Continuación de Cuerpo y perdición


Capitulo 8

Cuerpo y perdición

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-¿De verdad crees que podrás convencerme con eso?

Hinata se extrañó y él agarró sus muñecas con cuidado, ayudándola a soltarle.

-Hinata, ya te dije que aquello no fue más que un error-soltó sus manos, mirándola fijamente

¿Un error? ¿Acaso besarla fue un error?

Viró el rostro a un lado, frunciendo el ceño.

-Eso es lo que piensa usted- masculló ella entre dientes, sonrojándose

-Mejor cenemos algo y vayámonos a dormir pronto-pasó por su lado, palmeando su cabeza- Mañana nos espera un largo camino hast...

-¿Por qué ha venido?-le interrumpió ella, volteándose, viendo a Naruto sacar los potes de ramen que había sido previamente calentados.-¿Por qué siempre…tiene que estropearme las misiones?

Naruto volteó a verla

-En primer lugar, no estropeo nada y segundo, esas misiones no son tuyas

-No, no son mías, pero tengo derecho a cumplirlas-se cruzó de brazos, mirando a un lado- usted no es nadie para decirme que hacer o como debo hacerlas

-¿No soy nadie?-Hinata volvió a mirarle

-Estuve a punto de atrapar a ese criminal-siseó ella, acercándose un paso- lo tenía a mis pies cuando…cuando de nuevo volvió a aparecer-dijo eso, molesta

-Te iban a atrapar, que es muy distinto y con respecto de tenerlo a tus pies..

-¡Si ¡ ¡lo tenía! Estaba a punto de llevarlo a mi habitación para..!-pero se calló y viró el rostro. Naruto alzó una ceja- ese era mi trabajo

-Tu trabajo es seguir con vida, realizando misiones a tu rango y convertirte en una buena esposa

Hinata empuñó sus manos. Naruto dejó el ramen sobre el tronco y acercó a ella.

-Así que mantendremos todo esto en secreto, como las tantas otras veces- y alzó su mano para palmear su cabeza, pero Hinata la apartó de un manotazo.

-¡No me trate como una niña!-exclamó ella, molesta

-¿Crees que hubiera dejado sola a una niña como tú cuando me fui de misión?-sonrió irónico- eres una problemática que siempre desobedece mis órdenes, que no sabe que quedarse quieta significa no mover un dedo, que…no. Antes una niña sería mejor alumna

Hinata le miró fijamente

-Pues usted bien que besó y manoseó a esta niña- respondió ella, provocando que el ceño de Naruto se frunciera.

-Eso…

-¡No fue un error demonios!-gritó ya cansada- ¡Usted podría estar borracho pero cualquiera se daría cuenta de la persona a la que estaba besando!

-Hinata

-¿Y sabe porque no lo aparté? Porque yo, al igual que usted también estaba disfrutando

Naruto empuñó sus manos y cerró sus ojos, apretando su mandíbula

-Si disfruté. Porque aparte de ser ese mi primer beso usted es…es la primera persona de la que me enamoré

-No…

-¿Por qué le cuesta tanto admitir que no fue un error? ¿Porque no admite de una vez que nuestra relación no es como la de las demás?

-Calla…

No quería creer eso. No debía

-¡No!-le siguió mirando, incrédula- ¿¡porque tiene que ser tan cobarde?!

¡Plaff!

Su rostro virado a un lado, una mejilla que empezaba a ponerse colorada y Hinata alzó su mano lentamente, tocándose la parte adolorida. Naruto se quedó asombrado con él mismo, mirándose la mano con la que acababa de golpearla.

De verdad….de verdad había…

Alzó la mirada, quedándose aterrado al ver esa marca roja bajo su mano. Realmente, le había golpeado.

-Hi-Hinata…-subió su mano-lo-lo…-pero ella se alejó un paso y le miró asustada y con lágrimas en sus ojos. Había apartado su mano de la mejilla y ahora podía ver a la perfección esa mejilla colorada

Naruto sintió una gran opresión en el pecho.

-Hinata…-se volvió a acercar, pero ella volvió a alejarse, negando-escúchame…

-No...-sollozó ella, retirándose- n-no se acerque…-lágrimas resbalaron por sus mejillas y Naruto no podía sentirse ya peor.

Nunca. Nunca en el tiempo que llevaban juntos le había alzado la mano. Nunca

-Hinata…-intentó alcanzar su mano, pero ella la apartó rápida-espera…yo…

Pero Hinata volteó y salió corriendo de ahí.

-¡HINATA!- él la siguió y por suerte la alcanzó al momento del brazo

-¡N-no! Suéltame!—forcejeaba ella- ¡suéltame!

Pero Naruto la volteó y pegó a su cuerpo, abrazándola con fuerza. Hinata siguió forcejeando.

-Suéltame- su voz tembló y las lágrimas mojaban su chaleco- su…suéltame…por favor…-pero todo lo contrario a ellos, Naruto la estrechó con más fuerza, evitando ya de esa manera que pudiera moverse- por favor…suéltame…por favor…por favor…

Naruto se negó a soltarla. No lo haría. Porque se sentía fatal, como si le hubieran clavado mil navajas sobre su pecho. Porque le había golpeado. Y por ello…temblaba y lloraba

-Naruto…por favor…-siguió soltando lágrimas, ya sólo golpeando a su pecho sin mucha fuerza-suéltame…

-Perdóname- murmuró él sobre su cabeza, pegando sus labios a este- perdóname, perdóname, perdóname…-miró a su alrededor, sintiendo que también se pondría a llorar. Apretó sus labios y bajó de nuevo su cabeza, besando la de Hinata- perdóname por favor

Hinata dejó de temblar, pero lloró agarrándose a su chaleco con fuerza. Naruto puso la mano tras su cabeza, apretándola contra su pecho sin apartar sus labios de esta y manteniendo sus ojos cerrados. Deseando con fuerza que se tranquilizara.


Sentado contra uno de los troncos que había tirado en el suelo, Naruto mantenía a Hinata abrazada en su pecho.

La noche seguía más oscura y la hoguera que había hecho era lo único que los alumbraba.

Apoyada contra su pecho y sus piernas a un lado, Hinata se mantenía todavía aferrada a él, mirando la nada mientras los brazos de su sensei la estrechaban.

No sabía que pensar, tampoco que decir. Le había golpeado. Su sensei le había abofeteado. Era la primera vez que alguien levantaba la mano contra ella, a excepción de su padre cuando era pequeña. Pero él. Que fuera él quien le abofeteara…dolía más que todas aquellas que había recibido de su padre.

Por eso, no sabía que pensar. Quería a su sensei, se había enamorado de él, por eso, que le hubiera alzado la mano…todavía sorprendía y dolía.

De sus ojos ya no podían brotar más lágrimas

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Naruto no podía dejar de sentirse un miserable, de sentir rabia contra él mismo. Se había vuelto un miserable. Un miserable de esos que no tenían perdón por serlo. Dios, todavía podía sentir en su mano el ardor de cuando chocó contra la mejilla de Hinata.

La estrechó con fuerza.

-Perdóname…-susurró contra su cabeza, deseando con todo su corazón escuchar esas palabras que le harían, por lo menos, hacerle sentir un poco mejor-por favor, sólo perdóname- cerró sus ojos, casi sintiéndose a punto de llorar.

Y es que eso le dolía tanto. Sentía una gran opresión en el pecho que no le dejaba respirar bien, y sobre todo mucho miedo. Miedo a perderla, miedo…a que le odiara. Esa chica representaba tanto en su vida. No, ella era su vida. Y tenía razón. Era imposible esconder esa atracción que sentía hacía ella. Desde aquel día, desde aquel beso, su relación no había vuelto a ser la misma.

A cada rato no había momento en que no recordara ese beso, en sus manos acariciando su piel…

Deseaba tanto volver a hacerlo

Pero sabía que eso que deseaba era un imposible. Ella su alumna y él su sensei. Ella, hija de clan más poderoso de la aldea, y él un simple entrenador que no podía ofrecerle nada más que miserias y una vida llena de tristezas.

Y ese pensamiento era lo que le mantenía más o menos alejado de ella. Cuanto más se alejara, menos pensaría en ella. ¿Pero como hacerlo cuando era su sensei? Estuvo tentado a pedirle un cambio a Tsunade, pero se arrepintió en el último momento y decidió tomar por si mismo el control de ese problema. Maldijo lo mal que manejó la situación. Hinata se le escapaba de las manos. Ya no atendía en sus entrenamientos, no portaba sus almuerzos, escogía misiones sin que él lo supiera…

Lo estaba llevando realmente mal

-¿Porque…?-Naruto abrió sus ojos, sorprendido al escuchar su voz.

Hinata siguió mirando la nada. Pretendía que fuera un pensamiento, pero aquella palabra salió de sus labios como un susurro. Pero ya estaba hecho, y ella quería saber su respuesta.

-¿Me…odia?- ¿es por eso, que me golpeó?

¿SI la odiaba? ¿Si la odiaba?

-Como quieres que…-bajó su mirada a ella- Hinata, como quieres que te odie- puso la mano en la mejilla que había golpeado-jamás podría hacerlo-miró hacia el bosque-nunca…

Hinata se sonrojó un poco al notar su mano en su mejilla, notando como presionaba con cuidado.

-Se me fue de las manos…-continuó él- no quería hacerlo pero…no tengo excusa-bajo su mirada-lo siento…

Hinata volvió a sentir sus labios presionando su cabeza y cerró sus ojos. Arrastró la mano que tenía en la mejilla y la colocó tras su cabeza, enredando entre sus dedos sus mechones. Hinata alzó una mano y agarró la mano de él, enredada en su cabello. La apartó y la puso delante de sus ojos, sonriendo un poco al ver la diferencia de tamaño, luego entrelazó sus dedos.

Naruto observaba sus manos entrelazadas, no supo porque sonrió ella, pero eso hizo que él también sonriera.

Su mano era tan pequeña y delgada, casi fina comparada con la de él, que era de piel morena, grande y algo callosa por las arduas misiones llevadas durante tantos años.

-Le perdono-susurró ella, dejando a Naruto asombrado-yo…también me excedí al… decirle todo eso-se sonrojó, sintiendo nervios en su vientre-lo siento

Entonces, Naruto subió sus manos unidas y beso el dorso de su mano; Hinata le miró avergonzada y asombrada. Él separó sus labios y acercó su rostro al de ella, juntando sus frentes.

-Eres mi perdición, Hinata

Ella siguió mirando sus ojos, sin comprender, mientras una sonrisa asomaba de sus labios.

-Eso es… ¿algo bueno?-se atrevió a preguntar ella, haciéndole sonreír más.

-No, no lo es-Hinata entrecerró sus ojos al verle aproximarse a sus labios-pero me da igual- le proporcionó un beso corto-ya lo he decidido- otro beso. Un más largo y dulce-no pienso dejar que te aparten de mi lado…-rozó su nariz, sonriendo de lado- ni siquiera mis estúpidas acciones

Hinata lo observó durante segundos, no sabiendo si esas palabras significaban lo que ella estaba comprendiendo.

Quizá, sólo hay una manera de comprobarlo

Soltó su mano y la arrastró por su pecho hasta su cuello, donde acarició su cabello. Aproximó sus labios, dudando si besarle o no. Sin embargo, él disipó todas sus dudas al juntar sus labios.

Si. Aquellas palabras sólo podían tener un significado

Cerró sus ojos y le devolvió el beso, con esmero, con ganas de acariciarlos con los suyos. Naruto ahuecó la mano en su mejilla y al igual que ella, correspondió al beso con ese amor que ambos se profanaban.

-Quiero quedarme contigo…Naruto-susurró ella contra sus labios-te quiero

Naruto sonriendo, volvió a juntar su frente mientras que con su mano acariciaba su largo cabello en su nuca.

-Eres preciosa Hinata-volvió a besar sus labios-pero…dame algo de tiempo- ella bajó su mirada, triste-todavía…me cuesta verte de esa forma-ella bajó su brazo, mirando a un lado- y no es por ti, yo…-suspiró- Hinata, tengo 25 años, soy tu entrenador…-la observó preocupado- y tú me gustas, mucho, es más, me atrevería a decir que…te quiero-él le alzó del mentón-y de verdad que no quiero que te alejes de mí pero…-Hinata le cortó con otro beso. Naruto se asombró, pero rodeó con su brazo su cuello y respondió a ese beso.

Hinata movía sus labios sobre él con urgencia, separándolos y dejando que su lengua se encontrara con la de él. Se movió del suelo, colocándose sobre sus rodillas para agarrar su rostro y profundizar más el beso. Las manos masculinas se desplazaron hacia su cintura y Hinata rodeó su cuello, sin apartar sus labios, unos labios hambrientos que sorprendieron a Naruto. Ella le besaba con tal pasión y voracidad que le extrañaba y a la vez encantaba. Su lengua, sus labios, incluso sus dientes mordiendo su labio eran algo que le estaban excitando de sobre manera.

Separó el beso, muy a su contrario, pero sabiendo que era lo correcto

-Hinat..

-¿Qué tengo que hacer? ¿Qué tengo que hacer para que me vea…como una mujer?

Naruto se asombró, sin embargo, no pudo evitar pensar en lo jodidamente tierna y encantadora que esa mujer.

Pensaba en como hacer para mejorar para él, en cambio de sentirse abrumada.

Eso le tocó el corazón a Naruto, que empezó a reír, volviendo a abrazarla.

-realmente has robado mi corazón al completo-se separó acarició su mejilla, sonriendo-mi pequeño diamante blanco

Hinata se sonrojó y bajó su mirada, avergonzada, pero Naruto volvió a abrazarla, sin poder dejar de sonreír.

Ya era imposible dejarla, ya no podía mantener más la palabra de alejarse de ella.

Ahora, se había enamorado


Dos días después, en la aldea de Konoha…

Hinata jugaba con sus dedos mientras se mordía su labio y miraba cabizbaja a la rubia que repiqueteaba los dedos sobre la mesa, mirándola con el ceño muy fruncido. Miró a un lado, esperando que Naruto, pudiera ayudarla.

-Ni lo mires porque no va a poder ayudarte- dijo sonando molesta Tsunade, provocando que ella respingara y mirara al suelo de nuevo-Naruto, fuera.

-Tsunade, no podríamos ant..

-Kiba y Shino trajeron al hombre, ya no hay nada de que hablar.

-Pero si me dejas explicarte que...

-Naruto-siseó la rubia entrecerrando la mirada- fuera.

El rubio miró a Hinata preocupado. Sabía que no podía hacer nada. Negociar con Tsunade era peor que hacerlo con Jiraya. Aunque con este no había problema alguno. Pero intentar reducir su suspensión…por una parte estaba de acuerdo con Tsunade con que la castigara, pero…tantos meses…

-Oba-chan, reconsidera un poco las cosas. Al fin y al cabo, Hinata ha vuelto sana y salva. Además, no ha hecho…nada innecesario que pudiera ponerla en peligro.

Tsunade bufó

-Naruto, no pienso repetirlo. O haces caso o atente a sufrir tu también otra suspensión.

Naruto miró a la chica que mordía su labio y no pudo evitar suspirar. ¿Porque siempre se metía en estos problemas? Miró a Tsunade.

-Está bien- se cruzó de brazos- ponme a mi la suspensión.

Tanto Tsunade como Hinata le miraron asombradas.

-Aceptaré la que me pongas a mi más la de Hinata.

-Naruto…-murmuró asombrada Hinata, empezando a sonrojarse

Tsunade miró a la chica y después a Naruto, extrañada.

-Al fin y al cabo, quien tiene la culpa soy yo por dejarla sola- continuó el con determinación-así que, suspéndeme a mí.

Tsunade se cruzó de brazos, observando a los dos personajes de su despacho, en especial al rubio.

-Hinata, sal fuera por favor- la peliazul le miró

-P-pero…-miró a Naruto y luego a ella- Tsunade-sama no…

-Hinata- ella miró al rubio, que asintió, indicándole que aquello era lo mejor. Ella fue a quejarse pero él negó, sonriendo-vete a casa, ya hablaremos mañana.

Hinata viró a mirar a Tsunade, que a su vez la miraba a ella. De nuevo miró a Naruto, preocupada, suplicando con su mirada, pero él revolvió su cabello y le indicó que saliera. Hinata obedeció y salió del despacho, cabizbaja, cerrando tras ella con cuidado mientras Naruto la observaba marchar sonriendo. Tsunade, que también había estado observando la marcha de la otra, fijó la mirada en Naruto y alzó una ceja; cuando Naruto volteó el rostro a Tsunade, quedó extrañado ante su mirada.

-Me vas a decir que ha pasado o tendré que hacerlo yo.

Naruto rascó su cabeza, incómodo pero sonriendo.

-Es algo largo de contar.

-Tengo todo el tiempo-dijo ella, reclinándose en la silla con una sonrisa mientras Naruto suspiraba.

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Hinata miró por la ventana. La tarde ya había caído y el cielo era de un hermoso naranja mezclado con rojo y nubles blancas. El sol, grande y en el centro del mismo color que el cielo, empezaba a bajar, dando querer paso a la noche.

Sentada en una silla, Hinata se preguntó que hora sería. Miró hacía la puerta donde Naruto seguía, preocupada. Llevaba más de dos horas ahí dentro desde que habían llegado. Naruto como siempre, había conseguido que saliera libre de suspensión, pero se sentía mal porque ahora le iban a caer a él, no solamente la suya, sino también la que le haya impuesto Tsunade.

Bufó frustrada. Le hubiera gustado quedarse ahí dentro y ayudar a su sensei, pero ¿realmente la hubieran hecho caso?

Tan sólo era una niña de 16 años

Frunció sus labios al pensar eso.

Si tan sólo pudiera tener 20, podría hacer lo que quiera sin nadie me ordenara nada.

La manecilla de la puerta del despacho se escuchó y Hinata rápidamente se levantó. Cuando Naruto cerró la puerta, suspirando cansado, se sorprendió al verla parada frente a él. Ella separó sus labios para decir algo, pero caló y bajó su mirada, sonrojándose. Naruto sonriendo, palmeó su cabeza y pasó de largo. Hinata caminó tras él.


Conocía ese camino. Iban de vuelta a su casa. Hinata miró cabizbaja a su persona. No había dicho palabra desde que habían salido del despacho y eso la preocupaba. ¿Qué le habría dicho Tsunade? ¿Cuánto tiempo le habría suspendido por su culpa? ¿Por qué habían pasado tanto tiempo en la oficina?

Siguieron caminando hasta que llegaron a su casa. Naruto se detuvo y volteó. Hinata le miró, queriendo preguntarle que era lo que le había dicho Tsunade, pero Naruto parecía negado a hablar.

-Entra.

Ella asintió, suspirando. Se dio media vuelta y abrió su puerta, encontrándose con dos guardias que luego la cerraron, sin que ella tuviera tiempo de despedirse. Siguió el camino hasta su la entrada de su casa. Se quitó sus zapatos y saludó a los criados con una leve pero elegante inclinación de cabeza.

Subió a su habitación rápido, no queriéndose encontrar ni con su padre ni su primo ni su hermana. Sólo deseaba tumbarse en su cama y dormir. Agarrando el pomo, volvió a suspirar antes de entrar.

¿Cuántas veces lo habría hecho desde que había llegado a la aldea?

Empujó la puerta, cerró tras ella y apoyó contra esta. No podía dejar de pensar en ello.

Aparte de estar preocupada por Naruto, no podía dejar de pensar en sus palabras, lo que significaban, en lo que iba a pasar a partir de ahora entre ellos.

Porque ahora existía un ellos

-Tardas mucho en subir- ella respingó y abrió sus ojos como platos al ver en su habitación a su sensei. Enseguida se sonrojó.

-S-sensei…

Naruto paseó la vista por la habitación antes de acercarse a ella. Hinata bajó su mirada, avergonzada cuando él se inclinó sobre ella.

-No te despediste de mí- ella le miró mientras este formaba una sonrisa en su cara-y a tu novio debes despedirle como tal

Sintió sus mejillas arder.

-¿N-No-novio…?

-Hmm, cierto- Naruto colocó una mano en su mentón, pensativo-creo que no lo dejamos claro del todo…-se cruzó de brazos-en fin, si no queda otro remedio…-agarró su brazo, la pegó contra su cuerpo y ahuecó sus manos en su rostro, inclinando el suyo para juntar sus labios.

Hinata abrió sus ojos como platos al sentir esa presión, pero todo se relajó cuando él empezó a acariciar sus mejillas con sus pulgares. Poco a poco fue entrecerrando sus ojos y subiendo sus manos para agarrarse a su chaleco. Cuando ella cerró sus ojos, Naruto la observó unos segundos antes de cerrar los suyos y perderse en esos labios tan adictivos.

Saboreó, lamió y mordió, separándose al rato, aunque sus labios todavía se rozaban. Hinata abrió sus ojos, encontrándose con los de él.

-Ahora eres mi novia-Hinata estrujó con fuerza su chaleco cuando él volvió a besarla-eres mi pequeño diamante blanco-bromeó él, proporcionando un beso sobre su nariz-¿lo eres?

Hinata asintió, sonrojada furiosamente, pero sonriendo feliz. Naruto besó su frente, su nariz, su mejilla y de nuevo sus labios. Hinata rió divertida, pero dejó de reír al recordar la larga reunión de esa tarde.

-Sensei…

-¿Qué pasa? ¿No estás feliz?

-L-lo estoy pero…-se mordió su labio-Tsunade…-él sonriendo, volvió a besar su frente y a abrazarla. Ella le rodeó con sus brazos, preocupada- ¿Por qué ha estado tanto rato en el despacho?

-Primero- Naruto la separó, agarrándola por los hombres- dejaras de tratarme de usted-soltó sus hombros y cruzó sus brazos, mirando a un lado- me haces sentir…aparte de desconocido, mayor.

-L-lo siento- bajó su cabeza, abochornada

-Y segundo….-HInata le miró y él sonrió, suspirando-un año.

Hinata abrió sus ojos de forma desorbitada.

-¡Un año!-exclamó bien impresionada- p-pero eso eso…eso es mucho. Usted…tú no puedes…y fui yo quien…

-Un año, tampoco es tanto. Además, piensa que puse a mi alumna en peligro.

-P-pero fue uste…Fui yo la que se escapó, tú…-miró a un lado, frustrada- iré a hablar con Tsunade-sama, esto no puede quedarse así.

-Espera-la paró él antes de que saliera

-Pero Naruto no…

-Déjalo- sonriendo, agarró sus brazos e hizo que le rodeara la cintura-por mi está bien- luego colocó sus brazos sobre sus hombros, juntando sus manos tras su nuca a modo de abrazo. Ella volvió a quejarse, pero Naruto besó sus labios.-Por mi está bien- juntó su frente y cerró sus ojos-de esta forma, podré pasar más tiempo contigo.

Hinata se sonrojó, pero sonrió y se puso de puntillas para besarle de nuevo.

-¡Hinata! Que es eso del diamante blanc…!-la puerta se abrió, los dos se separaron, a Hiashi se le cayó el periódico al suelo y sus ojos se abrieron como platos al ver la escena.

-Papá…-murmuró ella, avergonzada, soltándose de Naruto rápidamente. El rubio revolvió su cabello, observando al pálido padre de su pequeño diamante.

-Me alegra que esté aquí, Hiashi-san, justamente quería hablar con usted.

Hinata le miró incrédula y boquiabierta. Volvió a fijar la vista en su padre, que lucía más pálido de lo normal, y en eso que había caído al suelo. Se sonrojó al completo al ver una foto.

Se busca diamante blanco

Ese era el titular en grande y una foto con ella bailando con esa ropa y en aquella barra. Miró a su padre y de ahí a Naruto, que se encogió de hombros, sonriendo.

-Hinata, vamos a tener muchos problemas de ahora en adelante.

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FIN!


Exacto, van a a tener muchos problemas. Problemas que tooodos os . Y aquí termina este TS. Tomaroslo como si hubiera sido una mini historia dentro de otra mini historia jeje

Con respecto a preguntas.

-Kiba y Shino tiene la misma edad que Naruto-

-Esta historia me salió laarga sin darme cuenta. (es taaan bonita)

-No salió lemon. Y yo que pensé que sí pero, al final miren, resulta que... XD-

-No se enfaden conmigo por dejar este final, (si no les ha gustado) pero supongo que ya todos os imaginais que ocurrira a partir de ahora. Problemas con su relación, le padre de Hinata, Tsunade ya lo sabe (y por eso.. ¿porque creeis que se ha excedido con el castigo? XD porque al saberlo, por supuesto se enfadó. Ya que las relacones estan prohibidas entre sensei y alumno, pero como todos sabreis, Naruto solo tenía una respuesta.

-por favor, no me maten a Naruto por esa bofetada, era necesario ponerla. (Dios, en esa escena os juro que me emocioné de sobre manera. Sentí lo de los dos personajes como fua...como una piedra sobre la cabeza)

¡Nos vemos en el siguienteeee!