Capí 2
-Sin lemon, aunque con escenas picantillas ( no mucho )
-Diferencia de edad. 18-24
-Misma aldea, situaciones diferentes. Amigos de infancia
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MISIONES
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Risas
Ahí dentro podía escucharse todo tipo de risas
Divertidas, burlonas, macabras…y no únicamente retumbaban esas risas por toda esa gran sala repleta de hombres borrachos; botellas al caerse al suelo, vasos lanzados y que se rompían en mil pedazos al chocar contra la pared, comida sobre la mesa, más botellas de sake vaciándose sobre la mesa y sobre las bocas de esos hombres, que, aun bebiendo se atrevían a tocar a las mujeres que tenían a su lado.
En realidad, para eso estaban ellas ahí. Para que las tocaran y manosearan. Y parecía gustarles.
Hinata las observaba medio asqueada. Aquellas manos masculinas metidas dentro de sus kimonos, que medio resbalaban mostrando sus hombros y sus piernas. Esas risas maliciosas, esos besos y esa desesperación…
Deseaba salir de ahí
En ese momento, sintió una mano sobre su pierna y tuvo que hacer el esfuerzo de sonreír y calmarse. Esa mano, acariciando su piel y provocando que ya el corto kimono subiera más, la asqueaba; únicamente deseaba golpear en la cara a ese idiota. Pero debía recordar que estaba en una misión, una misión en la que debía sacar información al capitán de un grupo militar.
Por lo visto, deseaba matar al rey
-Vamos preciosa, anímate-
Sonriéndole, Hinata le agarró de la mano e impidió que ésta llegara más allá de lo permitido. El capitán, de unos 27 años, frunció el entrecejo al verse detenido y Hinata, fingiendo, bajó su mirada sonrojada.
-L-lo siento- murmuró, casi temblando-yo-yo…-
El capitán sonrió y alzó su rostro por el mentón.
-Me encantan las chicas como tú…-acercó sus labios a los suyos-son las que mejor complacen-
Hinata sintió como desataba su obi, y empuño su mano tras su espalda. Volvió a bajar su cabeza, antes que la besara.
-Yo… n-nunca he…estado con un hombre…-cerró sus ojos, haciendo como si aquello le costara pronunciarlo. De hecho, así era- Pe-pero yo…haré lo que sea…señor- alzó su rostro y miró fijamente los ojos de aquel hombre, que pareció estremecerse ante esa mirada. Su mano descendió por el pecho del hombre, que portaba su camisa desabrochada, ascendiéndola y acercando su rostro a su oído.
-Todo lo que usted quiera-murmuró seductoramente añadiendo a eso, una lamida a ésta.
El capitán dejó de sonreír y Hinata sintió que de nuevo se estremecía. Sonrió, pensando que solamente quedaba que la llevara a su cuarto para…por fin sacarle toda la información. Su mano descendió hasta colocarse tras su nuca, donde acarició su cabello negro.
-Lléveme con usted…por favor-
Sin más el capitán la cargó sobre su hombro y salió de aquella sala; se adentraron por pasillos oscuros, alejándose de lo gritos y las risas de los otros hombres. Hinata cerró sus ojos y respiró profundo.
Ahora venía ese momento que tanto odiaba.
El momento en que debía dejarse manosear por ese idiota para conseguir la información y poder salvar al rey.
De pronto se detuvo y el ambiente pareció tensarse.
-¿Quién anda ahí?- todavía sujetándola, sacó con su otra mano su katana. Hinata se alertó al sentir una fuerte presencia acercándose a ellos.
¿Sería algún enemigo?
-Lo siento- Hinata abrió sus ojos, asombrándose al escuchar esa voz. Un grito y un golpe muerto en el suelo.
Agarrándose a la camisa del hombre, viró todo lo que pudo su cabeza, queriendo comprobar si esa voz pertenecía a esa persona en concreto. Un chico alto, de cabello rubio y con una bandada en su frente, se detuvo con aire de cierto peligro delante del hombre. Apoyó su katana sobre su hombro, provocando que la sangre que había sobre el filo cayera gota por gota.
El idiota la bajó de su hombro, cabía decir que sin nada de delicadeza, y la apartó, apuntando con su katana al chico.
-¿Cómo has entrado aquí?-
-Tus hombres…-dio dos pasos más a él-están todos muertos- y sonrió con sorna.
Hinata se cruzó de brazos y miró a un lado, mientras el capitán gruñía de rabia.
-Lo siento- volvió a repetir Naruto, mirando la sangre caer de su espalda como si fuera algo maravilloso- pero…-le miró y sonrió ladino- tengo que matarte-
El capitán se lanzó contra él y la pelea duró varios segundos, segundos que a Hinata empezaron a molestarla y mucho.
Otra vez. Otra vez volvía a estar ahí
Una de las katanas se clavó en el vientre del otro; Hinata escuchó un grito, unas cuantas maldiciones y el sonido de la espada al retirarse del cuerpo; que cayó al suelo, empezando a desangrarse.
El rubio se arrodilló delante del hombre, que poco a poco empezaba a perder el aire y ladeó su cabeza, observándole.
-Te dije que lo sentía- arrancó un cacho de su camisa, una que no contenía sangre y se paró en pie para limpiar su katana.
Unos gritos al fondo del pasillo y unas carreras también se escucharon; Hinata bufó.
-¿Qué…!-
-¿Qué hago aquí?- le interrumpió, acercándose a ella- vine a salvarte-
Hinata le miró de mala manera, a lo que él sonrió.
-Vamos, no te enfades. Sabes que lo hago por tu bien- guardó su katana en su vaina y cruzó de brazos, frunciendo el ceño- ¿Por qué aceptaste esta misión?-
Hinata se asombró ante el cambio tan radical de tema
-Hinata, sabes que no puedes hacer este tipo de misiones sin que yo esté de acuerdo- ella viró el rostro, mordiéndose el labio- ¿Por qué nunca me haces caso?-
Hinata volteó a mirarle
-¿Acaso eres mi padre? –
- Soy tu compañero de equipo y deberías avisarme cuando haces este tipo de misiones-
-¿Compañero? Pareces mi padre en vez de un compañero-masculló. Tras eso bufó frustrada y le miró- Naruto, estaba a punto de conseguir la información-
-Ahora está muerto, ya no hay información- miró al hombre muerto del suelo- ya no podrá atentar contra nadie-
Hinata se quedó unos segundos mirándole incrédula ante sus palabras.
-¡Naruto tengo que cumplir mis misiones! Necesito cumplirlas para sobrevivir-el rubio se rascó la oreja, ignorándola- ¡porque siempre tienes que estropearlo todo!-gritó molesta, pateando el suelo.
Naruto bostezó y Hinata bajó su mirada. Empuñó sus manos y su mirada se escondió bajo su flequillo.
Siempre, siempre hacía lo mismo. Siempre aparecía cuando estaba a punto de conseguirlo. Nunca podía cumplir por completo sus misiones. Naruto siempre aparecía antes de tiempo para cargarse a cuanto enemigo se le pusiera por el medio y le estropeaba todo. Su plan, su misión…y lo peor de todo, siempre se llevaba todos los méritos él.
Estaba cansada. Por una vez deseaba poder completar una misión sin que él apareciera por el medio. Poder ganar su sueldo y que Tsunade la felicitara por ello.
Tan sólo por una vez
-Naruto-
Neji se acercó viniendo hacia él y se detuvo al verlos a los dos, en ese ambiente tan tenso.
-¿Qué tal?- preguntó Naruto al castaño, que apartó la mirada de su prima
-Todos muertos- respondió, volviendo a mirar a su prima y luego a él de nuevo. Naruto sólo se alzó de hombros, sin comprender y él suspiró.
Hinata se volteó y sin rechistar, se alejó de ellos. Neji viró el rostro hacía el rubio, que a su vez miraba por donde se alejaba la chica, moviendo su cabello con su mano, algo incómodo. Pero al notar la mirada ojiblanca de él; le miró, a lo que sólo el castaño alzó una ceja, cruzado de brazos.
-Deja de mirarme así- gruñó Naruto levemente sonrojado, adelantándose a él.
Neji le siguió.
-Pareces un crío-
-Cállate- masculló sonrojándose más.
-¡Oe, Hinata!-Kiba sonrió al ver que pasaba delante de ellos sin darse cuenta. Salió tras ella y colocó a su lado-Hinata-chan que…-pero se calló asustado cuando ella le miró casi echando chispas de sus ojos. Se detuvo mientras ella continuaba y suspiró.
Sabía que esto iba a ocurrir. Se lo habían estado diciendo a Naruto desde que salieron de la aldea. Lo mejor era no meterse en esa misión, pero Naruto, cabezudo como el que nadie, insistió en ir a buscarla, llevándose con él unos cuantos hombres. Se rascó su nuca, revolviendo su cabello.
Consecuencia de ello. Que Hinata se enfadaba
Volvió a sus pasos, siguiéndola cerca, observando sus manos empuñadas y lo encorvada que iba, notándose así, lo molesta que estaba.
Hinata continuó su camino, a sabiendas que Kiba le seguía, pero a todo le daba igual. Únicamente tenía en su mente a una persona. Y esa era a Naruto. Alguien a quien tenía una ganas tremendas de golpear.
Y es que todavía no llegaba el comprender el porqué de ese cambio tan radical en Naruto. Hacía casi trece años que se conocían, cuando ella tan sólo tenía cinco años. Naruto tenía diez años en aquel entonces y la trataba como una princesa. A esa edad, por supuesto que le encantaba que le trajera regalos, que la animara, que la abrazara. A esa edad, le encantaba sentirse como la princesa que la hacía sentirse, pero con el tiempo, Naruto pasó de tratarla como una princesa a una amiga a la que podía molestar, reírse de ella e incluso hacer cosas que jamás hizo. Por ejemplo, a protegerla más de lo debido, a aconsejarle que se alejara de ciertas personas, a pelear con otros chicos sin saber motivos… Pero todo pasó a mayores cuando supo que tenían que mandarla a hacer misiones. Quiso formar grupo con ella, aun siendo solamente dos personas, no le dejaba pelear y siempre, siempre la interrumpía en esas misiones que, sin que él se diera cuenta, cogía. Y siempre terminaba por encontrarla.
Y no era que fuese importante, aunque para ella si, pero, a sus 18 años, no había tenido todavía ni su primer novio.
Se detuvo y suspiró, quedándose sin energías de repente. Kiba dio un paso, colocándose a su lado y se inclinó un poco.
-¿Todo bien?- Hinata le miró y él sonrió al ver su cara-lo siento, le dijimos que no lo hiciera pero…-
Hinata suspiró, cabizbaja.
-Kiba- kun… ¿Cuándo será el día en que pueda cumplir una misión sin tener que ver a la cara de Naruto interrumpiendo todo?-
Kiba sonrió divertido y le revolvió el cabello.
-él sólo se preocupa por ti-alzó la mirada, encontrándose con un hermoso jardín lleno de plantas y flores-No quiere que te ocurra nada-
-Pues tal vez debería dejar de hacerlo- masculló ella, llamando la atención del castaño- ya no soy ninguna niña, puedo ocuparme de mí misma perfectamente- Kiba sonrió-no necesito que ande siempre…controlándome-
-¿Crees que te controla?-
-Siempre descubre mis misiones, lo tengo casi siempre vigilando mis pasos, cuando está conmigo, siempre me anda que si prohibiendo esto, que si no acercarme al otro…-sus mejillas de repente se sonrojaron y empuñó sus manos- n-ni siquiera…he podido conseguir in novio-
-¿Y eso te preocupa?-preguntó él algo sorprendido
-¡C-claro que sí!- exclamó ella sonrojada hasta la orejas, mirándole- todas mis amigas…-miró a un lado- a sus dieciséis años ya tienen novio y yo…-
-Pensé que eras de esas que no les importaba lo que dijeran los demás-
-Y-y no me importa-alzó la mirada hacia las flores de aquel jardín- pero…-
Kiba la observó fijamente, sonriendo luego al darse cuenta.
-A ti lo que te molesta es no haber recibido tu primer beso-
Hinata abrió sus ojos como platos y su rostro enrojeció al completo, provocando una risa en su compañero. Ella le miró, abochornada.
Su primer beso…
Empuñó sus manos, molesta.
-¡Yo ya he tenido mi primer beso!-gritó, haciendo que Kiba dejara de reír al momento y la mirara asombrado. Ella viró el rostro a un lado, con el ceño fruncido
-Que tu que…?-
-Yo ya he besado a alguien.-le miró, sonrojada furiosamente- y no sólo han sido besos-
Y se volteó, alejándose corriendo dejando a un Kiba impresionado.
-¿No sólo besos…?-
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Hinata se cerró en una de las habitaciones en las que había dejado su ropa ninja. Se apoyó contra la puerta y suspiró desesperada.
Y ahora que hice…
Se deslizó puerta abajo, agarrándose la cabeza.
-No he besado a nadie…-
Desde aquella vez que Naruto la besó cuando era pequeña, aquella vez en que él partía a una misión larga y se despidió de ella besando dulcemente sus labios.
Claro que había sido tocada. En muchas de las misiones para sacar información debía dejar manosearse un poco, sin llegar a más que eso, pero el beso...
El único hombre que le había besado en su vida había sido Naruto
Y por ello y desde ese momento, se encontraba profundamente enamorada de él
Cómo dejarse besarse por otros, cuando lo que quería era conservar ese recuerdo para siempre.
-¿Ahora que hago…?-
El camino se de vuelta a la aldea se hizo totalmente en silencio; en lo que respectaba a ellos dos, ya que todos los demás hablaban alegres, comentando la misión.
Hinata se mantenía alejada de Naruto, todavía enfada por su entrometida, pero también preocupada. ¿Le habría dicho Kiba algo?
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Kiba miraba a la peliazul, que andaba delante de él. Luego su mirada se posó sobre el rubio que andaba al lado de Neji, un poco más atrás de él. Cruzado de brazos y con el ceño fruncido, no podía dejar de pensar.
¿Qué debía de hacer en esos momentos? Decirle a Naruto o mantenerse callado y no montar más problemas?
Por supuesto que la segunda opción era la correcta pero… ¿hacía bien ocultando algo así?
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No estaba bien. No, para nada estaba bien. Era horrible, imposible de pensar, algo inaudito.
Algo que nunca debía ocurrir
-Idiota- Naruto miró de mala manera al castaño de la coleta.
-Neji, llevó aguantando muchas, una más y-
-Deberías dejar de hacer eso- Naruto viró la mirada a un lado- Provocaras que te odie-
-Eso es imposible-
-Lo hará como sigas interrumpiendo sus misiones-
-Somos un equipo. Ella no puede hacer ninguna sin mí-
Neji siguió observándole fijamente.
-No será que no quieres que no haga ninguna- Naruto tropezó con una piedra; maldiciéndola luego por estar en medio del camino mientras Neji rodaba sus ojos- ya no es ninguna niña, es hora de que aprenda lo que es ser una Kunoichi-
-¿Y te crees que no lo sabe?- se metió las manos en los bolsillos, frunciendo sus labios-hace este tipo de misiones porque sabe que las odio- desvió la mirada hacia la peliazul, que hablaba animada con otro de sus compañeros- claro que sé que no es una niña…lo he notado…-y volvió a perder la mirada entre los árboles.
-Naruto, a mí no es que me caigas precisamente bien- el rubio se volteó a mirarle extrañado- pero llevas años cuidando de mi prima, aun cuando su padre te odia, te mantuviste siempre a su lado, y realmente, eso es algo que valoro-
Naruto se detuvo y Neji, dos pasos más adelante, también lo hizo.
-Me da igual la edad que tengas o la diferencia que haya...-le miró por sobre el hombro- si te gusta, ve por ella- y continuó con su camino, dejando a un asombrado y aturdido Naruto.
-¿Qué?-fue lo único que pudo pronunciar Naruto, perplejo
Acamparon en el centro de un bosque por la noche. Los chicos y demás cazaron algo para comer que Hinata les preparó, pero ella, sin hambre, se encaminó hacia el lago que habían pasado unos metros más atrás.
Un baño le ayudaría a relajarse
Kiba siguió con la mirada a Hinata, que poco a poco se alejaba del campamento, hasta que la perdió de vista. Entonces, posó su mirada en Naruto, que sentado en una de las ramas de un árbol, observaba un punto fijo de la nada.
Kiba se levantó y acercó a él. Lo había estado pensando y mucho, casi todo el camino que llevaban. Y lo mejor, era contárselo. Él siempre había cuidado de ella, no había nada de malo en que supiera eso.
-Naruto- él no respondió, pero Kiba supo que le escuchaba, así que continuó, después de un gran suspiró-hay algo que debo contarte…-rascó su cabeza- pero…estoy empezando a tener dudas de si hacerlo o no- meneó la cabeza, poniéndose serio- mira Naruto, lo que yo quería decirte es algo de suma importancia- se cruzó de brazos- algo que a ti te concierne… creo. Tal vez no, pero…-Naruto bajó de un salto del árbol, parándose delante de él
-Suéltalo-
-Es que…verás…no sé si deba…no. Realmente no es nada. Olvídate de ello- le sonrió nervioso- mejor me voy a acostar que estoy muy cansado y mañana hay que-
-Déjate de tonterías y dime lo que me tengas que decir- interrumpió ya cansado, Naruto
Kiba miró a su alrededor, nervioso.
-No sé si realmente deba decírtelo porque…ese tema surgió sin más y…ella me lo dijo a mí…-
-¿Ella?-
-Está bien, Naruto. Sólo promete que no vas a hacer nada. Y esta vez es en serio. No puedes hacer nada. Nadie puede hacerlo. Es imposible detener algo así. Cuando alguien está en crecimiento y siente que…-
-Kiba-siseó
Kiba bufó, agobiado.
-Sólo no hagas nada, de acuerdo. Esto te lo cuento porque…porque creo que debes saberlo, tu llevas mucho tiempo con ella y creo…que es tu obligación saberlo-
-Estás hablando de…-Kiba asintió y Naruto suspiró- ¿y ahora que ha hecho? ¿Te ha pedido que me pegues o qué?-
-Naruto, tú siempre…siempre controlas lo que hace Hinata, ¿verdad? Digo, no controlar, sino que…sabes con que compañías va y todo eso...-
-Supongo que si…-dudó él-estamos en el mismo equipo pero últimamente estamos muy separados y discutimos por todo, así que, exactamente…-le miró-¿Por qué? Ha ocurrido algo? ¿Alguien le ha hecho algo?-
-No exactamente-
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Ella está bien? No…-Kiba se rascó la nuca, nervioso, sin saber si decírselo o no- ¡Kiba!-gritó impaciente
-¡Hinata!-gritó él- ella dice que ya…ha recibido su primer beso. Y no sólo eso…-miró al suelo por unos segundos, incómodo- por eso…-le miró- quería pregun-más cuando miró delante, ya no había nadie y entonces bufó- la que he liado…-
Hinata se maravilló con la vista de aquel hermoso lago bajo la luz de la luna. Había hecho bien en decidir ir a bañarse. En esas aguas podría relajarse y pensar con más claridad.
Realmente lo necesitaba. Poder alejar todos los pensamientos por un momento y pensar sólo en ella.
Se desabrochó su chaqueta y la dejó caer sobre la hierba. El aire movió sus cabellos y ella alzó los brazos, disfrutando de ese aire fresco que le verano pocas veces traía. Se quitó su camisa y aquel top ajustado y procedió a quitarse sus pantalones.
-¡HINATA!-
Ella respingó y automáticamente se abrazó, volteando justo cuando Naruto bajaba de un árbol de un salto. Sus mejillas enrojecieron y rápidamente se volteó.
-!¿Q-que haces aquí?¡-
-¡Que significa que alguien te ha besado!-
Hinata cerró sus ojos con fuerza. Sabía que eso no podía mantenerse en secreto
Sintió las pisadas de Naruto acercarse y se abrazó más fuerte, abochornada. ¿Es que acaso no veía la situación o qué?
-¡No te acerques!-gritó ella, esperando dejar de oír esas pisadas. Que para su suerte, así fue y respiró aliviada, aunque no del todo-¡n-no ves que voy a bañarme! ¡Aléjate!- no escuchó respuesta y eso la puso nerviosa- por favor…-suplicó casi en un murmuro.
No quería que la viera así. Era tan vergonzoso…
-Hinata- ella abrió sus ojos de golpe, sonrojándose furiosamente. Lo tenía justamente detrás. Volvió a bajar su mirada, cerrando sus ojos.
Odiaba cuando no notaba su presencia
-Respóndeme- su voz sonó dura y casi dicho en su siseó-¿Quién fue?-
Hinata tragó duro, pensando que lo mejor era que dejara de temblar y combatiera de una vez y por todas
-¿P-para que quieres saberlo?-su voz tembló al principio- no te importa lo que yo haga o deje de hacer. Es mi vida y puedo hacer con ella lo que quiera. N-no tengo porque estar soportando siempre tus quejas ni acatando tus ordenes-abrió sus ojos, más no apartó la mirada del suelo- soy mayor de edad y yo decidiré que hacer con mi vida…no necesito que andes…siempre controlándome-
En varios segundos no hubo respuesta y ella volvió a cerrar sus ojos, sintiéndolos llenarse de lágrimas.
Era cierto. Todo lo que le había dicho…era lo que más profundo sentía. Lo que quiso decir hace mucho tiempo y que por miedo no se atrevió a hacerlo. Pero, ¿miedo a qué? ¿A que él no la comprendiera? ¿A que se enfadara? ¿A que…decida alejarse de ella?
No supo que pasaba tras ella, sólo podía sentir el aire mecer sus cabellos y como este empezaba a enfriarla.
De repente, abrió sus ojos al sentir algo sus hombros. Era el chaleco jounin de Naruto. Ella lo agarró y se cubrió como pudo.
-No llegues tarde- y tan pronto como había dicho sus palabras, empezó a alejarse de ella. Hinata pudo sentir sus pasos alejarse y el miedo la invadió. ¿Se estaba alejando? ¿Qué significaban esas palabras? De verdad que la iba a abandonar, sólo por eso.
Ella lo necesitaba a su lado. Aunque la tratara de esa forma, aunque estuviera siempre en medio, controlándola… no quería alejarse de él.
Él era lo único que realmente…no podía dejar escapar
-¡BAKA!-gritó con todas sus fuerzas, muy sonrojada y sin saber exactamente si le había oído. Se colocó el chaleco y lo abrochó, queriendo con ello voltearse para comprobar si seguía ahí. Cogió aire y soltándolo todo con calma, se volteó y abrió lentamente sus ojos, entristeciéndose al darse cuenta de que ahí no había nadie. Se dejó caer al suelo, con ambas piernas a ambos lados, volvió a bajar su cabeza, escondiendo su mirada bajo su flequillo- baka…-volvió a repetir, sintiendo una lágrima resbalar de su mejilla-a mí…me gusta mucho…esa persona…fue el primero…en demostrar que…que era importante- con su brazo se cubrió sus ojos, todavía cabizbaja- fue el único…que siempre estuvo a mi lado… y que…a pesar de los años…-bajó su brazo y empuñó sus manos a ambos costados- fue el único…que consiguió enamorarme- sonrió, a pesar de que las lágrimas seguían brotando de sus ojos- y el único chico…que me besó…-
Cerró sus ojos, dejando que las lágrimas siguieran cayendo y chocando contra la húmeda hierba, que las perdía entre sus hojas.
-Supongo que…-Hinata abrió sus ojos de golpe y su respiración se detuvo. Alguien se agachó delante de ella, poniendo una mano sobre su cabeza-ese chico, era yo-
Volviendo a cerrar sus ojos, asintió, sonrojándose mientras intentaba contener su llanto.
-Hmm…eso…-se sentó en sobre la hierba, cruzando sus piernas estilo ninja- debiste habérmelo dicho antes- se cruzó de brazos-han pasado muchos chicos por mi cabeza durante esos segundos…-se frotó el mentó, pensativo-pero muchos…-murmuró, virando la mirada a ella- pero sabes que…-agarró su mano- ven- palmeó su pierna con la otra mano para que se sentara sobre ella. Tiró suavemente de su mano mientras Hinata se acercaba y terminaba sentada a horcajadas sobre él. Ella bajó su mirada, avergonzada mientras él alzaba su brazo y con este mismo le limpiaba las lágrimas-me gusta saber…-apartó su brazo y la observó-que soy yo quien tiene tu corazón-
Volvió a bajar la mirada. Entonces, si que había estado ahí. Había estado escuchándola todo el tiempo
-Porque tu…hace tiempo que tienes el mío- Hinata alzó su mirada y él, en ese momento, viró la suya a un lado, sonrojándose- lo que estuve…lo que tu pensabas que era control. Yo únicamente...quería que no te alejaras de mí. Por eso, todas esas advertencias, todas esas interrupciones, tus amigos, tu familia, las misiones…únicamente…quería que sólo te fijaras en mí- De reojo la observó, pero volvió a mirar al suelo. Dios, se sentía tan idiota- quizá…me pasé un poquito, pero créeme que mi intención no era para nada separarte de tus amigos y familia, bueno, tal vez si, pero eso lo tenía pensado para más adelante y…las cosas empezaron a complicarse cuando…decidiste hacer esas estúpidas misiones de información que…-la miró-¿Acaso las cogías porque sabías que…-ahora le tocó el turno a Hinata bajar su cabeza, sonrojada y asintiendo, dejando a Naruto asombrado- dejabas que otros hombres te manosearan sólo para…para verme enfadado- siseó él , afirmando en el acto. Viró la cabeza a un lado, sonriendo con molestia interna.
-N-no sabía porque…te enfadabas tanto…al principio- aclaró -luego…-
-Luego decidiste seguir haciéndolo, verdad- volvió a mirar a un lado, molesto, volviendo a mirarla- sabes lo que tuve que aguantar para no entrar y matar a ese tipo, ¿sabes cuantas veces he tenido que aguantarme cuando veía como ponían sus asquerosas manos sobre ti? ¿Acaso sabes lo frustrante que es ver como tocan a la chica que amas y no poder hacer nada por estar en una maldita y asquerosa misión?-volvió a mirar a un lado, iracundo y de brazos cruzados.
Hinata se sintió mal y empezó a jugar con sus dedos
-N-no todas las veces las escogí…por eso. Tsunade-sama…decía que-que yo podría obtener toda la información que necesitara…con tan sólo…mover un dedo- Naruto alzó una ceja, mirándola y ella bajo su mirada- quería saber …si era cierto-
-Hinata- sintió su mano sobre su cabeza y como la deslizaba hasta agarrar uno de sus mechones y enredarlo en su mano- a partir de hoy mismo, decidiremos que misiones son a las que iremos y a las que no-
-P-pero Tsunade…-
-De ella no te preocupes… -acercó el mechón de cabello enredado en su mano a su nariz y aspiró, provocando un sonrojo más notorio en sus mejillas-me las apañaré-depositó un beso sobre este, sonrojándola furiosamente.
-Naruto…-
El rubio juntó su frente con la de ella y estuvo así, con sus ojos cerrados varios segundos.
-Me vuelves…un completo idiota- murmuró él, sonriendo. Abriendo sus ojos, perdiéndose en los blancos luna de ella. Con la misma mano que tenía liado el mechón, acarició su mejilla con un dedo -un idiota, que a pesar de como te comportas…-aproximó sus labios a los de ella- te ama-
Hinata se asombró al sentir sus labios presionando los suyos, pero poco a poco fue cerrando sus ojos y correspondiendo a ese beso, que tanto había deseado.
Ella fue la primera en separarse, buscando el aire y con la excusa de querer decir esas mismas palabras. Se agarró fuerte a su camisa, y bajó la mirada a sus labios, sonrojada, mientras sus frentes volvían a juntarse.
-Te amo-
Naruto la abrazó y ella también lo hizo, enredando sus brazos por su pecho e incluso con sus propias piernas rodeando su cintura. Colocó una mano tras su cabeza, acariciando su cabello y dando beso sobre su hombro, sonriendo.
Seguro que sonriendo como un idiota embobado
Pero nadie le veía así que, que más daba. Y que más daba si le veían, estaba enamorado. Y nadie podía quitarle esa felicidad tan inmensa que en esos momentos sentía.
Una felicidad que duraría eternamente
-Naruto…en realidad…si que me besó alguien-
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O tal vez…venga acompañada de una muerte
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Yo yo! El segundo cap el segundo día jajaja
Esta ya es más flojita eh, es que para ser el primero, debía dejarme ver jajaja. Aunque veo que no ha tenido mucho exito, no he recibido tantos RR's como esperaba, pero eh! que los que han llegado me encantan! Gracias a todos los que por lo menos, os tomasteis la molestia de escribirme. Es gratificante saber que os gustan mis historias. Aunque algo subiditas de tono, jeje
No tengo nada más que añadir que...¡nos vemos en mi proxima historia!
