Dans ma mémoire
Esos ojos azules posaban sobre ella, examinándola de arriba hacia abajo y al mismo tiempo causaban un delicioso escalofrío que recorría toda su espalda. Cada vez que ella parpadeaba esos ojos más se acercaban, el joven poseedor de tan bella mirada cubría su rostro con un antifaz y vestía con una capa; como si saliera de un cuento. Bailando el centro de la pista y ambos luciendo estupendas galas, Charlotte suspira entre sueños, mientras se retuerce en la cama como si realmente estuviese bailando. Repentinamente un relámpago ilumina toda la habitación y se hace el silencio, el estruendo se lleva consigo toda luz, haciendo crecer el miedo en de pecho de la joven. Unas luces tenues, como de vela conducen a Charlotte hacia un gran espejo donde mira su reflejo, su cabello lacio y rubio sobre sus hombros y sus ojos verdes miran de regreso, una figura detrás de ella comienza a mover su cabello, dejando al descubierto su cuello. Puede sentir los frescos y suaves labios de su amado rosando su piel, no quita la mirada del espejo y se da cuenta de que el caballero le coloca algo en el cuello, ¿un collar tal vez? Nuevamente ante su vista solo se distinguen esos ojos azules que lentamente desparecen en el espejo. Charlotte baja la mirada hacia su pecho para ver lo que el caballero le ha puesto, un guardapelo.
Charlotte abrió los ojos y se encontró con el rostro de Mary frente a ella; "¡Buenos días! ¡Feliz Navidad, Charlotte!" La chica se levantó despacio mientras intentaba acostumbrarse a la luz de la habitación. Mary había estado esperando a que se despertara, había llegado muy temprano solo para ver a Charlotte. Una vez un poco más despierta Charlotte le dio un abrazo a Mary, deseándole una muy feliz navidad, después no pudo evitar contarle su sueño. "Charlotte, ¡qué más quisiera yo que ayudarte! Pero…"
-"Dimitri no te deja…" Mary asintió con la cabeza. Tras un largo suspiro Charlotte comenzó arreglarse, Mary había venido para avisarle sobre la cena que se llevaría a cabo en la casa donde Dorian y Diana se estaban quedando. Resultaba que la tía de Dorian, quién casualmente vivía en Chicago, había salido de viaje y ahí se estaban quedando.
Charlotte ya lista, lucía un vestido color morado que no subía más allá de las rodillas, vestía con mallas blancas y unas botitas de nieve, en su cabeza un moño recogía su cabello dorado; acomodándolo de lado. Cuando Charlotte dio una vuelta para presumir su vestido, Mary la sorprendió sosteniendo en su mano el libro de "The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde." Por Robert Louis Stevenson, Charlotte enrojeció de pena. "A mí no me ibas a engañar… ¡Yo fui la que envolvió el diario!"
-"¡¿Y por qué lo hiciste? ¡Dijiste que me estabas ayudando!" Respondió un poco agresiva, mientras le arrebataba a Mary el libro de las manos. Esperando respuesta, Charlotte colocó la novela en el librero. "Yo sé quien es… Tu admirador secreto."
-"Yo también lo sé…" repuso Charlotte, sacando las dos notas y enseñándole a Mary los regalos. "No fue muy listo… Lo adiviné casi de inmediato. ¿Quieres ayudarme? Yo no me acuerdo de los nombres clave del diario, ¿tu si? ¿O diana? ¡Pero sé que ella no me dirán nada!" Mary se quedó pensativa un momento, observando las cartas, el guardapelo, la pulsera y el diario. "Yo sé quien es tu admirador secreto." Charlotte suspiró hondo, "Yo también sé quién es, Mary."
-"¡Por favor, Charlotte! ¡No te enojes conmigo! Yo solo he querido ayudarte siempre… Ben me ha ayudado mucho a controlarme para no decirte todo…" Charlotte se sintió avergonzada por haberle gritado a Mary y pidió una disculpa, le dijo que no sentía remordimientos por ella y que comprendía que no le dijera nada, era solo que los nervios de no recordar, la estaban consumiendo.
Las amigas se abrazaron y juntas salieron del hospital, donde se encontraron con Ben. Los tres irían de compras navideñas. Charlotte se sentía como niña otra vez mientras recorrían la ciudad, todo le llamaba la atención y estaba inquieta. Entraban a todas las tiendas y Charlotte adoraba como envolvían los regalos con esos papeles de colores y moños coquetos, los olores en la calle; a muérdago, pino y caramelo junto con galletas la volvían loca. Mientras más avanzaba la tarde más parecía recordar cómo era la relación de Ben y Mary, cosa que antes la confundía un poco, Ben le susurró a Mary al oído; "O ya se está acordando de las cosas, o ya se acostumbró."
-"Yo quisiera decir que está recordando…"
Charlotte y Ben hacían bromas como si la chica jamás hubiera perdido la memoria, Mary sonreía pues sentía que Charlotte solo podría mejorar mientras avanzaba la tarde. Desde mucho antes del accidente Charlotte y Ben habían tenido una muy buena relación, después de todo Charlotte se iba a casar con William, el hermano mayor de Ben quien había fallecido. Ben miraba con dulzura a Charlotte, como si se compadeciera de que no pudiera recordar, siempre la había querido tanto como a una hermana, además él era de los pocos miembros de la familia Corpseblue que aceptaban a Charlotte, se abrazaban y se jugaban bromas dentro de las tiendas como si fueran un par de hermanos, Mary como la madre paciente solo sonreía y se reía junto con ellos. Saliendo de la tienda de dulces, Charlotte llevaba en mano un bastón de caramelo que iba comiendo a lengüetazos, mientras reía con Ben y él la llevaba del brazo. Una vez que habían abierto la puerta, Charlotte chocó con una persona; "Lo siento, señor."
-"Charlotte… ¡Que gusto me da volver a verte! ¡Feliz navidad!"
-"Terry… Feliz Navidad a ti también." Se quedaron mirándose uno al mismo tiempo que Charlotte seguía comiendo su dulce y seguía sujetando a Ben, él tocio un poco para llamar la atención. "¡Oh que descortés soy! Él es mi amigo Benjamin Corpseblue." Dijo Charlotte mientras soltaba a Ben para que pudiera estrechar manos con Terry; "Mucho gusto, Terry…"
-"Mucho gusto, Ben."
-"Y ella es Mary." Dijo Charlotte mientras jalaba a Mary hacia enfrente, ella hizo una pequeña reverencia. "Un placer, Terry."
-"El placer es mío, señorita Mary." Dijo Terry mientras devolvía la reverencia y sonreía amable a Mary. "¿Terry?" dijo Charlotte, "¿Qué harás esta noche?"
-"No tengo planes…"
-"Pues entonces; ¿Te gustaría ir a nuestra fiesta de navidad?" Dijo Charlotte, le brillaban los ojos y daba de lengüetazos a su caramelo en espera de una respuesta satisfactoria, Terry sonrió. "Me encantaría." Charlotte sonrió.
Ben comentó que de hecho ya se iban a ir para allá, a la fiesta, así que sugirió que porque no los acompañaba desde ahora. Terry aceptó y le ofreció su brazo a Charlotte, ellos dos iban detrás de Mary y Ben caminando por las calles de la ciudad. Todo estaba iluminado y comenzaba a nevar, Charlotte tenía una sonrisa de oreja a oreja, por fin se había terminado su caramelo. Llegaron a la casa de la tía de Dorian, todos los presentes fijaron sus miradas sobre Terry. La decoración de la casa era extremadamente verde y llena de moños; coronas navideñas, muérdago y guirnaldas que decoraban el gran salón, por supuesto un gran árbol de navidad lleno de luz y esferas, en donde todos habían dejado sus regalos. Terry no se separó de Charlotte ni un instante. La cena fue preparada por la cocinera de la tía Marbleutter, un pato para todos, bebieron vino y festejaron estar casi todos reunidos, solamente faltaban Angela y Henry. Dimitri observaba muy de cerca a Terry y a Charlotte, pues temía que el chico derrumbara todo su trabajo de investigación y tratamiento, hasta después del postre Dimitri se dio cuenta de que Terry era muy prudente. Dejó de observarlos después de abrir los regalos. Después de unas horas y unas copas más de vino Dimitri, Natallie y Edward discutían sobre literatura, junto con Diana, Dorian y Ben, quienes participaban poco en la conversación, Mary recogía la mesa junto con la cocinera, pues las sirvientas se habían tomado el día. Charlotte y Terry estaban sentados frente a la chimenea, pues el salón era muy grande y hacia un poco de frío. Charlotte estaba sentada con la espalda derecha y sus piernas recogidas, se sujetaba las rodillas con las manos, y Terry pudo ver que ella traía puesta la pulsera de plata que él le había mandado, él estaba recargando su peso sobre una mano, mientras que la otra reposaba sobre su rodilla y su otra pierna yacía estirada frente a la chimenea. "Me la he pasado muy bien."
-"Me da gusto escuchar eso Terry, de verdad me agradó pasar el rato contigo. Además parece que le caes muy bien a todos aquí, es muy extraño que se lleven bien con alguien ajeno al grupo en tan poco tiempo. Es como si…"
-"…Si me conocieran de antes."
-"Exacto." Charlotte sonrió mientras desviaba la mirada de los ojos de Terry, en su pecho había un calor y no era por el fuego de la chimenea, se sentía muy cómoda, algo que no había podido sentir en meses. Terry también sonreía pues durante los últimos días había podido estar más cerca de Charlotte, él también desvió la mirada, volteando hacia la chimenea. "Mira Charlotee… ¡Muérdago!" la chica se volteo para ver el marco de la chimenea donde, efectivamente, había muérdago.
Charlotte sonrió y se sonrojo tanto que parecía un tomate; "Terry, ¿no estarás pensando en que voy?…" Terry interrumpió; "… ¿A darte un beso?" Charlotte se acercó lentamente al chico y él se inclinó hacia enfrente para toparse con la nariz de ella. "No te voy a besar." Dijo Charlotte mientras nadaba en los ojos azules del chico, él contestó; "¿Quieres apostar?" Charlotte soltó una risita entre dientes a la cual Terry contestó sujetándola de la cara y plantando un beso en sus labios. La misma sensación de frescura del sueño había regresado y al mismo tiempo en la cabeza de Charlotte sonó click, había soñado con Terry. No se apartó de él sino hasta unos segundos más tarde, Charlotte seguía completamente colorada y una sonrisa algo tonta en el rostro. "Te descubrí."
-"¿Perdón?"
-"¡Tu eres mi admirador secreto!" Charlotte estiró la mano y mostro a Terry la pulsera de plata. Él se sonrojó y tomó la mano de Charlotte para darle un beso; "Esto es un regalo para que sepas que… Tu vivras dans ma mémoire, toujour."
-"Dans toi mémoire?"
-"Oui, ma petite Charlotte." Charlotte sonrió y contestó; "Yo no soy tu pequeña… Todavía."
Terry sonrío al mismo tiempo que abrazaba a Charlotte para que juntos se quedaran observando como el fuego consumía la madera lentamente. Terry apretaba con fuerza la mano de Charlotte, el resto de la noche estuvieron abrazados y ambos con una sonrisa en el rostro.
