Perdiendo la esperanza
Blu despertó a penas pasada una hora que se detuvo, no había recuperado gran cantidad de sus fuerzas, pero prefería seguir avanzando, en ese momento su mayor preocupación era que la noche lo sorprendiera. Blu se levantó del suelo resintiendo algunas de sus heridas y de los golpes que recientemente se había hecho, pero ignoró el dolor y se puso en marcha.
Mientras tanto Blu, Perla y Roberto habían ido al territorio de los rojos a averiguar si Felipe había visto a Blu. Al llegar, en primera instancia no vieron a nadie, a lo que Eduardo inmediatamente sospechó, hasta que escuchó a alguien acercarse.
-Miren quien viene de visita- Dijo Felipe aterrizando frente a Eduardo quien inmediatamente puso una postura más firme.
-¿No estás un poco lejos de tu territorio Eduardo?- Preguntó Felipe de forma altanera y con una leve sonrisa en su rostro.
-No venimos a pelear Felipe, y nos marcharemos tan pronto nos contestes algo- Dijo Eduardo con avanzando levemente hacia Felipe haciéndolo retroceder.
-Bien, ¿Qué quieren?- Preguntó Felipe.
-Saber si…. – Pero Perla se adelantó a Eduardo.
-Si has visto a Blu- Dijo Perla con determinación pero a la vez preocupada.
-Blu...- Felipe se quedó pensando por un momento, había visto a Blu, pero obviamente no tenía intenciones de decirle a Eduardo lo que habían hecho, hasta que se le ocurrió una forma de engañarlos.
-Oh si… Esa ave desorientada y torpe- Dijo Felipe con un tono altanero, lo cual solo hizo enojar a Perla.
-Sí, lo vimos-
-¿Dónde?- Preguntó Eduardo inmediatamente.
-Lo vimos cerca de nuestro territorio, creo que se dirigía hacia el sur- Dijo Felipe con un ligero tono de malicia.
-Bien, eso es todo Felipe- Dijo Eduardo como si se tratara de un interrogatorio, los 3 guacamayos azules ya estaban por irse, pero Felipe los detuvo.
-Aunque si fuera ustedes, perdería las esperanzas de encontrarlo… Vivo- Dijo Felipe sonriendo de manera sínica.
-¿A qué te refieres?- Preguntó Perla preocupada.
-Lo vimos demasiado lastimado como para siquiera poder volar, yo que ustedes no seguiría perdiendo mi tiempo en una causa perdida- Dijo Felipe para luego irse soltando una carcajada, lo cual solo preocupo más a Perla, al notar esto Eduardo se acercó a ella.
-Ignóralo Perla, Felipe es un mentiroso con talento, seguro que Blu aun está bien- Dijo Eduardo para intentar tranquilizar a Perla, a lo que ella solo disimuló, pero en el fondo temía que algo le hubiera pasado a Blu. Quien sin darse cuenta, empezaba a ir en la dirección correcta, o al menos algo así, Blu se estaba acercando a un punto en el cual podría ubicarse para regresar a la tribu sano y salvo, o al menos tan sano como pudiera llegar.
Solo habían pasado un par horas más y Blu ya se había metido en todo tipo de problemas, casi se lo come una serpiente, cayó a un estanque repleto de pirañas y tuvo que pasar por un río donde los cocodrilos casi acababan con él, pero el ave azul seguía firme y persistente en regresar.
-Quisiera pasar 5 minutos sin que la selva traté de acabar conmigo…- Dijo Blu algo jadeante y muy cansado, su condición iba de mal en peor hasta el punto de que empezaba a tener problemas para respirar, cojeaba cada vez más y le costaba mantenerse en pie, pues por la pérdida de sangre empezaba a marearse, por lo que se tambaleaba al caminar, tenía que caminar apoyándose en lo que pudiera, ya fuera ir caminando recargándose en los arboles o las piedras, el pobre Blu estaba al borde de la agonía.
Perla y Eduardo habían ido en dirección a donde Felipe les había dicho, aunque claro era una mentira, pero ellos no lo sabían, solo iban ellos dos, pues Roberto había regresado con las demás aves a darles la información obtenida para que también buscaran en la misma dirección. La búsqueda por parte de Perla se había intensificado por las palabras que le dijo Felipe, buscaba con más desesperación, cosa que a Eduardo claramente le preocupaba, pero, aunque detestara ver a Perla así, entre más rápido encontraran a Blu, mejor sería para todos.
Los hijos de Blu estaban al tanto de la situación, o al menos hasta la parte en la que Blu estaba perdido en la selva, pero Perla no los había dejado unirse a la búsqueda, por lo que los dejo al cuidado de tía Mimi quien estaba teniendo ciertos problemas para evitar que pensaran en ir a buscar a Blu ellos mismos.
-Tenemos que ir a buscar a papa- Dijo Tiago con su típica determinación y a punto de salir del nido
-Le prometí a su madre que los cuidaría y los mantendría aquí- Dijo Mimi tomando a Tiago y regresándolo adentro.
-Tiago tiene razón, ¿Sabías que hay muchos depredadores en la selva? Y la mayoría de ellos comen cualquier tipo de carne, incluso la de ave- Dijo Bia con un pequeño tono de preocupación.
-Odio decirlo, pero Tiago tiene razón, ya pasaron 3 días y no hay señal de él- Dijo Carla, lo cual claramente fue sorprendente para Bia y Tiago, pues a Carla no le gustaba salir mucho. Los 3 niños estuvieron fastidiando a Mimi para que los dejara ir a buscar a Blu, a lo cual ella intentaba mantenerse firme, pero al final no pudo soportar ver a los niños así por su padre, así que accedió, pero con la condición de que no se alejaran tanto y que ella los acompañara, los niños estaban tan preocupados por su padre que en cuanto escucharon el sí de tía Mimi, salieron volando del nido a toda velocidad, a lo que Mimi tuvo que alcanzarlos, aunque claro hubo alguno que otro conflicto, pues no se decidían a donde ir a buscar primero, Tiago decía a un lugar, Bia sugería ir a los puntos más lógicos a los que Blu podría ir y Carla decía que era mejor buscar desde el cielo, Mimi prefirió no decir nada, pues a como estaban los niños, estaba segura de que no le harían caso en lo más mínimo, aunque eso no le impedía pensar en lugares en los cuales buscar a Blu.
El día seguía avanzando, y la búsqueda de Blu por parte de Perla, Eduardo y las demás aves, no daba resultado alguno, las esperanzas por encontrarlo empezaban a desvariar al igual que la energía de los guacamayos, quienes habían estado volando por casi todo lo que iba del día, de hecho, varios ya se habían dado por vencidos y habían regresado a la tribu, otros ya estaban agotados, incluso Eduardo y Roberto estaban empezando a cansarse, pero aun mantenían su voluntad, pero el ave que sin importar nada seguía buscando como si su vida dependiera de ello, era Perla, no prestaba atención al cansancio y mucho menos al hambre que empezaba a sentir, pues no había comido nada en todo el día, Perla buscaba en todas partes pero no iba a encontrar nada, pues estaba buscando en la dirección incorrecta, y a ese punto, Eduardo empezaba a sospechar si Blu realmente había ido hacia el sur, pues no había ni un pequeño rastro de él, ni plumas, ni sus extrañas costumbres, y ningún animal lo había visto en esa dirección.
-Perla, creo que debemos parar- Dijo Eduardo deteniendo a su hija.
-¿Pero por qué?- Preguntó Perla algo angustiada.
-Creo que nos engañaron- Contestó Eduardo algo molesto al recordar que fue Felipe quien les dio esas indicaciones.
-¿Qué? ¿Estás seguro?- Preguntó Perla exaltada y a la vez enojada.
-Mucho, a este punto, cuando menos deberíamos haber encontrado algún rastro de él- Explico Eduardo.
-Pero… ¿Qué ganaría Felipe al mentirnos?- Preguntó Perla un poco confundida.
-Se me ocurre una cosa, pero no hay tiempo para investigar, por lo pronto regresemos a donde empezamos, solo faltan algunas horas para que anochezca, y tenemos que encontrar a Blu antes de eso- dijo Eduardo para luego emprender el vuelo de regreso, a Perla no le gustó la idea de que habían perdido valioso tiempo buscando en una dirección que no los llevaría a nada, eso solo ocasionó que su preocupación aumentara, quien sabe que le pudo haber pasado a Blu en ese tiempo, pero más preocupante, tardaron mucho en ir hasta el lugar en el que estaban, y regresar al inicio, el día no era tan largo ni sus alas tan rápidas, Eduardo estaba consciente de que no lograrían llegar antes del anochecer, pero aun así quería hacer el intento, pues se lo debía al ave que ahora estaba perdida y herida en la selva.
Las horas pasaron y el atardecer estaba se terminaba dando lugar al crepúsculo. La pobre ave, herida y confundía a penas y podía mantener los ojos abiertos, había perdido ya mucha sangre, el optimismo de Blu se había terminado, solo duró caminando unos cuantos pasos más hasta que cayó en una formación rocosa extraña pero conocida, aunque para él eso ya no importaba, pues había dado su vida por perdida en cuanto vio como el día se convertía en oscuridad.
-Lo lamento tanto Perla… Y también perdónenme niños… Les fallé…- Esas fueron las últimas palabras de Blu antes de desmayarse otra y lo que parecía ser la última vez, pero en ese momento la suerte de Blu comenzaba a cambiar, pues los niños y tía Mimi pasaban por ese lugar, los niños seguían discutiendo hasta que algo llamó la atención de Bia.
-¡Papa!- Gritó Bia haciendo que la discusión se detuviera y todos fueran rápidamente a ver a Blu. Al llegar a su lado la primera reacción de los niños fue llorar al ver todo el cuerpo lastimado de su padre, y por el hecho de que no despertaba, empezaban a creer que estaba muerto, pero tía Mimi los calmo un poco al revisarlo bien y confirmar que su corazón aun latía y seguía respirando, habiendo dicho eso, tía Mimi iba a ir a buscar a Eduardo o a Perla, pero Bia se adelantó, dejando a Tiago y a Carla con Blu, Mimi solo vio con angustia como se iba. Bia iba volando a toda velocidad con lágrimas en su rostro, aunque no sabía dónde estaba Perla estaba enterada de hacia qué dirección había ido, por lo que esa sería su primera opción, pero no fue necesario, pues en cuanto regresó a la tribu vio como Perla, Eduardo y Roberto estaban regresando, se podía ver la tristeza de Perla en su rostro, la cual intentó disimular en cuanto vio a Bia ir hacia allí.
-Bia que…- Intentó preguntar Perla, pero Bia la interrumpió inmediatamente.
-Mamá, encontramos a papá, está muy mal, todo golpeado y rasguñado, y no despierta, pero sigue respirando, por favor vamos, tenemos que ayudarlo- Dijo Bia acelerada y con lágrimas en sus ojos, a lo cual Perla no podía creer que Blu estuviera tan mal, pero sentía cierto alivio al haberlo encontrado, habiendo Bia terminado de hablar Perla salió disparada detrás de Bia seguida por Roberto y Eduardo, Bia los estaba guiando, pues con la presión del momento Bia no se tomó la libertad de decirles dónde lo habían encontrado, así que solo la siguieron, al llegar, Perla no podía creer lo que veía, Blu, literalmente al borde de la muerte, no pudo contener las lágrimas y correr hacia él.
-Aquí estoy Blu, aquí estoy…- Dijo Perla abrazando a Blu fuertemente con los ojos llorosos y asegurándose de que aun estuviera con vida, sus hijos también estaban con él, Eduardo y Roberto solo se quedaron callados, sorprendidos de ver a Blu así, en ese momento una sola cosa pasó por la mente de Eduardo.
-Felipe…- Pero Perla interrumpió sus pensamientos.
-Papá, tenemos que regresarlo a la tribu, tenemos que ayudarlo- Dijo Perla desesperada sin separarse ni un centímetro de Blu, a lo cual Eduardo asintió, Perla abrazó más fuerte a Blu para luego susurrar.
-Blu, resiste…-
Creo que este es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora
pero que pasará ahora con Blu, está muy mal
esperen el siguiente capítulo
