Isabella contuvo el aliento, deteniéndose en el medio de la transitada calle para observar el título de prácticamente todos los periódicos y revistas que se vendían en aquel pequeño negocio.

"El escándalo de Edward Cullen."

"Edward Cullen se vuelve violento para defender a su novia."

"El rockstar recae nuevamente en el escándalo."

"¿Cullen nuevamente borracho?"

Bella bufó. Panda de idiotas.

Un tirón en su mano izquierda la obligó a desviar la vista de las revistas y mirar a Edward, que sacudió negativamente la cabeza.

-Sólo una...-Susurró la castaña.

-No.-El tono autoritario de Edward fue definitivo, mientras la tiroteaba hasta tenerla bajo su brazo y obligarla a seguir caminando.

-Lo leeré en internet.

-No, no lo harás.-Respondió el cobrizo, demasiado seguro de sí mismo.

Bella no pudo distinguir su expresión bajo los Wayfarer negros, pero sabía que estaba enfadado.

Un grupo de muchachos sentados en un bar cercano comenzaron a saltar en su lugar cuando vieron a la pareja caminar por la calle, reconociendo a Edward a pesar de los RayBan y de la capucha negra.

Gracias a Dios, el Volvo ya estaba cerca, porque Edward no estaba de humor para soportar a una multitud rodeándolo.

Se había levantado con la intención de pasarse todo el día en la cama con Isabella, pero el maldito teléfono no había parado de sonar, obligándolo finalmente a atenderle a un bastante cabreado Jules, que le informó sobre la entrevista de esa mañana, por sí se le había olvidado.

Estaba decidido a no ir, sin alegar nada más que un brusco "No se me da la puta gana de ir", pero no contaba con que Isabella le expusiera todos los aspectos por los cuales hacer eso era una falta de respeto, así que con un gruñido de resignación le marcó nuevamente a Jules para avisarle a regañadientes que iría a la entrevista.

Abrió la puerta del copiloto y la cerró detrás de Isabella una vez que ella se hubiese subido al coche, antes de rodearlo y encaramarse en su asiento.

-Cambia esa cara.-Susurró la castaña, recibiendo un gruñido como respuesta.-¿Tanto odias las entrevistas?

-Sí.

Bella suspiró y se dispuso a mirar por la ventana, pero la mano de Edward que apretó su rodilla cariñosamente le impidió ignorarlo como hubiese querido.

-Lo siento, nena.

Bella sacudió la cabeza.

-Está bien.

-Tenía planeado pasar el día entero contigo, sin movernos de la cama, y detesto que mis planes se jodan de esa forma.

Bella soltó una risita mientras acariciaba los nudillos de la mano del cobrizo que ahora había apresado entre las suyas.

-Tenemos todo el día luego de la entrevista, y mañana, y y el domingo, para no movernos de la cama.

Edward esbozó una sonrisita, mientras levantaba la mano de Bella para besar delicadamente su palma.

-Te tomo la palabra.

El viaje fue corto, y en cuanto llegaron al estacionamiento subterráneo de la BBC, Edward rodeó el coche para ayudarla a bajar.

El estudio era gigante, de pasillos anchos e inmaculadamente blancos, con puertas regularmente ubicadas cada unos tantos metros.

La castaña se sentía algo incómoda con la procesión de seis personas que caminaban detrás de Edward y de ella, dando indicaciones sobre cómo se llevarían a cabo las cosas.

-Entonces, dentro de quince minutos, en la puerta seis-

-Amigo, ya has repetido eso tres veces, lo entendí.-Edward le dedicó una sonrisita irónica al muchacho rubio que hablaba nerviosamente y abrió la puerta del camerino, en donde se encontraba el resto de la banda.

Bella sonrió ante la escena.

Emmett estaba despatarrado sobre un sofá bebiendo una cerveza, mientras se quejaba sobre la comida de mierda que les habían dado, Alice estaba echa un ovillo junto a su novio, Jasper, mientras ambos reían de las estupideces de Emmett, y Evan, en el rincón opuesto del cuarto, flirteaba con una muchacha que parecía ser de la producción.

-¿Nueva presa?-Preguntó Edward secamente, dejándose caer sobre un sillón de un cuerpo y arrastrando a Bella con él, obligándola a sentarse en su regazo, mientras señalaba en dirección a Evan con la cabeza.

-Es la chica de vestuario. Entró queriendo obligarnos a cambiar de ropa, y cuando se dio cuenta que nos valía mierda, se dejó arrastrar por nuestro Cassanova.-Respondió Emmett desde el sofá.-Hola, Bellita.

-Hola, Emm.

La castaña observó la vestimenta de los muchachos que la rodeaban. No entendía porque alguien querría cambiarla. Estaban vestidos como lo que eran, una panda de idiotas que adoraban el Rock y los cigarrillos. Camperas de cuero, jeans negros, camisas oscuras y cabellos revueltos.

Lucían increíbles, y ella no podía imaginar que hubiese una mujer sobre la faz de la tierra que no deseara comérselos ante aquella pinta de bad boys rehabilitados.

-¿Rose?-Preguntó Edward mientras se retorcía para quitarse la chaqueta azul oscuro que llevaba puesta, haciendo que Bella perdiera el equilibrio mientras soltaba una risita tonta y se aferraba a sus brazos. Edward sonrió con ternura inclinándote para besarla en la punta de la nariz.

-Está en una sesión de fotos.-Emmett gimió.-Nunca voy a perdonar a Jules por privarme de ver su precioso culo en toda aquella lencería de encaje.

Edward soltó una carcajada.

-Yo tampoco lo haría.

Bella arqueó una ceja mientras se giraba a mirar a su novio hablaba en un susurro.

-¿Te gusta la lencería de encaje?

-Nunca me había interesado demasiado. Pero estoy seguro de que te verías malditamente asombrosa en ella.

Bella se mordió el labio, mientras una sonrisita se formaba en su rostro.

-Es bueno saberlo.

Edward inspiró hondo mientras clavaba la mirada en el labio que Bella se mordía.

-Deja de provocarme o tendré que arrastrarte al baño y darte una lección.

Los ojos de Bella se abrieron como dos enormes faroles, y tragó saliva, intentando no imaginarse la escena para no excitarse en medio de una habitación llena de gente.

-¿Lo quieres verdad?-Edward se inclinó hacia adelante, hablándole a oído con aquella voz deliberadamente rasposa mientras acariciaba su muslo de arriba a abajo.-Yo también lo quiero. Hasta puedo imaginar como estás en este mismo momento, toda húmeda para mi...-Bella soltó un jadeo y apretó sus bíceps con más fuerza, mientras lo sentía sonreír contra su cuello.-Mi pequeña y traviesa niña.-Cuando los dientes del cobrizo se cerraron sobre el lóbulo de su oreja Bella casi grita allí mismo, sin importarle un rábano quienes la escucharan.-Adoraría apoyar te sobre la pared y enterarme en ti... Muy profundamente. Hacértelo duro contra la pared. Oírte gritar pidiendo más.

-Edward-El gemido fue casi inaudible, pero cargado de necesidad.

-Aunque lamento decirte, pequeña, que eso no será posible.

-Oigan, ustedes, si, los exhibicionistas del sofá, es hora de la entrevista.-Emmett comenzó a chasquear los dedos mientras pasaba junto a ellos y salía por la puerta abierta, ignorando a todo el grupo de personas que se aglomeraba allí dándole instrucciones.

Edward tomó a su novia en brazos y se levantó del sofá con ella, para luego depositarla suavemente sobre el sillón junto a Alice y besarla en la mejilla con ternura.

-Te veo luego, nena.-Bella lo observó guiñarle un ojo y salir de la habitación, consternada.

Pedazo de bastardo.

Sabia lo que hacía diciéndole esas cosas y luego dejándola así, toda caliente y frustrada. Era su venganza por no poder tenerla en la cama todo el día.

-Hijo de puta.-Susurró en cuanto la puerta se cerró, y Alice soltó una carcajada.

-¿Qué hizo Eddy esta vez?

Bella sacudió la cabeza negativamente.

-Ser un bastardo, sólo eso.

Alice volvió a soltar una carcajada.

-Ya sabes cómo debes vengarte de él, ¿Verdad?

Bella arqueó una ceja.

-No realmente...

-Oh, Bella, ¡Tengo tanto que enseñarte!-Una sospechosamente sonriente Alice se puso de pie de un salto y la tomó por la mano, tironeándola hasta que se puso de pie.

-¿Alice?

-Hay un Victoroa's Secret a dos calles de aquí, Edward no se va a enterar que alguna vez salimos del estudio.

Bella se frenó en seco en mitad del pasillo.

-¿Para qué querría yo ir a Victoroa's Secret, Al?

-Sexo, Bella. Esa es la forma en la que se venga una chica. Con el sexo.

Bella tragó en seco mientras Alice la arrastraba por la gigantesca tienda de VS.

Aquello no era una simple tienda. Era un centro comercial. El paraíso de la lencería.

-Esto luciría increíble en ti. Y este también, ¡Oh, mira este color!

Luego de lo que parecieron horas, Bella se encontraba frente al espejo, enfundada en un baby doll blanco, con encaje a la altura del busto, que se abría completamente, revelando toda su desnudez, al tirar de un lazo de seda blanca. La tanga que llevaba debajo completaba el conjunto, y Bella se sentía extrañamente cómoda en él.

Siempre se había considerado demasiado flacucha, con demasiado aspecto de niña como para poder llevar un conjunto como aquel, pero por alguna extraña razón, le gustaba lo que veía en el reflejo.

-Me llevo este.-Anunció desde adentro del cambiador rosado, y Alice se apresuró a asomar la cabeza para evaluar el conjunto, quedando con la boca abierta en el proceso.

-Te ves a absolutamente increíble.

Bella soltó una risita y sacudió la cabeza.

-No puedo creer que voy a comprar esto.

Alice soltó una carcajada.

- Créelo, cariño. Tu novio va a sufrir un infarto cuando te vea.

Bella rebuscó su recientemente adquirida tarjeta de crédito en el bolso mientras la dependienta, una morena alta y preciosa, guardaba el pedacito de seda y encaje en una bonita bolsita rosa.

-¿Tu...Tu eres Bella Swan, verdad?-La dependienta sonrió más ampliamente, mientras dejaba la bolsa sobre el mostrador y recibía la tarjeta de crédito. La cara de '¿Cómo-carajo-sabes-mi-nombre?' de la castaña la hizo sonreír antes de responder.-Eres la novia de Edward Cullen... ¿Verdad?

-Oh...Si, lo soy.-Susurró Bella en respuesta mientras tomaba la bolsita y esbozaba una sonrisa tímida.

-Chica con suerte.-La dependienta le entregó la tarjeta con el tíquet, y Bella firmó antes de levantar una mano en señal de saludo y salir en busca de Alice.-¡Mándale un saludo a Edward de mi parte!

Bella soltó una risita, asintiendo, y se dispuso a encontrar a Alice.

Llegaron al estudio un minuto antes de que la entrevista terminara, y Bella se apresuró a guardar la bolsita de Victoria's Secret en su bolso mientras ella y Al se dejaban caer en el sillón, aparentando aburrimiento.

Medio minuto más tarde, la puerta del camerino se abrió, dejando pasar a Emmett, Jasper y Edward.

-¿Dónde está Ev?-Preguntó Alice mientras se ponía de pie y tomaba su bolso.

-Se fue con la chica de vestuario.

-¿En serio? ¿A las doce del mediodía?-Preguntó la castaña, incrédula, mientras se ponía de pie y se acercaba a su novio.

Edward sonrió torcidamente y la tomó por la cintura.

-No hay horarios para el amor.-Murmuró juguetonamente, zarandeándola con suavidad, y Bella soltó una carcajada.

-Es edad. Para el amor no hay edad.

Edward encogió un hombro, sin dejar de sonreír.

-Y tampoco horarios.

Bella rodó los ojos y el cobrizo se inclinó para besarla durante un segundo.

-Estás de buen humor.-Susurró, y Edward le sonrió más ampliamente.

-No aguanto para llegar a casa y tenerte para mi durante tres días seguidos.

-Dos y medio.

-No lo arruines.-Edward la hizo girarse en sus brazos.-Ve a buscar tu bolso.-Susurró, dándole una palmada en el trasero, y Bella se mordió el labio, colgandose el bolso al hombro antes de ir a saludar al resto.

Cuando llegó a Alice, la muchacha le guiñó un ojo traviesamente antes de inclinarse y hablarle al oído.

-Tortúralo, nena.

La castaña soltó una carcajada.

-Haré lo que pueda.

Luego de parar en un pequeño bar a almorzar, Edward la llevo derecho a su departamento, en donde comenzó a besarla con ansias.

-Es...Espera-Consiguió susurrar la castaña mientras Edward apretaba su trasero con una mano y acariciaba su espalda con la otra, besando su cuello y mordisqueándole el lóbulo de la oreja.

-No.

-Edward, tengo... Tengo que ir al baño.

El cobrizo se quedó duro, alejándose para mirarla con fijeza.

-¿De verdad?-La castaña se limitó a esbozar una sonrisita débil como respuesta, y el cobrizo suspiró, soltándola.-Bien.

Bella tardó un segundo en llegar corriendo al baño del cuarto de Edward, y algo así como un minuto en desvestirse y enfundarse en su baby doll, pero se quedó otros quince minutos mirándose al espejo y juntando valor.

Cuando finalmente abrió la puerta, le costó adaptarse a la oscuridad de la habitación.

Las cortinas estaban corridas, y en la cama, sentado y apoyando los codos sobre las rodillas, estaba Edward, descalzo y llevando nada más sobre él que sus jeans negros.

Los tatuajes oscuros de sus brazos y pecho parecían más definidos que nunca, y a ella inspiró entrecortadamente ante la imagen.

Cielos, deseaba lanzarse sobre él en ese mismo instante.

Al oírla, Edward alzó la cabeza, paseándose distraídamente una mano por la abundante mata de cabellos cobrizos. El muchacho abrió la boca para hablar, pero al reparar en lo que Bella llevaba puesto, se quedó de piedra.

-Bells...

-Hola.

-¿Qué tienes pue-

-Alice me ayudó a elegirlo.-La muchacha dio una vuelta, mostrándole lo increíble que se veía desde todos los ángulos.-¿Te gusta?

Edward inspiró hondo, pensando que estaba a punto de sufrir un infarto.

Bella, esa niña tierna y pequeñita que se había caído de culo frente a él hace unos cuantos meses, ahora estaba enfundada en el baby doll más caliente que había visto en su vida. Y eso que había visto mucha lencería.

-Nena...

-¿Te gusta?-Repitió la castaña, ladeando la cabeza y jugueteando con el lazo de seda que mantenía cerrada la prenda.

-Estás... Creo que voy a morir. Acércate a mi.-Fue una órden, y la muchacha esbozó una sonrisita traviesa mientras se paraba entre las piernas abiertas de Edward, quedando este con la cabeza a la altura de los pechos de la castaña.-Eres increíblemente hermosa, Isabella.-Susurró, antes de morder suavemente el pecho izquierdo por encima de la tela.

Bella gimió y le tironeó de los cabellos a la altura de la nuca para que alzara el rostro y ella pudiera besarlo a placer.

Edward recorría el cuerpo de la castaña con las manos, de arriba a abajo, mientras ella se entretenía con sus cabellos cobrizos.

Cuando Edward dirigió sus manos hacia los muslos de la muchacha, instándola a que se sentase a horcajadas sobre él, Bella negó con la cabeza y se apartó, quedando a un metro del muy excitado cobrizo.

-¿Qué haces? Vuelve aquí.-Bella negó con la cabeza juguetonamente y Edward entrecerró los ojos.-Ven aquí. Ahora.

-Quiero algo de beber, ¿Tú no?

-Isabella...

-¿Tú no?-Repitió la muchacha, viendo como su novio se enfadaba más y más por segundo.

-No.-Respondió el cobrizo, apretando la mandíbula.

-En ese caso... Te veo luego, nene.

-¿Y qué se supone que haga con esto?-Masculló Edward, con los puños cerrados, echándole una mirada a su dolorosa erección.

-Bueno... Ese no es mi problema, ¿Verdad?

Edward gruñó y Bella salió de la habitación dando saltitos.

Sabia que no tardaría ni medio minuto en ir a por ella, pero ver la expresión enfadada y frustrada de Edward había sido épico.

Tardó más de lo que había pensado, y mientras se tomaba un vaso de soda, consideró volver arriba para ver qué estaba haciendo Edward.

En el mismo instante en el que dejó el vaso sobre la encimera dos enormes manos rodearon su cintura y la levantaron del suelo, girándola y apoya contra contra la pared no muy suavemente.

-Te equivocas, pequeña. Este...-Edward apretó su erección contra la entrepierna de la castaña, haciéndola gemir.-Es tu problema. Y vas a encargarte de él. Ahora.

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¡Buenos días! Antes de que me odien aún más, debo decirles que no pude escribir porque estoy de vacaciones fuera de mi país, y que para mi desgracia, el departamento en el que nos quedamos no tiene internet, así que hoy me caminé un buen trecho hasta encontrar un ciber y escribí este chapter en algo así como una hora. Espero que les haya agradado, de verdad, y les prometo que pronto comenzaré a actualizar más seguido.

Un beso a todas, y mil gracias por leerme.

Emma.