Flash back y pensamientos personales


Las chicharras chirriaban bajo el sol de verano. Era por la tarde, el cielo rojo y naranja proporcionaba una hermosa vista de aquella aldea, familias y parejas andaban por la calles charlando, los propietarios de tiendas cerraban y se despedían de sus vecinos… Era como siempre, otra relajante tarde por la que pasaban sus aldeanos.

-Qu…-

No. Estaba equivocada. Esa tarde era completamente diferente a todas las demás.

Dentro de unas aguas termales al aire libre, un grupo de mujeres se habían quedado paradas, pálidas como el papel, todas mirando a un punto fijo.

Un hombre, de cabello plateado, ojos azules, piel blanca y llevando un traje negro, una camisa gris atada con una corbata roja y un par de guantes, se encontraba parado, en medio de aquel baño.

La chica, la cual se había parado justo enfrente, quedó igual de paralizada que sus compañeras. Esta, de ojos blancos, piel de porcelana y cabello tan largo como el de aquella mujer, el cual todos siempre llevaban en sus corazones, Uzumaki Kushina, pero de un color negro muy intenso, tirando a azulado y con, simplemente una mini toalla envolviendo su cuerpo observaba a ese hombre, sin saber cómo reaccionar.

Tan pronto acababa de salir de aquel delicioso baño y terminaba de envolverse su toalla, cuando de la nada, aquel hombre apareció en medio del baño, parándose a un paso de ella.

-Hinata-sama- el hombre le hizo una reverencia- mi nombre es Fujiki Takeshi- sus ojos azul claro se posaron en los suyos- a partir de este momento, seré su mayordomo personal-

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Abrió sus ojos al completo, sus mejillas se sonrojaron y movía sus labios intentando pronunciar algo.

-¡Kyaaaaaaaahh!-

-¡Hinata!-

De pronto, el baño de mujeres se vio rodeado por todos los hombres que se hallaban al otro lado de la pared de bambú. Con tan sólo unas pequeñas toallas tapando de su cintura para abajo, Naruto, Sasuke, Lee, Shikamaru, Sai, Kakashi, Jiraya, Chouji, Kiba, Shino, Asuma, Neji entre otros hombres, se preparaban para atacar.

Naruto buscó con la mirada a Hinata, alertado cuando escuchó su grito, su boca cayó al suelo y pálido como se puso, vio a su chica, desmayada y sonrojada, en brazos de otro hombre.

-Hinata-sama- susurró el mayordomo preocupado, acercando su rostro al de Hinata

Naruto reaccionó de pronto al ver la idea que pasaba por la cabeza de ese hombre, enfadándose al segundo.

-Ni se te ocurra…!-

Alguien tosió y cuando los hombres viraron el rostro, se tensaron al ver a una Tsunade apretando su puño con fuerza, con la toalla rodeando su cuerpo.

Tras ella, las mujeres empuñaban sus manos con fuerza, muy, muy enfadadas

-Seréis….-masculló furiosa casi con su puño temblando de rabia

-A-ah no-no es lo que…piensas Tsunade! Nosotros…!-intentó aclarar Jiraya, cuando Tsunade, abriendo sus ojos castaños llenos de furia, le mandó callar- Dios, protégenos- suplicó Jiraya, antes de ver que una luz les rodeaba y mandaba a volar a todos los hombres en esa terma, y parte del agua de aquella fuente, dejando a las chicas que se estaban bañando, sin agua.

-Pervertidos- masculló Sakura, cruzándose de brazos mientras Tenten e Ino miraban al cielo, viendo desaparecer a los chicos.

-¿A dónde irán?-preguntó la castaña, curiosa

-¡Esta vez sí que los mandó lejos!-exclamó Hanabi, sonriendo divertida

Hinata abrió sus ojos lentamente, intentando enfocar y recordar porque se había desmayado.

-Hinata-sama- de pronto se topó con unos ojos azules, que le hicieron recordar todo y volver a sonrojarse-Hinata-sa..!-pero la palabra se le quedó en la boca al recibir un puñete en pleno rostro

-¡Kyaah! ¡Su-sueltame!-

Se bajó rápidamente de sus brazos y corrió a refugiarse tras la rubia Tsunade.

-Oye-

Takeshi elevó su mirada, con la marca del puño en el centro de su rostro, encontrándose con una mujer de grandes atributos, cabello rubio y ojos castaños.

-Usted debe ser Tsunade-sama- le hizo una reverencia y le sonrió- Yuume-sama me habló muy bien de usted-

-¿Yuume-sama?- dijeron extrañadas a la vez Hinata y Hanabi

Takeshi miró a las dos hermanas, sonriendo.

-Así es señoritas, su abuela-

-¿Oba-chan?-preguntó Hanabi, saliendo del agua con la toalla ya puesta, parándose al lado de su hermana.

-Yuume-sama fue quien me dijo que viniera- continuó Takeshi, fijando la mirada en Hinata, que se sonrojó al sentirla- quiere que me convierta en su mayordomo, Hinata-sama-

-Mi-mi…-

-Así es- tras él, asustando a todas las mujeres, apareció una anciana. Bajita, de cabello blanco, atado en un moño, de piel blanca y ojos color de la familia Hyuuga.

-¡Oba-chan!-exclamaron Hinata y Hanabi corriendo a abrazar a su abuela

-Mis queridas nietas- las abrazó, sonriendo.

Tsunade rodó los ojos, frunciendo sus labios mientras las otras chicas miraban con una sonrisa a la familia reunida.

-¿Hinata tiene una abuela?—preguntó extrañada Ino, apoyándose en el borde de las termas- pensamos que la familia Hyuuga era únicamente la que se encontraba aquí-

-Yuume vive en las montañas- respondió Tsunade, cruzándose de brazos- nunca le han gustado las ciudades-

-¿Usted la conoce, Tsunade?-preguntó Tenten, curiosa.

La rubia se sonrojó y sus alumnas, curiosas, se acercaron un poco más.

-Tuve…un par de momentos con ella-

-Tsunade- la Hokage se tensó al escucharla y viró lentamente su rostro al ver a esta acercarse y pararse justo a un paso.

La anciana la examinó con sumo cuidado y tras su examen, suspiró, haciendo enojar a Tsunade.

-¡¿Por qué suspira?-

-No has cambiado nada- y se volteó a mirar sus nietas mientras Tsunade apretaba su puño, iracunda.

-¿Y cómo debo tomarme eso?-siseó, haciendo sonreír a sus alumnas.

-Hinata- la anciana se acercó a ella, ayudada con su bastón, donde, parada después ante ella, la examinó.

-¿¡Qué ocur…kiah!-gritó cuando esta le golpeó la cabeza con el bastón. Se agachó, sujetándose su cabeza.

-¡Oba-chan!-exclamó Hanabi, recibiendo por la queja otro golpe- iiitteee!-

-Hinata-volvió a llamarla y esta, entre lágrimas, la miró. No dijo nada durante los segundos entre entrecerró su mirada sobre ella, sin perderse parte de ninguna parte. Sin querer, se sonrojó.

-Oba-

-¡No eres virgen!-

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Mejillas sonrojadas, bocas abiertas y miradas puestas sobre la peliazul, que miraba totalmente asombrada y muy, muy sonrojada a su abuela.

-Como has podido deshonrar a la familia de esa forma- masculló su abuela, molesta

-Nee-san…-murmuró sorprendida Hanabi, con sus mejillas igual de sonrojadas.

-Hinata no es…-murmuró Tenten asombrada. Sakura e Ino estaban boquiabiertas.

-Esas cosas no se pregunt...-pero el bastón salió despedido a la cara de Tsunade, tirándola en ello al agua.

-¿Quién es?-

Hinata miró a un lado, mordiendo su labio. No quería decírselo. De hacerlo, estaba segura que su abuela haría de las suyas.

-¡Hinata!-exclamó Abuela, molesta, picando con el bastón-que de nuevo- estaba en su mano.

-Uzumaki Naruto, señora- respondió Takeshi, entregándole en una bandeja una carta y una foto.

-Que…-Hinata se sorprendió ¿Cómo sabía él…? Entonces entró en cuenta- ¡¿Desde cuándo llevas siguiéndome?-

-Uzumaki Naruto…-cuando miró a su abuela, esta leía una especie de informe sobre Naruto- interesante…-murmuró, cerrando la carta mientras miraba a su nieta- el Kyuubi- le entregó la carta a Takeshi y, mirando fijamente a la peliazul, se acercó aun más, achicándola- ¿No estarás embarazada, verdad?-

-E-em-em…-su rostro enrojeció al completo y sacó humo por las orejas

-¡Oba-chan!-exclamó Hanabi sonrojada y molesta- Hinata-chan tiene sólo 18 años! Es imposible que…-

-Con mayor razón- interrumpió ella, volviendo a mirar a su nieta- es necesario que tenga un hijo-

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¿Eh?

En toda la terma, las mujeres se quedaron confusas.

-En la época de la vieja, era normal casarse a los 14 años- habló Tsunade, apoyada contra las rocas de la terma, sin alzar la mirada.

-¿Casarse?-Sakura miró a aquella anciana

-Hinata-la firme voz de la anciana sacó de su aturdimiento a Hinata.- a partir de ahora, serás entrenada para el arte de la seducción-se cruzó de brazos-Takeshi te enseñará todo lo que tenga que ver con la seducción para que ese chico termine pidiendo tu mano-

¿Seducción…pedir su mano…? La peliazul miró al mayordomo, que se acercó ya arrodilló ante ella, extendiendo una mano con una gran sonrisa

-Será para mí todo un placer enseñarle, Hinata-sama- y sujetando su mano, a la cual se llevó a los labios, depositó un beso.

Tsunade suspiró negando, poniendo una mano en su frente. Ni su carácter ni su forma de hacer las cosas habían cambiado con el tiempo. Yuume seguiría siendo tan impulsiva y cabezota como siempre.


-Hinata-

En cuanto salió de las termas, alguien rodeó su cintura y la pegó contra su cuerpo. Agarrada a su camisa, Hinata elevó su cabeza, asombrándose al ver esos conocidos ojos azules.

-Naruto-

Pero el rubio tenía la mirada puesta en el hombre que anteriormente había estado a punto de besar a su Hinata. Entrecerró su mirada, sintiendo la ira calentar su pecho.

-¿Quién demonios eres tú?-

Como respuesta, Takeshi le sonrió con burla, enfadándolo más. Y cuando hizo el ademán de acercarse a partirle esa sonrisa, un fuerte golpe en su cabeza lo tiró al suelo.

-¡Naruto!-

-¡Quieta!-gritó su abuela, deteniendo su paso. Hanabi suspiró tras ella.

-Pero quien me…-cuando alzó su mirada, Naruto se encontró con unos ojos blancos mirándole fijamente, con un brillo de maldad en ellos. Una gota resbaló por su sien-quien es…-

-Uzumaki Naruto- dijo la abuela su nombre- levántate-

El rubio, sintiendo algo de miedo, se paró en pie, acariciando su cabeza. Hinata se paró a su lado, preocupada. Naruto pasó un brazo por sus hombros, pegándola a su cuerpo con una sonrisa tranquilizadora. Sin embargo, volvió a mirar a la anciana, molesto. Luego al hombre tras ella y a Hanabi ¿Qué ocurría?

-Hinata- la nombrada se tensó y agarró a la camisa de su novio, mordiendo su labio- Hinata- insistió ella con tono bajo

-Oba-chan, no puedes! yo…-

-¿Oba-chan?- preguntó extrañado Naruto- ¿esta anciana es tu abuela?- como respuesta, la anciana Hyuuga volvió a golpearle en la cabeza-¡itte!- exclamó él, agarrándose su cabeza, agazapado.

La anciana agarró a Hinata, llevándola a su lado.

-Uzumaki Naruto. A partir de este momento tienes prohibido acercarte a mi nieta-

-¡Qué!- gritó él, parándose al momento del suelo.

-Te mantendrás alejado de ella hasta que haya aprendido lo debido. Vamos Takeshi- el mayordomo asintió y siguió a su señora.

-¡Espera un momento!- Naruto saltó delante de ellas, parándolas- oba-chan, que quieres decir con..!-pero tan rápidamente, y sin verlo de nuevo, volvió a ser golpeado en su cabeza.

-No vuelvas a llamarse así, mocoso- y tirando de la mano de Hinata, se alejó seguido de su mayordomo.

-¡Espera! Hina…!-

-Ni lo intentes- Hanabi se paró ante él- oba-chan es muy cabezota-

-Pero…-

-Aguanta un par de días- interrumpió ella, volteándose y reiniciando su camino- sólo hasta que Hinata aprenda- y tú vengas rogando por su mano. Pensó eso último, sonriendo con travesura. Quizá, no sea tan descabellado lo que había planteado su abuela.

Quizá y pueda…hasta pasárselo bien.


Al día siguiente, el equipo siete, junto con su profesor, se presentaron temprano en el despacho de la Hokage. Naruto no lo haría, nunca iría tan temprano a encontrarse con la vieja, pero aquello necesitaba respuesta, y si la dichosa anciana no se la daba, pues se la sacaría a Tsunade.

Costara el esfuerzo que costara

A cada palabra él se quedaba boquiabierto, pálido, se sonrojaba, fruncía el ceño… ¿Qué su Hinata tenía que hacer clases de seducción? ¿Qué ese tipo se encargaría de ella? Con una sonrisa diabólica en su rostro, giró sobre sus talones.

-¿A dónde vas?- preguntó la Tsunade en un suspiro, viéndolo sujetado tanto por Sasuke como por Kakashi

-¡Pretendes que me quede parado viendo todo eso!-gritó alarmado- ¡es mi…-

-Naruto- la mirada castaña se posó sobre los ojos azules de Naruto- no debes meterte. Esto solo concierne a la familia Hyuuga-

-Hinata es mi familia- respondió él, serio, sorprendiendo a todos los presentes en el despacho

Tsunade sonrió levemente, observando al muchacho que ahora tenía frente a sus ojos. Alto, un ninja Anbu de cabellos rubios y revueltos, algo más largos, cayendo en forma parecida a la de su padre, ojos azules, cuerpo atlético, de piel morena. Su carácter, fuerte, decidido…ya no era aquel muchacho alocado que lo hacía todo sin pensar. Naruto había cambiado. Un hombre serio que pronto…pronto le sustituiría.

Sakura y Kakashi sonreían, al igual que una levemente sonrisa de Sasuke.

-Por eso…-continuó él- no voy a permitir que ese tipo la toque-

Toda grandeza que le aportaron cayó al suelo como un precipicio. Los presenten negaron.

-Baka- murmuró Sakura

Naruto siempre será Naruto. Aunque, debía admitir que jamás hubiera pensando que Naruto, se convertiría en una persona tan posesiva. Anteriormente estuvo enamorado de Sakura, y bien que le duró. Pero ahora que su amor se centraba únicamente en Hinata, no había hombre en la aldea que pudiera acercarse a ella, sin al menos tener una explicación.

-Me sorprende Naruto- comentó la rubia, extrañada- no pensé que te fueras alguien tan celoso-

-N-no soy celoso- respondió este, levemente sonrojado, frunciendo el ceño. Ni Kakashi, ni Sasuke ni Sakura ni Tsunade respondieron a eso, mirándole como si estuviera loco- sólo protejo lo que es mío- respondió, cruzándose de brazos.

-En todo caso…-suspiró la hokage, dejando ese tema- será mejor que no intervengas- le paró antes de que le interrumpiera- Naruto, Yuuma Hyuuga no es una anciana cualquiera. Hay que tener cuidado- Naruto desvió su mirada, frustrado- ni se te ocurra hacer nada, ¿de acuerdo?-

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-¡Demonios!-gruñó él, saliendo al rato con sus compañeros de la torre con el morro torcido.

-No te preocupes Naruto- Sakura se paró a su lado- su abuela no parece mala. Algo dura sí, pero no creo que llegue a hacerle algo a Hinata-

-No es ella quien me preocupa- y se detuvo de pronto, observando una calle más adelante.

Extrañada, Sakura también viró su mirada, quedándose de pronto, boquiabierta.

-Takeshi…-sollozó Hinata abochornada, tirando de su pantalón- n-no cree que esto… ¿es demasiado?-

El mayordomo se volteó, observando de pies a cabeza a Hinata; ella, al notar su mirada, bajó su cabeza, con sus mejillas ardiendo. Unas sandalias negras que se sujetaban con una tela hasta su rodilla, unos pantalones del mismo color, muy, muy cortos, y su top de malla puesto, sujetado por dos tirantes sobre sus hombros. Sobre estos mismos, llevaba la tan sudadera sin abrochar.

-Yo creo que está perfecta- respondió el mayordomo, acercándose a ella- pero, debería quitarse esa sudadera- apartó suavemente el cabello de sus hombros y se dispuso a quitarle la prenda.

-E-espera Takeshi…-

Una corriente de aire movió sus cabellos a un lado y cuando lo vio, tenía a alguien delante suyo y a Takeshi a unos pasos de ese hombre de cabellera rubia.

¡¿Cabellera rubia!

-¡Naruto!-

Naruto empuñó sus manos, fulminando con la mirada a Takeshi. Este, por su contra, le sonreía tan elegante como siempre.

-Uzumaki-san, buenos días-

-¡Qué pretendías hacer, pervertido!-gritó furioso, con una gran vena palpitando en su frente. Takeshi siguió sonriendo, provocando que en sus ojos refulgiera la ira- Teme…-

-Sólo cumplo órdenes…-y la sonrisa, junto con su mirada, se ensombrecieron, mostrando ahora una sonrisa maligna- idiota -susurró que únicamente llegó a oídos de Naruto.

-¡Ya tuve suficiente!-

-¡Naruto!- Y tan pronto como pronunció su nombre, polvo se elevó a sus ojos, obligándola a cubrirse-Naruto…-

Saltó para alcanzarle con el puño ya preparado, pero Takeshi lo esquivó parándose a un lado, dejando que el golpe cayera sobre el suelo, partiéndolo y haciendo quebraduras. Naruto se paró en pie, virando su mirada a Takeshi

-Por órdenes de Yuume-sama, no puedo pelear contra usted- y esa sonrisa de mayordomo pasó rápidamente a una maligna, sombría y burlona-una lástima. Una pelea contra ti, sería muy interesante-

Un grito se escuchó, seguido de un sonoro y doloroso golpe.

-Hmp-

Naruto elevó su mirada, sujetando su cabeza muy adolorido.

-¡Otra vez usted!- exclamó entre furioso y ganas de llorar- ¿¡Por qué no para de pegarm…-pero las palabras se quedaron en su boca, sudando nervioso al verla pararse a un paso de él, con una mirada que mataría de un susto al mismo demonio.

-Te dije que te mantuvieras apartado- siseó esta, haciéndose más grande, asustando a Naruto.

-Oba-chan…-susurró Hinata avergonzada, cerrando sus ojos.

Su abuela era tan problemática…

-¡iiihh!-exclamó de pronto cuando su abuela, parada a su lado, le apretó el trasero repetidas veces -¡O-oba-chan!-se apartó muy sonrojada, cubriéndose el trasero con sus manos- ¿Q-que estas…-calló de pronto por su mirada, que se desvió a un lesionado Naruto.

-¡Queda requisado!-gritó, toda seria.

Naruto no comprendió, pero ya alzado y más o menos aliviado ese golpe, encaró a esa vieja. Vieja que estaba empezando a rozar su límite…

-¡Desde este momento mi nieta queda requisada!-su dedo señalándole con dureza- ¡tienes prohibido mantener relaciones sexuales con ella!-

Una planta desértica pasó por aquel pasaje arenoso, siendo movida por el viento. Los aldeanos que estuvieron viendo la escena, quedaron completamente sonrojados; Sakura muy impresionada y colorada, boquiabierta, Sasuke mirando a un lado, levemente sonrojado y con sus brazos cruzados, Kakashi asintiendo firmemente y Naruto…blanco como el papel.

-R-re-re-rela…-balbuceó la peliazul antes de caer desmayada con las mejillas encendidas.

Takeshi llegó a tiempo para sujetarla y susurrar su nombre, preocupado.

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Naruto los vio partir. Una Hinata en brazos de Takeshi y la anciana, caminando a su lado, seria, como si aquello que hubiera dicho no significara nada.

No podía moverse, tampoco pensar. Se había quedado paralizado.

Tan sólo el viento movía sus cabellos…el de él, y el de todos los que todavía estaban como estatuas en aquella calle.

Lentamente Naruto viró su rostro, fijando la mirada en sus amigos.

-¿¡Queeeeeeeeeeee!-


El sol abrasador de un nuevo día, un cielo despejado y una playa. Arena, parejas, niños, familias, gente vendiendo refrescos y helados, CALOR.

Una venita apareció en la frente de Sasuke, que vistiendo un bañador de pantalón negro por sus rodillas, apretaba su puño.

-¿Qué hacemos aquí?-

Chicas gritaron a su alrededor.

-La playa, hace mucho que no vengo- En una hamaca estaba Kakashi, con un bañador color verde militar, su boca cubierta por un pañuelo y el libro en sus manos.

Unos suspiros femeninos se escucharon algo más alejados

-Deja de quejarte- masculló Sakura mirando de mala manera a Sasuke. Bajo aquel sol ardiente, un moño recogía el cabello de la pelirosa, que llevaba un bikini rojo que se ataba a su cuello junto con la parte inferior, una pequeña tela del mismo color. Hombres habían algo más alejados observando el cuerpo de la pelirosada -todo esto lo hacemos por Naruto- puso los brazos en jarra- así que haz el favor de al menos, preocuparte un poco-

El rubio suspiró, sonriendo de medio lado mirando a su amiga. Él también llevaba un bañador de pantalón hasta su rodilla de color naranja oscuro. Su piel morena brillaba bajo el sol, notándose su bien trabajado cuerpo tras años de entrenamiento y misiones.

Un grito seguido de varios desmayos llamó la atención de los socorristas.

-Gracias Sakura-chan- se acercó a ella- realmente eres una buena amiga-

-Por supuesto que lo soy- respondió ella, sonriendo- Si no me preocupo yo por ti, quien más lo haría?- Una sonrisa leve curvó los labios de Naruto- vamos, siéntate- le empujó a una hamaca- descansa, que seguro esta brisa del mar te relajará. Iré a por un par de bebidas-

Y cuando salió de aquella sombra bajo las sombrillas, con sus gafas de sol, los hombres la siguieron.

Naruto cerró sus ojos, empezando a relajarse al escuchar la brisa del mar, a la gente hablando y riendo, los chapoteos en el agua, unas ligeras exclamaciones a lo lejos…

-Kawai…-

-Es muy linda-

Naruto abrió un ojo, luego el otro, virando su rostro hacia aquel grupo de personas que parecían mirar sorprendidos hacia alguien. Curioso, como siempre lo había sido, se levantó y se adelantó a ver, más, sólo dar el primer paso, se detuvo, abriendo ojos y boca.

-T-Takeshi…-

Con un bikini morado, sin tirantes, que unía la parte superior en una tira con esas braguitas pequeñas del mismo color, su cabello suelto, su piel blanquecina deslumbrando bajo el sol y sus mejillas sonrojadas, hizo aparición Hinata.

-¿Por qué no se da un baño, Hinata-sama?-

Takeshi apareció tras ella, con su piel blanca, su cuerpo bien esculpido, su cabello hacía atrás y un bañador azul oscuro.

-Un pequeño descanso siempre viene bien-

-P-pero…-bajó su mirada, sonrojada furiosamente- m-me están mirando…-sus dedos empezaron a chocar el uno con el otro.

-Lo extraño sería que no lo hicieran, Hinata-sama-

Hinata enrojeció al completo por sus palabras mientras los hombres, todo serios, asentían, apoyando sus palabras.

-P-pero…-yo sólo quiero que me mire él pensó avergonzada y entristecida.

No hacía más que dos días que no veía a Naruto, y ya le echaba de menos. Quería estar con él, poder abrazarle, sentir sus brazos rodeándola, transmitiéndole su calor, poder besarle….Poder estar con él.

Pero si quería cumplir con su objetivo, debía aguantar lo que fuera. Todo eso por lo que pasaba, lo hacía por él, por los dos. Por su futuro.

Elevó la mirada hacia el azul del mar, sonriendo al recordarle los ojos de Naruto.

¡Te prometo que me esforzaré Naruto-kun! No te decepcionaré

-Hinata-sama- ella se volteó, viéndolo sentado en la toalla, bajo la sombrilla- Debo de ponerle la crema. Su piel se quemara de no hacerlo-

Sonriendo, Hinata asintió y se recostó en la toalla, boca abajo, cerrando sus ojos y pensando en Naruto.

Takeshi desabrochó la parte de atrás del bikini, se echó en las manos la crema y las acercó a la espalda de Hinata, sin embargo, y estando cerca de tocarla, escondiendo su mirada bajo su flequillo, sonrió ladino, mostrando un afilado canino.

-Empiezo ya, Hinata-sama-

Sus manos en su espalda, dieron agradables masajes que a ella la estaban llevando a un profundo y relajante sueño. Acariciaban sus brazos, la parte baja de su espalda…las sintió también en las piernas.

-Gracias Takeshi- murmuró ella, sonriendo.

A lo que él mayordomo sonrió.

-Lo que haga falta por usted, Hinata-sama- y apoyando las manos a ambos lados del pequeño cuerpo, se inclinó, acercándose cada vez más a su espalda, aspirando su aroma, deteniéndose en su nuca, que, con una sonrisa, aproximó sus labios-recuerde que soy su mayordomo-

Hinata abrió sus ojos de golpe al sentir su respiración en la nuca, cuando de pronto, algo ardiendo pasó por su espalda, perdiéndose después a través de la playa. Hinata se levantó, sujetando la parte delantera de su bikini, abriendo sus ojos como platos al ver a esa persona a escasos metros de ellos.

-Naruto…-

Respirando fuerte, con los orbes dorados y convertidos en rendijas, Naruto empuñaba en su mano un poderos ataque, esperando para lanzarlo de nuevo a quien tenía enfrente.

-Uzumaki-san, que sorpresa encontrarle aquí- dijo con tono fingido Takeshi, acercándose a Hinata- no es así, Hinata-sama?-

Ella le miró asombrada, y luego pasó la mirada a Naruto, que ahora posaba su mirada en ella. Se estremeció al sentir su mirada cruel, fría, distante…y quedándose pálida, sintió sus ojos llenarse de lágrimas. ¿Por qué la miraba así?

Naruto bajó de sus ojos a aquellos brazos que sujetaban la parte delantera de su bikini, que mostraban parte de sus pechos. Sus puños temblaron y volvió a sus ojos, mirándola con ira.

-Naruto…-sollozó ella, confusa

La gente en la playa esperaba algún movimiento por parte del rubio, que conocían por ser tan problemático, pero todo lo contrario y dejándolos asombrados, se alejó. Hinata se adelantó para seguirlo, pero Takeshi puso una mano en su hombro, negando. Hinata volvió a seguirle con la mirada, llena de angustia por dentro.

Naruto-kun

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Los refrescos cayeron de sus manos, mirando asombrada todo lo acontecido.

-Genial Sakura, has empeorado aún más las cosas- masculló Sasuke, saliendo también de la playa.

No. Esto no podía pasarle a ella. Ella no…Sakura sólo quería que Naruto se relajara. Ella no sabía que Hinata iba a estar ahí. Ella no lo sabía.

¿Por qué?

-Esto debe ser bueno para tu obra -apuntó Kakashi, sin apartar la mirada de su libro, que seguía tumbado en la hamaca.

Jiraya apareció, con un bañador rojo y una libreta en mano, sonriendo con perfecta malicia.

-Todo un éxito, querido amigo. Un éxito-

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.

Tres días después…

No.

No era justo.

Era totalmente injusto.

¿Qué había hecho él para merecer tal cosa?

-¿Por qué?... ¿por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?- repetía Naruto, muy deprimido, golpeando la mesa las veces que se preguntaba por qué le ocurría eso a él.

Las personas que estaban en las otras mesas le miraban con una gota resbalando por su nuca.

-Naruto…-llamó en voz baja Sakura, avergonzada.

Los tres se encontraban en el restaurante de ramen, descansado después de…Sakura suspiró al recordar todas las cosas que hicieron para ayudar a Naruto a acercarse a Hinata.

Seis días después de aquella escena en la playa, y tras ver lo protegida y vigilada que estaba Hinata, un deprimido Naruto tomaba su quinto plato de ramen y su segunda botella de sake, de los cuales después, y muy seguramente, ella o Sasuke tendrían que pagar.

Le tocaría a ella, pagar

-Quieres parar de una vez dobe- gruñó Sasuke, más que cansado de su infantil comportamiento-eres una molestia.-

Al segundo la mirada dorada de Naruto ya se había puesto sobre Sasuke, muy furioso. Sakura pensó que lo mejor era calmarlo antes de que destrozara…otro local.

-Naruto…-de acuerdo. No tenía ni idea que decir. ¿Qué se hacían en los casos de problemas de parejas? Aunque eso no era un problema de pareja, sino que una tercera persona metida en esa pareja estaba rompiendo lo que esa pareja sentía, alejándolos. Una tercera persona, que no podía ser más que la abuela de Hinata. Una de las mujeres más respetadas por todas las aldeas por su poder y su gran sabiduría.

¿Cómo oponerse a alguien tan importante como Yuume Hyuuga?

Suspiró algo deprimida, sin saber cómo ayudar a su amigo. Le miró, haciendo un mohín al ver su mirada perdida en aquel vaso que movía con su dedo dando vueltas.

Realmente, Naruto se había enamorado, como bien dice el dicho, hasta los huesos.

Esa mirada brillante cuando la veía, esa sonrisa en su rostro cuando pensaba en ella, las palabras dichas con tanto amor cuando hablaba de ella…todo el mundo de Naruto se había transformado en Hinata. La Hyuuga era su mundo, un mundo al que quería aferrarse para siempre.

-Naruto…-murmuró sorprendida la pelirosada, viendo llegar al jinchuriki sujetando la mano de Hinata

El rubio se detuvo delante de toda la clase, sonriendo zorrunamente.

-Tengo una gran noticia para todos-pasó a la peliazul delante su cuerpo y la abrazó, rodeando sus hombros con una gran y radiante sonrisa.- a partir de este momento, Hinata se convierte oficialmente en la novia de Uzumaki Naruto-

Recordó mentalmente como las mejillas de la muchacha se tenían de un fuerte rojo, dejándose ver realmente adorable. Pero también recordaba la sonrisa que Naruto mostró.

Feliz. Aquel era un Naruto feliz

Y con el tiempo, siguió siéndolo. Incluso pasado un año completo. Su relación seguía firme, persistente, a pesar de las pequeñas peleas que, muy a menudo tenían por la gran posesividad del rubio.

Ese, era como lo llamaba Sakura, un amor puro.

-¡Naruto basta!-

Aquella era la primera vez que Hinata alzaba la voz, dejando a un Naruto parado.

El equipo de Hinata y el de Naruto habían salido juntos en una misión. Todo había empezado muy bien, cuando de pronto, ninjas asaltantes invadieron su camino. Reconocía Sakura que eran fuertes, pues se daba cuenta que su chakra poco a poco se desvanecía. Sin embargo, lograron acabar con ellos y continuar con su misión. Pero en ese momento ya no iban las cosas tan bien como antes. Realmente, y desde un principio no iban bien. Desde que salieron de la aldea, que Naruto y Hinata lucían algo distantes el uno con el otro. Y esa distancia era debido a otra discusión, una que vino propiciada por Hinata.

-N-no necesito que me protejas- exclamó sonrojada pero mirando firme a Naruto- yo sola puedo con…-apartó su mirada un momento, empuñando sus manos- Soy una ninja, no una princesa. No necesito que siempre me protejas- le miró de nuevo. Sakura pudo ver sus ojos brillantes- Yo sola me basto para cuidar de mí-

Tanto ella como los amigos de Hinata y Sasuke observaron esa pelea, sintiéndose muy aparte de ella. Sakura se fijó en los puños de su amigo, empuñados con tanta fuerza que incluso temblaran. Elevó su mirada, buscando sus ojos azules, que la sorprendieron al verlos tan oscurecidos.

Desapareció entre los árboles, desprendiendo un chakra bastante elevado. Echándole una mirada rápida, Sasuke le indicó que vigilaría a Naruto. Shino le indicó a Kiba, que miraba a Hinata bastante preocupado, que fueran a por leña. Cuando por fin se encontraron solas, Hinata se dejó caer al suelo, llorando, aunque todavía reteniendo con fuerza el gran llanto. Sakura se acercó y sentó delante de ella, apoyando una mano en su hombro.

-Hinata-chan…-sus orbes blancos, llenos de lágrimas, la miraron y ella, tiernamente, le sonrió.

-Lo siento…-sollozó, agarrando entre sus manos la sudadera anaranjada que Naruto le había prestado, debido a que la suya se había perdido en la anterior pelea- lo siento…-cerró sus ojos, mordiendo su labio con fuerza

Sakura sujetó en su mano el mechón de cabello que había resbalado por el hombro de la peliazul al agachar su cabeza.

-No es a mí con quien debes disculparte-

Y Hinata asintió, reprimiendo sus ganas y estrujando con fuerza la sudadera.

Recordaba ser una de las más preocupantes disputas entre ellos dos. Recordaba que el continuado camino se llenó de tensión y mal ambiente. Y para su mala suerte, todo se volvió de color negro cuando en aquel castillo abandonado, aparecieron más ninjas, ninjas muy poderosos y asesinos a serie. Golpes, kunais, sangre….

-¡HINATA!- gritó Sakura cuando el hombre contra el que estaba luchando, de gran tamaño y al parecer, muy fuerte, empezó a pisotearla.

Se levantó dispuesta a ayudarla, pero su cuerpo pareció negarse y cayó de nuevo. Toda energía había abandonado su cuerpo, dejándola sin fuerzas.

-Hinata…-

El hombre la alzó del suelo, agarrándola de la cabeza con una sola mano.

-Ahora, vamos a destrozar ese lindo rostro tuyo- dijo el otro, sonriendo con tal maldad.

Hinata gritó al sentir su cabeza estrujarse. Su ropa estaba rota, con algunos cortes en las piernas, la sudadera estaba abierta y le faltaba una manga, las sandalias habían desaparecido y en su piel, moratones y cortes podían distinguirse con facilidad.

Si tan sólo pudiera moverse…

Una explosión escuchó tras ella y una corriente de aire mover su cabello hacía delante. Elevó su cabeza, abriendo sus ojos al ver a aquel malvado salir disparado contra la pared, rompiéndola e incrustándola en ella.

Un gran chakra, de color rojo, rodeaba a un sin camisa Naruto. Su mirada descendiendo al suelo, donde Hinata yacía medio inconsciente.

Debía acercarse cuanto antes y salvar a sus amigos.

-No me pidas que no te proteja- la voz de Naruto, ronca por el esfuerzo y distorsionada por culpa de aquel campo de fuerza proveniente de su cuerpo se dejó escuchar por aquel castillo en ruinas. El malvado se desperezó, bastante furioso, mirando a Naruto. Él, en cambio, miró a Hinata- porque seguiré haciéndolo…-y miró al malvado- hasta el fin de mis días- empuño sus manos y sus pupilas se convirtieron en finas rendijas-no perderé lo que más me importa…mi mundo- antes de salir disparado hacia el malvado.

Sus dedos se arrastraron por la tierra de aquel castillo mientras sus ojos blancos derramaban lágrimas.

-Mi mundo-

Explosiones, terremotos, desprendimientos, el castillo cayendo…no supo cómo, ni cuando terminó todo eso, pero de nuevo estaban en aquel lugar donde anteriormente habían acampado. Médicos ninjas caminaban de un lado a otro, revisando heridas y Sakura, medio incorporándose, distinguió entre aquel tumulto, a una Hinata sentada junto a un inconsciente Naruto, cubierto de heridas.

.

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-¡Usted!- devolviéndola a su mundo, Sakura pudo ver a Naruto agarrar a Hiashi Hyuuga por el cuello de su haori. Se levantó alarmada, pero de nuevo aquello fue en vano, Naruto volvió a recibir un doloroso golpe en la cabeza.

Suspiró.

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-Yo no puedo hacer nada-

Sentado en la mesa, protegido por dos ninjas a su lado, Hiashi se encontraba cruzado de brazos y con una gran vena palpitando en su frente.

-Cuando a Yuume-san se le mete algo en la cabeza…-Sakura notó ese honorifico-lo que pasé con ella durante mi relación con Hana fue…-y soltó un gran suspiro, dejando a los tres chicos incrédulos- No puedo hacer nada, Uzumaki- le respondió, tosiendo para disimular su sonrojo, volviendo a mirarle serio-deberás aguantarte con ello hasta que ella diga lo contrario-

-Pero…-

-Además…-le interrumpió Hiashi, sujetándolo por el chaleco anbu, teniendo su rostro muy cerca y una mirada diabólica- tú y yo tenemos algo muy importante que discutir-

-A-aah... ¿De veras?-se rascó la nuca, rodando sus ojos y sudando frío- Yo no recuerdo…-pero Hiashi lo alzó más, pegando sus frentes de un golpe.

-Deshonraste a mi hija, maldito yankee pervertido- siseó Hiashi muy furioso-Y voy a…- sin saber cómo, Naruto se deshizo del chaleco y apareció en la puerta.

-L-lo siento Hiashi-san, pero tengo cosas que hacer-

-¡Uzumaki vuelve aquí!-gritó Hiashi cuando Naruto ya había salido del restaurante-¡pagarás por esto!-

Sakura y Sasuke suspiraron, cansados. Esa situación estaba demasiado por encima de ellos. Sakura sólo deseaba que todo volviera a la normalidad. Que todos volvieran a sus misiones, que ni Hinata ni Naruto estuvieran pasando por eso, que ella no tuviera que quedarse preocupada toda la noche por sus amigos…

-Sasuke-kun, mejor va..-pero cuando alzó la cabeza, ni Sasuke, ni Hiashi ni sus guardias. La mesa estaba completamente vacía.

-Te traigo la cuenta, Sakura-chan?- apareció la alegre Mizuki, con la cuenta en la mano y una gran sonrisa- Mmm? Sakura-chan, porque lloras?-

-Por favor…cuantos es…?-sollozó sacando su monedero.


Bajo la estrellada noche, un enfurruñado Naruto caminaba por las calles a poco de quedarse desiertas. Sus manos en los bolsillos y mirando al suelo, intentaba borrar de su cabeza todas esas imágenes que la llegada de aquel estúpido mayordomo había traído.

Que si el día en las termas, que si le quitaba la chaqueta, que si le daba la comida en la boca, que si la acariciaba, la sonrojaba, que si los zapatos, la ropa…estaba más que harto de que, cada vez que andaba por la calle, tuviera que encontrarse a Hinata con ese tipo.

Chasqueó la lengua

Y encima sonreía. Sonreía con él, ¡se sonrojaba! Cuando únicamente él era el que le ocasionaba eso. ¿Por qué le hacía eso? Esas sonrisas solamente eran suyas, sus sonrojos eran de su propiedad, toda ella le pertenecía. ¿Por qué tenía que aguantar que sonriera a otro tipo?

Chutó una piedra con rabia. Como le gustaría que esa piedra fuera la cara de ese idiota de mayordomo.

-Empiezo ya, Hinata-sama-

Naruto lo vio, seguía los movimientos de sus manos. Como él había desatado aquel top, como esas manos acariciaban la piel de su Hinata, como desdecían y ascendían por sus piernas, rozando su trasero. Esa maldita sonrisa en su rostro…

Sabía que empuñaba sus manos con fuerza, casi clavándose las uñas en la piel, su mandíbula tensa, su mirada iracunda. Se encaminó hacia ellos, irradiando furia, pero algo volvió a detenerlo, abriendo sus ojos al completo. Se había inclinado, rozaba con su nariz su piel, Naruto podía escuchar como aspiraba el aroma de Hinata, sus labios moviéndose sobre su nuca…

No aguantó más y pronunció uno de los ataques más potentes que tenía. Iba a cargarse a ese hijo de puta.

Y no lo hizo.

Se detuvo, empuñando sus manos. En vez de cargarse a ese, miró a Hinata, sintiendo por tan sólo unos segundos un profundo odio. Si, la odió. Jamás llegó a pensarlo, ni siquiera a eso. Pero, estaba tan cabreado, tan fuera de sí que…prefirió echarle la culpa a ella.

Supo que hizo algo malo, pues en cuanto su mirada se apartó de aquella parte que cubrían sus brazos, sus ojos brillaban, y él conocía porqué.

La había asustado

Y como un idiota, como el más idiota de todos, en vez de ir a solucionar el problema, se alejó, sin darse cuenta que dejaba tras él a una triste Hinata.

¡Mouu! ¡Jamás podrá perdonarse el haberle hecho llorar!

Se agarró la cabeza, odiándose a sí mismo por ello.

Idiota. Idiota, idiota, idiota, idiota, idiota, idiota, idiota, idiota, idiota, idiota idiota, I..

-¿Naruto-kun?-

Se tensó y lentamente viró su cuerpo, abriendo sus ojos al completo al ver a Hinata.

¿Hinata? ¿Qué hacía ella ahí? ¿Por qué….

Y tan sólo cuando viró su rostro, gritó sorprendido al ver las grandes murallas de la mansión Hyuuga. Se agarró la cabeza, asombrado.

¡Había caminado hasta ahí sin darse cuenta!

Idiota, idiota, idiota

-Anno…-volver a escuchar su voz lo tensó y se volteó a ella, sonriendo nervioso

-Jaj-ajaja...llegué hasta aquí…sin darme cuenta. ¿Qué tonto no?-y rió más alto, rascando su nuca.

Nervioso. Estaba mucho más nervioso que cuando le pidió a Hinata que fuera su novia.

Dejó de reír al ver que ella bajaba la cabeza, entristecida. ¡Oh no! Sus ojos…ella no podía…no con él.

-S-será mejor que-que me va-vaya.- ¿por qué demonios sonreía?- Si tu abuela me ve, es capaz de darme otro de sus bastonazos y dejarm…-calló. Era lo mejor- Bueno yo… ya me voy….Adiós-

Cabizbajo, continuó con su camino, y cerró sus ojos al pasar por su lado.

Por lo que más quieras, no llores...no lo hagas.

-Naruto-kun- ese tono roto lo mató por dentro y empuñó sus manos dentro de sus bolsillos- lo siento- abrió sus ojos Naruto

-Yo…sólo deseaba convertirme en alguien mejor…para ti- cerró sus ojos Hinata, empuñando sus manos- n-no sé que hice mal…p-perdóname- las lágrimas resbalaron por sus mejillas-pero…pero…no me dejes…por favor…yo…-sorbió su nariz y tragó casi temblando, antes de continuar- te amo-

No pasó nada. Segundos que se le hicieron eternos, no ocurrió nada y se temió lo peor. Naruto ya no le…

-Tonta- sus ojos se abrieron de golpe cuando sintió sus brazos rodeándola, pegándola a su cuerpo. Una sonrisa curvó los labios de Naruto, que ocultaba su mirada ensombrecida- ni pienses que voy a dejarte ir tan fácilmente- la estrechó- ¿eres mía recuerdas? Y Naruto Uzumaki nunca abandona lo que es suyo-

Hinata volvió a cerrar sus ojos y alzó su mano, agarrándose al brazo de Naruto, que sonriendo, la volteó y sujetó su rostro. Observó sus ojos blancos llenos de lágrimas, las cuales limpió con su lengua aquellas que estaban por salir. Sonrojada, ella dejó que hiciera, sintiendo sus labios acariciar su mejilla, descender en suaves besos, que se separaron para volver a juntarse sobre los suyos. Y agarrada a su camisa, se colocó de puntillas y presionó ese beso, sintiendo los brazos de Naruto rodear sus hombros.

Pronto sus labios demandaron lo que hacía días les había sido prohibido y dejaron que sus lenguas volvieran a encontrarse. Ansiado, demandante, deseado, sus labios buscaban la forma de expresar todo lo que sentían.

Hinata se separó, buscando algo de aire, sintiendo el calor recorrer su cuerpo, sus mejillas calientes y su pecho subir y bajar acelerado. Sonrió de pronto, sintiéndose feliz antes de que Naruto bajara de nuevo a por sus labios, con otra sonrisa.

.

.

-Lo siento-

Naruto apartó la mirada del cielo, bajando para encontrarse con la de Hinata. Los dos se encontraban en el tejado de una de las casas, con Hinata entre las piernas de Naruto, siendo abrazada por el mismo, observando las estrellas.

Ella entrelazó sus dedos con los suyos, sonriendo.

-El día de la playa, te enfadaste mucho-Naruto miró a un lado, fastidiado al recordar eso- no sé que hice pero…no volveré a hacer nada que te moleste-

-No eres tú la culpable- la estrechó, apoyando su mentón en la cabeza de esta- sino el idiota de tu mayordomo-

-¿Takeshi?-preguntó extrañada, apartando su cuerpo para mirarle, confusa.

Naruto apoyó sus manos hacía atrás, con el tejado, mirando las estrellas.

-Para ser un mayordomo, se toma demasiadas confianzas- masculló, volviendo a mirarla- y no me gusta-

Al ver su rostro todavía más confundido, se levantó, sonrojándose por lo molesto que le parecía todo eso. Hinata también se alzó.

-Sólo mantente alejado de él- gruñó, alejándose un poco, de brazos.

-Pero…no puedo- Naruto se volteó alzando una ceja y Hinata se cubrió la boca, sonrojada- e-es decir…yo-yo no… él…veras…-

-¿Qué ocurre?- se acercó él, a lo que Hinata se retiró un paso, haciéndole sospechar a Naruto- Hinata-

-¡Vaya! ¿Viste la hora que es? Mañana debo despertarme temprano. Hasta mañana Naruto-kun-

-Espera- Naruto la sujetó por el brazo, con una venita asomando en su frente. La atrajo y agarró del otro brazo-¿Qué ocurre Hinata? ¿Qué me ocultas?-

-N-nada…es sólo que mañana…tengo que despert…-su voz se fue apagando y bajando su mirada, sonrojada furiosamente- Y-yo…yo….-

Naruto la soltó, cruzándose de brazos, Hinata le observó cabizbaja, jugando con sus dedos.

-Takeshi….él….-a su rostro subió todo el color- me-me está ens-enseñando…-miró a un lado- a ser una buena esposa- susurró muy bajito.

Naruto se asombró y Hinata lo miró, deseando que no le hubiera escuchado

-¿¡A ser una buena qué!- exclamó asombrado, dejando a una muy sonrojada Hinata -Hinata- la agarró por los brazos- dime que tu padre no te está obligando a casarte? Por qué como sea así, juro que…-

-No. P-padre no tiene nada que ver con…esto- juntó sus manos tras su espalda, mirando a un lado- fue oba-chan-

-¿La anciana?-

-Ella me dijo que…que necesitaba aprender a ser una buena esposa. A…-enrojeció- a ser complaciente con mi…marido-

¡Para!

Naruto necesitaba recapitular las cosas antes de poner sus palabras en orden, atar cabos y demás chismes para entender esa situación.

Hinata, su abuela y el mayordomito la alejan de su lado, luego los encuentra en todos los lugares yendo juntos, él se enfada y Hinata explica el porqué de todos esos encuentros con el mayordomito.

-¿Clases de…-abrió sus ojos, alejándose un paso- Dime que…que no vas a…-enseguida frunció el ceño y sus ojos refulgieron de ira. Hinata tragó saliva, con una gotita tras su nuca- ¿hay otro hombre?-

-O-otro hom…N-no. Naruto-kun, no es lo que imagin…-pero este tomó su mano y con rudeza/delicadeza bajaron de aquel tejado y entraron en la mansión Hyuuga.

Los guardias y sirvientes veían sorprendidos como la heredera era arrastrada por el jinchuriki del kyuubi a través de los largos pasillos de la mansión.

-Naruto…-ella se asombró cuando lo vio acercarse a la puerta donde su padre se reunía- E-espera Naruto. No podemos…-pero sin más, el rubio corrió la puerta, provocando que los tres jefes del clan que allí se encontraban reunidos, viraran sus rostros a ellos- P-padre…- pero Naruto se adentró en el despacho y paró delante del patriarca de la casa.

Por la puerta se asomaron Takeshi, Hanabi y Yuume.

Naruto observó fijamente a Hiashi durante unos segundos, sin decir nada, mirada aperlada contra azul mar.

-Uzumaki, estamos en medio de una…-

-¡Kiah!- exclamó Hinata siendo jalada por el mismo Naruto, que había rodeado su cintura y pegado a su cuerpo.

-Voy a casarme con su hija-

Todas las miradas se abrieron como platos.

-Hinata es la mujer que amo y no pienso permitir que otro hombre la tenga. Me pertenece. Yo fui el primero y me convertiré en el último. Así que olvídense de bodas preparadas y demás estupideces porque haré lo que sea para tener a Hinata conmigo. Quieran o no, afecte o no al maldito clan, me va el demonio lo que pase con este clan o la aldea, pero seré yo quien se casará con ella. Únicamente será mía-

.

.

.

Únicamente será mía, únicamente será mía, únicamente será mía, únicamente…

Esas palabras se repetían en su cabeza una y otra vez, sonrojándola a más no poder, abochornándola, mareándola…eso no podía ser real.

Tanto Hiashi como Naruto mantenían la mirada puesta en el otro, negados a rendirse, a darse por vencido.

-¿Qué me dice?-habló él, al rato- acepta o no-

-¡Mocoso!-gritó la abuela, proporcionándole un buen golpe en la cabeza a Naruto.

-Itte! Itte! Itte iittee!-se quejaba Naruto, agarrándose la cabeza muy adolorida.

-Naruto-kun- Hinata se agachó a su lado, preocupada-¿te duele?-preguntó en un susurro, que Naruto asintió después, casi llorando.

-Cómo te atreves a pedir la mano de mi nieta de esa forma- dijo ella de forma dura, parándose a un lado de Hiashi-¿Hiashi, que respondes a eso?-

Hinata ayudó a Naruto a alzarse, rodeándole con sus brazos su cuerpo, mientras este agarraba su cabeza con una mano y pasaba su otro brazo por los hombros de ella. Miró de mala manera a la anciana.

-Estoy aguantando muchas, vieja, otra más y…-

-Uzumaki- llamó Hiashi, mirándolo fijamente durante largos segundos. De pronto, una vena palpitó en la frente de Hiashi- que te atrevas a pedir la mano de mi hija de esa forma…que tengas el atrevimiento de exigirme que se case contigo… ¿crees que voy a permitir eso?-y Naruto se alejó de un salto antes de que Hiashi le atacara con el byakugan activado-Jamás te casaras con mi hija, pervertido!-

-¡Padrkiaah!-exclamó ahora ella, siendo golpeada en la cabeza por su abuela- oba-chan-sollozó, pero se extrañó la momento de verla tan firme.

-¿Estás segura de esto? Una mujer se casa por amor Hinata, no…-

-Oba-chan- se paró en pie, Hinata- amo a Naruto- y buscando con la mirada al rubio, sonrió al verle huir de su padre- quiero estar para siempre con él-

Yuume observó también al muchacho, que era lanzado a la otra punta del despacho, hundiendo la pared. Suspiró derrotada y luego sonrió, mirando la pelea que mantenían los dos hombres, cuando en un despiste, Naruto golpeó a Hiashi.

-Creo… que me gustara tu marido-

Hanabi se paró a su lado, sonriendo mientras los demás miembros observaban la escena, atónitos. ¿Quién diría que el jefe de un clan pudiera descontrolarse de esa manera?

-Hinata-sama-la peliazul se volteó, sonriendo a su mayordomo- mis más sinceras felicitaciones-

-Sin ti no hubiera sido posible- el mayordomo se sorprendió un poco- gracias, Takeshi-kun-

-Hinata-sama…-este la sujetó por los hombros y poco a poco fue acercando su rostro.

-Ta-takeshi…kun…-

-Yo…-un doloroso golpe en la mejilla lo envió contra la pared.

-¡Naruto!-exclamó Hinata asombrada, viéndole parada ante ella.

-He llegado a mi límite- Takeshi se despegó de la pared, adolorido, elevando la mirada para quedarse congelado- He estado aguantándome mucho- decía Naruto sonriendo con malicia mientras se crujía los dedos-ahora…voy a agradecerte cada mirada, casa sonrisa y cada caricia que le diste a mi mujer- No supo porque, pero Takeshi se asustó- una tras una-

El peliblanco tragó saliva, pensando en lo mejor que podía hacer ahora, que veía esa aura roja rodear al tipo ese

Huir

-Hinata-sama- y salió corriendo del despacho, siendo seguido por Naruto

-Naruto…-susurró Hinata, sonriendo después- oba-chan…-la abuela le miró y ella también lo hizo- creo que seré muy feliz-

Y tras esas palabras, hizo una pequeña reverencia y salió rápida del despacho, siendo perseguida por su hermana, dejando a una sorprendida pero contenta Yuume.

-Hiashi-el hombre, que había escuchado, todavía furioso, sólo emitió un gruñido- has criado muy bien a tus hijas- le miró de reojo, sonriendo- Hana estaría muy orgullosa-

Y Hiashi sonrió, elevando su mirada al techo.

-Espero que estés feliz, querida-

.

.

Mientras, en una habitación, con tan sólo una lámpara puesta, un hombre terminaba de escribir la última palabra que lo catapultaria la historia.

Finalizado

Alzó su obra maestra al aire, sonriendo ampliamente

Icha-icha paradise "El demonio y la princesa"

-Allí voy, vacaciones relajantes en hoteles de cinco estrellas con atractivas mujeres-

Y el hombre de cabello blanco, llamado Jiraya, dejó su obra sobre la mesa y apagó la la luz.

Dentro de unos días, su obra saldría la luz, revelando los nombres de los protagonistas de su historia.

Unos protagonistas...muy especiales.

FIN


Hinata caminó lentamente, sin hacer ruido, hasta aquel lago, donde Naruto se encontraba sentado, meditando muy serio. Al tercer paso, Naruto abrió sus ojos y la observó, provocando que se sonrojara y bajara su cabeza. De nuevo, Naruto volvió a cerrar los ojos y concentrarse.

De acuerdo. Eso era una señal de que realmente seguía enfadado.

Suspiró y volvió a mirarle.

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-Hinata-chan- la pelirosa se acercó a ella, con una pierna vendada, una tirira sobre la nariz y otra venda más en su brazo- ¿puedo?-

Hinata asintió, dejando que se sentara a su lado, bajo aquel gran árbol. El cielo nocturno era iluminado por las estrellas que parpadeaban muy brillantes, corría un viento primaveral agradable, y el olor a medicinas y ungüentos inudaba el ambiente.

-Todos parecen estar bien- habló su compañera, mirando el cielo-aunque, no todos tan bien como aparentan-

Hinata miró sin comprender a Sakura, que a su vez, señaló a través del bosque.

-No puedo...-respondió ella, entendiendo a donde quería ir-yo...-miró a un lado- le dije cosas horribles...-

-¿Y piensas que quedándote aquí solucionaras algo?-Hinata se encongió ante su tono autoritario- Hinata-chan...-

-S-sé...que es culpa mía pero...- encogió sus piernas y escondió su cara en ellas- no quiero que me odie-

Sakura sonrió y Hinata la miró, extrañada

-Hinata-chan, Naruto es incapaz de odiar a alguien. Bueno...-meditó un poco- tal vez a Kiba un poco y a los otros chicos que se acercan a ti pero...-miró el suelo, sonriendo- en realidad, Naruto es alguien de corazón puro. Sería incapaz de odiar a alguien a no ser que alguno de ellos haya dañado a sus amigos...-y la miró- o incluso a ti- Hinata fijó la mirada en la hierba y Sakura, sonriendo, volvió a mirar el cielo- eres su mundo Hinata...-los ojos de la peliazul se abrieron- no lo olvides-

Su mundo

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Cogiendo fuerzas, terminó por acortar la distancia que los separaba y se sentó en el suelo, dejando el espacio suficiente entre ella y él. Encogió sus piernas, rodeándolas luego con sus brazos y apoyando la cabeza en las rodillas. Por unos segundos se quedó observando el azul de ese lago, donde podía reflectarse la luna en todo su esplendor.

-No me pidas que no te proteja... porque seguiré haciéndolo hasta el fin de mis días. No perderé lo que más me importa…mi mundo-

Esas palabras llegaron a su mente, sonrojándola, provocando que sus ojos se llenaran de lágrimas

-Eres su mundo Hinata...no lo olvides-

Escondió su cara entre sus piernas, agarrándose con fuerza para no ponerse a temblar.

-Lo siento-

Naruto abrió sus ojos al escuchar su voz, más no viró su rostro

-Lo siento Naruto-kun...-lágrimas cayeron de sus ojos a sus piernas, con sus mejillas sonrojadas- lo siento...-cerró sus ojos, mientras más y más lágrimas caían- yo...-enterro sus uñas en sus brazos-... necesito que me protejas- se mordió el labio con fuerza-por favor...-

-Finalmente lo dijiste-

Hinata abrió sus ojos de pronto

-LLevaba el día entero esperando esas palabras-

Elevó la cabeza y con los ojos anegados de lágrimas brillantes, le miró, confusa. Sonriendo, Naruto agarró su brazo y de un tirón la colocó sobre sus piernas, dejando que las suyas descansaran a un lado de su cuerpo. Pasó un brazo por sobre sus hombros y su otra mano la dejó reposando sobre una de sus piernas, que ahora lucían sin aquel pantalón pirata, cuando de pronto, la besó. Rápidamente sus mejillas cogieron color y sus ojos se abrieron asombrados. Notaba su mano sujetando su rostro y la otra ardiendo sobre su pierna. El calor pareció volver a ella y correspondió a ese beso.

Un beso lento, cargado de sentimientos puros y pasión

Naruto separó sus labios, formando una sonrisa traviesa

-También echaba de menos esto-y con el dedo índice acarició su labio, que rosado oscuro se había vuelto por sus besos. Sonrió de nuevo, orgulloso- Hinata- acercó sus labios a su oreja-porque no celebramos nuestra reconciliación dentro del lago-

Eso la dejó petrificada, pero reaccionó al momento, tensándose al sentir la mano masculina acariciar su vientre.

-N-Naruto...-

-Por culpa de las misiones, ya no tenemos tiempo para nosotros...-besando su cuello, subió su mano y abarcó sobre el sujetador su pecho. Hinata cerró sus ojos, entregándose a ese placer, tirando su cabeza hacía atrás para que él pudiera continuar. Naruto retiró su mano y agarró la cremallera que desabrocharía esa pesada sudadera que ocultaba bajo ella los mejores tesoros que un hombre afortunado como él, podía encontrar.

Eso sí, sólo él. Nadie podía tocar lo que a él le pertenecia. Y Hinata, era suya.

La mujer que amaba y que amará durante el resto de sus días.

La mujer que era...su mundo.


¿Merezco rr? Es largaaa ehh! ^^

Matta ne!

pd. Por cierto, esta última parte es el flash back que antes contaba Sakura y que ha sido cortado.