CAPITULO 14
(Pov Hannival)
El sueño siempre es el mismo o suele serlo, el ama me ata y se sube encima de mí y después de eso siento todo, su peso, su cuerpo, su olor ... me inundan y siento que me ahogo que quiero gritar... pero siempre encuentro ese calor al lado de Anny.
Estaba dormida a mi lado acurrucada y yo la abracé y acerqué a mi pecho, eran las seis de la mañana, miré le techo de la habitación con grandes vigas de madera.
Mi padre me había contado una y otra vez la historia de esta casa y que el mismo abuelo de mis antepasados, fue el que mandó construir este castillo, las cortinas todas eran de los mismos tonos verdes y eso era porque todos los hombres de mi familia conservábamos el mismo color de ojos, era algo genético...
Escuché que le móvil en la mesilla de noche tembló, y lo cogí antes de que despertase a Anny.
-marica- dijo Troy a la otra línea.
-Dime.
-¿Cómo vas por ahí?.
-Bien...
-Tengo tu encargo, ahora mismo estoy en tu sótano... -.
Vaya vaya muy bonito sin duda.
-Lo odio.
-Puedo imaginar el porqué, pero no está mal...
-¿Te importa si voy en una hora?.
-¿Porque antes tienes que retocarte,? me gusta cómo eres boquita de fresa no tienes que pintarte para mí.
-Que te jodan.
-Con mucho gusto, pero mi preciosa mujer está en Italia y la echo mucho de menos.
-Bueno... tu espera una hora, es que Anny se asustará si despierta y no me ve.
-Echo, voy calentando el terreno.
-Por supuesto.
Colgué el teléfono y miré a Anny, la otra noche la castigue sin sexo después de que se corriese sin permiso y había llorado hasta quedarse dormida.
Observé su cuerpo desnudo bajo las mantas, sus perfectos pechos torneados, su vientre plano y sus piernas largas y bonitas, toda una mujer, pero a la vez tierna e inocente, mi niña.
Acaricié su cabello rubio y ella poco a poco abrió sus ojos.
-Tengo que irme- le susurré y besé el cuello.
Ella me abrazó y yo toqué un poco más sus caderas antes de irme.
-¿Donde?- susurró.
-Al sótano, Troy ha traído algo para mí.
-¿un regalo?.
-Algo así.
-Te esperaré aquí, en la cama...- susurró enrojecida.
Le sonreí y salí de la cama.
-¿Quieres desayunar en la cama?.
Asintió.
-Y más cosas...
-oh no... Hoy será un día duro para ti... yo nunca olvido mi niña.
