CAPITULO 24
(Pov Hannival)
La acurruqué contra mi pecho y acaricié su mejilla limpiando las lágrimas que allí había.
-¿Que soñabas?
-Con un hombre... que era como tu pero no eras tú y luego había gente muerta y muchos bichos- susurró y sollozó.
-Sh... Era un sueño mi niña... ya está.
La besé en los labios y ella correspondió el beso. La tumbé a mi lado y la miré fijamente.
-¿Quieres intentar dormir de nuevo?
-No...- susurró.
-¿Que quieres entonces?
-A ti... ahora...
Asentí y la besé en los labios, esto debía ser lento, me deshice de mi bóxer bajo las mantas de la cama, el aire azotaba los cristales y pronto llovería , me puse sobre ella con sumo cuidado y la seguí besando, dejó de llorar y me abrazó, la sujeté de las caderas y abrí un poco sus piernas acomodándome entre ellas, la miré fijamente y ella me devolvió la mirada. Me introduje despacio en ella y gimió mi nombre en voz baja.
-Estoy aquí mi niña- le susurré y ella asintió cerrando sus ojos y dejándose llevar por mis embestidas.
Lentas al principio y más duras conforme iba pasando el tiempo. Ella me miraba y gemía lentamente, la besaba una y otra vez y abrazaba contra mi cuerpo, estaba caliente, tibia...asustada, esto era lo único que podía hacer por ella en este momento, finalmente aceleré mis embestidas y ella pudo llegar a un poderoso orgasmo clavando las medias lunas de sus uñas en mi espalda, yo di una profunda embestida en su interior y me corrí en ella hundiendo mi rostro en su cuello y disfrutando de su olor.
Subí las mantas hasta que nos cubrieron la cabeza y la miré fijamente todavía dentro de ella.
Ella me miró fijamente y acarició las mechas de mi cabello que caían sobre mis ojos.
-Te amo- susurró.
-Y yo a ti mi niña- la besé en la frente.
-Aquí no nos puede pasar nada... es nuestro refugio- le susurré.
Ella asintió y me abrazó fuerte.
-No puede pasar nada.
-Claro que no... Ahora puedes dormir, yo estaré velando tus sueños...
-Vale...
-Eso es...- salí muy despacio de ella y la abracé acercándola a mi cuerpo todavía cubiertos hasta la cabeza con las mantas, ella se acurrucó en mi pecho y poco a poco se fue quedando dormida, retiré las mantas un poco y la besé en la cabeza.
¿Cómo podía haber soñado Anny con mi padre si ella no le conoció y jamás vio una foto suya?
