CAPITULO 12
(Pov Anny)
Después de cenar Hannival me estuvo explicando una a una las normas de la familia, eran parecidas a la de los Casannova pero incluso más estrictas, yo no debía hablarle en público ni tampoco usar ropa demasiado corta, no debía hablar sobre negocios pero eso tampoco lo hacía en la casa de los Casannova.
Cuando me lo explicó todo, una criada vino y dijo que la habitación estaba preparada así que me metí en la cama esperando a
Hannival y esperando que terminase lo que empezó en esa habitación, pero no lo hizo, me abrazó como siempre hacía y me besó en el cuello.
-Tienes que dormir Anny... estos últimos días no lo has hecho.
-Pero no tengo sueño- susurré y lo abracé todo lo fuerte que pude.
-Tranquila... mañana te puedo enseñar los alrededores.
Poco a poco... me fui quedando dormida, tenía mucho cansancio acumulado.
…
Abrí los ojos asustada y desorientada, con los ojos llorosos y el pecho alborotado. Hannival dormía a mi lado con la boca ligeramente abierta y el cabello despeinado cayendo por sus ojos, muy sexy mi marido era muy sexy, sonreí para mí misma y lo miré dormir, él alargó su mano y me acercó más a su pecho, besé el tatuaje central de su pecho. Escuché ruidos fuera, me moví despacio fuera de la cama y me puse una bata rosa que tenía de seda mis zapatos de estar por casa de conejitos y salí despacio por la puerta, miré al enorme pasillo y no había nadie... me moví despacio pero cuando fui a volver a entrar... vi que en la puerta justo de enfrente de nuestra habitación ponía una pequeña plaquita.
Me acerqué a verla y ponía... "Hannival" en letras cursivas.
Sostuve el picaporte de la puerta y lo giré al abrirlo vi una habitación de bebé, pintada en tonos blancos y azules, un enorme dosel con barrotes pesados estaba en el centro y a los lados había algunos juguetes... camiones, coches y pistolas de juguete, me acerqué a la cuna de bebé y estaba vacía... toqué las finas sábanas de lino, estaban como nuevas.
-¿Qué haces aquí?.
Me giré rápidamente asustada, Hannival me miraba desde el marco de la puerta, con un bóxer negro y un cigarrillo encendido en la mano derecha.
-Solo...vi la placa y pensé que...
-Eres muy curiosa.
-Lo siento- susurré.
-No has hecho nada malo, esta era mi habitación cuando era un bebé.
-Aún la conservas...
-No vengo mucho por aquí así que todo está como estaba.
Dio una calada a su cigarro y mi corazón se aceleró. Sé que no le gusta que le toquen el tema de sus padres.
Miré mis manos y escuché como se acercó a mí.
-Me has asustado...- susurra y me abraza, acaricio su cabello despacio y por un momento parece él el que está asustado y no yo.
-¿por qué?- susurré y besé su pecho.
-Porque he despertado y no estabas.
-Estoy aquí.
-Lo veo... – dijo y sus manos bajaron a mi trasero y lo sujetaron acercándome a su cadera. -Volvamos a la cama... tengo muchos planes ahí...
Gemí en respuesta y él me llevó en brazos a nuestra habitación.
