Capítulo 1

El último día de clases estaba aquí, todos estaban nerviosos. Ya habían pasado 3 años desde que inició su camino a ser héroes y hoy por fin veían ese día realizarse. Se escuchaba a los alumnos moviéndose por todos lados, no solo ese día tenían la graduación, si no también era el último día para empacar sus cosas de los cuartos que por los últimos 3 años había sido el lugar donde vivieron. Varios habían sido inteligentes y habían empacado y enviado sus pertenencias desde hace días, como era el caso de Bakugou que se encontraba en ese momento en la puerta de la habitación de su mejor amigo y vecino, mirando como este corría de un lado a otro con todas sus pertenencias por dejar todo para el último minuto.

—¿Quieres dejar de mirarme desde ahí y ayudarme? —le dijo Kirishima con varias cosas en sus manos.

—Debiste hacer esto hace días, como te lo estuve diciendo por más de una semana.

—Deja de regañarme, no viene al caso ahora. Por favor Kats estoy al borde de un colapso, te lo pido ayúdame.

Bakugou lo miro, estaba con esos ojos llorosos que le suplicaban ayuda, y nunca ni en su mejor momento pudo decir que no a algo que Kirishima le pidiese, por más ridículo o estúpido fuera.

Se acerco y empezó a meter las cosas en la caja, no importaba en cual, la cosa es que estuviera todo. Tardaron alrededor de 2 horas pero lograron terminar justo a tiempo para poder alistarse.

—Al fin terminamos, gracias Bakugou, enserio no hubiese podido hacer esto sin ti.

—Si como sea. Ve a cambiarte pelos de mierda, la ceremonia es en una hora y tenemos que estar en el auditorio a tiempo.

—Si claro. Ya voy —Kirishima salió corriendo de su cuarto y Bakugou estaba a punto de irse cuando el anterior volvió —Enserio Kats, gracias. Eres el mejor amigo que puedo pedir— Volviendo a correr hacia las duchas.

Bakugou se quedó de pie mirando por donde se había ido Kirishima. Mejor amigo, esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza. No le gustaba esas palabras y muchos menos viniendo de Kirishima. Sabía que le gustaba desde primer año. Al principio solo lo dejaba estar con él porque veía en su quirk una posibilidad de formar un buen equipo. Pero conforme paso el tiempo se dio cuenta que le gustaba estar con él, hasta que se dio cuenta que Kirishima Eijiro se había metido en su cabeza y más adelante en su corazón. No estaba seguro si era gay, bisexual o lo que sea, no le gustaba definirse. Nunca antes le había gustado nadie a ese nivel. Si había encontrado a varias personas atractiva, no era ciego, pero el único que había logrado que su corazón se acelere, sus manos suden y haya pensado en el futuro había sido él. Con su estúpida sonrisa, sus palabras de aliento y sus labios que había querido besar en más de una ocasión. Volvió para su habitación, más convencido que nunca que ese día, el día de su graduación le diría a Kirishima todo lo que sentía por él. Termino de arreglarse y verse en el espejo, él iba a dar el discurso de graduación dado que era el primer puesto tanto en lo académico como en los entrenamientos.

Salió del que había sido su habitación por los ultimo tres años, dejando atrás todos los recuerdo. Le gustaba uno en especial, de cuando una noche Kirishima había entrado abruptamente a su habitación, decía que había una araña del tamaño de su mano en la esquina de su cuarto, él había ido pero no encontró al bicho por ningún lado y Kirishima negándose a volver a su cuarto hasta encontrar a ese animal había convencido a Bakugou de dormir con él, en especial en la misma cama, a Bakugou no le gustaba estar cerca de la pared por lo que mando al pelo pincho a la esquina. Lo que no contaba es que Kirishima se movía mucho y solía activar su quirk en medio de la noche y esa en especial había estado soñando que tenía una pelea con un mono, por lo que inconscientemente había golpeado la pared del cuarto, dejando una gran abolladura. Kirishima se había disculpado un millón de veces y hasta había dicho que el mismo vendría a arreglarlo, pero él le había dicho que ni se molestara, ya que de seguro lo terminaría por arruinar. Lo que él no sabía es que Bakugou había dejado esa abolladura como un recuerdo y le gustaba mirarlo durante la noche, en especial cuando estaba cansado. Él creía que era algo tonto, no había ningún significado romántico, no había pasado por algo especial, pero nadie tenía que saber que lo hacía. Dejar atrás esa abolladura de cierta forma lo ponía triste, si fuera por el arrancaría la pared y se lo llevaría, pero seguro la escuela lo terminaría de castigar, por lo que solo opto por tomarle una foto instantánea y tenerla de recuerdo.

Se dirigía hacia el auditorio, cuando en eso un hombre que era claramente extranjero se acercó furtivamente a él.

—Hola ¿Tú eres Bakugou Katsuki? —dijo con el japones más masticado que pudo haber oído nunca.

—Ese soy yo ¿Qué quiere?

—Oh vaya, un gusto soy Will Anderson. Representante de la agencia de héroes de Estado Unidos Crush Rush, vengo aquí porque quiero ofrecerle un puesto en nuestra agencia. Emos estado siguiendo su trayectoria durante estos años y es el candidato perfecto —dijo todo esto mientras sonreía y le pasaba una tarjeta con el nombre de la agencia en él.

—No estoy interesado— dijo abruptamente sin aceptar la tarjeta. Ya tenía varias ofertas en Japón tanto de la agencia de Endeavor como la de Best Jeanist. Aún no sabía a cuál iría, pero no estaba en sus planes irse del país en este momento.

—Entendemos que debe tener otras ofertas que de seguro que son tan buenas, pero esta es una gran oportunidad para usted. Todos los gastos de viaje están pagados, además de que contamos con una vivienda lista una vez que llegue. No tiene nada de qué preocuparse y ganaría mucha experiencia en territorios internacionales.

—Escúcheme, ya le dije que no estoy interesado. Así que hágase a un lado, debo estar en otro lugar y me está retrasando — estaba tratando de estar lo más calmado posible, pero si algo no le gustaba era la gente insistente.

—Muy bien señor Katsuki, entiendo. Igualmente es mi deber decirle que esta oferta termina mañana, ya que es cuando me voy. Por favor acepte la tarjeta y piénselo un poco más. Muchas gracias por su tiempo —hizo una reverencia y se marchó. Bakugou tenía la tarjeta en sus manos, estaba a punto de botarla, pero no lo hizo y solo lo guardo en el bolsillo de su pantalón. Gracias a esa interrupción estaba llegando tarde. Llego al auditorio cuando todo estaba iniciando, miro para todos lados hasta que encontró la mano de Kirishima alzada y agitándose fuertemente mientras señalaba un asiento vacío a su lado, llego y se sentó para ver que el resto de sus compañeros estaban todos ahí. No iba a negar que él también estaba ansioso y nervioso. Este es el momento que había estado esperando y por el que muchos se habían sacrificado para que llegara, el día que se convertirían en héroes, el día en que él se convertiría en héroe.

—Quiero agradecerles a todos su presencia—empezó a hablar el director Nezu— es grato para mi anunciar la graduación de los alumnos de tercer año de la facultad de héroes, una promoción que desde su primer año ha atravesado por más dificultades y a tenido más retos que ninguno. Sin más preámbulo, llamo al estrado a Bakugou Katsuki, el primero de su clase que nos dará el discurso de graduación.

Se levanto y se dirijo al estrado, escucha los gritos de sus amigos y también podía oír claramente los gritos de su madre. Se posiciono frente al podio y recordó cuando hablo en la primera competencia de la UA.

—El tener un sueño es importante para poder alcanzar nuestras metas—comenzó — y todos aquí tenemos un sueño en común, ser héroes. Y ese sueño hoy por fin se cumple. Hace tres años empezamos con esta carrera, dispuestos y consientes que elegimos este camino a costa de nuestra vida. Pero no nos arrepentimos, al igual que muchos antes que nosotros soportamos y pasamos los obstáculos que nos pusieron en frente. Este no es un momento para llorar. Somos héroes ahora, mantengan la frente en alto. A lo largo de estos tres años hemos perdido a varios héroes: amigos, compañeros y profesores. Pero sabíamos que era parte de nuestro oficio. Así que dejen llorar y compóngase maldita sea. Ninguno de ellos se sacrificó para que estuviésemos aquí y sean un mar de lágrimas. Se que el cambio causa terror pero ahora iremos al mundo real donde no habrá profesores que no salven y las decisiones que tomemos serán nuestra responsabilidad. Y si les asusta ese futuro entonces este no es el camino para ustedes, no nos hagan perder el tiempo y dejen que las personas que si están dispuesta a arriesgar todo sean las que estén al frente— Se toco el pecho, justo donde estaba su corazón, justo donde el héroe Edgeshot había dado su vida para remplazar su corazón, se tomó un momento para respira y continuo— Pero si de algo me sirvió todo lo que pase por estos años es que sé que ninguno de nosotros elegimos un mal camino, todos somos héroes. Lo hemos demostrado y solo nos toca seguir haciéndolo. Incluso el más molesto de ustedes. Ahora tenemos una responsabilidad, proteger a todos de aquellos que están dispuestos a dañarlos. Miremos hacía adelante, porque es el único camino que nos queda.

Termino el discurso y bajo del podio, mientras sus compañeros y profesor lanzaban aplausos ante sus palabras. Volvió a su asiento y vio como Kirishima le sonreía.

—Estuviste genial Bakubro, definitivamente el mejor discurso que he oído.

Sonrió de lado, orgulloso que las palabras lo hubiesen tocado a él, estaba más que dispuesto a decirle todo después de la ceremonia, cuando todo estuviese más tranquilo y no tuviera a la chismosa de Mina acechándoles. La ceremonia continuo como estaba previsto, cuando recibió su diploma escucho los gritos de sus padres y sus amigos en el fondo, alzo en puño como lo había hecho All Might hace mucho tiempo atrás.

Después de la ceremonia, todos querían fotos con todos, en especial sus padres, estaban orgullosos de él y querían todos los recuerdos posibles. Logro en algún momento zafarse de sus abrazos y escabullirse. Quería encontrar a Kirishima para poder hablar a solas. Lo busco por todos lados, pero no había señales de él. Cuando salió al patio, donde varios de sus compañeros estaban reunidos pudo ver a Deku tomándose fotos con su madre. Vio como este se acercaba, posiblemente para querer hablar sobre cualquier tontería.

—Hola Kacchan ¿Qué tal todo hasta ahora?

—Piérdete nerd, no tengo tiempo para ti. Estoy buscando a Kirishima

—¿A Kirishima? Bueno lo vi por última vez dirigirse al patio principal. Pero antes de que te vayas necesito preguntar algo.

—¿Qué?

—¿A qué agencia de héroes tienes pensado ir? Se que Best Jeanist y Endeavor te quieren para sus agencias y seria genial tener alguna referencia, porque creo que la de Endeavor sería una buena opción ya que hemos tenido varias practicas con él y …

—¡Quieres callarte maldito nerd. Me estresas con tus balbuceos estúpidos! — Bakugou no quería estar aquí. Quería encontrar a Kirishima, pero sabía que si no le respondía estaría molestado más tarde y prefería librarse de esa molestia de una vez por todas—. Mira aun no lo sé ¿Sí? Tengo que pensarlo mejor, además aún tengo esa propuesta de esa agencia de Estados Unidos que también es una molestia.

—¿Agencia de Estados Unidos? ¿Cuándo la recibiste?

—Esta mañana, de verdad que es una molestia, como si no tuviese mejores cosas que hacer.

—¿Y vas a aceptarla?

—No lo sé, no me estes preguntado nada ahora. Ya me voy, tengo que encontrar a Kirishima.

—Está bien Kacchan, nos vemos después.

Bakugou fue hacia donde Deku le había dicho, a lo lejos pudo ver el distinguido color rojo de Kirishima. Estaba nervioso, pero debía dejar eso de lado si quería que todo saliera bien. Mientras caminaba también pudo ver una mancha color rosa. Era Mina y estaba parada frente a Kirishima mientras este sostenía un ramo de rosas rosas. Su corazón dio un vuelco, no podía creer lo que estaba viendo, se detuvo a una distancia prudente, lo suficientemente cerca para escuchar sin ser visto. En su interior esperaba que esas rosas fueran de Kirishima para él, o que alguien se las hubiese dado. Pero cuando vio la siguiente imagen supo que no era así.

La rosas eran para ella, vio cómo se las entregaba mientras le decía "Eres la mejor chica del mundo y espero poder estar junto a ti en el futuro". Sintió como su corazón se rompía y sus ojos se llenaban de lágrimas, pero se negaba a llorar. Esta era una posibilidad, el ser rechazado, porque no sabía si Kirishima le gustaban los hombres o por lo menos le gustaba él. Pero ahora entendía que no solo no le gustaba, a él le gustaba otra persona. Se retiro lentamente, sus ojos aun ardían y estaba enojado, por sentirse así y por haber perdido el valor de decirle las cosas, pero sobre todo le enojaba que le afectara. No quería que le afectase, porque significaba que su rendimiento disminuiría y no podía pasar eso. Él iba a ser el héroe número uno de Japón eso lo tenía claro. Pero si no podía dar el todo por un corazón roto de que le servía.

Siguió caminado sin rumbo, sobre pensado y abrumándose de con estos nuevos sentimientos que eran horribles, fue más fácil enfrentarse a Shigaraki y ser atravesado que esto. Cuando se dio cuenta no sabía dónde estaba, solo sabía que aún estaba dentro de los límites de la escuela. Miro a su alrededor y al comprobar que no había nadie lanzo un grito seguido de una explosión que derrumbo un árbol.

No quería esto, no quería estar aquí, no quería estar cerca de él, quería largarse lo más lejos posible y tal vez así le sería más fácil. Entonces lo recordó, busco por todo su cuerpo hasta que encontró lo que buscaba, la tarjeta con el número de ese hombre, una oportunidad de salir de ese lugar.

Marco los numero con mucha furia y espero. Al tercer timbrazo escucho de nuevo ese japones masticado que lo había irritado en un principio pero que ahora tal vez le podría dar una salía.

—¿Hola? Soy Anderson.

—Soy Bakugou Katsuki.

—Joven Katsuki, es un gusto hablar de nuevo. Supongo que serán para darme buenas noticias.

—Acepto el puesto en la agencia.

—Eso es excelente joven Katsuki, le prometo que no se arrepentirá. Tendremos los papeles listo para su transferencia en un mes ¿Le parece?

—Quiero irme mañana mismo.

—Bueno joven Katsuki, debe saber que los papeles para una transferencia suelen tardar mucho tiempo y requerimos…

—Puede hacerlo o no, porque si no es así, buscare otra agencia en otro país que pueda llevarme lo más pronto posible.

Hubo una pausa y del otro lado de la línea se escuchaba murmullos, posiblemente estaba hablando con algún compañero suyo, no le importaba.

—Podríamos tener todo listo en tres días ¿Le parece bien?

—Bien, envíeme lo que necesita a este número— y colgó.

Nunca había hecho algo tan impulsivo como eso y tampoco era del que huía de los problemas, pero no estaba arrepentido. Se dijo a si mismo que eso era lo mejor para él y lo mejor para su futuro. Sacaría todo el jugo de esta decisión que había tomado y no se arrepentiría y también volvería a su país. Su meta era ser el número uno, esto solo era un paso para conseguirlo. Lograría superarlo, lograría olvidarse de él.