¨No fui la estudiante modelo, solía pensar que mi cerebro no daba para más… entre muchas cosas, los idiomas no han sido mi fuerte… Un profesor nos comentó sobre: ¨Babel¨ y el origen bíblico de los idiomas; con el paso del tiempo llegue a la conclusión de que pese a las diferencias culturales: lo que cambia son las palabras, pero los sentimientos que quieren expresar son universales… Y hay una palabra que en cualquier idioma podría entender mi corazón.¨
GRACIAS
thanks - tlazohcamati - 谢谢 – obrigado – धन्यवाद - merci – dank - شكرا - gràcies – díky – 감사 - salamat kiitos - ευχαριστίες - terima kasih - go raibh maith agat – grazie - 感謝 – gratias – dzięki – спасибо – хвала – mahad – tack – shukrani – ขอบคุณ - நன்றி – teşekkürler – спасибі – شکریہ - esker
–¡Mírame!... Ahora tengo el valor para decirte que desde que te conocí, no he podido dejar de pensar en ti… ¡Te amo!
–No creí que tú…
Usagi había esperado con ansias aquella confesión del protagonista de su ¨dorama¨ favorito, pero ni siquiera le prestó atención al tremendo beso que se estaba dando su pareja favorita.
–Ahora es mío… –su hermano agarro el control remoto que se encontraba sobre la mesa de centro –Ni se te ocurra quitármelo… –se sentó sobre el sillón.
–Sammy, lo que tú digas…
–¿No me vas a acusar con mamá? –dijo incrédulo esperando de un momento a otro los gritos de su hermana mayor.
–Es justo que ahora sea tu turno de ver tu programa de zombies.
Su hermano no podía creer que ella fuese tan considera y más cuando su ¨dorama¨ favorito estaba al aire. Siendo así decidió no perder más tiempo y cambio de canal.
Los gritos de una mujer devorada por una gran cantidad zombies, no perturbo a Usagi, pese a que no soportaba ese tipo de escenas. Y lo cierto era que su mente estaba en otro lado lado.
Comenzó a mover su pie derecho de un lado a otro. Vio el reloj sobre la pared de la sala que marcaba las 9:00 P.M. Trato de no verse tan desesperada frente a su hermano, se recargo sobre el respaldo del gran sillón. El fresco ambiente producto del aire acondicionado, poco a poco la sumió en un profundo sueño.
Cuando despertó se vio en su cama; debajo de las sabanas, y comprendió que había sido su padre quien la había llevado como cada vez que ella se quedaba dormida en la sala.
Algo que ni ella podía creer es que se hubiese despertado de madrugada y más en vacaciones. Pudo ver desde las cortinas de la ventana, el amanecer que poco a poco hacia acto de presencia. Inconscientemente vio su celular y para su sorpresa la noche anterior había recibido un mensaje de: HEROE, así lo había registrado en sus contactos.
¨Disculpa que en estos dos días no me comunicara contigo… Te marco mañana, para darte una explicación. Dulces sueños.¨
Durante el tiempo que habían entablado aquella peculiar amistad, él siempre era el que le hablaba, y ella no se había atrevido a hablarle cuando él ya no lo hizo, pero, ya que estaba despierta no podía soportar la incertidumbre.
–¡Voy a marcar, pero, si no me contesta al primer tono, colgare! –se dijo decidida.
–Bueno…
Una sonrisa se dibujó en su rostro, hasta ahora Usagi comprendía que era inmensamente feliz cuando escuchaba su voz.
–…yo… no… quiero molestarte… perdón por marcarte a esta hor…
–¡Me extrañaste!
–No... es… eso, pensé que te había ocurrido algo malo… y estaba preocupada…
–Entonces, te preocupaste por mí…
Y como solía pasarle a Usagi, cayó bajo el hechizo de su melodiosa risa.
–Tuve que ausentarme dos días de la ciudad, porque fui a ver a alguien muy querido para mí… Te digo algo: Te extrañe… y estoy seguro que estabas esperando mi llamada, tu voz te delata…
–Ahora que ya sé que te encuentras bien, voy a colgar… –trato de evadir el tema.
–Espera… quiero que escuches algo…
Usagi reconoció la tonada que él estaba tarareando.
–¡Es mi canción favorita!
–Qué coincidencia, también se convirtió en la mía… durante estos días la he escuchado en todas partes, no pude dejar de tararearla en todo el camino de regreso a casa; y quería que tú también la escucharas…
Él siguió tarareándola con su melodiosa voz, mientras Usagi abría las cortinas, y la Luna parecía despedirse mientras el amanecer de un nuevo día hacia acto de presencia.
C
–¡Mina, no quiero que se terminen las vacaciones de verano!
Las dos amigas se abrazaron, para consolarse la una a la otra.
–¡Estas han sido las más maravillosas vacaciones de toda mi existencia! –dijo Mina dejándose caer sobre su cama y sin querer le aplasto la cola al pobre de su gato.
–Artemis, discúlpame… –arrullo entre sus brazos al gatito quien se mostraba molesto.
Usagi le acaricio las orejitas y por un momento se perdió en sus pensamientos.
–Estoy segura que estás pensando en: Héroe.
Usagi se sentó a un lado y recargo su cabeza sobre el hombro de su amiga.
–Creí que estas vacaciones serían muy aburridas sin ti… –suspiro– te confieso algo, en poco tiempo se ha convertido en alguien especial para mí.
–Te entiendo, en el campamento me las ingeniaba para hablar con Malachite… Las dos tuvimos nuestro amor de verano por teléfono.
–No creo que a eso se le pueda llamar amor.
–Aja, crees que no veo el brillo en tu mirada…
Mina se levantó de la cama efusivamente, asustando a Usagi y Artemis.
–¡Tienes que ir a mi cita con Malachite!
–Cómo crees, no quiero ser mal tercio.
–Lo que quiero decir, es que invites a tu chico misterioso y tengamos una cita doble.
–No sé si acepte, además…
–No te hagas, bien que quieres conocerlo.
Usagi se sonrojo, su amiga estaba en lo cierto. Quería conocerlo y no era tan mala idea, ya que Mina estaría a su lado.
–Nada pierdes con preguntarle…
Usagi tomo entre sus manos el celular, decidió mandarle un mensaje ya que no quería que se diera cuenta de su nerviosismo, además sería más fácil aceptar una negativa. Sus manos temblaban y se le dificultaba escribir y las pocas palabras que lograba que fueran coherentes, terminaba borrándolas.
–Por favor escríbelo por mí, estoy muy nerviosa…
Mina en un santiamén escribió el mensaje:
Hola. Te gustaría salir en una cita doble. Nos veríamos este domingo, en el parque #10 a las 12:00.
Antes de que Usagi protestara, su amiga lo mando y la respuesta fue inmediata. Antes de abrir el mensaje ella estaba tranquila, pero no esperaba ver un simple y conciso:
Sí.
C
–Me puedes decir dónde está mi chamarra nueva…
–La blanca de botones negros con rojo… tú me la prestaste
–¡¿Cuándo?!
–Te estas arreglando bastante para salir con Malachite… algo me decía que terminarían siendo novios –dijo con toda la intención de molestar. Dejo la llave que estaba usando en la caja de herramientas y cerro el cofre del automóvil.
–¨El león cree que todos son de su condición.¨
–Con que alguien ya conquisto el corazón de mi hermanito…
Estaba a punto de irse del taller, cuando ella lo sujeto por el cuello para obligarlo a confesar.
–Haruka, estas arrugando el cuello de mi camisa… –dijo furioso.
–¡Qué detallista resultaste ser! Es su primera cita y quieres impresionarla… quién es… la conozco… –ella rió efusivamente y sin soltarlo– ya se… es con quien te la pasas hablando por teléfono…
–¡¿Me estas espiando?!
–La que debería de estar enojada soy yo, no me dejas dormir… –bromeo– tus pláticas se escuchan hasta mi habitación… Y por si fuera poco, últimamente te la pasas en las nubes… ya no nos ayudas en el taller…
–Déjame en paz… –se soltó de su agarre.
–Ok. No quiero que mi hermanito llegue tarde a su cita…
–Que considerada…
Haruka abrió uno de los locker, saco la dichosa chamarra nueva, y se la aventó a su hermano.
–¡Suerte! –le deseo de corazón.
C
–Mi mamá diría que es un milagro; las dos llegando puntuales a algo…
–Mi mamá, también se sorprendería –Usagi sonrió, mientras acomodaba su falda para sentarse en una de las bancas del parque.
–Creo que ya llego tu chico misterioso –le susurro Mina– ¡Esta guapísimo!
Usagi se puso nerviosa, aquel joven estaba a unos diez pasos de ellas, pero, oh, decepción.
–Mi amor…
Una chica lo abrazo y por el beso, no había duda de que eran novios.
–¿Quién soy?
De repente sintió que unas manos cubrían delicadamente sus ojos, al escuchar su voz no cabía de la emoción.
–¡Malachite!
Mina se incorporó emocionada de la banca, pero, oh, sorpresa. Usagi no tuvo que pronunciar palabra alguna, para que Mina entendiera el mensaje de su atónita mirada.
¨¡Qué demonios hace aquí el amigo de Malachite! Acaso no le dijiste que ya tenía una cita!¨
¨Él no me comento que vendría con Diamond.¨
Es lo que Mina quería contestarle. Pero… Oh, sorpresa (por segunda ocasión).
–Estas muy linda…
Al escuchar su voz supo que no era un error que él estuviese ahí.
C
–Lo llamare Artemis II, y a este gato sí podre aplastarlo sin que me rasguñe.
Abrazo el muñeco que había ganado Malachite. Trato de bromear con Usagi, pero en esta ocasión ni la alegre Mina logro que ella dejara de sentirse incomoda.
Había decidido quedarse para no arruinarle el feliz momento a su amiga, pero estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no salir corriendo en dirección a su casa. No podía creer que él fuese el chico con el que estuvo hablando todo ese verano.
–Vamos a jugar Sailor V –Mina les aviso, mientras ellos estaban ¨echando carreras¨ en ¨Gran Turismo¨.
Usagi se adelantó viendo la oportunidad de alejarse ahí, ya que el juego estaba en el primer piso del ¨Centro de videojuegos¨.
Bajo las escaleras tan rápido que sin querer tropezó con un joven empleado.
–Lo siento…
–No te preocupes… Es un placer tropezar con una chica tan linda como tú –le sonrió– Estás buscando un videojuego en particular.
Ella señalo tímidamente en dirección a un grupo de jóvenes de unos catorce años.
–Sailor V, es muy popular, y tarda hora en desocuparse… Te recomiendo otro…
Cuando estaba a punto de tomarla de la mano para guiarla. Alguien la rodeo posesivamente con su brazo.
–Estoy seguro de que te gusta coquetear con todas las jovencitas, pero sabes ella me tiene a mí –lo amenazo.
El empleado decidió irse y evitar un palea. Ese tipo de reacción agresiva, era lo que ella tanto temía de Diamond.
C
–Ellas sí que son afortunadas… sus novios son muy guapos –le dijo discretamente a su amiga.
Dos jóvenes de su misma edad, estaban en la mesa detrás de ellos, no dejaban de observarlos.
–A mí me gusta el chico de coleta…
–Y a mí… –antes de que dijera algo la chica pelirroja, la mirada matadora de Mina la desanimo.
–Mejor vamos a sentarnos por allá… –propuso la asustada chica, y Mina siguió platicando.
–Espero que este semestre estemos en el mismo salón.
Malachite y Mina parecían de lo más divertidos, pero del otro lado de la mesa, no había el más mínimo dialogo por parte de los que se la habían pasado hablando horas por teléfono.
–Sus malteadas –dijo la joven mecerá y las dejo sobre la mesa.
Usagi de lo nerviosa que estaba no se percató que iba a tomar de la malteada de chocolate de Diamond y al sentir su mano sobre la de ella, la quito bruscamente y la malteada termino cayendo sobre su blusa blanca y la falda color rosa pastel.
¨¡Qué alguien me mate…¨ –pensó al ver que las miradas de los otros clientes se posaban sobre ella.
–Te acompaño al baño… –dijo Mina y se incorporó silla; junto con Usagi.
–No te preocupes puedo ir sola…
No insistió al ver la mirada suplicante de su amiga, para que la dejara alejarse de aquella penosa situación.
Su blusa nueva había quedado arruinada, trato de limpiarla con agua y jabón liquido de manos, pero, para su desgracia la mancha parecía empeorar. No pensaba salir del baño de mujeres hasta que un milagro la salvara de Diamond.
–Qué estaba pensado al hablar con alguien al que no había visto… Él sabe muchas cosas sobre mi… –recargo sus manos sobre el lavamanos y vio su reflejo sobre el espejo.
Escucho unos golpecitos en la puerta.
–Mina, ya voy a salir…
Cuando abrió la puerta se encontró frente a frente con Diamond. El estiro su mano; ofreciéndole su chamarra.
–No es necesario, gracias.
Entonces él la rodeo y le ayudo a ponérsela. Ella no podía dejar de temblar, no sabía si era por qué su ropa estaba empapada o por la cercanía de Diamond.
La tomo de la mano, y caminaron en dirección a la mesa. Pero Usagi ya no estaba dispuesta a soportar más tensión.
–No se preocupen por mí, me voy a mi casa…
–Te acompaño…
–No…
Usagi no fue nada amable, y salió corriendo del establecimiento. Diamond le entrego dinero a Malachite para que pagara su parte y la siguió.
C
Se encontraba a unos metros de su casa, pero el cansancio la venció. Trato de recobrar fuerzas, y cuál fue su sorpresa: Diamond estaba a unos pasos, pero decidió dejar de huir y enfrentarlo.
–No crees que tú broma ya fue demasiado lejos…
–Recuerdas el primer día de clases del primer semestre.
Flash Back
¨¡Cobardes, como pueden maltratar a un indefenso animalito!¨
¨No sabes con quien te estas metiendo.¨
Le dijo uno de los niños que estaba aventándole piedras al gatito de aproximadamente un mes de nacido.
¨Mocosos malcriados… deberían de tratarme con más respeto, soy mayor que ustedes…¨
¨No por qué seas másss vieja te vamos a vamos a respetar.¨
¨Vieja, vieja¨
Gritaron al unísono los cinco niños. Usagi se quitó los zapatos y se los aventó a los niños¨
¨No huyan¨
Los persiguió por casi una cuadra y viendo que ya no podría alcanzarlos, regreso donde se encontraba el indefenso gatito. Lo busco entre los matorrales del parque y ya no estaba.
¨Dónde se habrá metido… ¿gatito? Bichu bichu… Lo que importa es que lo salve de esos abusivos…¨ –camino en dirección a la escuela, y de lo furiosa que estaba ni se percató que no traía zapatos.
Fin flash back
–Diana, está en mi casa…
–¿Diana?
–La gatita, que rescataste…
–Le diste un lindo nombre… me alegra saber que Diana tiene un buen hogar… –ella volvió a hablarle como cuando se comunicaban por teléfono.
Sin previo aviso él la beso.
–Me gustas…
Su confesión para nada, fue lo que ella tantas veces había imaginado, y su inexpresivo rostro la hacía dudar de la veracidad de sus palabras.
C
–¡Bienvenido!
No es que se sintiera decepcionado al ver a su amada esposa, pero su hija siempre había sido la primera en darle la bienvenida, cuando regresaba de su trabajo. Ikikuko adivino sus pensamientos.
–Usagi, me dijo que se dormiría tempano, por qué mañana es el primer día de clases. Nuestra hija está madurando.
–Es cierto, nuestros hijos están creciendo… Sammy esta estudiando para su examen de admisión a la secundaria, y en dos años Usagi presentara el examen de admisión a la universidad.
Una sonrisa melancólica se dibujó en el rostro de Kenji.
C
Por primera vez se despertó antes de que sonara su alarma. Y estaba llegando a tiempo a su primer día de clases. Vio la lista de los grupo y para su fortuna estaba en la misma clase que Mina. Se dirigió a su salón, entonces vio a Diamond en el estacionamiento, trato de esconderse entre un grupo de estudiantes de tercero. Faltaba tan poco para entrar al edificio ¨C¨, cuando escucho su nombre.
–Usagi…
Ella entro al edificio sin importarle nada más.
–Acaso, no me escuchas.
–Mina no quiero que me vea Diamond… Por cierto quiero disculparme por arruinarte tú cita con Malachite…
–Ni lo menciones, por cierto te hable, para saber cómo te encontrabas y… que crees… Malachite se me declaro ayer y ya somos novio, lastima que él este en segundo ¨A¨… –entraron al salón y se sentaron en sus respectivas bancas.
–Estoy feliz por ti… Lo que pasa es que me quede profundamente dormida después de tantas emociones por un solo día –y recordó su primer beso.
–Desde que vimos la golpiza que le dio a Alan. Diamond te ha dado miedo… y los rumores que hemos escuchado de que en la secundaria era un mujeriego, no lo hacen alguien confiable. No quisiera decirte esto, pero me entere de que tiene novia… ella asiste a cada una de las presentaciones de su banda –Usagi no pudo evitar sentir un nudo en la garganta al escuchar esto– ...antes de adelantar conclusiones… Trate de preguntarle a Malachite sobre ella; solo me dijo que confiaras en él.
–Jóvenes, bienvenidos a al primer día de clases… –dijo su profesor.
C
–Es el primer día de clases y ya faltaste a las primeras horas. Dime tu no nombre y grupo…
El prefecto estaba fúrico, y no era para menos ya que él seguía sentado sobre su motocicleta. Solo reacciono cuando su celular timbro, y vio por la pantalla que era un mensaje de: Princesa.
¨Me encuentro en la azotea del edificio antiguo, ¿podríamos vernos?. Quiero hablar contigo.¨
Y corrió sin importarle nada más, el encolerizado hombre trato de alcanzarlo, pero a unos pocos metros el pobre ya se estaba desmallando por su falta de condición física.
C
–¿Por qué golpeaste a Alan?
–Solo querías verme para hablar de ese imbécil…
–Fue internado por varios días en el hospital, y él nunca levanto cargos… y por eso yo te tenía miedo, pero en este tiempo que hemos hablado…
Diamond estaba sentado en el borde del edificio y se incorporó dispuesto a irse. Por un momento a Usagi le pareció que él caería al vació y lo abrazo.
–Te atrape, si te importo…
–Cómo puedes jugar con eso… –comenzó a llorar, y por un momento fue presa del miedo a perderlo.
–Perdóname, no fue mi intención asustarte…
Ahora era ella la que estaba dispuesta a irse.
–Princesa, quieres ser mi novia –Diamond se hinco y beso su mano.
Dos meses y medio después…
–Quería ir a la escuela, pero mi mamá me obligo a quedarme en casa, por una simple fiebre.
–Yo no hubiera protestado…
–Quería verte…
Ella se sonrojo y siguió caminando.
–No creí que un chico rudo se resfriara tan fácilmente.
–El tener una novia cómo tú me hizo débil…
–¿Qué quieres decir? –se enojó ante su comentario y estaba a punto de cortar la llamada, pero su melodiosa risa siempre terminaba cautivándola.
–Cómo mi novia deberías de estar acompañándome…
–Tú deseo se ha cumplido.
Diamond escucho el timbre de la puerta de su casa.
C
–Tu amor malsano la ha condenado a vivir entre las penumbras.¨
–Tu no sabes lo que es amar¨ –lo apuñalo una infinidad de veces.
Usagi cerro sus parpados y Diamond le dio pausa a la película antes de que su novia terminara asfixiando a la pobre Diana.
–Por qué teníamos que ver esta película de terror…
–Tú la trajiste...
–Según la crítica que leí, decía que era una película romántica... –Usagi percibió un agradable aroma a flores el cuál impregnaba la sala con mayor intensidad; gracias a la ventana abierta que daba al jardín –Las flores del jardín de tu casa son hermosas…
–En verdad te gustan... –dijo emocionado y le dio un fugaz beso en la frente– ...yo las plante. Como te había comentado me gusta el aroma del jazmín.
–No creí que a los chicos les gustaran las flores.
–En realidad es un arbusto...
Usagi vio la hora en la pantalla de su celular.
–Tengo que irme... –trato de incorporarse del sillón, pero Diamond se lo impidió.
–Mis padres y mi hermana no están, acaso piensas abandonar a un pobre enfermo. Podrías quedarte un rato más.
Usagi no podía negarse y más ante aquella expresión de dolor fingido.
–Creo que mi familia sospecha que tengo novio.
–Yo no tengo ningún problema en presentarme con ellos.
–En realidad estoy preocupada de que se entere mi papá, ni tu saldrías vivo de su interrogatorio.
–También sería un papá celoso…
–Estoy de acuerdo…
–¡Oye!
–Solo me quedaré cinco minutos y ni un minutos más.
Eso cinco minutos se convirtieron en una hora, ella sin querer se quedó profundamente dormida en los brazos de Diamond. Trato de no despertarlo, pero debido a la oscuridad se pegó en la rodilla derecha con la mesa de centro de la sala. Afortunadamente Diamond permaneció dormido, ella no quería despertarlo, pero Diana comenzó a maullar.
–Shhh… Diana vas a despertarlo… –le susurro, pero la gatita seguía inquieta. Así que salió lo más rápido que pudo de la casa, y subió el puente peatonal para tomar el autobús del otro lado de la calle.
Le sorprendió ver a dos hombres con máscaras, frente a ella. Los ojos detrás de estas revelaran sus malsanas intensiones. Trato de correr, pero, no se percató de que otro tipo, se encontraba detrás de ella.
Diamond se despertó ante los insistentes maullidos de su gatita, y el hormigueo en el brazo dónde Usagi había estado durmiendo termino por despertarlo. Un mal presentimiento lo sobresalto. Se incorporó del sillón y al ver por la ventana, un escalofrió recorrió su cuerpo y su instinto fue correr para poder defenderla.
Usagi quedo en medio de los dos sujetos y atrás de ella se encontraba otro amenazándola con un cuchillo. Sus pies no le respondían, pero se vio a obligada a bajar los escalos del puente peatonal, trato de correr pero la atraparon y cayo pesadamente sobre el duro concreto.
–Levántate… –dijo fríamente el de la máscara de monstruo.
La sangre que emanaba de la herida de su cabeza cubrió todo su rostro, pero, esto no los conmovió.
–Si vuelves a hacerlo ten por seguro que te degollare y te dejaremos desangrándote.
Diamond, corrió con todas sus fuerzas, pero con impotencia y desesperación, vio cuando la camioneta avanzaba a toda marcha.
C
Pensó en salta por la ventana sin terminar; prefería morir a soportar lo que esos degenerados tenían pensado hacerle. Su muerte sería inminente, después de una caída de un décimo piso. Se lo impidió él de la máscara de una mujer de edad; sujetandola por la cintura.
–Déjenme ir, se lo rueg…
–Cállate de un p… vez– la bofetada la hizo caer pesadamente sobre los escombros, por el techo de vigas vio la inmensidad del cielo ennegrecido.
–Su ropa interior es muy infantil…
Las burlonas risas retumbaron por todo el piso en ruinas.
–Si te fijas bien su cuerpo es otra cosa…
El que usaba la mascara de un bebé deformado, acercó peligrosamente la navaja para deshacerse fácilmente de aquellas prendas.
–¡Ahhhh! –grito al sentir un insoportable dolor en su costado.
–Diamond –susurro Usagi.
Cuando se percataron de quien se trataba los tres se vieron entre si y corrieron en diferentes direcciones. Diamond persiguió al que había herido con la mitad de un ladrillo. Decidió dejar a un lado su ira, y auxiliar a Usagi quien se encontraba herida de gravedad.
C
–Señora, hoy daré de alta a su hija... –le entrego la receta y salió de la habitación.
–Gracias doctor…
Ikuko ayudo a Usagi a vestirse y al ver los moretones por todo su cuerpo y rostro, se le rompió el corazón. Las lágrimas amenazaban con salir, pero trato de ser fuerte por su hija.
–Gracias por no decirle a mi papá lo que me paso… estoy segura que él tomaría el primer avión a Japón.
–Si se entera que le he ocultado algo tan grave, no sé cómo reaccionara.
C
Mina, Malachite, Sammy y Haruka esperaban sentados en la salita de la recepción del hospital. Diamond caminaba de un lado a otro. Cuando la vio corrió a abrazarla. Ella comenzó a llorar desconsoladamente entre sus brazos.
–Te juro que los encontrare y los matare.
La mirada de Diamond asusto a Haruka y a Malachite, ellos mejor que nadie sabían, que había detrás de esta.
C
–Usagi, ten un buen día… y estudia mucho –dijo alegremente su mamá.
Usagi forzó una sonrisa. Sin importar que su uniforme fuera nuevo los recuerdos amenazaban con torturarla. Pese a que ya se encontraba en la puerta de su casa, decidió entrar y no ir a la escuela.
–Princesa, buenos días…
Al escuchar la voz de su novio, dio media vuelta y él se encontraba aún lado de su motocicleta.
–Desde hoy vendré todas las mañanas por ti –le entrego un casco de color rosa. Diamond y la mamá de Usagi se sonrieron con complicidad; ella entro a la casa.
–Hay algo que quiero preguntarme…
–Sí…
–¿Cómo me encontraste?
Su sonrisa le trasmitió una infinita paz.
–¨Fue el poder de mi amor¨.
Usagi se puso el casco y se subió a la moto. El comenzó a tararear la que se había convertido en su canción. La calidez de su espalda la adormeció y todos sus miedos se esfumaron al sentirse amada y protegida.
C
–Buenas noches, disculpe que la moleste a esta hora. Fui compañera de Usagi en la primaria y me entere por Mina que estuvo en el hospital.
–Adelante… gracias por visitarla.
Ikuko la guió por las escaleras y toco la puerta de la habitación de su hija.
–Puedo pasar.
–Sí, mamá ... –se escuchó del otro lado de la puerta.
–Una compañera vino a visitarte.
Usagi dejo a un lado su lápiz, trato de recordar su rostro pero le fue imposible.
–Toma asiento, en un momento les traeré una rebanada de pastel que prepare esta tarde.
–Gracias... –se sentó en la silla a un lado de la de Usagi.
En el momento que Ikuko cerró la puerta, la apariencia afable de la elegante joven cambio drásticamente por un aura malvada.
–No te esfuerces en recordarme, tú no me conoces, pero yo se todo sobre ti.
De su mochila sacó una navaja y unas fotografías que Usagi reconoció al instante.
–Más te vale terminar lo antes posible con Diamond.
En su rostro se dibujó una macabra sonrisa. Con una fuerza descomunal sujeto la mano izquierda de Usagi; la hoja de la navaja era tan afilada que dejo una delgada línea roja sobre su muñeca izquierda.
–Recuerdas a mis amigos, lástima que ellos no pudieron divertirse contigo, pero quizá sí lo hagan con tu amiga Mina.
Usagi trato de decir algo para defenderse de aquella desconocida. Se sintió indefensa al ver el profundo odio que ella le profesaba.
–Te haré conocer el infierno, a tal grado que tu misma desearas terminar con tu vida...
Cerro la navaja, la dejo debajo de la libreta de apuntes que Usagi estaba estudiando; guardo las comprometedoras fotografías.
–Espero te guste el pastel de chocolate…
–Lo siento, tengo que irme, ya es tarde y mis padres se preocuparan por mi...
Aquel demonio cambio su apariencia por la de un ángel.
–Cuídate –le dio un beso en la mejilla a Usagi.
–Te acompaño a la puerta –dijo Ikuko.
El miedo se apodero de ella. No podía contarle a Diamond ya que su reacción seria violenta y por otra parte no soportaba la presión de tener que defender su relación ante alguien tan cruel. Los recuerdos de aquel día no la dejaban de atormentar. Esa vez se había salvado de ser violada… No podía contarle a sus padres o amigos ya que los preocuparía, pero eso aumentaba un sentimiento insoportable de soledad.
Extrañaba aquellos días de tranquilidad, ahora se sentía aterrada con la sola idea de lo que ella planeaba hacerle para separarla de Diamond.
C
–Usagi… Me estas escuchando
–Yo…
–Tendré que irme de pinta... bueno, para ultimar los detalles de la presentación de esta tarde...
La beso repentinamente en los labios, ella se separo bruscamente de él.
–Alguien podría vernos y…
–...y podrían matarnos.
El bromeo, pero a Usagi no le hizo ni la menor gracia y entro a la escuela sin siquiera despedirse de su novio.
C
–¿Cómo que no piensas ir a ¨la tocada¨? Va ir Haruka y algunos de nuestros compañeros. Malachite, me hizo prometer que no te diría, pero Diamond te tiene una sorpresa. Además tu nunca lo has visto tocar.
–Hoy me quitaron los puntos y me duele la cabeza... no creo…
–Usa no quería decírtelo, pero desde ayer actúas muy extraño. Si ha pasado algo puedes contármelo. Sabes que siempre te apoyare.
Usagi tenía un nudo en la garganta.
–Me convenciste, iré... –la tomo del brazo.
–Vamos a mi casa a cambiarnos el uniforme… –dijo alegremente Mina.
C
–Por aquí…–grito Haruka, quien se encontraba en la mesa frente al escenario.
Usagi reconoció a una de las personas que estaba sentada en la mesa contigua y un inmenso miedo se apodero de ella.
–Haruka, no nos vas a presentar.
–Ella es Mina y Usagi...
–Malchite y Diamond me han hablado de ustedes. Mucho gusto, me llamo Esmeralda, y quizá no conozcan a los otros integrantes del grupo: Rubeus, Kunzite y Zoisite –señalo a los tres chicos que se encontraban afinando sus instrumentos.
Las luces se apagaron y el lugar se quedo a media luz. Haruka fue la única que pareció darse cuenta del terror reflejado en los ojos de la novia de su hermano.
–Bienvenidos, la primera canción se la dedico a mi novia. Es un cover de la canción…
La situación la agobio y se le dificultaba respirar. Tenia que salir lo más pronto de hay o si no se volvería loca. Usagi corrió y Diamond la siguió sin importarle abandonar a su banda.
Ya en la entrada del local. Al ver a Diamond trato calmarse.
–¿Esmeralda, es tu ex-novia?
–Sí, no te pongas celosa... Antes de ser novios fuimos amigos y quedamos en que seguiríamos siéndolo. Por eso ella sigue viniendo a verme –entrelazo sus dedos con los de ella– Vamos a dentro, para que escuches…
–Yo… yo quiero terminar...
Él soltó su mano y ella entendió que él había aceptado su decisión. Estaba a punto de correr y alejarse lo más pronto de ahí, y entonces Diamond la estrecho entre sus brazos. Y toda la determinación de Usagi se fue por los suelos.
–¡No lo acepto!
Continuara…
C
Esta historia no la dejare a medias, eso sí, iré lento pero seguro. La primera adaptación que vi de koizora fue la película, es muy trágica, pero muy linda. Y mi escena favorita es la del: árbol, quien ya la vio sabe a que me refiero.
Un saludo y hasta el próximo capitulo queridas lectoras.
