-¿Te gusta?-Bella asintió, mordiéndose el labio mientras miraba todo a su alrededor.

La fiesta de cumpleaños de algún amigo de Rosalie era increíble. Bella echó la cabeza hacia atrás para observar el techo del salón, del cual colgaban muchos globos enormes en color blanco.

Todo era blanco, en realidad. Los uniformes de los meseros, la decoración, la vajilla y hasta la ropa de cada uno de los invitados. Ella llevaba puesto un vestido corto de un hombro en un blanco perlado que le quedaba precioso, según Edward. Los altos tacones que la habían obligado a usar la hacían sentir por fin no tan pequeña junto a su novio, ahora que podía mirarlo sin tener que echar la cabeza hacia atrás.

Edward, sonrió mientras acercaba a su novia más cerca. La frente de Isabella quedaba exactamente a la altura de su boca, por lo que el cobrizo no pudo evitar acercar sus labios y besarla en aquella porción de piel tan suave.

-Hay tanta gente aquí.

Edward asintió, separándose unos centímetros.

-Puedo asegurarte que la mayoría son 'amigos de amigos'.

-¿Tú lo conoces?

-¿A Richard?-Bella asintió y Edward asintió a su vez.-Algo así, pero no somos amigos… Creo que Rosalie es una de las pocas personas que realmente lo tolera.

-¡Qué malvado! ¿Por qué?

Edward soltó una risita.

-Es demasiado… Extravagante.

Bella ladeó la cabeza, observando el excesivo lujo que los rodeaba.

-Ya veo.

-¡El alcohol ha llegado a la casa!-Alice se abrió paso a través de la gente llevando dos pequeños vasitos de tragos en cada mano, entregándole dos a Edward y a Bella sin dejar de saltar en su lugar.

La castaña lo olfateó sin mucha confianza, sin reparar en la sonrisita con la que la miraba su novio, que ya se había vaciado casi la mitad del líquido.

Decidida a arriesgarse, la castaña se llevó el vaso de vidrio a la boca y bebió un trago considerable de él, arrugando la nariz inmediatamente mientras sentía la quemazón en la garganta.

-¿Y esto qué es?-Preguntó, con la voz enronquecida, y Edward se inclinó hacia ella para hacerse oír por sobre la potente música.

-Vodka con arandanos.

Bella le echó una ojeada a su novio, que ya sostenía el vaso vacío en la mano, y luego le echó otra ojeada a su propio vaso, antes de tendérselo a él con rapidez.

El cobrizo soltó una carcajada y lo tomó, antes de tragarlo todo de una sola vez ante la estupefacta mirada de su novia, que no podía entender cómo hacía eso sin prenderse fuego inmediatamente.

-¿La costumbre?

-Algo así. ¿Quieres bailar?

La castaña asintió, y Edward le dejó los vasos a uno de los tantos camareros que rondaban el lugar antes de tomarla por la mano y guiarla hacia la pista. El trayecto se les hizo más largo de lo que debería ser debido a las constantes interrupciones de personas que querían saludar a Edward y conocer a Bella, para tener la primicia de cómo sería la 'misteriosa novia' del cobrizo.

Edward los evitaba ágilmente, y Bella prácticamente no tuvo que ni abrir la boca hasta que llegaron a la pista, en donde Edward se puso delante de ella, tomando su cintura con sus manos y estrechándola contra él. Bella aprovechó para subir sus manos y rodear el cuello del cobrizo con los brazos, tras lo cual comenzó a acariciar los cabellos de su novio con suavidad, mientras bailaba pegada a él.

-Así que esta es la vida de una estrella de rock…-Susurró suavemente, sintiendo cómo su susurro, al chocar contra el cuello de Edward, envió escalofríos por todo el cuerpo del muchacho.

-¿Puedo saber qué conclusiones has sacado?

-Mm…-Bella se alejó unos centímetros para mirarlo a la cara, y Edward levantó una mano para apartar un mechón rebelde de cabellos castaños del rostro de su novia, antes de acariciar su mejilla con suavidad.-Es extraño, debo decir.

-¿Sí?

-Sí. Trabajas mucho, pero al mismo tiempo sales de fiesta. Muchas fiestas.-Edward sonrió torcidamente.-La gente te acosa, los medios te acosan, todo el mundo te acosa, en realidad. Y de alguna… Extraña manera, no te importa.

Edward sonrió más ampliamente, inclinándose para besarla en los labios. Fue solo un roce, pero dejó a Bella deseando mucho más.

-No es que no me importe, simplemente me acostumbré. Y sobre las fiestas… Deberías haberme visto en mi peor momento.

-Lo hice.-Edward arqueó una ceja y Bella se encogió de hombros.-Te dije que era una fan, y yo… Bueno…

-¿Tú…

-Nada.

-Vamos, Bells, ¿Tú qué?

Bella bufó, desviando la mirada.

-Yo sólo… Era una fan bastante… dedicada.

El cobrizo soltó una carcajada mientras Bella se ponía más y más roja por segundo.

-¿Con eso te refieres a que estabas obsesionada?

Bella sonrió tímidamente.

-Algo así.

Edward la observó con los ojos brillantes y una gran sonrisa en el rostro.

-Eres adorable.

Bella sacudió la cabeza, sonriendo.

-Bueno, tú no lo eras. Recuerdo leer estos blogs sobre tus… 'Últimos desastres'. Diablos, Edward, todavía no puedo entender cómo hiciste para sobrevivir a todas esas cosas.

Conducir borracho, y completamente drogado, despertarse en el otro lado de la ciudad sin saber dónde mierda estaba, dónde había dejado el coche y casi sin saber quién era.

Un completo desastre. Todos habían coincidido en que él mismo se convertiría en el fin de su carrera, pues no parecía haber forma de sacarlo de aquel profundo pozo negro en el que había caído.

Pero así como si nada, e igual que había caído, Edward salió de él. Dejó las drogas, se tranquilizó en las fiestas y se concentró en el trabajo.

Nadie entendía a qué se debía el cambio, y él nunca lo había mencionado en ninguna entrevista, porque quizás ni siquiera él lo entendía.

Simplemente se había levantado un día y se había dado cuenta de que estaba harto de sí mismo. Estaba enfermo, odiaba en lo que se había convertido. Y decidió cambiar. Así como así, lo dejó todo, y haciendo como si nunca hubiese sucedido nada, continuó con su vida.

Los excesos a veces seguían tentándolo, un par de noches al mes, pero nunca había vuelto a ser lo que era hacía un año. Y ahora que tenía a Bella entre sus brazos, estaba más que feliz de haber logrado ese cambio, porque sabía que la castaña hubiese salido huyendo de él, por más fanática que fuera, en cuanto conociera aquel lado oscuro de su persona.

El cobrizo sacudió la cabeza, despejándose.

-Yo tampoco lo sé, nena.-Se inclinó sobre ella para depositar un beso húmedo en su cuello, haciéndola temblar entre sus brazos.-Hueles maravillosamente, ¿Lo sabías?-Susurró contra el hueco de su cuello, dando por terminada la conversación sobre su antigua vida.

-¿Tú crees?-Edward asintió, alejándose de ella para atraerla más cerca contra su cuerpo, y Bella sonrió antes de elevar el rostro para besar la barbilla de su novio.

-Lo sé.-Susurró el cobrizo, sintiendo el inmenso deseo de largarse de aquella maldita fiesta y llevarse a Isabella a su casa para hacerle el amor por el resto de la noche.

-No sabía que eras partidaria del exhibicionismo, Isabella.-Bella se congeló entre los brazos de su novio al oír la voz de su jefe detrás de ella.

¿Qué mierda hacía su jefe allí?

-¿Jacob?-La castaña se giró para observarlo de frente, moreno, apuesto y furioso. Con esos tacos, ella era prácticamente de su altura.

-¿Y tú qué mierda haces aquí?-Edward se colocó junto a su novia mientras le echaba una mirada envenenada al jefe de Bella, que no apartaba su mirada de Isabella, quien solo quería encerrarse en algún lado y no salir de allí nunca más.

-No es eso lo que importa. Lo que importa es que no pienso tener empleadas en mi bar que se dediquen a exhibirse tan vulgarmente frente a todo el mundo en sus días libres.

-Jacob, ¿De qué hablas? Sólo estaba bailando…

-No tienes por qué excusarte con este imbécil, Isabella.

-¡Claro que debe hacerlo! ¡Soy su jefe!

-Era solo un baile.-Masculló Bella.

-¡Parecías una prostituta!

Con ese último comentario, Edward, que había estado apretando los puños a ambos lados del cuerpo, tuvo suficiente.

En un rápido movimiento se interpuso entre su novia y Jacob y lo tomó por el cuello con una mano.

-Vuelve a hablar así de mi novia, jodido imbécil, y te partiré la cara aquí mismo.

Jacob se retorció, tomando el brazo del cobrizo con fuerza para apartarlo de él.

-¡Suéltame, hijo de perra!

-Mantente alejado de mi novia, idiota, ¿Oíste? Es mía. Perdiste. Acéptalo y lárgate de aquí.-Con una última sacudida, Edward dejó libre a Jacob, ignorando las manitos de Bella que sacudían su chaqueta para hacerlo parar.

Antes de largarse, Jacob se dio media vuelta para echarle una mirada furiosa a la castaña.

-No quiero volver a verte, ¿Lo oíste?

Bella se quedó allí, parada en medio de un pequeño círculo de gente que intentaba saber qué es lo que había pasado, mirando a Edward con los ojos entrecerrados.

-No debiste haber hecho eso.-Susurró, y Edward rodó los ojos.

-Ahora no, Isabella.-Masculló, mientras la tomaba por la mano con fuerza y caminaba fuera del grupo de curiosos.

Les costó un buen rato llegar a la salida, mientras Edward caminaba decididamente arrastrando a Bella detrás suyo, quien iba observando a los lados para ver si encontraba a alguno de sus amigos.

-Les enviaremos un mensaje de texto.-Susurró el cobrizo mientras la llevaba a través de los paparazzis hacia el coche, e Isabella escondía el rostro bajando la mirada y aferrándose al brazo del cobrizo.

Era en momentos como esos en los que odiaba con todo su ser a la prensa. Momentos en los que amaría gritar y maldecir y salir corriendo. Pero no podía, a menos que no le importara ver que el titular de mañana fuera 'La novia loca de Edward Cullen ataca de nuevo'.

No, no podía gritar, así que se mordió el labio y esperó a que Edward hubiese puesto en marcha el coche y se hubiesen alejado unos cuantos metros de allí para gritar.

Soltó un chillido frustrado, cerrando los puños y golpeándolos contra sus muslos.

Edward la miró con una ceja alzada, y Bella le dedicó una mirada desentendida mientras se encogía de hombros.

Edward no pudo evitar esbozar una sonrisita socarrona antes de oír el suspiro de Isabella.

-Parece que me quedé sin trabajo.

Edward gruñó.

-Tú puedes hacerlo mejor.

-¿Siendo sinceros, Edward? No, no puedo. No tengo experiencia, nadie me tomará.

-Bells, el video ha sido un paso enorme para ti, enfócate en cumplir tu sueño, cariño, estoy seguro de que puedes lograrlo.

-¿Lo crees en serio?

-Claro que sí. Yo te ayudaré.

Bella frunció el ceño mientras se giraba hacia él en el coche.

-No lo harás. Edward… Hablo en serio, no quiero lograrlo por ser 'la novia de'. ¿Me oíste? Nada de 'mover algunos hilos' o como sea que ustedes le dicen.

Edward suspiró, sacudiendo la cabeza.

-Bien, bien, como tú quieras, nena.

Bella asintió un par de veces más antes de girarse hacia la ventana.

-Mañana todos hablarán de lo que sucedió allí.

-Lo sé…-Edward sacudió la cabeza.-Nos limitaremos a no declarar nada e ignorar todas las idioteces que dirán, ¿Bien?

Bella asintió una vez, y el viaje hasta la casa de Edward transcurrió en silencio.

-¿Estás bien?-Susurró Edward esa noche, mientras rodeaba a Isabella por detrás con los brazos, al mismo tiempo que ella intentaba quitarse el vestido.

La castaña suspiró y se recostó contra él.

-No lo sé.

-No necesitabas ese trabajo.

-Era lindo tener algo estable.

-Y tu jefe era un imbécil.

-No era tan malo cuando tú no andabas por ahí… Bueno, a veces lo era. Pero no siempre.

Edward bufó.

-Te hizo un favor.

-Tú me hiciste un favor.

-Él te despidió, no yo.

-Tú casi lo ahorcas, no yo.

Edward sacudió la cabeza antes de enterrar el rostro en el hueco del cuello de su novia.

-Este tema de conversación está totalmente agotado.

Bella soltó una carcajada mientras entrelazaba sus dedos con los de Edward a la altura de su ombligo.

-Lo está porque perdiste.

-Lo está porque no puedo esperar para enterrarme en ti.-El susurro ronco del cobrizo, sumado a aquel increíblemente caliente acento británico casi la hacen tener un orgasmo.

-Primero deberás dejarme quitar el vestido.-Susurró la castaña con una sonrisita y Edward rió entre dientes mientras se apartaba unos centímetros y comenzaba a bajar el cierre por su columna poco a poco.

-No puedo entender qué me has hecho, Isabella.-Murmuró antes de inclinarse para dejar una línea de besos húmedos a lo largo de su espalda.

-¿Qué me has hecho tú a mí…?

-No lo sé… Pero sí sé todas las cosas que me gustaría hacerte.

Bella soltó una risita temblorosa, mientras Edward dejaba caer el vestido al suelo y la giraba para observar su cuerpo desnudo parado frente a él.

Inmediatamente, el rubor cubrió las mejillas de Isabella, que cambió el peso de un pie al otro, incómoda ante la atenta mirada de Edward.

-No estés nerviosa. Eres increíblemente hermosa, cariño.

Bella sacudió la cabeza, acercándose unos centímetros más a él para comenzar a quitarle la cacheta del traje.

-Tú eres…-Comenzó a susurrar, mientras soltaba los primeros botones de la camisa del cobrizo y se inclinaba hacia adelante para besar la porción de su pecho que quedaba a su altura.-Increíblemente sexy.

-¿Ah, sí?

-Y caliente.

Edward soltó una carcajada.

-¿Qué más?-Susurró el cobrizo mientras comenzaba a caminar hacia la cama, sin soltar la cintura de Isabella, que caminó hacia atrás sin dejar de besar su pecho.

-Hermoso. Eres hermoso.

Edward se inclinó hacia atrás y sostuvo su rostro entre sus dos grandes manos para mirarla a los ojos.

-Te amo, Isabella.

La castaña sonrió, pegándose a él y levantando el rostro para buscar un beso.

-Te amo, Edward.

.

-Bien, esta será nuestra agenda para el próximo mes y medio.-Jules comenzó a repartirle una fotocopia a las otras cinco personas presentes en la sala, Emmett, Jasper, Evan, Edward y Bella.

Bella tomó el papel entre sus manos, leyendo las fechas y los lugares que se detallaban para la gira promocional del video.

¿Francia? ¿¡España!?

La castaña abrió los ojos como platos mientras se giraba hacia su novio.

-¿¡Saldremos del país!?

Edward asintió mientras se giraba a mirarla.

-¿Tienes algún problema con eso, nena?

Bella soltó una carcajada incrédula.

-No, no, yo solo… Esto es increíble.

Edward sonrió con dulzura antes de inclinarse para besarla en la sien rápidamente.

-Lo es.

-Saldremos el lunes, y pasaremos mucho tiempo sobre un bus de gira, y mucho tiempo más de hotel en hotel, ¿Eso está bien contigo, Isabella?

La castaña asintió sin mirar a Jules a los ojos. No había vuelto a poder hacerlo luego de aquella llamada.

-Sí, claro.

-Perfecto, todo resuelto.

-¡¿Porqué no preguntas si yo estoy bien con esto?!

Jules le rodó los ojos a Emmett.

-Si no lo estás, lo siento por ti.

Emmett le frunció el ceño antes de encogerse de hombros.

Bella sonrió.

Una gira de un mes y medio con, no solo su banda favorita, sino su grupo de amigos. Su novio.

Sería genial, decidió mientras se giraba a mirar a su novio.

Sería increíble.

.

¿Y bien? ¿Les agradó? Muchas gracias por leerme, de verdad, son increíbles. Como ya habrán visto, 'Todos los viernes' ya está por terminar, pero a esta historia le queda un bueeen trecho por recorrer, así que por ahora no hay muchas malas noticias.

Espero que lo hayan disfrutado y les agradezco muchísimo por sus reviews. Un enorme beso. Emma!