haciéndolo caer directamente al suelo.
-Esto no puede ser peor- Dijo Blu levantándose del suelo y sobándose la cabeza, para después ver como los guacamayos rojos se postraban a su alrededor, mientras que Felipe desciende frente a él.
-Claro que se pondrá peor- Dijo Felipe acercándose a Blu con una postura intimidante. Después de eso, en la selva solo se escucharon gritos y risas, lo cual duró por varios minutos, hasta que por fin cesó.
Perla regresó al nido acompañada por Rafael Nico y Pedro, al llegar solo hubo silencio, los niños estaban dormidos, quizá eso era mejor, si no, hubiera sido muy difícil explicarles lo de las plumas de Blu.
-Lo sentimos mucho Perla- Dijo Rafael con la mirada hacia el suelo.
-Lo seguiré buscando mañana temprano… Tengo que encontrarlo- Contestó Perla aun triste por no haber encontrado a Blu, Rafael suspiró.
-Perla… tenemos que regresar a Río, solo vinimos de visita y tenemos que irnos mañana temprano- Dijo Rafael algo preocupado por Perla, Nico y Pedro no dijeron nada, Perla solo se limito a asentir con la cabeza.
-Pero… Prometemos regresar en cuanto podamos ¿Sí?- Dijo Nico con un poco de entusiasmo para intentar animar a Perla.
-Así es, no dejaremos a nuestro amigo azul perdido en la selva- Reiteró Pedro, pero Perla solo volvió a asentir para después darse la vuelta e ir a dormir, Rafael, Nico y Pedro solamente se vieron entre ellos y se fueron del lugar.
En otra parte de la tribu Roberto había ido a avisar a Eduardo hace ya algunas horas, pero aun seguían hablando.
-Esto no está bien- Dijo Eduardo con un tono bastante serio mientras caminaba de un lado al otro.
-Lo sé, ya lo dijiste varias veces- Contestó Roberto mientras veía a Eduardo pasearse por el lugar.
-¿Estás seguro de que no está escondió en alguna parte de la tribu?-Dijo Eduardo deteniéndose frente a Roberto.
-Aun si lo estuviera ya lleva dos días desaparecido, y no está en ningún lugar- Remarcó Roberto con un tono más firme.
Roberto había ido a avisarle a Eduardo desde antes del anochecer, pero aun así, no le había mostrado las plumas manchadas de sangre, ni el estado en el que se encontraba Perla, pues la intención de Eduardo al querer ocultarle a Blu el viaje era evitar que Perla se sintiera mal por algo que le pasara a Blu, y si Roberto le decía eso, quien sabe cómo reaccionaría a Eduardo, no tanto por Blu, si no por Perla. Roberto intentó hacer que Eduardo los ayudara a buscar sin que se diera cuenta, pero solo lo tomaba como si Blu estuviera haciéndolo para fastidiar, Roberto pasó otro rato intentando persuadir a Eduardo, pero al final Roberto se rindió y decidió mostrarle lo encontrado en la selva.
-Am… Eduardo… Hay algo que debes saber- Dijo Roberto algo preocupado.
-¿Qué pasa?- Preguntó Eduardo aun con un tono enojado.
Roberto le mostró las plumas de Blu a Eduardo, quien al principio no entendía de que iba todo, hasta que Roberto le dijo a quien pertenecían esas plumas, después de eso, Eduardo no reaccionó muy bien.
-¡¿Estás seguro de que son de él?!- Exclamó Eduardo haciendo que Roberto retrocediera un poco.
-Sí, Rafael lo confirmó- Contesto Roberto algo nervioso. Eduardo volvió a ponerse a caminar de un lado al otro con el seño fruncido y pensando en uno y mil posibles lugares en donde Blu pudiera estar, pero cada uno era tan improbable como el otro, o al menos eso pensaba Eduardo.
-Tenemos que evitar que Perla lo sepa- Dijo Eduardo con un tono más serio, al escuchar eso Roberto no pudo evitar sentir un poco de pánico.
-Si se llega a enterar podría…- Pero Eduardo no pudo terminar porque Roberto lo interrumpió con algo que seguramente no le gustaría.
-Ella fue quien encontró las plumas- Dijo Roberto lleno de nerviosismo. Al escuchar esto Eduardo se quedó atónito y son decir nada, este silencio solo inquietó más a Roberto.
Perla estaba dormida cerca de la salida del nido con la esperanza de que Blu regresara, estaba completamente dormida pero algo la despertó, escuchó un aleteo y se despertó rápidamente con la esperanza de ver llegar a Blu, pero en vez de eso vio a Nico, lo cual la desanimo pero sin embargo aun así lo recibió.
-Hola Nico…- Dijo Perla un poco decaída.
-Hola Perla, hay algo que tengo que decirte- Dijo Nico algo agitado, pues había ido volando a toda velocidad a ver a Perla.
-¿Qué pasa Nico?- Preguntó Perla con algo de intriga.
-Es sobre algo que nos contó Rafael a Pedro y a mí…. Es sobre Blu- Dijo Nico ya más descansado pero con un tono un poco más serio. Al escuchar esto, Perla solo se quedó callada.
-Rafael no quería que te lo dijéramos ahora, pero nosotros nos vamos mañana y pienso que debes saberlo y….- Pero Perla no lo dejó terminar.
-Nico, solo dime que es- Dijo Perla un poco más seria y a la vez preocupada. Entonces Nico se puso a contarle lo que Rafael les había dicho, sobre la conversación que Blu había escuchado entre Eduardo y Roberto, a Perla le costaba trabajo creerlo, aunque claro, al igual que Rafael, no sabía la historia completa.
Cuando Nico terminó de contarle todo a Perla, salió volando en busca de su padre, dejando a Nico parado en el nido, quería seguirla, pero sintió que lo que pasaría a continuación era solo un asunto entre familia, por lo que se fue de regreso con Pedro y Rafael, pensando si debió haberle contado todo a Perla quien por cierto ya estaba por llegar con su padre el cual estaba aun discutiendo sobre el asunto de Blu con Roberto, aunque más que discusión, era como si Eduardo estuviera regañando a Roberto, pero dicho regaño se detuvo en cuanto Perla llegó al lugar.
-Papá ¿Cómo pudiste?- Llego preguntando Perlas con algunas lágrimas en el rostro.
-¿Cómo pude qué?- Preguntó Eduardo algo confundido.
Perla comenzó a decirle todo lo que Nico le contó, Eduardo no podía creer que Blu los había escuchado, y para Eduardo era desgarrador ver a su hija sufrir de esa manera, después de que Perla terminara de hablar, Eduardo le contó el porqué de sus palabras, al igual que no esperaba que Blu lo tomara de esa manera, o mejor dicho, no esperaba que Blu lo supiera, aunque está de más decir que a Perla tampoco le gustó que quisiera sacar a Blu del plan del viaje solo por su manera de ser, Roberto hace ya un rato que había salido del lugar pero estaba escuchando la conversación desde fuera, pasó el tiempo y la conversación al fin terminó, por un momento el silencio predomino en el lugar, hasta que Perla habló.
-Papa… Blu es parte de mi familia… De nuestra familia… Incluso me salvo la vida en una o varias ocasiones… ¿Eso no es suficiente para ti? ¿O tiene que cambiar por completo?... Decídelo de una vez por favor…- Dijo Perla como última palabra, mirando a su padre a los ojos quien se quedó callado por un momento hasta que tomó una decisión.
-¡Roberto!- Llamó Eduardo, pues sabía que Roberto estaba fuera del lugar.
-¿Qué pasa Eduardo?- Preguntó Roberto entrando y poniéndose frente a él.
-Busca a las mejores aves rastreadoras y diles que descansen bien… Mañana tenemos un miembro de la familia al cual buscar- Ordenó Eduardo a Roberto quien asintió y fue de inmediato en busca de las aves que Eduardo solicitó. Al escuchar esto, Perla sonrió y abrazo a Eduardo.
-Gracias Papá- Dijo Perla entre sollozos.
-Si él es importante para ti, también lo es para mí- Dijo Eduardo abrazando a Perla.
Pero no todo iba tan bien con Blu. Felipe, junto con los demás guacamayos veía a Blu en el suelo totalmente noqueado.
-¿No crees que nos excedimos?- Dijo un guacamayo acercándose a Felipe.
-Si sobrevive a eso, dejaremos que se vaya- Dijo Felipe indicándole a los demás que se fueran del lugar, Felipe esperó a que los demás se fueran, entonces se acercó a Blu.
-Dulces sueños azulito- Dijo con una sonrisa en su rostro para luego irse volando del lugar dejando a Blu mal herido en el suelo, se le podían ver varios rasguños y uno que otro golpe, pero lo peor era que se podía observar a simple vista que tenía un ala muy lastimada. Blu abrió levemente los ojos solo para ver el cielo nocturno una vez más.
-Perla…- Susurró Blu, para luego caer desmyado.
