¡Me encanta, me encanta, me encanta! Una historia romantica, un recuerdo después de una hermosa petición de mano.
Aquí les dejo con...
El cumpleaños de Naruto
Adv: muy romantico, drama, cómico y algo de lime.
El sol se alzaba a lo alto de un cielo azul con nubes esponjosas y bien blancas. El viento primaveral las desplazaba con lentitud, los pájaros cantaban y danzaban sobre los humildes hogares de la aldea oculta de Konoha. Niños jugando, campos verdes y espaciosos siendo utilizados por los alumnos y profesores de entreno, tiendas abiertas, aldeanos comprando, paseando…uno de los que paseaban por las céntricas calles de la aldea era Hyuuga Hinata. Una joven kunochi de recién 17 años cumplidos que andaba cargada con un paquete en sus manos.
De estatura media, cuerpo curvilíneo, ataviado con una sudadera lila y blanca, dos tallas más grande, que cubrían sus manos, unos pantalones piratas, sandalias y el protector de su aldea en el cuello. Piel blanca, ojos deslumbrantemente blancos, labios dulcemente rosados, y de largo cabello con flequillo, que, dependiendo de la posición, podía ser entre azul muy oscuro y negro, muy brillante. De carácter dulce, tranquila y muy tímida, la joven heredera andaba por las calles con las mejillas levemente sonrojadas, pensando en todos los ingredientes necesarios para preparar un sabroso plato de ramen para su querido, y todavía sonándole extraño, novio, Uzumaki Naruto.
Por muchas dificultades, por muchos obstáculos tuvo que pasar para que finalmente su sueño se viera cumplido. Que aquel joven y enérgico Naruto terminara gustando de ella. No fue fácil, pues Naruto la esquivaba siempre que la veía, después de su declaración ante el enemigo, del cual había estado a punto de morir entre sus manos. Pasó un mes hasta que él, más bien ella, sin saber cómo, se plantó delante de él para al menos, exigir una respuesta que bien conocía.
No, no solamente fue culpa de Naruto. Ella también estuvo huyendo, porque sabiendo lo que de sus labios saldría…tuvo miedo. No quería escucharlo. Su corazón egoísta le decía que no sufriera, que ya tenía bastante como para aguantar otro dolor más, uno más profundo y cortante. Sin embargo terminó siendo ella la que, cansada de tantas vueltas a su cabeza, buscó su respuesta.
Empuñaba sus puños con fuerza, su mirada buscaba los ojos azules de él, que se negaban a mirarla. Hinata no sabía si por miedo a hacerle daño…un daño que no podía retrasar más y que estaba de por seguro.
Rápidamente sus ojos se llenaron de lágrimas, sin embargo, decidió tragarse el llanto y volver a mirarle.
-Por favor…Naruto-kun…-intentó que por lo menos su tonto tartamudeo desapareciera. Ya era suficiente con que estuviera a punto de llorar como para ponerse ahora más nerviosa.
El jinchuriki empuñó sus manos
-Sólo dilo…-lágrimas se acumularon en sus cuencas- solamente…niégate-
Esas palabras parecieron afectarle, pues de pronto la miró con total asombro. Pero ahora ella no, ahora era Hinata quien mantenía su mirada en el suelo, mientras sus lágrimas ya traicioneras se deslizaban por sus mejillas y caían al suelo.
No había querido, había aguantado hasta lo máximo, sin embargo...
Cerró sus ojos, sintiendo un profundo dolor en su pecho. El viento movió sus cabellos, pegándolos a su rostro lleno de lágrimas, el cielo ya se tornaba negro, todos debían volver a sus casas, pero ellos, se mantenía en el campo 7, completamente a solas. Hinata deseando terminar cuanto antes, Naruto…sin saber qué hacer.
Y eso no era normal.
Bueno, tal vez si lo era. Pero no en ese momento. ¡Maldición! ¿Qué debía hacer ahora? No le gustaba. Estar ahí parado, sin poder moverse, con la cabeza hecha un lío, con Hinata llorando por su culpa… ¡llorando!
¡No sólo le no le gustaba, también lo odiaba!
¡Arrrgg! ¿Qué se suponía que haría Jiraya en momentos como ese? ¿Por qué no le habría enseñado sobre como calmar a una chica cuando llora? ¿Qué debía hacer o por lo menos que debía decir?
Bufó frustrado, revolviéndose el cabello. No sabía qué hacer. Cuando Sakura lloraba, rápidamente se recuperaba, sin necesidad de que él tuviera que intervenir en algo tan problemático como eso.
Sí, pero resulta, cabeza de chorlito, que esa no es Sakura, sino Hinata.
¡E ahí el gran problema! Porque era Hinata, precisamente porque era ella, la chica que le había dicho que le amaba, la que estaba llorando por su culpa.
¡Por su maldita culpa ella estaba triste! Y no sabía qué hacer para que dejara de llorar y volviera a sonreír.
-Dile que la amas- escuchó la voz del Kurama, que lo sacó de sus angustiosos pensamientos.
-No puedo-
-¿Por qué?-
-Porque no la amo-
-Entonces, díselo- Naruto frunció el ceño, sin comprender y escuchó al zorro bufar frustrado- idiota, dile que no la amas y punto-
-¡No puedo hacer eso' ttebayo!- exclamó alarmado- si lo hiciera, ella lloraría más y no quiero eso!-
El Kurama gruñó, molesto por esa estúpida indecisión.
-Ya lo está haciendo, ¿qué más da ahora?-
-No. No puedo decirle eso. Le haría mucho daño-
-Entonces, dile que le amas- gruñó de nuevo
-¡Te dije que no puedo 'ttebayo!- explotó Naruto en su pensamiento, indignado
-Mocoso molesto-
-¡No puedo mentirle! Le haría todavía más daño-
-¿Qué te importa si le haces daño?-
-Me importa. Hinata es mi amiga y no quiero…-
-Ya sé, no quieres verle llorar. Tontos sentimientos humanos…-Naruto no supo que hacía hasta que al rato, volvió a escucharle- Pero, independientemente de lo que le respondas, llorará-
-¿Y eso porque?- preguntó extrañado, haciendo bufar de nuevo al zorro
-mocoso idiota- gruñó muy grave el zorro, irritado- si le dices que le amas y es mentira llorara, si le dices que no, también llorara-
-Entonces… no tengo escapatoria- exclamó aun más alarmado-ella…llorara-
Kurama decidió retirarse. Era imposible hablar de un tema que, aunque él fuera un demonio, tenía más experiencia que el mocoso humano.
-Haz lo que quieras-
-¡No, espera! Maldito Kur…-
-Naruto-kun- la voz rota de Hinata le tensó y volvió a voltearse a ella, buscando en su cabeza las palabras adecuadas para no herirla. Pero al alzar su cabeza, no se esperó con lo visto. Hinata sonreía. Sus ojos brillaban, sus mejillas estaban muy sonrojadas y en sus labios una sonrisa sincera se mostraba a él.
¿Por qué…?
-Lo siento- continuó ella, mordiendo su labio, evitando que siguiera temblando- t-te he molestado mucho con esto y-y…no es justo-cogió aire y, sin dejar de sonreír, empezó a acercarse a él. Naruto la observó atentamente, sin perderse ni un paso.
Hinata se detuvo delante, teniendo que alzar un poco la cabeza para mirarle fijamente a los ojos. Pues Naruto había crecido y ella, parecía un ser pequeño a su lado. Juntó las manos tras su espalda.
-No hace falta que me respondas. No es necesario- dijo ella, bajando su mirada, escondiendo una sonrisa triste- pero…por ello, me gustaría…-se sonrojó y elevó de nuevo su mirada- m-me gustaría llevarme algo a cambio-
El viento movió sus cabellos y sus ropas, sin embargo, Naruto se quedó quieto como una piedra y muy sorprendido cuando, sin que sea posible para él verlo, Hinata lo agarró del cuello de su chaqueta y apoyándose con la punta de sus pies, le plantó un beso en los labios.
Con los ojos bien abiertos, Naruto la observaba, sin poder reaccionar, sintiendo los labios cálidos de su amiga haciendo presión sobre los suyos.
¡Le estaban besando! Y no era una chica cualquiera, sino Hinata. La tímida Hinata que decía estar enamorada de un patán como él.
¡Le estaba besando!
Al segundo, sus mejillas enrojecieron
Pocos segundos después, ella separaba sus labios y con una sonrisa, soltaba su chaqueta y bajaba, volviendo a colocar las manos tras su espalda y dando un paso atrás.
-Gracias por todo, Naruto-kun-
Y cabizbaja, empezó a alejarse de aquel campo, apresurando cada vez más su paso.
Iba a llorar. Otra vez iba a llorar
Naruto la observó partir, totalmente asombrado.
¿Qué es esto? ¿Por qué me siento…tan inquieto?
-Gracias por todo, Naruto-kun-
Esa sonrisa… ¿por qué tenía la sensación de que iba a ser la última vez que la iría a ver?
Inconscientemente sus pies se movieron, mientras él cavilaba, recordaba todos aquellos momentos, que cortos y pero intensos, había pasado con ella. Su sonrisa, sus mejillas sonrojadas, su amabilidad, sus palabras…
Aceleró y terminó corriendo hacia ella cuando la vio. ¿Por qué le había dicho eso? ¿Acaso se iba a marchar? ¿Se iba a apartar de su lado…?
Estiró su mano y la agarró del brazo. Ella viró su rostro, asombrada, sin poder decir ya nada. Naruto la había apresado entre sus brazos.
-¿Por qué?- preguntó él, estrechando sus brazos- ¿por qué…sonríes?-
Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y se mordió el labio.
-l-lo siento-sonrió entre medio de lágrimas al escuchar su propia voz-p-pensé que n-no te gustaría…q-que llorara-hundió su cara en su pecho, cerrando sus ojos con fuerza-lo siento-
-No te vayas- Hinata abrió sus ojos de pronto-por un momento…sentí que ibas a alejarte...que ibas a…desaparecer…-la estrechó de nuevo, sin importarle aplastarla-no lo hagas-
Hinata no respondió, pues no sabía si en su cara lo había leído, pero si tenía pensado marcharse unos cuantos días. Al menos, desaparecer para mejorar sus golpes, bien lejos de la aldea, mientras su corazón…esperaba sanarse de nuevo.
-Perdóname-continuó él, con la mirada sombría- perdóname por lo que te estoy haciendo. Me siento un miserable, un idiota, un…-suspiró-no sé qué hacer con lo que siento-Hinata sintió que sus brazos se aflojaban, sin embargo, no la soltaron- me gustas Hinata. Eres amable y muy dulce conmigo, me encanta cuando te preocupas por mí, me siento como si…me siento muy feliz cuando estás a mi lado…-sonreía con calidez, sin que ella pudiera verlo, pero su sonrisa volvió a desaparecer-mis sentimientos…todavía no…no puedo…-pero calló cuando Hinata le rodeó la espalda con sus brazos, sujetando entre sus dedos esa chaqueta.
-Lo sé-interrumpió ella con suavidad-y no te culpo- con la mejilla contra su pecho, Hinata sonrió levemente- uno no puede cambiar lo que siente por una persona de un día para otro- agradeció al no verse tartamudeando -así que no me importa esperar…-
Sus ojos azules se abrieron sorprendidos
-No me importa esperar más tiempo, aguantar todo lo que tenga que aguantar…-le estrechó, sintiendo sus mejillas ardiendo de nuevo- no me rendiré- sonrió irónica con ella misma, mientras de sus ojos volvían a brotar las lágrimas- hacia tan solo un par de segundos que deseaba marcharme y ahora…lo único que quiero es estar contigo- enterró la cara en su pecho, estrechando la camisa con fuerza- lo siento…soy una pesada…pero…¿podría quedarme así un rato más?...-no obtuvo respuesta, y al pensar que posiblemente le estaría agobiando, soltó su chaqueta y se separó.
O al menos eso intentó. Lo intentó, cuando Naruto volvió a estrecharle con fuerza contra su pecho, sorprendiéndola.
-Lo haré- dijo Naruto, separándola de su cuerpo por los brazos, con una sonrisa- Te prometo que haré hasta lo imposible para enamorarme de ti- le guiñó el ojo; Hinata se asombró y sus mejillas se sonrojaron furiosamente cuando él acercó su rostro, sonriendo con travesura- aunque creo que no será tan difícil…-sus manos sujetaron su rostro, acariciando con sus pulgares sus mejillas- gran parte de mi atención y mi tiempo se la pasa pensando en ti- se apoyó contra su frente, sonriendo al ver sus ojos blancos llenarse de lágrimas- me falta muy poco pequeña…-besó su entrecejo y volvió a mirarla, sonriendo divertido al ver esas pequeñas y brillantes lágrimas en sus ojos- para enamorarme de ti-
Resistiendo las ganas de ponerse a llorar, Hinata volvió a abrazarle y Naruto así le correspondió, sonriendo.
.
.
Dos años habían pasado. Dos años haciendo hasta lo imposible para que Naruto terminara enamorada de ella.
Y finalmente lo consiguió.
Un año, un año completo le costó que Naruto terminara por fin diciendo que la amaba. Y la verdad recordaba, no fue en el lugar y momento oportuno…
No supo ni como había llegado a eso, pero, con tan sólo unas semanas instalado en su casa, el Kazekage de la aldea de la Arena había llegado a caerle muy bien a Hinata.
Y era increíble.
Con él no tartamudeaba, sonreía a menudo con sus palabras, se la pasaba bien, disfrutaba teniendo como amigo a ese chico, Gaara que para nada resultó ser tan frívolo como los demás pintaban.
Gaara era una persona de buen corazón. Se preocupaba por los demás. Era atento, amable, cordial, muy caballeroso. Todo un noble, se atrevió a pensar ella, sonriendo. Era un chico, con apenas 16 años, muy atractivo que rápidamente captaba la atención de las demás mujeres.
-Es usted muy admirado entre las mujeres- le dijo ella una tarde de febrero, mientras los dos paseaban por la aldea, bien abrigados.
-Primero, te dije que dejaras de tratarme de usted. Somos de la misma edad- Hinata se sonrojó y miró al suelo- y segundo, es normal que me admiren, soy increíblemente atractivo- dijo alzando sus manos, como señalando lo más obvio
Hinata rió, volviéndose para mirarle. Definitivamente, Gaara se había vuelto un amigo indispensable en su vida.
-Vaya- exclamó él, cruzándose de brazos- ¿no me digas que te has enamorado de mí?-
Eso la sonrojó al completo, haciendo sonreír al Kazekage.
-S-sabes que yo…-
-Sí, sí, lo de Naruto-suspiró, colocando ambos brazos tras su cabeza- ese chico…-masculló- ese chico tiene una suerte increíble- él reanudó el camino y Hinata le siguió, sin comprender.
-¿A qué te refieres?-
Se detuvo y la examinó de cabeza a pies, provocando ante ella, un nuevo sonrojo.
-Hinata, todavía no comprendo el porqué de tu baja autoestima- bajó sus brazos, acercándose un paso más- eres linda, una kunoichi fuerte y tienes un gran futuro como heredera del clan, además de saber cocinar perfectamente y hacer las tareas de una mujer. ¿Me dirás que con eso, no es Naruto un suertudo?-
-Y-yo no creo…-chocó la punta de sus dedos índices, abochornada, cuando de pronto, el rostro del Kazekage estuvo a un roce de su nariz.
-¿No preferirías dejar a Naruto y casarte conmigo?-
Hinata abrió sus ojos al completo, sonrojándose furiosamente tras esas palabras.
¿Casarse con el Kazekage? ¿Ella? ¿Una simple ninja de la aldea que no tenía fuerza ni para defenderse?
Gaara sonrió travieso y Hinata le vio curvar sus labios, al tiempo que se iba acercando a sus labios.
-¡Rasengan!-
Gaara cogió a Hinata en brazos y saltó del lugar, que explotó, dejando un gran agujero en el medio. El kazekage aterrizó sobre la rama de un árbol, en el centro de aquella plaza. Una sonrisa curvó sus labios al ver más abajo a un furioso Naruto.
-Naruto-kun…-Hinata sonrió al verle
-¡Gaara! ¿¡Qué demonios crees que estás haciendo!-gritó Naruto, señalándole- ¡suelta a Hinata ahora mismo!-
La heredera, al verse todavía en los brazos de Gaara, se sonrojó y alarmó. Pero sin dejar de sonreír, Gaara la apretó contra su cuerpo, mirando a Naruto.
-Teme…-siseó, empuñando su mano con fuerza
-Ga-gaara…-
-Hacía tiempo que no te veía Naruto, ¿dónde te habías metido?-
-Estaba en una misión muy aburrida, cuando al llegar a mi casa me encuentro con mi amigo intentando besar a mi chica-dejó caer la mochila pesada de sus hombros, mirando con rabia a Gaara.
¿Mi chica? Hinata se sonrojó.
-Suéltala y ven, estaré encantado de saludarte- su tono irritado y sardónico no lo escondió.
Tanto ella como Gaara conocían ese "saludo"
Los aldeanos a su alrededor empezaban a amontonarse, viendo curiosos la escena que se desarrollaba ante sus ojos.
-Gaara…-susurró Hinata, abochornada
El pelirrojo, por el contrario, se mantuvo mirando fijamente a Naruto. Sin expresión alguna, sin moverse, cosa que molestó más a Naruto
-¡Gaara, baja inmediatamente de ahí o te juro que iré a buscarte 'ttebayo! …Y no preferirías eso-masculló lo último, entrecerrando su mirada.
Pero el kazekage siguió mirándole, irritándole todavía más.
-¿Por qué tanto interés en que baje?- preguntó de pronto Gaara, colocando mejor a Hinata en sus brazos, que del movimiento, tuvo que agarrarse a su cuelo.
Una venita palpitaba en la cabeza de Naruto
-Gaara…será mejor que bajemos. Si Naruto-kun se…-
-Quiero probar algo- le interrumpió él, bajando de la rama, pero todavía sin dejar a Hinata en el suelo- Naruto- el rubio elevó su cabeza, mirándole furioso- Ya estoy abajo, ¿qué querías?-
-Suéltala- siseó Naruto con peligro
Gaara miró a Hinata, que con la mirada parecía suplicarle que lo hiciera, pero la ignoró y volvió a mirar a Naruto.
-Voy a casarme con ella-
-¡QUE!- exclamaron tanto Naruto como Hinata, bien asombrados.
Más gente a su alrededor se formaba, unos sonriendo emocionados, otros preocupados por lo que ahora Naruto podía causar.
Si peleaban, la aldea estaba en peligro
-¡G-Gaara..!-exclamó sorprendida Hinata. ¿Por qué le había dicho eso? ¿ Qué pretendía enfureciendo así a Naruto? Un momento, ¿enfureciendo? Cuando viró el rostro, podía sentir que el chakra de Naruto se elevaba muy alto, demasiado.
Se sorprendió. ¿Naruto estaba furioso?
-Basta de joderme Gaara. Devuélveme a Hinata o…-
-¿O qué?- le interrumpió este, sonriendo con cinismo- ¿pagaré las consecuencias?-
Naruto empuñó con fuerza sus puños
-¿Por qué quieres que te la devuelva? Sabes que conmigo Hinata estará mucho mejor. Comida, dinero, joyas, una mansión, sirvientes… ¿tienes tu algo para ofrecerle?-Naruto no respondió y él prosiguió-Hinata no merece estar con alguien como tú, quien apenas sabe distinguir lo que siente. Conmigo será feliz. Nos casaremos, tendremos muchos hijos, una hermosa casa y…-
-¡CALLA!-gritó Naruto, elevando a niveles nunca vistos su chakra. Hinata se sorprendió- ¡Ella es mía!-volvió a gritar, acercándose a pasos lentos hacía ellos- es de mi quien está enamorada…sólo yo puedo tenerla- se paró ante Gaara, que no se inmutó ante esa fuerza ardiente e ira en sus ojos dorados -suéltala-
Sin apartar la mirada, Gaara bajó a Hinata y en cuanto esta hubo tocado los pies al suelo, la mano de Naruto se cerró en su brazo y la pegó contra su cuerpo, rodeándole los hombros con el brazo.
-No vuelvas a acercarte a ella-
Hinata le miró asombrada, al contrario que Gaara, que sólo alzó una ceja
-Naruto, ¿se puede saber por qué estas tan furioso?-preguntó con tono indiferente-ya tienes a Hinata contigo, ¿Por qué sigues tan iracundo? Oh, es por lo de casarme con ella-afirmó él, cruzándose de brazos- dime, ¿te importaría algo si lo hiciera?-
-Gaara, ¿por qué haces esto?- preguntó Naruto muy grave y frío-eres mi amigo, porque..-
-Quiero saber qué es lo que sientes por ella-
Esa respuesta dejó a los que miraban incrédulos, murmurando entre ellos. Hinata miraba a Gaara sin creérselo. ¿De verdad le estaba preguntando eso? ¿Todo lo que había hecho, era para preguntarle eso?
De repente sintió un escalofrío y alzó la mirada, parpadeando al ver los ojos, de nuevo azules, pero fríos, de Naruto.
-¿Por qué quieres saberlo?- respondió él, apretando más a Hinata.
-Soy un kazekage, y como tal, debo casarme con una buena dama. Hinata es inteligente y muy hermosa, de una familia noble…-la nombrada se sonrojó de nuevo- y la he elegido para ello. Por eso, quiero saber que sientes antes de quitártela de una vez de las manos-
HInata no podía creer lo que escuchaba. ¿Desde cuándo era Gaara tan hablador? ¿y además, casarse con ella? Lo estaba diciendo en broma ¿verdad? Eso sólo tendría que ser para molestar a Naruto.
Seguramente, debía ser eso. Una mala broma por parte del Kazekage.
Un momento, ¿Gaara, haciendo bromas?
-¿Qué te hace pensar que vayas a quitármela?- sonrió con malicia, mirando a su amigo- antes, deberás pasar sobre mi cadáver-
-Todavía no has respondido a mi pregunta-cortó él, con voz fría-¿Qué sientes por ella?-
Naruto no respondió, en cambio, apartó la mirada de Gaara, fijándola en el suelo. De nuevo, Hinata sentía un puñal en el pecho. ¿Tantos esfuerzos, para que él todavía siguiera viéndola como una amiga?
No, no quería oír nada. Sólo huir. Huir de esa discusión tonta en que la habían metido.
Intentó separase de Naruto, pero este la tenía firmemente sujeta. Se agarró a su chaqueta, fijando la mirada en algún punto muerto de la tela.
-Naruto-kun, suel…-
-Le amo- respondió de pronto Naruto, deteniendo cualquier intento de Hinata, que elevó la mirada para mirarle. Naruto, por su parte, miraba a Gaara con decisión plasmada en sus ojos.
-¿Estás seguro? No estarás confundiendo…-
-No confundo nada- gruñó él, rodeando con los dos brazos a Hinata- le amo-entrecerró la mirada- y no pienso dejar que nadie la aparte de mi lado. Si tengo que luchar contigo por ella, lo haré. Ten por seguro que no me detendré si te atreves a quitármela. Te pateare el trasero de tal manera que…-pero la sonrisa que Gaara mostró lo fue acallando, haciéndole abrir los ojos y provocando un sonrojo en él- ¡lo has hecho a propósito!-ampliando su sonrisa Gaara, Naruto miró a Hinata que sonrojada, sonreía con timidez. Él la soltó como si quemara, avergonzado, con las mejillas calientes- N-no…Yo no…-sintió una palmada en el hombro, por parte de su amigo.
-Naruto, siempre es muy divertido jugar contigo- lo palmeó de nuevo un par de veces antes de encaminarse con contenta parsimonia hacia el camino. Naruto lo siguió con la mirada, fulminándolo.
-¡Maldito seas Gaara' ttebayo! ¡Esta me la pagas idiota!-metió las manos en los bolsillos, molesto, mascullando injurias cuando volvió a poner la mirada sobre Hinata, sonrojándose de nuevo- lo que he dicho es cierto- él miró a un lado mientras Hinata lo miraba a él.- te amo. Y no voy a permitir que te aparten de mi lado. Antes…-sonrió ladino- conocerán lo que es meterse con algo de Uzumaki Naruto-
Los que estaban mirando se retiraron asustados por esa mirada, otros simplemente se alejaron, por mayor seguridad.
Naruto sonrió ante eso, sonrió antes de que el cuerpo pequeño de Hinata saltara sobre él y le abrazara.
-H-Hinata- balbuceó él, con las mejillas encendidas
-gracias- Naruto se paró al sentir su voz. Estaba…la separó por los hombros y le alzó por el mentón, sorprendiéndose al verla llorar.
-Pequeña…-
Pero sonriendo entre lágrimas, Hinata volvió a abrazarle, sintiéndose feliz al ver que él también lo hacía.
-te amo- susurró ella, dejando a Naruto sorprendido, para después, sonreír y alzarla del suelo, justo antes de besar sus labios.
.
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Sonrojada, se detuvo en medio del camino, formando una pequeña sonrisa en sus labios.
Nunca podría estar tan agradecida con Gaara por esa ayuda.
Y mirando al cielo decidió que ya era hora de seguir con su camino.
Naruto resopló por quinta vez ese día. Tumbado en su cama, viró el rostro para mirar por la ventana. El día estaba cayendo, dando paso a la tarde. Y él…él…
Demonios, ¿por qué narices estaba postrado en una cama?
Si, se había hecho algunas heridas en su misión, pero tan leves como el corte de una hoja.
-Y por eso no podía ni levantarte esta mañana, ¿verdad?-
Naruto decidió ignorar la voz del kurama, y, con el vientre y la cabeza vendada, apartó las mantas, dispuesto a salir de ese pequeño apartamento que lo estaba matando de aburrimiento.
No pienso quedarme ni un minuto más en esta casa
Para su sorpresa, y de verdad alivio, alguien pico a la puerta. Y la verdad también, algo extraño. Naruto normalmente tendía a entrar por la venta grande, nadie utilizaba nunca la puerta. Pero quitando ese pensamiento, se levantó animado, quejándose de pronto al hacerlo tan abrutadamente, que tuvo que sujetarse el vientre.
-Enseguida….voy…-dijo con dificultad, cogiendo aire para parecer así que no dolía.
En realidad, no le dolía
Se acercó a la puerta y sonriendo, la abrió. Sus ojos se abrieron como platos para después pasar a una cara de felicidad.
-¡Hinata-chan!- sin darle tiempo a nada, la abrazó, provocando que las bolsas que llevaba en mano cayeran.
-N-naruto-kun…tus heridas…-
-En este momento, me importan bien poco- y separándola por los hombros, aproximó sus labios y la besó, rodeando su cintura. Sonrojada pero contenta, Hinata le rodeó el cuello y correspondió al beso.
Fueron tan sólo segundos en que sus labios compartieron algo más que un beso. Naruto, quien se separó, apoyando su frente contra la suya, sonreían entre dientes, observando todo su rostro. Podía ver que sus ojos brillaban, esas mejillas que tanto le gustaban, sonrojadas por él, sus labios rosados entreabiertos.
Era hermosa. Y él un idiota.
¡¿Cómo no se pudo dar cuenta mucho antes?
-Feliz cumpleaños, Naruto-kun-
Hinata volvió a juntar sus labios, dejándolo asombrado al principio, para después, cerrar sus ojos y alzarla del suelo, correspondiendo a ese beso con una sonrisa.
Dios…nadie, nadie tenía ni idea de cuánto la amaba.
La abrazó, sin dejar que sus pies tocaran todavía el suelo. Aspiró el aroma a flores de su cabello, sin poder borrar la que seguramente sería una estúpida sonrisa.
-Estás feliz mocoso- escuchó de nuevo al Kurama, a lo cual sorprendió un poco Naruto al haber presenciado lo que parecía una sonrisa en esas palabras.
¿Kurama sonriendo?
-Naruto-kun-
Despertó, sonriendo de nuevo al ver el rostro confundido de su novia. Él meneó la cabeza y volvió a besarla, antes de bajarla al suelo.
-¿Comida?- preguntó él, viendo las bolsas llenas a rebosar de comida.
Sonrojada, Hinata asintió, desviando la mirada.
-Q-quisiera prep-preparte un plato de ramen por tu cumpleaños ya que…-
-¡¿Ramen?-exclamó asombrado, sujetándola por los hombros- ¡¿Has dicho ramen?- hinata asintió- ¡¿Puedes preparar ramen?-Hinata volvió a asentir, antes de verse envuelta en los brazos de su novio- ¡Hinata, te amo!-como respuesta Hinata se sonrojó- ¡Eres la mejor novia que he tenido! Bueno…eres la única que tengo…-comentó riendo nervioso, mientras frotaba su nuca
Sonriendo, ella se puso manos a la obra para prepararle una apetitosa comida, con todos los platos que a él le gustaban, sin olvidarse por supuesto, su ramen.
Y mientras él se zampaba todo, Hinata preparaba un delicioso pastel a base de chocolate, nata y apetitosas fresas. Debido al esfuerzo y el calor en aquel piso, Hinata decidió quitarse la pesada sudadera y recogerse el cabello en un moño mal hecho.
Nunca había hecho un pastel, y deseaba con todas sus fuerzas que aquel fuera el mejor de todos.
Con una exclamación de satisfacción, Naruto se dejó caer sobre la alfombra, palmeando su vientre lleno de comida. Todo había resultado exquisito. El ramen mucho más. No había nada que no se hubiera dejado. Los platos relucían de lo limpios que los había dejado.
Y se sentía bien. La comida le había sentado genial y tener de compañía a Hinata complementaba su felicidad.
Pensé que mis cumpleaños pasarían siempre llenos de tristeza
Viró el rostro, observando la figura de su novia mientras trajinaba con más ollas y se movía de un lado a otro. Ladeó su boca, en un gesto que podía percibirse como una sonrisa y se apoyó la cabeza en una mano, poniendo su cuerpo de lado.
Su cocina era muy pequeña, pero Hinata parecía manejarse a la perfección, adaptarse a ese pequeño espacio, el cual estaba repleto de alimentos, bolsas y huevos. Le llamó la atención que llevara su cabello recogido, pero lo que le asombró fue que andaba sin la pesada sudadera que la hacía verse más pequeña y frágil
Mejor, de esa forma, siempre podré protegerla
Pensó él de forma positiva. Sin embargo, sin ella, sin esa sudadera, podía darse cuenta… bueno, él ya lo sabía, pues recordaba cada parte de su cuerpo después de su primera vez…y de las que siguieron. Pero, dejando ese tema a un lado, por el momento sin ella, Hinata lucía igual de hermosa y frágil. Era tan pequeña, tan…no sabía cómo describirlo pero siempre sentía que debía protegerla. Tenerla a su lado, que le apoyara, que le mimara de esa forma…
Nadie nunca me había cuidado tan bien
Y podría resultar egoísta, pero le gustaba que centrara únicamente su mirada en él. Su comida, sus abrazos, su sonrisa, su cuerpo, sus ojos…todo. Todo eso era suyo.
Y no lo perdería por nada del mundo…Ni siquiera por mil platos de ramen
.
Sonrió. Contenta, Hinata observó su obra terminada. Un pastel cubierto de chocolate, con el interior recubierto de nata y muchas fresas colocadas sobre la base de chocolate.
Ahora solamente faltaba que lo probara para ver si realmente le había quedado bien ese…
Todo pensamiento se desvaneció y sus mejillas se sonrojaron al sentir los brazos masculinos rodearle la cintura.
-Está perfecto- susurró Naruto contra su oreja, estremeciéndola.
Intentó pronunciar palabra, pero se sentía tan nerviosa que ni una vocal podía salir de su garganta. Sintió como esos brazos la estrechaban y pegaban contra su pecho desnudo.
Tragó duro y cerró sus ojos, abochornada.
Naruto siempre conseguía ponerla muy nerviosa y él, a sabiendas de eso, se aprovechaba para divertirse. Con ese pensamiento, Naruto estiró su brazo y pasó el dedo por el borde del pastel, llenando su dedo de chocolate. Lo alzó, dispuesto a probarlo.
-Abre la boca- Hinata volvió a sentir su cálido aliento en su oreja, volviendo a debilitarla. Abrió sus ojos un poco, mirando aquel dedo cubierto de chocolate. Como farolas se encendieron sus mejillas. ¿No quería que hiciera eso verdad?
Al ver su cara de asombro, Naruto sonrió
-Sólo quiero que lo pruebes- dijo con tono divertido, acercando más el dedo a sus labios.
Hinata dudó un poco, sin embargo, sus labios se fueron separando y cerró sus ojos al sentir el dedo en su boca. Lo agarró con suavidad entre sus dientes y tímidamente lo lamió. El brazo en su cintura se apretó más, agarrando con su mano la camisa. Abrió sus ojos cuando él apartó el dedo, llevándose en ello un hilo de saliva. Hinata volvió a enrojecer.
.
No se lo había esperado. Que un gesto tan inocente como aquel, empezara a calentarle de esa forma…Naruto la estrechó más contra su cuerpo, empezando a sentirse necesitado de algo más que tenerla en brazos.
Maldición, si ya se estaba imaginando todo lo que podría hacerle…
-¿Está bueno?-preguntó él, con la voz sutilmente grave, viéndola asentir.
-Naruto…-
El jinchuriki volvió a pasar el dedo por el chocolate, la volteó con su brazo, poniéndola cara a él, y pasó el dedo por su labio inferior, dejando en él un rastro de chocolate. Sonrió de forma sugerente, antes de capturar sus labios.
Para nada aquel beso podía nombrarse como dulce y tierno. Naruto había juntado sus labios casi de forma feroz, sujetando su rostro. Los movía sobre los suyos, lamiendo con la lengua los restos de chocolate que había dejado, mordiéndolo casi con hambre, separándole los labios para dejar paso a aquella intrusa en busca de algo más que chocolate.
Atrevido, fogoso, ardiente, apasionado…Naruto daba y Hinata correspondía, rodeando su cuello y pegando su cuerpo contra el ardiente de Naruto.
No era la primera que se perdían en esa pasión. Desde aquella dolorosa primera vez, habían intentado ir más despacio, tomárselo con más calma. Sin embargo, el irresistible deseo que ambos tenían de probar sus cuerpos podía con cualquier tipo de razón.
Una razón que Hinata siempre daba por vencida en cuanto sus labios se unían. E igual que Naruto, sólo buscaba la forma de saciar su cuerpo.
Su cabello, sintió su cabello libre, cayendo sobre su espalda, siendo sujeto entre los dedos de Naruto y su cuerpo… ¿cómo había llegado a sentarla sobre el pequeño mármol de la cocina, llevándose con ello, todos los ingredientes al suelo?
Se separó un poco, intentando recuperar el aire robado. Sonriendo, Naruto acarició su mejilla, arrastrando el cabello tras la oreja.
Afuera, el cielo estaba cubierto de estrellas, un agradable viento entraba por la ventana abierta…
-¿Crees que podría recibir mi regalo por adelantado?-su tono de niño suplicando por un caramelo le hizo sonreír y asentir sonrojada, antes de…
-Asqueroso-
Una tercera voz los asustó. Y mientras que Naruto frunció el ceño, Hinata enrojecía al completo y bajaba de un salto del mármol
Uchiha Sasuke estaba presente
-Teme…¡¿Qué demonios haces aquí?- siseó Naruto furioso, acercándose a él- ¿¡Y por qué dices asqueroso!-
-Es tu cumpleaños idiota-
-¡¿Y eso qué? ¡Ahora mismo estaba a punto de disfrutar de mi regalo!-exclamó –Lárgate antes que…-
-¿y ellos qué?-
Interrumpió Sasuke, señalando con el pulgar tras él. Abriendo sus ojos al completo, sus mejillas se sonrojaron. Sakura, Shikamaru, Sai, Ino, Chouji, Neji, Tenten, Kiba, Shino, Lee, Kakashi, Jiraya, incluso la vieja Tsunade se había colado. Los tres último, con una sonrisa
-¡Q-que…¡¿Qué hacéis todos vosotros aquí!-
-¡Idiota!- exclamó Sakura alzando su puño con furia, asustándole- ¡Hoy es tu cumpleaños! ¡¿Pretendías que no viniéramos?-
Haciendo una mueca, Naruto se cruzó de brazos y viró el rostro.
-Hubiera preferido eso a que me estropearais mi noche con Hinata-masculló por lo bajo, llegando a oídos perfectamente de la Haruno.
-¡Pervertido!-exclamaron ella y a su vez, Neji, lanzándose contra él.
En tan sólo unos segundos, la casa se convirtió en un completo caos. Naruto mirando mal y gruñendo a todos, Neji enfurruñado, echándola una reprimenda a Hinata, Tenten observando con una sonrisa, Chouji comiendo junto con Lee que gritaba emocionado algo sobre el amor, Ino y Sakura hablando, Shikamaru, Shino observando la escena y Kiba..a punto de pelearse con Naruto.
Kakashi, apoyado contra la pared, Jiraya sentado en el suelo y Tsunade sentada en la ventana, los observaban sonriendo.
-Así que estos serán los futuros protectores de Konoha…-comentó Tsunade observando a todos esos niños que en un abrir y cerrar de ojos se volvieron adultos.
-Lo tenemos crudo, ¿verdad?- bromeó Jiraya, observando como Naruto se interponía entre ella y Neji. Sonrió al ver la mirada furiosa del ojiblanco- con un hokage así…-
-Son como Minato y Kushina-puntualizó Kakashi, observando con su único ojo como el jinchuriki pegaba a Hinata contra su cuerpo, con su largo cabello cayendo sobre su espalda y brazo, mientras ella, sonrojada, se aferraba a él.
Él un remolino y Hinata una calma… la calma que venía después de la tormenta.
Sonrió bajo ese cuello de la camisa que le cubría la boca, al igual que sus congéneres Tsunade y Jiraya.
-Naruto- le llamó Kakashi, llamando la atención de todos- ¿para cuándo la boda?-
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Que liiiindo! Incluso yo misma me siento orgullosa de él. No sé, pero siento que los personajes casi los he clavado, como son en el manga. Me ha encantado, y espero que a vosotros tmb.
Por ello, espero ver vuestros RR
¡Matta ne!
JAN DI-CHAN
pd: Por asi decirlo, lo de la declaración ocurrió después de lo de Pain, cuando tenían 15 años. Han pasado dos años desde eso así que...no os extrañe que haya esa pasión entre los personajes. ¿Lindo a que si? /
