-U/A Misma aldea, situaciones diferentes
-Naruto 21 / Hinata 16 años
-Romance (no lemon)
Hoy no era un día cualquiera. Hoy era 14 de febrero. Día en que todas las calles se vuelven rosas, en que las chicas entregan sus chocolates a los chicos que les gustan, día en que las ya formadas parejas disfrutaban de románticos paseos. Día en que, Hinata por fin, demostraría su sentimiento más profundamente escondido.
Hoy era..
San valentín.
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San Valentín
¿Qué significa eso? ¿Por qué todas las chicas andaban de arriba para abajo con sus brazos llenos de cajas en forma de corazón? ¿Por qué parecían ir más lindas de lo que ya eran?
Justamente porque hoy era el día
El día de San Valentín
Día, 14 de febrero; invierno, todavía alejados de la primavera, se celebraba el día de los enamorados. Día, en que estos pasean agarrados de la mano, día en que las chicas entregan chocolate a los chicos, día, en que ellos esperan recibir ese chocolate de la chica que les gusta, día en que todo era de color rosa. No había nada que pudiera estropearles hoy ese día.
Porqué hoy era el día. El día en que cada chica mostraría sus sentimientos a la persona amada.
Se suponía que, para demostrar sus sentimientos, ellas tendrían que preparar un delicioso chocolate, y volver a repetir este hasta que supiera más suculento que ninguno. Se suponía que el día de ayer, las chicas deberían haberse esmerado en crear el chocolate perfecto.
Y así fue, aunque no exactamente para todos.
Cogiendo aire y manteniendo sus ojos cerrados, Hinata se colocó delante del espejo. Poco a poco fue abriendo sus ojos al tiempo que soltaba el aire. Sus mejillas se sonrojaron al segundo.
Un sencillo vestido blanco de manga corta, con formas onduladas dibujadas, formaban una mariposa grande, como si de un tatuaje se tratara, por debajo de su pecho hasta el final de la falda. No era largo, puesto que este terminaba ocho dedos más arriba de sus rodillas, pero tampoco muy corto. Era, simplemente, un vestido que a ella le había encantado y que, por motivos desconocidos, nunca se había puesto. Bueno, quizá no tan desconocidos después de todo. Uno de sus motivos era por la vergüenza que le daba salir con él.
Pero no. Hoy, tenía que ponérselo. Hoy, debía de estar linda para él. Así que hoy lo luciría, por supuesto, debajo de su abrigo. El tiempo seguía siendo frío en febrero, y esas medias grises por sobre sus rodillas cubrían lo justo, junto con sus bambas del mismo color que su vestido.
Extraña. Así era como se veía Hinata, sin embargo, y, desde otro punto de vista, pensaba que, tampoco se veía tan mal.
Si de esta forma, él se pudiera fijar en ella...
Se giró y caminó hasta su mesita. Allí, observó fijamente una bolsita de color morado, con un bonito lazo atado de color amarillo, el cual contenía galletas de chocolate de formas y bombones.
Agarró la bolsita y la colocó a la altura de su cara.
-¿Debería dárselas?- murmuró, algo entristecida.
Y es que cada año, en ese día, la persona al cual gustaba, recibía más de 20 chocolates; todos hechos a mano por las chicas que desesperadas, esperaban que las aceptara. Y claro, siendo él como era, las aceptaba, se las comía y luego pillaba un gran dolor de vientre. Sonrió al recordar el año pasado, donde ella terminó por acabar cuidándolo.
Aunque no había sido esa la primera vez. Cada año pasaba lo mismo, y seguramente, ese día, Hinata terminara haciendo lo mismo.
Él era incapaz de negarle algo a alguien.
No. No podía desanimarse. Hoy lo haría. Le entregaría esas galletas y le mostraría sus sentimientos. Porque ya había callado suficiente, y cinco años de amor escondido, necesitaban escapar inmediatamente.
-¡Fighting!-exclamó ella, alzando su puño al aire, con una mirada determinada.
Agarró su bolso, metió las galletas dentro y, antes de salir corriendo, se despidió de su madre, en aquel marco de fotos y salió de su habitación.
Hoy sería el día. Hoy le diría a Naruto que le amaba
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San Valentín
No había día que odiara más que ese. Todas las calles decoradas con corazones de globos, carteles en los restaurantes con ofertas por ese día especial, muñecos en forma de corazón, animales con corazones que te hablaban y decían que te querían, comida rosa, chocolates rosas, cajas rojas, lugares decorados con rosa...
Gruñó frustrado, pasando una mano por su cara.
¿Por qué ese día alegraba tanto a las personas? El que se declararan las chicas entregándoles el chocolate, ¿Qué tenía de especial? Eso podían hacerlo cualquier día, sin necesidad de...tantos chocolates.
Sólo pensar en ese su estómago rugió revuelto y él hizo un mohín. No quería volver a pasar, como cada año de ese día, en la cama, muerto de dolor.
No. Hoy, definitivamente no saldría de su casa.
Se levantó de la cama y dirigiéndose al baño, escuchó un ruido fuera que lo desconcertó. En el comedor, se acercó a la ventana y corrió un poco la cortina, abriendo tras eso, sus ojos, asombrado.
-¡Pero cómo..!-
Paradas delante de su edificio había un gran número de chicas, todas con sus chocolates en la mano, seguramente esperando, a que saliera del piso.
-Eh..? ¡Mirad, es Naruto!-una chica señaló la ventana donde él se había asomado y por consiguiente, ellas empezaron a gritar. Naruto corrió de nuevo su cortina, sudando frío.
-¿Pero que les pasa?-y incrédulo, se dirigió de nuevo al baño- cuanto tiempo llevaran ahí fuera...-y negó con su cabeza- Hoy no pienso poner un pie fuera-
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-¡NARUTO!-
y más gritos de emoción siguieron.
Naruto, vestido con ropas informales, unas bambas, un pantalón tejano algo roto, una camisa de rayas naranjas y negras de manga larga, con tres botones en su cuello desabrochados, su anorak negro con capucha puesto y bordeada esta con pelos, miró de manera casi fulminante a su querido y estimado amigo Sasuke.
-¡Naruto, por favor acepte esto!-
-¡Por favor, acepte mis sentimientos!-
-¡Naruto-san! ¡Naruto-san!-
-¡Naruto-sama!-
Sonriendo falsamente, Naruto agarró los chocolates, agradeciéndoles por ello. Pronto tendría una bolsa llena de chocolates.
Maldito Sasuke. ¿Por qué tiene que verme hoy precisamente Tsunade?
Miró a Sasuke, y una sonrisa ladina apareció en su rostro. Él también estaba rodeado de chicas que le entregaban su chocolate. Y lo mejor de eso, era la mirada furiosa que este ponía, asustándolas a todas.
Eso era algo realmente bueno de tener un amigo frívolo como él. Porque aparte de asustar a las de él, asustaba también a las que le rodeaban y no le dejaban paso.
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-Me encanta tenerte como amigo- dijo Naruto con una sonrisa divertida en su rostro, poniendo sus manos tras la cabeza, con la bolsa de chocolates en mano- ¿ y ahora que hago con todo eso?-
-Tiralas-
Y eso fue lo que exactamente hizo Sasuke al encontrarse un contenedor de basura. Tirar esa bolsa, para luego volver a meter sus manos en los bolsillos.
-Eso es muy cruel- respondió él, haciendo un mohín- todas ellas se han esforzado mucho con sus chocolates-
-Es por eso que no dejan de acosarte. Cuanto más sigas sonriéndoles tontamente y aceptando todos sus regalos, más te molestaran-
Naruto no respondió, sabiendo que tenía razón, pero, como podía él negar a todas esas chicas, que no podía negar que lindas eran, esos chocolates que le entregaban con tanta ilusión? No, él no era tan frívolo como Sasuke. Él los guardaba y cuando le apetecía, se los comía. Aunque a veces se sorprendía con los contenidos que aguardaban esas cajas. Una vez encontró una carta de una chica bastante...indecente, en que le pedía hacer cosas que eran mejor no nombrarlas y otra, con una foto de ella en ropa muy...no, con muy poca ropa.
No entendía lo que ocurría con las mujeres de hoy.
Suspiró
-Soy un hombre muy atractivo- una sonrisa orgullosa apareció en su rostro- todas las mujeres me desean-
Sasuke prefirió no comentar y seguir con su camino, un camino lleno de chicas que a cada rato les detenían.
¿Cuándo terminaría ese día?
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Hinata se detuvo, apoyando sus manos sobre sus rodillas, agotada. Respiró profundo y se paró, sonriendo al verse cerca del edificio de Naruto.
Hinata, vamos allá.
Y colocándose bien su abrigo marrón, corrió hacía la entrada sin dejar de sonreír. Hoy le diría su sensei lo que tanto tiempo había estado guardando en su corazón. Desde el momento en que la asignaron como la alumna de Uzumaki Naruto, su corazón empezó a latir, cargado de sentimientos que le fue imposible borrar.
Su fuerza, su voz, su sonrisa, su carácter...todo en él le fascinaba; no encontraba nada que pudiera describirse como defecto. Bueno, tal vez, el que fuera en exceso, amable con otras chicas. A veces le molestaba, puesto que estando con ella, siempre había el grupo de fans que la apartaba de un empujón, alejándola de su lado y con ello, que Naruto no se diera cuenta.
Le molestaba si, porque con el paso de los años, sentía que ese amor cada vez se hacía más grande, y con ello, llegar a sentir celos. Deseaba que solo la mirara a ella, que le sonriera únicamente a ella, que le abrazara sólo a ella. Sin embargo...¿Aceptaría él sus sentimientos? El hecho de que fuera él su sensei, no añadía muchas ventajas a ello, porque, a parte de eso, era cuatro años mayor que ella, era Jounin, aunque pronto se convertiría en capitán del escuadrón anbu, cosa que la alegraba pero también entristecía. Si él aceptaba ser el capitán...ya no volvería a enseñarla nunca más. La separarían de él para enviarla con otro profesor.
Nunca volvería a estar con él
Por eso, era que debía declararse, porque, aparte de ser el día de san Valentín, sabía que hoy era el día en que Naruto debía tomar esa decisión.
Subir un escalón más en su nivel y cumplir su sueño o quedarse junto a Hinata, como un simple profesor jounin
Un golpe contra su ser la despertó de sus pensamientos, y antes de que cayera al suelo, alguien la agarró de su mano y tiró hasta que pegó su cuerpo a otro.
-¿Hinata-chan?- ella abrió sus ojos y alzó su cabeza, quedándose asombrada al ver de quien se trataba.
-Kiba-kun-
Inuzuka le sonrió.
-Pasaba por aquí cuando los dos nos chocamos- y pasó una mano tras su cabeza, sonrojado- mira que somos despistados-
-¡Mouu! ¿Cuando vuelve Naruto-kun?-
Una aguda voz provocó que miraran a un lado. Un grupo de chicas, y en lo que se pudo fijar Hinata, todas de distintas edades, se encontraban dentro del patio de ese edificio, cada una con su respectivo chocolate. Chocolates de todos los tamaños.
-Si le esperamos seguro que aceptará nuestros chocolates-
-Naruto es demasiado bueno para rechazarlos-
-Y-yo quiero mostrarle mis sentimientos- dijo una chica aparentemente muy sonrojada, mientras apretaba su caja do bombones contra su pecho.
Una chica suspiró, mirando el cielo.
-Es tan atractivo...- Hinata pudo observar el chocolate de esa chica, era el doble de grande que el suyo- me encantaría ser su novia-
Y las demás chicas suspiraron
-Chicas, debemos entregarle nuestros regalos antes que Shion- dijo otra, alzándose del suelo- no podemos permitir que se nos adelante de nuevo-
-Naruto nunca rechaza sus abrazos-
-Ni tampoco sus chocolates-
-Ella es la única que consigue una cita con él- la chica que suspiró, frunció el ceño, molesta- es frustrante pero hay que admitir que esa chica es bien guapa- y miró a sus compañeras- aparte de ser una genial sacerdotisa reconocida por todas las aldeas-
-¡Ah! Me gustaría ser ella-
-¿Creéis que...Naruto-san está enamorado de ella?-
Y a partir de esa pregunta, se formó un gran alboroto, en la que Kiba las miró asustado y muy incrédulo. Realmente las chicas de hoy estaban bien locas. Decidió olvidarse de ellas y mirar a su amiga, sonriendo de nuevo.
-Hinata...chan?-
Hinata había bajado su mirada, triste. Eso, o más bien dicho, a ella, la había pasado por alto.
Shion, la hermosa sacerdotisa locamente enamorada de Naruto, era, como bien habían dicho esas chicas, la única que conseguía que Naruto saliera con él. La única con la que Naruto se comía el chocolate a gusto, y la única, después de ella, a quien le sonreía de esa forma tan zorruna. La chica que estaba robando el corazón de su sensei...y con la que no podía competir.
Kiba observó a su amiga, preocupado y sabiendo que era lo que la había entristecido de esa forma.
Esos sentimientos que la heredera Hyuuga ocultaba a su profesor, él los conocía. Y eran esos sentimientos lo que siempre le preocupaban a él, ya que dejaban a su pequeña amiga triste por falta de la atención de este y sobre todo, por todo el séquito de mujeres que seguía al jinchuriki.
Se cruzó de brazos, frunciendo su ceño. Naruto era un buen sensei, si, pero carecía de todo lo que estaba relacionado con los sentimientos, es decir, de la capacidad para darse cuenta de que una chica que lleva conviviendo con él desde hace cinco años estuviera enamorada de él.
No sabía si era tonto o realmente no quería ver. De lo que estaba seguro Kiba era de que no les gustaba para nada ver a su amiga triste, y, ¿de que servía tener una hermana tan linda como ella si su hermano que él, no la ayudaba en esos momentos?
Bufó frustrado, desviando su vista un momento hacia el bolso que la Hyuuga llevaba colgado en su hombro. Intuyó que ahí dentro estaría el chocolate que le entregaría a Naruto. Y volvió a mirarla.
-Hinata-chan- Cuando ella alzó la mirada, Kiba la agarró de la mano y caminó tirando
-Kiba-kun...a donde..?-
-Vamos a entregarle esos chocolates a Naruto- Hinata se ruborizó
-Q-qu..-el castaño se detuvo y volteó, sin soltar su mano.
-Hinata-chan, que prefieres, no decirle lo que sientes y que se aleje de ti o estar con él para siempre-
Ella movió sus labios, nerviosa y muy avergonzada. Estaba claro lo que deseaba.
-Y-yo quiero...estar con él...-
-Entonces vamos a por él- Hinata le miró y Kiba le sonrió ampliamente- ¿Estás preparada?-
Y a los segundos, Hinata sonrió, y tras ello asintió.- Eso quería yo ver- le revolvió el cabello con la otra mano y volvió a tirar de ella para continuar su camino.
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Con la bolsa a reventar, y chocolates en sus bolsillos de pantalón y chaqueta, Naruto salió del edificio de la Hokage junto con Sasuke. Ya no sonreía. Mantenía una mirada perdida en el camino. Sasuke le miró.
-¿Qué vas a hacer?- le preguntó este, escuchando un suspiró desanimado por parte del ojiazul.
-No lo sé...-le miró- realmente no sé que hacer-
-Tsunade te ha dado sólo este día para decidirte- y Naruto volvió a soplar, agobiado.
-Así no me ayudas en absoluto-dijo él, cruzándose de brazos
Sasuke suspiró.
-Deberías decantarte por aquello que más desees-
Naruto se detuvo, frunciendo el ceño.
-Sigues sin ayudarme en nada- y reanudó su camino-está claro que deseo las dos cosas, no puedo elegir una-
-¿Por qué?- preguntó Sasuke, provocando que Naruto se detuviera. Acto seguido, él también se detuvo.
-Si me convierto en capitán anbu...dejaré de ser el sensei de Hinata-
-Y si no lo haces, perderás una gran oportunidad-
-...
-Estoy confundido-suspiró él- por una parte deseo ser el capitán del escuadrón, de esta manera subiría un escalón más y podría cumplir mi sueño de convertirme en Hogake- sonrió pensando en ese futuro tan magnifico que podría presentarsele- pero también..hay otra parte de mi que me dice que no lo haga. Que no volveré a verla si lo hago. Que me quede donde estoy que es donde realmente encontraré la felicidad- sacó la mano de su bolsillo y observó la pulsera que llevaba en su muñeca. Era de cuero marrón oscuro, que podía ajustarse con los nudos y tenía una lamina de plata en el centro. Sonrió, recordando el día en que le fue regalada.
El día de su cumpleaños hará tres años.
Fue una sorpresa que Hinata llegara con un pastel y ese regalo para él. Aunque ese no se convirtió en el único que recibió, ya que ella siempre se encargaba de hacerle un pastel y prepararle sus comidas favoritas.
Cada año, el día de su cumpleaños. Sin ninguna falta.
-Idiota-
Narurto alzó su mirada, encontrándose a su lado, con Sasuke. Frunció el entrecejo cuando este le insultó.
-Te has enamorado-
Y Naruto se sonrojó. No supo si por el tono tan molesto de él, o porque...tendría razón.
-¡N-no! Eso no.. ¡es imposible!- metió la mano en el bolsillo y siguió caminando- ella es mi alumna, sólo eso. No hay nada más- y rió alto y nervioso-Sólo mi alumna.-
-¡NARUTO!-
Algo se le echó encima que provocó que la bolsa de chocolates y algunos de los que tenía en los bolsillos cayeran al suelo. El chico se sorprendió la verse abrazado por una chica de larga cabellera rubia.
-Shion...-murmuró él, sorprendido, mientras la agarraba de los brazos y la separaba- ¿Qué haces aquí? -
Ella puso los brazos en jarras, haciendo un mohín
-¿Y todavía me lo preguntas?-giró su mochila y empezó a buscar algo. Naruto miró a Sasuke, preocupado.
-Escucha Shion no...-
-¡Aquí está!-sacó de esta una bolsita, alzó las manos de Naruto y le colocó la bolsita en las manos- feliz San Valentín Naruto- y volvió a abrarzarle de un salto.
-Shion...-no sabía que hacer con sus brazos, así que, con la bolsita en mano, volvió a apatarla- escucha Shion no- pero en un abrir y cerrar de ojos, sin que él tuviera tiempo a apartarse, le besó. Juntó sus labios y presionó sobre los suyos. No supo que hacer, ni como reaccionar. Estaban tan sorprendido que no podía mover ni un miembro de su cuerpo.
Entonces lo vio. Sus ojos se abrieron asombrados y, agarrando los brazos de Shion, la separó.
-Hinata-chan-
Hinata miraba al suelo, estrechando entre sus manos la correa del bolso y mordiendo su labio con fuerza.
Había llegado justo en el peor momento. Cerró sus ojos, viendo que empezaban a humedecerse.
-Hinata...-estiró su brazo acercándose a ella, pero alguien le detuvo, o más bien hizo que se detuviera.
-¡Aquí estás!- Hinata sintió un brazo rodeando sus hombros- llegas tarde-
Alzó la cabeza, sorprendiéndose al ver a su amigo.
-Kiba...-Inuzuka le miró, sonriendo ampliamente.
-Llevo mucho rato esperando, y sabes que no está bien dejar a tu chico esperando-
Hinata movió sus labios asombrada. ¿Su chico?
-Chi-ch- pero Kiba la abrazó, enterrando su cara en su pecho.
-Lo sé. Y te perdono- interrumpió acariciando su cabello- sé que nunca lo harías a propósito- la separó por los hombros y volvió a sonreír- eres muy buena- y ahuecando las manos en su rostro, la acercó y besó su frente.
Shion y Naruto quedaron boquiabiertos mientras Hinata enrojecía al completo. La Hyuuga le miró asombrada mientras Kiba seguía sonriendo.
-Vamos- agarró su mano y empezó su camino.
-¡U-un momento!- Kiba se detuvo y giró sobre sus talones para mirar a Naruto
-¡Oh! Naruto-sensei no le había visto-dijo él con fingida inocencia, que por cierto, molestó a Naruto- ¿Deseaba algo?- Naruto fue a hablar cuando este le cortó de nuevo- disculpe pero, ahora mismo estoy en una cita, y tengo que aprovechar el tiempo junto a mi Hinata- dio un suave apretón a su mano, provocando que ella le mirara de nuevo, sonrojándose al ver como le sonreía- hoy es un día especial para los dos- miró a Naruto, hizo una reverencia y se alejó de la mano con Hinata.
Naruto se quedó igual que al principio. Incrédulo.
¿Una cita? ¿Mi...Hinata?
-No sabía que tu alumna tuviera novio- la voz de Shion lo despertó de sus pensamientos.
La sacerdotisa se colocó a su lado, sonriendo mientras juntaba sus manos tras su espalda
-se ven lindos juntos-
Naruto apretó sus dientes, mirando todavía a la pareja que agarrada de la mano, se perdía entre las calles de la ciudad.
Shion le observó de reojo unos segundos, luego volvió a mirar a la calle y una sonrisa pícara se formó en su rostro.
-Nee..Naruto -volvió a mirarle-¿Te apetece jugar un poco?-
Y Naruto la miró, extrañándose al ver esa sonrisa traviesa.
-¿Qué tienes en mente?-
-Vamos- agarró la muñeca de este y tiró de él ilusionada.
Sasuke se quedó atrás observándoles, la verdad, sin interés. Se volteó y, nada más girarse, sus pies se toparon con una bolsa repleta de chocolates. La bolsa de Naruto.
Pues ahí se iba a quedar
Y siguió con su camino, topándose de nuevo, con las escandalosas y molestas chicas.
¿Cuando terminaría ese día?
Kiba siguió recorriendo las rosadas calles de Konoha a mano de una, todavía asombrada Hinata, que no terminaba de entender lo que había ocurrido ahí.
-Te he vuelto a salvar-
Hinata alzó su mirada, Kiba se detuvo y giró a ella, soltando su mano.
-Con esta son 20- y una sonrisa traviesa surcó su rostro.
Hinata bajó su mirada, entristecida. Ese beso no podía borrarlo de su cabeza. Su sensei y Shion...
Estrechó de nuevo la correa, escondiendo su mirada bajo su flequillo
-Gracias- susurró ella
Kiba bufó molesto
-No acepto un sólo gracias- volvió a agarrarle la mano, provocando que Hinata le mirara- ¿Dónde está mi chocolate? ¿Y mi comida?- sonrió al ver su expresión confusa- puede que hoy no hayas podido decirle lo que sientes, pero lo volveremos a intentar otro día, ¿de acuerdo?-
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-P-pero él...y Shion-san...-de repente, sintió las manos masculinas en su cara, sorprendiéndola- Kiba..-
-Nada de rendirse -y estrujó su cara- ¿Vas a seguir ocultando tus sentimientos?- Hinata bajó su mirada, pero kiba le obligó a mirarle- Tu eres Hinata Hyuuga, ¿sabes que significa eso?-ella empezó a sudar fría cuando sintió demasiada presión en su cara- que nada puede derrotarte. Eres fuerte, una kunoichi, y como tal, le dirás lo que sientes- la soltó y Hinata se apartó un poco, tocando sus mejillas con el ceño fruncido- puede que te rechace, pero sentirás que eso ya no es tan importante..después de liberar lo que durante tanto tiempo has estado guardando-
Ella volvió a bajar su mirada y Kiba suspiró, poniendo una mano sobre su frente.
-Que tenga que ser yo quien te de lecciones de amor...-decía negando con su cabeza- que le vas a hacer...al fin y al cabo, eres sólo una niña- y se volteó, todavía negando- una niña...-
-No soy ninguna niña- dijo yendo tras él con los mofletes inflados. Kiba volvió a suspirar y Hinata se enfadó- ¡no lo soy!- el otro rió, provocando que Hinata también sonriera, sonrojándose- eres malo..-
-¡Uo! ¡Vamos a por mi chocolate!-agarró su mano y empezó a correr- ¡allí venden unos deliciosos!-
-¡Es increíble!-Shion salió de detrás de un árbol, ataviada con un traje negro y un gorro negro. En sus ojos, un brillito especial parpadeaba- Estaban a punto de darse un beso- y miró a hacía arriba- ¿Verdad que es lindo Naruto?-
Naruto, vestido con otro traje negro y un gorro negro, sentado en una rama del árbol, miró fijamente a los chicos que se alejaban corriendo de la mano. Ese chico...había estado sujetando el rostro de Hinata y se había acercado tanto, que parecía dispuesto a besarla, sin embargo, en el último momento, la soltó y se alejó, siendo seguido por esta, los dos, sonriendo.
Se rascó su cabeza, confundido. Sentía tantas cosas en su interior que no sabía como definirlas.
-¡Naruto-kun! ¡vamos!- cuando bajó su mirada, Shion ya se iba adelantando y él suspiró.
-¿Por qué estaré haciendo esto?- se bajó de la rama y tras un suspiró, siguió a la rubia.
Las horas pasaban y Shion y Naruto seguían persiguiendo a Kiba y Hinata. La heredera y su acompañante entraban a todas las tiendas y salían siempre con un chocolate, muy grande o muy pequeño en sus manos, paraban a charlar con otras parejas, jugaban a perseguirse, paraban a comer en un restaurante, seguían paseando, se probaban cosas...todo, todo lo que hacían eran cosas de pareja y Naruto lo seguía fijamente con la mirada, intentando no perder detalle de Hinata. Sin duda, lo que más había llamado su atención era su sonrisa.
No había dejado de sonreír en ningún momento y eso le revolvía el vientre. Era como si...estuviera inquieto y molesto. No entendía esa necesidad de tener que andar agarrados de la mano, o simplemente dejarle que él le estuviera tocando el rostro, ¿Por qué le dejaba acercarse tanto? ¿¡Y por qué demonios no dejaba de sonreír!
Se detuvo y abrió sus ojos como platos. Esto lo había sentido antes, cuando eran un niño. Cuando Sakura únicamente sonreía al baka de Sasuke, cuando le miraba de esa forma tan amorosa, cuando le pegaba por haber golpeado a Sasuke...
Celos, impotencia y sobre todo molestia...Sentía todo eso cuando...
Miró al frente, viendo como Kiba cargaba a Hinata en su espalda y los dos partían corriendo hacia el parque. Empuñó sus manos.
-¡Naruto! ¡A prisa! Hinata...!-pero su voz se apagó al girarse y verle- ¿Naruto?-
Estaba enamorado de Hinata
Shion se acercó lentamente, preocupada al ver su mirada.
-Naruto-kun...-
La tarde cayó, dejando un cielo anaranjado sobre Konoha. Kiba dejó a Hinata en la puerta de su casa.
-Gracias- dijo ella, cuando la bajó de su espalda. Kiba se volteó, alzando una ceja- realmente, me lo ha pasado muy bien-
-Estas con Kiba Inuzuka, es imposible no divertirse conmigo-
Hinata sonrió y él la acompañó. Luego el silencio cayó sobre ellos.
-Siento haberte obligado a venir conmigo- Hinata le miró.
-N-no me has obligado. Yo...olvidé lo ocurrido con...-meneó la cabeza y le sonrió- ¡gracias por todo!- y saltó a sus brazos- te quiero mucho-
Y sonriendo, Kiba la rodeó con sus brazos.
-Y yo a ti-
Los dos se separaron y se sonrieron. Kiba le revolvió el cabello antes de partir hacia su casa. Hinata se despidió de él y permaneció en la calle hasta que no lo vio. Bajó su brazo y suspiró. Miró su casa y algo incómoda, decidió dar un paseo antes de entrar.
Pronto llegó hasta un parque, donde los más pequeños se alejaban agarrados de la mano de sus padres. Hinata se sentó en uno de los columpios y empezó a mecerse poco a poco.
El sol se escondía tras las montañas, dejando el parque con tan sólo un par de farolas encendidas. Hinata giró su bolso y agarró de dentro, la bolsita de galletas. La miró sobre su mano, tan perfecta y arreglada como si de una tienda la hubiera sacado. Suspiró, dejando caer sus manos sobre sus rodillas, sujetando la bolsita.
-¿Qué debo hacer?- murmuró, mirando la bolsita
-Nada de rendirse ¿Vas a seguir ocultando tus sentimientos? Tu eres Hinata Hyuuga, ¿sabes que significa eso? que nada puede derrotarte. Eres fuerte, una kunoichi, y como tal, le dirás lo que sientes-
Decirle lo que siento...
Y en su cabeza apareció la imagen de Shion besando a Naruto.
-Puede que te rechace, pero sentirás que eso ya no es tan importante..después de liberar lo que durante tanto tiempo has estado guardando-
De repente, sus ojos se llenaron de lágrimas y ella los cerró, no queriendo llorar. Sin embargo, y es que dolía saber que recibiría una negativa.
Se había enamorado de la persona equivocada
-¿Qué es eso?-
La peliazul abrió sus ojos al escuchar esa voz, más su mirada se alzó cuando alguien le quitó la bolsita de las manos. Quedó asombrada al ver quien era.
-Naruto-sensei..-
Agachado delante de ella, Naruto miró la bolsita y luego a ella.
-¿Galletas?- Hinata asintió, bajando su cabeza, sonrojada- ¿puedo?-
-¿Eh?-pero Naruto, sentándose en el suelo, abrió la bolsita y sacó de dentro una galleta para después llevarse a la boca.
El Jinchuriki le miró al degustar su sabor, asombrado.
-Está delicioso- Hinata se ruborizó fuertemente, y bajó su mirada- ¿puedo comer otro?- y ella volvió a asentir. Naruto agarró otra más-¿las has hecho tu?- Hinata asintió – es increíble. Tienes una mano para estas cosas...Sakura debería aprender de ti- y siguió comiendo de esta, mientras Hinata sonreía por lo bajo, contenta.-¡lOh no!-exclamó él, mirando a Hinata- Me las he comido todas- y rascó su cabeza, nervioso- siempre pasa igual. ¿Por qué será que todo lo que preparas me lo como al momento?-y le entregó la bolsa, sonriendo inocente- lo siento, supongo que serían para Kiba y me las comí...-pero Hinata negó y él se extrañó- ¿no..? entonces...-miró la bolsita y luego a ella- eran.. para otra persona?-
Empuñando sus manos sobre sus rodillas, Hinata asintió, mientras que, por un momento, Naruto miró a un lado, impertérrito.
-¿Puedes volver a hacer otras verdad?-
-Si- respondió ella muy bajito- p-pero n-no significara lo mismo si se las doy mañana- intentó centrar su voz.
-Oh...-volvió a mirar a un lado- lo siento-
.
.
-Esas galletas...eran...para la persona que me gusta-
Naruto continuó sin mirarla.
-Pero no pude entregárselas...-se sonrojó- él...ama a otra mujer-sus puños casi temblaban sobre sus rodillas y cerró sus ojos con fuerza.
-Debe ser un idiota- Hinata abrió sus ojos- cualquier chico que no se fije en ti es un idiota- chasqueó su lengua- tu vales mucho más que cualquiera por la que te haya cambiado ese memo- alzó su mirada sorprendida-más que cualquier chica de esta aldea. Quien no lo vea es que realmente no tiene ojos en la cara-
-Sensei...-
Apretando la bolsa en su puño, la miró, provocando que se sonrojara.
-No dejes que eso te afecte. Un chico como ese seguro no vale la pena- e intentó sonreír, nervioso- Además, con todos los que hay en...en esta aldea puedes...-
-P-pero yo..!-le cortó ella, bajando su mirada- n-no quiero otro...Le amo a él. Y no creo q-que pueda sentir con otro...lo que s-siento por él- Naruto mantuvo su mirada firme sobre ella. Hinata tragó duro-él...tiene un buen corazón. Se preocupa siempre por los demás antes que en él..es muy testarudo, sobre todo en cuanto amigos se refiere y es capaz de dar la vida por ellos..Es gracioso y también...muy atractivo- se sonrojó furiosamente- m-muchas chicas de la aldea están siempre tras él, y aunque eso le molesta, aguanta como todo un caballero. Ha sufrido mucho en su pasado, por eso ahora, vive al presente...tiene mucha energía y también come mucho- sonrió- aunque siempre son comidas que no alimentan y termina enfermo. Pero acaba curándose en un momento ya que..algo dentro de él lo hace muy especial.-
Cabizbajo, Naruto empuñaba sus manos con fuerza. Esas palabras dolían más que los golpes.
-Por eso...le amo. Por ser esa persona tan especial que siempre ha estado cuidándome, por quedarse conmigo cuando más lo necesitaba- sonrió de nuevo- mi corazón late acelerado sólo con pensar en él y...me gustaría...-de repente, Naruto se levantó del suelo, dejando caer la bolsita al suelo. Hinata le miró.
Naruto no dijo nada durante varios segundos, negado a seguir escuchando.
-Recuerda que mañana partimos de misión. Así que acuéstate pronto- y metiendo las manos en los bolsillos, comenzó a alejarse de ese parque, molesto.
-Que Naruto-sensei correspondiera a mis sentimientos...-Naruto se detuvo, abriendo sus ojos asombrado. Eso que acababa de escuchar...se volteó lentamente, observando a Hinata tiesa en el columpio.
Había dicho...ella...
-Q-que has...-
Hinata cerró sus ojos, muerta de vergüenza y Naruto volvió a sorprenderse cuando, mirando sus labios, leyó y escuchó
-Le amo-
.
.
Infinitos segundos después Naruto seguía parado, incapaz de creerse esas palabras.
-Que...- y entonces, como de un golpe de Tsunade se tratara, algo cayó en su cabeza.
-Él...tiene un buen corazón. Se preocupa siempre por los demás antes que en él..es muy testarudo, sobre todo en cuanto amigos se refiere y es capaz de dar la vida por ellos..-
Yo...
-Es gracioso y también...muy atractivo, m-muchas chicas de la aldea están siempre tras él, y aunque eso le molesta, aguanta como todo un caballero-
Bajó su cabeza
-Ha sufrido mucho en su pasado...tiene mucha energía y también come mucho.. aunque siempre son comidas que no alimentan y termina enfermo-
Una sonrisa suave curvó sus labios
-Pero acaba curándose en un momento ya que..algo dentro de él lo hace muy especial.-
Especial..
-Por eso...le amo. Por ser esa persona tan especial que siempre ha estado cuidándome, por quedarse conmigo cuando más lo necesitaba. Mi corazón late acelerado sólo con pensar en él...-
Metió las manos en los bolsillos de su chaqueta, ampliando su sonrisa. ¿Cómo no se había dado cuenta...?
-Yo...-él alzó su mirada cuando Hinata volvió a hablar- le agradezco por...todo- se levantó del columpio y giró su cuerpo cara a él. Todavía sonrojada, le hizo una reverencia- espero que pueda llegar a cumplir su sueño...como capitán anbu- y desvió su mirada a un lado, agarrando la correa de su bolso, nerviosa.
Naruto suspiró mientras otra sonrisa suave volvía a pintar su rostro
-Yo también lo esperaba...-respondió él en un suspiro, alzando su mirada al cielo oscuro.
Este estaba cubierto de estrellas que brillaban
-Vamos, te acompañaré a casa- y girando sobre sus talones, comenzó a caminar.
Sin comprender, Hinata corrió un momento para después pararse tras él. Los dos hicieron camino en silencio; no había ruido excepto el de sus pasos por esas amplias calles. Las luces de las casas estaban encendidas y las tiendas hacía rato que había cerrado, recogiendo todo lo que hubiera tenido que ver con ese día. Ahora ya no quedaba nada de ese día, todo lo rosa, los corazones, los dulces, los descuentos...habían desaparecido para dar paso al próximo y nuevo día.
Un nuevo y diferente día...
-Estás muy linda hoy-
La heredera bajó su mirada, sonrojada fuertemente al escucharle mientras él sonreía zorrunamente.
Minutos después llegaron a la mansión Hyuuga. Hinata se detuvo frente a su puerta y Naruto unos pasos más adelante. Ella miró su espalda, sin saber que decirle.
-Sensei...-pero el rubio se giró, sorprendiéndola, y acercó un paso más, quedando poco espacio entre ellos. Hinata volvió a ruborizarse
-Sólo una pregunta, ¿Esas galletas eran para mí?-
Hinata bajó su cabeza, juntando sus manos sobre su pecho. Asintió y Naruto sonrió.
-Ya tengo mi respuesta- murmuró él.
Hinata le miró y Naruto colocó la mano sobre su cabeza, revolviendo con sus dedos su cabello.
-Nos vemos mañana- y bajando la mano de su cabeza, acarició su mejilla con esta para luego pasar su dedo con suavidad.-No llegues tarde- y con una sonrisa viró y continuó su camino.
Hinata lo siguió con la mirada, sintiendo su corazón acelerado y un gran calor en sus mejillas.
Por fin se lo había dicho. Por fin había podido mostrarle sus sentimientos...y se sentía...tan bien.
Y con una sonrisa, se adentró en su casa.
Mañana le esperaría un nuevo día
El sol salió de entre las montañas, iluminando el monte de los Hokages, despertando a los pequeños animales y a los pájaros, que a pesar de ese amanecer frío, cantaban y revoloteaban felices.
Con los brazos escondidos bajo la capa que le cubría del frío, Hinata seguía a su sensei, que increíblemente se había alzado temprano. Normalmente, siempre era ella la que tenía que esperar.
Y hoy, habiéndose levantado antes, se dirigían a la torre de la Hokage, con ese silencio que después de ese "buenos días" se formó entre ellos
.
.
-Naruto-
La fuerte hokage de la aldea, Tsunade-san se sorprendió al verles entrar en su despacho.
-Pensé que partíais a una misión-
Naruto se paró delante de su mesa y Hinata a su lado, haciendo una reverencia a esta.
-Lo he decidido oba-chan- bajo su otra capa, Naruto se cruzó de brazos, sonriendo.
Gondaime asintió con una pequeña sonrisa, esperando su respuesta. Naruto miró a Hinata, que se mantenía cabizbaja. Sacó un brazo de su capa y colocó su mano sobre la cabeza de la peliazul, mirando a Tsunade.
-Me quedo con esta enana- Hinata viró su rostro a él, asombrada.
-Me sorprendes Naruto- dijo esta, algo impresionada por sus palabras- pensé que deseabas convertirte en capitán anbu-
-Puede que antes si-se cruzó de brazos, pensativo durante unos momentos, luego la miró, sonriendo- ahora ya no.-desvió su mirada a la peliazul- tengo un buen motivo para no hacerlo- y le guiñó el ojo, provocando ese sonrojo tan adorable que a él tanto le gustaba.
-N-no es cierto Tsunade-san- Hinata se adelantó- Naruto-sensei si que desea convertirse en capitán-
-¿Eso es cierto Naruto?- Le preguntó la rubia, mirando a Naruto
-No-respondió él, con una sonrisa
-No le haga caso- Tsunade viró a mirarla- Él realmente...-pero Naruto se le adelantó, cubriendo su boca con su mano.
-Nos marchamos ya- y pegándola a su cuerpo, salió del despacho sin apartar la mano de su boca. Hinata intentaba soltarse-¡hasta pronto!-y cerró la puerta con una sonrisa.
Tsunade miraba incrédula hacia la puerta.¿ Qué les ocurría?
.
.
Ya en la calle, Naruto apartó la mano de su boca y Hinata pudo coger aire al fin. El rubio se paró delante de ella y Hinata bajó su mirada, sonrojada. Hasta que un doloroso golpe dando con los dedos la despertó.
-No vuelvas a discutir las órdenes de tu sensei- dijo él, casi mirándola con seriedad.
-P-pero sensei...-y este se acercó tanto a su rostro que poco pudo continuar ella. Sólo sintió ese ardor en sus mejillas, con gran acentuación.
-Gracias por preocuparte por mí- y mirando antes a ambos lados, juntó sus labios. Hinata abrió sus ojos más que asombrada, pero pronto separó sus labios y le sonrió, volviendo a poner la mano sobre su cabeza para revolver con sus dedos su cabello- vámonos-
Él se adelantó mientras Hinata, parada en su sitio, incrédula e impresionada, alzaba su mano para tocar sus labios.
Le había besado. Su sensei..
Viró el rostro, y una sonrisa radiante curvó sus labios al verle.
Significaba eso...
Naruto se detuvo, alzando un dedo y se giró sobre sus talones.
-Creo que se me ha olvidado decírtelo...-dijo él, volviendo a sonreír- Pienso...que me he enamorado de mi alumna-
Sintió que su corazón se detenía y sus ojos ya no más podrían abrirse. Sus mejillas parecían ahora dos hornos en funcionamientos.
-No sé si decírselo sea lo correcto pero, lo que siento por ella poco podrá evitar que algún día termine diciéndoselo. ¿Tú que opinas?-y rascó su cabeza, realmente confuso, aunque sonriendo- tienes razón-asintió firme, aplastando su puño en la palma de su mano- Lo mejor es que se lo diga- y con sus dedos le indicó que se acercara.
Hinata así lo hizo, sintiendo sus pies torpes y piernas temblando. Se detuvo a un par de pasos, cabizbaja y Naruto sonriendo, pasó una mano tras su nuca y la acercó, inclinándose sobre su rostro, pero acercándose a su oído.
-Te amo-
Y con los ojos anegados de lágrimas, saltó a sus brazos, rodeando su cuello. Cayendo su mochila al suelo, Naruto correspondió a ese abrazo, alzándola del suelo.
…...
-Así que este es el motivo...-
Desde la ventana, Tsunade observaba con una sonrisa a la pareja que seguía abrazada. Suspiró, negando con su cabeza.
-Supongo que debo aceptar la derrota-
Hokage miró a un lado, encontrándose con la rubia sacerdotisa Shion; volvió a mirar abajo mientras estos dos, agarrados de la mano se dirigían a la salida de la aldea.
-¿No estás enfadada?- le preguntó ella, girando sobre sus talones para sentarse en su silla
Shion negó, sonriendo.
-Hinata es una buena chica, cuidará de él- dijo colocándose delante- ha sido un placer que haya vuelto a acogerme en su aldea en el día de ayer, Tsunade-
-Sabes que siempre serás bienvenida-
Asintiendo, hizo una reverencia
-Despídame de Naruto y...dígale que sea muy feliz!- y con otras brillante sonrisa, hizo otra reverencia y salió del despacho.
En cuanto estuvo sola, Tsunade suspiró.
-Nunca entenderé a los jóvenes de hoy en día- se quejó, más una sonrisa surcó su rostro- esto se merece celebrarlo. ¡Shizune!-
.
.
Tres días después...
Tsunade observaba incrédula a Hinata.
-¿Quieres que deje a Naruto ser capitán anbu?-
-Si- y bajó su cabeza, sonrojándose- verá él...Naruto-sensei no...no aceptó porque...-
-Lo sé querida-interrumpió ella, sonriendo- y me alegro mucho por los dos-
Hinata le sonrió complacida.
-Por favor Tsunade-san, no deje que rechace algo tan importante para él- se inclinó haciendo una reverencia- ¡por favor! Convenzale de que es algo único, que no puede rechazar por...-se sonrojó- por mi causa.-alzó su mirada, firme- Yo...me apañaré con cualquier sensei-
Tsunade alzó una ceja, dudando
-¿Estás segura de esto? Naruto podría enfadarse si se da cuenta de que lo cambiaron-
-Yo...haré que entré en razón, pero por favor- se inclinó de nuevo- ¡haga su sueño realidad! ¡permita que se convierta en el próximo hokage!-
Mirándola por segundos, Tsunade volvió a suspirar.
-Está bien- Hinata le miró- convenceré a Naruto para ello- me estoy haciendo demasiado débil- sin embargo, debes aceptar a cualquier profesor que te encomande, sin quejas-
-¡Lo haré, se lo prometo!¡Gracias!-
Volvió a suspirar, frotando su sien. ¿Y ahora, quien podría enseñar a esta chica? Y de repente, la lucecita de su cabeza se encendió y miró a Hinata
-Tengo al sensei perfecto para ti- murmuró, sonriendo con malicia.
Hinata no llegó a comprenderlo hasta que Tsunade le indició el nombre de su nuevo sensei. Quedó boquabierta y casi podría decir que palideció.
-O lo tomas o lo dejás- dijo Tsunade, reclinándose en su silla.
Hinata bajó su mirada, empuñando sus manos. No podía hacer otra cosa. Si quería que Naruto cumpliera su sueño, debía aceptarlo. Por el bien de su Naruto.
-Acepto-
Y otra sonrisa curvó los labios de la Hokage
-Que bien me lo voy a pasar-
.
.
Al día siguiente...
Naruto se dirigió al despacho de Tsunade y sin atender a los gritos de Shizune, entró en el despacho, deteniéndose en la puerta al ver precisamente a las dos personas que quería ver. Miró mal a una, que por ello, bajó su mirada, la otra, poco le importó.
-Cuantas veces debo decirte que piques antes de...-
-¿¡Por qué!- se acercó a grandes pasos hacía la mesa- ¿ Por qué has hecho eso?-
-Porque pienso que es lo más aconsejable para ti. Además, nadie más que tu merece ese puesto-
Naruto entrecerró su mirada
-No lo acepto-
-Lo siento, pero envié ya la información a los demás escuadrones y...-miró el reloj colgado en la pared- desde hoy exactamente, eres capitán anbu- volvió a mirarle, sonriendo-¡felicidades!-
Su mirada azulada se desvió hacia la chica que estaba a su lado, jugando con sus dedos.
-Hinata...-gruñó, haciendo que ella se encogiera de hombros.
-L-lo siento..-susurró ella, sonrojada fuertemente
-Por qué...!-
-La culpa no la tiene ella dobe- la puerta se abrió de nuevo y Tsunade suspiró frustrada cuando otra figura entró sin avisar- ha hecho lo que debe-
-No te metas teme- siseó él mirando mal a su amigo- ¿ Y que demonios haces aquí? No ves que estamos en...-
-Yo le mandé llamar- interrumpió Tsunade, levantándose de la silla
-¿Por qué?- le preguntó confuso, siguiendo con la mirada a la rubia que se dirigía al armario lleno de bebidas.
Tsunade solamente sonrió
-Naruto...-el nombrado volteó a mirar algo sorprendido a la chica que de repente le había llamado por el nombre. Estaba cabizbaja pero él bien podía distinguir esas mejillas sonrojadas- Sasuke...sensei es...-
El pelinegro se colocó al lado de Hinata, sonriendo con malicia y Naruto empezó a comprenderlo, ya que sus labios se movieron, intentando decir algo sin que sus palabras salieran. No, no podían ser lo que estaba pesando, ¿verdad?
No podía...
Sasuke-sensei...
-A partir de...-con vaso de sake en mano, Tsunade volvió a mirar el reloj, sin dejar de sonreír- exactamente ahora, Sasuke será el sensei de Hinata-
.
.
.
=FIN=
¡Y aquí llego con un nuevo cap! Jeje. Espero que os haya gustado y que me dejeis vuestras opiniones.
Un cap muy romanticón eh! Y con la participacion de Kiba!^^
Pobrecita Shion, pero en fin, no todo sale como uno quiere (:3)
Excepto para nuestros protas (XD)
¡Nos vemos en el próximo!
Jan di-chan
