AVISO: two-shot dentro de este fic de one-shots. Si, lo sé, eso no debería hacerse, pero este capi empezaba a ser largo y... :)

- Supongo que contenido Lemon (:p)

-Personajes con caracteristicas diferentes

-Diferencia de edad, 16-25 (me encannnnta)

-Un poquito subdto de tono jeje


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Cuerpo

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Cuerpo

Naruto no podía creer lo que en ese momento veían sus ojos. Era algo mucho más que sorprendente, más que una impresión de esas que tus ojos se abrían casi como platos. No, aquello era algo…algo que jamás pensó que sus ojos verían.

Aquel menudo cuerpo moviéndose de esa forma, sobre el escenario; esas piernas enredándose en aquella barra de metal y quedando colgada sobre este, su cuerpo doblándose, su cintura balanceándose, su cabello cayendo sobre su rostro, el subir y bajar de sus pechos por su respiración agitada…y esos trozos de ropa que tan poco cubrían su cuerpo.

Viró el rostro a un lado, mirando a las dos personas que habían venido con él. Los dos estaban igual de sorprendidos. No. Como él, era imposible que se hubieran sorprendido tanto como lo había hecho de él.

Nadie lo estaba más que él

A Kiba, pronto le entraría una mosca en la boca como no la cerrara, y Shino, las gafas de Shino habían resbalado del puente de la nariz y miraba asombrado a la chica que bailaba en el escenario.

Cuando volvió a virar la cabeza, observó el lugar en el que se encontraba. Era un local oscuro, pero con luces rojas, blancas y pocas más, había muchas mesas y en ellas, hombres. Ese local estaba lleno de hombres. Unos sentados con su bebida, otros, con otras mujeres, y otros…pegados al escenario tirándole dinero a la chica que bailaba en aquel pequeño escenario redondo. Donde sólo una barra de metal se encontraba en él.

Pero, lo que llamaba la atención en aquel maldito escenario, era la chica que, precisamente bailaba, o no supo si eso hacía, tirándose por el suelo y haciendo movimientos que él jamás imaginó en una chica como ella.

¿Y quien era esa chica? Esa chica, apodada, diamante blanco en ese lugar, no era nada más y nada menos que Hinata Hyuuga.

-La madre que la…-oyó decir a Kiba

Pero Naruto sonrió, sonrió de una forma casi maligna y tenebrosa, sin dejar de lado ese toque sexy que tenía al sonreír.

No, su madre no le iba a hacer nada, pero él…


Un hombre aprovechó que Hinata estaba sentada en el suelo para indicarle que se acercara. Hinata sonriendo, se acercó a gatas, mostrando gran parte del nacimiento de sus pechos por aquel mini sujetador negro con encajes blancos que se adhería a estos, dándole una buena vista al hombre, que como llevaba ocurriendo los tres días que llevaba ahí, le daban dinero para que aceptara acostarse con ellos.

Jamás lo haría. Por muchos millones que le dieran, jamás tendría su primera vez con un desconocido.

Ella aceptó el dinero, acariciándole con el dedo la mejilla, antes de alejarse de nuevo, contorsionarse más en el suelo y subir a la barra con movimientos lentos y sensuales. La gente gritaba y silbaba, pidiéndole más. Ella, con aquel sujetador negro, el diminuto short que incluso mostraba parte de su trasero, también de negro, esa liga roja en su pierna izquierda y descalza como iba, con maquillaje negro en sus ojos y unos labios rojos color de la sangre, seguía moviéndose al compás de la música. Alborotando su cabello, que le habían puesto volumen.

Se subió a la barra y dio un par de vueltas, antes de caer en el suelo con delicadeza y sensualidad. Ondeó su cuerpo, fijando su mirada en esa persona a la que llevaba esperando por tres días en ese local. Era un hombre de unos 30 años, atractivo, con mucho dinero, pero tan malo como todos a los que había dado caza. Ese tipo había matado a cuatro personas importantes y había salido siempre ileso, pero esta vez, Hinata lo tenía en el bote. Sabía que se había fijado en ella, pues en los tres días que llevaba bailando no había pasado momento que no apartara la mirada de ella y sonriera, examinándola de pies a cabeza. Eso le inquietaba, pero lo único que buscaba era que se tipo se acercara a ella y le pidiera para estar a solas.

Entonces sería cuando…

De repente empezaron a escucharse golpes de mesas, sillas, botellas rotas…Hinata paró de bailar, alarmada. Si ahora empezaban una pelea podría perderle. Alguien sujetó su muñeca y cuando viró a ver, sus ojos se abrieron asombrados.

Era el tipo que debía coger

-Ven conmigo- dijo este, tirando de ella. Hinata se dejó llevar, porque si posiblemente pasaban por su camerino y se detenían ahí, podía atraparle de una buena vez.

Pero otra mano sujeto su muñeca con una fuerza que le hizo quejarse y doblarse un poco. Tanto ella como él viraron a ver, y la primera quedó impresionada.

-Sensei…-

Este, con sus ojos rojos, únicamente provocó que el hombre la soltara, que él la colocara tras su cuerpo y que al hombre lo golpeara de tal manera que lo dejó inconsciente al primer momento. Frotándose su muñeca dolorida miró a Naruto asombrada, cuando este también se giró y la miró de una forma que incluso ella sintió miedo. Bajó su cabeza.

Más golpes y explosiones se escucharon en el lugar. Naruto agarró a un hombre que estaba medio a punto de caer, le quitó su chaqueta y de otro golpe, dejó al hombre inconsciente, dejando que cayera al suelo sin más. Le tiró la chaqueta a Hinata sobre su cabeza.

-Póntela y salgamos de aquí- se volteó y cargó al asesino hasta no supo que lugar. Hinata se puso la chaqueta, que le quedaba cuatro tallas más grandes, y cubría hasta sus rodillas. Se la abrochó y antes de salir de ahí, metió las manos en los bolsillos y le entregó todo lo personal al hombre inconsciente.

-Lo siento-dejó su cartera y algunas cosas más sobre su pecho-y gracias por la chaqueta-

Cuando volteó, Naruto la sorprendió tras ella, que volvió a agarrarla de la muñeca y salieron de ese lugar. Se sorprendió al ver que era de noche. EL tiempo pasaba muy rápido cuando estabas en una misión.

Pero de nuevo otro tirón que la obligó a caminar, o más bien, a intentar seguir los pasos de Naruto. Intentó soltarse, pero este apretó bien su muñeca.

Por un momento sintió rabia

¿Qué hacía ahí Naruto?

Cuando se alejaron del lugar, vio a Shino y a Kiba, el último cargando con el hombre inconsciente. Se alegró al verlos, pues hacía tres días que no los veía, pero también se sintió molesta. ¿Por qué estaban ellos tres aquí? Se detuvieron delante de ellos y Hinata observó a los tres. Ninguno soltó prenda y ella frunció el ceño, molesta.

-¿Qué hacéis aquí?-intentó soltarse al decirlo, pero seguía firmemente agarrada. Bufó irritada.

-Naruto, nosotros nos vamos adelantando. Este tío pesa lo suyo- dijo Kiba mostrando al hombre inconsciente en su espalda.

-Cuando despierte, tened cuidado-dijo Naruto, mirando al hombre-y no dejéis que moleste-

Shino y Kiba sonrieron y asintieron. No molestar, en palabras de Naruto, significaba que podían hacer con él lo que quisieran, a excepción de matarle.

-Será todo un placer- dijo Kiba, echando una última mirada a Hinata, una con preocupación, antes de voltearse y partir.

-Nos vemos- dijo Shino, mirándola y alzando las cejas a modos de despedida.

Hinata los vio partir, asombrada al ver que se llevaban al hombre que se suponía que debía traer ella. Naruto volvió a tirar de ella, y Hinata, sin zapatos en los pies, tuvo que andar por tierras arenosas que causaban dolor en sus pies.

Durante el camino, intentó soltarse varias veces, pero Naruto se mantenía firme y sin decir palabra alguna. Se abstuvo a media hora de camino en silencio y con pies adoloridos. Cuando llegaron justo a la entrada de un bosque, en la que parecía querer adentrarse, Hinata se detuvo.

-No pienso entrar ahí dentro- ya tenía los pies bastante adoloridos como para ahora pisar piedras, ramas o todo lo que se topara por el camino. Naruto siguió mirando hacia el bosque, como siempre hacía, ignorándola cuando algo le ocurría.

A veces, agradecía tener un entrenador como él.

Se note ironía del pensamiento

Se miró la muñeca preocupada, pensando que de seguro aparecería una marca morada. Su piel era tan sensible que cualquier golpe o contusión se notaban a primera vista. De repente, se encontró con su mano libre y sonrió con alegría al verse libre, cuando justo ni siquiera llegar a tocarse su muñeca, Naruto la había alzado en brazos y se adentró en aquel bosque.

Hinata sentía sus mejillas sonrojadas. Estaba en brazos de su entrenador, y eso…le emocionaba, de algún modo. No era que nunca hubiera estados en ellos, de hecho, había pasado casi todas sus misiones en sus brazos, desde que recordaba tener 12 años.

Sonrió al recordar el día que le pusieron a Naruto como su entrenador. Le cayó mal, puesto que, aparte de no querer encargarse de ella, la entrenaba duramente y con ello, la enviaba a una misión tonta. No había otra palabra.

Rescatar un gato. Cualquiera que no fuera ninja podía hacer eso.

Con el paso de los años, parecía que las cosas entre los dos se habían normalizado. Naruto ya no la molestaba tanto, y tampoco la entrenaba tan duramente. Y agradeció eso, o al menos, ese pensó.

Naruto la dejó sobre el suelo y Hinata observó que habían llegado a la zona de acampada. Un saco de dormir, una mochila y la hoguera en medio. Supuso que, ahí debieron de estar los tres.

Y ahora que lo pensaba, ¿cómo se había enterado él de que estaba en ese lugar?

-Toma- Hinata agarró algo cuando este se lo lanzó. ¿Una mochila?-son tus cosas de repuesto-continuó él, tirando ahora una toalla- vete al rio que hay unos metros más al fondo del bosque y quítate todo eso-

Y sin más, se sentó sobre un tronco y empezó a rebuscar por su mochila. Hinata entrecerró la mirada sobre este.

Por eso dijo que agradecía al menos, ya que ahora que había dejado de molestarla, se la pasaba dándole órdenes. Una tras otra.

Por eso había aceptado una misión sin que él se diera cuenta. Porque estaba cansada de que siempre le ordenara que hacer.

-Lo que usted diga, entrenador- y dando largos pasos se alejó del lugar. En cuanto se alejó, Naruto suspiró y frotó su sien.

Cuanto agradecía a dios que nadie la hubiera visto de esa forma. Si su padre se llegaba a enterar que estaba en ese tipo de misiones, sería capaz de matarle a él.

-¿Porque siempre me tocan las más problemáticas?-se quejó él, removiendo su cabello, nervioso.

Llevaba cinco años entrenando a esa chica y en esos cinco años, todavía no había podido llegar a comprenderla. Si, podía decir que la conocía muy bien. Todos sus gestos, las miradas, las sonrisas, conocía cada uno de ellos con precisión, descubriendo lo que después venía tras ellos. Su color favorito, su comida, sus gustos, sus malos hábitos, su carácter, su vida, lo conocía todo.

No había nadie más que la conociera como él lo hacía

Pero había algo que siempre le molestaba, y era que tomara sin su permiso misiones, obligándole a ir a buscarla, preocupado cuando veía que la misión que había cogido no era nada fácil. Nada más que una de rango A.

Sonrió sin creérselo. A su edad, él llegaba a hacer misiones de rango B, pero de ahí nunca pasó, excepto cuando ya creció.

Decidió convertirse en entrenador porque creía que siéndolo, podría enseñar a los más pequeños lo que él había aprendido, compartir sus experiencias, sus emociones… Quien le iba a decir que le tocaría entrenar a Hinata Hyuuga. La hija del clan más rico y poderoso de la aldea. Al principio le desagradó la idea, pues pensó que al ser hija de ricos sería toda una niña delicada que no sabría hacer nada. Más se llevó una gran sorpresa. Esa niña era todo lo contrario a lo que él había imaginado. Decidida, valiente, dispuesta, algo tímida…pero fue algo pasajero, ya que con los años los empezaron, por decirlo de alguna manera, a caerse bien. Por lo que a él respectaba, molestarla, ver sus mofletes inflados y sus mejillas sonrojadas, era algo que le encantaba. Aun le encantaba, sin embargo, esos sonrojos empezaban a no ser ya tan notorios.

Se levantó del tronco y comenzó a caminar, recordando con cada paso los momentos que pasó con ella. Más con ella que con sus amigos. Cada misión, cada entrenamiento, cada comida que ella preparaba en los descansos, cada vez que salían a comer ramen, cada sonrisa…

Todo lo atesoraba con tesón en su corazón, sin embargo, no sabía que hacer con los recuerdos que debía conservar ahora. Porque definitivamente, no sabía si guardarlos o no.

16 años. 16 jóvenes años eran los que tenía su alumna. Una alumna que había cambiado. Clara prueba era lo que acababa de ver en ese andrajoso lugar.

Se detuvo, cerrando sus ojos e intentando olvidar ese mal trago que había pasado. SI, un mal trago. Había pasado el mayor de los miedos cuando Tsunade le comunicó que la había enviado a esa misión. Se imaginó lo peor, no pudo evitar pensar eso. Hinata todavía era pequeña, en una misión de ese tamaño ella…


flash back

-¡Porque demonios la mandaste a una misión así!-gritó, sin poder reprimir su enfado. Tsunade le miró, inmune a sus gritos, lo que lo enervó más- ¡sólo tiene 16 años!-

-Naruto, crees que si lo hubiera sabido estaría aquí tan tranquila-respondió calmada la rubia, pero con tono serio-Hinata me dijo que le habías dado permiso por ello-

-¿Y le creíste?- exclamó sorprendido-Tsunade, pensé que podías diferenciar entre una mentira y una verdad-

-Viniendo de ti, Naruto, podía creerme cualquier mentira- admitió ella, sintiéndose tonta al haberse creído tal mentira. Naruto alzó una ceja- jamás pensé que ese chica pudiera engañarme con algo así-

-¿Dónde?- preguntó él. Tsunade abrió su cajón y le dejó delante de él una carpeta.

-Ahí tienes los datos- Naruto agarró la carpeta y echó una ojeada-tráemela-Naruto la miró-voy a tener una larga charla con ella-


La presión y los nervios que llegó a sentir mientras se dirigió hacía aquel lugar, nadie podía explicarlos, ni siquiera él. Esa presión no le dejó dormir bien durante el viaje y le quitaba el hambre de tal manera que dejaba de parecer él. Un hambriento comilón

Siguió caminando, sin darse cuenta que sus pies le llevaron al lugar menos esperado. Cuando se detuvo lo primero que pudo ver, bajo esa oscuridad iluminada por una luna creciente, fue el pequeño cuerpo de Hinata, cubierto por esa toalla. Y entonces no pudo evitarlo; todos esos movimientos que lo habían hipnotizado, lentos y demasiado sensuales vinieron a su cabeza de golpe, provocando que algo golpeara su pecho y tensara su mandíbula.

Esos movimientos…nunca los olvidaría. No lo haría mientras siguiera viéndola a ella y a ese pequeño y deseable cuerpo.

Se obligó a mirar a un lado, empuñando sus puños con tanta fuerza que incluso temblaban. Cerró sus ojos. ¿En que estaba pensando? ¿Cómo podía estar haciendo esto? Él no era ningún pervertido. Y ella era sólo…una niña.

De repente, su voz y Naruto abrió sus ojos.

-kinou made koko ni nakatta hana ga saku youni, hohoemi wa futari no kimochi kanarazu tsunaide kureruyo…-

Viró el rostro lentamente y ahí quedó, viéndola.

-kokoro ga samishisa nara nigerarenai tokimo…-

Aquella no podía ser imagen más perfecta


Sentada sobre una roca, con tan sólo una camisa puesta y bajo la luz de la luna, Hinata se peinaba el cabello, sonriendo al sentir su cabello limpio. Era tan…placentero haber salido de aquel sitio de una vez. Siempre todo oscuro y aquellas miradas lascivas sobre ella.

Ahora que se encontraba lejos de aquel lugar, el aire, las montañas, el rio, el bosque…todo le parecía lo más maravilloso que hubiera visto nunca.

Y agarrando un mechón de su cabello, siguió cepillando y cantando, tal y como siempre le hacía su madre cada noche.

-sore izou no shiawase kitto kimi ni ageru kara…afureru yozora ni hitotsu kagayaiteru hikari de itte hoshii kore kara hajimaru yume o eien ni dakishimeyou...-

Todo parecía ir bien, hasta que sintió a dos presencias acercarse. Viró el rostro, encontrándose con dos hombres.

-Pero mira lo que era..!-exclamó uno de ellos, sonriendo- resulta que era un hermoso pajarito el que cantaba-

Hinata se levantó, sonrojándose al verse sin sus pantalones, el cual tiró de la camisa hacía abajo, sin dejar de mirar a aquellos dos hombres que se acercaban.

Los dos hombres se detuvieron cerca suyo, observándola de pies a cabeza. El que había hablado era rubio y alto, fuerte, un tenía el símbolo de alguna aldea que ella no conocía.

-Creo que…-la rodeó, observándola de pies a cabeza, deteniéndose tras ella- decir hermosa es poco- y sonrió ladino. Hinata observó de reojo al pelinegro, que llevaba también el mismo símbolo y ropas de viajero.

-¿Qué quieren?-les preguntó ella, queriendo disimular ese pequeño miedo que estaba surgiendo en ella.

El pelinegro volvió a ponerse al lado del rubio, cruzándose de brazos.

-Tú eres diamante blanco- dijo el rubio, sorprendiéndola.

-C-como…?- miró a ambos hombres, asombrada. ¿Cómo sabían ellos ese apodo?

Los dos rieron y el pelinegro se adelantó a ella, Hinata se retiró, preparada para atacar si hacía falta, lo que hizo sonreírles.

-En dos días te hiciste muy famosa, diamante. Tu voz y cuerpo se expandieron por toda esa maldita aldea. Por eso, nuestro jefe…fue a tu encuentro-

¿Jefe?

-El muy idiota se enamoró de ella, aun sabiendo que tenía que matarla-explicó el rubio, mirándola de nuevo con fijeza- aunque, debo decirle que no me extraña-

Hinata siguió sin reaccionar, sin comprender de qué hablaban; los dos hombres sonrieron de nuevo.

-Tú lo conocías muy bien-el pelinegro se acercó de nuevo y ella preparó sus puños- él era…tu misión-

Sus ojos se abrieron como platos, mientras los otros dos reían.

-Sabes porque vino a por ti- el pelinegro alzó una mano y agarró un mechón de su cabello-quería matarte-

-Supo que venías tras él y fue a tu encuentro, con el único propósito, de que desaparecieras-Hinata bajó su mirada, asombrada. Entonces, cuando la agarró en el local…

-No llores preciosa- animó el pelinegro, alzando su rostro con la misma mano que agarraba el mechón. Hinata le miró, sintiendo ganas de llorar-nosotros estamos aquí, para acabar con todas tus pesadillas-

Volvió a asombrarse. Ese hombre que se acercaba a sus labios y el otro venían a…matarla.

De golpe, un empujón que la mandó al suelo y al pelinegro que la estaba sujetando también, pero agarrándose de su vientre. Hinata miró a esa persona, sintiéndose aliviada y feliz al verle.

-sensei…-

-Otro ninja-dijo el rubio cansado, observando a la nueva incorporación con atención- tú eres…-y sus ojos se abrieron de par en par- Naruto-

El pelinegro, aun doblado en el suelo se asombró al escuchar ese nombre. Se alzó del suelo, observando a aquel rubio.

-El zorro de las nueve colas…Kyuubi-

Hinata pudo ver una sonrisa burlona en el rostro de Naruto antes de que se lanzara a por los dos hombres y empezara a darles de golpes sin descanso. Hinata se levantó del suelo, preocupada.

¿Por qué le habían dicho a Naruto, Kyuubi? ¿Por qué hablaban del legendario demonio…refiriéndose a él? ¿Por qué esos hombres le conocían? ¿Por qué parecían tan asustados?

Viró el rostro, y en un momento corrió hacía Naruto.

-¡Naruto!-pero se detuvo y cerró sus ojos cuando la katana se incrustó en el pecho del rubio, que gritó antes de caer al suelo, desangrándose. El pelinegro, parecía estar inconsciente pero a Naruto no le importaba. Se acercó a él y alzó su katana llena de sangre al hombre que yacía en el suelo-¡NO!-

Sintió el cuerpo de Hinata y sus manos agarrando su brazo con fuerza.

-No lo haga Naruto…por favor- abrazó su brazo, evitando que bajara ese filo sangriento hacía el pecho del hombre-por favor…déjalo-

Él dudó un poco antes de apartar su katana y guardarla en su vaina. Miró la pequeña que todavía le agarraba el brazo y volvió a mirar al frente. Cuando Hinata sintió que su brazo se relajaba, aflojó los suyos, suspirando aliviada.

Por lo menos, le había escuchado

-K-kyaah!-gritó al verse alzada del suelo, sobre el hombro del rubio-Na-Naruto-sensei que…!-pero él comenzó a andar con ella, agarró su mochila y de nuevo se adentraron en el bosque. Hinata se agarró fuerte a su camisa, sonrojada al sentir la mano masculina sobre sus piernas. Cerró sus ojos-Naruto-sensei, por favor…B-bájeme-

En un momento, sintió el suelo bajo sus pies. Habían llegado al campamento.

Naruto dejó sus cosas en el suelo y se detuvo delante de ella. Hinata bajó su cabeza, avergonzada al sentir su mirada. Empezó a enredar sus dedos mientras Naruto mantenía su mirada sobre ella, cruzado de brazos.

-Supongo que sabrás lo que ocurrirá ahora- ni frio ni duro, pero si serio, y Hinata se encogió ante eso.

Cabizbaja, le miró, sin dejar de mover sus dedos.

-¿Qué será bueno…y me perdonará?-sonrió nerviosa, mordiendo su labio, intentando con ese tono y una mirada de cachorrito, pudiera cumplir eso.

Pero Naruto alzó una ceja y ella desvió la mirada, bufando. Por supuesto que sabía lo que pasaría ahora.

Un mes, no, calculaba que por lo mínimo, suspendida sin misiones y sin salir de la aldea, dos meses.

-Me alegra que lo sepas- respondió él al ver su cara-pero serán seis-

-¡SEIS!-exclamó ella volteando a verle asombrada. ¿¡Seis meses sin misiones!-Sensei eso es…!-

-No es nada comparado lo que has hecho- se volteó y agachó para encender el fuego-y créeme que es lo mínimo que podré conseguir con Tsunade-

-¡P-pero seis meses…!-se agachó a su lado- yo no puedo estar seis meses suspendida- Naruto se levantó tras encender el fuego y se dirigió a su saco. Hinata le siguió.

-Haberlo pensado antes de escapar- sacó su comida de su mochila y la llevó hasta el fuego. Hinata volvió a seguirle

-¡Por favor, sensei! Mi padre me matara si se entera que estoy suspendida…otra vez-masculló lo último, sonrojada- ¡por favor sensei!-

Naruto bufó cansado. Se volteó, topándose de frente con ella.

-Mentiste a la Hokage y sobre todo, le mentiste a mi costa. ¿Crees que debería hacer algo para ayudarte?-pasó por su lado, dirigiéndose a su mochila- esta vez te lo mereces-

Hinata entrecerró su mirada, frunciendo sus labios. Si no podía convencer a su sensei, se pasaría seis meses sin hacer nada y sobre todo y más importante, seis meses aprendiendo a hacer las tareas para convertirse en geisha.

¡Y no había nada que odiara más que eso!

Por eso debía convencerle a él. Porque si lo convencía a él, él convencería a Tsunade para que su suspensión no fuera tan larga.

Miró a un lado y luego de nuevo a su espalda.

No debería, pero…

Se acercó a él justo cuando volteaba, se detuvo a pocos centímetros, observando sus ojos. Naruto alzó de nuevo la ceja, extrañado ante esa mirada. Si lo que pretendía era convencerle otra vez… Pero todo pasó tan rápido ante sus ojos que, cuando quiso verlo, sus labios estaban juntos. Sus ojos se abrieron como platos.

Se estaban besando

De puntillas, Hinata se agarraba a su chaleco y presionaba los labios sobre los de él, con los ojos cerrados.

No había tenido de otra. Eso era lo único que le quedaba

Se separó un poco, entreabriendo sus ojos, encontrándose con los azul cielo de su sensei. Se lamió sus lamios y tragó.

-Si no me ayuda, se lo contaré a mi padre- susurró ella-le diré a mi padre…que me ha besado-

Naruto no respondió, pero se quedó observando fijamente sus ojos. Hinata volvió a tragar duro, echando cortas miradas a sus labios.

Sabía que lo recordaba. Que recordaba aquel día que salieron para celebrar su cumpleaños. El cumpleaños número 25 de su sensei. Calor, baile, comida y sobre todo, mucho alcohol. Hinata lo acompañó hasta su piso, intentando aguantarle. Ella no había bebido pero su sensei quizá se había excedido un poco.


flash back

Tuvo que detenerse y dejar apoyado a su sensei en la pared; ella se apoyó a su lado, cansada.

Y pensar que él era quien debía darle el ejemplo

Sonrió, retirando un mechón de cabello tras su oreja al bajar su rostro.

-Eres preciosa- Hinata dejó de sonreír y viró el rostro. Naruto la miraba de una forma que provocó que se sonrojara y mirara a un lado.

Abrió sus ojos cuando el cuerpo de su sensei se paró delante de ella, tan cerca y con las manos sobre la pared, acorralándola. Hinata alzó la cabeza, sin comprender nada de lo que estaba sucediendo.

-S-sensei…que…?-ella se pegó a la pared cuando este acercó su rostro al suyo, rozando casi sus labios-Sensei…q-que hace…-su aliento chocó contra sus labios y ella tragó, bajando la mirada a sus labios-…sensei…-

-Deja de llamarme así-sonó rudo, más no fue eso lo que le sorprendió, sino el que agarrara su nuca y juntara sus labios. Ella abrió sus ojos, asombrada y sonrojándose furiosamente.

La noche había caído, era tarde y no había nadie por esas calles. Sólo él y ella. Ellos dos. Besándose.

Hinata alzó sus manos e intentó empujarle, pero con la otra mano rodeó su cintura y la pegó a su cuerpo. Ella cerró sus ojos, intentando liberarse.

Maldecía el ser tan débil en esos momentos.

-Tranquila- abrió sus ojos al escuchar su voz. Hinata se asombró al escuchar su voz tierna y dulce, mientras acariciaba su nuca con sus dedos, realizando casi un masaje.

Sin saber como, llegó a relajarse. Quizá fuera por esa mano que le masajeaba, o por ese brazo rodeando su cintura y pegándola a su cuerpo. Sus ojos se entrecerraron.

-Eres preciosa- volvió a repetir él, sonriendo y volviendo a acercar sus labios. Se detuvo a pocos centímetros, pareciendo que tanteaba. Hasta que volvió a besarla.

Y sintiendo mariposas en su vientre, cerró sus ojos y agarrándose a su camisa, se entregó a ese beso. Naruto movió sus labios con lentitud, provocando que ella le siguiera. Subió la otra mano y agarró su rostro.

-Abre la boca- Hinata dudó unos segundos, avergonzada, pero decidió hacerle caso; al hacerlo se asombró al notar su lengua adentrarse en su boca. Volvió a cerrar sus ojos, sintiendo sus mejilla arder con mucho calor.

Naruto enredó su lengua, mordió, saboreó esos labios que solamente dios sabía cuanto había deseado probar. Cerró sus ojos y enredó sus manos en sus cabellos, profundizando ese beso. Hinata empezaba a responderle de la misma forma y él estaba empezando a sentir cierto calor en el cuerpo. La pegó contra la pared, y Hinata rodeó su cuello, poniéndose de puntillas. De un momento a otro, la cosa cambió. Ya no era sólo un beso eso que compartían sino una pasión incontrolable. Salvaje, devoraba sus labios sin control, dientes y saliva, respiraciones entrecortadas y cuerpos pegados.

Molesta. La ropa empezaba a ser molesta.

Hinata sintió sus manos agarrar su trasero tras ese pantalón corto y pegarla contra su cintura, pero no le importó y siguió besándole.

Le gustaba. Acababa de descubrir, aparte de tener su primer beso, que le gustaban esos besos. Que le gustaba como su sensei la besaba. Cómo sus manos parecían calentar cada parte de su cuerpo.

Y sobre todo…estaba empezando a excitarse

Se separó de sus labios un segundo para morderle y lamerle, para luego volver a besarle. Hinata sintió sus manos, esta vez adentrándose bajo su camisa. Sus manos calientes ascendieron hasta rozar parte de su sujetador. Ella tembló al notarlo y gimió, emocionada y muy acalorada.

Si tan sólo pudiera quitarse esa camisa

De un momento a otro Naruto rompió el beso, observándola asombrado, como si estuviera sorprendido, y sacó sus manos de su cuerpo, dejando distancia entre los dos. Hinata siguió mirándole mientras él se alejaba cada paso más, pasando las manos por sus cabello y bien sorprendido.

Hinata quiso preguntarle, pero no se atrevía a saber la respuesta del porqué de ese beso

-Soy un idiota- siseó Naruto, fijando la mirada en ella-vete. Vete Hinata-

Hinata dudó un poco, pero decidió salir corriendo de ahí, en cuanto estuvo sólo bufó, volviendo a pasar sus manos por su cabello, incrédulo ante lo que acababa de hacer. Apoyó sus brazos contra la pared, empuñando sus puños y apoyando su frente, maldiciéndose interiormente miles y miles de veces

Había originado el principio de un gran problema


Hinata continuó mirándole, sujeta a él y esperando alguna respuesta, más este se dedicaba a mirarla fijamente. Ella volvió a tragar.

Aquello era lo único que se le había ocurrido. Y aunque era ruin, no podía permitirse estar seis meses suspendida. No podía soportar seis meses viendo a su padre cada día.

De repente, una sonrisa se curvó en los labios del rubio y Hinata alzó su mirada hacía sus ojos.

Pura burla encontró en ellos

-¿De verdad crees que podrás convencerme con eso?-

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CONTINUARÁ

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Sin nada más que decir que continuará jajajaja oh! y tmb...que me encanta hacer estos fics y que por fin hago lemon jajajja hacía tiempo que no me inspraba

En fin, espero vuestros rr!^^