Utrecht
Salieron de la estación y había una carrosa jalada por caballos blancos y salió el joven. Era muy alto y delgado, venia vestido de traje blanco también. Diana corrió a sus brazos y él la cargó acercándola y le dio un beso. Diana se tenía que parar de puntas para alcanzar la cabeza de Dorian. Desde marzo la dulce pareja no se veía porque Diana se había ido con Charlotte a Londres para preparar todo para su boda, el plan era que Dorian la alcanzara en la boda. El joven de cabello castaño volteó hacia donde estaba Charlotte. Diana se volteó también y dijo: "Cariño ella es mi amiga de la que te he hablado. Charlotte, Charlotte Ryefume." El joven clavo sus ojos cafés en la joven, sus ojos al principio confundidos y luego, como si ya la conociera, sonrió. "Es un placer al fin conocerte. Diana no paraba de hablar de ti."
-"Espero que cosas buenas." Dorian soltó una carcajada y bajo a Diana, extendió su mano estrechándola con la de Charlotte. "Siento mucho tu perdida Charlotte."
-"No lo sientas. Por favor. No debemos sentir la muerte."
Dorian abrazó a Charlotte muy fuerte y le susurró en el oído; "Tranquila, se lo que se siente. Mi hermano mayor murió el año pasado en la guerra." Charlotte suspiro y abrazó a Dorian. Diana algo celosa los separo, Dorian asintió con la cabeza y Charlotte clavo sus ojos en el suelo. "Dorian, cariño; muero de hambre."
-"Claro querida. ¿Qué desean cenar?" dijo Dorian a las dos chicas. "Tengo antojo de un ravioli con champiñones." Respondió Diana tomando al chico del brazo mientras caminaban hacia el carruaje. El cochero subió las valijas al carruaje y Dorian ayudo a las muchachas a subir. "Quiero caminar…"
-"Entonces querida, caminemos."
Dorian comenzó la marcha hacia el centro de la cuidad Charlotte iba detrás de la pareja. Era medio día y eran pocos los restaurantes abiertos, aún era temprano y era domingo. Caminaron y caminaron hasta llegar a una avenida llena de restaurantes Diana, como estaba tan consentida por Dorian, no se decidía por ningún lugar. "Se dé un lugar que te encantará." Diana sonrió y asintió con la cabeza. Caminaron hasta llegar a la última calle de la gran avenida y se metieron a un callejón hasta el último establecimiento. "Es aquí." Señaló Dorian; "Pero… Está cerrado." Reprochó Diana. Dorian las llevo a la puerta trasera y toco la puerta. Nadie respondió. "¿Hola, Chef Franco?"
-"El chef está trabajando. ¿Quién lo busca?"
-"Dígale por favor que lo busca Dorian Marbleutter." Fue como si Dorian hubiera usado unas palabras mágicas porque en menos de tres segundos la puerta se abrió.
El joven que abrió la puerta era rubio y tenía el cabello largo que le cubría casi los ojos. Tenía una sonrisa grande y blanca como la nieve, sus ojos eran entre verdes y miel. Tenía labios gruesos y carnosos, su nariz era respingada y algo grande. Abrazo a Dorian y éste desentendido se alejo. "¡Soy Gino, Dorian!"
-"¡Gino!" Dorian reconoció a su viejo amigo. Habían pasado varios años desde la última vez que se vieron.
Dorian acercó a Gino con Diana; "Ella es mi novia, Diana Elic. Y él es Gino de Salvo un viejo amigo." Gino la abrazó como si la conociera de toda la vida, la chica incomodada se apartó de inmediato y se volvió hacia Charlotte que estaba detrás de ella. "Gino, ella es Charlotte." Gino estaba a punto de lanzarse a la chica para darle un abrazo pero cuando Diana se apartó para que Charlotte se acercara él paro su abrazo. Se puso serio y extendió su mano para estrecharla con la de Charlotte, ella la tomó y le sonrió pero el joven se puso rojo como un tomate. Charlotte soltó una risita en señal de agrado, la mano de Gino comenzó a sudar y Charlotte retiro la suya limpiando el sudor en su falda café. "Pasen, pasen por favor. ¿Tienes hambre Charlotte?" la chica asintió con la cabeza.
Entraron por la cocina y en una le las mesas estaba un hombre mayor picando verdura. Por su atuendo se podría decir que era el chef. En su cabello había muchas canas y en su piel había muchas arrugas que eran acompañadas por unas ojeras grandes. Su nariz era enorme y puntiaguda sus labios casi no se veían, eran muy delgados. Cabello corto que hacía que sus orejas se vieran grandes, muy atento a lo que hacía apenas noto a los comensales. "Chef, llegaron unos comensales." Interrumpió Gino, el señor dejo de picar y alzo la mirada, sonrió. "Pasen, pasen. ¿Es usted, señor Marbleutter?"
-"Si chef."
-"Me da mucho gusto verlo, estoy preparando un delicioso ravioli con champiñones bañados en una crema con perejil."
-"Justo lo que querías querida." Dijo Dorian al oído de Diana. "¿Y estas señoritas?" preguntó el chef. "Son mi novia; Diana Elric. Y su amiga; Charlotte Ryefume."
-"Encantado, yo soy el chef Franco Pierroni. A su servicio y al de su paladar."
El chef señaló una mesa que estaba en una esquina de la cocina, tenía un mantel verde y había 5 copas de vino. Gino sacó una botella y la abrió, Dorian fue el primero en degustar el vino. "Es Italiano." Dijo Gino, Dorian sonrió; "Se nota." El chef puso el ravioli sobre la mesa y Gino trajo la sopa del día que era la famosa Minestrone del chef Franco. Diana y Charlotte comieron en silencio escuchando lo que decían el chef, Gino y Dorian. El chef soltaba unas carcajadas que aunque ya eran esperadas, espantaban a Charlotte. Gino no dejaba de mirar a Charlotte y Diana abrazaba a Dorian cada vez que podía. Acabaron pronto de comer y el chef sorprendió a todos con un postre; Tiramisú el favorito de Diana. Gino trajo Capuchinos para todos en la mesa. "Chef, todo estuvo delicioso. Usted es el mejor."
-"Muchas gracias Diana. ¿Qué te pareció el Tiramisú?"
-"Suculento." Tomó más y luego bebió un sorbo del café. "¿Y a ti, Charlotte?"
-"Me encanto todo."
-"Ven cuando quieras, aunque casi no hablaste, disfrutamos mucho tu compañía." El chef se dirigía a Gino, obviamente y Charlotte dejo salir una risa no muy encantadora. "Claro chef, vendré pronto. Lo prometo."
Salieron todos del restaurante, Dorian y Diana se adelantaron. Charlotte se quedo atrás con Gino; "Er… Estaba pensando si te gustaría que te visitara… Solo si tú quieres… Er…" Charlotte sonrió y asintió con la cabeza, el joven sonrojado se quedo en la puerta del restaurante viendo como la chicha se alejaba mientras avanzaba por la calle. Estaban muy lejos de la casa de los abuelos Elric, caminaron por la plaza que estaba cerca de ahí. Caminaron durante horas por la cuidad. Ya eran las ocho de la noche y Diana estaba exhausta, Dorian decidió regresar a la casa de los abuelos. Charlotte sugirió tomar un taxi hasta la casa. Los jóvenes llegaron y la repostería estaba llena, gente entraba y salía. Diana corrió a la tienda y dentro estaba la abuela Elric. "¡Abuela!"
-"¡Querida qué bueno que llegan! ¡Pónganse un delantal y sirvan postres!" a Diana ya no le dio tanto gusto ver a la abuela, Charlotte obedeció de inmediato y se puso a servir.
Dorian y Diana se sentaron en una de las mesitas que estaban en la acera afuera de la tienda. "¿No vas ayudar?" Charlotte les llevó una carta a la pareja y Diana ignoró la pregunta de Charlotte. "Yo quiero un pedazo de la tarta de limón y Dorian tomará un pedazo de la tarta de chocolate blanco." Charlotte tomó la carta y se volvió a la cocina. Dentro, la abuela Elric preguntó por Diana; "Esta con su novio."
-"El amor joven… ¿Qué pidieron?"
-"Un pedazo de la tarta de limón y otro pedazo de la tarta de chocolate blanco." La abuela Elric a pesar de su edad tenía mucha energía, en menos de un minuto ya tenía la orden lista y Charlotte se volvió a salir.
Finalmente cerraron la repostería a las once de la noche, los últimos clientes eran Diana y Dorian que seguían sentados afuera. La abuela Elric tenía el cabello corto y lo tenía recogido por estar trabajando en la cocina, en su cabello había algunas canas pero el color negro dominaba. Era muy parecida a Diana solo que más alta y en su piel había arrugas y se marcaban cuando sonreía, lo que era muy frecuente. El abuelo Elric se había ido a un congreso, el trabajaba en una fábrica de piezas de maquinaria y era el representante internacional porque dominaba varios idiomas; español, inglés, holandés, alemán y algo de ruso. Ahora estaba en Austria cerrando unos tratos con un empresario que planeaba poner una fábrica de tela. Aunque estaba exhausta, la abuela Elric seguía sonriendo y siempre amable. "Gracias Charlotte. ¿Me ayudas mañana?"
-"Claro abuela Elric." La señora beso a Charlotte en la frente y luego grito a Diana; "¿Linda por qué no viniste cuando llegaste?"
-"Abuela lo siento, Dorian nos invitó a comer." La abuela sonrió y les lanzo un beso y luego se volvió hacia Charlotte y se despidió con una seña. Se subió a la casa.
Dorian se levantó y jaló la silla de Diana para que ella se pusiera de pie, se despidió con un beso y se marcho. Charlotte estaba dentro limpiando los últimos platos cuando Diana entro en su nube. "¿No amas el amor?"
-"¿Tú sí?"
-"Lo siento Charlotte, no fue mi…" Charlotte interrumpió "Ni lo menciones, no es tu culpa."
Charlotte acabo de limpiar los platos y Diana ayudó a ponerlos en su lugar. Ya eran las once y media cuando Charlotte y Diana estaban listas para dormir. Diana estaba recostada en su cama y Charlotte se cepillaba el cabello; "Creo que le gustas…"
-"¿De qué hablas?"
-"De Gino…" Charlotte se hizo la desentendida; "¡Por favor, como si no te hubieras dado cuenta! '¿Puedo ir a visitarte?' ¡Oh Charlotte!"
-"¡Diana! Él es solo un amigo… "
Diana no dijo nada más y soltó una carcajada, se volteo y no volvió hablar por el resto de la noche. Al otro día llegó la abuela Elric muy temprano, casi eran las ocho y las despertó; "¡Arriba hay que trabajar!"
-"¡Abuela ten piedad!"
-"Yo no fui la que se quedó el novio hasta tarde… ¡Despierta muchacha que ya está el desayuno!" Diana se puso la almohada encima de la cabeza mientras Charlotte intentaba abrir los ojos.
La abuela Elric abrió las cortinas y el sol de Abril entró a la habitación. Ambas estaban aún muy cansadas y desveladas, pero la abuela insistía en que se levantaran. Había subido agua fresca para que se lavaran la cara. Se pusieron la bata y ambas fueron al baño y se lavaron la cara y los dientes. Bajaron las escaleras y en la cocina de la tienda desayunaron. La abuela Elric había preparado pan tostado con mermelada, té y fruta fresca. No podía faltar una rasión de su delicioso sorbete de mandarina. Desayunaron las tres sentadas en la mesa de la cocina. "Diana, tú vas hacer el pastel de zanahoria de hoy y Charlotte ira al mercado hacer el mandado."
-"Claro abuela Elric."
-"¿Puede venir Dorian abuela?" la abuela sonrió y asintió con la cabeza, salió al jardín donde tenía un pequeño huerto de dónde sacaba sus deliciosas frutas para sus pasteles y sorbetes.
Charlotte subió y se baño en la tina mientras Diana le escribía una carta a su madre que estaba en América en una universidad dando clases junto con su padre. Ambas se apresuraron arreglarse y antes de que Diana estuviera lista Charlotte ya se había ido al mercado. La abuela ya estaba en la cocina preparando una tarta de zarzamora con queso y había dejado una canasta con el dinero y la lista preparada. Charlotte salió rápidamente y camino hasta el mercado, tenía mucho tiempo que no salía a pasear sola por Utrecht.
Se tomó su tiempo en las compras, charló con los dueños de cada puesto y por ésta razón obtuvo algunos productos de cortesía. Estaba en la harinera, esta era la última cosa de la lista, cuando ya estaba pagando y había obtenido 200 gramos gratis Gino la llamo desde la entrada de la tienda. "Hola Charlotte."
-"Gino… ¿Cómo estás?
-"Bien, solo pase para ver una cosa y no pensé que te encontraría aquí…" Charlotte sonrió sorprendida.
Gino acompaño a Charlotte de vuelta a la repostería Elric. Diana se emocionó cuando vio a Charlotte llegar con Gino y lo invitó a comer el almuerzo con ellas. Él obviamente accedió y se quedo en la repostería ayudando. La abuela Elric había traído unas margaritas en un florero y las colocó sobre la mesa donde estaban los chicos preparando empanadas de mermelada de durazno. Gino tomó una flor y se la puso a Charlotte en el cabello; "Combina con tu vestido amarillo y resalta el color de tu cabello." Charlotte se alejo de Gino y a continuación hubo un silencio incomodo. Diana decidió acabar con el silencio y le preguntó a Gino como cocía a Dorian. "Pues es una historia larga…"
-"Todavía falta que se cocinen las empanadas para que te lleves tu parte."
-"Está bien. Fue hace cuatro años ambos teníamos catorce y él estudiaba en Francia y yo trabajaba en un restaurante cerca de su escuela. Él iba con mucha frecuencia ahí, comía en el restaurante casi diario. De ahí nos hicimos amigos y pues con lo que sucedió después nos hicimos más amigos. Yo como todo joven de catorce, era un enamoradizo lo malo fue que caí con la primera chica que vi. La hija de mi jefe. Íbamos muy bien, pero su padre nos descubrió y me despidió. Dorian conocía al chef Franco y él me dio trabajo. Él me enseñó muchas cosas, lo mejor de todo es que el chef no tiene hijas y me olvide de eso por un rato, hasta ahora."
Diana clavó sus ojos sobre Charlotte y ella los suyos al suelo. De nuevo el silencio incomodo. Gino se puso de pie y se despidió de las chicas. "Pero las empanadas aún no se cocinan." Dijo Diana intentando que Gino no se fuera. "No, está bien. Necesito una excusa para venir mañana." Charlotte se quitó la margarita del cabello y acompañó a Gino a la puerta, le dio la margarita y él la tomo sosteniendo la mano de Charlotte. "Er… Me estaba preguntando si te gustaría salir conmigo algún día…"
-"¿Cómo una cita?"
-"Supongo… Si no te molesta… Digo; si quieres… ¿Vendrás?"
-"No Gino, no creo…" Gino no dijo nada solo soltó la mano de Charlotte y cogió la margarita. "Está bien, supongo." Se sonrojó y subió la mirada encontrándose con los ojos de Charlotte, él sonrió y luego le besó la mejilla. Salió corriendo después de esto, Charlotte no hizo más que soltar una carcajada.
