CAPITULO 10

(Pov Hannival)

Al llegar un hombre de confianza y mayordomo principal de la casa de mi difunto padre, nos recogió enseguida llegamos ya que estaba apartado pero no demasiado alejado del aeropuerto.

Bajé y Anny bajó detrás de mí, la cogí de la mano y ella se puso a temblar.

-¿Qué te pasa?.

-Es que hace frío.

-Aquí siempre hace frío, mi niña- la cogí en brazos y subí las escaleras de piedra hasta la puerta principal que fue abierta por una de las criadas.

"Mierda...".

Anny abrió muchos sus ojos y yo se los tapé pero quitó mi mano de su rostro y me miró fijamente, seria y enfadada.

Se me olvidó que las criadas aquí no tienen la parte de arriba.

Respiré hondo y miré a Antonia, alguien a quién conocía bien...

-Haz el favor de decirle a todas las criadas de la casa que se vistan enteramente.

-Si señor- dijo con su voz cantarina.

-Ella es mi esposa, la mujer de la casa.

-Dómina...

-No... Mejor Anny- dijo ella en un susurro mirándome fijamente.

-Vamos a la habitación, quiero que me llaméis cuando la comida esté lista.

-Si señor- dijo inclinándose.

Cogí de la mano a Anny y subimos las escaleras. La miré de reojo, se notaba que estaba enfadada.

-¿Qué ocurre?- le susurré.

-Le has visto los pechos a esa mujer.

"Como si fuesen los únicos que he visto en la vida... niña inocente".

-Anny...

-No quiero hablar.

-Anny, mírame.

Ella me miró fijamente y suspiró.

Acerqué mi rostro al de ella y la sujeté de la cintura, la llevé a la primera habitación de la planta de arriba, decorada con una cama de doseles verdes oscuros de terciopelo con una ventana y la pared en piedra natural del castillo el cual era esta casa.

La sujeté con más fuerza de la cintura y ella me siguió mirando fijamente, desabroché con rapidez los botones delanteros de su vestido y sujeté uno de sus pechos pellizcando su pezón un poco, despacio...

-Anny...

Ella gimió en respuesta, abrió sus labios un poco y di un paso en su dirección haciendo que ella retrocediese uno hacia atrás.

-A mi...- le susurré sobre sus labios- me gustas tu... y me gustan... tus... tetas...

Ella volvió a gemir y juntó sus muslos, acaricié su pezón un poco más y rocé con mi lengua sus labios... deliciosa como siempre.

-Tengo muchos planes... pero no en este momento...

-Por favor- suplicó.

-No...- retiré mis manos de su pecho y abroché su vestido, besé su frente y le sonreí.

-Vamos, te enseñaré el resto de la casa.