Queridos lectores, necesito saber que opinan sobre la historia, quiero decirles que lamento no haber subido más pero bueno como hacerlo si no sé que piensan... Les suplico porfavor me digan que les parece hasta ahora y me gustaria decirles que apreciaria mucho su comentario pues así se que ustedes aprecian mi trabajo;
Gracias,
-Lottie.
El libro en el buró.
Charlotte entro al baño y se cambio el vestido que Mary le había prestado por su camisón azul cielo que le llegaba a los tobillos. Salió del baño para ir a dejarle el vestido a Mary, cuando la joven entró a la habitación pudo observar que Mary estaba profundamente dormida y dejó doblado el vestido sobre un buró. Mientras ponía el vestido un listón se atoró en el cajón y Charlotte tuvo que abrirlo para poder sacarlo. Cuando iba a cerrar el cajón vio un libro que Mary había guardado, era él anuario del instituto donde habían estudiado y se habían conocido.
Charlotte tomó el libro y salió del cuarto, caminó por el pasillo y se metió a su habitación. Se sentó sobre la cama abriendo el libro con una sonrisa en el rostro, pasaba las hojas del álbum observando las fotos y leyendo lo que decía cada una. Ya era muy noche y apenas Diana iba llegando, Charlotte no notó su presencia en la habitación hasta que Diana la toco, picándole la espalda. "¿Qué lees?"
"Mira que trajo Mary, es nuestro último anuario…"
"¿Del instituto?" Charlotte asintió con la cabeza. "¿Me lo podrías prestar mañana para verlo?"
"Claro Diana." ambas se acostaron en sus respectivas camas y Diana apagó la luz.
Ambas recordaban muy bien los años en el instituto en Londres, había sido ahí donde se habían conocido, durante el año escolar para los alumnos de nuevo ingreso a primer año. El instituto no religioso de Londres, el único hasta entonces, había sido el hogar de estas jovencitas por cinco años. Era un colegio mixto donde habían hecho varias amistades, Mary dormía en el mismo piso que Charlotte y Diana. Mary dormía con Angela Shadowind y Diana dormía con una chica llamada Ann de V. Charlotte compartía habitación con Natallie Perry.
Como todas dormían en el mismo pasillo se hicieron amigas durante el primer año escolar, mientras avanzaba el curso hicieron amistades con Joe Witescour, Henry Darkhole y Edward Rosefire quienes dormían en el piso de arriba. Su amistad fue forjada cuando descubrieron que eran vecinos de balcón, solían lanzarse libros de un piso a otro y se pasaban las tareas. Otras veces solo se pasaban tentempiés a la mitad de la noche y cuando eran mayores se escapaban para dar la vuelta en la noche por la cuidad de Londres. Joe se había ido a Bélgica a unirse a una orquesta sinfónica para tocar el violín y en sus tiempos libres dibujaba manga, desde el instituto tenía un gran fanatismo hacia todo lo japonés.
Un día Mary estaba platicando con Joe cuando el soltó una palabra en japonés, pero lo curioso fue su forma de decirlo. "Kawaii" Dijo Joe mientras ponía su mano sobre su frente, Mary al principio se quedo seria, Kawaii significa tierno en japonés lo cual hacia muy curioso el gesto de Joe. Joe suplicó a Mary que no le contara nada a nadie, pero ella no pudo aguantarse eso para ella misma. Desde entonces molestan a Joe diciendo Kawaii y él en defensa solo puede maldecirlas en ingles. "Damn You!" Siempre gritaba esta frase después de que le decían Kawaii y señalaba a la persona que dijera la palabra en japonés apuntándola de manera acusatoria.
Siempre almorzaban juntos en el jardín de atrás donde había un gran árbol. Al finalizar el almuerzo se subían al árbol para ocultarse del prefecto, lo dejaron de hacer porque una vez Angela cayó y se fracturo. El prefecto los mandó a detención y no los dejaron salir durante cuatro semanas del instituto. Cada domingo tenían derecho a salir a pasear por la ciudad, casi siempre iban a librerías o a galerías de arte que Ann y Edward sugerían. Henry algunas veces los convencía de ir al zoológico, donde pasaban varias horas esperando el espectáculo de halcones. No solo Henry los obligaba a ir al zoológico, también Angela pues disfrutaba de ir a ver a los potros salvajes.
Hay muchos recuerdos de donde escoger, los días del instituto se extrañaban algunas veces, ahora Charlotte se ponía a pensar que había sido de su grupo de amigos. Diana y ella se habían dedicado al ballet y algunos talleres. Ann se había vuelto una novelista famosa en Europa, apenas dieciocho años y había publicado cuatro novelas. Mary se había ido a Florencia a estudiar diseño, por eso fabricaba su propia ropa. Henry y Angela se habían ido a un gran zoológico en Francia donde Henry se hacía cargo de los halcones y águilas y Angela disfrutaba del resto de los animales. Edward se había ido a París a una escuela de arte moderno y Joe había desaparecido después de haberse comprometido con una mujer cantante de Ópera, a quien había conocido en España cuando su orquesta sinfónica se presentó. Natallie estudiaba psicología en una escuela en América.
Todos estaban separados, ya no más almuerzos bajo el árbol, cada quien había tomado una dirección. Solo quedaba ese libro de recuerdos con comentarios sobre cada foto. Tantos cumpleaños habían pasado y muchos más estaban por venir, Charlotte no sabía si compartirían de nuevo estas festividades todos juntos como lo solían hacer. La joven se sintió nostálgica, pues esto era lo más cercano que tenía a una familia, ella pensaba que todos lo veían de esa forma y esperaba con un día todos volverse a ver y recordar los días de aventuras y travesuras en el instituto que los vio crecer, donde todos aprendieron algo e hicieron grandes amistades.
Charlotte despertó a la mañana siguiente y el libro estaba sobre el buró. Sonriente lo cogió en sus manos y corrió a la habitación de Mary quien se estaba cepillando el cabello frente al espejo de la habitación. "Mary tome esto anoche, espero no te moleste."
"Para nada Charlotte, de hecho pensaba en enseñárselos hoy. Pero es evidente que te me adelantaste." Mary soltó el cepillo y lo puso sobre el tocador. Caminó hacia donde estaba Charlotte y cogió el libro para luego guardarlo en el mismo cajón de donde Charlotte lo había tomado. "Muy bien Mary. Explícate."
"¿Explicarme?"
"¡No te hagas! Anoche estabas cubierta de estrellas y tan dulce como un pastel cubierto de betún. Confiesa. ¿Qué pasó?" Mary sonrojada se cogió las manos y las apretó. "Bese a Ben…"
"¡Oh por Dios!"
Charlotte se sentó en el banquito frente al espejo agachando la cabeza para ver la cara de Mary. Mary levanto la vista de inmediato con una sonrisa de oreja a oreja, cogió el cepillo con la mano derecha mientras que con la izquierda volteaba a Charlotte frente al espejo para empezarle a cepillar el cabello. Mientras peinaba los cabellos lacios rebeldes de la joven tenía la mirada ida en sus ojos frente al espejo. Charlotte paciente espero a que Mary regresara de la luna mientras le acariciaba la cabeza como su fuera su perro mascota. "¿Cómo fue Mary?" La chica interrumpida de su trance soltó un gran suspiro y detuvo el cepillo a la mitad de la cabeza de Charlotte. "Fue el beso más delicado, suave, dulce y tierno que jamás había tenido." Charlotte se volteó hacia Mary. "¡Nada más te dio un beso y te robo el cerebro! ¡Reacciona!" Charlotte le dio unas palmaditas a Mary en la mejilla. Mary sujetó la mano de Charlotte con la suya para que dejara de darle palmaditas mientras aun tenía esa cara de soñada. "Vamos a ver a Diana, quiero contarle…"
"¡Ah tenemos que esperar a que se despierte para que nos cuentes!" La joven no respondió y comenzó a caminar en dirección a la habitación de Diana y Charlotte.
Entró a la habitación pero Diana no estaba, solo estaba la cama de Charlotte distendida y la cama de Diana ya estaba arreglada y sobre esta había un vestido amarillo. Charlotte y Mary se miraron extrañadas y escucharon como al final del pasillo se oía la voz de Diana que venía tarareando. Venía con una bata blanca y un broche que le sujetaba el cabello rizado que estaba empapado. Al ver a Mary y Charlotte en la habitación sonrío y detuvo su melodía. "¡Muy buenos días! ¿Vendrán conmigo a la reunión en casa de la condesa?"
-"¿De qué hablas Diana?"
-"Oh es cierto no les dije… Ayer después de descubrir que me habían dejado me puse a platicar con la condesa y me invitó a su reunión de hoy en la mañana. Por supuesto que es algo mucho menos formal que ayer y va a ir menos gente, creo que solo somos como cincuenta. ¿Si vendrán?"
-"Yo si quiero ir…" Dijo Mary entusiasmada. "¡Y cómo no!" Dijo Charlotte en tono sarcástico. "No comprendo que pasa. ¿Me perdí de algo Mary?"
-"¡Bese a Ben Corpseblue!" Diana hizo un gesto de asombro y emoción. "¡Por supuesto que tienes que ir!"
Charlotte soltó una carcajada mientras Diana y Mary se abrazaban y daban de saltos y gritos alrededor de la habitación. Todas se arreglaron de prisa y Mary las peinó y vistió con sus vestidos. Ella estaba usando el vestido color lavanda que iba acompañado de un sombrero blanco pues la reunión seria en el exterior de la casa. Diana usaba el vestido amarillo que remarcaba su esbelta figura. Charlotte usaba un vestido color azul turquesa que tenía un listón rosa alrededor de la cintura. Todas vestidas y listas bajaron a la repostería de la abuela Elric. Ella estaba preparando unos bollos especiales hechos con extracto de miel de abeja para ponerlos en los centros de mesa. Su nariz estaba cubierta de harina y su mandil también. Escuchaba como los tacones de las chicas chocaban contra la madera de las escaleras para bajar a la cocina. "¡Oh pero que bellas están todas!"
-"Muchas gracias abuela, tomaremos un taxi a la casa de los condes."
-"Que les vaya bien niñas." Y todas respondieron en coro "Gracias abuela."
Subieron al taxi y enseguida llegaron a la casa de los condes, se veía mucho más hermosa de día y todos los detalles de aquella casa blanca se hacían notar desde la entrada. En el jardín lateral se estaba llevando a cabo la reunión, había carpas y mesas llenas de gente, un violinista y muchos meseros con platones de bocadillos. Todas las damas presentes traían sombrillas o sombreros, era un día caluroso de Mayo. La condesa corrió a recibir a Diana y a las otras dos chicas. "¡Diana querida, no podía esperar para verte! Ven conmigo te presentare con varias personas…" Diana se fue sin decir nada a Mary o Charlotte. Ambas buscaron una mesa al fondo del toldo y se sentaron. Charlotte se arrepentía de haber asistido a la reunión, no conocía a nadie.
Mary estaba bostezando un poco cuando de repente llegó alguien por su espalda y la abrazo por la cintura, Ben. Mary sonrío a Charlotte quien asintió con la cabeza. "Hola chicas, ¿podemos sentarnos?" Ben venía acompañado de Daisy quien venía vestida de blanco con un sombrero con adornos rosa pastel y un abanico en mano. Mary asintió con la cabeza mientras Daisy se sentaba junto a Charlotte. Ben y Mary derramaban miel, tanto que empalagaba a Charlotte y Daisy. No tuvieron de otra más que hacer conversación entre ellas dos. "Anoche no volví a ver a Terrence."
-"¿Enserio? Ni lo note Daisy…" Charlotte tomó un poco del pay de limón horneado que había en su plato. "Ni a ti Charlotte, los dos desaparecieron después de haber salido al pasillo…"
-"Yo me fui a casa, pregúntale a Ben. Si es que estás insinuando que estuve con Terry."
-"¿Por qué lo llamas Terry Charlotte?" tomando un pedazo todavía más grande de pastel Charlotte no respondió. "¡Contéstame!"
-"¡El me pidió que lo llamara así! ¡Ya te dije Daisy que no te diré nada ya que tú no eres su novia!"
Estas últimas frases fueron gritadas y fue cuando Mary y Ben pusieron atención a lo que pasaba a lado suyo. Daisy estaba roja de coraje y sus ojos parecían que iban a saltar de su cráneo mientras fruncía el seño. Charlotte pacientemente tomaba un poco de té helado y Daisy se levanto bruscamente de la mesa. Ben y Mary silenciosos observaban todo. La joven Corpseblue tomó su abanico y se fue. De nuevo esa sensación extraña invadió el pecho de Charlotte, entre angustia y alivio. "Charlotte no te metas con Terrence, no es conveniente tener a Daisy como enemiga." Dijo Ben mientras se acomodaba en su silla y Mary mordía una fresa que había tomado de su plato. Charlotte suspiró; "Iré a caminar… Pensaré en lo que me dijiste Ben."
Charlotte comenzó a caminar lejos del toldo, caminando entre los grandes árboles de la gran casa, se encontró con un pequeño estanque de patos después de haber caminado durante diez minutos. Continuó con su camino alrededor de la enorme propiedad, ya no aguantaba los zapatos y se los quitó, también se deshizo el peinado que había hecho Mary dejando caer su cabello ondulado por el peinado sobre sus Hombros. Había una pequeña pradera y en medio de esta un árbol grande de duraznos. Charlotte corrió hasta el árbol para resguardarse bajo su sombra, era más de medio día y el sol estaba extremadamente picoso, que se podía esperar del sol de Mayo.
Una vez en las raíces del árbol la joven se sentó recostando la cabeza en el tronco y cerrando los ojos escuchando los sonidos de su alrededor. Comenzó a rascarse la cabeza al fin aliviada del peinado restirado que Mary le había hecho. Respiró profundamente y despacio percibiendo el dulce aroma de las flores de durazno. El árbol estaba rosa hasta la copa, y apenas había unos pocos duraznos hasta arriba en el árbol. De pronto algo interrumpió la paz del paisaje. Una voz que venía desde la copa del árbol hablo; "¡Vaya, vaya! Si es la rompe costillas." Charlotte abrió los ojos, pues reconocería esa voz perfectamente donde fuese. Terrence Shinemoon, ¿por qué la había llamado la rompe costillas? ¿Le había realmente roto la costilla? Charlotte subió la mirada en busca del joven pero no vio nada.
Terrence se lanzó desde una rama y calló justamente enfrente de la joven a quien había espantado con tan inesperada entrada. "¿Me buscabas pequitas?" Charlotte no dijo nada y se cubrió la nariz donde se alojaban sus pocas pecas disimuladas. "¿Y tú qué haces aquí? ¿De nuevo siguiéndome?"
-"No te sientas tan importante Charlotte, yo no te estaba siguiendo. De hecho nunca lo he hecho."
-"¿Y en la heladería?"
-"Solo tenía curiosidad, pero el resto ha sido el destino… No eres tan importante para seguir." Charlotte odiaba la arrogancia de Terrence, y siempre contradiciéndose. Odiaba como tenía ese descaro y seguridad para decir las cosas. "No respondiste chico mono. ¿Qué haces aquí?"
-"Chico mono… Yo no hago nada, solo me alejaba de la chusma."
-"¿Para qué decides asistir a los eventos de los condes si en lugar de estar con la chusma te vas a trepar arboles al jardín?"
-"Porque yo no elegí venir, fui obligado. Mi padre como ya sabrás es el duque y vino a Holanda a hacer unos tratos con el conde y me jaló con él. No tengo opción debo estar aquí. Pero basta de charla."
Terry acorraló a Charlotte contra árbol, sus brazos estaban sobre los hombros de Charlotte. La chica no sabía qué hacer, él sostenía sus hombros fuertemente e impedía que se movieran. Terry miraba fijamente los ojos de la joven y se acerco tanto que eran unos milímetros lo que separaban sus caras, de hecho sus narices se tocaban. "Te escapaste anoche pero hoy no lo permitiré." Charlotte volteó la cara haciendo que su mejilla se rozara con la nariz de Terry y dijo; "Por favor Terry no te sientas tan importante como para besarte."
-"Touché. Oh pequitas ahora debo vengarme por esa, por eso ahora deberás cumplir con el reto linda."
-"¿Qué reto?"
-"Sube al árbol sin caerte princesita…"
-"¡Qué simple reto!"
Charlotte le dio sus zapatos a Terry mientras se ponía de pie para comenzar a escalar el árbol. Charlotte subió de prisa y con agilidad, tenía muchos años que no lo hacía pero aun así llegó a una rama gruesa sin trabajo donde se sentó. Una vez arriba le sacó la lengua a Terry en señal de reto a lo que él respondió; "¡Que lindas calzoneras azules!"
-"¡Terrence Shinemoon! ¡Me hiciste subir para mirarme!"
-"Oh te equivocas Charlotte, solo te vi pero no te mire." Charlotte Ofendida recogió sus piernas abrazándolas con los brazos recargándose sobre el tronco del durazno. "Baja Charlotte, cumpliste el reto." Pero la joven lo ignoro.
Terry subió al árbol velozmente y ágil como un felino. Cuando Charlotte volteó Terry ya estaba junto a ella y de nuevo se acercó demasiado. "Bésame Charlotte."
-"Entiéndeme. Deja ir."
Charlotte volteó la cara mientras Terry se acercaba cada vez más, él no quería dejarla y besó su mejilla luego lentamente deslizó su nariz hacia su cuello y fue cuando un escalofrío recorrió la espalda de Charlotte. En modo de defensa empujó a Terry pero este no cayo, la que cayó fue Charlotte. Terry intentó agarrarla del brazo pero no tuvo suficiente tiempo. Charlotte gritó mientras caía Terry se lazó de la rama también y ambos llegaron al suelo. "¿¡Charlotte estas bien!" La joven se sacudía del cabello las florecillas que se había tirado consigo cuando se cayó. Unos duraznos cayeron a las cabezas de los chicos. Terrence soltó una carcajada mientras Charlotte se ponía de pie y se regresaba hacia la reunión. "¡Espero verte de nuevo chica pecas!"
-"¡Yo no a ti, chico mono!"
Terry tomó uno de los duraznos que habían caído y dijo; "Charlotte no sabes cuánto me gustas… Lo que más me encanta es el olor de las flores de durazno en tu piel." Esto último lo susurró mientras mordía la fruta y veía como ella se iba de regreso. "No puedo dejarla ir." Pensó Terry, soltó el durazno dejándolo caer sobre el pasto verde. Charlotte aún no estaba muy lejos además Terry tenía sus zapatos, el joven corrió hacia donde la chica estaba. "¡Hey Charlotte! ¡Olvidas tus zapatos!" El joven llegó hasta donde estaba Charlotte quien al darse cuenta de que no traía zapatos se quedo parada. "Toma Charlotte. Ya puedes irte, no te detendré." La joven hizo un gesto de extrañamiento, porque no comprendía la frase de Terry. Primero le rogaba le diera un beso y no la dejaba ir, ahora le decía que era libre de irse. De nuevo se contradecía. "¿Puedo acompañarte?" preguntó el chico, Charlotte poniéndose los zapatos respondió; "Está bien Terrence, pero no intentes nada."
Caminaron alrededor del jardín sin decir nada, llegaron al pequeño estaque de patos y se sentaron a la orilla para lanzar piedritas al agua. "Me intrigas Charlotte, cuéntame algo sobre ti."
-"¿Qué quieres saber Terrence?"
-"No me llames Terrence. Y quiero saber porque huiste de casa."
-"¿Cómo sabes que huí?"
-"Solo lo intuí, ahora sé que si lo hiciste. Dime porque."
-"Son varias las razones, pero la principal es porque tenía un matrimonio arreglado. Desde que tenía cinco años fui enviada a Londres con mi tía Josephine para que me educara para entretener a mi futuro marido. Cuando cumplí once ingresé al internado donde conocí a mis mejores amigos quienes se convirtieron en mi familia.
"Cuando nos graduamos huí diciendo a todos que se olvidaran del compromiso, apenas tenía dieciséis años, Diana Elric me aceptó en su casa. Nos regresamos a América, donde viví con ella y su familia durante dos años y de nuevo nos regresamos para ingresar a una escuela de ballet, si le escribo a mi madre. Aunque prácticamente no la conozco, ni a mis hermanas ni a mi padre."
-"Sabes Charlotte, yo tampoco conozco a mi madre. Yo también fui separado de pequeño. Mi padre es el duque y mi madre es una actriz en América. Mi padre ya tenía su compromiso hecho en Inglaterra y cruelmente le rompió el corazón a mi madre apartándome de su lado. Solo la vi de nuevo hace cuatro años, también le escribo aunque casi nunca la vea. Te comprendo Charlotte."
-"No necesito que sientas lastima por mí. ¡Tú no sabes cómo es la vida en América!"
-"¿Y tu si? ¡Me has dicho que solo has vivido allá siete años de tu vida!"
-"¡Tú no sabes nada! ¡Ni de América ni de mí!"
Charlotte se levantó velozmente dándole la espalda al estanque y viendo de frente a Terry. Él se levanto serió y se aproximó a Charlotte, quien dio unos pasos hacia atrás y se detuvo cuando sintió que estaba sobre agua. Terrence también se detuvo y lentamente levantó su brazo para coger el de Charlotte, ella se hizo hacia atrás perdiendo el equilibrio. Terry la logro agarrar del brazo pero eso no evito que los dos cayeran al estanque. Salpicaron alrededor y todos los patos emprendieron vuelo. El estanque estaba un poco hondo y estaba lleno de fango. El vestido de Charlotte estaba arruinado y Terrence estaba empapado. "¡Mary va a matarme!"
-"¿Mary tu amiga la del baile?"
-"¡Terrence lo arruinas todo!"
-"¡Yo solo quise parar tu caída! ¡Esto es tu culpa!"
-"Tú no entiendes nada Terrence Shinemoon…"
La joven se aproximo hacia la orilla del estanque para salir de este. Corrió lo más rápido que pudo alejándose de Terry a máxima velocidad. El joven ya no hizo ningún intento de detenerla y vio como se perdía entre los árboles de la casa de los condes.
