El lunes a las tres de la mañana comenzó la gira.

Duraría un mes y medio, y estaría repleta de fiestas y recitales. Muchos recitales.

Alice y Rose habían prometido visitarlos en algunas de sus paradas, y se habían compadecido de Bella por tener que convivir con aquellos cuatro desastrosos muchachos durante tanto tiempo.

El bus de gira era completamente negro por fuera, y muy, muy lujoso por dentro.

En el primer piso se encontraba el área de la sala de estar, que contaba con unos cómodos sillones en tonos marrón, la lujosa cocina y el comedor. En el segundo piso estaban las 'camas'. Habían seis en total, empotradas en la pared, de a dos, con unas oscuras cortinas corredizas para más privacidad. Al final de todo se encontraba el baño.

Bella se había esperado un pequeñísimo espacio, pero aquel baño competía con el de cualquier casa de ciudad.

La castaña observó con los ojos como platos como los cuatro muchachos corrían a apropiarse de las camas de abajo, peleándose y empujándose entre ellos. Se notaba que tenían práctica en esto de los bus de gira. Parecían un grupo de niños. Bella soltó una carcajada cuando vio la expresión derrotada de Jasper, que le tocó dejar su bolso en una de las camas de arriba, sobre la de Evan.

Con una risita, Bella se acercó a donde Edward había ido a parar, la cama más lejana desde la puerta y más cerca del baño, y colocó su bolso en la que estaba arriba. Sonrió cuando las manos de Edward, sentado en su cama, la tomaron por la cintura, haciéndola pararse entre sus piernas.

-Escogí la mejor.-Susurró, orgulloso, y la castaña soltó una carcajada.

-¿Es la mejor?

Él asintió.

-Porque no tenemos vecinos.-Señaló con la cabeza frente a ellos, en donde había un placard empotrado, en lugar de más camas.

-Pero me dejaste la de arriba.-Le susurró acusadora la castaña, deslizando sus dedos entre los cobrizos cabellos de su novio.

Edward bufó.

-Es obvio que vas a dormir aquí conmigo.

-¿Entraremos allí ambos?

-Claro que sí.-Edward la tironeó, hasta que quedó sentada en su falda y pudo fijarse en el interior del cubículo.

Parecían pequeñas desde afuera, pero eran más grandes de lo que ella había creído.

-Tú eres demasiado grande.-Susurró, escondiendo el rostro en el cuello del cobrizo, y lo sintió reír durante un segundo.

-Bueno, gracias.-El ronroneo de Edward en su oído le puso la piel de gallina, y le golpeó el pecho con suavidad.

-Eres un pervertido.

El cobrizo soltó una carcajada mientras se ponía de pie, llevándola con él.

-Acomódate, estamos por salir. Vuelvo en un segundo.

En cuanto Edward desapareció por las escaleras, Bella se mordió el labio mirando a su alrededor.

Emmett ya estaba roncando con la cortina corrida, frente a él, en la cama de abajo, Evan tecleaba a la velocidad del rayo en su celular último modelo, y en la cama de arriba, Jasper leía unos cuantos papeles que tenía entre las manos.

¿Debería ponerse sus pijamas o quedarse así? Echándole una mirada a su atuendo, unos enormes pantalones de chándal y un sweater lavanda, decidió que debería acostumbrarse a vivir rodeada de hombres. De esos cuatro hombres, en particular, así que tomando su bolso de viaje, desapareció por la puerta del baño.

Cuando salió, ya enfundada en su pijama de dos piezas con estampado de pajaritos rosas volando por aquí y por allá, se dirigió hacia donde Edward ya estaba despatarrado, dentro de su cama, guardándole un lugar para ella.

-Si no entramos me voy arriba.-Le avisó, acostándose junto a él luego de cerrar la cortina negra.

Edward soltó una risita burlona.

-Cariño, no importa cuándo espacio haya en la cama, siempre terminas durmiendo encima de mí.

La castaña le rodó los ojos en la oscuridad, aunque sabía que era verdad. El cuerpo de su novio era el mejor colchón del mundo.

-¡Edward Cullen, si llego a escuchar algún ruido inapropiado durante la noche, te voy a bajar del bus! ¿¡Oíste!?

Edward, mientras acomodaba a la castaña sobre él sujetándola por el trasero, soltó un bufido.

-¡Cierra la boca y duérmete, Evan!

Bella soltó una risita mientras acomodaba su cuerpecito sobre el de Edward, y escondía el rostro en el pecho de su novio.

-Nada de sexo hasta llegar al hotel.-Advirtió, al sentir que Edward no quitaba las manos de su trasero.

-Eso no quiere decir que no pueda tocarte, ¿No?

-Edward…

-Está bien.-Susurró, deslizando ambas manos hacia arriba, depositando una en la cintura de su novia y subiendo la otra hasta enredarla entre los castaños cabellos de Isabella, sosteniendo la cabeza de la muchacha contra él.- Duerme, nena.-Susurró.

Ambos se habían pasado la noche preparando sus bolsos y correteando alrededor de la casa con The Vaccines* de fondo. Para cuando el bus los recogió por el departamento de Edward, a las tres de la mañana, a Bella ya se le cerraban los ojos del sueño.

Llegarían a Birmingham alrededor de las seis de la mañana, podrían descansar hasta las diez, y luego comenzaría el trabajo.

Bueno, el trabajo para ellos, ya que deberían ir a entrevistas, pruebas de sonido, hacer recitales y asistir a firmas.

El único trabajo de la castaña era sonreír y lucir linda el martes a la noche, en la fiesta de lanzamiento del video.

Su presencia se requería durante el resto de la gira porque había 'gente importante' que deseaba conocerla, palabras de Jules, y porque eso implicaría una enorme posibilidad para la que sería la futura carrera de la castaña.

Luego de Birmingham, seguirían su camino hasta Nottingham, y luego le seguirían Sheffield, Manchester, y Liverpool, en donde finalmente tomarían un avión que los llevaría hasta Dublin, donde comenzaría la segunda parte de la gira.

Bella mentiría si dijera que no estaba nerviosa.

Hacía un año le rogaba a su tía que la dejase asistir al recital de New Town en Seattle, recibiendo un rotundo 'no' por respuesta. Ahora se iba de gira con ellos. ¿Qué tanto podía cambiar tu vida en unos cuantos meses?

Bella se acomodó mejor sobre el pecho de su novio, decidida a dejar de pensar y quedarse finalmente dormida.

Despertó unas cuantas horas más tarde, a las seis y media de la mañana, al llegar al Radisson Blu Hotel, en donde ella y Edward ocuparían la Suit presidencial.

Sonrió, encantada, cuando él la cargó en brazos, llevándola hacia el ascensor, seguido por un joven muchacho que los miraba con los ojos saliéndose de sus cuecas y acarreando con su equipaje.

-Canta para mí.-Farfulló la castaña, cuando Edward atravesó la lujosa sala de estar e ingresó en el dormitorio, todavía sin soltarla.

-¿Quieres que cante?-Edward sonrió, enternecido, cuando la sintió asentir en su cuello, y abrió la cama para recostarse con ella todavía en brazos, mientras admiraba la increíble vista de la segunda ciudad del Reino Unido despertando bajo ellos.- I try my best to unwind, nothing on my mind but you, oblivious to all that I'll owe, I'm hanging on to what I don't know. So lets go to bed, before you say something real, let's go to bed before you say how you feel.-Edward inspiró hondo, mientras acariciaba los cabellos de Isabella, y siguió cantando a la vez que los tapaba a ambos con el pesado cobertor.- Because it's you, it's always you, I always knew, oh, it's you.

Cuando terminó, acomodó mejor a su castaña entre sus brazos, inspirando hondo.

-Cantas muy lindo.

Edward se rió entre dientes, apretándola más fuerte en su abrazo.

-Teniendo en cuenta que de eso vivo, más me vale cantar lindo.

Edward sintió la risita adorable de su novia cerca contra su cuello, antes de un sonoro beso que ella depositó allí.

-Cántame más.

-Sólo si te duermes.

-Echo.

Edward inspiró hondo antes de seguir cantando en un susurro para ella, y sólo paró cuando sintió a su muy dormida novia susurrar entre sueños su nombre.

.

-Arriba, pequeña dormilona.-Edward se sentó en la cama junto a Bella, acariciando su espalda con suavidad.

-No.

-Son las diez, debes despertarte y salir de compras.

-¿De compras? ¿Porqué?-Masculló la muchacha, dándose vuelta hasta quedar boca arriba, observando con sus ojos adormilados a su novio, que apoyaba su gran mano contra su vientre.

-Debes conseguir un vestido para mañana, tontita.

-Oh, cierto.

-Mmh. Por eso contraté a una estilista para ti.

En menos de un segundo, los ojos de Isabella se abrieron como dos platos y el sueño desapareció por completo.

-No lo hiciste.

-Oh, si lo hice. Ahora, ¡Arriba!-Edward se levantó de la cama, llevándose las mantas con él, soltando una risita al escuchar las quejas y gruñidos de Isabella.-Te espero en el bar, pequeña gruñona.

Cuando sintió la puerta de la habitación cerrarse, Bella se desperezó y se sentó en la cama.

Una estilista. Edward le había contratado una maldita estilista. Más le valía que fuese agradable.

Cuando se hubo dado una ducha rápida, se envolvió en una bata con el nombre del Hotel impreso en ella, y se encaminó hacia la sala de estar de la suit. No había podido verlo todo con lo dormida que había estado hace unas horas, pero ese lugar era un despilfarro de dinero y estilo.

Bella adoraba ese tipo de decoración minimalista y colorida, por lo que amó los sillones color violeta intenso que se encontraban frente al ventanal. Pegando saltitos, se acercó a su enorme valija verde manzana y comenzó a rebuscar entre su ropa, hasta dar con unos jeans ajustados, sus botas de invierno y el sweater más abrigado que tenía.

Por lo que se veía por la ventana, era un día muy frío en Birmingham, así que decidió estar preparada.

Al bajar al bar, sonrió mientras se dirigía a la enorme mesa en la que estaban sentados todos sus compañeros de viaje, que incluían, aparte de a la banda, a dos choferes, Jules, un asistente y tres guardaespaldas. Mientras se iba acercando, su sonrisa fue inmediatamente reemplazada por un ceño fruncido cuando divisó a Edward, sentado junto a la una chica de la mesa, una pelirroja increíblemente atractiva, que reía luego de algún comentario del cobrizo, tocándole el brazo. Él reía también, sin intentar quitarse la mano de la chica de encima. El otro asiento junto a Edward estaba vacío, supuso que para ella, pero le importó un comino.

Estaba celosa, si señor.

-Buenos días.-Bella colgó su abrigo sobre el respaldar de la silla vacía, sin siquiera girarse hacia Edward, y luego de un saludo general, que fue respondido por todos los presentes, se sentó y comenzó a distraerse con su teléfono.

-¿Bells?

-¿Señorita, qué va a querer para su desayuno?-Ignorando la llamada de su novio, la castaña se giró hacia el camarero y le dedicó una amplia sonrisa que marcó sus hoyuelos. No sabía porqué, pero oía la voz de un pequeño diablillo que tenía un extraño parecido a Alice susurrando junto a ella 'tortúralo, tortúralo...'

-Café, muchas gracias.

-¿No desea huevos?-Bella sonrió internamente cuando vio al chico acercarsele más, sonriendo y mirándola más de lo estrictamente necesario.

-No, gracias.-Ladeando la cabeza, Bella centró toda su atención en el chico, ignorando la mano de Edward que se posó sobre su muslo y lo apretó con fuerza, o el tenso silencio de la mesa.

-¿Algo más?

-Te llamaré si lo necesito.-Bella le dedicó una última sonrisa al chico, intentando lucir dulce, y éste le correspondió con otra sonrisa más amplia, sin dejar de mirarla.

-Ya puedes irte.-El gruñido hosco de Edward sacó al muchacho de su ensoñación, que asintió, carraspeando, y se largó de allí.-¿¡Qué mierda sucede contigo!?-A pesar de que Edward se había inclinado sobre su oído, el susurro furioso llegó a oídos de todos los presentes, que decidieron hacer como que no pasaba nada, retomando sus conversaciones a regañadientes.

-Estaba pidiendo mi café, ¿Algún problema?-Bella no tenía idea de cuándo se había vuelto tan malvada, pero ya que estamos en el baile, bailemos.

La mirada furibunda de Edward no desaparecía, y ella lo vio inspirar hondo un par de veces para no armar un escándalo. Estaba muy cerca de ella, con su brazo izquierdo apoyado en el respaldo de su silla y su cuerpo girado hacia el suyo.

-¿Y necesitabas coquetear con el camarero para pedir tu maldito café?

Bella adoptó una expresión de indiferencia, haciéndose la desentendida y volviendo la vista a su celular. Sabía cuánto odiaba Edward el ser ignorado.

-Ser educado y sonreír a alguien no es coquetear, Edward.-Mentirosa, coqueteaste con él a posta.

Y Edward con la pelirroja, así que que se joda. Pelirroja ante la cual todavía no se presentaba. Estaba siendo una maleducada, pero le daba igual.

Bella abrió la boca, indignada, cuando su maldito novio le arrebató el celular de la mano y lo estampó contra la mesa, volviendo a inclinarse sobre ella.

-¿¡Qué mierda sucede contigo esta mañana, Isabella!?-Bella lo observó en silencio, ignorando la forma en la que la mesa se había callado ante el ataque de ira de Edward y ahora los observaban con los ojos como platos.-¡Respóndeme, maldita sea!

Bella inspiró hondo, mirándolo fijamente, y estuvo a punto de soltarle unas cuantas verdades cuando una cabeza pelirroja asomándose por el costado de Edward le llamó la atención.

-¿No vas a presentarme a tu amiga?-Masculló mordazmente, arqueando una ceja en dirección a la muchacha que los observaba con sus enorme ojos azules, atenta.

Edward inspiró hondo, y alejándose de ella, apoyando la espalda contra el respaldo de su silla, levantó una mano señalando a la pelirroja.

-Isabella, te presento a Victoria. Victoria, esta es Isabella.-La castaña le dedicó una sonrisa, bastante falsa, cabe admitir, y la pelirroja ladeó la cabeza, evaluándola de arriba a abajo.-Victoria es tu estilista.

-Oh.-Bella frunció el ceño. ¿Esa era tu estilista? Todo en ella gritaba a los cuatro vientos: ¡Perra! ¡Perra!.

Ya se la imaginaba vistiéndola horrible para acaparar ella toda la atención de su novio.

-Hola, Isabella.

-Hola, Victoria.

Todos en la mesa la observaron con una ceja alzada. Cada vez que alguien la llamaba 'Isabella', automáticamente la castaña los corregía con un 'llámame Bella'. ¿Porqué no lo hacía con Victoria?

Porque Victoria no era su amiga, ni mucho menos. No tenía el derecho a llamarla por su diminutivo.

-Hoy saldremos de compras juntas.-Falsa. La sonrisa de Victoria era diez veces más falsa que la de Isabella.

-Oh, sobre eso. Edward te llamó antes de consultarme, pero no creo que necesite a una chaperona para comprar un vestido-

-Isabella.

-Puedo hacerlo sola.-Bella esbozó una sonrisita angelical, ignorando la interrupción de su novio.

-Señorita, su café.

Bella desvió su mirada de la araña pelirroja, y se giró hacia el camarero, que le sonreía encantado.

-Oh, gracias...-Susurró cuando él dejó la taza frente a ella.

-Kevin.-

Bueno, en realidad no estaba preguntándole su nombre, pero ya que estaba, enojar solo un poquito más a Edward no le haría mal a nadie.

-Bella.-Se presentó.

-Puedes irte.-Antes de que el chico pudiera responderle a la castaña, la voz furiosa de Edward lo hizo tartamudear nervioso, y alejarse lo más rápido posible.

-Eres un idiota.-Masculló Isabella, comenzando a mezclar su café.

-¿Perdona?-Bella decidió no responder, aliviada al ver como las conversaciones en la mesa se iban reanimando de a poco.-Repite eso.-La voz de Edward sonó demasiado cerca de su oído, y Bella sacudió la cabeza, como si quisiera quitárselo de encima.

-Dije que eres un maldito idiota.-Farfulló con enojo, ignorando los ojos llameantes del cobrizo.

-Hablaremos de esta mierda en cuanto termines.-Masculló, apoyándose contra el respaldo de su silla, dejando caer sobre la mesa una servilleta que había estado estrujando entre sus dedos.-Estoy harto.

Bella sacudió la cabeza, rodando los ojos, y siguió tomando su café.

Estaba hablando con Evan, sentado frente a ella, sobre la presentación de mañana, cuando la voz de Victoria sonó junto a ellos.

A Bella le gustaría decir que su voz era un chillido, que era insoportable. Pero hasta la voz de la perra era malditamente perfecta y armoniosa.

-¿A qué hora quieres ir de compras, Bella?-La castaña se giró hacia ella.

Edward estaba recostado contra el respaldo de su silla, y Victoria tenía un codo sobre la mesa, frente a él, y apoyaba su perfecto rostro sobre su puño. Prácticamente estaba encima del cobrizo. De seguro, él tenía una maravillosa vista de sus enormes pechos desde donde estaba.

Sus tetas son mucho más grandes que las mías.

La castaña no pudo evitar la expresión que se instaló en su rostro, mientras arqueaba una ceja y se mordía el labio, observando de uno en uno a la pelirroja y luego a su novio.

-Iré de compras más tarde.

Sin esperar respuesta, la castaña se puso de pie y salió del salón, sintiendo a Emmett mascullando detrás.

-Eres un idiota, Cullen.

En cuanto las puertas del ascensor se cerraron frente a ella, Bella soltó un chillido. Seguido de otro.

¡Maldito Edward! ¡Maldita araña tetas-grandes!

En cuanto entró en su habitación, recordó haber dejado su abrigo en el respaldo de la silla, y agradeció haberse traído el bolso con ella.

Buscaría el mapa de Birmingham que había conseguido unos días atrás y se iría de compras ella solita. Y una mierda que saldría a dar vueltas por la ciudad con esa perra, y mucho menos la dejaría vestirla.

Estaba guardando el mapa en su bolso cuando la puerta de la suit se abrió y se cerró de un portazo, y Bella salió de la habitación hacia la sala de estar echando humo.

-¡Eres un pedazo de-No llegó a gritar el improperio que tenía en mente, cuando el cuerpo de él chocó contra ella y sus manos la levantaron del suelo por la cintura, arrastrándola hacia atrás hasta dejarla estamparla contra la pared, quedando ella a la altura de la del cobrizo.

-La próxima vez que te pongas celosa-Masculló contra sus labios, destilando enfado y excitación.-Arrástrame lejos de ella, o bésame hasta quedarte sin aliento para marcar territorio, haz lo que se te venga en gana, pero nunca, nunca más-Enfatizó, apretándose contra ella y quitándole el aliento.-Vuelvas a coquetear con otro hombre, ¿Entiendes?

-No tienes ningún derecho a-

-¿¡Entiendes!?

-¡Si!-El grito de Isabella resonó en la habitación, y luego, lo único que se oyeron fueron las respiraciones agitadas de ambos.-Y tú, entiéndeme bien a mí. La próxima vez que esa zorra se acerque tanto a ti voy a arrancarle todos los pelos de la cabeza, uno a uno.

-Bien.-El gruñido de Edward fue lo último en lo que Bella pudo pensar, porque rápidamente los labios del cobrizo atacaron los suyos, obligándola a abrir la boca bajo aquel beso demoledor y posesivo.-Eres mía, maldita sea.-Gruñía, mientras le arrancaba una a una todas las prendas que cubrían su cuerpo.-Eres mía. Tú. No. Puedes. Coquetear. Con. Nadie. Más.

Bella gimió contra sus labios, desabrochando los jeans de Edward aceleradamente.

-Y tú no puedes dejar que esa zorra se te acerque, idiota.

-No lo hice.

Edward gruño cuando el pequeño puño de Bella se estrelló contra su abdomen, y la aferró por los brazos mientras la llevaba en volandas hacia la habitación.

-¡No me mientas!

El cobrizo la soltó sobra la cama sin mucha delicadeza, haciéndola rebotar sobre el colchón.

-Nunca...-Gruñó, arrancándole los pantalones de un tirón.-te he mentido.

-¡Estada encima de ti y no hacías nada!

Edward se quitó los jeans de un tirón luego de rebuscar un preservativo en sus bolsillos, y se acomodó entre las piernas de su novia, respirando agitadamente.

-Ella no estaba encima mío.

Bella no podía creerlo. Enfadada, se removió bajo él.

-Eso es todo, quítate.

Sin hacerle caso, Edward la obligó a abrir más las piernas, gruñendo mientras le mordía el labio inferior.

-No me quites.

-Estoy enfadada contigo.

-¡Y yo estoy furioso contigo!-Al mismo tiempo que pronunciaba aquellas palabras, Edward introdujo dos de sus dedos en la intimidad de Isabella, que se retorció de placer, gimiendo.-Y tú no quieres que me quite, ¿Verdad, nena?

-Cállate.-Susurró Bella, sin aliento.

-Dime que no quieres que me quite.-Exigió el cobrizo, moviendo sus dedos dentro de ella.

Bella no podía respirar, no podía pensar y mucho menos pelear. Sólo quería sentirlo dentro de ella, empujando en su interior.

-¡Cállate, lo estás arruinando!

Cuando Edward detuvo el movimiento de sus dedos, Bella lloriqueó, aferrándose a sus hombros.

-Dime que quieres que siga.

-Sigue, sigue por favor.

-Eso es, pequeña.-Susurró, quitando sus dedos de ella y deslizando su lengua dentro de la boca de Isabella, gimiendo en sus labios cuando entró en ella de un empujón.

-¡Edward!

-Sí, eso es... Sólo yo, Isabella.

Las estocadas se volvieron cada vez más rápidas y duras, mientras ella enterraba sus uñas en la espalda del cobrizo y él apretaba en sus puños las sábanas a ambos lados de la cabeza de Isabella.

-Edward, ¡Por favor!

-Mírame, mírame, cariño.-Exigió, mientras mordisqueaba levemente el labio de Isabella, acelerando el ritmo al que se movía dentro de ella. En cuanto Bella abrió aquellos enormes ojos color chocolate, Edward soltó un gemido.-Demonios, te amo.

-¡Y yo te amo a ti, idiota!

Edward gimió, escondiendo el rostro en el cuello de Isabella, mientras Bella soltaba grititos sin sentido, ambos corriéndose a la vez.

La respiración acelerada de ambos era lo único que se oía en la gigantesca habitación, hasta que Bella juntó aire suficiente para hablar.

-¿Alguna vez te acostaste con ella?

Edward gimió, frustrado, y se giró para quedar boca arriba, junto a ella.

-Mierda, Isabella, ¿No puedes simplemente-

-Deja ya de llamarme 'Isabella'.-Susurró, para luego soltar un suspiro.-Sólo es una pregunta. Sí o no, ¿Te acostaste con ella?

El silencio que siguió fue su respuesta, y Bella se levantó de la cama de un salto, acomodándose el sostén y la arrugada camiseta, comenzando a buscar sus jeans por el suelo.

Sintió a Edward moverse detrás de ella, pero cuando intentó sujetarla por la cintura, se soltó de una sacudida y caminó hacia la sala de estar saltando en un pie a la vez que se enfundaba sus bragas y sus jeans de vuelta.

-¡Fue hace años!-Lo oyó gritar detrás de ella, para luego de unos segundos verlo salir acomodándose la ropa.-¡Sucedió hace años! Ella era la estilista de Rosalie y simplemente sucedió.

-¿¡Qué mierda hace ella aquí!? ¿¡La llamaste mientras estábamos en Londres!?

-¡No! Ella vive aquí, en Birmingham, simplemente pensé que sería una buena idea, maldita sea.

-¡Pues no lo fue!-Bella estaba tan malditamente enfadada. La araña pelirroja se había follado a su novio.-¡No pienso salir de compras con esa perra!

-¡Bien, no lo hagas!-Gritó Edward de vuelta.-¡Irás conmigo!

-¡Tampoco iré contigo! ¡No quiero estar cerca de ti ahora!-Le importaba una mierda si alguien la oía. Estaba enfadada, y no se iba a callar.

-¡Por Dios, mujer, tranquilízate!-Antes de que Bella pudiese salir de la habitación, Edward la tomó por la cintura y la giró, para apresarla entre la pared y él.

-¡Ni se te ocurra volver a empezar! El sexo esta vez no te va a servir, ¡Suéltame!

Edward ignoró los intentos de Bella por desprenderse de su agarre, y la inmovilizó contra la pared, rodeando su rostro con ambas manos.

-Escúchame, sólo escúchame, maldita sea.-Cuando Bella por fin dejó de moverse y clavó en él sus enormes y furiosos ojos chocolate, Edward suspiró.-Nena, tú... Tú sabes cómo era antes, sabes las cosas que hacía, la cantidad de mujeres con las que me acostaba. Ella sólo fue una más del montón, Isabella. No significa nada.

-Entonces porqué mierda todavía tienes su teléfono.-Gruñó, sin dejar de mirarlo a los ojos.

-No tengo su teléfono, me lo dio Emmett, a quien se lo dio Rose.

Bella inspiró hondo, sacudiendo la cabeza.

-Edward, tú no puedes simplemente traer a una de las mujerzuelas con las que te acostabas y presentármela como si no fuese nada, no... No puedes hacer eso, ¿Entiendes?

-Bells, yo creí-

-Ya lo sé, Edward, pero creíste mal. Que tú no estés interesado en ella no quiere decir que ella no esté interesada en ti. Sólo imagina si yo te presentase feliz de la vida a uno de los tipos con los que me acosté antes de ti, ¿Qué pensarías?

Edward cuadró la mandíbula.

-Gracias a Dios no debo lidiar con eso, ¿Verdad?

-Cierto, por eso es tan difícil para mí y tú no tienes ningún problema, ¿Cierto?-Masculló, enfurecida.-Porque yo no tengo ningún maldito pasado de promiscuidad y tú no te pondrás en mi lugar ni por un segundo.

-Bien, basta. Lo siento, ¿Bien? Sí, nena, soy un imbécil, y lo cierto es que ni se me cruzó por la cabeza que Victoria sería un problema cuando la llamé. Ahora voy a bajar, le voy a agradecer por haber venido y ella se irá a casa, ¿Bien?

Bella lo observó, inquieta, mientras se mordía el labio.

-Como sea.-Masculló finalmente, apartando la mirada.

Edward suspiró, agachándose para quedar a su altura y tomando su mentón entre sus dedos para hacer que lo mirara.

-Nena, lo digo en serio. Lo siento. Por favor, no te enfades, por favor...-Edward se inclinó hacia adelante para besar sus labios en un tímido contacto.-Te amo. Y sé que soy un idiota, pero me amas de todas formas, así que olvídalo, ¿Sí?

Bella suspiró contra sus labios, para luego asentir.

-Ya está. Olvidado.-Susurró.

-¿Amigos?

Una sonrisita se extendió por su rostro, aliviando al cobrizo.

-Creí que eramos novios.-Susurró, y él se inclinó sobre ella para besarla con una sonrisa surcando su rostro.-Sólo una cosa más.

-¿Mmh?

-Seré yo la que eche a la perra.

Edward bufó, divertido.

-¿Qué demonios has echo con la inocente y dulce Isabella que conocí?

-La has corrompido.-Susurró contra sus labios, soltando una risita antes de tomar su bolso y salir de la habitación, dejando a Edward con una estúpida sonrisa pintada en sus labios, sacudiendo la cabeza, divertido.

.

Victoria se puso furiosa cuando Bella le informó, con una enorme sonrisa en el rostro, que debería marcharse. Exigió hablar con Edward, alegando que él había sido quien la había llamado, pero se dio por vencida cuando vio la estúpida sonrisita de orgullo que cruzaba el rostro del cobrizo mientras veía a su novia marcar territorio.

Luego de gritarle que era un idiota al muchacho, se marchó, furiosa. Bella se encogió de hombros con una risita de felicidad y se puso su abrigo encima para salir de compras.

Edward insistió en acompañarla, pero su presencia era indispensable en la firma de discos que se llevaría a cabo en The Pallasades Shopping Centre, a unas cuantas cuadras del Hotel, así que Bella lo disuadió diciendo que no estaría demasiado lejos del hotel. Él había exigido que uno de los guardaespaldas la acompañara, pero ante el rotundo '¡No!' de la castaña, murmuró algo parecido a 'Mujer insoportable' entre dientes, y la besó para luego de dejarla ir.

Ahora Bella se encontraba caminando alrededor de Dudley Street, a tan solo un par de bloques del hotel, una zona llena de hermosas y bastantes costosas tiendas.

No le costó mucho encontrar una enorme tienda de suelos de madera oscura e iluminación tenue, en donde los preciosos y únicos vestidos de diseñador se encontraban dispersos de manera artística a través del todo el local.

El vestido, con un corpiño de pedrería y una falda larga y liviana, en color plateado y manteca, era precioso.

Contemplándose frente al espejo, Bella asintió un par de veces. Adoraba el vestido, pero no lo compraría antes de tener la confirmación de sus dos amigas, que también estarían presentes en la presentación.

Luego de rebuscar su teléfono en el bolso, se tomó una fotografía en el espejo del cambiador y se la envió a Alice y a Rosalie en un mensaje de WhatsApp.

Recibió una respuesta de Alice unos pocos minutos más tarde.

¡Lo amo, lo amo, lo amo! Es ese, ¡Cómpralo ya! Es una orden, Swan.

Bella soltó una risita, leyendo el mensaje que seguía, de Rosalie.

Te ves hermosa, ¡Edward va a adorarlo!

Bien, pues este era.

Luego de pagarlo con su tarjeta, haciendo una mueca al ver el costo y sin hacer caso a las anteriores protestas de Edward insistiendo por comprarle él el vestido, se alejó caminando hacia un bar que había visto cerca de allí.

Llegó al hotel a eso de las tres de la tarde, luego de un almuerzo rápido al mediodía, una llamada a su novio para avisarle que todavía seguía viva, y una nueva excursión por la calle de tiendas para conseguir el par de zapatos perfecto.

Edward ya estaba acostado boca abajo en la cama cuando ella llegó, pero no estaba dormido.

-Hola.-Dijo, con la voz amortiguada por el colchón.

Bella soltó una risita mientras se quitaba el abrigo y las botas antes de sentarse a horcajadas sobre su espalda.

-¿Quieres un masaje?

-¿Sabes dar masajes?

-No.

-Bueno.

Con una risa, Bella comenzó a mover sus manos sobre los hombros del cobrizo como suponía que se hacía un masaje, y lo sintió gemir.

-Sí sabes dar masajes.

-¿De veras?

-Mmh.

-¡Mira, otro de mis talentos ocultos!

Edward soltó una carcajada y se giró, hasta que Bella quedó sentada a horcajadas sobre su abdomen.

-¿Tienes muchos otros?

-Mm...-La castaña se inclinó sobre su pecho, arañándolo delicadamente con sus uñas.-Tendrás que descubrirlos.

Edward sonrió, girando con ella en la cama para tenerla bajo él.

-Entonces más me vale comenzar a hacerlo...

.

Bueno, bueno, bueno. Acá les traigo otro capítulo, que creo me salió más largo de lo normal así que... SEAN FELICES. okno JAJAJA Oh, por cierto, ¿En ff no deja poner links aquí no? Creo que no aparecen o algo así, así que hay que ponerlos con espacios. Bueno, les quería mostrar cómo es el vestido de Bella, porque de verdad que soy una mierda describiendo ese tipo de cosas porque sobre telas y eso no se... una mierda. JAJA en fin, si les interesa, este es el link:

weheartit entry / 100577842 / search ? context _ type = search & context _ user = peldakitty & page = 5 & query = dress + long

(Sin los espacios, claro) Y bueno, si ahí arriba hay un espacio en blanco, es porque hice algo mal.

Y otra cosa, sobre el bus de gira, ¿Entienden de qué tipo de bus hablo? Porque tampoco sé si me salió muy entendible la descripción JAJAJ en fin, esto es de lo que hablo:

weheartit entry / 95143469 / search ? context _ type = search & context _ user = morgan _ ann _ ulbricht & page = 3 & query = room + tour

(Sí, otro link. Y si, si hay un espacio en blanco, volví a hacer algo mal).

Y ahora si, volvamos al típico, ¡ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO! Yo lo amé, amo las escenas de celos, las AAAAAAAAMO. :3 Me costó tanto escribirlo, porque estaba casi terminandolo cuando mi computadora simplemente se apagó y el maldito word no me guardó el archivo, así que tuve que empezar de nuevo desde la mitad, que es en donde lo había guardado :( Pero creo que al final todo salió bien. Y... creo que eso es todo. Bueno, gracias por leerme, ¡Un beso a todas, las adoro!

Emma.

P.D: Casi casi me olvido, ¡Sobre la banda que ellos escuchan! The Vaccines. Es una banda londinense de rock indie relativamente nueva (2010) que adoro, y la canción que él le canta es de ellos y se llama 'I always knew', y esta es la traducción de la parte que él le canta:

Intento relajarme, nada en mi mente salvo tú, ajeno a todo lo que debo, estoy sosteniéndome a lo que no sé. Así que vamos a la cama antes de que digas algo real, vámonos a la cama antes de que digas cómo te sientes. Porque eres tú, siempre eres tú. Siempre lo supe, oh, eres tú.