¿Te acuerdas?
El clima afuera era extremadamente frío, la nieve había cubierto casi todo el borde de las ventanas y el hielo ya era parte del cristal, era imposible abrir la ventana, el simple contacto con el metal del marco dolía, como si quemara la yema de los dedos. La habitación era simplemente iluminada por el fuego que ya pronto se extinguiría, yacían un par de maderas casi hechas carbón en el fondo de la chimenea, los últimos pedazos crujían al ser devorados por el fuego que luchaba por sobrevivir. Apenas comenzaba amanecer, los colores afuera eran grises y crudos, pues en este clima el sol no se había atrevido a salir. Envuelta en una manta estaba Natallie sentada en el sillón que estaba justamente frente a la chimenea, a lado estaba Dimitri sentado en el otro sillón, con un gesto pensativo mientras observaba a la chica por el borde del sillón. "¿Cuál ha sido el desempeño de Charlotte desde que recién se internó, el año pasado?" Preguntó Natallie, Dimitri se levantó perezosamente de su asiento y a paso lento como de tortuga se dirigió a un estante donde había grandes y gruesas carpetas, donde se guardaban los expedientes de cada paciente, finalmente encontró el expediente que tenía en el lomo escrito Ryefume, lo tomó y mientras bostezaba y retornaba a su asiento ojeaba la carpeta. "Bla, bla… Charlotte…. Bla, bla, bla… Ajá… Muy bien." Después de haber leído rápidamente el pequeño expediente, que a pesar de estar dentro de una gran carpeta realmente eran menos de 6 hojas, Dimitri levantó la vista para encontrarse con los ojos cansados de Natallie. "Eso no me sirve de nada, quiero ver tu diario, el diario que llevabas de Charlotte."
-"¡Ah la bitácora!"
-"¡No es otro de tus experimentos Dimitri! ¡Charlotte es mi amiga! Ahora… El diario." Esto último lo dijo entre dientes.
Dimitri mostró a Natallie todas las anotaciones que había hecho desde que recibió a Charlotte en el puerto, algunas descripciones eran largas y muy detalladas; sobre todo cuando a su rostro se refería, "Veo que Charlotte tiene un fan…" Dimitri se sonrojó; "Simplemente tiene muy bonitas facciones." Natallie continuaba leyendo mientras jugueteaba con su cabello rojizo casi marrón, sus ojos azules estaban cansados por haber pasado la noche en vela cuidando a Charlotte, quien aun no se había despertado desde que el día anterior se desvaneciese en los brazos de Terry. Cuando Finalmente un poco de luz lograba traspasar el grueso cristal compuesto por vidrio y hielo, colándose a través de aquel montón de nieve que obstruía su paso justo frente a la ventana, cuando el más remoto trozo de madera había sido por fin consumido por el fuego que lentamente se extinguía, Natallie cerró el cuadernillo de Dimitri. "Ahora, querido amigo, te escucho." La chica recargaba su codo sobre el brazo del sillón, tratando de no quedar dormida apoyaba su cabeza en su mano para luego bostezar. Dimitri aclaró su garganta; "Pues, a lo largo del tratamiento ha avanzado bastante bien, definitivamente las clases que le brindaron sus amigos fueron de gran ayuda. Tanto el ballet como el piano fueron excesivamente de utilidad, puesto que ambas actividades necesitan la memoria forzosamente; para el ballet la coordinación de pasos con la música, sin la memoria no podría hacer los pasos ni tener, tan buena armonía y táctica al bailar, lo hace muy bien... Por otro lado, el piano, es absolutamente obligatoria la memoria, ya que sin ésta no podría tocar, puesto que no recordaría las notas. Aunque cabe mencionar que estos son recuerdos de largo plazo, como el saber caminar, una vez que aprendes no se te puede olvidar. En contraste, mi querida Natallie, los conocimientos que Charlotte llevaba a cabo durante las clases, eran conocimientos que ya había adquirido unos pocos meses antes del accidente, precisamente donde está su punto negro dentro de su memoria, donde están todos los eventos que no recuerda."
"Lo que he podido concluir es que; en primer lugar, ella ya no debería estar aquí, en segundo, ella puede recordar y lo hará, tercero y último, Charlotte no quiere hacerlo. No quiere recordar algo y ese mismo algo es lo que obstruye los demás recuerdos, siendo que es como un tapón dentro de su memoria. Como si su subconsciente decidiera qué recordar y qué no recordar, muy peculiar… Lo que puedo razonar es que quizá el recuerdo que no deja pasar a los demás, es un recuerdo que sucedió antes, justo antes de su accidente, indicando que ese evento debió haber sido traumarte para Charlotte… ¿Algún miedo a algo, repugnancia….? ¡Ah claro, ya recordé! Está en su expediente médico; Charlotte es homofóbica, miedo a la sangre. Posiblemente el accidente se desarrollo en un escenario poco agradable para Charlotte, puedo deducir que hubo sangre y al parecer bastante para que ella se niegue a recordar. Otro recuerdo que pudo haber causando ese trunque en el flujo de la memoria pudo haber sido; la muerte de William. A juzgar por el relato de Diana; ahí también hubo mucha sangre… Sea lo que sea, ella no quiere recordar, para recordar y recuperar sus memorias yo diría que primero tiene que superar esa fobia a la sangre."
-"¿Por qué crees que Charlotte deseé tanto hablar con Diana, por qué ella espera que Diana conteste todas su preguntas?" Dimitri se rascó la cabeza como si estuviera en un examen, como si supiera la respuesta pero aun no encontrara la forma de hacer conexión con la pregunta, finalmente inhaló hondo y continuó; "Posiblemente porque Diana había sido la persona más allegada a ella en esos últimos meses, porque si te das cuenta Natallie, ahora tú has tomado el lugar de Diana en la vida de Charlotte. Ahora es a ti a quien corre cuando quiere ayuda, cuando nace ese temor al querer recordar y encontrarse en la obscuridad dentro de su mente y su memoria, debe ser realmente escalofriante no recordar nada de lo que has vivido…"
"Si lo vemos desde un punto más filosófico; Charlotte busca una luz en ese obscuro pasaje de su vida, antes siendo Diana esa luz pero es tan tenue ahora y en ti, Natallie, encuentra una brillantez que la atrae como imán. Claro, Diana ahora ya no puede ayudarla porque está casada y todo eso, pero tu… Natallie, eres su último recurso, su única mano amiga para jalarla de nuevo a la vida y a la luz. Ahora, solo serás su guía hasta que vuelva a despertar de su obscuridad, una vez que todo regrese a su mente volverá a ser la misma de antes, no creo que tarde mucho, un par de meses quizá, tal vez cuatro… No quiero especular ni dar falsas esperanzas. Pero en general la veo bastante bien, aunque ese miserable no sea paciente… Infausto." Natallie sonrió; "Se llama Terry."
-"Ya lo sé… Pienso que Charlotte se debería ir de América… Ya no quiero que esté aquí. Podemos mandarla a Paris, ahí mi primo tiene un pequeño hospital psiquiátrico, además podrías ir tu también, que ya te hace falta salir de este lugar." Natallie sonrió nuevamente y asintió con la cabeza, incapaz de responder con palabras, por fin cerró los ojos para caer profundamente dormida.
Pronto terminarían las vacaciones Decembrinas y por lo tanto todos tendrían que volver a Europa, Diana y Dorian regresarían a Italia dentro de dos días, Edward se marcharía junto con Ben y Mary quienes se irían a Paris la semana entrante, ya que los Corpseblue estaban ahí. Charlotte regresaría a Paris pero no iría al hospital con el primo de Dimitri, llegaría a casa de su abuela, junto con Natallie, quien a pesar de trabajar muy duro había le había tomado la palabra a Dimitri y se iba a ir de Chicago por un par de meses. Después del incidente con Terry, Charlotte recordó algunos nombres clave dentro del diario, incluyendo el suyo, el de Mary y Diana pero sobre todo recordó un nombre clave muy interesante, el de Gino.
La tía de Dorian había regresado antes de lo esperado, adoraba que todos llegaran a su casa para la hora del té, ella nunca había tenido hijos y adoraba llamarlos a todos; "Mis niños." Era una dama elegante y muy carismática, olía a un delicioso perfume de lavanda todos los días, siempre vestía con exquisitas prendas que tanto Charlotte como Mary adoraban. Después de haberlo meditado durante toda la noche, Charlotte por fin se había decidido enfrentar a todos sus amigos y como en su diario no decía que había pasado con Gino, aclaró la garganta y pregunto firmemente; "¿Qué le paso a… Gino?" Todos guardaron silencio, Mary suspiró y se cubrió la boca, Diana desvió la mirada junto con Dorian, Edward casi se ahoga con el sorbo de té, Ben se había atragantado con el pedazo de pay de manzana que la tía Marbleutter había preparado esa mañana. Natallie tomó de la mano a Charlotte y sonrió amablemente y a continuación dio unas palmaditas en su espalda. Dimitri encendía su pipa y tras haberle dado unas fumadas y haber exhalado el humo rompió el silencio; "¿Quieres que yo te diga?"
-"¡Quien quiera que me diga! Solo díganme… Por favor… Siento como si algo malo le hubiese pasado… por mi culpa." Charlotte tomó entre sus dedos el guardapelo que Terry le había dado, estrujándolo fuertemente. Diana suspiró y antes de que pudiera hablar Natallie la interrumpió; "Yo te voy a decir. That is what friends are for, in the good times and in the bad times. ¿No te importa que tan fea sea la verdad?" Charlotte sonrió a su amiga y con ojos calmados negó con la cabeza. "Muy bien. Gino murió."
-"¿Cómo?"
-"Al parecer murió por un golpe en la cabeza… Según las especulaciones ustedes dos iban en una góndola cuando ésta se volteó y tú también te golpeaste la cabeza, pero eso ya lo sabías, ¿no? Gino no tuvo tanta suerte, habíamos acordado en no decirte nada ya que pensamos que pueda perjudicarte… Lo que intento decir es que… ¡Tú no tuviste la culpa de nada! Lo siento Charlotte, lamento tanto haber callado pero te prometo que de ahora en adelante responderé todas tus preguntas." Una vez dicho esto último, Natallie estrujo fuertemente la mano de Charlotte, quien regaba lágrimas empapando sus rozadas mejillas. Dimitri sacó un pañuelo de su bolsillo del saco y se lo ofreció a Charlotte, ella lo tomó mientras hacía un gesto en agradecimiento para luego limpiarse las lágrimas.
La tía de Dorian se acercó a Charlotte y la abrazó fuertemente, acariciándole la cabeza como si fuera un pequeño cachorro. "¡Oh pequeña! ¡Pero cómo has sufrido! ¡Yo también te cuidaré, mi niña!" El abrazo de la señora le sacó todo el aire a Charlotte y así mismo evitaba la entrada de éste, provocando que su rostro se pusiera todo rojo como un tomate. Dorian apenado picó a su tía en el hombro y dijo, "Tía, con todo respeto… ¡Charlotte se está asfixiando con tu abrazo matador!" La señora se separó inmediatamente de Charlotte, y con la cara ruborizada observaba como la chica retornaba a su color natural y al mismo tiempo inhalaba hondo para llenar sus pulmones de aire. "¡Lo siento, mi niña! ¡Qué apenada estoy!"
-"No se preocupe, gracias por el gesto tan amable y empático." Charlotte intentaba sonreír pero el abrazo aturdidor incluso le había causado un pequeño mareo. Diana tenía abrazos matadores pero nunca había sido como el que la tía de Dorian le acababa de dar, tal vez era porque la tía Marbleutter era una señora grande y su amiga apenas media uno cincuenta y sus bracitos eran muy pequeños, pero aun así una fuerza brutal para tan diminuto cuerpo.
Por fin habiendo recuperado el aliento Charlotte tomó una rebanada del delicioso pay de manzana que desprendía un exquisito olor a canela que inundaba la habitación. La hora del té pasó lentamente y fue algo incómodo, por la conversación que Charlotte había iniciado, después de esa pregunta siguió haciendo unas cuantas más, pero aun no se atrevía a preguntar nada sobre Terry. Al finalizar la velada Edward acompaño de regreso a Dimitri, Natallie y Charlotte de vuelta al hospital.
Edward ayudó a Natallie a ponerse el abrigo y acomodó sus guantes en sus manos, ella enrojeció ante el gesto del muchacho. Una vez afuera él le ofreció su brazo y continuaron su camino de regreso al hospital, Charlotte iba lanzándole bolas de nieve a Dimitri quien solo iba suspirando e inhalando hondo con tal de permanecer sereno; "¡Vamos Dimitri! ¡Defiéndete!" gritaba Charlotte. Ed y Nat se quedaron atrás, ella iba callada, muy común de Natallie. Finalmente Edward sonrió hacia la chica y dijo en una voz divina; "¿Recuerdas los días del instituto?"
-"¡Claro que me acuerdo! De hecho extraño mucho esos días, old good days… My friend."
-"¿Recuerdas?… Lo nuestro." Natallie se ruborizó aun más y asintió lentamente con la cabeza, Ed sonrió de manera coqueta; "¿Qué nos paso?" preguntó mirando al cielo. Ella contestó al mismo tiempo que soltaba un suspiro; "Crecimos, nos separamos… That's it."
Edward se detuvo en seco, Natallie comenzaba a temblar, sobre todo sus rodillas que parecían matracas. "Natallie… Tienes unos ojos hermosos." Los ojos de la chica estaban iluminados por el reflejo de la luna en sus pupilas, al escuchar lo que Edward había dicho no pudo evitar sonreír. Había caído en esos ojos marrones casi color miel, el cabello del chico; lacio y castaño se jugaba con el viento, se ondeaba a causa de una suave fría brisa que se colaba entre sus cabezas. Sostuvo a Natallie de la barbilla haciendo que no pudiera bajar la cara, sus guantes de piel estaba fríos pero aun así el calor del rostro de ella podía atravesarlos. Lentamente fue cerrando los ojos para besarla en los labios.
Charlotte tenía una bola de nieve en la mano y estaba a punto de lanzársela a Dimitri cuando a lo lejos vio la silueta de Natallie y Edward besándose bajo la luz de la luna. Soltó la bola de nieve, ésta rodando por el sendero y fue ahí cuando Dimitri se dio la vuelta y los vio a los dos, de inmediato volteó incómodamente la cabeza y continuó caminando hasta que llegó hasta donde estaba Charlotte, ella seguía mirándolos con cara de boba, una cara de ternura al ver a sus dos amigos, Dimitri rompió su trance y la jaló del brazo y malhumorado dijo; "Continua…"
-"¡Dimitri me lastimas!" Después de haber avanzado un poco más y estar casi enfrente de la puerta del hospital, Dimitri soltó a Charlotte. Ella se volteó para ver si podía distinguir a Edward y Natallie entre la penumbra pero no los vio. Decepcionada se metió junto con Dimitri al hospital. Pensaba en poner todas sus valijas listas pues pronto viajaría, solo esperaba dejar ese lugar lo más pronto posible, un último suspiro, solo anhelaba que regresando a Europa regresasen sus memorias.
