Adv: mucho romance y personajes con 18 años (llevan desde los 15)

Sin nada más que advertir, os dejó con...


La petición

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Los primeros rayos de sol se colaron por su ventana, a través de la persiana en finas líneas. Él, despierto desde antes que asomara el sol, por muy extraño que pareciera, ya se encontraba levantado, sin embargo, vistiendo sólo su pantalón anaranjado.

Apoyado contra la pared, sobre un hombro, Uzumaki Naruto de 18 años, observaba atentamente la figura durmiente sobre su estrecha cama.

De largo cabello azulado, este se extendía sobre la almohada y parte de su cuerpo cubierto por una sabana. Piel blanca y suave, mejillas sonrosadas, labios deliciosamente entreabiertos y un cuerpo que sólo él conocía como la palma de su mano. Palma de la mano que por cierto, había recorrido cada parte de su cuerpo.

El cuerpo de Hyuuga Hinata

Sonrió altivo al saberse el primero. El primero en corromper la dulzura de la princesa Hyuuga, el primero en llevarse lo que más preciaba el Clan Hyuuga. Su heredera.

No quería pensarlo pero, no podía evitar sentir cierto orgullo al saberse el primero en arrebatarle a ese estúpido que tenía como padre y a la tontaina de su hermana, junto con aquel maldito clan, lo más importante que para él ahora era.

Les había arrebatado a Hinata. Y ya nadie le impediría quedarse con ella.

No. Porque a pesar de como habían pasado las cosas, de su pasado, de esa declaración de amor ante el enemigo, después de que ella arriesgara la vida por él…no. Ahora nadie se la arrebataría.

Porque Hinata ya no pertenecía a nadie. Únicamente a él, a Uzumaki Naruto.

Y nadie le quitaba lo que era suyo

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-¡Naruto!-exclamó Hinata preocupada, siendo agarrada por dos de sus guardias.

Lloraba, lágrimas de dolor corrían por sus mejillas. Y es que ya no podía aguantar más. No por ella, y esos brazos que fuertemente la sujetaban, sino por la persona que en aquel dojo estaba sufriendo la peor de las palizas.

Naruto estaba combatiendo contra su padre, Hiashi Hyuuga Y esa era la décima vez que Naruto recibía uno de esos ataques directos contra su corazón. Hiashi, por el contrario, se encontraba serio y sin golpe alguno recibido.

-Naruto…-sollozó ella, viendo al rubio levantarse otra vez del suelo-por favor…-

Su cuerpo al completo temblaba, el aire no llegaba a sus pulmones, sentía dolor por cada rincón de su cuerpo, que la fatiga estaba por vencerle… pero no. Él era Uzumaki Naruto, hijo de Uzumaki Kushina y Namikaze Minato. Unos cuantos golpes en su pecho, no le derrotarían tan fácilmente…

Finalmente se levantó, después de mucho esfuerzo, con una sonrisa cínica en sus labios.

-Ya no puedes más muchacho, simplemente, ríndete- dijo la voz improvista de sentimientos de Hiashi

Con sangre en su boca, su ojo derecho hinchado, rascadas y numerosos golpes en su cuerpo, que le habían destrozado la ropa bajó su cabeza, mirando sin dejar de sonreír a Hiashi.

-Usted dijo…que sólo un golpe….u-uno sólo…y podría quedarme con Hinata- tosió sangre, agarrando su vientre.

¡Por todos los diablos, Kurama haz algo!

-Yo no tengo nada que ver en esta pelea-respondió el demonio, sintiendo Naruto que sonreía con malicia.

Seguramente te estás divirtiendo con esto

-Mucho-

Naruto apretó sus dientes, furioso, limpiándose la boca antes de volver a pararse firme.

Su mirada se desvió un momento en Hinata, siendo sujeta por esos dos gorilas, que cuando terminara, se arrepentirían de haberle tratado mal. Lloraba, y eso le dolía tanto como una kunai en su pecho, porque sabía que lloraba por él. Porque estaba preocupada por su salud, porque veía que estaba a punto de caer como un saco al suelo. Pero no, no caería, no lo haría hasta darle a ese renegado viejo su buen golpe. No era tan sólo por orgullo, porque bien que deseaba darle en esa cara inexpresiva sus buenos golpes, también lo hacía por ella. Porque, tras meses de pensamientos y de vueltas y vueltas sobre aquella declaración en medio del campo, porque después de empezar a hacer algunas misiones con ella, de ver que le apoyaba, que siempre estaba a su lado, que le animaba y le brindaba ese amor que tanto deseaba tener y del cual nunca había sentido, empezó a sentirse atraído por ella. A, de algún modo, empezar a gustarle, a sentirse a gusto con ella y ese amor que le profesaba. Y quería aprender, él también quería aprender a amar de esa forma que ella lo hacía. Quería amarla tanto como ella lo hacía él.

Sin darse cuenta, Hinata se había convertido en la persona especial que durante tanto tiempo Naruto había deseado para él. Alguien le que quisiera como era, le que amara.

Y ese alguien, estaba bien seguro, que era Hinata

Por eso, por eso ahora se encontraba luchando contra el bastardo de su padre. Porque por ese amor, él iba a pelear hasta conseguirlo. Ni él, ni el clan, le iban a robar lo que tanto tiempo había deseado.

Nadie le iba a arrebatar a la que se había convertido en la persona más importante para él.

Lucharía por ese amor…hasta el final

Los de clan, que observaban parados a cada lado, sonreían ladinos. Pensando que posiblemente, Naruto no iría a aguantar otro golpe directo más a su corazón.

No…

Todos dejaron de sonreír al verle sonreír a él de forma cínica.

-Soy Uzumaki Naruto, señor- marcó ese señor, mientras se posicionaba para volver a atacar- y yo, nunca me rindo-

Y volvió a lanzarse contra él. Golpes, destellos de ataques, caídas dolorosas….Hinata miraba todo aquello con horror.

Y no, no podía continuar. Por su culpa, estaban golpeando a Naruto, por amar a quien no debía…iban a matarle.

-No…-sollozó, empuñando sus manos-basta….-

Los dos guardias la miraron

-Por favor…detente…-Naruto volvió a caer al suelo y ella respingó, mientras las lágrimas salían cada vez a más- por favor…no…para- golpes, gritos, murmullos, algunas sonrisas.-Basta…basta…-sus puños temblaron de la fuerza empuñada-¡BASTA!- gritó con todas las fuerzas que encontró, entre esas lágrimas.

Naruto se incorporó en el suelo, respirando agitado y Hiashi la miró

-Ya has comprendido Hinata- los guardias la dejaron caer al suelo, ya que ni ella se podía mantener el pie- eres la heredera del Clan y como tal, tienes prohibido casarte con cualquiera que no sea impuesto por nuestro Clan-

-Hinata…-

-Lo haré- eso paró a Naruto de pronto mientras Hinata empuñaba sus manos con fuerza, sobre sus rodillas- haré lo que quieras…pero…-

-¡NO!-gritó Naruto, llamando su atención- ¡no lo permitiré me oíste!-

-Naruto-kun…-

-¡Calla!-no lo haría. Él nunca le gritaría de esa forma, pero estaba furioso, iracundo-no-no voy a separarme de ella…-decía mientras se levantaba del suelo- no permitiré…que…que la alejes de mi lado-

Hiashi observaba todo

-Naruto-kun…por favor…-

-Antes…-volvió a pararse en pie, empuñando sus manos- deberás matarme-

Y una pequeña e imperceptible sonrisa apareció en los labios de Hiashi.

-Si así lo deseas…-

-¡NO!-gritó Hinata cuando Naruto volvió a lanzarse contra él.

Pasaron minutos, segundos, no lo supo exactamente, pero una repentina fuerza se acopló en su cuerpo y antes de que Hiashi pudiera darse cuenta, un golpe pleno en su mejilla lo mandó contra la pared del final del dojo.

Todos quedaron boquiabiertos, estupefactos.

Naruto había conseguido golpear a Hiashi Hyuuga.

Sonriendo zorrunamente, Naruto pasó los brazos tras su cabeza, mirando con burla a Hiashi, que desde el suelo, se limpiaba la sangre que emanaba de su comisura.

-Lo ve. Le dije que lo conseguiría. Yo siempre…consigo lo que quiero…-y cerró sus ojos antes de sentir sus fuerzas desvanecerse.

-¡Naruto!-Hinata llegó a tiempo para agarrarle y dejar que su cuerpo sirviera de apoyo para el suyo- Naruto-kun…-

Sonriendo débilmente, Naruto la rodeó por sus hombros.

-Siento…haberte gritado…-dijo él, sintiendo que pronto sus ojos se cerrarían y entraría en un profundo sueño-yo…haría lo que fuera por ti-

Llorando, Hinata le abrazó

-Lo siento- sollozó ella, estrechándolo

-Hinata-chan…quiero…ramen …cu…ando me…despierte…-

Y cayó en su propio sueño y cansancio. Hinata no lo soltó, feliz como estaba, cuando de pronto, una sombra la cubrió y elevó su mirada.

Hiashi Hyuuga la miraba fijamente, de nuevo, sin expresar nada más que puro odio. Ella bajó la mirada, enfadada.

-¿De verdad piensas quedarte con él?-

Cogió aire y miró a su padre.

-Amo a Naruto-y volvió a bajar la mirada, estrechando el cuerpo inconsciente de Naruto-no voy a separarme de él…nunca-

Permaneció unos segundos mirándola, para luego marcharse, seguido de los miembros del clan, dejándolos solos en el dojo.

-Hinata-nee- ella alzó la mirada, encontrándose con la de su pequeña hermana Hanabi- felicidades. Has conseguido plantar cara a papá…gracias a Naruto- la castaña miró a Naruto- no lo pierdas- dijo ella, alejándose- realmente te quiere mucho, para ser un idiota-

Hinata sonrió

-No lo haré. Siempre estaré contigo-

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De eso, ya habían pasado tres años, pero él podía seguir sintiendo el dolor de aquellos golpes en su pecho. Se había enfrentado contra un monstruo sin sentimientos, sin embargo, él había ganado. No sólo al orgullo bárbaro de Hiashi, sino también, a su hija.

Esa chica de la cual había terminado irremediablemente enamorado.

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Con sigilosos pasos se acercó hasta la cama y, sentándose con cuidado a un lado del cuerpo de Hinata, la observó atentamente, sonriendo.

¿Y por qué precisamente tuvo que acordarse de eso? Pues, simplemente, porque ahora estaba pasando por el peor de los momentos. Y no. No era por culpa del padre de Hinata, no. Era por él. Por él, y su cobardía.

Suspiró decepcionado consigo mismo.

Tenía 18 años, era chunin y tenían un apartamento pequeño pero modesto, en el centro de aldea. Además de una hermosa novia de la que podía lucirse por allá donde fuera. Amigos, gente que le quería…era el héroe de Konoha. Sin embargo, le faltaba algo. Y eso algo, era lo que no dejaba de molestarle día tras día.

No se había puesto a pensar en eso hasta que un día, así, como quien enciende una luz, apareció en su cabeza. Le pareció algo bueno, algo que debía de hacer. Y que haría…que intentó hacer…porque, aquello era más difícil de lo que podía imaginarse.

Pedirle a Hinata que se casara con él

Eso, eso era la cosa más difícil que un chico de su edad podía hacer y/o decir.

Lo deseaba, eso estaba claro. Quería unirse a ella y formar una familia, sin embargo, no salía. Las palabras se atoraban en su garganta, se ponía nervioso, sudaba, no sabía qué hacer con sus manos, su cabeza empezada a liar palabras y más palabras que nada tenían que ver y…

Vergonzoso.

Él, que podía contra los más temibles malvados, el que resistía todo tipo de situaciones, el que daba la vida por sus amigos, por Hinata, el que parecía poder con todo, no podía con unas simples palabras.

Se agarró la cabeza, desesperado, sintiéndose un idiota.

¿Por qué? ¿Por qué no podía decírselo?

-¿Acaso sientes miedo?-

Esa pregunta lo dejó sorprendido.

-¿M-miedo yo? Ja ja ja…-rió nervioso- ¿De qué debería tener yo miedo?-

Aquella tarde, tras llegar de una misión, Naruto decidió pedir consejo a la vieja Tsunade. No era que fuera ella la más adecuada para eso, pero, de todos los amigos y senseis que conocía, creía él que nadie le iba a aconsejar mejor que la Hokage. Aunque dudaba un poco de ello…

Tsunade negó con la cabeza, sonriendo.

-¿Eso me pregunto yo? ¿Por qué no puedes decirle a Hinata Hyuuga que quieres casarte con ella?- juntó sus manos sobre la mesa mientras Naruto miraba a un lado, frunciendo el ceño- después de todo lo que has luchado por ella y todo lo que has tenido que aguantar, creo que eso es lo más fácil-

-No lo es- gruñó él, apoyando contra la pared- y no sonría porque es cierto. Es imposible que…-calló, avergonzado.

-¿Tienes miedo a que te rechace?-

Él se tensó y Tsunade pensó que dio en el clavo.

-Así que es eso…-

-¡N-no es…!-exclamó nervioso mirando a todo su alrededor-Hinata no….-no sabía que decir. ¡Se había atrancado!- ¡aaarrg!- se agarró la cabeza, desesperado mientras la hokage reía.

La miró, molesto, indignado. Él había esperado algún consejo para su miedo, no para que se riera en su cara.

-Tooooonto- dijo Tsunade sonriendo-Cómo puedes tener miedo de algo que nunca va a suceder- radicalmente, la expresión de Naruto cambió a una confusa y ella sonrió- Naruto, ¿Hinata-chan te ama?-

-Por supuesto que sí- respondió él rápidamente con determinación

-¿Y tú a ella?-

-Daría mi vida por ella-

-Entonces, ¿Por qué preocuparse?-sonrió Tsunade, apoyando sus brazos en la mesa -Si Hinata te ama, y tú la amas a ella, no hay duda de que aceptara tu propuesta. Sólo ve y pregúntaselo- se apoyó contra el respaldo de la silla- confía en mí-

Sonaba muy fácil decirlo, ¿pero si al hacerlo, no salía como ella le había contado?

Hinata se movió en la cama y estiró su cuerpo antes de abrir lentamente sus ojos, abriéndolos de pronto al verle sentado en la cama.

Como respuesta, un increíble sonrojo en sus mejillas.

-Buenos días- dijo él, sonriendo divertido mientras Hinata se sentaba en la cama, agarrando la sabana contra su pecho y provocando que el cabello cayera sobre sus hombros.

-Buenos días- murmuró ella, avergonzada.

-¿Dormiste bien?-

Hinata asintió, negada a mirarle a los ojos. Porque, después de una noche como esa, en la que lo habían hecho cinco veces…no. No podía hacerlo. Era tan bochornoso que mirarle le haría sentir aún peor.

-Siento si fui algo brusco anoche- ella le miró, pero Naruto, sonrojado, miraba esa zona de su piel, en la clavícula, donde una marca rojiza se hacía visible sobre su piel blanca.

Demonios, eso era otra de las cosas que no lograba controlar. Estaba bien que después de aquella misión tan duradera, la tomara para saciar su sed, pero las otras veces que siguieron no eran para nada dulces.

A veces no comprendía como lograba descontrolarse tanto.

-N-no importa- él alzó la mirada a sus labios- pu-puedes ser lo brusco que quieras…-se sonrojó furiosamente- n-no me importa…si eres tú-

La abrazó. Sin importar caer de nuevo en la cama, poner todo el peso en su cuerpo, daba igual. Con esas palabras, Hinata no hacía más que ganarse su corazón una y otra y otra vez.

Alzó su rostro y se inclinó para besarla.

Un beso tierno y lento, saboreando sus labios.

-Hinata…-separó sus labios a tan sólo unos centímetros- cásate conmigo-

-¿Eh?- pronunció ella antes que Naruto volviera a juntar sus labios. Entonces, fue cuando él se dio cuenta de lo que había dicho y se sonrojó, apartándose rápidamente de su cuerpo.

Lo había dicho. Se lo había dicho sin atrabancos, sin nervios…le había salido solo. Sin ser dueño de sus palabras.

Le había pedido matrimonio a Hinata

La Hyuuga volvió a sentarse, agarrando la sabana contra su pecho, sin dejar de mirar asombrada y muy sonrojada a Naruto.

¿Casarse? ¿Naruto le había propuesto que se casaran?

Quedó boquiabierta y sus mejillas ardieron casi como el fuego. Boqueó, intentando pronunciar esa palabra.

-¡Lo siento!- exclamó él, levantándose de la cama- no quería que fuera de esta forma. Yo…-se revolvió el cabello, nervioso- y-yo tenía pensado algo más romántico más…diferente. No quería…-la miró- no quería que sonara…como una orden-

-¿Pensado…?- murmuró ella sorprendida, sonrojando más a Naruto

-¡No! Es decir…sí que lo había pensado pe-pero no de esa forma… yo no…y tú me… ¡me salió sin más! yo…-calló, mirando a una asombrada Hinata y finalmente suspiró, derrotado- lo siento- volvió a sentarse en el borde de la cama-realmente quería pedirte matrimonio pero no encontraba la manera de hacerlo. Parecía tan fácil…-sonrió levemente, mirándola- lo siento. Supongo que no deseabas que te lo planteara así tan de pronto- bajó su mirada y pasó una mano por su nuca- será mejor que olvides esto. No me es nada agradable…y ya no digo para ti…-suspiró de nuevo- lo siento-

-P-pero…Naruto-kun yo no quiero olvidarme- eso sorprendió al Jinchuriki, que la miró con los ojos bien abiertos mientras ella bajaba la mirada, nuevamente sonrojada- yo…quiero casarme contigo-

Él quedó boquiabierto de incredulidad

-Si Hinata te ama, y tú la amas a ella, no hay duda de que aceptara tu propuesta. Sólo ve y pregúntaselo-

Una sonrisa radiante y feliz escapó de sus labios

-¿D-de verdad aceptas Hinata?-

Hinata asintió y Naruto, como si en el mismo cielo se encontrara, volvió a abrazarla, cayendo de nuevo a la cama. La besó, al estrechó con fuerza contra su pecho, rodó con ella por la cama, quedando él ahora sobre el cuerpo de ella.

Sonreía, sonreía junto a ella.

-Nunca me cansaré de decirte que te amo- dijo antes de capturar sus labios.

Y feliz Hinata, le rodeó el cuello con sus brazos y correspondió a ese beso.

Finalmente estarían unidos para siempre. Ni su padre, que todavía seguía empecinado en que llevara eso de la herencia del clan, ni los mismos miembros logaría que ella se separara de él.

Se separó Naruto un poco para observarla y Hinata aprovechó para acariciar su mejilla, sonriendo.

-Te amo- susurró antes que él volviera a inclinarse para besarla

-Así que era cierto-

Naruto saltó prácticamente de la cama y Hinata se sentó, cubriéndose con la sabana. Apoyado en la ventana que siempre andaba abierta, Jiraya miró a los dos jóvenes con una sonrisa pícara en su rostro.

-¡Oi! ¡¿Qué haces aquí!- exclamó sonrojado y molesto Naruto

-Sólo venía a confirmar lo que Tsunade me ha comentado- y fijó la mirada en Hinata, que se sonrojó y miró a un lado-y me alegra que sea cierto-

-Bien, pues ahora lárgate- se acercaba Naruto, aventando sus manos. Sin embargo al llegar a la ventana no lo vio.

¿Se había marchado?

-Hinata-chan- se giró rápidamente, viendo a su maestro sentado en la cama, agarrando la mano de Hinata- déjame decirte que eres una chica preciosa-

-G-gracias…-respondió ella asombrada. No se había dado cuenta de su presencia hasta que agarró su mano

Naruto empuñó su mano con una venita palpitando en su cabeza

-Verte de esta forma me ha hecho pensar en lo poco que nos conocemos. Qué te parece si…-pero el hombre saltó y Hinata tuvo que apartarse a un lado, contra la pared.

Naruto había saltado contra Jiraya con el rasegan preparado y al no verlo, viró el rostro. Jiraya negaba, soltando después un suspiro.

-Nunca aprenderás…-

-¡Calla!- y se volvió contra él, formando en aquel pequeño piso un gran escándalo.

Mientras, agarrando la sabana contra su cuerpo, Hinata miraba la escena con una sonrisa nerviosa, que pronto cambió a una feliz, sonrojando sus mejillas.

Así que, Uzumaki Hinata…

No sabía porque pero tenía la sensación que ese apellido le metería en muchos problemas…problemas que resolvería costara lo que costara. Porque contaba con él, después de todo. Y ya no estaba más sola. No lo estaría…nunca.

Porque ahora pertenecía al Clan Uzumaki

El Clan de Uzumaki Naruto.

=fin=


¡Y por fin la tan esperada boda! Jeje.

Espero que os haya gustado este cap, porque a mi sí. Me costó mucho hacerlo, Los sentimientos de los personajes son ta dificils de escribir en palabras... Si, ya los personajes en si son dificiles de escribir... Naruto podrá ser todo lo valiente que sea, pero en mi opinión, y creo que la de todos, para esas cosas, tardara largos meses. A no ser que se arranque con algo, Naruto no le haría la petición de forma romantica XD, siempre ocurriria algo que se lo haría decir de la forma menos romantica posible.

Jajaja.

Y bueno, nome enrollo más que siempre ocurre algo que me hace enrollarme aquí

¡Nos vemos en el próximo!

Jan di-chan