Segunda parte de Princesa.


Capitulo 6

El perfecto ninja, para la perfecta...Hinata

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Naruto hizo un mohín cuando se vio en el espejo.

¿De verdad tenía que ir a clases con eso puesto?

Tiró de la absurda corbata hacía abajo y desbrochó los tres botones que les estaban ahogando. Se removió el cabello, todavía húmedo por la ducha y se remangó tanto la chaqueta como la camisa. No entendía porque Tsunade había insistido en que llevaran uniforme. Eran de lo más incómodos, con esa chaqueta azulada que le impedía moverse libremente, eso pantalones del mismo color pero que parecían de una tela que enseguida se rompía, esa camisa blanca con el símbolo del instituto a un lado, la asfixiante corbata, de la cual volvió a tirar para abajo; cuanto menos se le acercara al cuello mejor; y lo peor de todo, esos estúpidos zapatos que…daban demasiado calor!

Estaban en pleno verano, las clases había comenzado hacía una semana y él todavía no se acostumbraba a llevar eso puesto.

-Molesto-gruñó, viéndose por última vez en el pequeño espejo de su habitación. Agarró su mochila y salió de su habitación, deteniéndose en su salón.

Una gotita resbaló tras su nuca. Definitivamente su piso necesitaba una limpieza a fondo.

Se rascó la nuca, tampoco era que estuviera muy sucio. Tan solo hacía falta limpiar el polvo, barrer, limpiar la ropa, fregar los cacharros de la cocina, organizar su comida, ordenar su habitación…Decidió salir de su piso. Ya se encargaría de eso al volver de clases.

Bajó las escaleras, guardando sus llaves en la mochila; luego se la puso tras la espalda y comenzó el camino que le llevaría a su instituto.

Caminando, alzó la mirada al cielo, tan azul ya tan de temprano. Por cierto y ahora que hablaba de eso, se había levantado temprano, demasiado para él. Y no entendía por qué. Él odiaba levantarse a las seis de la mañana para llegar a un lugar donde un abuelo te enseñaba cosas que él ya sabía. Para que necesita aprender de más, si lo más importante eran la pelea y los movimientos para defenderse y atacar.

Todo lo que estuviera escrito en libros era un "rollo". Con todas las letras.

Siguió caminado, con los brazos tras la nuca y mirando la calle. Muchas personas habían despiertas a esa hora tan temprano, niños, padres que se iban a entrenar o trabajar, mujeres que acompañaban a sus hijos al colegio.

Nunca lo entendería. ¿Acaso a la gente le gustaba levantarse temprano o qué?

Rodó sus ojos y justo en ese momento, por su lado, pasaron un chico y una chica, los dos agarrados de la mano. Naruto observó sus uniformes; eran de la misma escuela así que siguió tras ellos, observando.

El chico, moreno y porque no decirlo, bastante guapote, comentaba algo que hacía sonreír a su compañera. Ella, sin dejar de sonreír, asentía y de vez en cuando intercambiaba palabras con él. Ella tampoco era fea, pero tampoco linda, era…normal, sí, eso. Una chica y un chico normal, agarrados de la mano, sonriéndose el uno al otro y mirándose con mucho amor. Naruto hizo otro mohín; ¿no era eso un poco cursi? Sabía que cuando uno se enamoraba ponía esa cara de tonto y hacía lo que sea por esa chica, pero…no era eso un tanto exagerado. Es decir, vale que la chica se vea enamorada pero un chico?...

Ellos eran ninjas, y como tales, cosas como el amor y la familia no eran importantes. Bueno, tal vez si lo fueran pero, para él, de que servía amar, tener una familia, si siempre podrías estar poniéndolos en peligro? Eran ninjas, y la palabra ninja conllevaba el peligro y la muerte siempre con ellos.

¿Porque la gente no entendía que enamorarse podía ser uno de los peores errores que un ninja puede cometer?

Y él bien que lo sabía.

Sonriendo, metió las manos en los bolsillos.

¿Y por qué? Simple, porque él también estaba "enamorado" y precisamente de alguien que tan solo le quería como un hermano. Aquello le dolía, todavía seguía doliéndole, y más después de aquella declaración…tan falsa. Y lo peor de todo, es que después de esa declaración, él todavía seguía sintiendo algo por ella, por Sakura.

Su compañera de grupo.

No era aquello tan fuerte que ataño sentía, pero todavía quedaba algo, esa pequeña esperanza de que, algún día, Sakura volviera a declararse, pero esta vez, sin mentiras ni falsedades por el medio. Porque, y creyó que se olvidó mencionar, ahí en medio siempre se encontraba aquella persona maravillosa, un" dios" como lo llamaban algunas. Y ese era el idiota de Sasuke. A veces sentía un profundo rencor y odio hacia él, porque? Porque todas las chicas iban siempre tras él, y entre esas chicas estaba Sakura, esperanzada de que Sasuke algún día pudiera brindarle ese "supuesto" amor que se suponía que sentía por ella. O eso era lo que decía Sakura.

Si, le odiaba, por ser siempre el centro de atención, por llevarse siempre las mejores chicas, por ser bueno tanto en los deportes, como en los entrenos y las notas, pero también…tampoco podía odiarlo del todo. Sasuke era su amigo, él único que se acercó a él aun sabiendo que poseía el legendario demonio dentro.

Bufó, agotado de tanto pensar.

Odiaba a Sasuke, pero también lo quería, era su amigo después de todo, y por muy molesto que fuese, nunca llegaría a odiarlo "del todo".

-¡Naruto!-y tras ese golpe recibió tal golpe en la nuca que pensó que iba a morirse.

Kiba pasó delante de él corriendo, con esa estúpida sonrisa siempre en su cara.

-¡Espabila o llegaras tarde, idiota!

-¡No me llames idiota, Cara perro!-gritó molesto, siguiéndole.

¿Tanto rato se había quedado pensando? Eso era tan extraño en él.

Al llegar al edificio, se detuvo. Otra cosa muy extraña era ver a todas esas chicas vestidas con falda corta. No era que él se quejara de eso, es más, estaba muy de acuerdo. Pero…no a todas le quedaban bien. Unas lo llevaban muy arriba, otras se tapaban, otras…ni siquiera sabía que se habían puesto, en fin, que allí había un caos de chicas y uniformes que ni él mismo se aclaraba.

Una corriente de aire movió sus cabellos y con ello, trajo un dulce aroma…a...olfateó en el aire. Si, parecía un perro, pero la culpa de ello era del maldito Kyuubi; por él, podía oler cualquier cosa a distancias únicas.

Lo encontró. Ese dulce aroma a…vainilla provenía de…¿Hinata? Aquella chica de piel pálida y sedoso cabello pasó por su lado sonriendo mientras comentaba algo con unas chicas. Naruto volvió a olfatear el rastro que dejó. Era delicioso. Daban ganas de comérselo.

La siguió, sin que ella ni el grupo de sus amigas se dieran cuenta. Agradeció eso; porque por el camino pudo observar que aquel uniforme le quedaba genial. Mostraba sus piernas y aquella falda azulada escondía un lindo trasero. Pasó las manos tras la nuca, sonriendo. También lo sabía, se estaba convirtiendo en un pervertido. Pero todo ello, también, venía por culpa de su padrino Jiraya. ¿Quién le mandaba juntarse con él y leerse los libros que escribía?

Su sonrisa se borró cuando ella volteó su rostro a una de sus amigas y sonrió, como siempre, con aquellas mejillas sonrojadas. Siempre lo había pensado; Hinata era realmente linda. Casi como una muñeca de porcelana. ¿Cómo alguien como ella, que parecía tan delicado y frágil, podía estar entrenando para convertirse en kunoichi? Frunció el ceño ante eso. La verdad, no le gustaba. Que una chica como ella se convirtiera en kunoichi….Hinata era demasiado linda para serlo. Ella no podía ir seduciendo a otros chicos para conseguir información. Ella era demasiado inocente. No. Sinceramente, no podía serlo.

Hinata era de un solo hombre, y tenía que ser solo de uno. Pero… ¿quién podría ser el afortunado?

Se apoyó contra la pared, observando a la chica que entraba a su clase y seguía charlando, esta vez, con Ino. Eso también le molestó. Pensar que cualquiera pudiera abrazarla, aspirar su aroma, o tan solo besarla…No. Eso tampoco podía ser. Hinata era especial. Ella no podía ir andando con cualquiera, no. Su pareja debía ser…un chico fuerte y valiente, que la proteja de pervertidos y villanos, un chico que nunca se rindiera, que la amara no solo por su fortuna sino por cómo era también, un chico…como él.

Meditó eso unos momentos y sonrió. La verdad, es que no estaba mal. Los dos pegaban bastante bien. Hinata era la dulce princesa custodiada por un horrible ogro (su padre) y un dragón (su primo) y él, su caballero (uno muy guapo y apuesto) que venía a rescatarla, a pedirle que se casaran y tuvieran muchos hijos.

Le gustaba eso. Hinata su princesa y él…su valiente ninja.

-Tú-el rubio apartó la mirada de Hinata y se topó con unos negros profundos. Los rodó.

-¿Qué quieres teme?-se separó de la pared y empezó a caminar.

Sasuke le observó unos segundos en silencio, luego viró hacia donde por largo rato, su amigo había estado mirando y sonrió.

Los dos entraron a clase, fueron a sus respectivos asientos y esperaron a que el profesor llegara.

-Dobe- el rubio gruñó como respuesta -hoy te levantaste realmente pronto.

-¿Y qué?¿No puedo hacerlo?-a veces, solo con escuchar su voz de buena mañana o con tan solo verle con esa pose tan…genial….le odiaba-Anoche no pude dormir- masculló apoyando su cabeza en su mano-tenía muchas cosas que pensar.

Sasuke no respondió al momento, pero a Nruto poco le importó. Sabía que su amigo era de pocas palabras. Siempre lo fue y lo será.

-Hyuuga…es linda- Naruto separó su mano y le miró sorprendido. Una sonrisa apareció en el rostro de Sasuke, provocando que Naruto se sonrojara.

Así que le había descubierto mirándola…

-¿Crees que aceptara…salir conmigo?

Naruto se alzó de la silla de un bote, y todos los de clase le observaron, aunque luego volveron a lo suyo. Conocían esa faceta problemática de Naruto.

Mientras, Naruto observaba a su amigo, de nuevo con aquella sonrisa cínica que odiaba. Frunció el ceño.

-Ni lo sueñes- volvió a sentarse, molesto- Hinata no es para ti.

-¿Por qué? Yo soy de un famoso clan, ella también, su padre estaría de acuerdo con nuestra relación-apoyó su cara en su mano- los dos clanes más fuerte de la aldea unidos.

-A Hinata le importa bien poco el clan. Ella tan solo quiere a un chico que la ame- le miró- y tú no eres de los que precisamente se conformen con una sola chica.

-Valdría la pena el esfuerzo -Naruto siguió mirándole- ¿o tu tampoco te has dado cuenta?

Naruto volvió a virar el rostro, empezando a enfadarse. ¿Por qué tardaba tanto en aparecer el profesor?

-Hyuuga está bien buena- se reclinó en la silla, poniendo los pies sobre la mesa- tiene todo lo que a mí me gusta- cerró los ojos, sin dejar de sonreír. Y es que notaba como el chakra de su amigo crecía-además, terminara enamorándose de mí.

Naruto apretaba sus puños con fuerza sobre la mesa. Tenía muchas, muchas ganas de golpearle, sobre todo en esa estúpida sonrisa.

-Incluso puede que llegue a casarme con ella.

-Calla-gruñó él. Sasuke abrió sus ojos y le miró.

-Acepta la verdad, Naruto. Terminaré casándome con ella…-curvó más su sonrisa cínica- y teniendo hijos.

-¡CALLATE!-gritó alzándose de la silla, provocando que todos se voltearan a verle- Tú no tienes ni idea de…

-Uzumaki.

Kabuto, con una venta sobre su frente, se puso bien sus gafas y observó a su alumno. Todo el chakra de Naruto cayó al suelo y se puso pálido.

-Sensei no…

-Si cree que no tengo ni idea ¿Por qué no sale y nos explica la clase de hoy?

-P-pero no he…

-SILENCIO-y le tiró la tiza en plena frente, noqueándolo en el suelo- antes de que terminen las clases, te quedaras un momento.

Naruto se levantó con dificultad de suelo mientras la clase entera reía y el profesor incorporaba sus cosas. Viró la mirada a Sasuke, que intentaba contenerse la risa, mirando a un lado.

-Teme.-gruñó apretando la silla con fuerza, casi quemándola por el chakra que de nuevo volvía a aumentar.

Naruto cerró la puerta con suavidad, aunque de verdad tenía ganas de patearla. Por culpa de Sasuke había tenido que soportar los gritos de su profesor.

-En cuanto lo vea le…-pero calló y olfateó el aire. Vainilla y…¿fresas? Viró la cabeza al escuchar una suave voz cantar y una sonrisa apareció en su rostro al descubrir quién era.

Se alejó de la puerta y la siguió, con las manos en los bolsillos y una sonrisa. Hinata realmente cantaba muy bien.

-Hinata- ella se detuvo y Naruto, al ver que no se volteaba, lo hizo él-increíble.-pero su sonrisa se borró cuando la vio con los ojos cerrados y sus mejillas sonrojadas- ¿Hinata-chan?

Ella abrió sus ojos y le miró. Parecía asustada.

-N-Naruto-kun…n-no sabía que estabas aquí…

-¡Nah! Kabuto-sensei volvió a regañarme- masculló molesto, pasando los brazos tras la nuca -es un pesado.

Y realmente lo era. Mira que castigarlo por algo que no había hecho. Volvió a mirarla y de nuevo, ese aroma le llegó.

-Y tú, ¿por qué estás aquí? ¿También te castigaron?- preguntó él, aunque no estaba pensando en eso precisamente.

¿Por qué olía tan bien?

-Estaba buscando a In…-pero Naruto puso una mano delante de su cara, diciéndole así que parara- ¿Q-que?

Naruto siguió olfateando el aire. Jamás había olido algo tan…delicioso. Y provenía de Hinata.

-Na-Naruto…

-No hables- murmuró él acercando su rostro a su cuello, el cual volvió a olfatear. Y sonrió, aquel delicioso olor a vainilla realmente provenía de ella.

Algo cayó al suelo, pero él siguió aspirando ese aroma que por momento estaba embragándole. Su cuello, su ropa, incluso su cabello. Todo en ella olía deliciosamente bien. Incluso…sus labios.

-Eso es…-murmuró cediendo por fin a esas ganas que tenía de probar ese sabor en sus labios.

Y así lo hizo; lamió y después besó. Degustando aquel sabor que, sabía él, se volvería adictivo. Pasó una mano por su cintura y la pegó a su cuerpo, sonriendo contra sus labios cuando ella se agarró de su camisa y empezó a devolverle el beso.

Presionó sus labios, incluso le mordió, deseando que aquel sabor nunca terminara. Se separó, aunque no demasiado, le gustaba eso y quería seguir…haciéndolo.

-¿Tienes más?-preguntó, olfateando el aire

-¿Eh?-descubrió que aquello que olía a fresas era es pequeño pote de brillo- N-no es…yo quería dárselo a-a Ino…pero…

-No lo hagas- le interrumpió él, abriendo con una mano el brillo y aspirando su aroma. Simplemente era perfecto. Sin poder dejar de sonreír, la miró y ella volvió a sonrojarse- déjame…intentarlo- y sin saber cómo, terminó pintando los labios rosados de su chica, con una delicadeza y maestría que no sabía de dónde había sacado. Pero poco le importó y acercó sus labios–perfecto- dijo antes de volver a besarla.

Pero esta vez, se separó antes, él tampoco quiso hacerlo, pero tenía algo pensado, algo muy bueno.

-Me pregunto cómo sabrá si…-y con delicadeza, pasó el brillo desde su cuello hasta casi cerca de su clavícula, ahí acercó sus labios y lo lamió, sonriendo al sentirla estremecer.

Se separó y su sonrisa se ensanchó al ver el estado en que la había dejado.

-Sabes, Hinata-chan- quitó su brazo y cerró el brillo- creo que esto, te lo confisco-y se lo metió en el bolsillo.

Puede llegar a servirme…para otras ocasiones.

Naruto, sin dejar de sonreír observaba a la chica. De seguro que millones de cosas estaban pasando por su cabeza. Millones de preguntas que él estaría dispuesto a responderle…más adelante.

-Hinata-chan- le alzó el rostro por el mentón-por el momento, solo puedo decirte que esto no es un sueño.- sonrió al ver que la había descubierto pensando en eso-.y tampoco…que esto no termina aquí- le besó de nuevo de forma momentánea - la próxima vez que quieras tú brillo, házmelo saber- y le guiñó el ojo-estaré encantando de devolvértelo.

Tras eso, dio media vuelta y empezó a alejarse. Estaba contento, demasiado. Se sentía…extasiado.

-Nos vemos.

Por supuesto que se volverían a ver. Y sacó de su bolsillo el brillo, lo observó y sonrió.

-Porque tendrás que volver a por él, Hinata-chan...volverás.

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¡FIN!


Si, si. Pensareis, un final muy abierto. Pero así se queda. No me pidais que lo continue porque es un two shot de lo que los dos protas sienten y piensan. Además, todos sabéis como acabará, (Hinata volverá a por él, y...pero un momento...y sino vuelve? Que hará Naruto?) ¡Ah! pues ahí os dejo yo para que imagineis lo que querais!

Nos vemos en mis proximas historias!

PD: Espero que esto no os moleste, pero prefiero dejarlo así, a libre imaginacion y final por cualquiera que lo lea y me deje su comment jeje