¿América?
La suave brisa de la primavera chocaba contra las mejillas de Charlotte, que estaba recostada sobre la rama de un árbol, escuchando los sonidos a su alrededor y oliendo cada aroma que el viento traía consigo hasta toparse con la nariz de la joven. Charlotte abrió los ojos y un papalote estaba en frente de ella: se había atorado con la rama, así que ella se estiró, y cuando la joven se estaba dando la vuelta para bajar del árbol, la rama de donde se estaba sosteniendo se rompió. Ella cayó y William la atrapó con los brazos. "¡Por poco y no te atrapo, pecas!"
-"¿Pecas?"
-"Estás algo pálida querida. Recuéstate aquí. Iré por algo para beber, debes estar algo agotada por el calor...espérame aquí, Charlotte." William recostó a Charlotte sobre las raíces del árbol y desapareció en la luz del día que era tan brillante y blanca que apenas se veían siluetas de luz a lo lejos.
Charlotte despertó en una habitación obscura. Al intentar incorporarse sufrió un mareo que la detuvo, y se volvió a recostar. Mirando al techo, intentó recordar que había sucedido, pero su mente estaba en blanco, algunas siluetas en su mente, pero no podía crear un recuerdo congruente. Mientras seguía pensando en cómo había llegado ahí, una mujer entró a la habitación, seguida por Diana, abriendo las cortinas para que entrara la luz del día. "¡Señorita! ¡Qué bueno que despierta! Alguien viene a buscarla."
- "¡Charlotte, Dios mío! ¡Te hemos buscado como locos!" gritaba Diana mientras agitaba los brazos al lanzarse sobre la cama para luego darle un abrazo tan fuerte a Charlotte que ésta provocaría que sus intestinos se le salieran por la nariz. "Diana, ¿dónde estoy?" preguntó Charlotte sobándose la cabeza para darse cuenta de que tenía puesta una venda. Comenzó a ponerse nerviosa al sentir dolor cuando tocó su cabeza y Diana le contestó: "Charlotte, estas en Sanatorio DeVittoris. ¿No recuerdas nada de lo sucedido?"
-"¿Quién es ese DeVittoris? No, no me acuerdo de que paso, lo ultimo que recuerdo es que estaba con William en el jardín, había un papalote y luego me caí... dijo que no me moviera de ahí, me quedé dormida, supongo, y desperté aquí. Por cierto, ¿dónde está?" Diana tomó a Charlotte de las manos y bajo la mirada para luego voltearse con la enfermera; "Cuando la encontramos a la orilla del canal, llamaba a un hombre: Terry. Una vez dentro, no paraba de preguntar por William, si usted lo requiere llamaré al doctor, señorita..." La mujer salió de la habitación para buscar al doctor quien vino lo más rápido posible. "¿Quién es Terry, Diana?"
Tras examinar a Charlotte y hacerle preguntas, el doctor le diagnosticó perdida de la memoria temporal. No recordaba todo lo que había sucedido después de abril, antes de que William muriera. "No es posible, doctor… ¿cómo le voy a decir que su prometido murió, que su esposo también y que su verdadero amor viene a buscarla?"
-"Señorita, no debe decirle más que sobre su prometido, si es lo que me está preguntando. Recuperará la memoria, pero por el momento yo le sugiero que se la lleve de aquí."
-"Doctor, estoy en mi luna de miel, y la otra persona que podría cuidarla se fue de viaje… Mary, se fue."
-"¿No habrá alguien más que se encargue de ella? ¿Familia?" Diana negó con la cabeza y recordó que Natalie, su amiga del instituto, se encontraba en Chicago, y ella podría hacerse cargo de Charlotte.
Diana entró a la habitación y encontró a Charlotte asomada en el balcón, y respiró profundamente para decirle que se iría a un Hospital Psiquiátrico donde trabajaba Natalie y ella sería quien la cuidaría hasta que recuperara la memoria. "¿Entonces donde está William?" Diana entregó una carta a Charlotte y le dijo; "No debes abrirla hasta que estés con Natalie… partirás mañana a América… Sé que no recuerdas esto pero, Charlotte, estoy en mi luna de miel y no te puedo cuidar…"
-"Entiendo…" Charlotte bajó la cabeza y aceptó la carta de Diana, después se despidieron, y antes de que Diana saliera por la puerta le dijo; "Sé que odias viajar, no te preocupes. Mi esposo, Dorian Marbleutter, se encargó de que todo estuviera perfecto para que tuvieras las menores molestias, quería venir a verte pero se encuentra en el funeral de un amigo muy cercano…"
-"Agradécele de mi parte. Espero verlo pronto porque, en efecto, no recuerdo quién es…"
Sin más explicaciones o palabras por parte de Diana, Charlotte fue escoltada al día siguiente hasta el barco que la llevaría de vuelta a América. No comprendía qué pasaba: solamente veía como sus maletas eran llevadas. Sin poder dar vuelta atrás, subió al barco sin mirar a Diana, vestida de negro. Una mujer la acompañaría hasta América: Charlotte no sabía quien era y por lo tanto no hablaba mucho con ella. Una vez dentro de su habitación, no pudo aguantar la curiosidad de saber qué era lo que decía la carta y decidió abrirla. La señora entró a la habitación trayendo el té, y Charlotte, antes de que la señora se diera cuenta, ocultó la carta. Una vez que todo estaba preparado para tomar el té, la señora, antes de salir de nuevo de la habitación, dijo; "Si necesita algo, señorita, toque esta campanita." Sacó del bolsillo de su delantal una pequeña campana de plata que tenía grabada una paloma. "Gracias," respondió Charlotte mientras la señora cerraba la puerta.
Segura de que ya no había nadie a su alrededor, Charlotte abrió delicadamente el sobre y lentamente sacó la hoja de papel que tenía lo que tal vez la ayudaría a recordar que era lo que había pasado. Era caligrafía de Diana:
Charlotte,
Sabía que no te ibas a esperar a abrir la carta, así que le mandé otra a Natalie. Sin embargo, me parece justo que sepas por qué te estoy mandando a América. Lamento decírtelo de esta manera, pero no sabía de qué otra forma hacerlo. Espero me perdones, Charlotte.
William está muerto. Lleva varios meses difunto. Desde abril. No espero que tomes esto tranquilamente, pero sí te suplico que no te tires por la borda: hay una sorpresa esperándote en América, y espero que pronto recuperes la memoria, Charlotte. Lamento mucho que fuera de esta manera por la cual te enteraras de los sucesos, pero como te imaginas, no sabíamos cómo decírtelo. Espero verte pronto. Te visitaremos cuando termine la luna de miel.
Los mejores deseos,
Diana Marbleutter
Charlotte no podía respirar correctamente y comenzó a buscar el corazón de plata que William le había dado, pero no había nada sobre su pecho. Un recuerdo llegó a su mente: recordó cómo iba corriendo a la mitad del un pasillo cuando se percató de que alguien estaba junto a uno de sus pilares. Era un caballero vestido de negro con un antifaz color gris y una capa. Tenía el pie recargado en el pilar y los brazos cruzados, Charlotte pudo ver sus ojos azules que destacaban con el antifaz, hubo silencio y tronó el cielo. La joven espantada por el sonido se lanzó a los brazos del chico y lo sujetó fuertemente. Él también la abrazó. Los labios del muchacho se movieron, pero no hubo sonido más que el de los relámpagos. La joven subió la mirada para encontrarse con los ojos del chico que se iluminaban con cada relámpago. Charlotte sostuvo sus ojos en los de él, de pronto, ella bajó la mirada a los labios del chico y de nuevo subió la mirada a sus ojos. El joven acarició la cara de Charlotte quitándole los cabellos del rostro y mientras ella cerraba los ojos, él lentamente tocó sus labios con los suyos. De pronto el chico desapareció de la nada cuando un relámpago iluminó el pasillo, Charlotte se volvió a encontrar en un pasillo, pero éste era diferente al anterior. Este nuevo camino la condujo a un jardín donde había una fuente en medio. Había árboles alrededor de la fuente. Ella caminó hacia ésta pues ya la tormenta había acabado, solo lloviznaba. La fuente era profunda y cada gota que caía deformaba el reflejo de Charlotte en el agua. Ella puso su mano sobre su pecho y tomó entre sus dedos el corazón de plata que le había dado William, lo arrancó y luego leyó lo que tenía escrito; Yours for ever. –William. Charlotte se dijo así misma; "Adiós amor." Después lanzó el corazón de plata a la fuente viendo como se sumergía y se desaparecía hasta que tocó fondo.
Charlotte apretó los ojos y cuando volvió abrirlos se encontraba dentro de su camarote con el zumbido de su corazón explotando en sus oídos como tambores. Su respiración era agitada y su vista comenzó a nublarse para que finalmente se desmayara. Recuerdos como estos llegaron a su mente durante todo el viaje a América. Charlotte terminó acostumbrándose a soñar despierta y tener pesadillas en la noche de las cuales se despertaba sudando y, algunas veces, llorando.
Faltaba un día para llegar a puerto, pero todavía tendría que viajar en tren para llegar a Chicago. Charlotte estaba sentada en una de las mesas del comedor tomando té mientras veía el sol de la tarde. La señora que le había hecho compañía estaba sentada junto a ella, disfrutando de la vista también. "Usted me es familiar… ¿la conocí antes del accidente?"
-"Sí, señorita Charlotte, yo trabajo con el señor Dorian."
-"Lo siento por no recordarla…" la señora sonrió amablemente y le dio un sorbo a su té. Charlotte la observó y luego preguntó; "¿Usted sabe quien es el joven con quien sueño?"
-"No sé con quien sueñe, señorita, pero si se refiere al joven William no tuve el placer de conocerlo."
-"No se trata de William, es otro muchacho… un joven alto de cabello castaño y largo, ojos azules… esos ojos azules. Lo que es más extraño es que me llama pecas… ¿Usted sabe algo de él?" La mujer de nuevo sonrió, pero ahora incómodamente, y le dio un sorbo al té. Charlotte soltó un suspiro de decepción; "Sabía que me contestaría algo así."
Una vez habiendo embarcado en América la custodia de Charlotte pasó a un joven alto y delgado que trabajaba con Natalie en el hospital. "Charlotte, ven conmigo por favor." La chica lo miró con temor mientras él la tomaba de la mano para ayudarla a bajar al puerto. Charlotte volteó a ver a la mujer quien se había quedado a bordo. La joven comenzó a recorrer el lugar con la mirada y al mismo tiempo iba siguiendo aquel muchacho que la condujo hasta un auto negro. "Nos llevarán a la estación del tren, Charlotte… no te preocupes por tu equipaje, ya está todo arreglado." De nuevo el joven tomó la mano de Charlotte para que ella subiera al auto, sentado él frente a ella. "Me siento en gran desventaja, tú conoces mi nombre pero yo no conozco el tuyo."
-"M nombre es Dimitri."
-"Un placer, Dimitri," dijo Charlotte, estirando la mano para estrecharla con el chico. Casi no hablaron en el camino a Chicago.
Charlotte se dedicó a descubrir quién era aquel muchacho. Se pregunto varias veces si sería el prometido de Natalie. Él tenía cabello negro y largo, le cubría casi toda la frente y sobrepasaba sus orejas pero no llegaba más allá de su barbilla, sus ojos eran cafés casi color negro y su tez blanca como la piel de Diana. Era muy serio y cada vez que descubría que Charlotte lo estaba observando se sonrojaba.
Una vez que el tren se detuvo en la estación de Chicago y el humo del tren se desvaneció, Charlotte pudo ver a Natalie entre la multitud quien sonreía y estiraba su brazo para que Charlotte la notara. La chica salió corriendo y, tras ella, Dimitri lentamente la seguía con la mirada. Charlotte corrió para abrazar a Natalie y comenzó a llorar en sus brazos. "¡Natalie, ayúdame a recordar por favor!"
-"No te preocupes, Charlotte, ya estás conmigo y te prometo que haré todo lo posible junto con Dimitri para que recuperes tu memoria." Natalie era mucho más alta que Charlotte, como una cabeza más alta, tenía cabello largo y rizado, entre rojizo y castaño. Tenía una sonrisa blanca y labios delgados, unos ojos azules, azul claro, y su tez era todavía más pálida que la de Dimitri o Diana.
Dimitri estaba esperando a Charlotte y Natalie en un auto gris. Ellas subieron, y una vez dentro fue como si Dimitri hubiera sido cambiado por otra persona. No paraba de hablar y su timidez había desaparecido. "Charlotte es algo callada, yo pensé que iríamos a tener una larga conversación, pero no fue así," dijo Dimitri a Natalie. "¿Yo callada? ¡Tu eras el que no me hablaba!" Dimitri se enderezó y lanzó una mirada a Charlotte; "¡Porque tú tampoco me hablabas!" Natalie, sin poder contener la risa, veía como ambos comenzaban a discutir.
El auto se detuvo ante un edificio blanco con muchas ventanas y grandes puertas, un letrero en las rejas de afuera que rodeaban la propiedad decía; Hospital psiquiátrico. Esas palabras causaban un escalofrío a Charlotte; "Yo no estoy enferma, no quiero entrar al hospital."
-"Charlotte, yo vivo aquí en el edificio de los doctores. Además, no te preocupes: Dimitri estará contigo todo el tiempo, pues él es un interno." Charlotte quedó boquiabierta. "Tiene un problema de bipolaridad que le causa un desorden de personalidades. Ha progresado mucho. Antes de eso, él era un medico junto conmigo, pero sufrió un accidente y ahora es él quien te cuidará mientras yo trabajo."
Natalie llevó a Charlotte a su habitación, que era la habitación de aislamiento en el último piso, junto a la habitación de Dimitri que antes era el ático, pero había sido modificada para que el doctor viviera ahí. Dentro de la habitación ya estaban las maletas de Charlotte. La habitación era bastante amplia y había una mesa para escribir. Junto, había un librero con los libros de Charlotte ya acomodados; su colección de Jane Austen, Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Jules Verne, entre otros muchos autores y libros de consulta. Una gran cama y el armario que hacia juego decoraban el resto de la habitación. Había un gran ventanal frente a la cama y un balcón donde había un camastro para tomar el sol. Justo en medio de la habitación en el piso de mármol había una figura hecha con otros tonos de mármol: era una flor. Sobre la flor había una mesita para tomar el té. "Espero que la habitación sea de tu agrado, Charlotte. Te dejo para que descanses… cualquier cosa que necesites puedes llamar a Dimitri."
-"¡Gracias, Natalie! Gracias Dimitri, por ir por mí." Dimitri sonrío antes de salir de la habitación junto con Natalie. Esa noche, Charlotte volvió a soñar con el joven de los ojos azules.
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