"Acepto"

Parte I

Ojos llenos de sentimiento y angustia estaban clavados en su mirada y ella observaba esos ojos verdes de vuelta, el gran espejo reflejaba su imagen que expresaba gran inquietud y tristeza. Qué curioso era, jamás había imaginado que usaría ese vestido blanco y el velo le cubriría la cara mientras caminaba al ritmo de la música a través del gran corredor para llegar Gino.

Ya era hora, la marcha nupcial había comenzado y debía hacer su gran entrada. Necesitaba respirar más rápido y profundo, sus latidos también se aceleraron mientras se encaminaba hacia donde no había vuelta atrás. La música poco a poco fue desapareciendo en sus oídos, todo lo que podía oír eran los latidos de su agitado corazón y lo sentía rezumbar como un tambor en los oídos. El gran corredor parecía hacerse cada vez más largo, como si no tuviera fin. El tiempo parecía desacelerarse, haciéndose cada vez más lento y largo a la vez. El joven que esperaba al final sonreía con gran emoción, sus ojos brillaban más cada vez que ella daba un paso, pacientemente estaba parado esperando la llegada de su prometida. En un segundo el tiempo corrió, corrió tan rápido que ella no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que dijo; acepto.

Durante toda la celebración de la boda y la fiesta, Charlotte se mantuvo monótona ante Gino y el resto de los presentes. Estaban en la casa de los Marbleutter de Venecia cenando en un patio donde había unos rosales los cuales Charlotte no dejaba de ver. Algo impaciente por el estado casi vegetal de la novia, Gino decidió acabar con la fiesta pues estaba algo impaciente por la noche de bodas. Dorian y Diana estaban comenzando su luna de miel en Venecia cuando Gino prácticamente exigió que su boda se llevara acabo ahí, Diana observando la actitud de Charlotte, espero que todos los invitados se fueran para poder charlar con su amiga. "¿Te sientes bien? Has estado en shock desde que dijiste Acepto…"

-"Si me siento bien, es solo que no puedo dejar de ver las rosas, son tan hermosas…" La joven fue bajando la mirada hasta que ésta se clavó en las zapatillas de Diana "¡Charlotte a mi no me mientas, a mí no me puedes mentir!"

-"Es cierto, pero no necesito mentirte… Tú sabes perfectamente lo que pasa… ¿No es así?" Charlotte vio a Diana fijamente a los ojos con una mirada algo hostil. "Lo sé… Es Terry… ¿No es así?" Al ver a Charlotte asentir, Diana soltó un suspiro; "Entonces explícame; ¿Por qué te casaste con Gino?"

-"No lo sé…"

-"¿Cómo que no sabes?" Charlotte desvió la mirada para de nuevo posarla sobre las rosas del otro lado del patio, abrió la boca pero no sabía cómo explicarse, Mary llego de la nada para abrazar a Charlotte y luego preguntarle; "¿Por qué, por qué lo hiciste Charlotte?"

-"Yo… Mary, Diana… Yo… No creo que tenga la fuerza para estar sola, después de la muerte de William estabas ahí Diana, pero ahora me doy cuenta de que no siempre va a ser así, y tú tampoco vas a estar ahí Mary. El reencuentro con todos en casa de Dorian, me abrió los ojos… Todos hacemos nuestras vidas, y eso es lo que estoy haciendo, yo decidí casarme con Gino…" Mary se cruzó de brazos y dijo; "¿Lo hiciste para no quedarte sola?" Diana continuó, "¡Ah Charlotte! En serio me decepcionas… Yo sé que tú sabes que esto no es lo que Charlotte hubiera hecho… ¿Quién eres y que has hecho con nuestra Charlotte?"

-"Ahora soy La señora de Salvo…" Diana suspiro y dejó a Charlotte pues era inútil hacerla hablar, por lo menos en ese momento. Mary abrazó de nuevo a Charlotte y le susurró al oído; "Espero que pronto abras los ojos y te des cuenta de lo que estás haciendo… No estás sola, nunca lo has estado…"

De nuevo sentada frente al gran espejo no podía ver su reflejo pues las lagrimas que inundaban sus ojos hacían de su visión algo turbio provocando una vista borrosa, cepillando su cabello que ya había crecido bastante Charlotte suspiraba vestida en camisón esperando a su esposo. Silenciosamente Gino entró a la habitación y sorprendió a Charlotte besándole la mejilla y abrazándola fuertemente como si quisiera que jamás se separaran. "¿Cómo esta mi señora de Salvo?" Charlotte volteo la cara y se limpio las lágrimas parándose del banquito frente al espejo, caminando hacia el balcón que tenia vista a un canal. Recargándose sobre el barandal observaba la luna en el cielo y las estrellas con la esperanza de que cuando volteara no fuera Gino el que la esperaba sino su amado; Terry. "Charlotte es nuestra primera noche juntos. Ven…" Dijo Gino mientras tomaba la mano de Charlotte para llevarla a la cama. Una vez dentro de la habitación casi llegando al borde de la cama, Charlotte jaló su mano bruscamente y gritó; "¡No soy tuya Gino! ¡Tal vez me haya casado contigo pero ahora me doy cuenta de que fue un error! Lo siento, lamento mucho decírtelo hasta ahora pero, no puedo… No puedo Gino, no te mereces esto, de verdad discúlpame por haber causado tantas molestias, por haberte dado esperanzas… Gino… ¡Por favor entiende yo no soy así!" Después salió apresuradamente de la casa corriendo hacia una góndola que estaba justo afuera para huir, Gino salió tras de ella y sujetando la góndola gritaba; "¡Charlotte vuelve! ¡Él no te ama!"

-"¿Y tu qué sabes del amor? ¡Me obligaste a casarme contigo!" Charlotte luchaba contra Gino para que soltara la góndola que cada vez que tambaleaba más y más, intentando subir Gino le gritaba; "¡Yo no te obligué a nada!"

-"¡No soy tuya Gino! ¡NO TE AMO!"

-"¡Eso ya lo sé!" Gino ya estaba arriba de la góndola que comenzó a navegar, "Me casé contigo porque quería que te enamoraras de mi…"

-"¡Eso jamás sucederá!"

-"¡Eres mi esposa ahora Charlotte y te exijo cumplas con tu deber como una!" Gino ya estaba muy molesto y sujeto a Charlotte del brazo fuertemente mientras pasaban por debajo de un puente donde casi se golpean la cabeza ambos. "No me entregaré a ti… ¡Aunque seas mi esposo!" La góndola se comenzó a tambalear y se volteo provocando que Gino soltara a Charlotte.

Cayeron al agua por uno de los estrechos canales la góndola se volteo, Charlotte se golpeo en la cabeza y nado sin parar hasta que se dio cuenta de que Gino no la seguía y que la cabeza le sangraba. Gritando espantada por la sangre se salió del canal empapada en sangre y agua, una vez fuera se tocó la sien de donde salía la sangre, a causa de ver la sangre soltó un fuerte y agudo grito que se hizo eco por las calles de Venecia, luego se desmayó.

Parte II

Ojos llenos de sentimiento y angustia estaban clavados en su mirada y él observaba esos ojos azules de vuelta, el gran espejo reflejaba su imagen que expresaba gran inquietud y tristeza. Qué curioso era, jamás había imaginado que usaría ese traje de gala y permanecería parado esperando mientras ella caminaba al ritmo de la música a través del gran corredor para llegar a su lado. Antes de salir a enfrentarse a todos y a ella, recordó que Charlotte le había enviado una carta unos días antes; miro el sobre de papel que reposaba sobre el buró. Abrió lentamente el sobre para sacar la carta dentro y comenzó a leer;

Mi querido Terry,

Gino ha pedido mi mano y me casaré en Venecia, te lo digo porque quiero ser yo de quien lo sepas. Nunca podrá tomar tu lugar en mi corazón, pues es a ti a quien amo y si me caso es porque tú también lo harás. Tal vez no sea la mejor justificación pero; verte con otra mujer que no sea yo me hará sufrir y llorar con amargura y estando sola puedo cometer estupideces, además qué va peor con el desamor que la soledad. Mi corazón te pertenece ahora a ti, eso es algo que Gino jamás podrá entender pero no me importa, así como a él no le importa casarse con una bruja sin corazón. Lo único que quiero es que sepas que te amo, te amaré por siempre aunque este con otro y espero que comprendas mi sentir. Te deseo lo mejor con Daisy Corpseblue y se feliz Terry con todo lo que hagas en tu vida.

Te ama hoy y siempre; Charlotte Ryefume

Ya era hora, la marcha nupcial había comenzado y debía hacer su gran entrada. Necesitaba respirar más rápido y profundo, sus latidos también se aceleraron mientras se encaminaba hacia donde no había vuelta atrás. La música poco a poco fue desapareciendo en sus oídos, todo lo que podía oír eran los latidos de su agitado corazón y lo sentía rezumbar como un tambor en los oídos. Mientras ella recorría el gran corredor éste parecía hacerse cada vez más largo, como si no tuviera fin. El tiempo parecía desacelerarse, haciéndose cada vez más lento y largo a la vez. Terry, que esperaba al final del corredor sentía como sus manos sudaban y sus ojos brillaban cada vez que ella daba un paso, desesperado estaba parado esperando la llegada de su prometida. En un segundo el tiempo corrió tan rápido que él apenas tuvo tiempo para escuchar; "Terrence Shinemooon ¿Aceptas a Daisy Corpseblue como tu legitima esposa, prometes amarla y respetarla hasta que la muerte los separe?"

Las miradas de todos los presentes y sobre todo la del duque de Shinemooon reposaban sobre el joven quien comenzaba a desesperarse mientras un nudo en la garganta hacia que en su boca hubiera un sabor amargo provocando que tragara saliva y así ser completamente consciente del nudo que estaba dentro de su garganta, su frente comenzaba a sudar frío mientras veía a Daisy sonreír en espera de su respuesta; "No. No la acepto." Se pudo escuchar el suspiro en coro de todos los presentes y sobre todo el de Daisy quien casi se desmaya en el altar, Terry caminando por el corredor con los ojos de todos siguiéndole abrió las puertas y salió en silencio. Tras él su padre salió también, deteniéndolo mientras lo sujetaba del brazo; "¡Terrence espera!"

-"¡Suéltame! No tiene caso que alardes, no me casaré con ella."

-"Hijo mío no es eso lo que te vengo a decir…" Terry se volvió para encontrar la cara de su padre sonriendo. "Terrence acabas de hacer algo que yo jamás pude, dejar mi honor atrás por la mujer que amo. Gran error que tu no cometiste y quiero decirte que estoy orgulloso. ¡Qué agallas hijo, qué agallas!"

Terry estaba esperando a que el duque volviera en sí pues no creía lo que le estaban diciendo, pero era obvio que el duque lo decía de corazón. Jamás antes se había abierto de esa manera ante Terry y mucho menos decirle que estaba orgulloso. Por supuesto que Daisy se desmayo y su madre salió en busca del duque y su hijo pues esto no era lo que le habían prometido. Una vez fuera vio como hablaban los caballeros y se les acercó: "¡Terrence qué estas haciendo! ¡Mi hija debe casarse contigo ahora!"

-"Lo siento Agatha pero mi hijo es libre de decidir con quien se casa, esto se cancela." Agatha sin palabras también casi se desvanece ante el duque y Terry. "Esto es imposible… ¡Tiene idea de cómo se pondrá mi pobrecita hija cuando vuelva en sí!"

-"Lo siento señora pero yo no quiero saberlo, de hecho me voy. Con su permiso." Terry dijo esto y el duque le permitió irse de ahí hasta su hotel donde le escribiría una carta a Charlotte contándole lo que acababa de suceder.

Mi querida Charlotte, mi muy querida Charlotte;

No me casé con Daisy Corpseblue, espero no sea muy tarde cuando esta carta llegue a tus manos pues iré a buscare a Venecia. No te muevas de ahí, comprendo que estas en casa de los Marbleutter y es ahí a donde te iré a buscar. Cariño mío, pecas, jamás podría dejarte sufrir por algo que no tienes y que te pertenece; mi corazón. Te suplico no te cases con Gino y esperes a que vaya por ti, porque tengo algo muy importante que pedirte Charlotte. Me destrozaste el corazón con tu carta pero sé que lo hiciste para no sufrir en la soledad, déjame decirte querida; que jamás te volveré a dejar sola pues a mi lado es donde debes estar. No puedo esperar por verte…

Tuyo y de nadie más; Terry