¡Nuevo one-shot para vosotros, queridos lectores!
adv: drama...
Dios, las 3 de la mañana y yo aki, despierta...XD
La noche había caído en la destrozada aldea de Konoha. Casas medio derrumbadas, árboles caídos, zonas quemadas, humo elevándose al cielo, muchos heridos, tiendas de campaña, médicos corriendo de un lado a otro, sangre…
Un terrible enemigo había azotado la aldea, destruyendo cada parte de ella, queriéndola enterrar bajo escombros, convirtiéndola en una desaparecida aldea. No supieron cuanto duró aquello, días, semanas…pero una cuarta parte de los aldeanos estaba o muertos o desaparecidos, otros gravemente heridos, entre ellos, Hinata Hyuuga.
La heredera del clan Hyuuga había sufrido grandes magulladuras en su cuerpo. Llevaba vendas en las manos, uno de sus brazos, su vientre y gran parte de su pierna. Un golpe en su mejilla dejaba ver un pequeño arañazo algo rojo y el morado que próximamente se formaría en él.
Lucía pálida y muy cansada, la herida en su vientre era la más profunda, sin embargo, aquello no le impidió levantarse, tras una semana en cama.
El horror llegó a sus ojos cuando desde su ventana, vio la masacre, los escombros en los que se había convertido su aldea, el hedor, los cuerpos…se obligó a mirar a un lado, mordiendo su labio.
Sabía que estaba mal desear la muerte a los demás, pero aquel villano se la merecía y bien. No sabía si el malhechor había muerto, pues encerrada en su cuarto pocas noticias recibió, pero sin duda, deseaba que quien hubiera ido tras él, lo matara.
Se alejó de la ventana, quejándose al momento en que su pierna sintió el suelo bajo su pie. Y cayó al suelo. Vistiendo un pantalón corto, Hinata pudo ver claramente esa venda que cubría casi toda su pierna, más arriba, su vientre rodeado de capas de vendas, el top negro de rejilla, y su brazo igual de vendado. Frunció el ceño al recordar la paliza que recibió del otro tipo, sintiéndose con ello, una inútil.
Odiaba que aun a sus 17 años, tuviera que ser rescatada por sus amigos.
Sus manos se empuñaron, apretándose con rabia.
-No volveré a dejar que me rescaten, nunca más- siseó, levantándose del suelo con mucho esfuerzo.
Y agarrada a la pared, salió de su habitación; al parecer la mansión Hyuuga había resistido bien a los ataques; y bajó las escaleras, evitando quejarse a cada paso. Agradeció cuando se encontró abajo, y siguió caminando, apoyada contra la pared, dirigiéndose a la sala central.
-Habría que decírselo- una voz conocida la detuvo. Esa era Haruno Sakura
-Debe saberlo-
Una sonrisa se formó en sus labios al escuchar la otra voz, y tan rápido como pudo entró a la sala.
-¡Kiba-kun!-
Todos se voltearon a verla, sorprendiéndose.
-¡Hinata!-Kiba se acercó rápidamente a ella, lo que Hinata aprovechó para pasar los brazos por su espalda y abrazarle
-Me alegra tanto que estés bien…-susurró sonriendo contra su pecho, volviendo a mirarle a los ojos. Kiba también estaba algo magullado. Una venda rodeaba su cabeza y tenía un parche sobre su ceja y en la mejilla. Desviando la mirada, sonrió también al ver a Shino, con sus ropas medio rotas, mostrando el traje ninjas, pero conservando sus gafas. A su lado, Sakura la miraba asombrada. Lucía pálida, pues seguramente llevaba horas curando a heridos. Su ropa estaba hecha añicos y llevaba por completos sus brazos vendados. Sujetándose a Kiba, miró a los tres, sonriendo.- Chicos…-
Le reconfortaba que de cierta manera ellos estuvieran aquí. Tener a unos amigos tan maravillosos como ellos y perderlos, con lo que los apreciaba, era algo doloroso.
Y de pronto, vino a su cabeza aquella persona a la cual hacía una semana que no veía.
- Anno… ¿Dónde está Naruto-kun?- preguntó, mirando a Sakura.
La pelirosada pareció sorprenderse y boqueó con ello, sin embargo, ningún sonido salió de sus labios y sus manos se empuñaron, desviando la mirada al suelo. Extrañada Hinata, miró a Shino, pero al igual que Sakura, no la miraba. Terminó por Kiba.
-Kiba-kun-
El Inuzuka la miraba, sin saber que responder. Hinata volvió a mirar a Sakura, esperando alguna respuesta.
Entrecerró entre sus dedos la camisa de Kiba, empezando a sentirse inquieta.
-Sakura...-miró a Shino- Shino… ¿D-dónde está Naruto?-viró su cabeza a Kiba, suplicando con su mirada respuesta.
¿Por qué? ¿Por qué nadie le decía nada? ¿Dónde estaba Naruto?
De nuevo miró a Sakura, pero la pelirosada seguía mirando a un lado. Parecía evitar su mirada. Parecía…sus ojos brillaban y se mordía el labio.
No le gustaba. Esa sensación en su pecho no era buena. Empezaba a oprimirse…
-Sakura-chan…-su voz sonó rota. No había sentido que sus ojos se habían llenado de lágrimas- Por favor…- volteó a mirar a los tres, empezando a angustiarse- d-donde está…-
-No lo sabemos-respondió Kiba, mirando a otro lado.
-Que…-
-Desde el momento en que caíste herida…-continuó Sakura, sin mirarla- y Naruto fue tras él…-empuñando sus puños con fuerza, finalmente la miró- no hemos sabido nada-
-E-eso…quizá…Naruto…él…-miraba a todos lados, nerviosa, respirando agitada- debe seguir…-
-Hinata- cortó Shino, acercándose a ella. Hinata pudo sentir como Kiba la presionaba más, posiblemente temiendo que fuera a caerse. Ella empezaba a pensarlo. Shino metió la mano en su bolsillo roto y sacó algo en su puño, que luego le enseñó a ella, abriendo la palma de su mano.
Hinata abrió sus ojos asombrada.
Ese era…
-Lo encontramos más allá de las fronteras de aldea- Hinata observó aquel collar, cubierto una parte de sangre-no supimos que pasó ahí pero…la tierra está totalmente destrozada, hay un gran agujero en el suelo y…mucha sangre-
No…
Hinata quiso retirarse pero Kiba la sujetó bien, rodeándola con sus brazos.
-No, no…-murmuraba ella, queriendo alejarse, soltarse…queriendo no pensar en eso- no…-
-Hinata-
-Kiba no…-le miró, sintiendo los ojos bien humedecidos.
-Tranquila…-
-Sakura…-volvió a mirarla, abriendo sus ojos al completo al ver sus lágrimas rodando por sus mejillas.
No. Eso no podía. No era verdad. Era imposible.
Las lágrimas salieron finalmente de sus ojos; negaba, incapaz de creérselo, se removía entre los brazos de Kiba, que le estaban abrazando con fuerza.
-No...no, no, no, no, no….por favor...no…-buscaba soltarse. Querer ir en busca de Naruto. Verle, su sonrisa, poder abrazarle…
No. Eso no podía ser cierto.
-Por favor…-
-Ha-hace más de una semana que no sabemos de él- Hinata se detuvo al escuchar la voz de Sakura, rota por el mismo dolor, las mismas lágrimas- no sabemos…-
-¡No!- gritó Hinata, aferrándose con una fuerza que creía perdida a la camisa destrozada de Kiba. Boqueó, más lágrimas escaparon de sus ojos, sentía sus mejillas arder, opresión en el pecho, falta de aire, nerviosismo…- él no está…d-debemos ir a-a buscarle…Naruto no…no puede…-miró a Kiba- por favor Kiba-kun…por favor…-
-Hinata…-
-Shino-kun…t-tú puedes…-pero el castaño miraba a un lado, desazonándola de más- Shino-kun…Sakura-chan…- pero ella seguía llorando en silencio.
Tampoco. Nadie se movía, ninguno de ellos hacía nada. No podían…no podían estar dándolo por…
-I-iré a buscarle…-separó a Kiba-y-yo estoy s-segura que lo encontraré…yo…-un doloroso pinchazo advirtió su pierna que estaba dando demasiada presión y cerró sus ojos, dejando caer su cuerpo.
-¡Hinata!- Kiba la atrapó a tiempo, rodeándola con sus brazos, dejando que sus cuerpo cayeran lentamente al suelo, de rodillas.
-Por favor…déjame…d-debo ir a…-se removía ella, no pudiendo para de llorar- por favor Kiba…-
-N-no puedes Hinata. Estás herida…-la estrechó más fuerte, mientras ella tiraba de su camisa, queriendo soltarse.
-Por favor…por favor…-sollozaba ella con la cabeza contra su pecho- Kiba-kun…por favor…n-no puedo…-
Sakura se cubrió su boca, llorando ahora a lágrima viva, pero evitando con todas sus fuerzas gritar. Mantenía sus ojos cerrados con fuerza, su mano temblando…
-Kiba-kun por favor…-ya no podía moverse, se aferraba a él con fuerza, llorando, llorando con todo el dolor de su corazón- debo ir a buscarle…por favor…-
Naruto no podía estar muerto. Era imposible. Inaceptable. Era Uzumaki Naruto, el héroe de Konoha, el chico de los problemas, el chico que amaba con todas sus fuerzas. Aquel con el que hacía tan sólo un año estaba saliendo. El que sonreía siempre al verla, el que la abrazaba y besaba delante de todos sin pudor…No…sencillamente no podía estar muerto.
No podía
Kba colocó una mano tras su cabeza mientras el otro brazo rodeaba sus hombros sin la posibilidad de dejarla ir.
-Tranquila…tranquila…-la mecía suavemente, deseando calmarla.
-Por favor…por favor Kiba…-pedía entre lágrimas- debo ir a buscarle, por favor…por favor… por favor…déjame…-
Y contra su pecho, descargó todo ese dolor a base de lágrimas. Sin poder hacer nada, sin poder moverse, sin poder sentir más que dolor e ira.
Si tan sólo no hubiera caído herida, si hubiera estado con él en todo momento…todo era por su culpa. Naruto había muerto, había desaparecido de su vida como agua entre sus dedos, Naruto se había alejado de ella…para siempre.
Aquella noche, tras horas de lágrimas, terminó abandonándose en los brazos de Morfeo y soñando, sonrió al ver a lo más lejano, en aquel maravilloso paraje de flores y un lago, a Naruto.
Un Naruto que en la realidad, nunca más volvería a ver
.
.
.
Un año después…
Completamente restaurada, la aldea de Konoha se alzaba rebosante. Casas restauradas, restaurantes, bares, torres, demás locales, todo había sido arreglado con tiempo y paciencia.
Sin nada que los estorbara durante ese año, niños corrían sonriendo hacia el parque, otros practicaban en sus campos, demás profesorado y alumnos atendían a sus clases, aldeanos y ninjas iban a misiones o disfrutaban de sus trabajos o descansos.
Todo había vuelto a la normalidad en la pacífica y oculta Konoha
.
Hinata abrió sus ojos y se sentó repentinamente en la cama. Respiraba agitada, sudada y su cabeza dando vueltas. Cerrando sus ojos, respiró profundo, queriendo olvidarse de esa pesadilla, sin embargo, y al volver a abrirlos, una lágrima resbaló por su mejilla, una que rápidamente ella secó, seguidamente de las que aguardaban en sus ojos.
No. No iría a llorar otra vez.
Ya no dejaría más que más lágrimas salieran de sus ojos. Lágrimas que todavía quedaban, pero que ella no quería dejar salir. Estaba cansada, agotada de tener que llorar cada noche, pensando en él. Pensando en Naruto. No, ya había pasado un año. Un año sin noticias, sin nada que saber de él…Naruto había muerto y de una buena vez debía aceptarlo.
Pero costaba tanto…
Se agarró con fuerza de su pijama, sobre su corazón, estrujándolo con fuerza. Dolía. Su corazón seguía doliendo. Decían que el tiempo curaba heridas, sin embargo, ella sabía que herida nunca sanaría. Lo amaba, aún después de estar muerto, seguía amándole. No podía evitar que su corazón latiera cuando pensaba en su sonrisa, cuando en sus sueños le veía y le abrazaba.
Cuando conseguía no tener esa pesadilla, mostrándole la sangrienta muerte de Naruto
Desvió la mirada a su ventana, bufando frustrada al ver sus lágrimas aparecer de nuevo. Meneó la cabeza, borrando las pesadas lágrimas así que se levantó, dejando que el camisón blanco cayera hasta sus pies, y se acercó delante de la ventana.
El cielo estaba gris y pequeños copos de nieve caían lentamente sobre un manto blanco formado por la misma. Apoyó una mano en el cristal, junto con su frente, sintiendo el frío vidrio, relajar su mente. Abrió sus ojos y en ello, se encontró el collar que colgaba en su cuello. Lo agarró y elevó, observando ese cristal brillante, sin una mota de sangre.
-Te echo de menos…Naruto-kun-
Un destello, algo brillante y fugaz pasó entre los árboles marrones y sin hojas, sobre aquella manta de nieve que había cubierto el suelo.
Una respiración agitada seguida de pasos muy rápidos, casi dando saltos; el halo mostrándose con el frío, el tiempo frío cortando su respiración y molestando a su rostro.
Pero no descendería la velocidad. Quería llegar cuanto antes. Su hogar lo esperaba. Y después de tanto tiempo alejado, sólo deseaba volver a estar con las personas que amaba.
Así que con una sonrisa, aceleró, dando un gran salto seguido de un grito de lucha.
Ya no faltaba nada
-¡Hinata!-
La nombrada se volteó, asombrándose al ver a Kiba acercándose con su fiel amigo Akamaru. Kiba, a sus 18 años, había cambiado para mejor. Su cabello lucía algo más largo y muy revuelto, alto, cuerpo más trabajado, sonrisa traviesa y atractiva…a su lado, Akamaru se hizo más grande, casi llegándole a la cintura, con ese abundante pelo blanco y sus orejas marrones.
Una sonrisa escapó de sus labios al verle acercarse hasta ella.
-Buenos días- saludó ella dulcemente, haciendo sonreír a su amigo
-¿A dónde vas tan cargada?- le preguntó, mostrando curiosidad al ver las bolsas en sus brazos. Quiso asomar su mirada, pero Hinata las apartó.
-Son los regalos de navidad, no puedes mirar- frunció sus labios, haciendo un puchero.
-¿¡Ya los compraste!-Hinata asintió, sonriendo al ver su asombro- Yo…!-Pero ella los retiró de nuevo antes de que acercara sus manos a la bolsa-Hinata-chan, quiero ver…!-
-Kiba-kun debes esperar hasta navidad-
Kiba se cruzó de brazos, mirando a un lado con gesto indignado, claramente fingido
-Has cambiado, Hinata. Eres muy cruel-
Ella sonreía a sabiendas de que esas palabras extrañamente eran ciertas. Había cambiado, si. Físicamente, y el tiempo, da a notar eso. Su cabello mucho más largo, casi llegando a sus pantorrillas, ya no vestía esas ropas tan anchas, era un poco más fuerte. Lo necesario para que no tuvieran que estar rescatándola. No tartamudeaba y se había abierto un poco más a las personas. Sin embargo, y no sabiendo si para bien o mal, seguía sonrojándose por nada, poniéndose nerviosa, llorar cuando algo no salía…sin duda, el tiempo había hecho cambios en ella, pero también, había acrecentado más sus sentimientos. Más sensible, más frágil, alguien que se rompía con facilidad.
Supongo que con su muerte, todo ha ido a peor
-¿Hinata?-
-Eh? O-oucht!- exclamó cuando Kiba le golpeó en la frente con dos dedos-Kiba-kun…-
-Otra vez estabas en la luna- reprimió él, consiguiendo sonrojándola
-Lo siento-
-¡Nada, nada!- respondió todo sonriendo- Oi, había quedado con Shino para tomar algo caliente en la nueva cafetería, ¿te apuntas?-
La verdad es que con se frío, si apetecía algo que calentara su cuerpo…
-P-pero…-pero sin darle tiempo, la subió sobre Akamaru, que ladró y movió la cola.
-¡Bien, vamos!-
-P-Pero Kiba…-pero desistió cuando el animal se puso a caminar y suspiró, sonriendo.
-Nee, HInata-chan… ¿qué mes has comprado?-
-Es un secreto-
.
.
Bajo las estrellas de la noche, en la ya casi solitaria aldea de Konoha, los fuegos se habían encendido, calentando los hogares, las tiendas cerraban, todos volvían a sus casas bien abrigados, deseando que el calor hogareño alejara ese frío invernal.
Las calles iluminadas por las farolas, silenciosas, dejando que más copos de nieve inundaran sus caminos, puertas decoradas, muñecos de nieve, adornos navideños…
La navidad había vuelto de nuevo a Konoha
-Por favor, ya!-
Sakura se detuvo, mirando cansada y derrotada a la persona que andaba a su lado.
-Sabes que hay mucho trabajo en el hospital- masculló, cruzada de brazos.
Haruno Sakura, ataviada con una capa que bien la protegía del frío, con su cabello largo hasta media espalda, su cuerpo más esbelto, más alta, más hermosa, seguía conservando su mismo carácter. Dura, valiente y tan atrevida como siempre.
-Te dije que odio esperar-
Uchiha Sasuke, dos pasos más adelante, se volteó. Él también llevaba una capa negra, cubriéndole al completo. Más feroz, atractivo, ojos negros profundos, cabello atado en una pequeña cola, piel clara y esa fuerza y aire de superioridad que jamás le abandonarían, miraba furibundo a la pelirosada, que encogida ante esa mirada, se sonrojó y miró a un lado.
-L-lo siento-
Sasuke la observó unos minutos antes de voltearse y continuar el camino. Sakura rápidamente se puso tras él, cabizbaja.
Por muy atrevida que fuera, nunca podría contra la mirada de Sasuke
-Esta noche me devolverás la espera-
Sakura se detuvo ante sus palabras, sonrojándose.
No se estaría refiriendo a…a…
Toda su cara enrojeció y de sus orejas salió hasta humo.
El problema de estar saliendo con alguien como Sasuke era que…seguía siendo muy directo.
El menor de los Uchiha siguió caminado, sonriendo levemente al imaginarse la cara que ahora mismo tendría Sakura. Pero lo que había dicho era cierto.
Favor por favor. Él había esperado y ella tenía que responder por ello. ¿Qué mejor forma de hacerlo que en la cama?
De pronto se detuvo y miró a un lado, más bien, hacia la entrada de la aldea, donde las altas puertas de madera cubrían el otro lado de la entrada. Sakura también se detuvo y extrañó cuando él se detuvo
-Sasuke, ¿Qué ocurre?- siguió su mirada, pero este ya se había adelantado y se dirigía hacia la puerta-¡Sasuke, espera!- le siguió
Parado ya en las puertas, las empujó y salió. Los guardias se pararon enseguida al verle.
-¿Ocurre algo, Uchiha-san?- preguntó uno de ellos, bien abrigado.
Pero este miraba hacia un punto fijo del lejano paisaje nevado. Sakura también se acercó, con sus mejillas coloradas por el frío.
-Sasuke... ¿qué pasa? ¿Has sentido algo?-
-Está vivo- murmuró algo sorprendido
Extrañada al escucharle, Sakura viró su rostro hacia el paisaje. No había nada más que nieve, árboles pelados y montañas cubiertas de nieves.
¿Quién estaba…
Su mente se detuvo al notar una presencia y fijó la mirada en donde provenía. A lo lejos, una sombra se acercaba hasta la aldea. Los guardias también pudieron atención y, al igual que ella, quedaron boquiabiertos.
Sakura sintió que el corazón se le detenía, todo su cuerpo se había quedado de piedra, todo, excepto las lágrimas que humedecieron sus ojos repentinamente.
No podía ser. Ese chakra…
Esa presencia se detuvo ante ellos. Iba cubierto de cabeza a pies. Una capa negra con una gorra cubriendo su cabeza, una bufanda rodeando su boca…
Cuando este alzó la cabeza, sus ojos verdes se abrieron de pronto como platos.
Ojos azules…
El hombre en cuestión, con una mano enguantada, bajó la gorra que cubría su cabeza, seguido de su bufanda, mostrando tras ella, una sonrisa…zorruna.
Los guardias se retiraron asombrados, dejando caer sus armas al suelo. El hombre les miró.
-Sakura-chan, Teme…espero que me hayáis echado de menos-
Sakura se cubrió la boca con ambas manos, dejando salir las lágrimas. El hombre la miró con ternura
-Así que estabas vivo- puntualizó Sasuke cruzándose de brazos y sonriendo levemente
-¡Por supuesto' ttebayo!- y pasó de molesto a una sonrisa, juntando sus manos tras su cabeza- soy inmortal- y miró a Sakura, que seguía paralizada en su lugar, llorando en silencio. Naruto cruzó de brazos, frunciendo el ceño- pensé que te alegrarías al verme pero creo que…!-no tuvo tiempo a continuar ya que esta se le echó encima con un gran abrazo.
-N-Naruto…-lo estrechó con fuerza, enterrando la cara en su pecho.
Sonriendo, Naruto la rodeó con sus brazos.
-¡UZUMAKI NARUTO!-exclamaron los dos guardias, asombrados, sorprendidos, incrédulos, señalándole.
El rubio les miró, sin poder dejar de sonreír
-¡He vuelto a casa!-
Desde su espejo, Hinata suspiró, viéndose en el reflejo.
-¡Es muy lindo! ¡Cómpratelo Hinata! Te verás muy bien con él-
Eso fue lo que le recomendó Yamanaka Ino y lo que ella finalmente hizo.
Blanco. Aquel camisón con cuatros dedos más arriba de su rodilla, con un fino lazo bajo sus pechos de color verde, con un escote en V y unos tirantes finos, fue lo que ella compró por insistencia de su amiga Ino.
-Deberías dejar el pasado a un lado Hinata-
Desde el espejo de la tienda, Hinata observó a Ino.
-Es muy lindo que recuerdes a Naruto…-su mirada bajó hasta el collar que llevaba puesto- pero la vida sigue y una no puede vivir atada para siempre en el pasado-
No la reprimía, era dulce, le estaba aconsejándose…y sabía que tenía razón.
-Mírate Hinata- ella alzó la mirada de nuevo- eres hermosa, inteligente, fuerte, una chica dispuesta a darlo todo por sus amigos…-Ino apartó un mechó de sus hombros, sonriendo- no dejes que el pasado marchite algo tan hermoso como tú-
Se sonrojó y también asombró de sus palabras. Ino había madurado mucho con el tiempo. Había crecido, convirtiéndose en una amiga muy apreciada para Hinata. Ino estaba siempre para ayudarla, para animarla, al igual que Sakura.
Las dos chicas se habían vuelto muy importantes para Hinata. Sin ellas, posiblemente ya se hubiera marchitado en su habitación …desde el momento en que supo la cruda realidad.
-Gracias Ino- bajó su cabeza, sonriendo-gracias por todo lo que haces…-
La rubia se metió en el vestidor con ella, agarró sus manos y con una gran sonrisa, la miró. Hinata pudo apreciar sus hermosos ojos azules brillantes.
-Tú eres mi amiga Hina-chan y pase lo que pase, siempre estaré ahí para apoyarte. Aunque por supuesto, yo exijo lo mismo- bromeó ella, guiñándole el ojo.
Ahora, en el espejo de su habitación, Hinata sonreía con sinceridad, recordando ese momento.
Amigas
Agarró el dije en su cuello
-Dejar atrás el pasado… ¿podré realmente hacerlo, Naruto?-
-Hinata-sama- una de las sirvientas picó a la puerta- Hokage-sama ha llegado y desea que bajéis-
¿Tsunade-sama?
-Sí, enseguida bajo-
Agarró su bata blanca, parecida a un yukata, pero corta, y salió de su cuarto, extrañada por una visita de la misma Hokage a esas horas de la noche.
Picó a la puerta y corrió la puerta a uno de los salones. Allí vio a su padre, su hermana y Tsunade.
-Tsunade-sama- le hizo una leve inclinación con la cabeza e ingresó a la sala. Ella se acercó y sentó en uno de los cojines en el suelo, sujetándose bien la bata, algo sonrojada.
¿Cómo se le había ocurrido bajar con eso?
-Hinata, la hokage tiene algo importante que decirte- habló primero su padre, tan serio e improvisto de sentimientos como siempre
-Hinata- llamó la rubia, sentada en el cojín frente a ella, mirándola fijamente. Sin embargo, de sus labios no salió nada y apenada por esa mirada, HInata desvió la suya
-¿O-ocurre algo…?- cabizbaja la miró, empezando a sentirse nerviosa.
Continuó sin hablar segundos más hasta que una sonrisa curvó sus labios, extrañándola.
-Ha vuelto-
-¿Eh?-
Tsunade agarró su vaso de sake y le dio un trago. Cuando lo bajó, todavía sonreía.
-Ha vuelto Hinata…ha vuelto…-la miró- está vivo…Naruto… ha vuelto-
Sus ojos se abrieron desmesurados, su corazón se detuvo, su respiración se aceleró…
-Q-que…-
No podía…estaba de broma…él…
Puso una mano sobre su pecho, sintiendo que de nuevo latía acelerado.
-No…no…Naruto…-
-Ves sino me crees- Hinata volvió a mirarla. Tsunade lucía sería- en las puertas de la aldea. Corre-
Boqueó, siendo incapaz de creérselo. De pronto sus ojos se llenaron de lágrimas y Tsunade, volviendo a sonreír, agarró otro vaso de sake.
-Ha vuelto Hinata-
Y sin pensárselo dos veces más, salió corriendo de su mansión. Sin zapatos ni abrigo, corrió con todo el frío hacia ese lugar.
-No estoy de acuerdo- puntualizó Hiashi, con sus ojos cerrados y las manos escondidas en sus mangas- Hokage, sabe perfectamente que yo estoy en contra de esa relación-
-No quisiera faltarle al respeto, Hiashi, pero usted bien que sabe que su hija sigue enamorada de él- le pidió a la sirvienta que volviera a servirle otro.
-Es la heredera del clan Hyuuga. Si llegan a tener un hijo, ¿qué ocurriría con su byakugan?-
-¿Eso es lo que realmente le preocupa?-preguntó alzando una ceja
Hiashi la miró
-Ese muchacho es el jinchuriki del Kurama. Es un peligro para nuestro clan-
-Naruto nunca pidió serlo- respondió algo ruda- sus padres se sacrificaron para salvar la aldea y a él. Y aunque sabemos que no fue la mejor forma, no tenemos ningún derecho a reprochar nada- agarró el vaso, pero lo detuvo antes de llevárselo a los labios- ninguno…-
Hiashi se mantuvo en silencio.
Por supuesto que no tenía ningun derecho a quejarse. Después de todo, quienes habían muerto…habían sido sus amigos.
-¿No cree que ese chico merece ser feliz por una vez?-habló Tsunade al rato, antes de darle otro trago a su sake- puede que no sea el chico ejemplar que espera, el heredero de un clan o poseedor de un rico patrimonio…-sonrió- pero tiene un buen corazón. Es cabezota y a veces actúa sin pensar…sin embargo…-le miró-¿no cree que merece una oportunidad?-se levantó y estiró su cuerpo, antes de esconder las manos dentro de sus mangas- Hinata…era feliz con él ¿verdad?- miró a Hanabi, que empuñaba las manos sobre sus rodillas- pues entonces, dejen que obren la felicidad que merecen-
Y tan a gusto tras esas palabras, se retiró de la sala, acompañada de las sirvientas. Hanabi miró de reojo a su padre y una gotita resbaló de su nuca al ver su cara enfurecida.
-Maldita mujer….-masculló empuñando su mano
Sonriendo por lo bajo, Hanabi miró a través de la ventana.
Volvía a nevar
Tropezó, respirando agitada y con los pies adoloridos del frío. Los miró, mordiéndose el labios al verlos rojos y casi congelados. Pero con fuerza, volvió a alzarse y a seguir corriendo.
El aliento caliente de su cuerpo se reflejaba al salir de su boca, el frío cortaba su respiración, le dolían los pies, tenía frío, no veían bien por culpa de esas lágrimas que no dejaba de salir, seguramente estaría hecha un desastre. Pero ahora lo único que importaba era llegar. Debía cerciorarse de que aquello que le había contado Tsunade era cierto.
Él estaba aquí. Había vuelto. Naruto estaba vivo
De pronto se detuvo y viró el rostro a un lado, donde había mucha gente.
-Nos alegra ver que estás bien- escuchó la voz de Shikamaru y tras eso, una sonrisa que la dejó paralizada.
-¿Dónde estuviste todo este tiempo, Naruto?- preguntó Tenten
Hinata se cubrió la boca
-Me estuvo cuidando un anciano cerca del país del fuego- las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas al escuchar esa voz.
Era él. Estaba segura que esa voz…
-…bastante borde. No me dejó levantarme de la cama durante semanas'ttebayo!-se quejó molesto, haciendo sonreír a los demás- pero finalmente logré convencerle para que me dejara volver.-
Se mordía el labio tembloroso, cerrando sus ojos con fuerza.
Era él.
Abrió sus ojos y desesperada, pasó entre la gente.
Era él. Naruto.
-No me fue fácil llegar hasta aquí. Días y días caminando baj…-calló de pronto.
Todos los amigos, los compañeros que en ese momento le rodeaban miraron a una persona de entre el círculo.
Sakura sonrió.
Con los ojos bien abiertos Hinata examinó a esa persona. Su cabello rubio más crecido y revuelto, sus ojos azules, las marcas en sus mejillas, su piel morena…él…
Más lágrimas resbalaron de sus ojos, sus labios fuertemente apretados…
-Hinata…-susurró Naruto asombrado, viendo el gran cambio que había dado su novia. Aquella a la que había estado recordando día y noche, con la soñaba, a la que deseaba abrazar.
Una sonrisa amplia y radiante curvó sus labios
-¡Estoy en casa'ttebayo!-exclamó él, juntando las manos tras su cabeza
-N-Naruto…kun…-
Incapaz de aguantar más, corrió hacia él y saltó a sus brazos, siendo atrapada entre sus brazos al momento. Hinata le rodeó con brazos y piernas, llorando por fin a lágrima viva.
Estaba vivo. Le estaba abrazando. Naruto…no la había abandonado
Naruto la estrechó contra su cuerpo con fuerza, sonriendo, respirando aliviado al tenerla finalmente entre sus brazos.
-Siento como si hubiera pasado un siglo-murmuró él- nunca volveré a separarme de ti durante tanto tiempo- Hinata le estrechó, haciéndole sonreír- nunca más-
A su alrededor, de pronto, empezaron a aplaudir y Naruto los miró, incrédulo. Sakura sonreía, todavía llorando, Sasuke se mantenía a su lado, cruzado de brazos, observándole, Tenten, Shikamaru, Lee, Konohamaru, Chouji, Ino, Kakashi, Asuma, Jiraya, Shizune…incluso la vieja Tsunade aplaudían mostrando una gran sonrisa.
Volvió a sonreír, feliz, radiante de estar de nuevo en su casa.
-Hinata- ella se mantuvo abrazada a él, negando- Hinata, escúchame-
Muy a su pesar Hinata apartó los brazos de su cuello y acercó su rostro al suyo. Naruto sonrió levemente, observando sus ojos llenos de lágrimas, sus mejillas bien coloradas…la bajó con suavidad de sus brazos, ahuecando las manos en su rostro para limpiarle con los pulgares las lágrimas, acariciando sus mejillas, antes de volver a abrazarla. Hinata también lo hizo, agarrándose a su espalda, enterrando su cara en su pecho, sonriendo feliz al aspirar de nuevo su aroma.
Estaba vivo. Estaba abrazándole. Estaba con ella.
Lágrimas volvieron a salir de sus ojos, esta vez, de felicidad.
Naruto puso una mano en su cabeza, acariciando su cabello con una sonrisa, depositando un beso sobre esta, antes de agarrarla por los hombros y separarla.
-Hinat-en ese momento se dio cuenta de lo que colgaba en el cuello de ella y lo agarró. Hinata también lo miró.- ¿tú también creías que había muerto?-
Hinata desvió su mirada, recordando con tristeza ese día
-N-no lo creía cuando Sakura-chan vino a contármelo…y-yo misma…decidí ir a buscarte…-Naruto dejó el dije-p-pero conforme pasaban los días yo…-bajó su mirada-lo siento-
-¿Y pensabas que iba a morirme sin antes unirme a ti para siempre?-rápidamente le miró Hinata. Una sonrisa decoraba el rostro de Naruto, que ahuecó las manos en su rostro y aproximó el suyo- no pienso morir tranquilo hasta que nos casemos y tengamos muchos hijos-
-Eh?-pero sin darle tiempo a más, acortó la distancia y juntó sus labios.
Al momento se sonrojó y asombró, pero tan rápidamente como llegó, desapareció y, rodeándole el cuello con sus brazos, cerró sus ojos y correspondió a ese beso.
Los aldeanos ya había vuelto a sus casas, tan sólo los más cercanos se encontraban observando la escena.
-Me alegro por Hinata-chan- murmuró Sakura sonriendo
-Ahora si todo vuelve a la normalidad eh.- comentó Jiraya negando con una sonrisa
Y mirando, pasaron segundos, hasta minutos creyó contar Chouji…y Naruto y Hinata, seguían besándose.
Inevitablemente, todos se sonrojaron.
-Ejem…no creen que ya…-susurró Tenten, mirando de vez en cuando a un lado y a la pareja.
Naruto le sujetaba el rostro y parecía querer comérsela.
-Será idiota. ¡Acaso no se da cuenta que está en la calle!-exclamó avergonzada Sakura
-Es normal.-puntualizó Kakashi- Llevan tiempo sin verse y…-
-Cállese- dijeron todos a la vez
Sasuke rodó sus ojos e Ino, en ese momento se dio cuenta de algo
-Hinata…-
-¡Naruto, Hinata!- gritó Sakura yendo hacía ellos, sin obtener reacción alguna- Maldición… ¡NARUTO!- finalmente terminó por golpear la cabeza de su amigo, dejándolo medio inconsciente en el suelo- demonios…-y miró a HInata, que se sonrojó fuertemente y miró a un lado- Hinata…-
-L-lo siento yo…n-no me acordaba que…-
-Tontos- masculló ella, cruzándose de brazos mientras Naruto se alzaba de suelo, frunciendo el ceño- al menos esperar hasta llegar a…-calló, quedándose asombrada y volviendo a sonrojarse- H-hinata-chan…¿qué llevas puesto?-
-Lo que lleva Hinata es…-dejó inconclusa Ino la frase cuando Hinata, la mirarse y volver a sonrojarse, gritó. Entonces ella sonrió, juntando sus manos tras su espalda- le gusta-
Hinata se cubrió con su bata lo que pudo y se volteó, abrazándose. Se había pasado toda la aldea corriendo en tan sólo un pijama. Y no un pijama cualquiera, no. Si no, aquel camisón. El camisón.
Que la tierra se la tragara.
-Ino- Shikamaru la llamó pero ella sonrió traviesa- porque será que tengo la impresión de que esto es tu culpa-
-Pues no le queda mal- dijo Jiraya sonriendo de forma pervertida
Los hombres negaron, excepto Sasuke que se mantuvo aparte de eso, recibiendo los demás por ello, un buen golpe.
Aunque, él también pensara que ese trozo de tela le quedaba bastante bien
-¡Naruto!-le golpeó en la nuca Sakura furiosa- cambia esa cara ahora mismo si no quieres que…-y le mostró el puño, asustando a Naruto.
-¿¡Hinata-chan, vi-viniste descalza!-cambió radicalmente de tema-
Hinata se volteó, mordiendo su labio
-S-se me pasó ¡kiaah!-exclamó cuando Naruto la alzó en brazos- N-naruto-kun…-
-¡Oi!-llamó Naruto a los que estaban más alejados- ¡nosotros nos vamos. Nos vemos mañana!-
-¿Eh? Pero…-
-Lo siento Sakura-chan, pero no quiero que Hinata se resfríe- sonriendo, la pegó contra su pecho- nos vemos-
Y lo último que pudo ver Sakura antes de esa rastro de cola amarillo fue a Naruto saltando entre los tejados, perdiéndose en la oscuridad.
Suspiró sonriendo.
-No cambias nunca Naruto-
Pronto sintió un agarrón en la mano que la hizo voltearse y encontrarse de frente contra Sasuke.
-S-sasuke…-
-Esto te va a costar horas de sueño- gruñó él, antes de desaparecer en una nube de humo con ella.
-Serán pervertidos- masculló Tsunade, mirando de reojo a Kakashi, que se señaló sorprendido, a lo que enojó a Tsunade.
-Son jóvenes, deben disfrutar de la vida- dijo Jiraya, alejándose en el camino-hasta mañana-
Tsunade suspiró, frotando su sien
-Yo también debo acostarme…-y sonrió por lo bajo- mañana será un nuevo día-
Kakashi alzó la mirada al cielo estrellado, sonriendo bajo su cobertor.
-Un nuevo día-
-Increíble-
Naruto dejó a Hinata en el suelo y se adentró más en su apartamento. Hinata le siguió un par de pasos, sonrojada.
-¿Tú lo mantuviste limpio?-le preguntó Naruto asombrado, viendo lo grande que parecía su piso sin toda la porquería por el suelo.
Un momento. ¿Su apartamento era grande?
Hinata asintió, desviando la mirada
-L-lo siento. C-cambié algunas cosas, p-pero no tiré nada. Está e-
-¡Gracias!-exclamó Naruto abrazándola de pronto- eres genial Hinata-
Sonriendo con timidez, Hinata también alzó sus brazos y le rodeó la espalda.
Cerró sus ojos, feliz de poder estar de nuevo entre los brazos de Naruto. Había estado soñando con eso cada noche. Deseando que él volviera de entre las penumbras para estar juntos de nuevos.
Naruto puso las manos en sus hombros y la separó, sonriendo al verla. Sus manos pasaron de sus brazos a sus manos, llevándoselas hasta sus labios para ahí, depositar un beso .
-Estás hermosa-dijo él, provocando un sonrojó, uno de esos que tanto había añorado él.
Tiró de su mano y pasando la mano en su nuca, acercó su rostro y volvió a besarla. Hinata se colocó de puntillas y cerrando sus ojos, se agarró a su capa, devolviendo el beso.
Sonriendo entre besos, Naruto la alzó de nuevo y cargó con ella hasta su cama. Hinata notó, sonrojándose furiosamente, el mullido colchón contra su espalda.
-Na-Naruto-kun espera…-Naruto se había quitado la capa en tan solo un momento y ahora estaba sobre ella, con Hinata poniendo las manos como medio de distancia- Naruto d-debes estar cansado…además con todo lo…-pero este la interrumpió volviendo a besarla.
Hinata cerró sus ojos, correspondiendo a ese beso toda sonrojada, sintiendo la atrevida lengua enredarse con la suya.
Naruto se separó, sonriendo
-Llevo un año esperando esto Hinata-susurró él contra sus labios mientras una de sus manos ascendían por su pierna-estoy cansado si…-sus labios descendieron por su mentón, dando pequeño besos- pero nada que no se pueda arreglar…-separó sus labios y la miró, sonriendo ladino- comiéndote-
Sin poder rechistar, y capturando de nuevo sus labios, Hinata terminó rindiéndose.
¿Y qué más podía hacer sino?
Al fin y al cabo…ella también había esperado todo un año
¿no?
=FIN=
NOOO! esta historia ha pasado de drama a romance jajajaja
Bueno, espero que os haya gustado. Me ha costado muucho hacerlo la verdad, pues no estoy acostumbarada al drama, pero bueno...me he quedado bastante a gusto con él.
Subiré más, por supuesto, pero aaaantes, por favor, dejad vuestras opiniones sobre este fic!^^ rr se entiende.
ahora si, ¡Nos vemos en el próximo!
