-¡Corred!-
Una gran explosión destrozó parte de una gran y antigua mansión situada en los lejanos campos del norte de la ciudad de Eterna Forest, formando una cola de humo y provocando que parte de los cimientos de la casa comenzara a temblar.
Tres jóvenes corrían cuanto sus piernas les permitían para huir rápidamente de ese lugar, que amenazaba con derrumbarse.
-¡Por aquí!-gritó una de las chicas señalando hacia delante.
Su largo cabello, casi rozando sus pies ondeaba mientras corría. De un color azul oscuro y de un liso y brillo único. Sus ojos blancos entrecerrados tenían pequeñas venas que parecían ver a través de las cosas. Su rostro con un corte y manchado de polvo. Su cuerpo menudo pero bien formado, enfundado en un traje de sirvienta blanco y negro con agujeros y manchas de suciedad, con una media negra medio rota por la rodilla y con la otra completamente desaparecida, aquel trozo de tela que debía cubrir su pecho había desaparecido, cubriendo tan sólo hasta el inicio del sujetador y lo más importante, aquello que llevaba entre sus manos, un libro.
Dos chicas más la siguieron, casi en las mismas condiciones que la primera, miraban de vez en cuando hacia atrás, preocupadas.
Dos explosiones más que las hicieron tambalear y pararse contra la pared, mirando hacia atrás.
-¿Estarán bien?-preguntó una de ella, mirando a sus dos amigas.
Las dos chicas la miraron, sintiéndose igual de angustiadas.
-No-dijo la de ojos verdes mirando con determinación al frente-Debemos confiar en ellos-
La que iba en cabeza miró a la otra chica, que asintió con una sonrisa, sonrisa en la que confió ésta.
-Si-
Estrechó contra su pecho el libro que en esa misión les había obligado a tener que robar. Este libro, de vital importancia para Tsunade, le fue robado por un poderoso hombre que controlaba media ciudad con su maldad y que bajo su poder tenía a más de 1.000 hombres a su servicio. Hinata, Sakura, Tenten, Naruto y Sasuke fueron los encargados de cumplir esa misión. Y como ninjas que eran, debían cumplir todo tipo de misión ordenada por la Hokage.
La casa volvió a temblar y ellas arrancaron a correr de nuevo, viendo tras ellas como el techo se derrumbaba.
-¡Aah!-exclamó Sakura con el ceño fruncido-¿¡Por qué demonios tienen que destrozarlo todo!-
-¡Chicas!-
Hinata se detuvo agitada, mirando asombrada que era imposible bajar por esas escaleras cubiertas de ruinas y enormes rocas. Tenten y Sakura miraron la escalera, sin saber ahora como podría salir de ahí.
Tenten, la chica de ojos chocolate y cabello castaño amarrado en dos moños detuvo su mirada sobre su única salida. Sakura y Hinata fijaron la vista en ese mismo lugar.
No les quedaba de otra
Se miraron decididas y parándose delante del único lugar de salida, respiraron profundo. Tras ellas, la mansión seguía cayendo, temblaba…pronto todo eso desaparecería.
-Uno…-murmuró Tenten
-Dos…-Abrió sus ojos Sakura
-¡TRES!-exclamó Hinata a la vez que las tres salían corriendo.
-¡Kyaaah!-
Las tres saltaron contra un gran ventanal, que al impactar sus cuerpos, se rompió en mil pedazos que empezaron a volar y a caer junto con ellas. Mucha altura y únicamente césped verde y fresco debajo.
Eso iba a doler
La mansión se derrumbó tras el salto, formando un estruendo ruido que retumbó por las montañas, junto con otra explosión de fuego y truenos. Humo, fuego y muchas y enormes piedras se habían esparcido por toda aquella extensión que la casa en cuestión ocupaba.
El eco que portaba aquel sonido desapareció entre los vastos campos y las montañas, dejando tan sólo el silencio que la naturaleza dejaba.
El sol lanzó sus rayos sobre ese montón de escombros, con bastante fuerza, debidamente dicho por la estación veraniega en la que se encontraban. Los pájaros volvieron a cantar y de lejos podían escucharse las chicharras disfrutar de ese calor.
-¡KAAAAH!-
Todo pájaro salió volando cuando de entre unas piedras se asomó Sakura, empujando dicha roca con una fuerza brutal. Miró a su alrededor, observando todo ese desastre tras ellas. Tenten y Hinata se alzaron después tosiendo a causa del polvo y la humareda.
-Los odio- siseó Sakura molesta, viendo como lo habían dejado todo
Tenten sonrió y buscó con la mirada a sus dos amigos.
-Salgamos de aquí- dijo la pelirosa, sacando un pie de entre las rocas, no sin antes quejarse por el golpe recibido en la caída- antes de que destrocen algo más-
Tenten salió tras ella, pero Hinata buscó preocupada a esa persona. Debajo de todo ese escombro debería de estar él.
-¡Hinata!-exclamó Sakura, llamando su atención- déjalos, de seguro que estarán vivos-
Antes de volver a partir, echó una última mirada por ese desierto de rocas. Una sonrisa apareció en su rostro. Como decía Sakura, seguramente, estarían bien.
Saltó de las piedras y corrió tras sus amigas.
-Es que les odio- siguió refunfuñando Sakura- Nunca pueden seguir los planes como es debido. ¡Nunca me hacen caso!-
-Sakura-chan, son Naruto y Sasuke- se detuvo Tenten, sonriéndole al escuchar bufar a su amiga y reír por lo bajo a Hinata- todo lo relacionado con ellos es caos-
-Y yo que pensé que con la edad la gente cambiaba…-suspiró Sakura sintiéndose muy cansada- lo siento tanto por ti Hinata-chan-
La peliazul se sonrojó, estrechando el libro contra su pecho.
-Todavía no comprendo cómo alguien tan bueno como tú puede salir con alguien como… él-
-N-Naruto-kun…n-no es malo-
Las dos chicas se miraron sonriendo con ternura, volviendo a poner la mirada sobre la sonrojada Hinata, que con tan sólo sus 17 años, había robado el corazón de Naruto.
-Lo que decía…demasiado buena- continuó Sakura, cruzándose de brazos, sin dejar de sonreír
-¿Qué te habrá hecho Naruto para estar tan enamorada?-
Hinata las miró con un sonrojo notorio y muy asombrada mientras las otras dos reían divertidas.
-¡Moou!-Sakura la apresó y plantó su mejilla contra la suya-¡eres un tesoro Hina-chan!-
-S-Sakura-san…-
De pronto las tres se alertaron y saltaron hacía atrás antes de que una afilada y enorme espada se clavara justo donde estaban paradas anteriormente. Colocadas y preparadas para una pelea, miraron a su alrededor.
-¿Quién anda ahí?-
Una risa corta se escuchó y de pronto una sombra bajó de un árbol. Un diente afilado tras una sonrisa ladina pudieron ver antes de que esa persona caminara un poco hacia ellas. Era un hombre, alto, llevando un pantalón negro con unas sandalias y varias armas ninja; un haori blanco medio abierto. Su cabello era de un rojo intenso, su piel blanca y sus ojos color esmeralda. Ojos que brillaban con malicia y mucho deseo de venganza.
Tenten y Sakura se posicionaron delante de Hinata, preparadas para luchar contra ese hombre.
El hombre las miró, sin dejar de sonreír.
-Sois fuerte- se cruzó de brazos- y debo admitir que hermosas…pero no me venceréis-
-Eso ya lo veremos- dijo sonriendo Sakura antes de saltar hacia él.
-¡Hinata, huye con el libro!-le recomendó Tenten antes de ir contra ese mismo hombre.
-¡P-pero...!-
-¡CORRE!-gritaron las dos.
Hinata dio unos cuantos pasos hacia atrás, antes de voltearse y salir corriendo. El hombre, al verla escapar con el libro, sonrió de nuevo.
-Así que mientras vosotras peleáis, ella huye con el libro-se apartó de un golpe, respondiendo él con otro a Sakura.-lo siento chicas, pero no tengo tiempo para estar con vosotras-
-¡No te dejaremos escapar!- Tenten lanzó un buen conjunto de sus armas y aprovechó que él las esquivaba para acercarse y golpearle, sin embargo, este pareció prevenirlo, desapareció y apareció tras ella, pateándole la espalda.
-¡Tenten!-
Sakura volvió a lanzarse contra él, furiosa, atacando con lo mejor que tenía, pero cuando vio la espada acercarse contra su pecho, abrió sus ojos, y de pronto, una luz verde la rodeó, enviándola después muy lejos.
-¡Sakura!- Tenten se levantó, pero para cuando lo hizo, ese hombre ya estaba frente a ella, sonriendo con malicia y apuntándola con la espada. Sus ojos se abrieron sorprendidos y ni siquiera pudo quejarse cuando la espada la envolvió en luz verde y la mandó muy lejos.
El hombro se colocó la espada en el hombro y viró su rostro hacia el camino por donde había salido la otra chica.
-Esto será divertido-
.
.
.
Hinata seguía corriendo, perdiéndose entre los árboles de aquel bosque situado tras lo que antes era la mansión, sujetando con fuerza el libro.
Debía de llegar a su aldea cuanto antes
-¡KYAAH!- gritó sorprendida, cayendo al suelo cuando de pronto un rayo de luz pasó delante de ella, haciendo desaparecer todos los árboles que había en su camino. Ella miró ese camino ahora formado, con sorpresa.
-¿Sorprendida?-
Viró su rostro y sus ojos se abrieron asombrados al ver a esa persona parada a tan sólo unos metros de ella. Era él. El tipo con el que Sakura y Tenten estaban luchando.
¡SAKURA Y TENTEN!
-No te preocupes, tus amigas aun siguen con vida- dijo este, acercándose
Hinata agarró el libro y se levantó del suelo, estrujándolo contra su pecho sin dejar de mirar a ese tipo, casi con ganas de llorar y llena de ira.
Si ese hombre se había atrevido a hacerles algo, ella se vengaría.
Pero de pronto, el hombre se detuvo, abriendo sus ojos al completo y quedándose boquiabierto. La espada sobre su hombro cayó al suelo y Hinata estrechó más el libro, sonrojada y mordiendo su labio, sin apartar la mirada ni un momento.
-Tú…-
.
.
.
Una de las rocas de las ruinas se movió, luego otra vez y otra, hasta que por fin la apartaron. Dos hombres salieron de los escombros.
-Teme…-
El hombre rubio, de increíbles ojos azules que brillaban llenos de ira, miraban a la otra persona. Lucía sus pantalones negros medio rotos, sandalias, a su chaleco verde le faltaba el bolsillo izquierdo y estaba bastante marchado y roto, las mangas de la camisa negra interior y parte de esa camisa habían desaparecido, su cuerpo o lo que estaba descubierto se notaba lleno de heridas, al igual que en su rostro moreno, donde corrían sangre por su labio y parte de su ceja, su protector seguía en su sitio y sus cabellos rubios completamente revueltos. EN una de sus manos sujetaba por el cuello a un hombre inconsciente y mucho peor que él.
El otro, de cabello negro y ojos negros como el carbón, no restaba igual de diferente. Su traje ninja roto y sucio, heridas en su piel, sangre…se cruzó de brazos, chasqueando su lengua y haciendo con eso, enojar más a su compañero
-¡Te dije que controlaras demonios!-gritó furioso-¡Tsunade nos matará cuando sepa lo que hemos hecho!-
-No soy yo quien se ha dejado controlar por un demonio- respondió indiferente el pelinegro, adelantándose
Naruto entrecerró su mirada hacia él, queriéndolo fulminar con la misma.
-Vas a pagar tanto como yo de esto- siseó, saliendo de entre los escombros- no pienso dejar que salgas libre…ni lo sueñes-
Los dos salieron de aquellos escombros y una vez fuera, buscaron con la mirada a sus amigas.
-Sakura debe haber partido- dijo este, continuando su camino
-Por supuesto, debe de estar furiosa- masculló él otro, arrastrando a aquel contra el que había combatido.
Era preferible que Sakura se hubiera marchado a tener que aguantar sus broncas y sus golpes, que aunque no lo parecían, dolían horrores. A sus 22 años y que todavía siguiera recibiendo de su amiga, era algo bochornoso y a la vez frustrante. Sasuke siempre conseguía salirse limpio de todo, aunque...no, esta vez le contaría que él había participado en ese destrozo. No solamente cobraría él no…como que se llamaba Uzumaki Naruto que conseguiría que Sakura le golpeara.
Se detuvieron al observar las marcas en el suelo. Rastros de armas y de que habían caído al suelo. Naruto buscó a su alrededor, empezando a alarmarse.
-¡Hinata!- se apartó de Sasuke, que miraba serio a su alrededor-¡Sakura! ¡Tenten!-
Dejó al hombre en el suelo y dio unos cuantos saltos siguiendo su búsqueda.
Hinata ¿Dónde estás?
-¡NARUTO!-
El rubio se detuvo al escuchar su nombre. Esa era la voz de Sakura. Buscó a su alrededor.
-¿Sakura?-
-¡Naruto! ¡Aquí!-
Se rascó la nuca, sin comprender donde se refería con aquí.
-¿Dónde estás?- y siguió caminando
-¡DETENTE!-y de pronto sintió que no podía pisar del todo en el suelo. Apartó su pie y sus ojos se abrieron asombrados. Boqueó y cayó al suelo, lleno de sorpresa
-¿S-Sakura…?-
La pelirosada se cruzó de brazos, sonrojada y molesta al verse en esa situación.
Se había vuelto pequeña. Pequeña como una muñeca de trapo.
Naruto siguió observándola, sin poder creerse eso que veía. Esa era, una pequeña, no, enana Sakura. Una Sakura que ni siquiera llegaba a sus rodillas, ¡ni a la mitad después de esta! Era Sakura, una pequeña e inofensiva Sakura
-¡Deja de mirarme y ayúdame!-
Naruto estiró su mano y dejó que esta subiera; se levantó, sin poder dejar de mirarla.
-¿Eres Sakura de verdad?-
-¡Por supuesto baka! ¡Cuando ese tipo me tocó con la espada me hice pequeña!-gritó con una venita sobre su frente-¡Tenemos que encontrarle enseguida! ¡Ese tipo fue tras Hinata!-
Al momento el rostro de Naruto cambió y Sakura se temió lo peor.
-Naruto, ten en cuenta qu- kiaah!-el rubio la colocó en su bolsillo bueno, agarró al hombre y volvió a donde estaba Sasuke a toda prisa. Sakura se agarró a su bolsillo asustada.
-Sasuke, debemos adentrarnos en el bosque cuanto antes. HInata…-para cuando el moreno se levantó, mostró en su mano a otra pequeña Tenten- ¡TENTEN!-
-¡Sakura-chan!- exclamó la castaña en la mano de Sasuke, agarrándose de sus dedos- ¿tú también?-
-Cuando lo veo juro que como no me devuelva mi cuerpo…-apretó su puño con rabia-lo mato-
Una gotita resbaló de la frente de Tenten, cuando de pronto cambió su rostro y miró a Naruto.
-Si nosotras estamos aquí…Hinata…-miró a su amiga preocupada y al momento, se vieron botando, recibiendo el aire contra su cara ante la velocidad que había cogido los dos ninjas.
-Tenemos que llegar cuanto antes a salvarla-exclamó Sakura, agarrada al bolsillo-si ese tipo la toca, será imposible encontrarla en el bosque-
Naruto aceleró, olvidándose por completo del hombre al que debían entregar a Tsunade en aquel campo. Pero, ahora él sólo podía pensar en una cosa. Y esa era la persona más importante para él.
-Cómo la toque le destrozaré todos los huesos-
.
.
Y a través del bosque, a una velocidad trepidante, pudieron por fin vislumbrar la silueta de Hinata.
-¡Hinata!-
Naruto fue el primero en llegar y detenerse de repente, Sasuke llegó, segundos después, parándose a su lado. Pero todo estaba tranquilo, el hombre estaba frente a ella, la espada en el suelo, mirándola fijamente mientras Hinata, estrechaba el libro contra su pecho, sin apartar ni un momento la mirada.
-Pero que…-se preguntó Tenten, sujetándose al bolsillo de Sasuke
-Tú…-volvió a repetir el hombre, examinándola de cabeza a pies
Su cabello largo y alborotado cayendo sobre sus hombros, su mirada felina, sus mejillas sonrojadas, ese pecho bajo el libro, sus brazos, su cintura, sus piernas…
Apretó sus puños y bajó su mirada; Hinata tragó duro mientras Naruto se preparaba para saltar a rescatarla. El hombre alzó la mirada, completamente sonrojado y mirando a Hinata con un brillo en sus ojos.
-E-eres hermosa…-
.
.
Todo quedó en absoluto silencio. Sasuke, Tenten, Sakura y Naruto totalmente pálido y de piedra, y Hinata, de mientras, sin poder creer lo que había escuchado.
-E-eh…-
El hombre puso una mano en su pecho, agarrándose el haori con fuerza, como s estuviera sujetando su corazón.
-Un latido. Mi corazón…ha latido- alzó la mirada, con sus mejillas sonrojadas- Hermosa… ¡eres demasiado hermosa!-y se dejó caer al suelo- ¡no puedo! ¡No puedo!-golpeaba con los puños el suelo- no puedo matar a algo tan hermoso. ¡No puedo!- de pronto estaba de rodillas frente a ella, sujetando su mano- ¡Hermosa! ¡Simplemente hermosa! No puedo resistirme con estas cosas. Dime encanto, ¿Cómo te llamas?-
Totalmente descompuesta y sin llegar a comprender nada, llegó a responder, sin siquiera saber por qué.
-Hinata-
-¡Hinata! ¡No puedo soportarlo!- exclamó contra el suelo, sonriendo- ¡hermoso!-de pronto se levantó y paró delante de ella- Hi-na-ta- pronunció cada silaba como si de un poema se tratara, casi llorando- Incluso el nombre ya es hermoso…has llegado muy dentro de mí- la miró unos segundos, y en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba apoyado un brazo en su espada- ¿Puedo llamarte Hin-tan? ¿Hin-chan? ¿Hini-chi? ¿Hi-hi?-
-M-me da igual…-
Y ante esa respuesta, él se emocionó, gritó, empezó a dar vueltas, parándose de nuevo para observarla.
-¡Esa voz! ¡Esos ojos! ¡Qué boca! ¡Qué cabello! ¡Qué pechos! ¡Qué cintura! ¡Qué piernas!-gritó emocionado-¡esto crece cada vez más! ¡Es como un hechizo!- volvió a examinarla, sin dejar de sonreír- Love...- y se arrodilló de nuevo ante ella
Hinata se asustó un poco. Ese hombre…ese hombre era muy…
-¡ Iiiih!- hizo ella asustada cuando él le cogió por sorpresa de la mano- q-que…-
Una gotita resbaló por su nuca cuando vio la mirada brillante, la cara seria de él al mirarla
-Hermosa dama que has llegado a mi corazón con deslumbrante belleza…-se alzó al pronto y la sujetó por la cintura, pegándola a su cuerpo. Hinata se sonrojó e intentó apartarse. Era mucho más bajita que él, tan sólo podía llegarle hasta el pecho.
¡Mouu! ¿¡Como había podido llegar a tal situación!
Sintió su mano en el mentón y como este alzaba su mirada
- Querida Hinata de ojos aperlados y cuerpo despampanante…cásate conmigo-
No pudo moverse más, quedó boquiabierta, con sus mejillas ardiendo y muy asombrada, viendo los labios de ese hombre acercarse a los suyos.
Un momento, ¡la iba a besar!
Reaccionó de repente.
-¡No!-gritó bajando su cabeza y cerrando sus ojos.
Y antes de que ella pudiera sentir algo, un aire fresco la rodeó. Abrió un ojo, después el otro y cuando alzó la cabeza, ya no había nadie delante suyo…tal vez no delante suyo, pero si a unos cuantos metros, estampado contra un árbol. Alguien dio un paso a su lado
-Que alguien se atreva…-Naruto se colocó frente a ella
-Naruto…-
-Que alguien se atreva a pedirle delante de mis narices matrimonio a mi chica…-empuñó sus manos
-Oh no...-soltó Sakura, ahora en la mano de Sasuke, viendo un aura roja salir del cuerpo de Naruto- Naruto…-
-Dime que no va a hacerlo…-preguntó preocupada Tenten
Sasuke sonrió ladino y las dos chicas al verlo, temieron lo peor.
-No Naruto…-
-Que te atrevas a mirarla de esa forma….-Naruto arrancó la espada del suelo mientras se encaminaba al hombre que apenabas se estaba levantando, después de tal golpe proferido en su rostro, más concretamente en su nariz, haciéndola sangrar.
Usui, que así era como se llamaba el pobre hombre, prefirió no mostrar su "pequeño" miedo ante esa fuerza y esos ojos rojos que empezaba a ver de esa persona. Tragó duro.
Naruto se detuvo a un par de metros.
-Y que te atrevas a besarla…-escondió su mirada, ensombreciéndola, mientras el aura roja se hacía más grande y más poderosa, empezando a tomar forma de zorro. Una sonrisa maligna pudo ver Usui y sintió un escalofrío. Ese chico era muy peligroso.
De pronto, Naruto lanzó la espada a un lado, con tanta fuerza que se clavó contra una piedra, esa aura roja y poderosa desapareció y tan sólo quedó el muchacho, cabizbajo y con esa sonrisa pintada en su rostro.
-No te necesito- susurró Naruto, alzando la mirada, ahora de color azul, pero llena de ira, enfado y casi de forma que podía ver a un demonio. Se crujió los dedos, mostrando unos afilados colmillos bajo su comisura- Yo me encargaré de él-
Usui volvió a tragar. Pero decidido a no asustarse, se puso firme y se preparó para un ataque mano a mano contra él.
-Mírame, hermosa Hinata, que cuando gane a esta molestia que nos impide estar juntos, nos casaremos!-
-¡N-no voy a casarme contigo!-exclamó Hinata
-Lo está empeorando…-suspiró Sakura negando- ese baka…-y miró a Naruto- por favor Naruto…contrólate-
Usui miró a Naruto, que volvía a esconder su mirada y a sentir como su chakra aumentaba. Pero sonrió ante ello y con su mano le indicó que viniera.
-Vamos, aquí te espero-
Tenten pasó una mano por su cara, negando.
.
.
.
La tarde había caído. El cielo estaba entre anaranjado y rojo. El sol se escondía entre las montañas, proporcionando a la aldea un paisaje hermoso, donde las cabezas de las personas más importantes en la aldea, en aquella montaña, se marcaban con orgullo.
En el gran despacho de la torre de la Hokage, la mujer rubia, de ahora 50 años, vestida con su traje habitual, observaba con algo de asombro a todas las personas que estaban en el habitáculo. Dos hombres tirados en el suelo, uno inconsciente y el otro…lleno de golpes hinchados, sangre, e incluso podría decir huesos rotos. También estaba inconsciente. Delante de estos, Sakura y Tenten, cabizbajas y sonrojadas, al fondo, cerca de la puerta, Hinata con la misma cara y un traje de… ¿sirvienta? Medio roto, Naruto a su lado, cruzado de brazos y mirando a un lado con el ceño fruncido y con, un gran bulto en su cabeza, debido a un gran golpe recibido ahí y Sasuke…en fin, Sasuke como siempre, aunque también, con otro gran bulto en su cabeza. Sobre su mesa, el informe y el libro.
Miró a las dos mujeres.
-¿Me podéis decir que ha ocurrido?-
Pero Sakura y Tenten suspiraron, agotadas y Tsunade sólo pudo observar de nuevo a esos dos hombres. Suspiró también, sentándose en su asiento.
-Está bien…por ahora id a descansar. Mañana ya hablaremos.- dijo frotando el puente de su nariz.
Los cinco desaparecieron del despacho en una nube de humo y Tsunade volvió a suspirar, con una venita en su frente.
-Pero llevaros a los hombres…-siseó con rabia, viendo a esos dos medio muertos tumbados en el suelo de su despacho.
Volviendo a suspirar, agarró el libro y antes de abrirlo, miró a ambos lados, asegurándose de que no había nadie. Lo abrió, buscó entre las páginas y cuando encontró lo que buscaba lo agarró, sonriendo. Seguía ahí, nadie lo había visto. Nadie se había enterado y nadie lo iba a hacer.
Sonrojada, echó un último vistazo a esa foto antes de quemarla en su mano. Ahora sí. Ahora suspiró con alivio, deseando poder echarse un vasito de sake. Por fin se había deshecho de esa foto.
Una foto maldita en la que…Ella y Jiraya de jóvenes habían sido pillados besándose.
Ya no tendría que preocuparse por esa foto nunca más.
.
.
.
Hinata siguió a Naruto todo el camino sin soltar palabra. Realmente, él parecía muy enfadado.
Una gota resbaló por su nuca al recordar tremenda paliza que le dio Naruto a ese hombre. Le preocupó por un momento que llegara a matarle, porque, parecía tan enfadado, que ni siquiera ella se había atrevido a meterse.
Cuando Naruto se enfadaba, lo mejor era dejarle hasta que se calmara. Aunque su forma de calmarse…a veces….no era la más adecuada.
Suspiró cansada. Habían pasado por tantas cosas en el día de hoy. Ninjas infiltrados, peleas, buscar el libro por las miles de bibliotecas, castillos derrumbándose, hombres….raros diciendo que querían casarse con ella…
Necesitaba un descanso.
Chocó contra su espalda cuando se detuvo de repente y sobó su nariz, alzando la mirada a él.
-Ya hemos llegado-
Ella desvió la mirada, encontrándose sorprendida en la gran puerta de madera de su casa. Volvió a mirarle cuando lo vio alejarse y entonces realmente se extrañó. Normalmente Naruto siempre la abrazaba antes de entrar. ¿Estaría tan enfadado que hasta se olvidaría de eso?
-¡Naruto!-le llamó de improviso, sonrojándose en ello. ¡Le había llamado sin darse cuenta! Para su mala suerte, Naruto se detuvo y ella no supo que decir- Y- yo…-miró a su alrededor, nerviosa- Y-yo…l-lo siento, no…-empezó a jugar con sus dedos- n-no quise...molestarte…l-lo hice sin querer…-le miró cabizbaja, esperando alguna reacción, que al parecer no iba a llegar. Suspiró, algo triste- perdóname-
Hizo una reverencia y giró sobre sus talones para entrar a su casa. De pronto, sus brazos rodearon sus hombros, sorprendiéndola ante la reacción.
-Todo es por tu culpa- dijo él contra su oído, extrañando a Hinata al sentir sus palabras dichas con una sonrisa- eres demasiado hermosa-
Los colores subieron a sus mejillas furiosamente.
-Pero eres mía. Yo fui el primero y como tal, yo seré el último- estrechó el abrazo y Hinata, con sus ojos cerrados, sentía que sus piernas temblaban como un flan y que en cualquier momento podría caer-nadie se atreverá a tocarte, ni a besarte, ni siquiera a mirarte…de esa forma- ella notó ese cambio de voz, casi gruñido de él- me perteneces a mí. Y sólo te casarás conmigo-
Hinata se agarró con sus manos a sus brazos, mordiendo su labio inferior y casi sintiendo las lágrimas al borde de sus ojos.
Eso, eso solamente podía significar una cosa
Bajó su cabeza, con las lágrimas resbalando por sus mejillas sonrojadas. Sonriendo, Naruto se apartó y la volteó, observando su rostro.
-No hace falta que respondas ahora- con sus propias manos secó sus lágrimas- pero si te advierto que no soy nada paciente. Ya lo has visto…- bromeó, sujetando su rostro y acariciando con sus pulgares sus mejillas. Hinata abrió sus ojos mirándole preocupada, a lo que él sonrió- dudo mucho ser capaz de golpearte Hinata, de hecho, nunca lo haría- acercó sus labios a su frente y depositó un beso, juntando después su frente. Hinata le observó y él, sonriendo, besó su nariz- sabes, tengo una idea demasiado tentadora- la mano en su mejilla descendió por su cuello, acariciándolo con un dedo –realmente te sientes culpable aún, ¿verdad?- Sonrojada, asintió- ya…-respondió él, sonriendo ladino al llegar a su clavícula- y por qué no…te perdono en mi habitación?-
Hinata abrió sus ojos al completo, con sus mejillas ardiendo y Naruto, sonriendo, se acercó a sus labios y besó suavemente, volviendo a separarse a los segundos.
-¿Por qué deseas que te perdone, no es así?-
Bajando su mirada, Hinata asintió y Naruto, satisfecho con eso, se apartó, agarró su mano y volvieron a emprender camino, alejándose de la gran mansión Hyuuga.
-Soy un hombre extremadamente difícil de complacer- dijo él al rato de andar en silencio, por las calles anaranjadas de Konoha. Hinata se mordió el labio- y me encantan los retos- se paró la miró; Hinata al haberse detenido, también le miró- me encantará ver que…-observó su traje de sirvienta roto, mostrando esos trozos de piel que le habían estado torturando desde la vuelta de la misión- … que servicios podrás ofrecerme para obtener mi perdón- le guiñó el ojo y ella bajó su mirada, sonrojándose furiosamente.
Los dos volvieron a emprender el camino, en silencio. Sin nada que decir o que poder hacer, cuando de pronto sintió un apretón justo donde sujetaba la mano de Hinata.
-Ha-haré lo que sea para complacerle…Naruto-sama-
Una sonrisa ni más orgullosa, ni más cínica ni más de superioridad podía aparecer en su rostro.
Hinata había dicho justo las palabras que más había deseado escuchar de sus labios desde el momento que empezó con ese uniforme
-Estaba deseando oír eso-
Y cargándola de pronto en sus brazos, desaparecieron en una nube de humo.
Las misiones pueden tener siempre una parte negativa, y de hecho, la tienen, pero sin duda, habrá otra que siempre será positiva para Naruto.
Tener como sirvienta y amante a la mujer más hermosa de todas las aldeas
FIN
jAJAJA AQUÍ LLEGO CON OTRA HISTORIA. MUY BROMISTA LA VERDAD, Y CACHONDA. ESPERO QUE ESTA TMB OS HAYA GUSTADO^^
INTENTARÉ CONTNUAR EL DE LA LEYENDA DEL DEMONIO, PERO VOY A NECESITAR TIEMPO PORQUE AHORA VIENE L CREDITO DE SINTESI Y...PODREÍS VER DE ESTOS SI, PORQUE SON CORTOS AHORA EL OTRO...TENGO LA IMPRESION DE QUE HABRÁ QUE ESPERAR :p
GOMENNASAI!
NOS VEMOS EN MAS FICS!
